Por si no estaba suficientemente claro durante todos estos años, Mathieu van der Poel justificó con su octavo entorchado mundial, cuarto consecutivo, su título oficioso de mejor corredor de ciclocross de la historia. Superaba así a otra leyenda de la especialidad, Erik de Vlaeminck, que se enfundó siete veces el arcoíris. Tibor del Grosso, su compatriota neerlandés, y el belga Thibau Nys completaron el podio.
El circuito de 3,3 kms., en Hulst (Países Bajos), se las traía con un inusual desnivel acumulado de 40 metros, numerosas zonas de pateo, pontones, puentes, tablones y un tramo de escaleras con 22 peldaños. Dos ascensiones empinadas complicaban los descensos y, sobre todo, los ascensos, que obligaban a veces a poner pie a tierra. El terreno estaba algo pesado, aunque en absoluto pegajoso. La lluvia empezó a caer cuando la carrera concluía y manchó a los corredores con esas máculas de barro que gusta ver en las rudas pruebas de ciclocross.
La carrera, como se preveía, fue un concierto para una sola nota con un único instrumentista. En el comienzo de la segunda vuelta, Van der Poel soltó a Del Grosso y Nys. El trío se había despegado casi en el acto del resto de los participantes, entre ellos Felipe Orts, que, conscientes de quienes mandaban, los tres máximos favoritos, ya sólo pensaban en hacer un top-10.
…Y no hay mucho más que decir… Van der Poel hacía su victoriosa vida por delante de los de los demás. Ausente Van Aert, cuando él corre se sobreentiende que sólo un accidente en forma de caída o avería mecánica, puede privarle del éxito. No se produjo y -un canto a la genética- el ilustre nieto de Raymond Poulidor e hijo de Adrie van der Poel abrochó el triunfo, el decimotercero en 13 carreras de una temporada en la que se ha mostrado imbatible.
Por detrás de él, Nys y Del Grosso alteraban las posiciones en función de un titubeo aquí, una pequeña debilidad allá, una curva mal trazada o un resbalón. Nys casi se va al suelo en plena pugna con su compañero de fatigas, y el Del Grosso aprovechó para alejarse y atrapar el segundo puesto a 35 segundos de un Van der Poel que había bajado el pistón para no exponerse a un percance de última hora. Nys fue tercero a 46. Felipe Orts, que se había retrasado en la salida, terminó en séptima posición, a 1:04 de Van der Poel. Es más o menos el puesto que le corresponde en la corte del rey Mathieu.





