La snowboarder suiza Sophie Hediger, que logró dos podios en la Copa del Mundo y participó en los Juegos Olímpicos de Invierno-2022, falleció el lunes en una avalancha en Arosa (Suiza), anunció este martes la Federación Helvética de esquí.
La joven de 26 años recién cumplidos era miembro del equipo nacional de snowboardcross.
Obtuvo sus dos primeros podios en Copa del Mundo el pasado invierno (boreal), con un 2º puesto en St-Moritz en enero de 2024 como mejor resultado, indicó la Federación Suiza de Esquí (Swiss-Ski).
“Para la familia de Swiss-Ski, una sombra negra se cierne sobre el periodo navideño con la trágica muerte de Sophie Hediger”, lamentó en un comunicado Walter Reusser, máximo dirigente de Swiss-Ski.
El lunes, la policía cantonal de los Grisones anunció la muerte de una mujer que practicaba snowboard fuera de pista a causa de una avalancha. Pero no comunicó la identidad de la víctima.
Los riesgos de avalancha son actualmente muy elevados en Suiza, donde han caído copiosas nevadas los últimos días.
Izan Almansa (Murcia, 2005) cumplió 20 años y ya recorrió medio mundo. El viaje personal y profesional de un chico predestinado, MVP de dos Mundiales en categorías de formación, comparaciones exageradas y expectativas disparadas. Y ahora, con algunos sinsabores y sin poder cumplir (de momento) el sueño NBA, de vuelta al punto de inicio. Fichado por el Real Madrid de Sergio Scariolo, club por el que ya pasó en cantera, también es pieza importante para la selección de Chus Mateo que este jueves (18.30 h., Teledeporte), en Copenhague, inicia su desafío hacia el Mundial 2027.
"Sí, ha ido todo muy rápido. Me han pasado muchas cosas en poco tiempo. Han sido muchos cambios. Un año en un sitio, el siguiente en otro... Por eso me viene bien esta situación. Asentarme en un lugar durante años, tener continuidad, para poder mejorar y trabajar en mi juego", confiesa el murciano a EL MUNDO desde la concentración de Guadalajara. Él es el único Euroliga de la primera convocatoria del nuevo seleccionador, una rareza auspiciada por las facilidades del Madrid que vio en su adquisición una apuesta de porvenir. "Estar aquí era lo mejor. Sergio fue seleccionador (con él debuto hace un año) y entiende mejor que nadie el compromiso que hay que tener con este equipo. No ha habido problema. Hubo conversaciones entre la Federación y el Madrid y Sergio decidió que viniera", admite un Izan que atraviesa una situación peculiar.
Por ejemplo, el pasado fin de semana. El viernes por la noche disputó 26 minutos en el duelo de la Liga U con el Real Madrid en Tenerife. El día siguiente voló a Granada y allí ayudó a la victoria de su equipo en ACB. "Está siendo intenso, sí. Mucha carga de trabajo", dice, consciente del momento de crecimiento y de que el espacio que le cuesta encontrar en la exigencia del primer equipo lo tiene en el filial.
Otro escalón en el desarrollo de un jugador aún en búsqueda de definición. Su dominio en categorías inferiores vino impulsado por su talento y también por su físico. Apostó por la vía EEUU, pero no a través de la NCAA, como casi todos ahora. "Cada uno ha tomado sus decisiones. Y yo no me arrepiento de mi camino. Creo que me ha ido bien". Se enroló en el proyecto Overtime, una academia apadrinada por figuras como Pau Gasol o LeBron James. Pero entonces las previsiones empezaron a bajar. Y no fue sencillo. "No te paras a pensar en lo que se dice de ti en el exterior. Mi entorno siempre me ha mantenido con los pies en el suelo. Lo importante mentalmente es aislarte, pensar en el trabajo, no en lo que se dice", recuerda.
Izan Almansa, durante un entrenamiento con la selección en Guadalajara.ALBERTO NEVADO / FEBMUNDO
Se embarcó rumbo a Australia, otro curso de aprendizaje con los Perth Wildcats -donde fue sancionado un mes tras dar positivo por cannabis: "No me afectó"-, y se plantó el pasado mes de junio en la Green Room del draft a la espera de que su nombre fuera elegido por alguna de las franquicias NBA. Y no fue así, ni siquiera en segunda ronda. "Fue una experiencia. Yo di lo mejor de mí, pero al final las cosas fueron como fueron. Todo es un aprendizaje", admite. Probó con los Sixers en la Liga de Verano y entonces llamó el Madrid, un contrato por cuatro temporadas. "Y no me lo pensé, la verdad. Era volver a casa, a un sitio como Madrid, con Scariolo, Sergio Rodríguez, Felipe Reyes... Era la mejor situación para mí".
Es el momento del siguiente paso profesional de Almansa, en Europa. Se toma cada entrenamiento en el Madrid como una lección y ni siquiera valora salir cedido. "Estar entrenando cada día con los mejores Euroliga es un gran crecimiento. Me hace mejorar mucho. Cada día contra Campazzo, Tavares, Llull... Me viene muy bien. Edy está muy encima de mí, hablo con él bastante. Con Garuba también. Y siempre está cerca Felipe Reyes, que nos ayuda a los grandes", relata de su día a día.
Que también está salpicado de otra evolución. La de su físico. Cuando Izan llegó este verano a Madrid no sólo llamó la atención por su cambio de look -"no tenía ningún motivo, simplemente me apetecía cambiar. Tenía el pelo muy largo ya"-, también por su delgadez. "Sin duda estaba más delgado. Desde el primer día, en lo que más trabajo es en el físico. Sólo para los entrenamientos contra Edy o Usman necesito más fuerza. He ganado cuerpo y peso. Calculo que unos 15 kilos desde agosto, con el gimnasio y la dieta", desvela.
Izan Almansa, con el Real Madrid.MARIANO POZO / ACB Photo
Porque en su robustez va su juego. ¿Pívot o ala-pívot? "La verdad es que aún no lo sé muy bien. Depende de cómo se desarrolle mi cuerpo. Y de lo que me pida el entrenador. Yo no tengo problema de jugar en el cuatro o en el cinco. Aunque, si pudiera elegir, quizá sí que prefiero el cinco, me siento más cómodo, me sale más fluido. Es lo que más acostumbrado estoy a hacer. Sigo trabajando mucho el tiro. Ahí está la diferencia real entre los dos puestos. Soy móvil, ágil... ahí no tengo problema. Cuando mejore el tiro de forma consistente es cuando podré jugar al cuatro", admite quien trabaja desde hace tiempo con Carlos Frade, ex del Alba de Berlín. Y ahora, en Valdebebas, con David Jimeno, el ex director de la cantera del Joventut que fichó Scariolo como parte de su cuerpo técnico.
Es la vuelta a la realidad de Almansa en busca de la promesa que sigue siendo. Ahí quedan esos veranos de gloria, oro en el Europeo Sub-18 de Turquía de 2022, el Mundial Sub-19 de 2023 y plata en el Mundial Sub-17 de Málaga de 2022. Ese grupo de júniors de oro que siguen compartiendo grupo de WhatsApp, que hacen soñar al baloncesto español. "Seguimos conectados. Es verdad que unos estamos en la ACB, otros en EEUU... Pero es muy bonito cuando de vez en cuando nos reencontramos. Es ese espíritu de la familia. Nos llevamos muy bien. Yo con los que más hablo son Hugo González y Rafa Villar", explica.
Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.
«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.
«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.
La confianza
La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.
Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.
Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.
En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.
Al Barça se le apagaron las luces en El Pireo, donde el baloncesto coral del Olympiacos acabó con una racha de cinco victorias consecutivas en la Euroliga del conjunto dirigido por Joan Peñarroya, que, pese a la derrota, se mantiene en la parte alta de la clasificación. [Narración y estadísticas (95-74)]
"Han jugado mejor que nosotros en ambos lados de la pista, con más energía en defensa, en ataque y en rebotes. No hemos controlado el rebote en nuestra zona. Hemos jugado el peor partido de la temporada", admitió el técnico azulgrana. "En esta pista, es necesario jugar al 100%. Si no lo haces es imposible competir contra Olympiacos", añadió, en referencia a las facilidades ofrecidas.
El conjunto griego destrozó las virtudes visitantes. Sin acierto desde la línea de 6,75 metros (4 aciertos de 17 intentos) y muy débil bajo los aros -capturó 24 rebotes por los 40 de su rival-, el Barça, fatigado tras los dos últimos desplazamientos en la pista de Unicaja y Anadolu Efes, siempre fue a remolque.
Circulación hipnótica
Y es que en el Pabellón de la Paz y la Amistad, donde el Olympiacos aún no conoce la derrota, brillaron todas sus estrellas. Evan Fournier (19 puntos) dinamitó el partido en el tercer cuarto, Sasha Vezenkov (18 puntos) confirmó su condición de jugador diferencial y Nikola Milutinov (12 puntos y 8 rebotes) impuso su ley en la zona.
El conjunto de Georgios Bartzokas neutralizó con su rocosa defensa las ansias de correr del Barça, al que le costaba frenar a los griegos, que cocían a fuego lento sus canastas con una circulación de balón hipnótica. De nada sirvieron los 18 puntos de Kevin Punter o las ayudas de Chimezie Metu (12 puntos, siete rebotes).
El Barça no se esforzó para maquillar el resultado en los últimos minutos y acabó perdiendo de 21 puntos. De este modo, los azulgrana finalizan particular 'Tourmalet' con dos derrotas -en Málaga y Atenas- y una victoria en Estambul.