En el Atlético de Madrid, uno puede pensar que los jugadores pasan y sólo Simeone permanece. Pero hay otro pilar en el vestuario rojiblanco que se mantiene allí desde antes de la llegada del técnico argentino y que seguirá, al menos, hasta 2025. “Es un orgullo enorme ser capitán del Atlético de Madrid y más en esta etapa tan bonita”, apunta Koke en una entrevista audiovisual que el club ha distribuido a medios.
Jorge Resurrección, Koke, ha crecido a la vez que el club rojiblanco en el que aterrizó a los 6 años junto a su hermano Borja. Juntos, club y jugador, han alcanzado cotas inimaginables como dos Ligas, una Copa, una Supercopa de España, dos de Europa, dos Europa League y, el trago más amargo, dos finales de Champions. Trofeos que rozaron con los dedos. “Tengo ganas de volver a Neptuno con la afición ya que en la última liga no pudieron estar”, expresa el capitán en el vídeo.
Hablamos de 626 encuentros, la unión más larga de toda la historia del club colchonero y que, desde este contrato, se revisará anualmente la continuidad de la misma. Los 32 años del jugador rojiblanco, 26 de ellos con la rojiblanca, han sido claves en la negociación de la renovación. “Es un acuerdo que para las dos partes es bueno”, comenta el futbolista.
Mientras las partes discutían la duración del contrato o los emolumentos que recibiría el 6 rojiblanco, lejos de los 8 netos que llegó a cobrar cuando era objeto de deseo de muchos clubes europeos, el capitán desde que Godín abandonara el Atlético en 2019 seguía a lo suyo: trabajo y sacrificio. “He tenido muchas oportunidades de salir pero, cómo me iba a ir cuando más se estaba disfrutando”, comenta Koke.
Memorable fue su partido de vuelta en los octavos de Champions ante el Inter de Milán. El futbolista recorrió 17,5 kilómetros, casi dos más que cualquier otro jugador de campo. Los despachos eran una cosa, pero el césped otra muy diferente.
Debut
Una actitud que no ha cambiado desde aquel 19 de septiembre de 2009, cuando Koke debutaba en el primer equipo rojiblanco. El Barcelona fue el primer rival al que, en aquel entonces el 26 colchonero, se enfrentaría defendiendo los colores del Atlético de Madrid. “Estaba flipando, no sabía ni por dónde venía, pero sentía un orgullo enorme”, expresa Koke.
Desde entonces, 47 goles para un futbolista que comenzó en la mediapunta pero que ha ido retrasando su posición hasta el 5 que tanto utiliza Simeone y 111 asistencias.
El lunes este periódico reveló cómo se modificaron las sedes del Mundial en un espacio de 48 horas. Una modificación que sacó a Balaídos de la lista de las 11 seleccionadas para la cita internacional en favor de Anoeta. El escándalo sacudió los cimientos de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y se inició una investigación que pivotaría sobre un informe que debía realizar María Tato, la única superviviente de la comisión española del Mundial 2030, sobre el proceso de selección.
El informe, al que ha tenido acceso EL MUNDO, se entregó el martes por la noche y consta de apenas siete folios. Este documento ha convencido a la RFEF de que "no se ha amañado nada" y que "ningún presidente, ni Pedro Rocha ni Rafael Louzán, ha tenido influencia en los cambios de las puntuaciones". Mientras que el análisis que obra en manos de FIFA desde julio de 2024, en el que se incluyen baremos, puntuaciones y dossieres sobre las sedes ocupa cientos de páginas, la investigación sobre lo desvelado por este periódico ha concluido con un informe de siete páginas.
Este documento comienza con una cronología de la candidatura conjunta entre España, Portugal y Marruecos. Se habla del acuerdo entre federaciones para sumar 20 estadios entre las tres que se repartirían 11 para nuestro país, seis para Marruecos y los tres restantes para los portugueses. Se debían buscar sedes "con la adecuada maximización de ingresos y minimización de costes, priorizando uno de los pilares de la candidatura que es la sostenibilidad".
"la mejor candidatura de la historia"
Posteriormente relata la presentación de 15 candidaturas, de las que se debían elegir las 11 citadas, y la composición inicial del comité, en el que estaba el secretario general de la RFEF, Andreu Camps, destituido por Rocha tras el escándalo de la selección femenina, y Jorge Mowinckel, director del departamento de Internacional. A ese comité se incorporaría luego María Tato y por último entraría Fernando Sanz en sustitución de Camps.
Es a partir de la tercera página cuando se entra en materia y se desarrolla el proceso de selección de sedes, que fue lo que provocó el escándalo que ha terminado con el cese de Tato por parte de la Federación. "El objetivo de las tres federaciones era la de presentar la mejor candidatura de la historia de la FWC 2030" (FIFA World Cup), recoge, errata incluida, el informe.
Es entonces cuando se detallan las referencias que se toman para la valoración de las sedes basadas en criterios técnicos y documentales y en los que se produce el "error" admitido por Tato entre los dos excels. Se recuerdan también las modificaciones propuestas por el Consejo Superior de Deportes (CSD) a la hora de establecer un baremo de los estadios.
Cronología
Tras la explicación, el documento aborda el periodo temporal y los intervinientes en las modificaciones de las sedes basándose en el subfactor A1 que "es el nivel de intervención que debe llevarse a cabo en un estadio para cumplir los requisitos de la FIFA". Concluye que se había puntuado mal a Anoeta y a Cornellá porque "sólo requieren adaptaciones para el acontecimiento", valorado en 15 puntos, y no una "intervención menor para ajustar su capacidad", que serían 20.
Así que justifican con ese razonamiento el adelantamiento en 48 horas de Anoeta a Balaídos por el undécimo puesto de la lista al subir el estadio vasco de 10,1226 a 10,6026 frente a los 10,2004 del gallego. Tanto el Reale Arena como el campo del Espanyol elevaron su puntuación de un excel a otro en 0,48 puntos. Por último, se detalla el método de trabajo que se llevó a cabo para que las ciudades pudieran optar a ser sedes de partidos de la cita mundialista de 2030.
La Federación ha asegurado que "nunca habían puesto en tela de juicio" el trabajo de Tato, pero han pasado 72 horas hasta que la organización se manifestase. En cualquier caso, el presidente Louzán sigue guardando un escrupuloso mutismo en torno a lo sucedido.
Le resultó raro a estadio, jugadores y técnico. Faltaban casi 5.000 almas, y las más ruidosas, animando ante el Leganés. Volvieron frente al Lille en Champions. Cumplida la sanción impuesta por Disciplina, el Metropolitano ya no debía nada a nadie, pero el Frente Atlético sí.
"En vista de los constantes ataques sufridos desde todo el Nacionalmadridismo, aceptados y comprados por una parte del mundo Atlético", comenzaba el comunicado que el grupo ultra lanzó en redes sociales criticando a los que no piensan como ellos. Para, posteriormente, solidarizarse con "esos Atléticos que sin ser ultras, comparten y entienden esta forma de vida igual que nosotros, y que han sido perjudicados sin motivo". Y anunciar, finalmente que "para poder reflexionar detenidamente, y tener tiempo para pulsar a esas peñas, colectivos y aficionados que buscan como nosotros una unión inquebrantable, esta noche no animaremos".
En el resto del comunicado, el grupo pedía unión y ofrecía asesoramiento legal para todos aquellos perjudicados por la prohibición autoimpuesta de cinco partidos sin poder comprar entradas para duelos visitantes.
"¿Cómo lo han visto todos?"
Así, aunque sus bufandas sí ondearon en el himno rojiblanco, su actitud fue "pasiva" durante todo el encuentro como explicaron en el mismo texto. No animaron cuando salieron los jugadores al campo, dejando el protagonismo al resto del estadio que brindó una sonora pitada al himno de la Champions. Aunque sí aplaudieron cuando se desplegaron los rojiblancos antes de comenzar el encuentro. "¿Cómo se ha vivido? ¿Cómo lo han visto todos?", contestó lapidario el entrenador cuando le preguntaron por el ambiente del Metropolitano.
Era el resto de la grada la que entonaba las clásicas arengas en el estadio rojiblanco mientras desde el Frente asistían impasibles al espectáculo que estaba brindando el Atlético en el verde aupado a su tridente más esperado. Apenas habían jugado 118 minutos juntos de los 990 que había disputado el Atlético de Madrid esta temporada. A juzgar por lo visto ante el Lille, tanto en ataque como en defensa, una ventaja para los rivales. Funcionó de maravilla y podrían haber matado al Lille si Sorloth hubiera estado más entonado.
Vista del Metropolitano en el gol del Atlético.JUANJO MARTINEFE
Tuvo tres ocasiones clarísimas que marró por dos cucharitas mal ejecutadas y un remate alto. Julián, la que consiguió la enchufó, mientras que Griezmann estuvo en la sala de máquinas para generar dos de las tres de Sorloth y un remate forzado que no pudo concretar. "No es un chico y sabe convivir con estas situaciones", comentaba Simeone tras los fallos del noruego.
Momento paranormal
Ocasiones aparte, el partido lo inclinó Marco Guida, el colegiado de la contienda, con un penalti que nadie se explicó ni en el campo ni fuera de él. Nadie supo si fue mano, si hubo contacto de Koke... Y la losa de fallar oportunidades y ese penalti en contra.
"Vi el vídeo y me parece mano del jugador del Lille, no sé si lo roza Koke, pero primero es mano y me parece que debería haberla ido a ver", comentaba Julián Álvarez en el postpartido. Tanto es así que el propio Cholo tuvo que decir: "Ojalá encontremos algo para poder decir que fue penal". Hasta que luego, ya cansado, admitió: "No fue nada, muchacho".
Bruno Genesio, entrenador del Lille, aseguraba de manera muy política y correcta que no había visto la jugada y no podía valorarla. "No he hablado con mis jugadores del penalti y aún no he podido ver las imágenes", explicó.
El Atlético se queda con tres puntos de nueve posibles y, además, ala diferencia de goles le coloca en el puesto 26 de 24, con lo que estaría fuera de los equipos que se clasifican para los dieciseisavos de final. "Estamos en un momento complicadísimo de la Champions", admitió el Cholo. Toca ganar ante el PSG en París para volver a los puestos de privilegio.
Son las 8 de la mañana de un día gélido y Walter Pandiani (Montevideo, 1976) está sentado solo junto a una mesa con su ordenador y un mate en las entrañas del estadio Nueva Balastera mientras suena un calefactor de aire. A su espalda, una cristalera que da hacia un polígono en el exterior de la ciudad de Palencia, donde se ubica el campo, y a su izquierda, el escudo del Palencia CF sobre una pared morada. Uno de los grandes delanteros de principios del siglo XXI en LaLiga, con más de 80 goles, con presencia también en Champions League, donde marcó otros 12 e incluso llegó a unas semifinales, vuelve al barro. "Vino como un favor, sino no podría estar aquí", revela a EL MUNDO Enrique Royuela, vicepresidente del club castellano.
El Palencia CF milita en Tercera RFEF, y en 2013 llegó incluso a desaparecer por problemas económicos hasta una plataforma lo reflotó con otro nombre, Club Deportivo Atlético 1929. La entrada de un grupo inversor cinco años después le dotó de recursos y le permitió recuperar el nombre original de 1929. En el último mercado de invierno se trajo al entrenador que ha puesto a un equipo de la quinta categoría del fútbol español en el mapa. "Teníamos que traer a un gallo más gallo de los que tenemos", cuenta a este periódico Sadok Mounmi, presidente del Palencia CF.
A las 9 de la mañana, entra en la oficina Alberto Gonzalo, Tito, segundo entrenador de Pandiani para darle el parte de las llegadas de los futbolistas. El técnico ha impuesto un estricto control de horas de llegada en la que no permite retrasos ni excesos. Cada día, el cuerpo técnico somete a los jugadores a un control de peso. «Si tienen que estar listos a las 9.15 horas, no pueden llegar a las 9.16, tampoco a las 9.13, tienen que llegar a menos cuarto para que les dé tiempo», apunta Walter Pandiani a EL MUNDO.
El uruguayo, en su despacho del Palencia CF.Javier CuestaEl Mundo
No es el uruguayo un sargento, pero le gusta el orden y la disciplina, aunque luego se muestra cercano al futbolista, incluso paternal. "A mí nunca me ha faltado al respeto un jugador y creo que es por mi personalidad", explica sobre el ejemplo entre Vinicius y Xabi Alonso, que terminó con la salida del entrenador tolosarra. Algo que achaca también a las nuevas generaciones y a la "prisa" que hay en todo lo que rodea al fútbol. "A la hora de trabajar, saben que uno es muy exigente y que tampoco negocio nada", añade.
El técnico recorre junto a su segundo un pasillo eterno hasta llegar a las dependencias de los jugadores. La plantilla espera a su entrenador relajada, jugando al ping pong, unos; de charla, otros. La mayoría de los jugadores, ya con ropa de deporte, están preparados para la sesión de vídeo. Cuando Pandiani entra no se produce el silencio reverencial de las películas, el ruido se mantiene y el técnico bromea con los veteranos sobre los goles que le metió a Casillas, pese a que casi siempre perdió ante el capitán blanco. Con Canario, mediocentro del equipo, casi coincidió en el Espanyol, pero el jugador militaba en el B. "El resto me conocen de verme vídeos y, a veces, me comentan algunas cosas", explica.
Entonces, y cuando su segundo coloca la pantalla para realizar la sesión de vídeo, Pandiani dirige unas palabras a su vestuario y ahí sí, se hace el silencio. "Yo no tengo a nadie acá, estoy solo y quiero salir campeón", espeta a sus jugadores mientras les habla de la importancia del compromiso, de la solidaridad entre compañeros y de nunca bajar los brazos. "Siempre fui líder de las plantillas en las que estuve, entonces para mí la transición a entrenador fue muy fácil porque estas charlas ya las hacía de jugador", explica el Rifle sobre su desembarco en los banquillos. "No tiene que convencer, a alguien como él ya le crees", secunda el vicepresidente Royuela.
En multitud de ocasiones, Pandiani se dirige a sí mismo como el Rifle, el apodo que tenía cuando era jugador. Un nombre que tiene grabado en su kit de mate y que le cayó por su gran disparo con ambas piernas y su eficacia goleadora. Características que intenta transmitir especialmente a los delanteros a los que entrena. "Hago mucho trabajo extra con ellos. Les enseño a cómo reaccionar en ciertas situaciones para crecer y mejorar", desvela el técnico. Esos consejos se comprueban más tarde cuando la plantilla se entrena en el recinto Sergio Asenjo.
El entrenador durante una práctica.Javier CuestaEl Mundo
La sesión comienza sobre las 11 y el termómetro no pasa de cinco grados, pero un viento racheado recrudece la sensación térmica. Hay ejercicios de pase, de centros laterales y después hay un partidillo entre los teóricos suplentes y los titulares. "Ser campeones no es por el que hace los goles, sino por los que están en el banquillo empujando", apostilla el técnico. El presidente y el vicepresidente del equipo, así como el director deportivo, están presentes en la sesión. Hay mucha ilusión por el ascenso a Segunda RFEF y así multiplicar las ayudas que reciben en la Federación. "Si no ascendemos esto puede ser un paso atrás en mi carrera", sentencia Pandiani.
Fue un riesgo dejar Uruguay, donde había entrenado ya a equipos de Primera División, como el Albion o el Cerro, para descender de golpe cuatro categorías. Lo hizo solo, sin su mujer, que es instructora de caballos, y sin sus hijos, que también intentan convertirse en futbolistas. Tampoco se pudo traer a sus compañeros de staff. "No tenía como objetivo volver a España", apunta, pero lo vio como una manera de mantenerse activo, por lo menos hasta que se abra la ventana de entrenadores en su país y, de paso, ayudar también a su representante, Eugenio Botas, una de las personas que está detrás de este proyecto deportivo en Palencia.
Profesionalidad siempre
Cuando termina el entrenamiento, Pandiani repasa junto a Tito, su segundo, cómo ve a los jugadores y qué pueden hacer para el partido del domingo (jugaron y ganaron frente al Mirandés B) antes de dirigirse juntos al Sector 8, un bar próximo al estadio donde la plantilla celebraba los cumpleaños de dos de sus jugadores y la despedida de Héctor Hernández, ex jugador también del Deportivo de la Coruña. En las mesas hay varias bandejas de embutido, fritos y un par de jarras de cerveza. Pandiani, al llegar, tuerce el gesto. "Hay que ser más profesional", indica pese al ambiente festivo y da a entender que mientras él sea el técnico, eso no repetirá antes de un encuentro.
Las tardes para el Rifle son monótonas en la habitación 211 del Hotel Castilla Vieja. "En breve me mudaré a un piso porque me encanta cocinar", explica a este periódico. También dice tras los entrenamientos se dedica a trabajar, hablar con su familia a través de la tablet y hacer ejercicio. Este uruguayo es de los pocos ex futbolistas que no ha terminado fastidiado de las articulaciones. Pandiani asegura que es capaz de correr 10 kilómetros en 38 minutos.
Pandiani revisa la tablet en su hotel.Javier CuestaEl Mundo
También, cuando le apetece, se da un paseo por el casco viejo de Palencia, ciudad en donde se le reconoce por sus méritos pasados y por el impulso que le ha dado al equipo de esta capital de provincia de menos de 80.000 habitantes. "Hubo mucha repercusión con mi llegada, la gente me reconoce, me pide una foto, ha calado mucho mi fichaje", apunta mientras recorre las arcadas de la Calle Mayor y algunos transeúntes se giran la cabeza para verle.
El Masnou, Lorca, Emiratos, Uruguay y ahora Palencia. Habrá que ver cómo evoluciona la carrera de un entrenador que fue futbolista, pero también basurero, portero de discoteca y leñador y no se le caen los anillos como demuestra recogiendo el material tras el entrenamiento. De aquella época le quedó esa famosa imagen suya llegando a entrenar con el Depor subido a un camión Iveco, marca que le patrocinaba entonces, con el Rifle en el parasol y que hoy el Palencia replica en su página web para que la ciudad se suba a la Rifleneta. "Aquí no tengo ni coche", dice entre risas.