La sentencia del Alto Tribunal Europeo permite la creación de competiciones alternativas a las de UEFA y FIFA, pero no entra a valorar la Superliga en concreto.
Betis y Girona, con el lema de LaLiga, el jueves en el Villamarín.EFE
Dos años y ocho meses después de que Florentino Pérez anunciara la presentación de la Superliga y eso supusiera un conflicto que terminó en un pleito judicial, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha concluido que hay “un abuso de poder domina
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Se fue Diego Simeone al túnel de vestuarios porque no quería ver los penaltis. Lo hacía renqueante, después de que se 'lesionara' en la carrera tras celebrar el tanto de Memphis que llevaba el partido a la prórroga.
Apareció Diego el superticioso, el cabalista, para que se rompiera la maldición del Atlético en las tandas de penaltis. "Se me vino a la mente el partido de Leverkusen, vi los dos primeros y marcaron, el segundo no lo vi y lo paró Jan", explicó Simeone en rueda de prensa.
Su equipo había conseguido eliminar al todopoderoso Inter de Milán en la tanda de penaltis. Como aquella en 2015 ante el Bayer Leverkusen que mencionaba el argentino. Lo cierto es que los rojiblancos sólo han triunfado en cinco de sus 14 veces en la muerte súbita en competición oficial.
La más dolorosa, la perdida en Milán en la final de la Champions ante el Real Madrid en 2016. "Oblak es un portero extraordinario, de los mejores de europa cuando está bien es dificl y así es muy difícil que nos hagan gol. Se merece lo que le pasó hoy, ser decisivo", alabó el entrenador a su cancerbero.
El esloveno ha vuelto a mostrar el nivel que le permitió convertirse en Zamora de LaLiga en cinco ocasiones, cuatro de ellas consecutivas. En un portero que, como se dice de los delanteros, daba puntos a su equipo con paradas decisivas. Ante el Inter no se trató sólo del penalti, fue decisivo durante todo el partido.
También lo fue Memphis, el león rojiblanco, otro de los pupilos que se mereció los halagos de Simeone. Se acordó el argentino de la rebelión del neerlandés tras el mal partido en Cádiz y deslizó la posibilidad de juntarle a él con Morata y Griezmann.
El francés, que volvía de lesión, estuvo menos participativo en el juego pero, como recordó el Cholo, fue crucial en todas las jugadas ofensivas de los rojiblancos, además de marcar el tanto del empate. "Le dejamos hasta que pidió el cambio", expresó el entrenador.
Pero si hay alguien que se mereció todos los elogios de Simeone, fue la afición. Un público que recibió al equipo en un pasillo 'infernal' en Avenida de Arcentales y que no paró de animar en los 120 minutos del choque. "Si hay algo que puedo decirle a la afición es: gracias. Son ya 12 años y me siguen apareciendo las emociones de un chaval que acaba de coger el equipo", comentaba.
Son ya 50 victorias del técnico argentino en Champions League, el cuarto que más acumula en un mismo club por detrás de Alex Ferguson con el Manchester United, (102), Arsene Wenger con el Arsenal (83) y Pep Guardiola con el Manchester City (56). "Estar entre los ocho mejores de Europa parece fácil, pero no lo es", reivindicó el técnico.
Tristeza
Si había un rojiblanco con un sentimiento agridulce este fue Sául Ñíguez. No pasa un buen momento el ilicitano y lo reconoció con un mensaje demoledor en redes. Muy alejado de la alegría que se respiraba en el vestuario colchonero.
"Es difícil para mi escribir en estos momentos, pero igual que escribo en las buenas hay que hacerlo en las malas. Es un momento de mierda para mi a nivel deportivo, y soy consciente... Acepto todas las críticas y no solo por el penalti de hoy sino por cómo estoy en estos momentos", puso el jugador y aseguró más trabajo para revertir la situación.
Quedaban 30 segundos para el final del noveno asalto, cuando Oleksander Usyk conectó un gancho de izquierda a la mandíbula de Tyson Fury que hizo temblar al gigante británico. Resonaban las palabras prermonitorias de Usyk en la previa: "Si el tamaño importara, el elefante sería el rey de los animales".
The Cat (el gato), como buen felino, olió sangre y comenzó a golpear sin descanso al Rey Gitano que rebotaba de cuerda en cuerda. Lo hizo en cinco ocasiones, hasta que en el último apoyo el árbitro Mark Nelson decidió intervenir para iniciar un conteo.
"El árbitro tenía que haber parado la pelea", responde a EL MUNDO, Jero García, ex boxeador y presentador de televisión. A juicio de García, Nelson debió declarar ganador a Usyk para evitar la "golpiza" que le dio a Fury. "Es mejor parar la pelea un minuto antes que un segundo tarde", explicaba.
Sin embargo, Emilio Marquiegui, periodista especializado en boxeo, es de la opinión que el árbitro "hizo lo correcto". Marquiegui cree que Fury no se apoyó en las cuerdas sino que se desplomó sobre ellas y que fueron las que evitaron su caída. Así, Nelson obró según el reglamento al iniciar el conteo. "Queda a criterio del árbitro si le vio en malas condiciones o no, obviamente luego se vio que Fury aguantó hasta el final y no pasó nada más", cuenta Marquiegui.
Por su parte, Jaime Ugarte, otro periodista especialista en boxeo, compartía la visión de ambos y añadía que la campana salvó al británico del knockout. "Si el árbitro lo para cuando estaba a merced no hubiera sido raro, estaba inerte", explica el periodista y determina que fue cuestión de segundos el que Usyk terminara la pelea en ese asalto.
Uno de los golpes de Usyk a Fury.FAYEZ NURELDINEAFP
Pero continuó y finalmente el ucraniano fue declarado ganador por decisión dividida de los jueces. El español Manuel Oliver fue el que más ventaja le dio, 115-112, mientras que el estadounidense Mike Fitzgerald solo concedió 114-113 frente a los 113-114 que el canadiense Craig Metcalfe otorgó a Fury. Esa división llevó al británico a declararse ganador y a esgrimir la guerra de Ucrania como el factor que había determinado el dictamen de los jueces.
Todos los expertos consultados por EL MUNDO piensan que Usyk fue el justo ganador. Si bien si Jero García mantiene que debía de haber sido por ko en el noveno, Marquiegui cree que el "mejor final" del ucraniano le hizo merecedor de la victoria. "Fury tuvo la pelea más complicada de su vida", explica y detalla que el combate se le fue "por su desgaste físico al no dosificar" y "por los palos que recibió en el noveno".
"Papá, ¿me oyes? Lo hemos conseguido", gritó Usyk en ucraniano al pabellón de Riad cuando le colgaban los cuatro cinturones (Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Asociación Mundial (AMB), Federación Internacional (FIB) y Organización Mundial de Boxeo (OMB)) de campeón de peso pesado en los hombros. Es el primer campeón unificado en más de dos décadas. Sustituía a Lennox Lewis cuya unificación databa del siglo pasado, noviembre de 1999, ante Evander Hollyfield.
Historia
Marquiegui, García y Ugarte sitúan la hazaña de Usyk en diferente medida. Mientras que para el primero es algo anecdótico, "un premio pichichi" que no te sitúa como uno de los mejores delanteros de la historia. García y Ugarte sí piensan que convertirse en campeón unificado pone al ucraniano en el escalón de los Ali, Lewis y compañía.
Pero ninguno se olvida que este chico, que dejó el fútbol con 15 años para pasarse al boxeo, ha sido oro olímpico así como gran dominador de dos categorías en su conversión a profesional: crucero, donde también fue campeón unificado, y pesado. Con esta victoria, además, ha arrebatado el invicto a Fury 34 (24 KO)- 1 por su 22 (14 KO)- 0.
Sin embargo, y pese a que el ucraniano ponía en liza tres de los cuatro cinturones, es el británico el que se lleva mayor bolsa por este combate del siglo. De los algo más de 100 millones que había en juego, 70 han sido para Fury, de los cuales uno irá supuestamente para organizaciones benéficas de la guerra de Ucrania, y 30 para Usyk. Un reparto que, previsiblemente, cambiará algo para la revancha de octubre. "Usyk no vende tanto", explica Ugarte.
Es precisamente esta revancha la que hará que Usyk pierda uno de los cuatro cinturones poco después de haberlo ganado. El ucraniano no podrá defender el título de la FIB ante el púgil Filip Hrgovic, por lo que el croata se lo disputará ante el también británico Daniel Dubois, al que ya venció Usyk en una defensa del título de la AMB.