Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Coraje y corazón… y sufrimiento. Está abonado el Atlético a saltar los marcapasos de sus aficionados. De las alegrías a los infartos en sólo una semana. Da igual Copa del Rey, da igual la Champions. Hubo 75 minutos de tensión hasta que Hancko puso el 2-2 en el marcador y provocó las primeras salidas del Tottenham Stadium y la bajada de brazos de los ingleses, que creyeron en la remontada tras adelantarse por dos veces en el marcador con goles de Muani y Simmons. Entonces Julián se vistió de Spiderman, algo que no habia hecho en meses, y con un gol y una asistencia se pidió al Barça en cuartos de Champions, pese al penalti final de Simmons. [Narración y estadísticas, 3-2]

Londres recibía al Atlético como si fuera el caribe y el Tottenham Stadium quiso ser una caldera. Pero al principio del encuentro fueron los jugadores los que pusieron más de su parte ante una afición desencantada con un equipo que en Premier League lucha por no descender. En Europa, la cosa cambia, son 24 duelos sin conocer la derrota y eso es mucho tiempo, muchas fases de grupos y muchas eliminatorias.

Los ingleses, vigentes campeones de la Europa League, se acodaron en sus bandas. Especialmente en la izquierda, donde detectaron la presencia de Nahuel Molina, titular por unas molestias en el costado de Pubill. Tan avisado estaba el Cholo que puso a su hijo casi de lateral derecho en defensa de cinco para proteger al argentino. Igualó así el dibujo de Tudor, pero al equipo le costaba salir.

Media hora aguantaron los rojiblancos con el marcador a cero. Lo que tardaron los ingleses en encontrar la espalda de Molina. El argentino olvidó que a su espalda vivía Kolo Muani, y el francés la cabeceó sin oposición. Cinco minutos después salvó Musso a su defensor porque Tel le volvió a encontrar despistado.

Lo increíble es que hasta ese arreón de cinco minutos, el Tottenham ladraba pero no mordía. Usaba las bandas, sí. Algún balón parado generaba cierto barullo en el área y nerviosismo en la grada rojiblanca, más de 2.800 personas situadas en la espalda de Musso. Sin embargo, el portero titular por la lesión de Oblak, sólo había tenido que intervenir en un par de ocasiones para despejar con los puños y a un disparo de Tel tras ganar una carrera a Le Normand.

Parte de la culpa de que el Atlético no pudiera salir con cierto peligro y apenas sumara dos posesiones largas en la primera mitad fue el mal concurso de Griezmann. El francés, que estaba siendo el mejor de la escuadra rojiblanca, y la punta de lanza de todos los contrataques fallaba controles y pases impropios no para su calidad, sino también para la de jugadores menos dotados.

El único que estuvo conectado el partido desde el inicio fue Llorente. El madrileño debe de tener sangre inglesa, por lo del ritmo y eso, su presencia era ubicua tanto en ataque como en defensa. En una de sus internadas pudo Lookman marcar el primero, pero corrigió bien Dragusin en área pequeña. La ventaja era aún cómoda al primer tiempo, pero nunca estaba de más marcar un gol para apagar todo atisbo de rebelión. Al Barça también le costó una mitad, pero luego… Giuliano pudo darle ese gusto al Atlético, pero el portero no era el de la ida. Vicario respondió de manera magistral a un disparo del argentino desviado por el Cuti Romero.

Spiderman resurge

Pero lo que no puedas hacer en un tiempo, tampoco está mal hacerlo en el inicio del otro. Fue Julián el que culminó la primera contra clara que encontró el Atlético. No hubo tiempo, sin embargo, para celebrarlo, una pérdida de Giuliano puso de nuevo por delante a los británicos con un gran disparo desde fuera del área de Xavi Simmons. No se puede uno confiar un segundo en Europa.

Musso no lo hace. Es, lo que se dice, un portero pesimista. El argentino sabía que por sus manos pasaba el sustento de su equipo y así lo demostró tras un paradón a uno contra uno de Pedro Porro y luego a un remate de cabeza de Dragusin. Repitió poco después con el lateral español. Los gallos sacaban por fin los espolones. Y Simeone quiso limárselos metiendo a Koke para dormir el encuentro y a Sorloth, para sujetar las contras.

Aunque el que devolvió el miedo fue Julián tras una jugada maradoniana a la que respondió bien Vicario. Era importante mostrarse en la otra portería. Y el argentino lo hizo de nuevo poniendo un córner a la cabeza de Hancko para finiquitar el encuentro. El Tottenham alcanzó la victoria con un penalti tonto de Giménez. Pero no quedaba tiempo. El Atlético está en cuartos por octava vez desde que está Simeone.

kpd