Nunca es fácil salir de rookie en una final del Grand Slam. Se corre el riesgo de dar por bueno haber llegado hasta allí y emocionalmente también se soporta una tensión especial, más aún cuando te encuentras con un jugador como Daniil Medvedev, cuaja
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
Copa Davis
JAVIER MARTÍNEZ
@JavierMartnez5
Actualizado Jueves,
23
noviembre
2023
-
22:51El cruce entre Serbia e Italia en semifinales alumbra un nuevo enfrentamiento...
El tenis se acostumbra a la dulce rutina de ver frente a frente a dos hombres geniales en lo suyo, tan distintos, dominadores de su época. Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, en otra final, la sexta del año. Este domingo (18.00 horas, Movistar) será en las ATP Finals, en casa del italiano en todos los sentidos: en Turín y con su público, pero sobre todo en superficie dura y bajo techo. Únicamente esas condiciones hacen favorito a Sinner, porque los precedentes señalan al español como vencedor. Wimbledon creó la sensación de una rivalidad alterna, pero lo cierto es que en Alcaraz se impuso en las otras cuatro citas.
En todo caso será un capítulo más de una historia, su historia, que promete continuar años y más años. En todos los torneos, se celebren donde se celebran, los rivales claudican ante ellos con una impotencia en aumento. Hasta esta temporada ni Alcaraz ni Sinner habían disfrutado de la grandeza que hacía que Nadal, Federer o Djokovic ganasen incluso antes de empezar a jugar. Ahora ya gozan de esa aura.
En semifinales, Álex de Miñaur nada pudo hacer ante Sinner, que lo derrotó por 7-5 y 6-2, y Felix Auger-Aliassime apenas resistió ante Alcaraz antes de caer por 6-2 y 6-4. Si en una cita así, con los ocho mejores del mundo clasificados, nadie puede ni tan siquiera discutir un set, ¿Qué hará el resto? El caso de De Miñaur se puede considerar excepcional porque ha perdido sus 13 duelos con Sinner y la falta de moral es lógica, pero Auger-Aliassime mostró el mismo ánimo.
MARCO BERTORELLOAFP
Desde el primer juego, el canadiense apareció con la tristeza en los ojos y los brazos decaídos. No es que sea un tenista muy expresivo, todo lo contrario, pero su gestualidad resumía sus escasas probabilidades de éxito. Todas sus opciones pasaban por tener un gran día al servicio y que Alcaraz estuviera fallón y no ocurrió ni una cosa ni la otra. El canadiense empezó tembloroso concediendo demasiadas bolas de break y el número uno se le abalanzó encima. El primer set apenas duró 37 minutos. El partido entero, sólo un poco más, 82 minutos.
La perfección de Alcaraz
Durante la fase de grupos de estas ATP Finals, Alcaraz había dominado a sus rivales, pero siempre le quedaba una adversativa. Vencía, aunque quería afinar su revés. Ganaba y sin embargo se lamentaba su porcentaje de primeros. Este sábado ya no podía hacerse reproches. Su actuación fue perfecta. Todo lo que necesita para derrotar a Sinner salió a relucir. Más allá de su saque -sólo concedió una bola de break- y de la potencia en su derecha, la clave estuvo en su puntería.
Una bola iba a la línea y luego otra y luego otra. En los minutos iniciales Auger-Aliassime pidió una revisión y se quejó varias veces, pero al final se dio cuenta que el Ojo de Halcón funcionaba perfectamente. Su problema era otro. Las estadísticas pueden ser tramposas, pero Alcaraz acabó el primer set con apenas dos errores no forzados. Ante un rival tan preciso nadie puede hacer virguerias, aunque Auger-Aliassime todavía arrastra los problemas con su revés de siempre. Si había tensión en un punto, Alcaraz le tiraba a ese lado y, al final, siempre ocurría lo mismo. El canadiense acabó el partido con muchos más errores -19- que aciertos -15-.
MARCO BERTORELLOAFP
"Estoy muy feliz por la victoria de hoy", aseveró Alcaraz en italiano justo al acabar ganándose al público local, que apoyó a Auger-Aliassime. "Espero que al menos tres o cuatro personas me animen mañana [por este domingo]", añadió bromista. "Ha sido mi mejor actuación en el torneo. Desde el principio he estado muy concentrado, sin hacer errores, yendo a por ello, apurando la pista al máximo. Punto a punto he ido cogiéndose confianza y me he acabando encontrando muy bien. Estoy orgulloso del nivel que he demostrado para lo que viene", comentó después quien disputará la primera final de las ATP Finals de su carrera.
Por la pista y por las fechas se suponía un torneo difícil para él, pero ya no lo es. Como pasó en otras superficies, como pasó en otros meses de este 2025, como pasó en Roma, Roland Garros, Wimbledon, Cincinnati y el US Open, está a un paso del título y el último escollo es Sinner. Dulce rutina para el tenis.
En cada uno de sus partidos surge una pregunta, ¿Quién puede ganar a Carlos Alcaraz ahora?, y no hay respuesta, nunca hay respuesta. Como en el último Roland Garros y el último Wimbledon, Alcaraz viste en estos Juegos de París un traje de imbatibilidad y su horizonte carece de un rival capaz de desnudarlo. Pese a sus 21 años, el español está en su mejor momento, su 'prime', capaz de golpear cómo quiere y cuándo quiere en cada momento e inalterable, ni rastro de sus despistes, mucho menos de bajones.
Ante el ruso no ruso Roman Safiullin ofreció otra exhibición y venció por 6-4 y 6-2 en apenas una hora y media, pero además lo que queda de su torneo olímpico se advierte así.
Este jueves, en cuartos, le espera el estadounidense Tommy Paul, un bombardeo que ya le complicó la vida hace un mes en Wimbledon, aunque ante él finalmente encontró soluciones. Tal y como avanza el torneo olímpico, en semifinales se encontraría a Daniil Medvedev o Casper Ruud, dos rivales a los que ya ha sometido y luego... La única amenaza es el cansancio que se acumula jugando también el dobles e incluso su estado físico, esas molestias en la parte alta del muslo derecho que le incordian. Por eso Alcaraz vuela.
Una victoria a toda velocidad
Si en otras citas, incluso en los últimos Grand Slam que ganó, se permitió más fallos, más dudas, más tiempo en pista, en los Juegos va a toda velocidad. Pese a que la tierra batida no es propicia, su esquema de juego es más agresivo que de costumbre, buscando imponer su servicio y acortar los intercambios. Ante Safiullin su derecha pegó como en los mejores días, arma infalible y avasalló el revés del rival, su debilidad. Sólo concedió una bola de break, aunque el ruso supo transformarla y alargar así el primer set.
Por lo demás, el plan funcionó a Alcaraz, pese al riesgo. Con el partido de cuartos de final de dobles junto a Rafa Nadal y contra Austin Krajicek y Rajeev Ram en sólo tres horas, las prisas también traicionaron en algunos momentos. En algunos puntos el actual número tres del mundo se precipitó al ir a buscar la red -de hecho allí Safiullin ganó más puntos que él, cosa rara- y sumó algún que otro error de más. Nada excesivamente grave, pero sí un aspecto a mejorar ante Paul y en la lucha por las medallas, aunque nadie parece capaz de despojarle de su traje de imbatibilidad. En cada uno de sus partidos surge una pregunta, ¿Quién puede ganar a Alcaraz ahora?, y no hay respuesta, nunca hay respuesta.