Una hora antes de la carrera, mientras los mecánicos apuraban sus pitillos y sorbían el último café, la atmósfera en el garaje de Aston Martin era muy distinta a la de hace un año en Sakhir. El team principal, Mike Krack, daba cuenta de un sandwich bajo los toldos del paddock y sus hombres seguían de reojo las declaraciones de Fernando Alonso en el drivers parade. Se mascaba la tensión y no aquella ilusión desbordante de 2023. Sólo tres horas más tarde, cuando el asturiano desfiló hacia los tornos de salida, la tropa verde ya preparaba sus bagajes con destino a Arabia Saudí, consciente de que este Mundial ha empezado torcido.
El reverencial respeto hacia Alonso entre la gente de Aston Martin se entiende mejor en momentos como este, cuando las simulaciones previas a la carrera ya les situaban como quinto coche de la parrilla. De ahí ese ambiente sombrío entre la fuerza de choque. Un severo revés tras meses de trabajo y una decepción, en particular, para el bicampeón mundial. “Tenemos cuatro equipos un poco por delante nuestro, como ya sucedía en Abu Dhabi”, admitió Alonso, en referencia a la última cita del Mundial 2023.
Arrancar el nuevo curso como se terminó el anterior nunca es asumible para alguien tan exigente como Alonso, cuya sonrisa sólo asomó en plenitud durante una breve sesión fotográfica junto al Rey Juan Carlos. Por segunda jornada consecutiva, el Emérito se pasó ayer por Sakhir para saludar a los pilotos españoles. El monarca fue talismán para Carlos Sainz, pero no para Alonso, contrariado ante los micrófonos. “Estamos detrás de McLaren, Ferrari, Mercedes y Red Bull, así que toca mejorar. La vuelta de la qualy del viernes fue un poco excepcional y nos puso en una situación que no era real. Hoy sí hemos visto la realidad”, sentenció en DAZN.
“Necesitamos más rendimiento”
La crudeza de Alonso fue edulcorada, como suele ser habitual, por Krack, con la mirada ya puesta en la carrera del próximo sábado. “Necesitamos un poco más de rendimiento para desafiar a los equipos de delante, pero esto es una carrera, una pista y trabajaremos duro para progresar en Jeddah”, valoró el luxemburgués. Si había notado a Alonso, tal y como él mismo admitió ayer, algo enfurruñado durante la pretemporada, habrá que ver ahora al asturiano ante estas primeras adversidades.
Alonso y el Emérito, el sábado en Bahrein.RV RACING PRESS
Desde luego, Arabia Saudí no se presenta precisamente como el entorno idóneo para el AMR24. Aunque hace un año Alonso pudo cazar un podio a rebufo de los Red Bull, la vertiginosa cuerda de Jeddah debería privilegiar más a Ferrari o McLaren. Por no citar a los inabordables Red Bull. Tras devanarse los sesos durante el invierno para mejorar la velocidad punta, los ingenieros de Krack reclaman algo más de paciencia para evaluar el paso adelante. De momento, Lance Stroll fue sexto ayer en este apartado (326 km/h) y Alonso, décimo (324 km/h).
Por una razón u otra, McLaren no logra redondear una actuación a la altura de su superioridad mecánica. En Bahrein, Oscar Piastri consiguió su segunda pole en cuatro carreras (1:29.841), con clara ventaja sobre George Russell y Charles Leclerc, mientras Lando Norris, a 42 centésimas de la cabeza, decepcionaba con su sexta posición. Demasiado lejos para un aspirante al título, que ahora deberá sujetar a Max Verstappen en la salida.
No hubo novedades en el escenario que hace poco más de un mes ya acogió los test de pretemporada. Desde la segunda sesión del viernes, Piastri venía apuntando mejores maneras que Norris. McLaren dominaba en las rectas de Sakhir, sin que nadie le incomodase. Sólo las bajas temperaturas de la noche otorgaban una baza a Mercedes, que suele optimizar su rendimiento con un asfalto en torno a los 30ºC.
Tampoco debe considerarse como sorpresa el descalabro de Norris, no sólo superado por Andrea Kimi Antonelli, cuarto con Mercedes, sino por de Pierre Gasly. En un fin de semana propicio, con Red Bull fuera de las quinielas para la victoria, Lando desperdició su bala, en la línea de lo ofrecido durante la segunda mitad del Mundial 2024.
La sorpresa de Alpine
Alguna tecla debieron de tocar en Alpine y no sólo con Gasly. A lo largo de toda la sesión, Jack Doohan pudo tutearse con los mejores. Para su desgracia, el novato quedó fuera de la Q3 por tan sólo 17 milésimas. Ese hueco fue optimizado por Carlos Sainz, que al fin se impuso a Alex Albon en una qualy. El octavo puesto del madrileño en la parrilla, por delante de Lewis Hamilton y Yuki Tsunoda debería representar el anticipo de un botín en forma de puntos.
Libraba Aston Martin una pelea con Haas para no ser el peor coche de la parrilla. Lance Stroll, penúltimo en la Q1, sólo pudo mejorar el tiempo de Ollie Bearman. Una puerta se abrió para Fernando Alonso tras el accidente de Esteban Ocon, que había destrozado la trasera de su monoplaza a la salida de la curva 2. Soplaba viento de cola a final de recta y Nico Hulkenberg ya tuvo que hacer equilibrios sobre los pianos para una pequeña gesta en la Q1 a bordo del Sauber (1:31.998).
Los malos presagios apuntados desde el viernes se terminaron confirmándose para el asturiano en la Q2, 65 centésimas más lento que el tiempo de corte establecido por Tsunoda. Aún pudo considerarse un alivio que los comisarios borraran el citado crono de Hulkenberg en la Q1, una decisión que hizo ganar un puesto a Alonso, finalmente decimotercero en la parrilla.
Un incidente en la curva 6 de Albert Park provocó el primer abandono de Fernando Alonso en 15 años por culpa de un error propio. "El incidente vino de la nada. No me he ido más largo que en otras vueltas, sólo encontré con una montaña de grava en mitad del circuito y he trompeado", analizó el líder de Aston Martin. Desde el GP de Bélgica 2010, también bajo la lluvia, el bicampeón no sufría un abandono en plena carrera atribuible a un fallo de pilotaje.
Lo sucedido, para Alonso, representó "una sorpresa", ya que según su versión, nunca pisó "fuera de la pista". "No hice una línea diferente, pero me encontré mucha grava y perdí el coche. El diseño de la curva 6 no es el mejor, aunque sea lo mismo para todos", reveló el doble ganador en Le Mans.
El citado infortunio se produjo a 25 vueltas para el final, cuando intentaba mantenerse lejos del DRS de Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) y perseguía a Pierre Gasly (Alpine). En ese momento, el AMR25 mantenía el cuarto mejor ritmo de los supervivientes en Albert Park. "En cada vuelta que pasaba por ahí, esa gravilla ha sido como un fantasma y me ha jugado una mala pasada otra vez", reveló Alonso.
"Puntos débiles" que "solucionar"
Hay que remontarse al GP de Malasia 2013 para recordar otro abandono tras salida de pista de Alonso, aunque aquella fue atribuible a un impacto previo contra Sebastian Vettel. En épocas más recientes, el mayor error de Fernando databa de la sprint race del GP de Bélgica 2023, cuando en la quinta vuelta sufrió un trompo a su llegada a la zona de Pouhon.
De todos modos, el español no tuvo reparos en mostrar cierto escepticismo sobre sus opciones de acabar entre el top-10 en Albert Park. "No sé si iba a poder aguantar el punto", admitió ante los micrófonos de DAZN. "Hay algunos puntos débiles en el coche que debemos solucionar, pero si hacemos un buen fin de semana, parece que esta temporada podremos puntuar", añadía en el comunicado hecho público por su equipo.
En apenas cinco días, el AMR25 deberá someterse al exigente examen del circuito de Shanghai, donde en 2024 arrancó tercero en la parrilla, aunque sólo pudo cruzar la meta en séptima posición. Después de las malas sensaciones del viernes en Melbourne, Aston Martin viaja a China con la tranquilidad de los ocho puntos sumados por Lance Stroll, que remontó desde la decimotercera plaza de la parrilla hasta la sexta en la meta.
Se trata de la mejor actuación del canadiense desde el GP de Australia 2024. "Un gran modo de empezar el año", valoró Andy Cowell, CEO de Aston Martin. "Lance hizo una carrera excelente Aprovechó al máximo cada oportunidad y no puso una rueda fuera de su sitio en toda la carrera. Nuestras decisiones estratégicas desde el muro fueron muy acertadas", añadió el máximo responsable de la escudería de Silverstone.
Desde la creación del Mundial de Constructores en 1958, sólo 10 pilotos se proclamaron campeones de Fórmula 1 con un coche que aquel mismo año no conquistó el título de marcas. Esta selecta nómina arranca con Mike Hawthorn (1958) e incluye a figuras de la talla de Jackie Stewart (1973), James Hunt (1976), Keke Rosberg (1982), Alain Prost (1986), Michael Schumacher (1994), Mikka Hakkinen (1999) o Lewis Hamilton (2008). Sin embargo, sólo Max Verstappen (2021, 2024) y Nelson Piquet (1981, 1983) lograron la hazaña por duplicado. Hoy, a falta de cinco grandes premios para el cierre del Mundial 2025, Mad Max apura sus opciones para completar una tercera con la que desempatar con su suegro.
Porque Piquet, de 73 años, es el padre de Kelly, esposa de Verstappen, y el abuelo de Lily, la pequeña hija de la pareja, nacida el pasado mayo. Célebre por su constancia y determinación al volante, acostumbrado a la polémica por sus intempestivas declaraciones, el tricampeón brasileño conquistó dos de sus tres títulos con sendas remontadas ante Carlos Reutemann y Alain Prost que ahora podría reeditar su yerno frente a los pilotos de McLaren.
Antes de que mañana se dé la salida en el GP de México, Verstappen cuenta con 40 puntos menos que Oscar Piastri, líder del Mundial, y 26 menos que Lando Norris, su compañero en la escudería de Woking. Un sustancial déficit que no le permite ni un error en las cinco carreras y dos sprint races restantes, pero no imposible de nivelar. De hecho, el holandés puede aferrarse al ejemplo del Mundial 2007, cuando Kimi Raikkonen contaba con 37 puntos menos que Fernando Alonso y 35 menos que Hamilton, enfangados en una guerra salvaje dentro de McLaren. Esas cifras son el resultado de equiparar los sistemas de puntuación de ambas épocas, aunque resultan esperanzadoras para el holandés, que podría beneficiarse del clima de nervios que atenaza hoy a sus adversarios.
Bernie Ecclestone y Gordon Murray
Norris y Piastri empiezan a notar en la nuca el aliento de uno de los mejores pilotos de la historia. El genio que ha conseguido 63 de las 69 últimas victorias de Red Bull, el que ha superado a sus compañeros de equipo en 42 de las 43 últimas sesiones clasificatorias (97,6%). Su hegemonía dentro del garaje ha dejado en el olvido la etapa de Sebastian Vettel, aquel tetracampeón que cerró su último título en 2013 con nueve victorias consecutivas. Aunque si Verstappen necesita un ejemplo de constancia y determinación, nada como acudir a la figura de Piquet.
El brasileño fue un piloto con una asombrosa confianza en sus posibilidades, capaz de sobreponerse a la adversidad gracias a su fortaleza mental. Desde su llegada al Gran Circo, a mediados de 1978, se codeó con dos de los personajes más influyentes en la historia de la F1. Bernie Ecclestone, dueño del equipo Brabham, era un tiburón de los negocios que sólo le pagó 50.000 dólares anuales durante sus tres primeras temporadas (1979-1981). El ingeniero Gordon Murray, con su eterno mostacho y sus trazas de hippie, fue el gurú del diseño con quien desarrolló su talento para la conducción.
"Todo me resultaba tan fácil, tan natural, que nunca pensé en el por qué, ni en el cómo. No fue cuestión de trabajo duro, ni de suerte, simplemente todo me salió con mucha facilidad", admitió Piquet en una entrevista con Motorsport Magazine. Durante su año de rookie aguantó el tipo frente a un bicampeón como Niki Lauda. Harto de las averías del motor Alfa Romeo, que sólo le dejaron acabar dos de las 15 carreras de 1979, el austriaco anunció su retirada a finales de aquella temporada. El paso a los propulsores Ford Cosworth sentó muy bien a Brabham y Piquet peleó el título de 1980 hasta la última cita, disputada en Walkins Glen, donde un trompo en el tramo inicial dejó el título en bandeja a Alan Jones.
[embedded content]
Un año más tarde llegaría al fin su momento. Al volante del BT49C de Murray, que sólo sufriría una rotura en todo el curso, Nelson protagonizó una enconada pelea ante los Williams. A falta de seis carreras, Reutemann le aventajaba en 17 puntos. Un margen muy respetable, si consideramos que entonces las victorias se premiaban con nueve. No obstante, Piquet fue recortando hasta la última cita en Las Vegas.
14 puntos en tres carreras ante Prost
Para ceñirse la corona debía acabar por delante de Reutemann, pero sus problemas se acrecentaron desde el viernes, cuando empezó a sentir intensos dolores cervicales que le obligaron a contratar al masajista de Sugar Ray Leonard, campeón mundial del peso welter. "Recuerdo que a falta de 33 vueltas ya ni siquiera podía mantener la cabeza recta", recordó Piquet sobre su calvario en aquella pista, construida en el parking del casino Caesar's Palace. Tras cruzar la meta en quinta posición, tres por delante del argentino, vomitó dentro del casco. El chico que había adoptado el apellido de soltera de su madre para ocultar su pasión ante una familia que la desaprobaba, el que entendía el lenguaje de cada coche gracias a sus amplios conocimientos de mecánica, era campeón del mundo.
El coraje de Piquet quedó también de manifiesto en 1983, cuando revalidó el título tras otro intenso duelo frente a Prost. A falta de tres carreras, con sólo 27 puntos por entregar, Le Professeur tenía 14 de ventaja. El motor Renault había sido más consistente que el BMW de Brabham, pero dos averías en el turbo (Monza y Kyalami) truncaron el primer entorchado de Prost y facilitaron el segundo de Piquet. Los incesantes rumores sobre la ilegalidad del combustible de diseño preparado por BMW y Ecclestone no cambiaron nada.
Aquel 1983, Brabham acabó tercera en el Mundial e Constructores, tras Ferrari y Renault. Hoy, Red Bull ocupa la cuarta plaza, con tres puntos menos que la Scuderia. En caso de completar la remontada, Verstappen redondeará una de las mayores gestas en la historia del Gran Circo.