El nivel de contaminación del río Sena supera los límites previstos para la celebración de las competiciones de triatlón y natación en aguas abiertas, según los análisis publicados este viernes, a 35 días del inicio de los Juegos Olímpicos de París-2024.
“Hasta la fecha, las muestras tomadas en el Sena no corresponden a los estándares”, comentó durante una rueda de prensa el prefecto regional Marc Guillaume, aunque expresó su confianza en que las pruebas previstas podrán disputarse finalmente en sus aguas.
Según el informe semanal publicado por la alcaldía de París y la prefectura regional, las malas condiciones meteorológicas de los últimos días en Francia explican el alza de las concentraciones de dos bacterias fecales en el río.
“La calidad del agua sigue deteriorándose como consecuencia de las desvaforables condiciones hidrológicas y meteorológicas: lluvia, gran caudal, pocas horas de sol, temperaturas por debajo” de las normales, explican las autoridades locales.
Estos factores disparan la concentración de dos bacterias fecales –los enterococos y ‘Escherichia coli’– por encima de los niveles máximos para autorizar las compiticiones de natación en las aguas del Sena.
Entre el 10 y el 16 de junio, el nivel de E-Coli superó casi todos los días las 1.000 unidades formando colonia (UFC) por cada 100 ml, el umbral máximo previsto por las federaciones internacionales de triatlón y de natación.
El Sena es uno de los símbolos de de París-2024, que esperan también dejar como legado la posibilidad de bañarse en sus aguas. Pero a medida que se acerca el evento, la incertidumbre aumenta sobre si podrán disputarse pruebas en sus aguas.
Los ensayos previstos en agosto de 2023 tuvieron que anularse en gran parte por la mala calidad de sus aguas y, recientemente, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, aplazó al 15 de julio su simbólico baño previsto inicialmente el 23 de junio.
Pese a la incertidumbre, el Plan B de los organizadores no pasa por el momento por cambiar de lugar las pruebas de triatlón y de natación en aguas abiertas en caso de fuertes lluvias, sino de aplazarlas algunos días.
Nadie levantaba la cabeza en el pasillo de vestuarios del Inalpi Arena de Turín, donde Carlos Alcaraz relajaba la musculatura en la bicicleta estática después de su derrota ante Alexander Zverev por 7-6(5) y 6-3 y su eliminación de las ATP Finals. Todos los miembros de su equipo miraban al suelo. Pese a la envergadura del rival, la rapidez de la pista y la dificultad para respirar por culpa del constipado, el español pensaba que la clasificación para las semifinales era posible y por eso estaba hundido.
De hecho, aguantó dando pedales lo justo y se encerró en su vestuario para no salir en dos horas, algo inhabitual en él. Mientras Zverev ofrecía su rueda de prensa, atendía a la televisión alemana e incluso hacía un juego para el Instagram de la ATP, la comparecencia de Alcaraz se retrasaba, se retrasaba y se retrasaba. Finalmente, cuando se colocó ante los micrófonos, con su chándal Nike marrón oversize, la decepción todavía seguía en su rostro y se notaba en sus palabras.
«Estoy un poco decepcionado. Este es un torneo muy bonito y mi objetivo cada año es llegar mejor. Sigo lejos del nivel que quiero mostrar a estas alturas de la temporada, aunque he jugado un buen tenis», analizaba de entrada el actual número tres del ranking mundial que, también raro en él, durante el partido casi rompe su raqueta. Al perder el tie-break del primer set, aún caliente, la lanzó contra su bolsa para después romper en gritos contra sí mismo.
Antonio CalanniAP
«En el último punto de ese tie-break he querido volear y era una tontería hacerlo. En el tenis tienes que tomar decisiones todo el rato; a veces aciertas y a veces fallas. Perder de esa manera duele. Igual que en el segundo set cuando he tenido tres bolas de break y las he desaprovechado por errores tontos. Duele, la verdad es que duele», reconocía Alcaraz que cerró así su temporada en el circuito ATP y recuperó la sonrisa de golpe cuando le nombraron el único torneo que le queda este año: la Copa Davis.
La ilusión recobrada
Este mismo sábado Alcaraz volará de Turín a Málaga para reunirse con el equipo español y empezar a entrenar en el pabellón Martín Carpena de Málaga. En su entorno, este viernes, reconocían que no hay mal que por bien no venga: gracias a su derrota ante Zverev, ahora tiene tres días enteros para preparar su primer duelo en la competición por países. El martes, en cuartos de final, le espera el neerlandés Tallon Griekspoor, un rival ideal para empezar. En sus cuatro enfrentamientos previos, el español ha vencido sin ceder ni un solo set. De hecho, hace sólo un mes en el Masters 1000 de Pekín el partido entre ambos acabó con un clarísimo 6-1 y 6-2.
Con el resfriado ya en remisión, la Copa Davis debería devolverle la alegría. En primer lugar, por la clara oportunidad de proclamarse campeón, sin jugadores del Top 10 en el camino hasta llegar a la final -hipotéticamente ante Estados Unidos e Italia-. Y en segundo lugar, por el privilegio de participar en la despedida del que fue su ídolo y hoy es su amigo, Rafa Nadal.
¿Habrá otra unión Nadal-Alcaraz?
«Probablemente sea el torneo más especial que vaya a jugar. La Copa Davis es una competición que sueño con ganar desde pequeño, poder representar a España es un honor. Voy a intentar aportar al equipo de la manera que pueda, por mí, por España y sobre todo por Rafa. Él es quien más se merece acabar su carrera con un título. Va a ser un reto difícil, pero a la vez motivante», aseguraba Alcaraz que reconocía las ganas de volver a entrenar con Nadal. Jugar, eso sí, es improbable que lo hagan juntos. Alcaraz deberá disputar un partido de individuales en cada ronda y en los dobles estará seguro Marcel Granollers, el actual número tres del mundo de la especialidad. Nadal disputará un encuentro de individuales o, lo más probable, será pareja de Granollers.
Nadal, en su entrenamiento de este viernes en Málaga.JORGE GUERREROAFP
«Es más importante la despedida de Rafa que la propia Copa Davis. Copa Davis hay todos los años, pero la despedida será única, lamentablemente sólo habrá una. Personalmente me emociona mucho poder estar a su lado en ese momento. La Copa Davis es la competición donde empezó su carrera con aquella victoria ante Roddick, una competición donde ha tenido muchísimos éxitos y su adiós será muy especial, estoy seguro», pronosticaba el tercer mejor tenista del mundo que en apenas un rato pasó de la decepción por caer en las ATP Finals a la alegría por participar del histórico adiós de Nadal.