Campazzo,d el Madrid, y Ubal, del Palancia, este domingo.chema MoyaEFE
¿Cómo pueden el Real Madrid, campeón de la Euroliga 2023, y el Barcelona, ganador de la ACB y serio aspirante a sucederle en el trono europeo tras una serie de refuerzos que compensan la marcha de Niko Mirotic, enfrentarse en la competición continent
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La jornada ACB había dejado una ristra de sorpresas. De equipos pequeños, agazapados en sus guaridas, despedazando a los grandes que acudían de sus intensos paseos por Europa. Le ocurrió al Unicaja en Andorra, al Baskonia en Lleida, al Barça en Girona (lo que le acabó costando el puesto a Joan Peñarroya) y al Valencia ante el colista Granada. El Real Madrid, que no visitaba precisamente a una cenicienta, estaba sobre aviso en Badalona. [75-80: Narración y estadísticas]
Y sufrió. Y resistió. Una victoria de mérito, pues este Joventut ha elevado su propio listón y apunta a alegrías. Los verdinegros, comandados por dos veteranos que son leyenda, se levantaron cuando parecían perdidos y sólo murieron en la orilla. Ante Tomic dejó su enésima exhibición (16 puntos, siete rebotes...) y Ricky Rubio fue el capitán del orgullo (18 puntos), hasta casi la última posesión.
Las piernas sin frescura pasaron factura al Real Madrid. Parecía lógico. El clásico, ni 48 horas antes, diluyó toda la genialidad de los blancos, tan acertados en el Palau. Sin Hezonja ni Okeke (que no fueron convocados), el Joventut fue un rival siempre rocoso, un partido espeso que nadie parecía capaz de romper.
La primera mitad fue ya tan igualada como marcada por las defensas. La primera canasta, un triple de Kramer desde la esquina, no llegó hasta los tres minutos. El Madrid dominaba el rebote y Alex Len dejaba sus primeros destellos. Pero la seriedad del Joventut, con los puntos de Cameron Hunt, no le permitía romper el marcador.
Fue tras el descanso cuando los blancos intentaron elevar el tono. Primero, con Andrés Feliz en ese pabellón donde su carrera tomó impulso. Un tirón que les colocó 11 arriba (46-57), una luz por primera vez. Pero la Penya no iba a rendirse. Ricky volvió a pista, tocó a rebato, y, con los triples de Vives, volvió a la batalla.
Pero entonces emergió el poderío del recién llegado. Alex Len domó la pintura, enhebró ocho puntos seguidos y volvió a poner cuesta abajo el partido para el Madrid. Aunque el amor propio y el empuje de las tribunas no permitieron la rendición local. Ahí, Ricky a los mandos, Tomic con la batuta, Birgander anotando... Para un 18-5 que, después de un triple y tres tiros libres del base de El Masnou, dejó a los de Dani Miret a un punto. 75-76. La orilla a falta de menos de un minuto. Falló Tavares, falló Ricky, pero no Campazzo con dos tiros libres. El triple final de Hanga no entró. El Real Madrid volvió a ganar a domicilio y ya iguala en la cabeza de la clasificación ACB con Tenerife, Valencia y UCAM Murcia.
Apenas unos minutos antes de que comenzara el duelo, el Real Madrid hizo oficial el fichaje de Alex Len. Y en primera fila presenció el gigante ucraniano (2,12 metros) cómo sus nuevos compañeros arrasaban al campeón de Europa para desquitarse de sus sinsabores a domicilio, donde sólo acumulan derrotas en este comienzo de temporada. Un par de buenas noticias para Sergio Scariolo después del mal trago de Múnich del martes. [84-58: Narración y estadísticas]
Mientras busca rumbo y crecimiento, el Madrid no se detiene. La ambición, en la cancha y en los despachos, marca el desperezar de la era del italiano. Si tardó apenas unas semanas en constatar que Bruno Fernando -el refuerzo en la pintura que le llegó a Chus Mateo el pasado febrero, también desde la NBA- no era válido para su forma de entender el juego (ya defiende los colores del Partizan), en sólo unos días ha recibido a un tipo con más de 10 temporadas -una de ellas en los Raptors, con el propio Scariolo como asistente- y 700 duelos en la mejor liga del mundo, un potentísimo y enorme pívot para guardar las espaldas de Tavares. En total, siete refuerzos, una revolución como no se conocía en esa sección.
Alex Len.RealMadrid.com
El Fenerbahçe de Jasikevicius podría parecer el peor de los rivales para levantar vuelo. Pero el vigente campeón, que el martes también perdió (en Valencia, de 15) no está tampoco para tirar cohetes. Echa de menos a Nigel Hayes-Davis (de los que pocos que ha desandado el camino y ahora juega para los Suns) y a Guduric. Cuando se quisieron dar cuenta, los turcos caían por 16 (22-6), en un fulgurante inicio blanco lleno de triples, al que ni la segunda falta de Campazzo detuvo.
Hubo un tímido intento de renacer, con tres triples seguidos de los de Estambul (dos de Horton Tucker, el enésimo ex NBA en Euroliga), pero pronto apareció Garuba para, a base de intensidad, mandarle un mensaje a todos. Con tapones, palmeos, rebotes y energía no sólo se metió en el bolsillo a toda la tribuna y también avisó de que él quiere ser el recambio de Tavares. En esa frustración, al irreconocible Fenerbahçe le apareció Maledon para rematarle con nueve puntos de carrerilla y dejar una máxima sonrojante al descanso (49-22).
Garuba celebra una acción ante Colson.Juanjo MartínEFE
Consciente de que apenas le quedaba nada que rascar, Jasikevicius probó nuevas defensas que, por momentos, despistaron al Madrid. La primera canasta en juego de los blancos tras el paso por vestuarios no llegó hasta pasados los cuatro minutos. Pero era tal la distancia y tan pocas las energías por ambos, que resultó una de las segundas partes más aburridas que se recuerdan.
En el Real Madrid, que llegó a dominar por 32 (62-30), hubo puntos y minutos para todos y sólo la desidia de Hezonja desentonó en una noche demasiado plácida.