El presidente del Nápoles, Aurelio de Laurentiis, protagonizó este lunes una nueva polémica sobre el césped del estadio de Montjuïc en la previa del partido de vuelta de los octavos de final de la Champions que enfrentará a su equipo con el Barcelona.
El controvertido directivo apareció en el terreno de juego mientras los jugadores y el cuerpo técnico atendían a los medios de comunicación para detener la entrevista que Politano estaba concediendo a Sky Sport con muy malos modos.
Tal y como puede verse en un vídeo publicado por El Chiringuito, De Laurentiis se lleva al jugador y tras discutir de manera acalorada con los trabajadores del medio acaba empujando a un cámara.
En ese momento, Movistar Plus estaba entrevistando al entrenador del Nápoles, Francesco Calzona, justo al lado. En sus imágenes se ve pasar a De Laurentiis, visiblemente enfadado, y gritando a Politano: “Ven aquí. ¡Es con Di Marzio con quien debes hablar!”.
El incidente ha provocado también la reacción de Federico Ferri, director de Sky Sport, que ha lamentado lo ocurrido en su cuenta de X: “Sky Sport decide quién realiza las entrevistas de Sky Sport. Sin palabras por lo sucedido a nuestro periodista y a nuestro cámara. Lo condeno sin más comentarios”.
“Una cosa es segura: seguimos como siempre, con profesionalidad, rigor y credibilidad. Y educación”, finaliza el escrito de Ferri.
Cuando Yarek Gasiorowski (Poliñá de Júcar, 2005) tiene un partido siempre se sienta a hablar con Dios, como seguramente hará esta noche antes del duelo frente al Atlético de Madrid. Se acuerda de las personas que no están y reza un poco por todo lo que le ha dado: desde su existencia a su sueño de ser futbolista. "Yo a Dios le debo todo, sin él no podría ni levantarme", cuenta a EL MUNDO en una entrevista conjunta con Mundo Deportivo y As.
Nacido en el seno de una familia muy religiosa, Yarek ha vivido la fe desde muy pequeño. Su madre fue catequista de la parroquia y la que le descubrió como defensa porque el chico comenzó queriendo ser guardameta. "Cuando dio el paso de apuntarme a fútbol, me dijo que de portero no me iba a poner, que sufría mucho, no le gusta verme. Al final me puse de delantero y aquí acabamos... de defensa", cuenta entre risas.
Pero a quien verdaderamente le debe su carrera es al párroco de su pueblo, a Don Enrique, quien muchas veces iba a su casa a comer o a cenar después de misa. Él, tras verle jugar al fútbol, fue quien le recomendó a Ángel Murciano, del departamento de captación del Valencia, que le ficharan para las categorías inferiores. "Es una cosa que tú no te crees, vas ahí, haces las pruebas, no sabes ni vas a entrar, pero como eres un niño no tienes esa presión", explica el futbolista sobre la llegada al "club de su vida", que le recibió con siete años.
Sobre el Valencia sólo tiene agradecimiento porque es el club que le "abrió las puertas de Primera División" y de la selección sub'21, pero lo cierto es que las dos temporadas que tuvo completas apenas llegó a 1.500 minutos por curso, que es justo lo que lleva jugados ahora en el PSV cuando sólo van unos meses de competición. "Nunca agaché los brazos y dije: si tengo que estar tres meses sin jugar, estaré. Pero estuve entrenando por las tardes con un trabajador personal para, si me llega la oportunidad, estar en la mejor forma posible. No llegó entonces, pero me ha llegado ahora", apunta el jugador.
El pasado verano, Yarek hizo las maletas rumbo a Holanda sin saber por supuesto holandés pero tampoco inglés. Se puso con una profesora particular y ya consigue entenderlo "prácticamente todo" aunque le cuesta más hablarlo. Pero su llegada al PSV Eindhoven es una apuesta que el futbolista necesitaba no sólo para su carrera, también para su cabeza. "Aquí en el PSV me han revivido esas ganas de jugar después de estar tres meses sin hacerlo, antes estaba un poco apagado", confiesa.
Yarek, en un duelo con el PSV.Rene NijhuisGetty
Ahora es capitán general en Holanda, titularísimo en el equipo de Peter Bosz con el que van líderes de la Eredivisie y buscan en Champions seguir sorprendiendo como hicieron en la última jornada al Liverpool, al que golearon en Anfield, pero ahora les visita el Atlético. "Ya me ha tocado jugar contra ellos y va a ser un partido duro, pero ya hemos tenido partidos así y los hemos conseguido sacar", apostilla el jugador.
Su cometido será intentar secar a los Julián, Sorloth, Griezmann... "Son jugadores diferentes, pero yo no voy a tener que defender a los tres", cuenta entre risas mientras detalla que su función estará en impedir "el juego de espaldas y los balones al área" del noruego o "la movilidad" de Julián.
Pero ellos no tienen la intención de esperar ni dar la iniciativa a los de Simeone. Cuenta Yarek que le sorprendió que en Holanda todos los equipos salen a proponer, al contrario que en España en donde hay más variedad desde clubes que buscan transiciones rápidas. "Somos un equipo que siempre tiende a proponer y lo encuentro muy bien" apunta el central que revela que "todo el mundo juega muy bien con el balón".
Del calor al frío
Será el juego, los minutos o el momento que le ha llegado, pero Yarek ha encontrado la felicidad en Eindhoven. "Es una de las mejores cosas que me ha pasado en mi vida. Estoy muy a gusto aquí, muy contento y disfrutando muchísimo", cuenta el joven de 20 años pese a que cambió los 19 grados de temperatura media de Valencia por los 10 de Eindhoven. El club holandés le trajo por 10 millones de euros y su valor de mercado según Transfermarkt se eleva ya a los 16.
Yarek lo ha logrado. Está viviendo el sueño que tuvo de niño por las calles de Poliñá de Júcar, con la ayuda de Dios y menos mal porque nunca tuvo plan B. "Es una cosa que por mucho que pienses nunca vas a saber, pero sí que siempre tuve ese pensamiento no ya de ser futbolista, sino de tener que serlo porque si no, la verdad, es que nunca sabría lo que voy a hacer", confiesa el jugador.
Un Barça algo tembloroso en la primera parte, pero absolutamente demoledor en la segunda, no dio opción al Newcastle y selló su pase a cuartos por la puerta grande con un 7-2. Lamine Yamal combinó varias genialidades marca de la casa con un fallo que costó caro en defensa, mientras que Lewandowski y Raphinha marcaron por partida doble.
El propio Lamine, con un penalti en el añadido del primer tiempo, junto a Fermín y Marc Bernal, se encargaron de redondear el marcador ante un rival que logró batir en dos ocasiones la portería barcelonista, ambas por medio de Elanga. Las notas negativas fueron las lesiones musculares de Eric y Joan García.
La primera parte fue una auténtica montaña rusa para un Barça que mostró una gran efectividad de cara a portería en los primeros 20 minutos, pero que, a su vez, evidenció esa fragilidad defensiva que tanto preocupa a Flick. Raphinha, cuando muchos espectadores aún no se habían sentado, aprovechó una genialidad de Lamine Yamal para abrir el marcador (1-0).
Apenas diez minutos después, Elanga, aprovechando el empuje visitante, firmó el empate y más tarde volvió a marcar tras un error en la salida del joven crack de Rocafonda. Antes del segundo tanto del sueco, Marc Bernal había puesto por delante a un conjunto barcelonista muchas veces atenazado en defensa por la combatividad rival. Con todo, los azulgrana se fueron al descanso con 3-2 gracias a un penalti señalado a instancias del VAR que el propio Lamine transformó con seguridad.
El cambio al descanso
Lo que apuntaba a un ejercicio de supervivencia se convirtió en un panorama radicalmente distinto tras el descanso. El Barça no solo cambió las tornas, ahogando al Newcastle, sino que lo dejó prácticamente sentenciado con tres goles en poco más de un cuarto de hora. Fermín, tras internarse en solitario después de que Raphinha prolongara un pase de Gerard Martín, golpeó primero.
Después apareció Lewandowski, por partida doble: primero, rematando de cabeza un córner, y después aprovechando una asistencia de Lamine, que bajó hasta la medular para arrancar y romper la defensa rival con una gran acción individual. Con un Newcastle ya sin respuesta, Raphinha aprovechó un error defensivo para cerrar la goleada con el definitivo 7-2.