El progenitor del culé insultó y amenazó a los simpatizantes del partido y propinó una patada al stand antes de ser desalojado por cuatro mossos
El padre de Lamine Yamal amenaza con el móvil a uno de los simpatizantes de Vox.REDES
Lamine Yamal saltó a la fama hace apenas dos semanas cuando debutó con tan solo 15 años frente al Betis, convirtiéndose en el jugador más joven de la historia en jugar la Liga con el Barça. Hoy la noticia es su padre.
El progenitor del jugador ‘culé’, de origen marroquí se enfrentó este martes 16 de mayo a un stand de Vox que había sido instalado en Mataró por el partido liderado por Santiago Abascal. El puesto estaba ubicado en la avenida Perú del barrio de Rocafonda, un lugar plagado de okupaciones en el que Vox trata de arañar votos para el 28-M.
Se desconocen los motivos de la discusión, pero un vídeo que se ha viralizado muestra al padre de Yamal llamando “hijos de puta” a los simpatizantes de Vox y dando una patada al stand propagandístico y amenazando con agredir a uno de ellos con el móvil. Al final, cuatro mossos aparecen para llevarse al hombre, que se encontraba en un estado muy agresivo.
Este incidente se produce cuando Yamal se encuentra concentrado con la selección sub 17 de Julen Guerrero para jugar el Europeo de Hungría, en el que hay en juego una plaza para el Mundial de finales de año.
El joven delantero se convirtió en el debutante más joven de la historia del FC Barcelona en la Liga española al saltar al campo con 15 años, 9 meses y 16 días en la victoria 4-0 contra el Betis. Lamine superó así la marca que tenía desde los años 1940 Vicenç Martínez, que debutó con el primer equipo con 16 años, 9 meses y 5 días. El tercer jugador más joven es Ansu Fati, que jugó algunos minutos con Lamine y que debutó en su día con sólo 16 años, nueve meses y 25 días.
Lamine entró al césped del Camp Nou en el minuto 83 en sustitución de Gavi, cuando el Barça ya ganaba 4-0 al Betis, y a punto estuvo de hacer el quinto, pero no pudo con el portero Rui Silva.
“Es un jugador parecido (a Messi, a Ansu Fati)”, dijo el técnico del Barça Xavi Hernández en rueda de prensa tras el encuentro. “Tiene este talento innato en tres cuartos de campo. No parece que tenga 15 años, es más maduro que la edad que tiene”, añadió Xavi. “Se ha mostrado, ha jugado 10 minutos bien. Puede marcar una etapa en el equipo”, añadió Xavi.
Lamine ya había hecho historia el 23 de abril pasado cuando se convirtió en el jugador más joven en ir convocado con el primer equipo, para un partido contra el Atlético de Madrid.
“Yo con 15 años creo que estaba en el equipo de mi barrio. Y estar jugando en este estadio es increíble. Va a ser un jugador muy importante para el club”, afirmó su compañero Raphinha.
Lamine es el segundo debutante más joven en partido oficial con el Barça. El primero sería Albert Almasqué, quien en noviembre de 1902 jugó un partido oficial de la Copa Macaya con 13 años, 11 meses y 6 días.
Fernando Alonso ha vivido de todo en la Fórmula 1, también un año desastroso, aquel 2025 con McLaren Honda en el que apenas puntuó en dos carreras. Ha sido campeón y ha sido último; el éxito y el fracaso. Pero esta temporada será otra cosa. Su Aston Martin y especialmente su motor Honda le van a obligar a un ejercicio absoluto de amor al Mundial. A sus 45 años, ¿Cómo seguir así? Si no hay un cambio drástico en los próximos meses, sólo su pasión explicará que no lo deje en verano, harto de todo, desengañado, aburrido.
Pese a la promesa de un futuro mejor -¿Será 2027?¿2028?¿2029?-, con el monoplaza que tiene sólo puede aspirar a acabar las carreras, y con suerte. En el estreno del campeonato en Melbourne, Alonso apenas duró 14 vueltas en pista en la confirmación del desastre. El primer abandono de muchos.
Entre los muchos problemas de la unión de Aston Martin y Honda, uno es la falta de piezas de repuesto y cuando su equipo vio que el español podía tener problemas no hubo más remedio que llevarle al garaje. El próximo domingo 15 hay carrera en Shanghai y estaba en juego un ridículo todavía mayor: no poder ni presentarse. Por eso la retirada fue la única opción posible. "Los ingenieros vieron un dato anómalo en la telemetría y tuvimos que parar por precaución. Sabíamos que iba a ser casi imposible acabar la carrera", analizó Alonso que a pesar de los pesares rascó alguna alegría en el circuito de Albert Park.
En el fútbol, en la vida, en todo, hay un momento en el que alguien, o algo, llámese azar, llámese fortuna, llámese incluso Dios, si alguno quiere, llámese como se quiera llamar, hay un momento, decíamos, en que ese alguien, o ese algo, debe ayudar, dar un empujoncito, cerrar una puerta y abrir otra, a quien haya sido designado. Este sábado alguien, o algo, designó a España ganadora del partido ante Croacia. Ese alguien, o algo, fue sutil. Escondido tras el buen hacer de la selección, ordenó que los matices fueran siempre para ella, ordenó que tras el gol de Morata, justo después, Kovacic disparase mal, ordenó que tras el gol de Fabián, Brozovic no acertara con la portería, ordenó, por último, que Budimir no llegase por un milímetro al 2-1 mientras Carvajal sí lo hacía en el descuento. España ha venido a la Eurocopa y al descanso del primer partido iba ganando 3-0 a un buen equipo. España ha venido a la Eurocopa y sale del debut con la mejor de sus sonrisas. [Narración y estadísticas (3-0)]
Ese mismo fútbol, esa misma vida, enseña también que no conviene deslumbrarse por una tarde como la de este miércoles en Berlín, y que apenas hace falta retroceder al Mundial de Qatar, rememorar el 7-0 a Costa Rica (un equipo infinitamente peor que Croacia) y saber cómo terminó aquello. Pero esto es fútbol, caramba, y esto es la vida, y si con un debut como el de España no está permitido ilusionarse, apaguen y váyanse. El equipo de Luis de la Fuente es eso, un equipo, un equipo menos dogmático, más versátil, un equipo que toca, pero que también corre, un equipo que presiona, pero que también mete el culo junto al portero, un equipo que juega en corto, pero también le da un patadón a la pelota si es lo que hace falta. Porque sí, en el fútbol, vale dar patadones. Vaya que sí. Es más, este 3-0 viene acompañado de la primera vez que España pierde el porcentaje de posesión contra su rival desde la Eurocopa de 2008, casi nada. (46% contra 54%).
Afronta pues España de lo más tranquila lo que queda de grupo, reforzada como pocas veces antes en el inicio de un gran campeonato, lo mismo que su capitán, Morata, dueño de un gol reconfortante en lo futbolístico y en lo personal a la espera de ver en qué queda su lesión. España hizo debutar al tipo más joven en comparecer en una Eurocopa, Lamine Yamal, y presentó la mejor versión de un centrocampista moderno, un box to box como dicen los ingleses, forma resumida de interpretar a un tipo, Fabián, que une al talento una capacidad física superior. Funcionó bien la pareja Nacho-Le Normand, dejando a un lado, de momento, el asunto Laporte, y aunque apenas se vio, el peligro latente de las bandas hace que los equipos contrarios no estén tan cómodos ni replegados (por los regates de Lamine) ni presionando (por la velocidad de Nico Williams). Cucurella, por cierto, adelantó a Grimaldo, pero no deja de ser una anécdota.
Tras toda la mañana lloviendo, salió el sol en Berlín para embellecer el maravilloso Estadio Olímpico, donde Hitler pretendió una cosa y Jesse Owens dictó otra. Salió España con la pelota en el pie y no la soltó hasta el minuto 13, primera posesión de los croatas cerrada en nada y que sirvió, sin embargo, para darle la vuelta al calcetín. Despertaron los balcánicos, a los que quizá le falten piernas, pero a los que les sobra fútbol. Se hicieron con el balón y se animaron a presionar a España, que lo notó.
Carvajal y Lamine celebran el gol del primero.AFP
Era el momento de sufrir y la selección lo hizo, corriendo detrás de la pelota y metiendo a los once durante un rato en campo propio, igual que ocurriría en la segunda parte, ya con el duelo muy devaluado. Pero, volviendo al inicio, alguien, o algo, decidió que, cuando peor lo pasaba España, marcase gol. Fue justo a la media hora, en un balón largo de Croacia que despejó Cucurella al tun-tun'. La pelota le cayó a Fabián como le podía haber caído al vecino del quinto, pero le cayó a Fabián, que casi sin mirar filtró un pase para Morata con la defensa de Croacia abierta en canal (tenía también a Nico). El capitán, como menos le gusta, con metros para correr y por lo tanto para pensar, definió estupendamente con el interior de la izquierda, a un ladito, suave.
A la jugada siguiente, Kovacic condujo hasta la frontal y su tiro fue flojo, y a la jugada siguiente, Fabián apareció también por el balcón del área, recortó y marcó un golazo. Pero es que, perdón por la insistencia, a la jugada siguiente, un tiro de Brozovic encontró la mano milagrosa de Unai Simón. En el minuto 32, el marcador podría haber sido un empate a dos, pero era un 2-0. Así es esto. Por si no había quedado claro, resulta incomprensible cómo no fue gol un remate de Gvuardiol que esperaba Budimir, igual que incomprensible que Carvajal encontrase el hueco entre los maromos croatas.
Poco tras el descanso
El segundo tiempo hubiese contado a título de inventario de no haber sido por la lesión de Morata, que dejó en el aire la única mancha para el vencedor, un poco apurado en el inicio por el brioso inicio del rival, pero tranquilo la última media hora, ya con Modric y Kovacic sentados en el banquillo, pues debió pensar Dalic que si alguien, o algo, no quería que Croacia se acercase ayer en el marcador, era mejor dejar a los veteranos descansando para Albania. Faltaba, claro, la última aparición de ese alguien, o ese algo, esta vez de una forma mucho más obscena, más obvia, dejando sin castigo una confianza de Unai Simón que terminó en penalti y que no fue gol ni en el lanzamiento (lo paró el propio Unai) ni en el rechace, atrapado por Perisic, que se había adelantado antes del lanzamiento de su compañero.
Era obvio, pues, que alguien, o algo, quería que España, al margen de sus virtudes, que las tiene y las enseñó, iniciase esta Eurocopa con una goleada a un buen equipo, resolviendo así el siempre peliagudo trámite de debutar en una gran cita.