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Entre 2012 y 2023, el Bayern de Múnich ganó 11 Bundesligas, cinco Copas de Alemania y dos Ligas de Campeones. 18 títulos y al menos uno en cada una de esas 11 temporadas, con dos cursos logrando el triplete. Una época brillante e inigualable en la historia del club hasta que llegó la maldición de Harry Kane. El extraordinario delantero inglés busca hoy ante España, a sus 30 años, el primer título de su extensa y goleadora carrera. Algo que le ha sido imposible conseguir en los 642 partidos, 14 campañas de clubes, tres Eurocopas y dos Mundiales que ha disputado.
Si quieren que la selección española gane esta noche, toquen toda la madera que tengan a su alrededor porque el gafe es el protagonista de este artículo. «Sería bueno para Harry acabar de una vez con los que dicen que es un gafe y hacen bromas», advirtió el ex internacional inglés Stan Collymore cuando Kane fichó por el Bayern el pasado verano.
Para saber más
El delantero venía de una década de éxitos individuales y decepciones colectivas en el Tottenham y con Inglaterra. Subcampeón de la Eurocopa 2020, subcampeón de la Champions 18-19, subcampeón de la Premier 16-17, subcampeón de la Copa de la Liga en 2015 y 2021... Y a la vez, Pichichi de la Premier 2016, 2017 y 2021 y Bota de Oro del Mundial 2018. El cambio a Múnich obedecía a la búsqueda definitiva de un título. Y nada más lejos de la realidad.
En su primer partido oficial con el Bayern, en la Supercopa de Alemania disputada en el Allianz Arena, el Leipzig ganó 0-3 con un hat-trick de Dani Olmo. Al delantero le quedaban la Bundesliga, la Copa y la Champions para resarcirse. Ha sido máximo goleador del torneo alemán, máximo goleador de la Liga de Campeones y ha logrado su primera Bota de Oro, pero el Bayern perdió el título ante el Leverkusen, cayó de forma sorprendente en la segunda ronda de la Copa y fue eliminado por el Real Madrid, con aquel doblete milagroso de Joselu, en las semifinales continentales.
«quiero usar toda esa motivación»
Lo máximo que ha ganado un equipo de Kane es una Audi Cup, un torneo de pretemporada. Así de duro y así de pesado para uno de los mejores goleadores del siglo. En junio aterrizó en Alemania con la condición de capitán de los Three Lions y con la obligación personal y colectiva de levantar un título para su país 58 años después. Y los analistas le han machacado durante el torneo. «No se mueve en el campo», le criticó Gary Lineker.
Kane lleva tres goles en la Eurocopa, uno de ellos de penalti, pero sólo ha jugado dos partidos completos, todos en la primera fase. De hecho, aunque marcó de penalti en la semifinal contra Países Bajos, el héroe terminó siendo su sustituto, Ollie Watkins.
«Sé lo que significará para mí y para el país si ganamos, cambiaría mucho toda la situación. Así que quiero usar toda esa motivación esta noche», admitió Kane en la previa de la final, donde reconoció que intenta «no pensar demasiado en eso», al ser preguntado sobre todas las derrotas que ha sufrido en su carrera. «Perder una final es difícil de olvidar, así que cambiaría todos mis trofeos individuales por esta Eurocopa, sin duda. No es ningún secreto», finalizó.
Avanza marzo, ni mes y medio resta para el cruce de cuartos de la Euroliga, poco más de dos para la Final Four de Berlín y el inicio de los playoffs de ACB. Se acerca la fiesta y el Real Madrid, se podría concluir, se aproxima a ella con traje de etiqueta y brillantina en el pelo. Ganó las dos competiciones oficiales que se disputaron este curso, la Supercopa para abrir boca y la Copa hace sólo unas semanas (ambas en la final al Barça). Es líder con buen colchón en Europa, donde se antoja complicado que nadie le arrebate el primer puesto, mucho menos el factor cancha. Y también en la Liga Endesa, aunque le aceche ese asombroso Unicaja al que se enfrenta el domingo en el Carpena.
Se arrima el Madrid de Chus Mateo aparentemente impoluto a la hora de la verdad, sin lesionados de gravedad tampoco, aunque sólo hace falta mirar un poco más de cerca para observar alguna arruga en su camisa. Su baloncesto no es el del amanecer del curso -la circulación, la defensa, el rebote, la frescura...-, las derrotas se acumulan (especialmente en la Euroliga, tres seguidas, las dos últimas en el WiZink) y algunos gestos se tuercen. Pero, sobre todo (y quizá ahí está la razón del bache), lo que preocupa al aficionado es la incertidumbre: la mitad de la plantilla y el entrenador acaban contrato en unos meses.
Siempre fue la contención salarial la norma del club, siguiendo el patrón aplicado al fútbol. Pero lo que llama la atención poderosamente es el estancamiento en las operaciones por cerrar. Porque los que amenazan con partir son los pilares de la plantilla. Sólo Facundo Campazzo, Gaby Deck y Gerschon Yabusele, de entre los jugadores clave de la rotación de Mateo, tienen contrato firmado para el curso siguiente. Sin ser oficial, también parece que Dzanan Musa continuará (así lo avanzó su propio agente, el poderoso Misko Ranatovic un año más con una cláusula de salida para la NBA). Pero Tavares, Hezonja, Poirier, Causeur, Rudy Fernández, Sergio Rodríguez y Sergio Llull siguen sin renovar.
Los escenarios son diversos. En cuanto a los nacionales, no se vislumbran conflictos. El capitán Llull seguirá y Rudy y el Chacho también si no deciden retirarse, algo que se antoja más que probable a final de curso: el alero, que tiene la vista puesta en sus sextos Juegos (algo inédito) como colofón, tendrá 39 años, y el base 38. La edad de Fabien Causeur, camino de 37, también juega en su contra, aunque siga respondiendo en la cancha -ahora como especialista defensivo-, cada vez que se le requiere. Son los otros tres casos los que más espinosos se presentan y los que, además, añaden un problema de fondo, el de los cupos en el baloncesto.
Hezonja, el pasado domingo contra el Tenerife.Daniel GonzalezEFE
Según ha podido saber este periódico, las conversaciones para la renovación de Edy Tavares se mantienen en una especie de punto muerto desde el pasado verano: hay contactos y buenas intenciones, pero el acuerdo no llega. El mejor pívot de Europa, el jugador más determinante, pretende un impulso a su salario acorde a sus prestaciones. Novias no le faltan, tampoco en la NBA, que no ha dejado de observarle desde que se marchó, aunque no ha iniciado ninguna negociación externa, pese a los rumores. A favor de su continuidad juega el apego del caboverdiano por el club y la ciudad, donde en unas semanas espera que nazca su segundo hijo (será una niña).
Como Tavares, Mario Hezonja (por su formación en la cantera del Barça) tiene plaza de cupo. Pero su caso es totalmente contrario: el croata parece que hizo las maletas hace tiempo. Nunca escondió su amor por el Panathinaikos, que le tienta con una oferta millonaria que el Madrid no parece dispuesto a igualar. Su sueldo no está acorde a su rendimiento: Mario llegó desde el UNICS con un contrato de dos años como una oportunidad de mercado tras el estallido de la guerra en Ucrania y la expulsión del equipo ruso de la Euroliga.
«Y sí, Mario tiene carácter, pero es nuestro Mario y le queremos un montón», salió al quite Llull el pasado domingo cuando otro gesto poco apropiado hurgó más en la herida de un jugador al que se le empieza a dar por perdido. Hezonja fue el único miembro de la plantilla que no estuvo presente en el Bernabéu para el homenaje por la conquista de la Copa. Allí, en Málaga, también se le observó a disgusto en semifinales y tras el título fue el primero en abandonar el vestuario. No es de los que disimulan los enfados. Su carácter, como su talento, es único, para bien y para mal.
Poirier, ante el Fenerbahçe.JUANJO MARTINEFE
Vincent Poirier es el otro jugador clave sin renovar y tampoco parece cercano el acuerdo. Una operación que parece vinculada a lo que suceda con Tavares. El francés, siempre a la sombra de su colega («le adora, se quieren un montón»), sería titular en el 90% de los equipos Euroliga y pretendientes, como en los otros casos, tampoco le faltan. Sobre todo este maremagnum de incertidumbres se pronunció recientemente Mateo, quien tampoco tiene asegurada su continuidad. «Lo que va a seguir seguro es el Real Madrid, independientemente de quién esté. Se irá gente, se ha ido gente, vendrá gente... y el Real Madrid de baloncesto va a seguir ahí arriba este quién esté», admitió.
Más allá de lo complicado que sería rellenar los huecos de semejantes ausencias, al Madrid se le presenta otro problema más burocrático: necesita cupos de jugadores nacionales. Hoy por hoy sólo tiene dos garantizados para el curso próximo (Abalde y Alocén), a los que se podría unir los de los canteranos Hugo González y Eli Ndiaye, cada vez más integrados en la primera plantilla, e incluso el de Sergio Llull. Pero con sólo cinco el panorama sería insostenible.
Así que en las cuentas del porvenir aparecen otros nombres. Con fuerza suena el de Usman Garuba, cuyo retorno a Europa llama a la lógica tras otra temporada en blanco en la NBA. Y también el de Juancho Hernangómez. Pese a que tiene un año más de contrato en el Panathinaikos, la posible llegada de Hezonja facilitaría su rescisión. Una especie de trueque. Porque tampoco hay muchos más nacionales apetecibles en el mercado (Juan Núñez tiene un año más en Ulm y explorará sus opciones en el draft, y Jaime Pradilla renovó con el Valencia).
Cristiano Ronaldo y Karim Benzema se han convertido en los últimos protagonistas del mercado de fichajes y en los actores principales de la polémica que sacude al fútbol de Arabia Saudí. Y todo por el fichaje del francés, que jugaba en el Al Ittihad, por el Al Hilal, gran rival del Al Nassr, el equipo del portugués, en la pelea por el título de la liga saudí. Una situación que ha provocado la rebelión de Cristiano, que amenaza con abandonar el país, y que tiene muchas aristas que comentar, con el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí en el ojo del huracán.
Cristiano, a sus 40 años, renovó con el Al Nassr en enero del año pasado por dos temporadas a razón de 200 millones de euros por cada una de ellas, aunque con una cláusula de salida en el verano de 2026. Lo hizo, según dijo en su momento, por la confianza que le habían transmitido los directivos en que el equipo podría aspirar a la liga saudí y a la Champions asiática, competiciones que el luso todavía no ha sido capaz de ganar desde que aterrizó en Riad.
Pero la situación desde entonces ha sido diferente. El Al Nassr se quedó a 13 puntos del Al Ittihad de Benzema en la carrera por la última liga, terminó tercero, sin hueco para la Champions de esta temporada, y en la AFC perdió en semifinales con el Kawasaki Frontale japonés, que después perdería la final ante el Al-Ahli. Un año más, Cristiano se quedó sin títulos.
El tercer actor
El portugués mostró su preocupación en verano y el club de Riad reaccionó fichando a Joao Félix, Coman, Iñigo Martínez o Simakan (Leipzig), gastándose 140 millones en un equipo que ya tenía a Sadio Mané, ex del Liverpool. Sobre el campo, el Al Nassr pelea la liga saudí de tú a tú con el Al Hilal, el otro gran club de Riad y del país. Éste último lidera la tabla, pero con un único punto de ventaja sobre la organización de Cristiano Ronaldo. Y aquí llega el movimiento que ha puesto todo el fútbol saudí patas arriba.
En Yeda, segunda ciudad de Arabia, Karim Benzema, molesto con la oferta de renovación a la baja que le había hecho el Al Ittihad, ha movido sus hilos para terminar jugando en el Al Hilal, líder de la tabla y favorito a ganar la Champions asiática.
El francés había tanteado sus opciones para volver a Europa, pero aquí ha aparecido el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, tercer actor, junto a Cristiano y Benzema, de toda esta telenovela.
El PIF controla el presupuesto de los cuatro grandes equipos del país: Al Nassr, Al Hilal, Al Ittihad y Al Ahli. Cuatro organizaciones con el mismo dueño que beben directamente de la misma caja fuerte. Y ante el riesgo de que la liga saudí perdiera a Benzema, el Al Hilal le ha hecho una oferta de sueldo superior a la del Al Ittihad. Y Benzema, séptimo en liga con su equipo y sexto en la Champions de Asia que lidera también el Al Hilal, ha decidido aceptarla para aspirar a todos los títulos del continente. Y enfrente, claro, Cristiano.
El portugués se ha rebelado ante este movimiento y se niega a entrenar o jugar con el Al Nassr en protesta contra el PIF. Cristiano, según fuentes consultadas por este periódico, considera que el fondo ha beneficiado al Al Hilal en las últimas temporadas, a pesar de que gran parte del presupuesto del Al Nassr se va en su millonario contrato. Más allá de eso, los números están ahí.
415 millones en cinco temporadas
En las últimas cinco temporadas, el Al Nassr ha gastado 415 millones, mientras que en el mismo periodo el Al Hilal ha superado los 600. Benzema se una ahora a un equipo con Bono, Koulibaly, Theo Hernández, Rubén Neves, Milinkovic-Savic, Malcom y Darwin Núñez, todos entrenados por un técnico de elite como Simone Inzaghi, subcampeón de la última Champions con el Inter de Milán.
Mientras la directiva del Al Hilal está dirigida por un ejecutivo con experiencia en los grandes clubes europeos, el español Esteve Calzada, el CEO del Al Nassr es José Semedo, exfutbolista y amigo de Cristiano, firmado para contentar al portugués. Pero la realidad, según fuentes consultadas por este periódico, es que la dirección del club de Riad ha perdido mucho poder e influencia sobre el PIF y éste ya no reserva tanto dinero para sus arcas. El Al Nassr ha perdido dos patrocinadores en las últimas semanas y su situación financiera ha empeorado en pleno mercado.
De hecho, mientras el Al Hilal firmaba a Benzema y se convertía en el segundo equipo del mundo que más ha gastado en el mercado de invierno, sólo por detrás del Manchester City, el equipo de Cristiano fichaba al iraquí Haider Abdulkarim. La respuesta del portugués ha sido inmediata: huelga y amenaza con abandonar el club y el país.