El recuerdo de Aitor Zabaleta volverá a sobrevolar el Reale Arena, donde la Real Sociedad homenajeará a su aficionado en el 25ª aniversario de su asesinato en Madrid a manos de un miembro del Frente Atlético. La página web del club blanquiazul hizo un llamamiento a todos los seguidores del conjunto vasco, en lo que será la culminación de la expresión de cariño que ya se le viene renovando en las últimas semanas.
«El pasado día 8 se recordó con mucho afecto al malogrado Aitor Zabaleta. Se cumplían 25 años de su asesinato y toda la familia txuri urdin quiso rendirle homenaje. Las redes sociales se llenaron de mensajes, los futbolistas posaron en Villarreal con una camiseta en su honor, Imanol le dedicó el triunfo… Pero faltaba sentir el cariño que la grada del Reale Arena le guarda a Aitor, el que le será dispensado hoy en el partido frente al Betis», puede leerse en la web de la Real.
Cuatro días después de clasificarse con brillantez para los octavos de la Champions como líder del Grupo D, el equipo de Imanol Alguacil intentará brindar una nueva alegría a su afición en una fecha especial. Los días previos han venido agitados por la prohibición del acceso a los seguidores del Betis, ante el temor de que pudieran colarse aficionados radicales del Atlético dispuestos a reventar el tributo a Zabaleta. La prohibición ha generado un conflicto entre las directivas de la Real y del Betis.
A la Comisión Antiviolencia
El Betis anunció el viernes que trasladará a la Comisión Antiviolencia las manifestaciones del presidente de la Real, Jokin Aperribay, de que no permitirán la entrada de ningún bético que “venga a tocar los cojones” durante el homenaje, al considerarlas “incitadoras a la violencia”, y anunció que ningún representante del club verdiblanco acudirá al palco el domingo.
El máximo mandatario donostiarra había afirmado, durante la Junta General de Accionistas, que “ningún tío del Betis que venga a tocar los cojones va a entrar en Anoeta”, apenas dos días después de que la Real confirmase que no vendería entradas para la grada visitante.
El homenaje comenzará a las 15:15 horas, junto al monolito erguido en memoria de Zabaleta, instalado cerca de la tribuna que lleva su nombre y se prolongará durante y después del encuentro. A nivel deportivo, la Real llega en un extraordinario momento de forma, mientras su rival viene de caer ante el Rangers en el Villamarín (2-3), un resultado que le relegó a la Conference League.
El 6 de octubre, ante Tomas Martín Etcheverry, en octavos de final del Masters 1000 de Shanghai. Desde ese día, Jannik Sinner había ganado todos sus sets, en el torneo en China, en las ATP Finals y en lo que iba de Open de Australia. Un total de 13 victorias sin discusión, de 29 periodos consecutivos a su favor. Este jueves, en cambio, en segunda ronda del Grand Slam, el italiano cedió el primer set ante el desconocido Tristan Schoolkate, un australiano de 23 años que ocupa el puesto 173 de la ATP y sólo había jugado siete partidos en el circuito. No fue más que una anécdota, pues después Sinner remontó para dejar el marcador en un 4-6, 6-4, 6-1 y 6-3, pero sirvió para emborronar el historial inmaculado que lucía.
Schoolkate, un excelente sacador, jugó un tenis brillante en el primer set, muy agresivo, muy acertado, aunque le faltaron recursos para mantener más tiempo la discusión ante el número uno del mundo. «No le conocía demasiado y me lo puso complicado. Durante una hora su nivel de tenis fue más alto que el mío así que fue un partido difícil de levantar. La verdad es que estoy feliz por cómo lidié con la situación. Quizá me ha venido bien para mejorar en los próximos partidos», comentó Sinner que en tercera ronda se enfrentará al estadounidense Marcos Giron, un jugador que llevaba cinco años consecutivos cayendo en su primer partido en Melbourne.
El italiano, en busca de revalidar su título en Melbourne, sorprendió con un anuncio en relación a su equipo. Según comentó, Darren Cahill, su entrenador desde 2022, dejará de dirigirle la temporada próxima y abandonará el tenis después de llevar las carreras de Lleyton Hewitt, Andre Agassi o Simona Halep. «Darren me ha aportado muchísimas cosas. Un año es muy largo, todavía queda mucho y no quiero hablar demasiado sobre su retirada. Me siento muy, muy afortunado, además de muy feliz, por ser su último jugador en el circuito», aseguró Sinner. Cahill había insinuado su adiós en una entrevista, pero no lo había oficializado todavía.
En todo caso, ahora Sinner deberá rearmar de nuevo su grupo después del desbarajuste que acompañó a su positivo por dopaje. Entonces el tenista decidió despedir a Umberto Ferrara, su preparador físico, y a Giacomo Naldi, su fisioterapeuta, y contrató en sus puestos a Marco Panichi y Ulises Badio, que previamente habían trabajado con Novak Djokovic. Para el próximo curso quizá decida quedarse con Simone Vagnozzi como único técnico o quizá contrate a alguien más para acompañarle en los torneos.
Luis Enrique tiene muy claro que su PSG está "preparado" para ganar la primera Champions de su historia. Lo repitió varias veces a lo largo de su discurso en la previa de la final. Preparado para afrontar los desafíos tácticos que les plantee el Inter; preparado para manejar la carga emocional que supone tener a mano el sueño de un club y toda una afición. "Estamos preparados y no tenemos miedo", insistía. Al asturiano los retos no le lastran sino que le dan alas y tiene ante sí uno de los mayores de su carrera, aunque esta sea su segunda final. "Ser los primeros en ganar la Champions tiene algo de excepcional, y eso es lo más me motiva. El mayor reto es hacer historia", aseguró.
Como no ha sido fácil la trayectoria de los parisinos en esta competición, saben lo que es jugar finales. "Nuestro recorrido ha sido difícil y duro, y eso es una ventaja ahora. Yo lo intento vivir con la tranquilidad de tener diez años más de edad y experiencia, porque no he parado de trabajar, y transmitiendo a los jugadores la bonita oportunidad de vivir una final y de hacer historia, pero a la vez lo gestionamos para que no nos supere esa situación", explicó.
El Inter no se lo pondrá fácil. "Va a ser difícil quitarles el balón y, cuando lo pierden, además saben defenderse bien. El Inter tiene patrones de juego claros y añade movilidad, lo que implica atención. Cuando un equipo se repliega bien, hay poco espacio y mucha agresividad. Pero ésa es una de las fases del juego que más conocen mis equipos. Adaptarse y saber jugar la final será clave. Y soy optimisma. Vamos a llevar el partido al terreno donde creo que somos los mejores", advirtió.
De entre sus jugadores, "entre los mejores si no el mejor", dijo Luis Enrique, es Dembélé, que no dudó en considerar un placer estar en la final después de haber cambiado la dinámica del equipo en enero. En su nuevo rol de falso 9, tiene claro que debe "ser astuto y volver locos a los defensas", justo lo que le pide el entrenador. Para él, vital será controlar las emociones. "Hay que jugar con calma, seriedad y una sonrisa, porque el momento es increíble, Pero no les podemos dejar ni un segundo", recordó.
En el control de esas emociones para "hacer feliz al pueblo parisino", para el capitán Marquinhos ha sido esencial el entrenador, que les ha devuelto la felicidad. "He pasado muchos años aquí, pero este equipo se divierte en el día a día, corremos juntos, nos entendemos. Estoy enamorado de lo que hace este equipo". Por eso quiere con ellos ganar esta Champions, la que se le escapó en 2020 en Lisboa. "Tengo una segunda oportunidad y no la puedo dejar pasar. Tenemos que hacer lo que haga falta para llevar el trofeo a París", sentenció.
Inzaghi: "Tenemos determinación, no obsesión"
Si el proyecto de Luis Enrique acaba de arrancar, el de Simone Inzaghi huele a despedida. La sombra del adiós del italiano planea sobre la final y un título con el que quiere poner el broche a su etapa interista. "Merecemos esta final. Hemos mostrado voluntad desde el primer partido. Nos queda una última etapa antes de ganar este trofeo. Este equipo ha ganado muchísimo, también hemos perdido algunos partidos, pero siempre lo dimos todo. Estamos orgullosos de representar al Inter", explicó el técnico escoltado por sus dos capitanes: Lautaro Martínez y Nicoló Barrella.
Tienen los italianos su propio reto mental tras sumar 15 años sin ganar el trofeo. "Tenemos determinación pero no obsesión. Sabemos como se preparan estos partidos. Tenemos campeones del mundo, campeones de Europa y preparar esta final es como hacerlo en el Mundial o la Euro. Va a ser un partido muy igualado", aventuró el entrenador.
"De niño soñaba con jugar partido de Champions. Como jugador no pude, pero gracias a estos jugadores he jugado dos", recordó el preparador que ha tenido estos días que apartar dos recuerdos amargos. El primero, el de la final de Estambul ante el Manchester City que perdieron por un gol de Rodrigo Hernández. El segundo, la "reciente" decepción de ver cómo se le escapó el Scudetto. Ninguno de ellos tiene peso: "No hay obsesión, veo determinación para ganar esta final", advirtió.
Lautaro junto a Frattesi en el entrenamiento.AP
El italiano declaró su admiración por Luis Enrique, "un entrenador excepcional que me gusta mucho como persona", pero tiene claro que intentará "no darles el balón". "El rival tiene un equipo de mucha calidad, pero nosotros en posesión estamos entre los tres mejores de Europa. Vamos a tener posesión y circular pelota limpia", advirtió
Eso pasa por Barella, que se medirá a un centro del campo del PSG con mucha calidad, y confía en que "la fuerza del Inter está en el equipo". Enfrente, guardando la portería francesa estará su amigo Donnarumma, con quien ha hablado estos días, "pero solo de la familia y de la selección italiana", puntualizó.
La mayor amenaza para el guardameta será Lautaro Martínez, convencido de que esta final, el "objetivo" que le falta a su carrera se decidirá por "detalles". "Se gana puliéndolos, porque habrá que hacer un partido perfecto. Hay que ser muy conscientes de eso, saber lo que hace bien el PSG y sacarle partido", aseguró el argentino, no quiere pensar en un posible Balón de Oro. "Lo más importante es este premio que hace 15 años que el Inter no gana. Mi pensamiento es hacer felices a los hinchas del Inter", sentenció.
La victoria del danés Kasper Asgreen (Education First), superviviente de la fuga del día, fue lo menos relevante de la etapa que concluía en la verde y entusiasta Eslovenia, en Gorizia, en un circuito con dos subidas a la cota de Saver, 700 metros al 7,7%.
Eso no fue importante. Lo fue, una vez más, lo imponderable en un deporte demasiado sometido a las fuerzas y caprichos de la naturaleza. La lluvia fue la auténtica protagonista. Convirtió una jornada casi intrascendente en casi decisiva. A 21 kms. de la meta, el pulido, redondeado empedrado mudó su acerado brillo en una trampa. En la numerosa caída, en la que nadie es culpable y de la que nadie se salva si la suerte, la buena o la mala, según se mire, tiene la palabra, Pedersen perdió la etapa; y Ciccone, el Giro. Al menos, sus posibilidades de victoria. Súbito drama para el Lidl-Trek.
Descabalada la carrera, en un primer grupo quedaron Isaac del Toro, Carapaz y Simon Yates. En un segundo, Ayuso, Roglic y Bernal (más atrás aún Tiberi). Perdieron 48 segundos con respecto a Del Toro y compañía. El junco mexicano es ahora un líder más sólido a causa de su clase y de su fortuna. No se ha impuesto a su jefe de filas, Ayuso, por debilidad de éste, sino por desgracias: una caída con lesión de rodilla, otra en la que se ve cortado...
Ante este domingo y, sobre todo, la semana decisiva que comienza el martes con un puerto de segunda y tres de primera, con la llegada en la cumbre del último, el San Valentino, el equipo tendrá que decidir qué hacer, a quién apoyar, con quién contar más. Pero Ayuso parece maniatado. El UAE estará ahora contento a medias. Tiene a Del Toro reforzado. Pero está metido en un embrollo interno. La carrera ha cobrado un rumbo inesperado con un atractivo nuevo.