El desgaste ‘invisible” del Mundial: kilómetros, humedad y altitud que penalizan a Inglaterra y dan alas a Francia

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Este Mundial pone a prueba la resistencia de los futbolistas no solo porque se alarga en un calendario de cinco semanas, sino porque a ellos hay que sumar un factor: los kilómetros que se meterán en el cuerpo. Es un desgaste invisible que puede acabar siendo decisivo en el rendimiento. Los cuerpos técnicos de las selecciones han tenido que calcular horas de vuelo desde sus campos base, revisar condiciones climáticas de cada sede y ajustar el trabajo a un calendario que apenas deja tiempo a la recuperación.

El ranking de más kilómetros de vuelo lo encabeza Curaçao, seguida de Bosnia y Austria, que recorrerán un cuarto de vuelta al mundo o, lo que es lo mismo, ida y vuelta en avión de Madrid a Nueva York. La debutante viajará 9.870 kilómetros desde su base Boca Ratón, en Florida, para acudir a los duelos contra Alemania en Houston, Ecuador en Kansas y Costa de Marfil en Filadelfia.

En el podio le acompaña Bosnia, que eligió Utah, en la región oeste, como casa. Por eso recorrerá 9.460 kilómetros. Ya ha viajado a Toronto para enfrentarse a Canadá, y le esperan Suiza en Los Ángeles y Qatar en Seatlle. Austria está en el tercer cajón: 9.040 kilómetros desde Santa Bárbara para pedirse a Jordania en San Francisco, Argelia en Dallas y Argentina en Kansas.

De entre las selecciones que pueden aspirar a ganar el Mundial, Inglaterra es la que más desgaste tendrá. Serán 8.940 kilómetros desde su concentración en Kansas, hasta Dallas para medirse a Croacia, Boston donde espera Ghana y para cerrar el grupo contra Panamá en Nueva York. No son desplazamientos cómodos para los hombres de Tuchel que, además, entrenan en un clima caluroso y húmedo. De hecho, los Three Lions son los candidatos más perjudicados según el cálculo que ha hecho el ingeniero de datos de Kansas Bob Yakubov sumando a los desplazamientos factores como el impacto de la altitud, la humedad, la temperatura de casa sede y los días entre partidos. Esa lista la encabeza Uzbekistán que, aunque solo recorre 6.270 kilómetros, estará penalizada por el calor de Ciudad de México, y su altitud, Houston y Atlanta, su alivio, donde se medirá a Colombia, Portugal y la República del Congo. Precisamente son los portugueses los otros aspirantes que se cuelan en el ranking del ingeniero. Cristiano, Bernardo Silva y Vitinha recorrerán 6.160 kilómetros entre su base en Palm Beach, en Miami, para jugar dos duelos en Houston y el tercero, eso sí, en Miami.

En el caso de España, haber elegido como campo base Chattanooga y no Chicago, como valoró la RFEF en un primer momento, ha hecho bajar en el ranking de desgaste a los jugadores de Luis de la Fuente. Viajarán 5.120 kilómetros, porque juegan dos partidos en Atlanta, a donde se desplazarán en autobús dos horas, aunque después tendrá que enfrentarse a la altura de Guadalajara, que le puede perjudicar, para jugar el que, a priori, puede ser el duelo decisivo ante Uruguay. Para entonces, la selección de Marcelo Bielsa llevará también un buen desgaste. Eligió Cancún como campo base y se cuela en el top 10 con 7.180 kilómetros para viajar dos veces a Miami y luego a la sede mexicana.

Los jugadores de Francia, en su concentración en Boston.AFP

El resto de aspirantes al título sale mejor parado. Argentina cubrirá 2.960 kilómetros, porque se concentra en Kansas City, donde arrancará ante Argelia, y luego tiene dos desplazamientos cómodos a Dallas ante Austria y Jordania. El ranking de desgaste total, está en el puesto 32. Cerca encontramos a Francia, que apenas se mueve: 1.500 kilómetros entre New Jersey, Filadelfia y Boston para medirse a Senegal, Irak y Noruega desde su cuartel general precisamente en Boston.

A Brasil le complica el último partido que jugará ante Escocia en Miami. Tendrá que afrontar 3.690 kilómetros entre su casa de New Jersey y Filadelfia y Florida. Es cierto que su mayor rival de grupo es Marruecos y lo recibe sin moverse. En su contra solo tienen la alta humedad, a la que están aclimatándose.

En este infierno logístico que es el Mundial solo hay una selección que sale bien parada y no es Estados Unidos. Ni siquiera Canadá, coanfitrión. A quien con más benevolencia ha tratado el calendario, al menos de esta primera fase, es a México. La selección de Javier Aguirre solo se desplazará 910 kilómetros, casi lo mismo que un viaje de ida y vuelta de Madrid a Barcelona. Se concentró hace un mes en el CAR de Ciudad de México, jugó ante Sudáfrica en el Azteca, recibirá a Corea en Guadalajara y volverá a su estadio talismán ante Chequia. La altitud es su único desgaste y lo tienen bajo control.

kpd