Era el día del plebiscito. El último. El inmediato a la histórica y esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, en el que anunciaba las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en marcha desde este mismo jueves. Previa de puente, la asistencia al duelo ante el descendido Oviedo fue la que fue. Ni 63.000 almas. Pero los pitos se oyeron, más para unos, Mbappé, que para otros. No ha gustado al público del Bernabéu este final de temporada tan aciago con un clásico lleno de impotencia blanca.
Ni la atronadora megafonía consiguió apagar el descontento de los asistentes, que se elevó cuando finalizó el himno de la Décima. Tronó en la cubierta cerrada, aunque la pitada no fuera unánime. Varios decibelios menor que ante el Levante. Cambió incluso el Madrid el paso del speaker para evitar males mayores.
El primer aviso fue en el calentamiento, pero los pocos asistentes que había en el interior del estadio provocó que los pitos que oyeron los jugadores blancos en su salida al calentamiento fueran pocos y no unánimes. Tuvieron suerte, además, de que los aplausos a los jugadores del Oviedo en su salida de vestuarios, al ser casi simultánea, apagaran también la crítica a la segunda temporada sin títulos importantes para la plantilla blanca.
Entre los titulares no estaba Kylian, dos duelos ausente el francés de la disciplina blanca por una lesión. Los goles, 41 este curso, no han sido suficientes para que la grada le aguantara sus desaires y se llevó el galo la mayor pitada de los jugadores del Real Madrid.Potente cuando le mencionó el speaker y atronadora cuando saltó al campo en lugar de Gonzalo. Vinicius, en cambio, tuvo división de opiniones.
Florentino Pérez, por su parte, saludaba a los aficionados desde el palco de honor como si nada hubiera ocurrido en estas últimas 48 horas. Con las elecciones ya en marcha, el máximo mandatario apareció con la confianza del que sabe que puede repetir tras 26 años en el cargo y hasta departía con los asientos cercanos, con algún gesto más airado que otro. Pese a que no recibió ningún cántico en su contra, la seguridad del Bernabéu retiró un par de pancartas que ponían “Florentino culpable” y “Florentino vete ya”.
Florentino Pérez saluda al Bernabéu.AFP
Antes, con 10 minutos para las 20.00 horas, había llegado el autobús del Madrid oculto bajo el sol. Circulando por Concha Espina menos escoltado que nunca. Los pocos asistentes que quisieron recibir al equipo mezclaron los silbidos con los aplausos. Pocos de lo uno y de lo otro. El del Oviedo lo había hecho cinco minutos por delante. Recorriendo una vacía y triste calle del Padre Damián. Ya les quedan pocos duelos en Primera a los asturianos y muchos se vieron en cambio por los alrededores del estadio blanco.
Pancartas ultras
Unos alrededores en los que destacaban dos pancartas en la tradicional zona de los ultras. La calle Marceliano Santamaría era de las que no votaría, precisamente a su presidente. Mezclados con los centenares de aficionados que bebían en las afueras de los bares, dos mensajes. “Disfruta de tu Barza fuerte”, ponía el primero con una imagen de Florentino vestido con la camiseta blaugrana y levantando un trofeo. En el muro de al lado, otra lona mucho mayor que rezaba: “Club arruinado, club secuestrado, club robado, próximamente…” con la imagen del máximo mandatario blanco y su nuevo consejero Anas Laghrari.
El señalamiento que hizo el presidente de los ultras como uno de los enemigos del club y suyos propios en su última comparecencia ha agrandado una herida que supura desde su expulsión en 2013 del estadio blanco. Pocos votarían al mandatario en unas hipotéticas elecciones de haber más candidaturas válidas en los próximos diez días.
Apoyo al presidente
Sin embargo, no piensan igual algunos aficionados que, junto a sus hijos, se dirigían poco antes del inicio del choque, a sus puertas de acceso al coliseo blanco. Tanto Antonio Pérez, como Álex Acedos y Manuel Gómez votarían de nuevo a Florentino Pérez como presidente de la entidad que son socios. “Lo haría hasta que dejara de presentarse”, apuntaba a EL MUNDO Manuel Gómez.
Tampoco comulgan con la crítica a través de pitos a su equipo pese a que su temporada fuera “una vergüenza”. “Nunca pito a mi equipo”, explicó Pérez con sus 45 años de edad y los mismos de socio a este periódico. “¿Pitar? No”, respondía por su parte Álex Acedos, mientras que Manuel Gomez mantenía que “nunca había pitado a los jugadores” y que tampoco lo haría a su presidente.
Pero dentro del estadio muchos no pensaron como ellos. El resultado ante el Real Oviedo era lo de menos. Sin nada en juego, el Bernabéu era un juicio y los juzgados estaban en el césped y en el palco. Los jugadores, sin lugar a dudas, fueron declarados culpables y Mbappé, condenado sin paliativos. El partido, por cierto, lo ganó el Madrid.










