Yeda, donde ganó hace doce meses la última Supercopa superando con facilidad al Madrid, volvió a ser un oasis en el desierto para el Barcelona. La ciudad saudí observó de nuevo la mejor versión del conjunto culé, coral, intenso y decidido ante un mal Athletic. Los vascos hincaron la rodilla demasiado pronto ante los azulgrana y a la media hora ya habían entregado la noche. Ferran, Fermín, Bardghji y Raphinha marcaron antes del descanso para sentenciar la primera semifinal y el brasileño amplió la renta tras el intermedio.
Sin Lamine Yamal ni Nico Williams, el miércoles saudí podría haber perdido algo de gracia para el público local, pero Pedri se encargó de dirigir una sinfonía coral maravillosa del Barcelona. Los de Flick no perdonaron un segundo al Athletic, mordieron su salida, provocaron sus errores y dejaron en los pies del canario la construcción de un ataque que amenazó a Unai Simón sin parar.
Raphinha entendió a la perfección el duelo. Buscó la espalda de Areso en casi todas las acciones y se benefició de la pasividad defensiva de los bilbaínos, inoperantes atrás. Amenazó el brasileño en el cinco y casi aprovecha una mala salida de Unai, pero Bardghji, titular en lugar de Lamine, no llegó a rematar de cabeza.
A partir de ahí, Pedri, que perdonó el 1-0 en el minuto 15 al definir centrado un pase atrás e inició una combinación con Ferran y Fermín en el 20 que el de El Campillo envió a las manos de Unai.
El Barça avanzaba sin piedad y el Athletic no entendía nada de lo que sucedía en el verde. O sí lo hacía, pero llegaba tarde a cada acción. Ni presión en la salida culé ni intensidad cuando el balón acariciaba su área. Sólo quedaba contar los minutos para el primer tanto, que llegó en la siguiente jugada, un ejemplo del partido que se estaba viendo.
Bardghji encaró a Boiro, que le flotó demasiado. Centró al área y ahí Fermín, libre de marca, intentó el primer disparo. El balón se iba muy desviado, pero chocó con Ferran y se le quedó muerto al delantero, mal marcado por Vivian, para anotar el primero a placer delante de Simón.
El tanto mató por completo las pocas sensaciones que tenía el Athletic. En el 30, Fermín, otra vez sin su par al lado, definió con la zurda un pase atrás de Raphinha, de nuevo libre a la espalda de Areso.
Sin tiempo para celebrarlo, Bardghji hizo el tercero en el 34. Flotado por Boiro, le recortó en dos ocasiones y probó a Simón con su pierna mala en un disparo cruzado, con la fortuna que el portero no puso la mano fuerte y la pelota se coló por debajo de su brazo derecho. Ante Joan García, uno de sus principales rivales en su lucha por la portería de la selección, el portero vasco no tuvo su mejor noche.
No se detendría ahí la cascada culé. En el 38, Raphinha amenazó a Areso en banda y éste reculó su defensa hasta el área, donde el brasileño se perfiló hacia su pierna izquierda y soltó un misil que se coló por el palo de Unai, que no reaccionó a tiempo. Más madera para el Barça.
El disparo al palo de Sancet antes del descanso no maquilló el nivel del Athletic en Yeda, muy lejos de lo que mostró el año pasado y de lo que le trajo hasta Arabia. El 0-3 contra el Madrid en San Mamés en Liga y esta goleada ante el Barça reflejan el pobre momento por el que transita el conjunto de Ernesto Valverde.
En la segunda parte, además, no cambió nada. Raphinha, insaciable, anotó el quinto en otra jugada inexplicable por parte de la defensa vasca. Los azulgrana se plantaron con comodidad en la frontal y fueron aprovechando uno a uno los rechaces que les permitía la zaga del Athletic, hasta que la pelota cayó a los pies del brasileño para enviarla a la red de Simón, desesperado.
Valverde retiró a Sancet e Iñaki, teóricos líderes del equipo y ausentes durante todo el encuentro, para darle la oportunidad a los suplentes. No tiró el partido porque ya estaba imposible, y sonó más a castigo hacia sus mejores futbolistas que a un cambio táctico.
Los vascos reaccionaron un poco aprovechando también la lógica relajación azulgrana, ya pensando en el Atlético o en el Madrid, rivales este domingo por el título de la Supercopa. Flick comenzó a dar descanso a los suyos y retiró a Raphinha, De Jong, Balde y Pedri para dar entrada, entre otros, a Rashford y Lamine Yamal.
Los delanteros viven de los goles y para ellos no existen los partidos decididos, y más todavía cuando entran como suplentes en un encuentro en el que sus compañeros, también rivales de posición, han marcado. El partido vivió lo que vivieron los intentos de Rashford y Lamine por marcar su gol, pero no tuvo mucho más. Unai Gómez falló una ocasión clarísima delante de Joan García para hacer el tanto del honor bilbaíno y Yeda despidió al Athletic hasta otro año. El domingo, el Barça buscará una nueva Supercopa que consolide todavía más un proyecto que coge cada día más cuajo.




