El seleccionador, más tranquilo que otras veces, derrocha optimismo en la previa de la semifinal de la Nations. “Hay potencial para ganar cualquier título. Tenemos una selección potentísima”.
Luis de la Fuente afrontaba esta mañana de miércoles su tercera previa de un partido tras los de Noruega y Escocia. Se le ha visto más tranquilo, más relajado que otras veces, insistiendo en la idea de que hay en juego un título en dos partidos y remarcando varias veces que está muy tranquilo. Tanto, que hasta ha facilitado el trabajo de los periodistas facilitando la elección de un titular.
A cuenta de una pregunta como otra cualquiera, el seleccionador jugueteó con los rumores que lo sitúan fuera del cargo si la imagen, y el resultado, contra Italia no son buenos. “No pensamos en nada que no sea jugar una final. El de Italia lo veo como si fuera mi último partido. Mirad, ahí tenéis el titular, ponedlo. Pero es que es mi filosofía. Siempre afronto los partidos como si pudieran ser el último. Siempre he trabajado así”, dijo medio en broma medio en serio.
De hecho, no quiso entrar si qué se juega Luis de la Fuente en el partido. Ha valorado simplemente la opción de ganar un título con apenas dos victorias. “Esto tiene que ser una fiesta, poder jugar contra Italia. Más no se puede pedir, estamos felices, contentísimos, lo afrontamos con una ilusión fuera de lo normal“, exlicó en un derroche de vitalidad quizá impropio de un título que tiene el pedigrí que tiene y que se disputa en los estertores de una temporada larguísima, Mundial incluido.
Quiso destacar el nivel que a su juicio tiene su equipo. “Hay potencial más que suficiente para poder ganar cualquier título. Tenemos una selección potentísima”, afirmó en otro derroche de optimismo. El seleccionador aprovechó para dejar claro que Rodri y Laporte están en condiciones de jugar, y eso que llevan tres días de fiesta. Más optimismo: “Este España-Italia podría ser la final de un Campeonato de Europa o Campeonato del Mundo”. Casi nada.
“Como sabéis, soy el hombre tranquilo. Tengo la tranquilidad de que controlo mi trabajo, sé lo que queremos y eso me hace estar tranquilo. Tengo la responsabilidad por todo lo que hago. Como máximo responsable de este grupo siento que estamos representando a un país que está con nosotros a muerte”, cerró.
Sandor Martín (Barcelona, 1993) dio su primera hostia oficial cuando apenas tenía seis años. Lo tuvo que hacer en Francia, donde el reglamento para los deportes de contacto en categoría infantil estaba más desarrollado. Desde entonces, son 25 años ininterrumpidos (o casi) zurrando contrincantes con mayor o menor suerte, más lo primero que lo segundo, en el cuadrilátero. "El boxeo es mi ADN, me entra por las venas 24/7 y lo voy a llevar hasta el día que me muera, es mi gran amor", apunta el púgil a EL MUNDO.
Un amor interrumpido durante más de un año por circunstancias y cancelaciones extrañas. "Hay gente que se podría haber venido abajo con la espera, pero yo me lo he tomado con filosofía, paciencia y resiliencia y ahora a por el objetivo", revela. En diciembre de 2023, Sandor mandaba a la lona a Marcouchi en el cuarto asalto en su último combate oficial. Era la victoria 42 de su carrera, pero sería una de sus tres derrotas, la que sufriría contra Teofimo López en Nueva York un año antes, la que le colocaría como aspirante al campeonato mundial de superligero en junio de 2023. "Ahora ya sé cómo respira Nueva York y puedo hacerla bailar a mi son", cuenta el boxeador sobre aquel combate en el que el mundo del boxeo coincidió en que le robaron.
Así, más de dos años después de esa derrota por decisión dividida y casi uno y medio desde su último duelo en el ring, el púgil catalán aspira esta madrugada del sábado al cinturón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en categoría superligero. "A veces da vértigo soñar tan alto porque los sueños se cumplen y estoy muy cerca de hacerlo", apunta sobre su duelo contra el imbatido Alberto la Avispa Puello (23-0-0) en el que vivirá los "45 minutos más importantes de su existencia". "A día de hoy vivo por y para esa pelea", añade.
El cinturón de la CMB en disputa.David RamirezAraba
Quizás se podría decir que Sandor nació para ese combate o al menos, para momentos como este. Hijo de un entrenador de boxeo y de una propietaria de una tienda deportiva, el camino hacia los guantes parecía estar marcado desde niño. "Jamás lo hice obligado, pero sí condicionado por ser el negocio familiar y luego, a base de trabajo y constancia, sin ningún secreto, se me dio bien", afirma el actual campeón de Europa desde 2019 tras vencer a Andrea Scarpa en Barcelona y haber defendido su título con éxito en dos ocasiones.
Fue bajo la estricta batuta de su padre, Rafa, propietario del gimnasio KO Verdún y actual entrenador, el que le mantuvo enfocado en el colegio, en una vida ordenada, alejado de malas compañías y centrado en una filosofía de trabajo y disciplina aplicada al deporte y a la persona que es a día de hoy. "Si lo miramos con perspectiva, pues creo que la inversión ha sido positiva", admite el boxeador.
Martín guantea con su padre.David RamirezAraba
Sandor es y siempre ha sido un tío tranquilo, pese a que su rápida zurda en el cuadrilátero dé la impresión de ser la mordedura de una víbora. El boxeador catalán dice haber siempre evitado los problemas y hace poco reveló cómo, en un intento de atraco en Barcelona, prefirió correr a enfrentarse a su agresor. «Tijera contra puño, gana tijera», bromea sobre una situación que, por desgracia, se está volviendo más habitual en su ciudad. De hecho, el púgil critica las políticas que permiten que haya más delincuencia en la capital catalana y le preocupa por el futuro que vaya a vivir su hija de 18 meses.
Un bebé que llegó casi cuando fue nombrado aspirante al título mundial y que ha visto a su padre más veces en el gimnasio que en casa. Es su mujer y su familia quienes se ocupan de ella para que Sandor pueda estar centrado. "Yo, muy agradecido y ahora toca devolvérselo con una victoria", apunta sobre la dureza del largo campamento que ha tenido que afrontar para esta cita, casi siete meses, y de la importancia del descanso como pilar para una buena preparación física. "No es lo mismo dormir ocho horas que cuatro y cuatro y levantarte tres veces", y añade con media sonrisa: "Si por no haber dormido te llevas cuatro hostias, la cosa se complica". Como reafirma el púgil, perder un partido para un futbolista es un daño menor a perder un combate, ya que en el boxeo no suele haber segundas oportunidades.
El púgil catalán practica con el saco.David RamirezAraba
A él le va a llegar la suya algo tarde, 31 años, la misma edad con la que se hizo con su primer título mundial Javier Castillejo, el Lince de Parla. Fue en 1999, una época en la que el boxeo no tenía que competir contra la pujanza mediática de las MMA y la figura de un Ilia Topuria que es un fenómeno planetario. "El boxeo es un gigante dormido", explica Sandor sobre un deporte que dice que sólo en Cataluña realiza más veladas que las Artes Marciales Mixtas en toda España. Pide más transparencia y un cambio en su estructura para devolverle el brillo de antaño.
Y eso él lo conoce bien porque además de deportista de élite también es promotor de combates de boxeo con su empresa Barcelona Boxing Nights y colabora con Ibai Llanos en la organización de La Velada del Año. Asegura que mucha gente se apunta a gimnasios enganchados por los eventos del streamer y que hoy se dedican al boxeo. Además, afirma que este tipo de eventos ayuda a eliminar la "estigmatización" que, dice, vive hoy el deporte que se lo ha dado todo.
El bucal que llevará el boxeador en la pelea con Puello.David RamirezAraba
Le queda subir un escalón más, el que le convertiría en el Guerrero numero 13, es decir, el decimotercer campeón mundial español masculino. Hay 15 entre los dos sexos. Será en Brooklyn, un lugar que estará más con Puello, pero en el que no espera ninguna encerrona. "Siempre me ha motivado pelear fuera, el ambiente hostil y la gente en contra es como más a gusto me siento", apostilla un boxeador que esta madrugada no duda que volverá a España con el título de la CMB de superligero en su cintura.
El golfista Tiger Woods llevaba dos pastillas de hidrocodona, un analgésico opioide, tenía los "ojos vidriosos" y caminaba de forma "letárgica" durante su arresto tras un accidente de tráfico en Florida, reveló este martes la Oficina del Algualcil del Condado de Martin.
El parte del arresto, difundido ahora a los medios, muestra que Woods estaba "sudando fuertemente" pese a estar en un vehículo, un Ford F-150 blanco, con aire acondicionado, además de hablar de forma "inusual" con los oficiales y presentar las pupilas dilatadas.
Aunque el deportista dio negativo a consumo de alcohol, se negó a una prueba de orina para detectar otras sustancias y los policías encontraron dos píldoras de hidrocodona en el bolsillo izquierdo de su pantalón, desveló el informe.
Este medicamento es un analgésico aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) para tratar dolor crónico severo, pero también es un opioide "documentado en reportes nacionales de laboratorios criminales" usado para "uso y abuso ilícito", según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).
El golfista, añadió el informe, se tambaleaba al caminar y confesó que toma medicamentos que requieren prescripción médica.
"Con base en mis observaciones de Woods, cómo realizaba sus ejercicios (para la prueba de alcohol) y, con base en mi entrenamiento, conocimiento y experiencia, creí que sus capacidades normales eran disfuncionales, y no era capaz de operar con seguridad un vehículo", escribió la oficial Tatania Levenar.
En contraste, el deportista de 50 años dijo a las autoridades que él estaba viendo su celular y cambiando la estación de radio durante el choque, lo que provocó el accidente en la localidad de Isla de Júpiter.
El ganador de 15 'majors' conducía un todoterreno a gran velocidad sobre las 14.00 hora local del viernes pasado cuando intentó adelantar a una camioneta de limpieza que remolcaba un tráiler pequeño y, ante el volantazo para esquivarlo, volcó lateralmente y se vio obligado a salir por una de las ventanillas.
La policía detuvo al golfista, quien quedó en libertad esa madrugada después de pasar varias horas en prisión tras el accidente de tráfico.