«Empecé en la ultrarresistencia a través del fútbol», advierte el triatleta Juan Bautista Castilla, ‘Chamba‘, y de entrada no se entiende nada. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? ‘Chamba’ compite en la distancia Ultraman, es decir, en la mayor barbaridad imaginable: nada 10 kilómetros, recorre 421 en bicicleta y luego corre dos maratones seguidas, 84 kilómetros. Un esfuerzo tan increíble está muy lejos de la preparación clásica del futbolista y, a priori, no parece que exista ninguna relación. Pero en la historia de ‘Chamba’, la conexión entre las largas distancias y el fútbol es muy profunda.
«Cuando acabé mi carrera universitaria, entré como preparador físico de las categorías inferiores del Betis. Llegué al primer equipo, pero justo me pilló el descenso de 2009 y volví al filial. En una pretemporada llegó Miki Roqué, que había estado en el Barcelona y el Liverpool, y el entrenador me encargó que le ayudara en la adaptación. Tenía que ser el líder, pero era muy tímido y eso en Sevilla no encajaba mucho. Al final nos hicimos muy amigos. Y cuando le diagnosticaron un cáncer, yo quería ayudarle», arranca la narración ‘Chamba’, con un recuerdo todavía muy a flor de piel.
«No sabía cómo echarle una mano, pero hablando con él le dije que le demostraría que el ser humano es capaz de todo, que no tiene límites. Vi que un tío había hecho una prueba extrema de triatlón que se llama la Fuga de Alcatraz y me apunté. Tiene mucha fama porque es muy dura, porque en las aguas hay tiburones, porque hay que correr sobre la arena… Miki se reía, decía que no saldría vivo, que estaba loco. Pero le entretuve unas cuantas semanas con la preparación. Al final entré por delante de algunos profesionales y en meta sentí una alegría muy grande, el mayor orgasmo de mi vida. Y así empecé en la ultradistancia».
«me cambió la manera de vivir»
‘Chamba’, que ahora tiene 42 años, cuenta que venía de la natación y que en aquellos inicios lo que más le preocupaba era aprender a montar en bicicleta. Por las mañanas entrenaba a las jóvenes promesas verdiblancas y por las tardes se pegaba palizas de horas y más horas. Todo siempre en comunicación con Roqué, que le animaba en sus desafíos. Hasta que, en junio de 2012, el joven futbolista falleció a los 23 años.
«Lo recuerdo como si fuera ayer. Yo estaba en el Ironman de Niza, en Francia, y al cruzar la meta me llamó Olma, su madre, para decirme que Miki no aguantaba más y que acababa de fallecer. Ahí se me nubló todo. Aquello me cambió la manera de vivir la vida», narra ‘Chamba’, que entonces dejó de trabajar en el fútbol y se centró en entrenar, entrenar y entrenar. Como terapia le esperaba el desafío más grande, su primer Ultraman, y todas las conquistas que vendrían después. En 2024, en el famoso Ultraman de Hawái, se proclamó campeón del mundo de la distancia extrema en una prueba que completó en 25 horas y seis minutos.
- ¿No le duelen las piernas?
- Mucho. El Ultraman te descubre todos tus límites: mueres y resucitas varias veces. Es una prueba en la que el dolor empieza muy pronto, cuando llevas tres horas nadando y ya no sientes los hombros. Pero tienes que aprender a convivir con él. En eso siempre me acuerdo mucho de Miki, porque yo no sabía lo que era una quimioterapia hasta que lo viví con él. Eso sí que es dolor.
‘Chamba’ asegura que en los últimos tiempos ha aprendido a equilibrar su vida personal, su vida laboral -da clases en las universidades de Sevilla y Huelva- y su vida deportiva, aunque reconoce que para hacer lo que hace no hay más remedio que sudar durante «más de 30 horas a la semana».
«Aprovecho todo el tiempo que tengo. Si tengo un hueco entre clase y clase, por ejemplo, me pongo a correr alrededor de la facultad. Mis alumnos al principio se extrañaban, pero ahora ya no. No salgo a tomarme una cerveza, no pierdo el tiempo. O estoy con mi familia, o en el trabajo, o entrenando», cuenta ‘Chamba’, que deja un mensaje final: «Espero que a mis hijos y a la gente que me rodea les quede el ejemplo de la constancia, el trabajo, el esfuerzo y, sobre todo, la pasión. Son los valores más bonitos que hay en la vida. Tenemos que superar las adversidades que se nos presentan y continuar adelante».






