Emma Navarro, la multimillonaria que se ha convertido en la sorpresa en Wimbledon: “Le debo mucho a mi padre”

Actualizado Lunes, 8 julio 2024 - 15:31

Aparece la estadounidense Emma Navarro en el precioso Media Theatre del All England Club, la sala para las ruedas de prensa en Wimbledon, y un detalle destaca en su camiseta. «Look at that», advierte un periodista de su país. La marca que la viste, Fila, no es lo más visible en su equipación, un sponsor aparece más grande: CreditOne Bank. Otros tenistas cuentan con el apoyo de bancos, pero nadie tiene tantísimo apoyo. Porque Navarro no es la imagen de la entidad. Es la dueña. O mejor dicho lo será. Su padre, Ben Navarro, compró el 100% de la entidad en 2005 y hoy, gracias a su negocio con las tarjetas de crédito subprime en Estados Unidos, amasa unos beneficios netos anuales de más de 450 millones de dólares.

La herencia de Emma Navarro se calcula en 3.800 millones de dólares y la convierte en la más rica del circuito con diferencia. Por comparar, los patrimonios de Novak Djokovic, Rafa Nadal y Roger Federer sumarían conjuntamente unos 1.500 millones, según la revista Forbes. Navarro no está en el tenis por dinero, no, seguro que no, y eso le otorga cierto mérito.

¡Porque sin la motivación que concede la necesidad, Navarro ha construido una carrera que estos días está en pleno despegue. A sus 23 años, después de ganar la Division I de la NCAA con la Universidad de Virginia y de empezar en el circuito WTA desde abajo -la última temporada llegó a disputar 88 partidos-, entró en el Top 20 del ranking antes de Wimbledon y en el torneo londinense es la revelación.

«Me costó mucho creer en mí»

Con una actitud exageradamente calmada y un juego muy completo -si acaso le falta mejorar el saque- en segunda ronda derrotó a Naomi Osaka y este domingo venció a la segunda favorita, Coco Gauff, con facilidad. Este martes, mientras Carlos Alcaraz se enfrenta a Tommy Paul por un puesto en semifinales (sobre las 16.00 horas, Movistar), ella hará lo propio ante Jasmine Paolini.

Alberto PezzaliAP

«Le debo mucho a mi padre. Es el hombre más inteligente que conozco y me ha transmitido mucho conocimiento y sabiduría», comentaba Navarro al ser cuestionada por su familia, aunque también reconocía que ese éxito empresarial le presionó en sus inicios: «Me conformaba con ser una jugadora universitaria decente o ni tan siquiera eso. Me costó mucho creer en mí misma y darme cuenta que podía ser profesional. Soy perfeccionista y siempre pienso que no soy suficientemente buena».

Dueño de clubes y torneos

A sus 23 años, su holgura económica y la presión por alcanzar la gloria pueden explicar su ascenso tardío, aunque su camino era más llano que otros. Estudiante de internado y tenista porque su casa de veraneo tenía una pista, su debut en el circuito llegó en 2018 a través de una invitación para el WTA 500 de Charleston, propiedad de su padre. A Navarro nunca le faltaron los mejores entrenadores -su progenitor también compró el club donde practicaba- ni mucho menos el dinero para poder viajar a todos los torneos menores posibles. Como le ocurre a su compatriota Jessica Pegula, también hija de multimillonario, lo único que necesitaba era pasión. Y ahora ésta ya es innegable.

«Estoy disfrutando mucho del torneo, quiero volver a jugar ya. Me gusta centrarme en cada partido sin mirar más allá, sin pensar en hacer algo más grande. Esa mentalidad creo que me ayuda», explica quien el próximo lunes ascenderá como mínimo al número 14 del mundo y se convertirá en la enésima representante del dominio yankee del tenis femenino. Con Gauff, Pegula, Danielle Collins o Madison Keys, está ella, ya inscrita para los Juegos de París y con el futuro a sus pies. Su cuenta bancaria ya rebosa, ahora sólo le falta llenar sus estanterías.

Alcaraz ya saca los pasos prohibidos en hierba: "He empezado a deslizar antes que nunca"

Alcaraz ya saca los pasos prohibidos en hierba: “He empezado a deslizar antes que nunca”

Un, dos, tres, un, dos, tres... baila Carlos Alcaraz en la pista central de Wimbledon como si fuera su escenario porque realmente es su escenario. Aunque fuera hace frío y llueve a cántaros, dentro la gente guapa de Londres imagina que es verano mientras el vigente campeón ofrece su danza, tan veloz, tan dominada, tan suya. Allá donde va la bola está él, siempre está él. En las tres rondas anteriores del torneo, Alcaraz buscaba su sitio: en su segundo encuentro ante Aleksandar Vukic a ratos pareció encontrarlo, pero después ante Frances Tiafoe hubo cierta desorientación. Este domingo, en octavos de final ante Ugo Humbert, el español finalmente volvió a su lugar para vencer por 6-3, 6-4, 1-6 y 7-5 en tres horas de juego.

Como hizo hace un año, cuando acabó siendo campeón en una final antológica contra Novak Djokovic, ya ha encontrado los movimientos propios de la hierba, esas carreras de vértigo, ese deslizamiento lateral, y con eso cualquier cosa es posible. A partir de este martes, cuando se medirá en cuartos de final al bombardero Tommy Paul -que superó a Roberto Bautista por 6-2, 7-6 y 6-2, ya sabe los pasos que debe seguir en el camino al título.

«Aquí lo más importante es sentirte cómodo, moverte bien. Colocarte me parece más determinante que golpear. Y en ese sentido cada vez me estoy encontrando mejor. Me acuerdo de mis sensaciones del año pasado y este año he empezado a deslizar antes, me siento con más confianza, por eso me puedo defender mejor», analizaba Alcaraz después de un encuentro en el que dejó varios highlights de su temporada, quizá de su vida.

Especialmente memorable y significativo fue el punto con el que ganó el segundo set: pese a que Humbert le tuvo sometido, Alcaraz corrió de lado a lado, se movió hacia delante y hacia atrás, se levantó del suelo, y al final se impuso. Con todo el público en pie, el francés resoplaba y miraba al infinito, desesperado, incrédulo. Después del partido, el equipo del español recordaba que, dos años atrás, en las semifinales del US Open ante Jannik Sinner ya protagonizó un ejercicio de resistencia muy parecido. «Me gusta luchar cada bola, cada punto y que mi rival sepa que pase lo que pase yo estaré ahí intentando responder», proclamaba Alcaraz.

La reacción ante Humbert

Con su buen posicionamiento como principal argumento, el hoy número tres del ranking mundial dominó el primer set y resistió en el segundo, pero en el tercero desconectó. Humbert, un excelente restador, como Tiafoe, le negó los espacios y Alcaraz se entregó a la complacencia de quien ya se sabe ganador. Entonces estuvo realmente en peligro. En el cuarto set con 3-4 en el marcador y un 0-40 en contra se asomó al quinto set, otro quinto set, con el riesgo que conlleva. «¡No sé qué hacer!», le gritaba a su palco, en su constante comunicación con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, y éste le respondía tranquilo: «Sigue jugando». Eso hizo. En un día con muchos problemas con su servicio, encadenó varias detonaciones con su saque y salvó la situación en un visto y no visto.

«Una cosa son las desconexiones y la otra es la lucha. Yo sigo luchando siempre, aunque me haya ido un poco del partido. Para esos momentos tensos, además, tengo planificado jugar más agresivo, ir a por ello, aprovechar cualquier oportunidad para atacar. 'Ve a por ello, ve a por ello', me repito porque sé que, si va mal, al menos sabré que lo he intentado», aseguraba Alcaraz en un torneo que avanza sin sorpresas.

Como en el último Roland Garros, los cinco mejores del mundo han llegado a la segunda semana y planean encontrarse. Este domingo, junto a Alcaraz, pasaron a cuartos Jannik Sinner, que venció a Ben Shelton en tres sets, y Daniil Medvedev, que se benefició de la lesión en el primer set de Grigor Dimitrov. Este lunes será el turno de Alexander Zverev (sobre las 16.30 horas, contra Taylor Fritz) y Novak Djokovic (sobre las 19.00 horas, ante Holger Rune).

Paula Badosa cae en octavos de Wimbledon ante la croata Vekic

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 20:01

Paula Badosa se quedó a las puertas de los cuartos de final de Wimbledon tras perder en tres sets con la croata Donna Vekic (2-6, 6-1, 4-6) en un desconcertante partido, interrumpido tres veces por la lluvia y peleado hasta el final con el espíritu luchador de su mejores tiempos, antes de caer en la espiral de las lesiones.

Badosa tardó en encontrar su lugar en la pista y estuvo el primer juego a merced de Vekic, número 37 en el ranking de la ATP, que se impuso con claridad a su rival con sus mismas armas: el poderoso primer saque y el juego agresivo desde el fondo de la pista. La tenista española, que venía de disputar una épica maratón de casi tres horas frente a la rusa Daria Kasatkina (14 cabeza de serie), no lograba concentrarse y claudicó dos veces consecutivas al saque hasta ceder un 2-6 en menos de media hora de juego.


Hubo que esperar a una primera pausa por tormenta (después de un aplazamiento inicial de dos horas) para que fuera Badosa quien se reencontrara a sí misma cuando volvió a salir el sol hasta marcar un inapelable 5-1 a su favor en el segundo set, mientras Vekic caía en los claroscuros que definieron toda la desesperante jornada en el All England Club.


Los gritos de "¡Vamos, Pau!" llenaron la pista número dos de Wimbledon, a la misma hora en que Alcaraz disputaba su partido con Humbert bajo techo en la central. Badosa se vino arriba en la segunda fase del partido, propulsada por saques de hasta 188 kilómetros por hora e imprimiendo un ritmo apremiante a su juego.

El desenlace, por fin

Pero el duelo en la pista número 2 quedó nuevamente suspendido en su mejor momento. Alcaraz ya había asegurado su pase a cuartos, cuando Paula Badosa volvía a la pista con la misión de rematar el segundo set con la misma racha de buen juego. Lo consiguió poniendo el broche al 6-1 con otro "ace".

Vekic no dio sin embargo su brazo a torcer y consiguió romperle de nuevo el servicio a la salida del tercer set. Remontó Badosa y el marcador se puso en 3-3, y en un inquietante 3-4 a favor de la croata cuando volvieron a cerrarse los cielos y la juez de pista ordenó la tercera suspensión.

Badosa volvió por sus fueros al saque en la tercera y última fase, hasta volver a igualar el marcador con un 4-4 que marcó la recta final. La española se dejó atenazar por los nervios en el momento clave y dejó escapar los dos últimos sets con las lágrimas a flor del piel, mientras Vekic volvía a dictar su juego desde la línea de fondo.

El regreso a Wimbledon ha tenido para la jugadora española una altísima carga emocional, despés de un año marcado por las lesiones. Cuando los médicos le detectaron la fractura por estrés de una vértebra, llegaron a recomendarla que dejarla la alta competición. A base de tenacidad, la tenista de 26 años ha recuperado sin embargo la mejor versión de sí misma en el All England Club: "No es la primera vez, pero llegar a la segunda semana en Wimbledon ha significado ya mucho para mí".

Alcaraz sabe sufrir para derrotar a Humbert y meterse en cuartos de Wimbledon

Actualizado Domingo, 7 julio 2024 - 18:12

Carlos Alcaraz salva un golpe ganador a su derecha revolcándose por el suelo, pero se levanta y corre hacia la izquierda para lanzar un globo de defensa y, sin descanso, regresa a la derecha para mantener el punto con vida desde la red. Al final su rival, el francés Ugo Humbert, se desespera y envía la bola a tomar vientos. El intercambio sirve para que el español gane el segundo set, pero la escena se repetirá prácticamente calcada en el desenlace del cuarto set.

Alcaraz, más sufridor que nunca: sonrisa guardada, cabeza templada, muchos sudores. Alcaraz, tan vencedor como siempre: este domingo superó a Humbert por 6-3, 6-4, 1-6 y 7-5 en otras tres horas de juego y consiguió su pase para cuartos de final de Wimbledon, donde se enfrentará este martes al vencedor del duelo entre Tommy Paul y Roberto Bautista.

"Intento pelear cada bola, cada punto, sin importar dónde esté en la pista, para mantenerme vivo todo lo que pueda. Quiero que mi rival asuma que voy a estar siempre ahí pase lo que pase", proclama Alcaraz, en otra mejora de sí mismo. Porque más allá de cualquier aspecto técnico, la conversión del actual número tres del mundo en una leyenda pasa por su adaptación al sufrimiento y en este Wimbledon está dando un máster sobre ello.

Como ocurrió en octavos ante Frances Tiafoe e incluso en los primeros sets ante Aleksandar Vukic y Mark Lajal, ante Humbert Alcaraz no fue el mejor todo el rato, estuvo dominado, tuvo que sobrevivir y, sin embargo, ganó. En otro día feo del verano inglés, bajo el techo de la pista central del All England Club, hubo largos intercambios, hubo 'passing shot' de los que tanto disfruta, hubo dejadas e incluso golpes por debajo de las piernas, pero el espectáculo estuvo en verlo ahí de pie, siempre de pie, pese a las dificultades que afrontaba.

El momento clave

"¡No sé qué hacer!", le gritaba a su palco, en constante comunicación con su entrenador, Juan Carlos Ferrero, en el momento más delicado del partido. En el cuarto set, en plena remontada de Humbert, con 3-4 en el marcador parcial, Alcaraz tuvo que proteger tres bolas de break, un 0-40 en contra. Si se hubiera inquietado, si hubiera fallado, hubiera tenido que jugar otro quinto set, con lo que el riesgo consecuente. Pero, en cambio, se levantó. En un día con muchos problemas con su servicio, encadenó varias detonaciones con su saque y salvó la situación.

Entonces sí, Humbert se dio por vencido. El francés había aparecido atenazado por los nervios sobre la hierba más famosa del mundo, pero en el segundo set se convirtió en un rival muy peligroso. Como hizo Tiafoe dos días antes, se metió en la pista para atacar en cada resto y arriesgó en cada drive, en su caso, con la zurda. A partir de ese momento Alcaraz padeció. Más allá de una de sus ya famosas desconexiones, el partido se complicó por la liberación de Humbert, que no tenía nada que perder, y pese a ello el español supo salir airoso. Lleva seis Grand Slam consecutivos disputando los cuartos de final, el Alcaraz más sufrido sigue ganando.

Nadie puede con Alcaraz en un Grand Slam: tumba a Tiafoe en el quinto set y ya está en octavos de Wimbledon

Nadie puede con Alcaraz en un Grand Slam: tumba a Tiafoe en el quinto set y ya está en octavos de Wimbledon

Hay veces en las que Carlos Alcaraz batalla contra su propia mente. La complacencia le ataca, se entrega al espectáculo, incluso llega a distraerse. Ocurre en los partidos plácidos, en las primeras rondas, cuando su tenis es mucho mejor que el tenis del rival. Pero cuando las victorias le exigen al máximo es infalible. Hasta 13 veces en su vida ha disputado un quinto set en un Grand Slam y ha ganado en 12 de ellas, una estadística bárbara. La última ocasión fue este viernes en tercera ronda de Wimbledon ante Frances Tiafoe, donde ganó por 5-7, 6-2, 4-6, 7-6(2) y 6-2 en casi cuatro horas de tensión.

¿Podrá Alcaraz acercarse a los 24 'grandes' de Novak Djokovic, a los 22 de Rafa Nadal o a los 20 de Roger Federer? El debate es osado y el listón está en los cielos, alto, altísimo, pero a sus 21 años se puede sostener que lo logrará con su carácter como argumento. Para tumbar a Alcaraz en una plaza histórica, en Melbourne, París, Londres o Nueva York no sólo hay que jugar mejor, también hay que hacerlo rápido, en tres sets, porque en el desenlace es letal.

Tiafoe, de hecho, hizo este viernes casi todo lo que tenía que hacer. Talento generacional con una biografía 'hollywoodiense' -su padre era responsable de mantenimiento del club de tenis de Maryland, en Estados Unidos, y él aprendía viendo las clases de los niños ricos-, llevaba un año para el olvido, con más derrotas que victorias, y de repente, ¡tachán! Ante Alcaraz se convirtió en un virtuoso. Con su más fuerte saque, su derecha enroscada y mucha capacidad para subir a la red, sorprendió con un resto hasta ahora escondido.

El tie-break decisivo

Alcaraz apareció en la pista central del All England Club pensando que el desafío era romperle el servicio a Tiafoe y descubrió que, en realidad, lo más difícil sería mantener el suyo propio. En el cómputo total del encuentro, el estadounidense gozó de más bolas de break que Alcaraz -10 contra ocho- y eso que el último set ya estaba deshecho.

El triunfo se decantó en el tie-break del cuatro periodo. Hasta ese momento, el español había sido dominado en los intercambios e incluso había sentido cierta desesperanza. Las cosas no le salían, lamentaba en las conversaciones ante su equipo. Había vencido en el segundo set, aprovechando la alegría de Tiafoe por su remontada en el primero, pero en el tercero estuvo muy perdido. Sólo le quedaba trabajar, aguantar, sufrir. Y lo hizo. En el cuarto set no concedió opciones de rotura y en la muerte súbita desplegó su mejor juego.

Demoledor en el saque, jugó como quiso con los nervios de Tiafoe y lo puso a bailar por toda la pista. El estadounidense, ahora número 29 del ranking mundial, lamentó la oportunidad perdida y en el quinto set sólo pudo empezar a encajar la eliminación. Como le ocurrió dos años atrás en las semifinales del US Open, había llevado a Alcaraz al borde del abismo, pero finalmente había caído él.

Alcaraz, rápido para ver el fútbol

"¿Cómo va España?", preguntó Alcaraz al acabar el encuentro que le impidió ver la primera parte de los cuartos de final de la Eurocopa contra Alemania. Había pedido a la organización de Wimbledon que le colocaran en el primer turno para poder seguir el fútbol, pero la dilatación de su partido le arrebató ese placer. Igualmente recogió rápido sus raquetas y corrió al vestuario para enchufarse al móvil.

"Hoy ante Frances he tenido muchos problemas, muchos. Siempre es un gran desafío jugar contra él, se merece estar entre los mejores y luchar por los títulos grandes. He tenido que ir adaptando mi juego para encontrar soluciones, para ponerle en problemas. En los tie-breaks siempre intento ser más agresivo, jugármelas todas, eso he hecho en el cuarto set y ha salido bien", analizaba el número tres del mundo, que se enfrentará el domingo en octavos de final al vencedor del partido entre Ugo Humbert y Brandon Nakashima que se tuvo que suspender por la lluvia cuando el francés podía sentenciar en el cuarto set.

Victoria y cabreo, el fuego de Paula Badosa vuelve a arder: "Aprende pronto esta renacuaja"

Victoria y cabreo, el fuego de Paula Badosa vuelve a arder: “Aprende pronto esta renacuaja”

Paula Badosa observa. Su rival, la checa Brenda Fruhvirtova, de sólo 17 años, se marcha a los vestuarios, se resguarda allí un rato largo y al regresar vuelve a pedir la asistencia del fisioterapeuta. El partido se para, se para y se vuelve a parar. Paula Badosa, al final, se cabrea. "Aprende pronto esta renacuaja", suelta a su gente y luego remata: "Se las sabe todas". La española, carente de ritmo de competición desde hace meses, jugando infiltrada por sus problemas de espalda, advierte el riesgo de las pausas, pero al final resuelve igualmente con una victoria.

En segunda ronda de Wimbledon gana a Fruhvirtova por 6-4 y 6-2 y se coloca otra vez en tercera ronda donde se enfrentará este sábado a la rusa Daria Kasatkina, una de las tenistas más en forma del circuito. Reciente campeona en el WTA 500 de Eastbourne, este jueves superó a la británica Yuriko Lily Miyazaki con un doble 6-0 desalentador. Alcanzar los octavos de final, su techo histórico en el Grand Slam londinense, será todo un reto para Badosa, pero el trabajo ya está hecho.

Con su triunfo sobre Fruhvirtova, la española saltó 10 puestos en el ranking WTA -del 93 al 83- y aceleró su camino para regresar entre las mejores. Con su triunfo sobre Fruhvirtova, sobre todo confirmó que mentalmente ya vuelve a ser quien fue. Después de la peor racha de su vida en 2023 y de un inicio de 2024 realmente crudo, era lo que necesitaba. De aquella derrota ante Jessica Bouzas en la primera ronda del Mutua Madrid Open a la resurrección.

"A veces te tienes que pegar la hostia"

"A veces te tienes que pegar la mayor hostia para salir adelante. Madrid fue un punto de inflexión. Ahora sí que me veo preparada", explicaba ayer en el All England Club, donde ya apareció rodeada de un equipo al completo, con médico y fisioterapeuta propio. Hace sólo un mes, en Roland Garros, Badosa confiaba tan poco en sus posibilidades que sólo viajaba con ella su entrenador, Pol Toledo. En su primer partido en París, de hecho, llegó a recriminarle al técnico que le hubiera animado a inscribirse al torneo, quería marcharse de allí, apartarse otra vez de las pistas de tenis. Pero aquel día venció y también el siguiente y en tercera ronda le peleó el primer set a Aryna Sabalenka, la segunda mejor tenista del mundo. Fue la luz al final del túnel. Ahora Badosa está de vuelta.

"Estar fuera del 100 es otro circuito porque ya no entras en los 'Grand Slam', no juegas en las pistas grandes y yo quiero jugar estos partidos. Cuando has saboreado lo de arriba volver atrás es difícil de gestionar si no tienes humildad", aceptó después de volver a ocupar la pista 17, una plaza inhabitual para ella. Lejos de la presión de la gira de tierra batida, donde defendía muchos puntos, la española vuelve a crecer con la gira americana de cemento como objetivo. Después de su renuncia a los Juegos Olímpicos de París, su crecimiento pasa por un final de año notable que le permita disfrutar sin estar pendiente del ranking -y de wildcards, torneos menores...- en 2025.

¿Quién es Jessica Bouzas, la española revelación en Wimbledon? El silencio tatuado en un dedo, los caballos y la escuela de David Ferrer

¿Quién es Jessica Bouzas, la española revelación en Wimbledon? El silencio tatuado en un dedo, los caballos y la escuela de David Ferrer

Entre el éxtasis por su victoria el martes en primera ronda de Wimbledon ante la vigente campeona, Marketa Vondrousova, la española Jessica Bouzas recordó que viéndola por televisión estaba su ídolo, Garbiñe Muguruza, y se emocionó todavía más. "Precisamente hoy he visto un comentario suyo en una entrada mía de Instagram. Ha sido pura casualidad. Estaba comiendo y he pensado: 'No debe ser ella, es una cuenta falsa'. Pero no, no, lo comprobé y era ella", comentaba la joven de 21 años, de repente la sensación del Grand Slam londinense.

Este jueves, en segunda ronda, se enfrentará a la también española Cristina Bucsa y, al revés que hace sólo 48 horas, muchos aficionados ya estarán observando sus golpes. Porque Vondrousova, sexta del ranking mundial, no llegaba al All England Club en su mejor forma, demasiados altibajos -pese a sus recientes cuartos de final de Roland Garros-, demasiado dudas, pero igualmente el triunfo de Bouzas supuso un terremoto para el torneo. Sólo una campeona el año anterior había caído tan pronto, Steffi Graf en 1994; tanta es la importancia de la gesta.

"Cinco cosas que no sabías de Jessica Bouzas", titulaba este miércoles la web del circuito WTA y entre esas cosas varias curiosidades. Por ejemplo, los siete tatuajes que luce en su cuerpo, uno de ellos, un 'Shhhh' en un dedo como reivindicación adolescente: silencio, a callar. Por ejemplo, su pasión por los caballos, una obsesión infantil que ha acabado transformando en hobbie en su vida adulta. O por ejemplo, las ganas que tiene de vivir las Festas de San Roque de su pueblo, Vilagarcía de Arousa, que se celebran a mediados de agosto y siempre le pillan en plena gira americana de cemento.

Este año es su año

Más allá de eso, Bouzas ejemplifica que entre la crisis generacional del tenis español sigue sobrando talento y que el trabajo de las escuelas del país volverá a florecer en algún momento. Futbolista de niña, su padre le animó a probar el tenis en el Club de Tenis O Rial y se enganchó tanto que a los 13 años ya estaba haciendo las maletas para instalarse en la Academia David Ferrer de La Nucía. Allí, lejos de la lluvia de Galicia y plenamente profesionalizada, destacó como junior y empezó a visitar torneos Futures. En poco menos de dos años, entre 2021 y 2023, ganó en 11.

Pero le faltaba el salto entre las mejores del mundo que llegó esta primavera. En cuestión de semanas ganó su primer torneo WTA 125 en Antalya (Turquía), entró por primera vez en el Top 100 del ranking mundial y eliminó a Paula Badosa en primera ronda del Mutua Madrid Open. Su triunfo ante Vondrousova, su primer triunfo en un Grand Slam, en realidad sólo era un paso más en una progresión que debería llevarla a cimas más altas.

"Sabía que ella sentiría mucha presión como defensora del título y soy consciente de que las primeras rondas siempre son complicadas para las favoritas. Yo intenté no pensar en ello cuando estaba en pista, procuré centrarme en mí misma y jugar muy suelta, sabiendo que no tenía nada que perder", analizó la española que ahora debería afianzarse en el ranking y en la élite. Con un juego agresivo, asimilable al estilo de Muguruza pese a la diferencia de altura, Bouzas promete un porvenir esperanzador.

Después de la retirada de Muguruza y entre los problemas de Badosa por culpa de la espalda es lo que necesita el tenis español. A los cercanos Juegos Olímpicos de París, por ejemplo, sólo acudirán dos representantes, Sara Sorribes y Bucsa, con más opciones en el cuadro de dobles que en el torneo individual. Bouzas ejemplifica que entre la crisis generacional del tenis español sigue sobrando talento y que el trabajo de las escuelas del país volverá a florecer en algún momento

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

La española Bouzas vence a Vondrousova, que defendía el título

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 19:28

Jessica Bouzas (21 años y N.83 de la WTA) dio la primera gran sorpresa del torneo de Wimbledon al eliminar en primera ronda a la vigente campeona, la checa Marketa Vondrousova, sexta favorita, a la que derrotó por 6-4 y 6-2. La española, que ha ganado su primer partido en la hierba de Wimbledon, tendrá que luchar por alcanzar la tercera ronda contra su compatriota Cristina Bucsa, 64ª, o la rumana Ana Bogdan, 57ª.

Hasta este martes, la alemana Steffi Graf había sido la única campeona en perder en primera ronda el año siguiente, cuando fue eliminada por Lori McNeil en 1994. Bouzas nunca había ganado hasta ahora a una jugadora del Top-40 y su único partido en hierba esta temporada era una derrota en primera ronda en un torneo menor en Italia.

"Creo que es uno de los días más importantes de mi vida y de mi carrera", dijo emocionada Bouzas. "Ella es una de las mejores jugadoras del mundo, por lo que jugué sin presión. Simplemente quería disfrutar del momento y jugar con libertad". La española no ocultó "estar realmente sorprendida" consigo misma por el partido realizado. "Al principio estaba un poco nerviosa, pero el ambiente es tan bonito aquí que me hizo sentir cómoda. Me sentí como en casa".

"Break" de entrada

La viguesa comenzó el partido quebrando el servicio de su rival en el primer juego y pese a perder el suyo en el cuarto juego, volvió a tomar ventaja para colocarse 4-3 y apuntarse el primer parcial en 40 minutos de juego. Eso desequilibró a la checa, que en el segundo parcial perdió tres veces el servicio, haciendo imposible la remontada.

Además de las faltas directas (28 por solo 14 de la española), el servicio fue el talón de Aquiles de la jugadora checa, que solo pudo lograr el 55% de los puntos con su primer saque y el 33% con el segundo, un desacierto que se paga en una superficie como la hierba.

Pese a su inexperiencia en grandes citas, Bouzas sorprendió por su gran efectividad, aprovechando las cinco bolas que tuvo para romper otras tantas veces el servicio de su rival.

Vondrousova fue la gran sorpresa de la pasada edición de Wimbledon al convertirse en la primera campeona de la historia del torneo londinense en ganar la prueba sin partir como cabeza de serie.

Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Alcaraz escapa de una trampa y vence en su debut en Wimbledon

Actualizado Lunes, 1 julio 2024 - 17:26

Jugar Wimbledon ya era un éxito -¡su primer Grand Slam!- y por eso mientras se sorteaba el cuadro del torneo Mark Lajal decidió apuntarse al tour para visitantes del All England Club. No quería saber su rival en primera ronda. Número 269 del ranking ATP, de 21 años, procedente de Estonia y de padre motero -su madre le apuntó al tenis para que se alejara de la gasolina-, si le tocaba enfrentarse a un Top 10 la experiencia sería maravillosa, pero también podían asignarle otro 'qualy'. Por eso no deseaba verlo.

El pasado viernes al mediodía, durante la ceremonia, paseó por las pistas exteriores del recinto londinense, visitó el museo, las pistas 1, 2 y 3 y cuando llegó a la pista central, el guía que le acompañaba ya no pudo contenerse más: "¡Jugarás aquí el lunes contra Carlos Alcaraz!". Lajal se quedó congelado, alucinado, rompió a llorar. Con sólo cinco partidos en el circuito profesional, dos victorias y tres derrotas, llegaba por fin el momento por el cual a los 15 años dejó su Tallin natal para instalarse en la academia de Patrick Mouratoglou al lado de Niza.

Lejos de los torneos challengers y los futures, su rutina hasta ahora, pisaría uno de los grandes escenarios del tenis. ¡Qué emoción! Por eso el público tampoco esperaba mucho de él. En una de las muchas tradiciones de Wimbledon, el vigente campeón, Alcaraz, estrenaba la pista central y ante un rival así lo esperable era un duelo desequilibrado, rápido, intrascendente. No lo fue. Con un tenis muy por encima de su ranking, un estilo propio de la hierba y una mentalidad más hecha de lo supuesto, Lajal planteó un desafío y Alcaraz lo superó. La historia guardará otra primera ronda resuelta en tres sets, 7-6(3), 7-5 y 6-2, pero en realidad hubo un interesante intercambio durante dos horas y 24 minutos y, sobre todo, la certeza de que el español está listo.

La candidatura de Alcaraz

Después de su hito en Roland Garros y de su derrota prematura en Queen's, su salto a la hierba era una incógnita, también incluso su motivación en Londres con los Juegos Olímpicos de París tan cerca, pero ya no hay dudas. Ante un adversario muy digno, Alcaraz presentó su candidatura para su segundo Wimbledon consecutivo, un éxito al alcance de pocos.

En el tercer set la montaña a escalar ya era demasiado alta, pero en los dos primeros Lajal discutió a Alcaraz hasta la resolución. Con maestría en el saque-volea, en ambos periodos obligó al español a remontar un break en contra y a asomarse al abismo de la derrota. Al contrario que en Roland Garros, donde debutó contra un tembloroso J.J.Wolf, esta vez Alcaraz tuvo que correr desde el principio.

"Mark me ha sorprendido porque no lo había visto jugar mucho. Tiene nivel para ascender mucho en el ranking. Es muy joven, es de mi edad, estoy seguro que jugaré con él más a menudo", elogió el hoy número tres del ranking ATP, que aceptó que aún se pone nervioso cuando arranca un torneo como Wimbledon y que tuvo que crecer durante el partido, especialmente con su primer saque, para seguir adelante sin un rasguño. En segunda ronda, el próximo miércoles, le espera el vencedor del duelo entre el australiano Aleksandar Vukic y el austriaco Sebastian Ofner. Será un reto, aunque después de Lajal ya está alerta.

Alcaraz en busca de su segundo Wimbledon: un 'reset' en Ibiza, la casa de Londres y un brazo libre

Alcaraz en busca de su segundo Wimbledon: un ‘reset’ en Ibiza, la casa de Londres y un brazo libre

Nunca una derrota es deseada, pero tampoco fue un drama. Antes de su debut este lunes en Wimbledon (14.00 horas, Movistar +), Carlos Alcaraz ganó un partido en hierba y perdió el segundo, hace 10 días en Queen's ante Jack Draper. Una sorpresa, una decepción y, al mismo tiempo, una bendición.

Un año atrás el español apareció en el All England Club en plena racha sobre la superficie verde, con ese 'feeling' tan ansiado, afinados todos los golpes, dueño de los llamados automatismos y ahora eso no pasa. Pero la inercia también es triunfal.

Después de levantar su primer Roland Garros, Alcaraz necesitaba un descanso y, con el calendario en contra, Draper le hizo el favor. La fiesta-terapia de tres días en Ibiza junto a amigos como el futbolista Sergio Reguilón no era suficiente. De hecho, tan fresca estaba su victoria en París, que Alcaraz se presentó en Queen's ante Draper con el mismo conjunto Nike que utilizó en la tierra batida.

En cuanto perdió, el ahora número tres del mundo tuvo que tomar una decisión. O volver a su casa en Murcia para entrenarse sobre la hierba natural de las pistas de atletismo Monte Romero y sobre la hierba artificial de la Ferrero Tennis Academy de Villena o quedarse en Inglaterra para prepararse allí. O, también, despejar la mente de tantísimo tenis o sumergirse de nuevo en la competición. Pese a las muchas semanas acumuladas en el extranjero escogió la segunda opción. Las ganas de revalidar su título en Londres son exageradas.

Rutinas establecidas

De hecho, en las últimas semanas, Alcaraz apenas se ha concedido días libres. Sin permiso de la organización para pisar las pistas oficiales de Wimbledon más que dos horas -una de ellas en la Central, donde venció a Daniil Medvedev por 6-2 y 1-0-, el español se recluyó en las pistas de entrenamiento del Aorangi Park.

Si acaso, como siempre, planeó alguna excursión a un parque natural, en este caso al Bushy Park de Richmond. Pero poco más. Tenis, tenis y tenis. Con sparrings como Stan Wawrinka, junto a quien se ejercitó dos días, en su equipo aseguran que ya ha alcanzado un nivel óptimo.

Después de dos semanas viviendo al sur de Londres, la adaptación a la hierba no debería ser problema. Y las rutinas para Wimbledon están más que establecidas. Como hizo el año pasado, Alcaraz ha alquilado una casa de dos plantas muy cerca del All England Club que le permitirá ahorrarse los 40 minutos de desplazamiento hasta los hoteles oficiales de Earl's Court y todos los miembros de su staff ya están a su alrededor.

Si en Queen's estuvo asistido por el entrenador Samuel López, en Wimbledon volverá a tener a Juan Carlos Ferrero en su palco y tampoco faltarán su agente, Albert Molina, su médico, Juanjo López, su fisioterapeuta, Juanjo Moreno y su preparador físico, Alberto Lladó. Entre todos han acordado que Alcaraz deje de utilizar la malla protectora que vistió en Roland Garros en su brazo derecho y que así se libere del todo. En hierba, desde el debut, necesitará su mejor drive.

Amenaza italiana

Entre días calurosos en Londres, donde se esperan máximas de 25ºC o 26ºC durante el torneo y poca lluvia, Alcaraz divisa en el horizonte otro enfrentamiento en semifinales ante Jannik Sinner, pero antes tiene trabajo. Su estreno debería ser amable, ante el estonio Mark Lajal, un tenista de 21 años, número 262 del ránking, que apenas acumula cinco partidos ATP, pero luego habrá curvas. El australiano Aleksandar Vukic, el estadounidense Frances Tiafoe o el francés Ugo Humbert le esperan antes de un hipotético enfrentamiento en cuartos ante el estadounidense Tommy Paul, reciente campeón en Queen's, posiblemente su adversario más duro hasta las citas decisivas.

Pensar en otra final ante Novak Djokovic es todavía osado, más teniendo en cuenta el estado físico del serbio. Operado de su rotura de menisco en Roland Garros, su presencia en Londres se antoja un milagro. Aún parece una incógnita cómo se encontrará en su debut este martes ante el checo Vit Kopriva, procedente del torneo clasificatorio. O en los partidos sucesivos.

Uno de ellos, de hecho, podría ser ante Alejandro Moro, el español que venció en la qualy, y que completó la lista de ocho miembros de la Armada junto a Alcaraz, Alejandro Davidovich, Pedro Martínez, Jaume Munar, Roberto Carballés, Roberto Bautista y Pablo Carreño. En el cuadro femenino habrá cinco representantes, con Sara Sorribes, Cristina Bucsa, Jessica Bouzas, Rebeka Masaroba y Paula Badosa como líder, pese a sus problemas de espalda y su complicado debut ante la checa Karolina Muchova.