Lamine Yamal despacha al Mallorca con la autoridad del líder

Lamine Yamal despacha al Mallorca con la autoridad del líder

Actualizado

La electricidad de Lamine Yamal y la paciencia fueron fundamentales para que el Barça ganara sin paliativos al Mallorca en el Spotify Camp Nou. Tras un primer tiempo en el que la falta de pegada amenazaba con complicarle de nuevo la vida al equipo, aliviado por un gol de Robert Lewandowski, los azulgrana sacaron el rodillo en la segunda mitad para acabar imponiéndose con mucha contundencia. Lamine Yamal, con un golazo desde fuera del área, y Marc Bernal, en el ocaso del duelo, acabaron por dictar sentencia ante un rival que puso también en varias ocasiones a prueba a Joan García. Su intento por reengancharse al partido, eso sí, nunca llegó a buen puerto. [Narración y estadísticas (3-0)]

Durante casi media hora a los hombres de Hansi Flick les sirvió de muy poco monopolizar el balón. Por mucho que superaran al Mallorca a nivel de posesión, fueron los visitantes los que tuvieron más y mejores opciones en el área. Sobre todo, por medio de un Jan Virgili que le ganaba una y otra vez la partida a Jules Koundé ejerciendo como extremo por la banda izquierda del ataque. Marcus Rashford, aprovechando el hecho de que el adversario estrechara hasta el agobio la vigilancia sobre Lamine, dio el primer aviso. Y, de hecho, fue un rebote tras un disparo del inglés lo que le permitió a Lewandowski romper la igualada.

Con los azulgrana por delante, el Mallorca tomó quizás algo más de precauciones antes de buscar posibles acciones al contragolpe. La zaga barcelonista, con todo, pese a algún que otro titubeo al que se sumó ocasionalmente alguna mala elección de un Marc Casadó siempre combativo en la medular, se las arregló para controlar sus acometidas.

Leo Román, salvador

Serenados por el hecho de ponerse por delante, también pudieron jugar con algo más de elaboración en ataque. Y, de hecho, coquetearon con aumentar las distancias en el añadido del primer tiempo. Primero, con un disparo de falta directa de Rashford respondido por Leo Román. Después, tras el rechace del arquero, con un remate de Lamine a pase de Koundé que no acabó por muy poco en el fondo de la red.

Tal vez espoleados por esa última acción, los azulgrana saltaron tras el descanso con los ojos inyectados en sangre. Lamine, de hecho, pidió muy pronto un penalti en una acción con Johan Mojica que ni Quintero Gómez ni el VAR consideraron como tal. Y, a partir de ahí, el acoso a la portería del Mallorca fue constante, con Leo Román viéndose obligado a emplearse a fondo una y otra vez para salvar los muebles.

Nada pudo hacer el arquero visitante, no obstante, para el que de Rocafonda prolongara su buena racha ante la portería contraria. Tras la salida de un córner, y desde un par de metros por delante de la frontal del área, envió un medido y potente remate que se coló pegado a la cepa del poste izquierdo. Su quinto tanto consecutivo, el décimo en la Liga y el decimoquinto en lo que llevamos de temporada.

Virgili remata de cabeza ante Koundé y Joan García.

Virgili remata de cabeza ante Koundé y Joan García.AFP

Envalentonado por el gol, el joven crack empezó a desplegar todo ese juego que la defensa del Mallorca se había esforzado por ahogar en la primera parte. Y, de hecho, rozó el doblete con esa acción tan marca de la casa que, en esta ocasión, se perdió lejos de la portería. Hasta que Flick, pensando en la ida de la semifinal de la Copa del Rey ante el Atlético, decidió darle algo de descanso en la recta final.

Con la entrada de Roony Bardghji por el 10, llegó también el cambio de Lewandowski, muy posiblemente con el Metropolitano. Y eso dejó una delantera inédita, con el sueco por la banda derecha, Ferran Torres, quien había entrado poco antes por Rashford, en punta y Joao Cancelo, por la izquierda. Los visitantes, aprovechando la necesidad de reorganizarse de los barcelonistas, firmaron una peligrosa llegada tras un error en el desplazamiento de Fermín López solventada por Joan García.

El conato de reacción acabaría por sofocarlo Marc Bernal, aprovechando un buen pase de Fermín para matar el partido con el 3-0 a poco más de seis minutos para el final y propiciar el debut oficial del joven Tommy Marqués con el primer equipo.

Un Barça sin Lewandowski se sacude las dudas en Son Moix

Un Barça sin Lewandowski se sacude las dudas en Son Moix

Actualizado Martes, 3 diciembre 2024 - 21:13

El Barça retomó el buen camino en Son Moix. Y sin Robert Lewandowski. Los azulgrana, en un partido en el que el polaco no se movió del banquillo para tener así algo de descanso, se impuso con contundencia a un Mallorca que sufrió la renovada efectividad de los azulgrana al aplicar el fuera de juego. Y, también, su recobrada puntería. Ferran Torres, Raphinha, con dos goles, Frenkie de Jong y Pau Víctor colocaron un aparente punto y final a su crisis que los barcelonistas habían arrastrado en los tres últimos partidos, con solo un punto de nueve posibles. Y, de paso, poner algo de presión a la visita del Real Madrid a San Mamés. [Narración y estadísticas (1-5)]

Las tablas con las que el partido llegó al descanso empañaron en gran parte un primer conato de recuperación del Barça. Sobre todo, porque el empate de Vedat Muriqi, al filo del tiempo reglamentario y tras pase de Pablo Maffeo, se encaramó al marcador en la única acción de toda la primera parte donde titubeó la línea de cuatro de Hansi Flick. Gil Manzano desoyó las protestas visitantes y el semiautomático acabó por darle la razón.

En tareas ofensivas, mientras, el Barça no estuvo lo atinado que le hubiera gustado a su técnico. Ferran Torres celebró su regreso a la titularidad aprovechando la falta de entendimiento de la defensa para abrir fuego con el 0-1. Antes, incluso, de que se cumpliera el primer cuarto de hora. También es cierto, no obstante, que al ex del City y el Valencia le faltó algo más de pegada para enviar entre palos varias buenas opciones que tuvo para, por lo menos, anotar el 0-2.

Penalti protestado

Los azulgrana, pese al mazazo de la igualada en los instantes finales del primer tiempo, a punto estuvieron de tomar el camino de los vestuarios con ventaja, después de que Antonio Raíllo no estuviera nada atinado como último hombre. Raphinha, pese a plantarse en solitario ante Leo Román, acabó enviando su disparo al cuerpo del guardameta y Lamine no encontró portería tras recoger el rechace. El joven crack tampoco estuvo afortunado mucho antes para enviar el balón entre los palos tras una buena asistencia del brasileño. En la renudación, los azulgrana saltaron a la hierba más que dispuestos a volver a ponerse por delante. Y, a decir verdad, no tardaron demasiado en conseguir su objetivo.

Amenazó Raphina, con un lanzamiento de falta bien respondido por Leo Román. Pero, en la segunda clara, el ex del Leeds no perdonó. El brasileño fue el encargado de transformar un penalti cometido por Johan Mojica sobre Lamine tras una gran asistencia de Dani Olmo, muy protestado por los locales, pero que no dio duda alguna ni a Gil Manzano ni al VAR.

En defensa, además, los de Flick siguieron aplicando perfectamente su arriesgadísima apuesta por el fuera de juego. Hasta que Raphinha, tras una grandísima asistencia con el exterior del pie izquierdo de Lamine, puso el 1-3 a poco más de 15 minutos para el final. La llegada del 1-4 sería muy parecida, con otro pase marca de la casa del joven crack que Pau Víctor no pudo concretar, pero que Frenkie de Jong mandó al fondo de la red para, poco después, asistir al propio Pau Víctor para que cerrara el partido con el definitivo 1-5.

El Athletic encuentra su premio en los penaltis y gana su 24ª Copa 40 años después

El Athletic encuentra su premio en los penaltis y gana su 24ª Copa 40 años después

Desde hora, desde este domingo ya recién iniciado, varias generaciones de seguidores del Athletic, de Bilbao, del País Vasco, de toda España y de distintos lugares del planeta, ya no sólo vivirán de la memoria de sus ancestros, de las imágenes tantas veces contempladas en vídeos de un pasado que empezaba a adquirir carácter remoto, sino que son ya, desde esta noche que se consume entre el ardor de una hinchada que ha tomado el estadio de La Cartuja, testigos, cómplices y partícipes de la historia renovada de un club único, capaz de llegar hasta aquí, hasta su vigésimocuarta Copa del Rey, 40 años, media vida después, sin desprenderse de las señas de identidad marcadas a fuego desde su fundación. [Narración y Estadísticas, 1 (4)- 1 (2)]

El tanto de Berenguer en la tanda de penaltis condujo al Athletic al destino negado durante décadas, después de que Agirrezabala detuviera el lanzamieto de Morlanes y Radoncic lo enviase alto. La hinchada, temerosa de un desenlace fatal, estalló de merecido gozo.

Frente al vértigo de los tiempos y el capitalismo desbocado, el triunfo del Athletic, que tuvo en Nico Williams, elegido mejor jugador del partido, a uno de sus grandes valedores, tiene mucho de mensaje contracultural, de reivindicación de un ideario que transgrede la normativa vigente, el devenir de un deporte que hace tiempo que viaja en otra dirección, sacudido por la megalomanía de fastuosos emporios, alejado de su origen callejero y fabril.

Este Athletic, distinto a aquel de los primeros ochenta, más evolucionado en su juego, también en su esencia, como corresponde a un tiempo nuevo, de movilidad e integración, el Athletic de los hermanos Williams, de Prados, Guruzeta y Sancet, de Oscar de Marcos e Iker Muniain, recompensados finalmente tras una larga trayectoria renuente a la feliz culminación, este Athletic de todos y cada uno de sus socios, que aquí, en La Cartuja, allá en San Mamés, donde se siguió el partido a través de pantallas gigantes como si se jugase en casa, y en cada uno de los hogares donde alcanza su singular filosofía, le dispensaron su apoyo indesmayable, vuelve a ser campeón, a lo grande, tras las dos Supercopas de España que ni mucho menos habían colmado sus aspiraciones.

El primer tiempo transcurrió bajo el dictado de aquello que pretendía Aguirre. Bien armado en defensa, con severas vigilancias individuales, el Mallorca mordía por cada pedazo de terreno. No circulaba la pelota como pretendía el Athletic, nervioso e impreciso, sin opciones para que corrieran los Williams. Fue Ruiz de Galarreta, el mejor de su equipo en el primer acto, quien puso a prueba a Greif al cuarto de hora, en un falso indicio de que los rojiblanco trataban de asomar en el gobierno de juego. Replicó Muriqi, tras una pelota perdida por Nico en el centro del campo, obligando a intervenir a Agirrezabala.

Nervios de inicio

Varios rechaces en el interior del área a la salida de un córner terminaron en el tanto de Dani Rodríguez, que aprovechó la impericia de la defensa del Athletic. El tanto fue una fiel representación del estado anímico del Ahletic. Superado por la responsabilidad, por la magnitud del momento, por la bien ganada etiqueta de favorito en la final, era un equipo temeroso, despersonalizado, irreconocible, traicionado por la ansiedad.

Bien guiado por Dani Rodríguez, el conjunto isleño se mantenía firme y negaba a un Athletic al que le urgia una reacción cuanto antes. Llegó ésta tras el descanso La precisa definición de Sancet tras un pase al espacio de Nico despertó al equipo y a su hinchada, adormecida cuando se torció la noche. Valverde dio entrada a Vesga en lugar de Prados y el Athletic se corrigió, adelantando la línea de presión y mucho más fluido con la pelota, aunque todavía expuesto a alguna aproximación del Mallorca.

Valverde optó por la veteranía y dio entrada a Muniain y Raúl García, además de Berenguer, que ocupó la banda derecha de un desafortunado Iñaki Williams. Era el Athletic el único que intentaba eludir los penaltis. Fue hasta ahí, sin embargo, hasta donde encontró su premio. El Athletic es de nuevo campeón de Copa. Al fin.

La marea del Athletic se despliega en masa por Sevilla: “¿Queda alguien en Bilbao?”

Actualizado Sábado, 6 abril 2024 - 17:21

Los ciudadanos anónimos, ajenos al fútbol, a la revolución que supone que Sevilla acoja la final de la Copa del Rey e incremente coyunturalmente su población en 100.000 personas, adquieren un carácter extraño, casi sospechoso. Allá donde uno se dirija, allá donde uno esté, la mirada se posa sobre los colores rojo y blanco, los del Athletic, que antes de iniciarse el partido ya gana en adhesión popular. Hasta los seguidores del Betis, con la sólida coartada de una plaza extra para la Liga de Campeones en caso de triunfo vasco, no dudan en mostrar sus simpatías hacia esa peregrinación de athleticzales, hasta 70.000, según algunas fuentes, que se han desplazado a Sevilla, en algunos casos cruzando el mapa de España de punta a punta por carretera, en moto, los más jóvenes y aventureros.

"¿Queda alguien en Bilbao?", se pregunta en voz alta Germán, un lugareño extasiado que merodea por la fan zone, cerca de la Torre Sevilla, a cierta distancia del estadio de La Cartuja, donde se disputa el partido. Allí se reunen todos aquellos que han querido estar en el lugar de los hechos, del acontecimiento, si el destino hace un guiño a su equipo después de 40 años, pero no cuentan con el privilegio de una entrada para contemplarlo en carne viva, enviando su aliento a un club que desde siempre teje lazos singulares con los suyos, de quienes le privó la pandemia en las dos últimas finales perdidas, ambas en un par de semanas, en la primavera de 2021.

Discretos, salpicados por la geografía de la ciudad con las identidades prestadas en el dorso de Muriqi, el capitán Raíllo o hasta el vasco Aguirre, el entrenador que les ha llevado a un lugar impensable en el comienzo de la temporada, los seguidores del Mallorca se sienten cómodos en su papel. "Mejor así", apunta Martín, un joven de planta serena, "donde se resuelven las cosas es en el campo, mañana veremos quien canta más alto". No son muchos, y la mayoría se aglutinan en la carpa reservada para sus colores. Separados despiertan la atención, como intrusos en un paisaje uniforme, un decorado donde figuran como extras.

El sueño de la gabarra

"¡O sacamos la gabarra o la hundimos!", proclama Xabi, quien estuvo el 5 de mayo de 1984 en la final del Bernabéu ante el Barcelona y gasta ya más que canas como inquebrantable devoto del conjunto vizcaíno, mientras camina con una nutrida cuadrilla hacia el Athletic Hiria, la fan zone donde se suceden conciertos y actos festivos a la espera del comienzo del partido.

Desde que José Angel Iribar, gran portero y símbolo mayúsculo del Athletic, levantó el telón, acompañado por el lehendakari Iñigo Urkullu, quien solicitó que no se pitase el himno nacional en el prólogo del encuentro, y Jon Uriarte, el presidente del club, se ha instalado un sonido atronador, guitarras de plomo que entretienen a la hinchada aún a varias horas del encuentro.

El clima tranquilo y deportivo, en la veraniega tarde sevillana, se vio alterado por algunos incidentes en el Jardín de la Alameda de Hércules, zona de la fan zone del Mallorca. Volaron algunas sillas, con botes de humo y elementos pirotécnico. En líneas generales, los 1.800 policías desplegados en la ciudad no tuvieron demasiado trabajo para velar por una atmósfera sana y relajada.