Garuba y Trey Lyles espabilan a tiempo a un apático Real Madrid

Garuba y Trey Lyles espabilan a tiempo a un apático Real Madrid

La derrota contra el Barça en el Palacio dejó resaca, dolor de cabeza y dudas. Espesura general en Francia y una llamada a la energía sin respuesta. No fue drama porque, otra vez (y van ya unas cuantas esta temporada), el Real Madrid despertó a tiempo, ya avanzado el acto final, cuando Usman Garuba tocó a rebato desde la defensa y Trey Lyles desplegó su repertorio mortal. Ahí se quedaron la rebelión del ASVEL Villeurbanne y el susto blanco, bordeando la que hubiera sido la octava derrota a domicilio en Euroliga. El triunfo, un respiro, aunque no sea para presumir. [69-80: Narración y estadística]

Para saber más

Porque fue media hora de mal juego, de demasiados errores, de llegar tarde a casi todo y de ir a remolque de un rival inferior. La mejora en defensa (por primera vez en muchos partidos el rival se quedó en menos de 70), el cerrojazo en el acto final (8-20 de parcial), taparon lo anterior, incluida la noche gris de Hezonja.

La memoria de la derrota en el clásico, tan reciente, tan dolorosa, no fue acicate. Al menos de inicio, se volvió a comprobar a un Real Madrid apático, desganado, como si la energía les hubiera abandonado. Otro partido en poco más de 48 horas, así es el calendario, así lo quieren los propios clubes. Descansaron Llull, Deck y Almansa (y Procida no participó) y aunque el amanecer trató de ser otra cosa, al menos en defensa, pronto se comprobó de nuevo a un mal Madrid.

Un equipo fallón y blando, que encajó, sin venir mucho a cuento y sin Tavares en pista, un parcial de 25-10 y se vio a remolque una noche más. Hería el rebote y desequilibraban las individualidades, el eléctrico Glynn Watson, el talentoso y veterano Thomas Heurtel, tenía que ser él. Uno de los colistas de la Euroliga -una competición que abandonará rumbo a la Champions League de la FIBA- que acaba de perder a su gran líder, De Colo (fichado por Fenerbahçe).

Maledon

Ante tal oposición, el ASVEL, con su propietario Tony Parker en el palco, se vino arriba. Mientras Hezonja continuaba errando triples, los galos despegaban con contras rematadas por pases por la espalda de Heurtel o triples liberados tras estupendas combinaciones. La remontada se hacía esperar, incluso cuando Usman Garuba pisó por primera vez el LDLC Arena, casi al final del tercer cuarto.

Fue un poco después, sin brillantez, con los puntos al fin de Maledon -homenajeado en la previa en el que fue su equipo- y el esfuerzo del pívot canterano (63-65). La chispa adecuada. De la que se aprovechó después Lyles, talento desatado y un Madrid, como un sprinter, lanzado hacia una victoria que un rato antes no vio nada clara. 12 puntos del pívot y fundido a negro del ASVEL. El jueves, sin público en el Palacio ante el Maccabi, siguiente round.

La sangría defensiva que rompe al Madrid y "preocupa" a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el "esfuerzo" individual

La sangría defensiva que rompe al Madrid y “preocupa” a Scariolo: falta de energía, poco trabajo táctico y el “esfuerzo” individual

Desde abril de 2024 el Real Madrid no perdía un clásico, nueve victorias de carrerilla que se quebraron un extraño domingo por la mañana, Palacio repleto y un Barcelona tan poderoso como no se recordaba. Desde marzo de 2024 ningún rival ganaba en Liga Endesa en semejante escenario (entonces, el Manresa), 37 seguidas iban. Las rachas, sí, están para romperse y más en este baloncesto moderno de calendarios insufribles. Pero el triunfo azulgrana, tan merecido que ni un pero hubo, dolió más en el vestuario blanco por el cómo. No hay perdón cuando se encajan 105 puntos, especialmente cuando eso, lo de que el rival se ponga las botas, es tendencia.

Para saber más

En Euroliga, donde más se disparan los titubeos de este Real Madrid de Sergio Scariolo que no termina de despegar, a los blancos les anotan casi 87 puntos por noche. Es la cifra es la más alta desde que la competición se empezó a disputar (2016) en formato de todos contra todos. Especialmente grave en un equipo del italiano, siempre con tanto celo en la zaga. Con un especialista táctico del que presumir, Luis Guil. En ACB, donde el liderato peligra (si el Valencia gana en su partido aplazado ante el Zaragoza...), son más de 82 por duelo. Cifras que no se pueden esconder. Y que alarman, dentro y fuera.

Tras la derrota, la undécima en los 35 partidos oficiales que van de temporada, el propio Scariolo reflexionó sobre el hecho. Sobre la incapacidad, por ejemplo, de frenar ayer en el uno contra uno a Kevin Punter (en la primera mitad) y a Nico Laprovittola en el momento de la verdad (17 puntos del argentino en la segunda mitad). Sobre la pérdida del rebote (23 a 37, completamente clave) ante un Barça inferior físicamente y lastrado, además, por las lesiones (sin Jan Vesely, Will Clyburn...). «No puedo decir que no me preocupe. Hay que reconocer que juegas siempre con rivales de altísima calidad y talento. Pero no hay duda que es un punto en el que tenemos que mejorar», reconoció el ex seleccionador en sala de prensa. Quien, a continuación, expuso algún atenuante. «La defensa, cuando tienes tan poco tiempo para prepararla tácticamente, es energía, esfuerzo, continuidad. A veces, con tan poco tiempo de recuperación, puede no producirse. Antiguamente, había una norma que debía haber al menos 48 horas entre un partido y otro. Esto vale para todos, para el Barça y para nosotros. Pero no ayuda a los jugadores», razonó una queja, la del calendario (no descansa, esta semana otra doble de Euroliga, con visita al Asvel y el Maccabi en el Palacio) que no es nueva. Un argumento en el que ahondó el capitán Sergio Llull: «No han sido 48 horas porque jugamos el viernes a las nueve. No sé si le parecerá normal al que hace el calendario, a mí no me lo parece. Ni para un equipo ni para otro, porque ellos (el Barça) también jugaron el viernes. No es una excusa por esta derrota, es un llamamiento al sentido común».

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.

Willy Hernangómez celebra una de las canastas clave del Barça en el Palacio.ACB Photo

En los últimos cuatro partidos de Euroliga, el Madrid ha encajado 89 (Milán), 90 (París), 100 (Mónaco) y 93 (58 al descanso, Dubai). Una tendencia. Siete de sus ocho derrotas en Europa llegaron en duelos en los que el rival hizo 87 o más puntos. Como las dos de ACB, idéntico resultado ante Baskonia y Barça (105-100). El clásico de ayer y sus 205 puntos anotados en conjunto, fue el segundo más ofensivo de la historia en Liga Endesa. El top, 212, fue en febrero de 1996 (102-110, también para el Barça). 205 se habían sumado también, tras una prórroga, en abril de 2022 (108-97, para los azulgrana).

De las heridas blancas a la euforia de un Barça que está protagonizando una asombrosa y exprés resurrección desde que fuera despedido Joan Peñarroya. La del domingo, con Xavi Pascual, era el noveno triunfo seguido en ACB. «Uno es entrenador para momentos como este. Suelo sentirme muy cómodo, porque los disfruto muchísimo», se congratuló el de Gavà.

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

Campazzo y Feliz consolidan el liderato del Real Madrid en Murcia

Actualizado

Facundo Campazzo (15 puntos) y Andrés Feliz (13 puntos) marcaron las diferencias en Murcia, donde el Real Madrid noqueó al UCAM para certificar su undécima victoria consecutiva en la ACB, con la que acaba 2025 como líder de la Liga Endesa y con la que certifica su clasificación para la Copa del Rey en Valencia. Los blancos dominaron toda la noche al equipo de Sito Alonso, que sigue segundo en la tabla, con sólo tres derrotas. [Narración y estadísticas (80-91)]

El triunfo multiplica la confianza del grupo de Sergio Scariolo de cara al clásico ante el Barcelona del próximo domingo (12:30 horas). Entre otras razones porque sólo ha perdido dos de sus 42 partidos en la competición doméstica, ante el Unicaja en las pasadas semifinales (86-84) y frente al Baskonia en la segunda jornada de esta temporada (105-100). Además, mantiene abierta su tacada de 37 triunfos en el Movistar Arena.

UCAM Murcia presentó batalla hasta la última posesión, pero no logró contener a los visitantes en los instantes cruciales. De poco sirvió el acierto exterior de Michael Forrest, porque el equipo local no pudo brindar un triunfo a Sadiel Rojas, cuya camiseta fue retirada poco antes del pitido inicial.

Obligado a un sobresfuerzo

Tras un arranque muy igualado, los blancos se hicieron fuertes bajo los aros con Gabriel Deck y Alex Len, estableciendo unas distancias que parecían descarrilar a su adversario (32-41). El UCAM se veía obligado a un sobresfuerzo y precisaba más acierto. Un triple de Campazzo y tres tiros libres también con su firma -forzó falta cuando intentó otro- volvieron a dejar llevar la ventaja por encima de la decena (44-55).

En todo caso, la lucha se mantuvo viva, con problemas incluidos de faltas: Walter Tavares y Len ya tenían cuatro, como Devontae Cacok en los locales. Alonso dispuso una defensa en zona, pero lo primero que hizo su rival fue romperla con dos triples de Feliz (58-73).

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.

Tavares, ante Hicks, el miércoles en Murcia.EFE

Forrest asumió la responsabilidad ofensiva ante la mediocre actuación de Dylan Ennis, David DeJulius, Sander Raieste y Toni Nakic. También Will Falk y Jonah Radebaugh aparecieron y replicaron sumando de tres en tres (64-73).

Feliz y Trey Lyles fueron factores determinantes en el último cuarto y también el rebote ofensivo, pero el UCAM no había dicho su última palabra. Ennis y DeJulius, con sendos triples, dejaron el 74-80 con tres minutos y medio aún por jugarse. Esa misma diferencia se repitió con el 76-82 y con el 78-84 pero Alberto Albade, con una penetración y un triple, lo sentenció.

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

Scariolo, del adiós a una era con la selección a un Real Madrid en busca del despegue

La escena, comenzado agosto, no era cualquier detalle. En un rincón de las gradas del pabellón Triángulo de Oro, en el madrileño barrio de Chamberí, lugar habitual durante años de las preparaciones de España antes de los grandes torneos, un grupo de técnicos no perdía detalle. Sergio Scariolo impartía su enésima master class con la selección sobre la pista y los que iban a ser sus ayudantes en el Real Madrid tomaban nota. Empapándose de sus métodos antes incluso de comenzar 'oficialmente'.

Los que conocen y rodean al técnico italiano siempre comienzan su descripción con la misma palabra: "Exigencia". Hasta casi lo obsesivo. No iba a faltar en el siguiente paso en su carrera, valiente, difícil, arriesgado. De la leyenda con la selección al banquillo del Real Madrid, el que abandonó 23 años atrás. De ocho medallas en 15 años, de la implantación de un método envidiado en todo el mundo, a los desafíos mayúsculos de un club en el que apenas hay margen para la derrota. La nueva era en la casa blanca después del extenso periodo Laso-Mateo es también un reto personal para Scariolo, buscar el éxito total a nivel de clubes, esa Euroliga que redondearía un palmarés único.

En eso está Scariolo, a sus 64 años, desde los 22 en los banquillos cuando se inició en las categorías inferiores del club de su Brescia natal de la mano de su mentor, Ricardo Sales. No ha perdido ni un ápice de energía ni de inquietud. La que necesita para lidiar con ese oleaje inicial de un equipo que todavía no levanta el vuelo. Hay dudas en el comienzo. El calendario azota y en Europa lucen más derrotas de las deseadas. Nada que ver todavía la defensa con lo que pretende. Ni la intensidad y concentración. "Nos sigue faltando algo. La mitad de los jugadores son nuevos, el entrenador es nuevo, la competición es muy exigente... Seguimos todavía teniendo jugadores que están empezando a entender cómo jugar en el equipo", dijo la semana pasada tras la derrota en Mónaco, la octava en Europa.

Firme en la ACB, Scariolo maneja con celo de todo lo que rodea al Madrid, tan diferente al elogio bien merecido de sus últimos años con la selección, el ocaso de una era. También con algún run-run en las tribunas del Palacio. El domingo tendrá una buena prueba con la visita liguera de un Barça al alza con Xavi Pascual. Y en unas semanas llega la Copa en el Roig Arena, el primer Rubicón.

El adiós de Scariolo a la selección resultó deportivamente amargo. Aunque no sin honor. El Eurobasket el pasado verano fue un doloroso baño de realidad para la España acostumbrada a los podios y las medallas. Un torneo en el que sólo pudo ganar a Chipre y Bosnia y en el que fue eliminada a las primeras de cambio tras dos derrotas crueles contra Italia y Grecia. El seleccionador intentó sacar el máximo rendimiento de un colectivo sin experiencia y con pocos referentes más allá de Santi Aldama. Además del cambio generacional (ya sin Rudy, Llull, Ricky...), tampoco le ayudaron las ausencias, desde la última del nacionalizado Lorenzo Brown (que, además, dejó sin capacidad de reacción a la Federación), a otras como Usman Garuba, Alberto Abalde, Hugo González o Alberto Díaz. Se inventó dos bases de 19 años (Sergio de Larrea y Mario Saint-Supèry) que, finalmente, fueron lo mejor que le sucedió al equipo en la remota Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.

Scariolo, junto a Willy Hernangómez, en su última rueda de prensa con la selección, en Limasol.ALBERTO NEVADO / feb

Tras rozar la gesta ante Antetokounmpo y salir por la puerta de atrás del Europeo (la peor clasificación histórica de España en una gran cita), Scariolo no se recreó en nostalgias. Recibió el aplauso de todos en su última rueda de prensa, en su última cena con la selección. Y se puso manos a la obra con el Madrid, en el que había dejado de avanzadilla de pretemporada a su mano derecha tantos años, Luis Guil. Porque el proyecto blanco es todo ambición. En la cancha y en los despachos. Una revolución de arriba a abajo en la que el italiano es la pieza maestra.

La llegada de Sergio Rodríguez a la dirección deportiva, acompañado de Martynas Pocius, es toda una declaración de intenciones con vistas al futuro desembarco de la NBA. En el área deportiva, Scariolo se ha rodeado de un amplio staff en el que no sólo aparece el experto en defensa Guil. Se mantiene del anterior cuerpo técnico Lolo Calin. El apartado ofensivo lo comanda Stefan Ivanovic, hijo de Dusko. Desde la Virtus de Bolonia (ahí trabajó junto a Scariolo hace tres temporadas) llegó Matteo Cassineiro y desde el Joventut, donde fue durante años responsable de la cantera (y entrenador del junior), David Gimeno, que será el enlace entre el equipo senior y el U22 y el encargado de la mejora individual de los jugadores. También se incorporó Piti Hurtado como responsable del área estadística y audiovisual...

Nada al azar. Como en una plantilla tan extensa y potente como no se recordaba. Llegaron hasta seis refuerzos (Chuma Okeke, Izan Almansa, Trey Lyles, David Kramer, Gabriele Procida y Theo Maledon) a los que se unió, comenzada la temporada, otro NBA, Alex Len (en sustitución de Bruno Fernando). En estos meses, Scariolo sigue tratando de imponer su método y lidiando a la vez con un calendario inasumible. No fue capaz de alzar la tempranera Supercopa en Málaga (derrotado por el Valencia en la final), en la ACB es líder con sólo una derrota y en Europa siguen las luces y las sombras.

El Madrid aprieta en defensa para ganar a domicilio al líder Hapoel

El Madrid aprieta en defensa para ganar a domicilio al líder Hapoel

Actualizado Martes, 25 noviembre 2025 - 21:40

El Real Madrid logró un meritorio triunfo en la pista del Hapoel de Tel Aviv, apoyado en una gran defensa que dejó al líder de la Euroliga en 74 puntos cuando promediaba 92.1 por noche. Tras su gris actuación ante el Zalgiris, Mario Hezonja (19 puntos, seis rebotes, tres robos) resurgió con una notable actuación en el primer cuarto y el tramo decisivo n que corregir acciones como un inexplicable triple postrero que pudo arrojar por la borda todo el trabajo previo.[Narración y estadísticas (74-75)]

La visita a Bulgaria, con el cansancio extra de haber tenido que aterrizar de madrugada en el día del partido, se antojaba como un punto de inflexión, la opción de espantar los malos augurios acumulados desde el arranque del curso.

Concentrados para frenar un sistema con tres hombres bajos en pista, tendencia de moda en la elite, el Madrid manejó ligeras ventajas durante el primer tiempo, limadas por el acierto israelí desde el perímetro (36-39, m.20). Hezonja había cerrado el primer cuarto con 11 puntos.

Aparición de Micic

Triples hubo también, ocho, durante los primeros siete minutos y medio de la segunda parte. El duelo exterior acabó en batalla nula al firmar cuatro por bando, pero en el montante global, con un Real Madrid diluido en la pintura por momentos, terminaron ganando los locales.

Sin embargo un parcial de 0-8, con bandeja de Andrés Feliz sobre la bocina de la media hora, sirvieron para que el susto de los de Dimitris Itoudis no se convirtiera en amenaza seria (58-60, m.30).

Parecía la oportunidad idónea para escaparse, pero les echó el lazo el talentoso Vasilije Micic, demostrando por qué cobra el sueldo más alto de la Euroliga. Bajo su dirección, encestando y asistiendo, se levantó el Hapoel (69-69, m.37).

Omnipresente Hezonja

Era un momento para los hombres importantes y, esta vez sí, Hezonja pidió paso. Primero punteó un rebote armando un contraataque exitoso; luego robó de manera impoluta para culminar en solitario con un mate; y, finalmente, capturó un rebote defensivo ante la presencia de dos contrarios.

El buen trabajo en aro propio obligó a agotar la posesión del Hapoel en su primer intento, por lo que todo seguía igual con 32 segundos por jugarse. Asumió el ataque Theo Maledon en un uno contra uno con Micic y erró, pero el rebote cayó de nuevo en manos de Hezonja.

Era la jugada que le hubiera consagrado como héroe de la noche, pero cerca estuvo de convertirse en villano al lanzar un triple que no tocaba, forzado y desde muy lejos, cuando solo había que aguantar la pelota. No entró y tuvo una opción más de ganar el anfitrión. El error de Micic otorgó el triunfo a los jugadores de Sergio Scariolo, que terminaron a medio camino entre la alegría y las reclamaciones a Hezonja.

Trey Lyles desata la pañolada en el Palau

Trey Lyles desata la pañolada en el Palau

Volvía Sergio Scariolo a un clásico 23 años después. A ese escenario tan único, pese a lo repetitivo de cada temporada. Su Real Madrid en el Palau Blaugrana con dos desafíos, mantener y ampliar la racha heredada de ocho victorias consecutivas y ganar, al fin, a domicilio en Euroliga (en ACB ya lo logró el domingo en Zaragoza). Dos objetivos cumplidos en una estupenda noche en Barcelona, un festival ofensivo, talento blanco desatado, frente a un Barcelona que apenas pudo opositar más que orgullo. Un naufragio que acabó en pañolada y gritos contra el palco. [92-101: Narración y estadísticas]

Desde el mismo amanecer se intuyó a un Madrid al fin liberado, en la que iba a ser su noche más plena de lo que va de curso. Nada más oportuno, tantas veces, que enfrentarte al mayor de los desafíos para sacar lo mejor de uno mismo. Las cinco primeras canastas blancas en el Palau -que en la previa homenajeó a Alex Abrines, retirado con 31 años- tuvieron diferente autor. Un ritmo ofensivo demoledor, con Campazzo (acertó sus tres primeros triples) y un ya imparable Trey Lyles, que hirió con la calma de los elegidos. Anota canastas con una facilidad insultante, el muestrario de un jugador superior llegado después de 10 temporadas titular en la NBA. Un fichaje de los que cambian proyectos.

El Barça aguantaba como podía, sostenido por sus veteranos, Vesely, Shengelia (que pudo jugar a pesar del esguince sufrido el domingo) y Will Clyburn. Pero cuando apareció Hezonja, la distancia se disparó por primera vez. El Madrid -en el que debutó Alex Len- acertó ocho de sus 10 primeros triples, incluido uno desde más allá del medio de campo de Chuma Okeke (también recuperado para la ocasión) que cerró un primer episodio de 34 puntos blancos.

Lo nunca visto en el Palau, demasiado hasta para el amor propio del Barça. Que se vio 17 abajo (27-44), superado totalmente en el rebote, aunque no tiró la toalla.

Deck atrapa un rebote ante Shengelia, en el Palau.

Deck atrapa un rebote ante Shengelia, en el Palau.Enric FontcubertaEFE

El paso por vestuarios no apagó la clase de Lyles, que volvió con más puntos de su infinito repertorio, hasta dispararse a los 27 ya por entonces (acabó con 29, cuatro de seis en triples, 32 de valoración, su tope personal incluida la NBA). El Barça lo intentaba de todas formas, pero se le acumulaban los problemas: Satoransky, su único base pleno (Laprovittola regresó después de sus problemas físicos y Juani Marcos no fue ni convocado) salió del partido tras una técnica que suponía su quinta falta. Aún en el tercer cuarto.

Era un querer y no poder, una frustración constante y en aumento. Scariolo movía su lujoso fondo de armario y todos se unían a la fiesta. Hezonja, como actor secundario, es demasiado. Al final de ese tercer acto minaban las fuerzas mentales azulgrana acciones de un enorme mérito ofensivo de Andrés Feliz, el propio Hezonja, Maledon... El acierto era una tortura para el Barça, al que ni Willy Hernangómez, que apareció ya en la segunda mitad, logró revivir.

Es el sino de este Barça de cinturón apretado en los despachos. Altibajos que no auguran cosas demasiados buenas a largo plazo, para desesperación de un Joan Peñarroya que sólo sabe perder clásicos: 0 de seis desde que aterrizó en el banquillo del Palau. A comienzos del acto final, 18 abajo, todo parecía acabado. Es más, cuando se produjo el último amago de remontada local, comandado por Kevin Punter -un 10-2 a falta de cinco minutos-, volvió a la cancha Lyles. Y ni los ánimos del Palau posibilitaron un final emocionante. Un golpe de autoridad blanca en el primer clásico del curso, una noche para el recuerdo del canadiense.

El Madrid muerde el polvo ante el Maccabi víctima de sus errores y un triple postrero de Blatt

El Madrid muerde el polvo ante el Maccabi víctima de sus errores y un triple postrero de Blatt

Actualizado Miércoles, 22 octubre 2025 - 23:10

Una fatídica acumulación de errores precipitó la derrota del Real Madrid en Belgrado, donde los jugadores de Sergio Scariolo volvieron a ofrecer una versión muy alejada de la que busca su técnico. Un triple de Tamir Blatt y un fallo de Mario Hezonja en la última jugada decantaron la suerte de los blancos, lastrados por 17 pérdidas, un pobre porcentaje en tiros libres (69%) y los 40 puntos encajados en el segundo cuarto. [Narración y estadísticas (92-91)]

En la Sala Pionir de Belgrado, donde el eterno campeón israelí juega en el exilio desde hace dos años, el Madrid mostró graves carencias de concentración. Aún falta mucho para ensamblar una actuación colectiva convincente, pese a las buenas sensaciones que ayer dejó Trey Lyles, uno de los fichajes, autor de 16 puntos, 10 rebotes y tres asistencias. Hezonja, otro de los destacados, se equivocó en la ya citada acción decisiva, cuando buscó un lanzamiento a tablero en lugar de asistir a Usman Garuba, que podía anotar la canasta del triunfo sin oposición alguna.

Una segunda decepción consecutiva en la capital serbia, donde la pasada semana cayó ante el Estrella Roja, víctima de un calamitoso porcentaje desde el perímetro. No despega el Madrid lejos de su cancha, donde acumula cinco derrotas. De hecho, hasta ahora sólo ha podido tumbar a La Laguna Tenerife en las semifinales de la Supercopa.

Los triples de Walker IV

Tras un inspirado primer cuarto de Garuba, donde los blancos doblaron a su rival en rebotes, el Madrid fue castigado sin piedad por Lonnie Walker IV. El escolta estadounidense, que sonó en numerosas ocasiones como posible fichaje, castigó al vigente campeón de la ACB. Cinco triples sin fallo, incluido uno sobre la bocina, comandaron un escandaloso parcial de 40-21 en el segundo cuarto.

Las bajas por lesión de Sergio Llull, Andrés Feliz y Bruno Fernando no deben servir como excusa para esos minutos de zozobra. Al menos, el Madrid reencontró algunas sensaciones tras el descanso, bajo el liderazgo de Lyles y la muñeca de Hezonja. En el tramo decisivo, la quinta falta de Walter Tavares, por un bloqueo ilegal, auguró lo peor para los visitantes.

Quiso rebelarse Lyles, con un lanzamiento desde la esquina, que los árbitros redujeron a dos puntos tras la revisión. Facundo Campazzo asumió entonces la batuta, con un gran triple en transición y dos tiros libres que otorgaban al Madrid su primera ventaja desde el minuto 18 (89-91). El objetivo pasaba por evitar una canasta postrera, como la que anotó Saben Lee para ajusticiarles hace justo un año. Sin embargo, Blatt atinó con un asombroso triple desde nueve metros y Hezonja pecó de individualista.

El Real Madrid liquida al Asvel en la primera gran noche de Chuma Okeke

El Real Madrid liquida al Asvel en la primera gran noche de Chuma Okeke

La implacable Euroliga no permite siestas, aunque si un rival algo más asequible tiene este año la competición es el debilitado Asvel. Los franceses, que opusieron lo que pudieron, acabaron sucumbiendo ante un Real Madrid falto de consistencia pero contundente como para un desenlace tranquilo y su tercera victoria de carrerilla en el Palacio. [85-72: Narración y estadísticas]

Con cuatro bajas importantes (Maledon, Garuba, Procida y Abalde) fue Chuma Okeke el protagonista, especialmente cuando los de Lyon todavía oponían resistencia. Desplegó su abanico de juego veloz y esta vez también de acierto. Si Hezonja falló sus seis triples, el de Atlanta atinó sus cuatro.

El Real Madrid amaneció con tres marchas más que su rival, teniendo bien claro dónde hacer daño. Primero, con Tavares en pintura. Después, con la versatilidad de sus exteriores. Antes de los dos minutos Scariolo había corregido su planteamiento, poniendo a Okeke en pista (por Lyles) y el ex de Magic y Cavaliers enhebró ocho puntos de carrerilla ante el llamativo Seljaas, que se fue el banco con faltas. En tres minutos, los blancos sumaban 14 puntos, ritmo frenético y ventaja temprana.

Con las rotaciones bajó algo el nivel de energía y el Asvel anotó cinco de sus ocho primeros triples para acercarse en el marcador. Pero un mate del debutante Izan Almansa cerró un primer acto que anticipaba una noche plácida en el Palacio. Aunque eso suele ser sinónimo de relajación, de sustos. Y los franceses, en manos del veteranísimo Edwin Jackson (que bien conoce esta pista de su paso por el Estudiantes) se metió en el duelo hasta cabrear a Scariolo.

El italiano sentó sin dudar a Hezonja tras dos triples mal tirados (y fallados). No le sentó bien al croata, que asumió la bronca con un choque de manos con su entrenador. De esa relación depende buena parte del éxito del equipo y ambos lo saben. Fueron Campazzo y Llull los que devolvieron la alegría al Madrid. Y los triples. Y la ventaja.

El largo descanso (el Madrid volvió a pista apenas a dos minutos de la reanudación) no fue sinónimo de activación. Fue una segunda parte de poca consistencia, de fallos individuales, de irregularidad y también de pinceladas de buen juego. Todo junto, con una ventaja que casi nunca peligró, siempre en torno a los 10. El hombre era Chuma Okeke, su primera gran noche, sin mácula desde el perímetro, activo y enérgico en cada rincón de la pista. Un jugador con clase y físico.

Al Asvel (sin los lesionados Heurtel y De Colo), con Pierric Poupet ahora en el banco, no tiene las estrellas de antaño. Empezando por Maledon, ya de blanco (aunque lesionado). Echó de menos el talento para meterse en una batalla que el Madrid no terminaba de cerrar. Aunque lo hizo mediado el acto final, con tres triples consecutivos de Kramer, que era el único que faltaba por anotar. Un desenlace, como todo apuntaba, plácido y hasta más minutos para Almansa y debut en Europa también para el letón Grinvalds.

La ACB renueva alicientes: Ricky, Scariolo, el mejor pabellón de Europa y hasta un 'matador' NBA

La ACB renueva alicientes: Ricky, Scariolo, el mejor pabellón de Europa y hasta un ‘matador’ NBA

En mitad de la selva que supone sobrevivir en un calendario asfixiante y hostil, con la Euroliga ampliando horizontes (dos equipos y cuatro jornadas más), la ACB, que arranca este sábado, busca los resquicios por los que seguir llamando la atención, por los que poder seguir presumiendo de ser la mejor liga doméstica de Europa o, lo que es lo mismo, la segunda del mundo. Lo cierto es que pocos años presentó un cartel más llamativo, con novedades de la talla de Ricky Rubio o Sergio Scariolo.

Para saber más

Dos leyendas, una en la pista y otra en los banquillos, que regresan a la competición. El primero, después de un año en blanco por sus problemas de salud mental, aparcó la retirada para un último baile allá donde todo empezó para él. Verdinegro de la Penya, este domingo, en el Palacio de los Deportes de Granada, la misma cancha que a los 14 años le vio debutar hace exactamente 20, Ricky Rubio liderará al Joventut. Un equipo de veteranos como Tomic, Vives o Hanga, bien agitados con la pujanza de su cantera y con piezas potentes como Sam Dekker, Birgander, Hunt o Drell, aspira a ser uno de los animadores.

Uno de los que interrumpan la condición de favorito del Real Madrid, campeón las dos últimas temporadas con Chus Mateo y con revolución propia. Nada menos que Sergio Scariolo a los mandos, quien no se sienta en un banquillo ACB desde hace 11 años (Baskonia). Y que presume de plantilla renovada y potente, con dos NBA como Trey Lyles y Chuma Okeke e interesantes europeos como Theo Maledon, David Kramer y Gabriele Procida.

Sergio Scariolo, durante la Supercopa.

Sergio Scariolo, durante la Supercopa.Jorge ZapataEFE

Más modesta es la inversión económica de un Barça que sigue en manos de Joan Peñarroya y que busca regresar a una final tres años después. Como si la plaga de lesiones del curso pasado fuera una pesadilla de no despertar, de primeras se confirmó la recaída de su rodilla de Juan Núñez, quien, tras volver a pasar por el quirófano, estará otros seis meses fuera. Apostaron los azulgranas por la experiencia, tipos infalibles pero veteranos como Tornike Shengelia y Will Clyburn, y por apuestas made in USA como dos Myles, con i latina e y griega, Norris y Cale.

Si el Unicaja de Ibon Navarro fue la alternativa más sólida de los últimos tiempos a la hegemonía de Madrid y Barça (el último campeón que no fue alguno de los dos fue el Baskonia, en la burbuja de 2020), ahora aparece como nadie el Valencia Basket. Y no sólo porque es el actual subcampeón o porque acaba de levantar la Supercopa en el Martín Carpena. Ni siquiera porque estrena un pabellón sin igual. Después de 38 años en la Fonteta, emerge el flamante Roig Arena (con capacidad para 15.600 personas, allí se disputará la Copa del Rey en febrero). También por la continuidad en el proyecto Pedro Martínez y por los refuerzos, una plantilla hecha para dar la cara en la Euroliga. Kameron Taylor, Omari Moore, Yankuba Sima, Iroegbu o Neal Sako. Aunque nada como la continuidad de sus dos perlas y no será por falta de pretendientes para Jean Montero y Sergio de Larrea.

Imagen del Roig Arena de Valencia.

Imagen del Roig Arena de Valencia.MUNDO

Porque la fuga de talentos precoces es una de las grandes amenazas para la ACB. Este año se ausentan tres de los españoles con mayor porvenir, a la NBA Hugo González y Eli Ndiaye y a la NCAA Mario Saint-Supèry. Entre otros muchos. Allí escapan los jóvenes en formación y de allí llegan los que apuntaban a estrellas. A los NBA citados en el caso del Madrid hay que unir a otro buen puñado que da lustre a la competición. Chris Duarte (Unicaja), Raúl Neto (Burgos), Mamadi Diakite (Baskonia), Devontae Cacok (UCAM Murcia) o Isaiah Wong (Dreamland Gran Canaria) . Aunque, de entre todos ellos, nadie como Hamidou Diallo. Al Baskonia, que también estrena entrenador (el italiano Paolo Galbati sustituye a Pablo Laso), llega un tipo hecho para el espectáculo. Con 250 partidos NBA y procedente de la liga china, el escolta de ascendencia guineana fue capaz de ganar el concurso de mates de la mejor liga del mundo en 2019.

La ACB, que arranca con récord de abonados (107.460 entre los 18 clubes), un 3,5% de aumento respecto al pasado curso, presenta otra importante novedad. Después de muchos años abandona Movistar para emitirse por Dazn.

Un Real Madrid todavía confuso y (desesperantemente) fallón

Un Real Madrid todavía confuso y (desesperantemente) fallón

Puestos al análisis exprés, pues ni una semana de temporada se cumplió, este Real Madrid de la nueva era, el de la revolución Scariolo, es todavía un mar de dudas. Su lujosa plantilla deambula con cara de no saber muy bien dónde situarse ni cómo actuar en la pista, especialmente los fichajes. Son tres partidos oficiales y dos derrotas. En Bolonia, ante una Virtus mucho más enérgica y acertada, inauguró la Euroliga volviendo a perder. Aunque fallando 20 triples, lo extraño hubiera sido no hacerlo. [74-68: Narración y estadísticas]

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48 horas después de la derrota en la final de la Supercopa, aguardaba la Euroliga en Bolonia, nada menos, el primer paso de un camino infinito hasta la Final Four de Atenas. Serán tantas las batallas, que bueno será relativizar. Pero ganar en el Paladozza suponía una pequeña obligación para Scariolo (así son las exigencias en el Madrid), evitar que en el futuro no se hable de un comienzo de era torcido. El alivio tendrá que esperar, porque de Italia, recibido sin alharacas en el que fue su último club, el ex seleccionador se marchó con otra mochila de preocupaciones.

Al Real Madrid no le duró demasiado el espíritu de enmienda que traía tan fresco en la mente y en las piernas. Hezonja, que fue el mejor y el peor en la primera parte (todo a la vez, en ataque lo uno y en defensa lo otro), lo resumió perfectamente al descanso. Ahí reconoció la "confusión" en la zaga. Habían pasado los blancos del dominio inicial a los desajustes.

El eléctrico Saliou Niang, que ya mostró su potencial y sus virtudes en el reciente Eurobasket, y Lucas Vildoza fueron los resortes para los bianconeros, que pasaron de caer de ocho a ganar de siete en no demasiado. Suya era la intensidad, suyos eran los duelos. Los puntos de Hezonja no eran suficientes para sujetar al Madrid, de nuevo perdido y ansioso en ataque Lyles. Sólo la entrada de Alberto Abalde al final de la primera parte devolvió el orden y la cordura a la defensa.

Sin triples no había alegría. Empieza a ser tendencia, pues tampoco el fin de semana en el Carpena las muñecas blancas habían mostrado tino. Fue Okeke, casi al final del tercer acto, el que primero acertó, tras 12 fallos. Y entonces seguía la Virtus mandando, de forma alarmante cuando Carsen Edwards, uno de sus grandes refuerzos, se enchufó al duelo (51-43).

Era imposible reaccionar sin el apoyo del perímetro, como avanzar en el campo de batalla sin la aviación, porque el Madrid continuó fallando y desesperándose. Cada triple al aro era luego una mala defensa. Y ese pequeño demonio llamado Edwards aprovechó la frustración para llevar una máxima que ya era una losa (66-54) con cinco minutos por jugar.

La pequeña reacción, que apuntaba a remontada loca, acabó cuando Hezonja erró, de seguido, su triple cinco, seis y siete de la noche en Bolonia. A eso contestó Niang con un matazo y aunque Campazzo siguió intentando el imposible, no hubo manera. Una derrota para empezar y muchos asuntos por resolver. Sin solución de continuidad, el jueves visita el Palacio el Olympiacos.