La chispa de Yeremy Pino, el seguro de gol de Oyarzabal y el mal del penalti: "Estamos en mejora constante con un equipo insaciable"

La chispa de Yeremy Pino, el seguro de gol de Oyarzabal y el mal del penalti: “Estamos en mejora constante con un equipo insaciable”

España no tiene rival y encuentra soluciones siempre. Ante Georgia, en Yeremy Pino y el omnipresente Oyarzabal, que hicieron olvidar las bajas y doblegaron a un rival que ni tuvo balón ni capacidad para recuperarlo y hacer daño. "Estamos en mejora constante con un equipo insaciable", resumió Luis de la Fuente.

La sonrisa de Yeremy Pino iluminó pronto el camino y desveló cuánto necesitaba el gol que logró culebreando a la espalda de los defensas de Georgia para empujar a bocajarro la asistencia de Le Normand. Abría el marcador de España y se sacaba un peso de encima que arrastra desde hace demasiado tiempo. La intermitencia de las lesiones que ha sufrido hace que para encontrar su último gol con la selección haya que mirar a noviembre de 2024. Fue el primero ante Suiza en el último partido de clasificación de la Nations League, el último que el canario jugó como titular. Luis de la Fuente volvió a contar con él para la fase final, pero solo jugó 15 minutos ante Portugal.

En Elche llegó su cuarto gol en los 15 partidos que se ha puesto la camiseta roja. Suficiente o no, es en esta clasificación cuando los futbolistas se empiezan a jugarse un hueco entre los 26 que puedan estar en el Mundial. De momento, en el Crystal Palace no ha visto portería, aunque sí ha repartido asistencias, y abrir la temporada con la selección es una buena carta de presentación. Se la puede agradecer a Le Normand, que le asistió para cerrar un arranque dulce en el que, además de regalar goles, suma dos con el Atlético ante el Real Madrid y el Eintrach.

"Cuando Pedri tiene la pelota pasan cosas. Ya había metido dos pases a la espalda de los defensas, que se la estábamos encontrando bien. Yo seguí la jugada para empujarla porque vi que Robin llegaba", describió el canario.

Menos afortunado estuvo Ferran Torres. Primero, porque el colegiado lituano no quiso ver penalti en el minuto 6 en el derribo de Kochorashvili. Señaló falta fuera del área, lo llamó el VAR y se rectificó: determinó que no había nada punible. No pudo ponerse Ferran ante Mamardashvili en esa ocasión, pero tuvo otra en el minuto 29, cuando el ex cancerbero del Valencia le derribó. Entonces quedó claro que a España le pasa algo con los lanzamientos de penalti.

Tres fallos de seis penaltis

Mientras el Martínez Valero pedía que lo tirara Pedri -no Ilia Topuria, que se mantuvo neutral con el corazón partido-, el valenciano miró a Oyarzabal para contar su bendición antes de encarar el punto de penalti. No jugueteó con él Mamardashvili, cuya mejoría en esta suerte es tan evidente que el último lanzamiento se lo atajó a Vinicius en el Bernabéu el pasado mes de mayo. No fue diferente. Adivinó dónde iba el balón y dejó a Ferran sin gol con que engordar el marcador.

España volvió a desaprovechar un penalti y van tres de los seis que le han señalado desde la pasada temporada. Además de Ferran, falló Morata -también en el último de la tanda ante Portugal en la final de la Nations- y Pedri. Es el periodo que más penas máximas le han pitado a la selección en los últimos años, pero si hasta entonces la afectividad había sido del 100% (no fallaron ninguno en la temporada 23/24 ni la 21/22), ahora cayó a la mitad.

Además del debate del acierto, está el de los lanzadores. Ferran y Morata eran los habituales con Luis Enrique y sumó De la Fuente a Rodri. Pero en el último año, aparecen también entre los lanzadores Lamine Yamal, Bryan Zaragoza, Pedri y, sobre todo, un especialista como Mikel Oyarzabal. Y es que el seleccionador les deja decidir.

"No me ha parecido mal [que lanzara], porque Ferran es otro especialista. Para fallar, hay que tirarlo, y estamos muy seguros con todos", dijo De la Fuente.

La efectividad de Oyarzabal

A Oyarzabal tampoco le importó no lanzar el penalti porque siempre acaba marcando. Desde su posición de 9, reconvertido por el seleccionador riojano, se ha convertido en el máximo goleador de la era De la Fuente. Para asentar la victoria de España, puso una falta directa desde la frontal de la medialuna del área a la escuadra de Mamardashvili. Y lo hizo en el minuto 64, uno antes de que le mandaran al banquillo. "He tenido la suerte de que ha ido dentro", dijo sacudiéndose cualquier ápice de vanidad porque, como siempre repite, la clave es que no haya protagonismos en esta selección. Por eso no nota las bajas: "La fuerza de este equipo es el grupo".

Son ya 18 goles los que el capitán de la Real lleva anotados en sus 48 partidos con la absoluta, 12 desde que llegó el seleccionador riojano. Su gol sirve para que España tenga pie y medio en el Mundial del próximo verano y sume 28 partidos oficiales sin perder, a uno del récord de Vicente Del Bosque en el periodo 2010-2013.

Eso es algo en lo que dice el vestuario que no piensa. "Estemos o no clasificados, tenemos que ganar porque eso da confianza", aseguraba Yeremy Pino. Se sumaba a esa prudencia otro de los jugadores destacados en el Martínez Valero, Pedro Porro. Apareció con mucho peligro en ataque y solventó las contras que buscaba, y no encontró, Georgia. "Va saliendo el desparpajo que tengo en el campo", bromeó el extremeño. "Hemos hecho un trabajo enorme en defensa. Había que parar sus transiciones y tener la portería a cero es muy importante para coger confianza", insistió un jugador que empieza a conquistar la banda derecha.

Que pase el siguiente: España, sin sus estrellas, despacha con solvencia a Georgia y se acerca al Mundial

Que pase el siguiente: España, sin sus estrellas, despacha con solvencia a Georgia y se acerca al Mundial

Camina España tranquila por el sendero que conduce al Mundial, sumando victorias, unas con ínfulas como el 0-6 contra Turquía en septiembre, y otras funcionariales como la de ayer contra Georgia. Inmensamente superior a sus rivales, el resultado depende casi única y exclusivamente de su porcentaje de acierto. Si el acierto es elevado, golea. Si no, simplemente, gana. Que no es poco, y más consignando que le faltan sus dos hombres más desequilibrantes, esos extremos que son el sello de un equipo completísimo, pero que tiene en Lamine y en Nico dos elementos realmente diferenciales. Ellos son capaces de desmontar defensas por sí mismos, pero incluso en el peor de los casos, facilitan la vida de sus compañeros generándoles espacios por la atracción que ejercen sobre los rivales. Sin ellos la cosa cuesta un poco más. [2-0. Narración y estadísticas]

Un poco más, pero en noches como la de Elche no mucho más. El equipo que ha creado Luis de la Fuente, y suyo es todo el mérito, aquí no hay éxitos compartidos, es hoy el número 1 del ranking FIFA, y será por algo. Porque lleva 28 partidos oficiales sin perder, más de dos años (vale que perdió una tanda de penaltis por el camino, pero eso no cuenta), porque es el equipo que mejor juega, de lejos, y porque maneja tantos registros que hoy es muy difícil intuir por dónde se le puede meter mano. Habrá maneras, sólo faltaba, y rivales que lo logren, pero no parece tarea sencilla.

De un equipo teóricamente titular, sin ir más lejos el que jugó la final de la Eurocopa, ayer faltaban el lateral derecho, uno de los centrales, dos de los tres fijos en el centro del campo y dos de los tres de arriba. Es decir, faltaban Carvajal, Laporte, Rodri, Fabián, Nico y Lamine Yamal. Faltaban también otros que también se pueden considerar titulares (Huijsen, Dani Olmo). Faltaba, pues, un montón de gente, y así y todo la alineación de Luis de la Fuente no sonaba extraña. Pedro Porro es el lateral derecho si no está Carvajal, y salvo en septiembre Carvajal lleva un año sin estar. Cubarsí ya no le soprende a nadie, como tampoco Zubimendi, hoy mediocentro incontestable, qué decir de Merino, un futbolista al que sólo una versión inmejorable de Fabián puede descolgar... Hasta Ferran Torres suena razonablemente normal.

Porque esta selección, estando claros los titulares, tiene muchos y buenos jugadores por detrás, así que los que estaban se dispusieron a hacer otro de esos ejercicios de posesión más bien aburridos. Este equipo es más vertical que sus predecesores, cierto, pero por muy vertical que uno quiera ser, si se enfrenta a un equipo como Georgia, metidos todos el trasero contra su portero, es difícil. Y más sin Nico ni, sobre todo, Lamine. El desborde de esos dos facilita mucho la vida a los demás, y cuando no están, se nota. Aún así, y con más dificultades que cuando están, fue encontrando España los caminos, especialmente por la banda de Pedro Porro, que fue más un interior que un lateral, y eso que tenía que vérselas, teóricamente, con el mejor futbolista georgiano, Kvaratskhelia, que después de un mes sin jugar salió al campo.

Mamardashvili no puede evitar el gol de Oyarzabal.

Mamardashvili no puede evitar el gol de Oyarzabal.JOSE JORDANAFP

Él y Mikautadze, el delantero del Villarreal, son los dos argumentos que tenía Georgia para discutir mínimamente el partido, pero no hubo opción. España, como no podía ser de otro modo, se apoderó de la pelota y no se la dejó al rival. Hugo algún susto antes del gol, que llegó mediada la primera parte en un fenomenal pase de Pedri que Le Normand bajó para que Yeremi Pino la empujase. Como siempre, lo más difícil era hacer el primero, pero la noche ya estaba cuesta abajo. Pudo estarlo todavía más si Ferran Torres no le hubiese entregado en las manos el balón a Mamardashvili cuando tiró el penalti del que había sido objeto.

En una decisión extraña, no lo lanzó Oyarzabal, que había mantenido la pelota en el regazo mientras se revisaba la jugada, y sí el futbolista del Barça, que lo tiró rematadamente mal. No parecía la cosa muy trascendente pues España estaba jugando bien. Acompasada al son de Zubimendi y Pedri, el equipo movía la pelota con bastante sentido, procuraba, en la medida de lo posible, utilizar ese juego vertical y, sobre todo, no pasaba apuro alguno. Unai Simón bien podría haberse tomado una Coca-cola sentado junto al palo, que nadie le hubiera echado de menos.

En los tres primeros minutos de la segunda parte, Oyarzabal y Ferran tuvieron dos mano a mano con el portero. Fue el anuncio de que España había decidido subir un nivel y hacer las cosas un pelín más rápido. Justo después, llegaron dos postes, uno de Porro (que hubiera sido un golazo) y otro de Oyarzabal, que sería quien haría el segundo, ya a los 20 minutos de juego, de falta. Y de una falta como Dios manda. En la frontal del área, un zapatazo al lado del portero, sin miramientos, y para dentro.

El resto de la noche quedó a título de inventario, una victoria de la que nadie se acordará cuando el próximo verano la selección esté en México, en Estados Unidos o en Canadá, que eso está por ver. Porque España va a ir al Mundial. Con más o menos brillo, pero va a ir al Mundial.

Sagnol, el discípulo de Ancelotti que tiene una espina clavada con España y al que Zidane le ‘debe’ un Mundial

Actualizado Viernes, 10 octubre 2025 - 23:30

El último Mundial que vivió Willy Sagnol (Saint-Étienne, 1977) lo acabó derrotado y encerrado en el baño del vestuario para sacudirse la frustración. «Me fumé 250 cigarrillos en diez minutos», confesó años después. La razón era que Zinedine Zidane había cometido la torpeza de asestarle un cabezazo a Materazzi en la final, con un 1-1 en el marcador de la prórroga, que acabó descentrando a Francia y costándole el título de campeona del Mundo en los penaltis. Dos años estuvo sin hablarle al astro francés y 20 lleva buscando cómo volver a estar en un Mundial. Una lesión en el tendón de Aquiles lo sacó del campo en 2009, pero lo puso en el banquillo. Hacer historia con Georgia es el camino que tiene para volver a la gran cita. Si lo hizo llevándola por primera vez en su historia a una Eurocopa, ¿por qué no confiar si tiene la mejor generación?

No será un reto fácil. En el camino se cruza con Turquía, Bulgaria y, sobre todo, la España más avasalladora, esa que le metió un 1-7 en Tiflis en un partido que el francés conserva y ha puesto más de una vez a sus jugadores para que no les volviera a pasar. No lo hizo en la Eurocopa, cuando se cruzaron en octavos. Perdieron 4-1, pero no salieron humillados ni arreciaron las críticas contra un técnico que, por las dudas en las primeras jornadas, se incendió: «Ahora algunos idiotas me insultan todos los días sin ninguna razón futbolística y no puedo soportarlo. Estoy harto», confesó entonces públicamente. El país, inmerso en una batalla política contra la influencia rusa y el recorte de libertades, miraba con lupa sus alineaciones, por si desde la Federación le obligaban a pasar factura a jugadores como Zivzivadze por su postura política antirusa.

La confianza en el técnico francés sigue intacta desde febrero de 2021, cuando Georgia fue a buscarle. «Puedo decir que el discurso de los líderes georgianos me marcó. Además, ya sea el presidente o el vicepresidente, son ex jugadores de la Bundesliga cuando yo estuve allí», explicó entonces Sagnol. Se refería a Levan Kobiashvili, ex jugador del Schalke y del Hertha, y a Aleksandr Iashvili, ex delantero del Friburgo y seleccionador Sub-21.

Sagnol no se había sentado en el banquillo desde que ejerció como ayudante de Carlo Ancelotti en 2017 en el Bayern y tuvo que dirigir al equipo en un partido tras su destitución. El conjunto bávaro no confió en él y llamó a Heynckes pese a que había tenido un paso reconocido por el Girondins de Burdeos y había sido seleccionador Sub-21 en Francia. Por eso la propuesta de Georgia le sedujo.

«Siento que todo el mundo está poseído por ese deseo de traspasar un umbral. Por supuesto, eso pasará por lograr resultados convincentes, porque son los que dan confianza. Hay mucho orgullo entre los georgianos; y hay jugadores que empiezan a irrumpir en la escena europea, y que deben servir de locomotora», explicaba entonces. Ya tenía en marcha a Kvaratskhelia, creciendo en Rusia, Mikautadze en Francia o Kochorashvili en España. Por el camino se encontraría a Mamardashvili como cerrojo para la portería. El futbolista georgiano empezaba a tener presencia, tanto es así que, de los convocados en esta ventana para enfrentarse a España y Turquía, su verdadera final, solo el tercer portero y un centrocampista siguen jugando en Georgia. Cuando Sagnol llegó, había mucho trabajo hecho en las academias de los principales clubes, en parte gracias a españoles como Andrés Carrasco. Al físico, siempre importante en el deporte georgiano, ya se había unido la táctica y el trabajo para potenciar la calidad. Solo había que ordenarlo todo. «Controla mucho la parte mental y nos da mucha libertad en el campo», describía Kochorashvili antes de una Eurocopa que fue una revolución.

Georgia había rozado la Euro de 2020 y se quedó lejos de Qatar, por eso la clasificación para Alemania fue un estallido del júbilo en todo el país que ahora se quiere repetir consiguiendo una de las 48 plazas que la FIFA pone en juego, 16 europeas. Con España en el grupo, la aspiración es ser segundos, algo que les abriría la puerta de manera directa a la eliminatoria de playoffs en la que se jugarán las últimas cuatro plazas.

La primera ventana dejó muy claro que su rival será Turquía, con la que perdió el primer partido en Tiflis y a la que volverá a enfrentarse el próximo martes. Más complicada tienen la última 'bala' que ofrece la UEFA a través de la Nations League, porque aunque está encuadrada en el grupo B, en esa 'repesca' podrán participar también los cuatro equipos mejor clasificados en la pasada edición. Y hay muchos candidatos del grupo A que pueden pasar apuros.

Robin Le Normand, el tipo duro de España: "Hace lo que tiene que hacer"

Robin Le Normand, el tipo duro de España: “Hace lo que tiene que hacer”

Después del inconveniente que siempre supone cambiar los planes de viaje de un equipo profesional, y como al parecer la meteorología hoy será más benévola, llegará España hoy a Elche para disputar el partido contra Georgia, que no ha sufrido tantos sobresaltos porque lleva concentrada en Alicante desde el pasado lunes. El equipo de Luis de la Fuente logró a última hora del jueves el permiso de UEFA para viajar hoy y así lo hará. Un contratiempo, pero nada que sirva de excusa si la cosa no va bien.

En ese escenario busca España esta tarde dar otro pasito hacia el Mundial del próximo verano, y en ese camino, y en el destino, estará, salvo lesión, Robin Le Normand (Pabu, Francia, 28 años). El central, nacionalizado español el 23 de mayo de 2023, es la 'cara B' de esta España luminosa de la que todo el mundo ensalza su fútbol, su brillo, sus pases, sus goles y sus jugadas con la pelota en el pie.

Pero todo eso lo sujeta un tipo duro. Un futbolista al que el balón le importa lo justo si no es para despejarlo. Pero los números, y las palabras, cantan. Primero los números. Le Normand es el jugador de campo más utilizado en la era Luis de la Fuente. Ha jugado, en 25 partidos, 1.932 minutos. Y eso que no pudo estar en la primera citación (marzo de 2023) y el año pasado se perdió cuatro partidos, dos ventanas, por un golpe en la cabeza con el Atlético. Sólo le supera Unai Simón, con más de 2.000, y su más inmediato perseguidor, dentro de los 10 que no son el portero, es otro central, otro nacionalizado francés. Laporte ha jugado con el actual técnico 1.845.

Eso en cuanto a los números. Pero es que las palabras también cantan. Fueron muy llamativas las de De la Fuente en la previa del partido contra Turquía en septiembre. En la sala de prensa de Konya, le preguntaron por el chico y dijo esto: "Estamos encantados con él. Hace exactamente lo que le pido. Sabe lo que esperamos de él y lo hace".

¿Qué significa eso? Pues que un equipo donde juegan Lamine, Nico, Rodri, Pedri, etc... necesita alguien que ponga a los rivales en su sitio si es preciso. Eso llamado 'el otro fútbol' que consigue en imponerse, en intimidar, en decir 'aquí estoy yo'. Claro que a Le Normad a veces se le va la mano, siendo como es un tipo que hace un par de penaltis por partido (otra cosa es que los piten). De hecho, en su debut, en la semifinal de la Liga de Naciones de 2023 contra Italia, le señalaron uno que fue el empate.

Tarjetas

España no pierde con Le Normand en el campo. Son 25 partidos, todos los que ha jugado. Sólo cayó ante Portugal, pero fue en los penaltis y para las estadísticas no cuenta. En marzo de 2023 no estuvo en el amistoso contra Colombia en Londres (estuvo, pero en el banquillo). En este tiempo, ha visto nueve tarjetas, lo que le da un promedio de 0,36 por partido. Ni Busquets ni Ramos, los dos más amonestados de la historia de la selección, llegan a tanto (los dos se retiraron con una media de 0,17). Maneja, pues, ese fútbol 'perro', como dicen los viejos, imprescindible en el fútbol y más en una defensa como la que viene por detrás, Cubarsí y Huijsen, centrales de pasarela, tan jóvenes, tan guapos, tan impecables en la salida del balón y sin una mancha en el pantalón que, como decía Clemente, "no parecen ni defensas".

Es posible que esta noche recupere el técnico su pareja fetiche. La baja, el miércoles, de Huijsen, la cubrió Laporte, ya cogiendo ritmo en el Athletic de Bilbao después de unos meses casi parado. Y no es descartable que De la Fuente recurra a la pareja de centrales con la que ganó la Liga de Naciones y la Eurocopa, y que tiene pinta de ser la que juegue en el Mundial con permiso de Huijsen.

Iker Bravo, el faro de España sub'20: "En el Madrid toqué fondo por muchísimas cosas de mi vida personal y profesional"

Iker Bravo, el faro de España sub’20: “En el Madrid toqué fondo por muchísimas cosas de mi vida personal y profesional”

Tiene solo 20 años, pero Iker Bravo (San Cugat del Vallés, 2005) ya ha vivido varias carreras en una. Creció en La Masia, con 16 años fichó por el Bayer Leverkusen, unas semanas después debutó como profesional y al verano siguiente firmó por el Real Madrid Castilla, donde no terminó de cuajar. Ahora brilla en el Udinese italiano y capitanea a la selección sub'20 que esta noche se juega los cuartos de final del Mundial ante Colombia (22:00, Teledeporte). Antes, charla con EL MUNDO.

Fue el MVP del Europeo sub'19 y ahora lleva el brazalete. ¿Se siente el líder de esta selección?
Intento ayudar a todos, pero los 21 somos igual de importantes. Son muy buenos jugadores y saben lo que pueden hacer dentro del campo. A estas alturas, después de todo lo que hemos pasado en la fase de grupos, relajarnos no es una opción. Sólo queda hacer otro esfuerzo más y estamos todos muy contentos. Yo lo que quiero es ser campeón del mundo y si le dan el MVP a un compañero, encantado.
La última vez que España ganó el Mundial sub'20 fue en 1999 con Xavi y Casillas, entre otros. Usted ni había nacido. ¿Genera presión?
Un Mundial es un Mundial y la presión se siente, pero no hay que compararse con otras generaciones porque cada una tiene lo suyo. Escuchas la lista de convocados de ese año y muchos son leyendas. Nosotros estamos empezando nuestro camino y lo único que queremos es demostrar el talento que hay.
Tiene 20 años, pero parece que ha vivido varias vidas.
Estoy ahora en un momento en el que me siento en plena forma física. He trabajado mucho para llegar a este punto físico y me siento muy bien, tanto emocional como futbolísticamente. Con muchas ganas de seguir dando pasos, de crecer como futbolista y también como persona.
¿Ha sido un verano importante para dar ese paso a nivel físico?
Sí. Como la Serie A es una liga tan física me he enfocado mucho en convertir mi cuerpo en un cuerpo de atleta, y creo que poco a poco me voy acercando. También me han ayudado mucho. Me cambié de agencia hace poco y me han ofrecido muy buenos profesionales, tanto a nivel de alimentación como en el tema de la preparación física.
¿Diría que está en el mejor momento de su vida?
Creo que siempre se puede estar mejor. Cuando sea mi mejor momento, a lo mejor estaré en donde yo quiero estar.
¿Y dónde quiere estar?
En los grandes clubes, en clubes que aspiren a ganar trofeos. Es el sueño que tengo desde pequeño, porque es el deporte que amo y estoy trabajando para ello.
¿Hay algo en eso de querer demostrar lo que en el pasado no pudo?
De cada etapa se aprende y siempre digo que de esa etapa aprendí muchísimo. Es lo que me llevo. No me centro en demostrar, sino en disfrutar. Nunca he jugado al fútbol para demostrar nada.
¿Genera presión salir del Madrid?
Da impresión y miedo. Como salir del Barça. Son las dos grandes canteras del mundo y fuera te encuentras cosas diferentes. Pero a mí salir de mi zona de confort siempre me ha hecho bien, nunca he tenido problema en hacerlo.
¿Qué significa su madre?
Siempre ha sido el pilar de mi vida y lo sigue siendo. Todo lo que hago lo hago también por ella. Me ha ayudado muchísimo y sólo quiero que se sienta orgullosa de mí. En los buenos momentos hay mucha gente, pero en los malos nunca me ha faltado su mensaje.
¿Cuál ha sido su peor momento?
En el Madrid fue cuando más toqué fondo por muchísimas cosas de mi vida personal y profesional, y mi madre era la primera en estar ahí, en venir a Madrid si me veía triste. Son cosas que no hace nadie.
Dijo que se había equivocado durante su etapa en el Madrid y que Arbeloa fue muy importante.
Es uno de los entrenadores más especiales que he tenido y que creo que voy a tener en mi carrera, porque ha sido el primero que se ha sentado conmigo y me ha hecho ver las cosas que de verdad valen la pena, y qué hacer para llegar a ser un futbolista profesional. Le estoy muy agradecido y seguro que será un gran entrenador. Y luego pues cuando reconoces los errores es cuando más aprendes. Sé que me equivoqué en muchas cosas, como cualquier niño de 17 o 18 años. Al final lo importante es rectificar los errores. No tengo problemas en decir que me equivoqué, pero me gusta más decir que aprendí.
Usted es muy religioso.
Es con lo que he crecido desde pequeño y lo que me ha inculcado mi familia, especialmente mi abuela. La fe que tengo en Dios lo es todo para mí porque cuando más jodido he estado es cuando más me he apoyado en él. Siempre me ha escuchado y me ha ayudado.
Ahora juega en Italia, la tierra de su ídolo Francesco Totti. Incluso lleva un peinado parecido.
Llevo la cintita (risas). Es una leyenda del fútbol y yo por mi estilo de juego me siento identificado con él, salvando muchísimo las distancias porque es una leyenda. Me gusta mucho.
Martín Zubimendi: "Algunas entrevistas me han provocado momentos incómodos, por eso a veces prefiero evitarlas"

Martín Zubimendi: “Algunas entrevistas me han provocado momentos incómodos, por eso a veces prefiero evitarlas”

Martín Zubimendi (San Sebastián, 26 años) no tiene a nadie que le asesore en los temas de comunicación, y tampoco nadie que le gestione las redes sociales. «Tengo Instagram, pero lo que pongo, lo pongo yo», explica, y pone cara de sorpresa cuando en la conversación sale este tema. La mayoría de los compañeros sí tiran de ese tipo de empresas. Pero él no. Él, que dice poder tomarse algo en una terraza de Donosti sin que nadie le moleste, y que ahora baja en tren al centro de Londres sin que tampoco nadie repare en él, él, Martín, Zubi en el vestuario, es el faro de una selección española que puede amarrar de aquí al martes el billete para el Mundial. Un Mundial donde son favoritos, pero... «¿en qué nos beneficia decirnos todo el rato lo buenos que somos?», se pregunta él, una de las estrellas indiscutibles de la Premier. Y eso que lleva en el Arsenal dos meses.

PREGUNTA.La primera es muy fácil. ¿Qué echa de menos de Donosti?

RESPUESTA. A mi círculo más cercano.

P. ¿Quién lo compone?

R. Familia, amigos y mi perrita.

P. ¿Su perrita? ¿No se la ha llevado a Londres?

R. Estoy en ello, pero bueno, como de momento estoy ahí solo, creo que no le va a venir bien a ella.

Para saber más

P. ¿Cómo se llama?

R. Lea. Va a hacer cuatro años y medio que la tengo.

P. Eso es una relación consolidada.

R. Sí, sí, sí. Y la echo mucho de menos, no te creas.

P. A los que no tenemos perro nos cuesta un poco entender ese amor.

R. Es un amor incondicional, a ellos, a los perros, les da igual si has ganado o si has perdido, les da igual quién eres, si eres futbolista o no, y bueno, ese llegar a casa y que te reciba como si no te hubiera visto en meses...

P. Y al margen de Lea, ¿qué tal le va por Londres?

R. Bien, bien, la verdad que la adaptación ha sido fácil, creo que la vida del futbolista es más o menos parecida en todos lados, así que el día a día es bastante parecido.

P. ¿Dónde está viviendo?

R. Cerca de la Ciudad Deportiva, lejos del centro.

P. ¿Ha ido al centro de Londres ya?

R. Sí, sí, alguna vez.

P. ¿Y qué tal? Lo digo porque en Donosti le sería difícil pasar desapercibido, pasear, tomar algo...

R. No, ¡qué va! Yo podía hacer vida normal, tomarme un café, pasear...

P. ¿En serio? ¿En Donosti Martín Zubimendi podía tomarse un café en una terraza? Autógrafos, fotos...

R. Sí sí, y tan en serio. No tenía problema ninguno.

P. Bueno bueno... ¿y en Londres?

R. Pues igual. Yo cuando bajo, bajo en tren y no tengo problema. Alguno me reconoce, pero muy pocos, y que siga así. Es una ciudad enorme y cada uno va a su bola. Eres uno más.

P. ¿Y el inglés qué tal?

R. Yo pensaba que llevaba una buena base, pero claro, hasta que no llegas ahí no te das cuenta de que es más difícil de lo que parece. Pero bueno, lo entiendo bien. Y eso que dicen de que el inglés se le entiende mejor a los que no son ingleses es cierto.

El jugador de la selección y del Arsenal, en Las Rozas.

El jugador de la selección y del Arsenal, en Las Rozas.ANTONIO HEREDIA

P. ¿Con quién se junta más?

R. Con Mikel, claro, y con el resto de españoles, que por el idioma es más fácil. Pero también intento salirme de mi zona de confort y hablar con todos.

P. Cuando no entrena, ¿qué hace allí?

R. De momento estoy teniendo visitas todas las semanas. Familia, amigos... Así que no me aburro.

P. ¿Qué diferencias ha encontrado entre el fútbol español y el fútbol inglés?

R. En Inglaterra todo es mucho más directo. Aquí en la Liga, tras recuperar el balón, quizás la mentalidad es mucho más de mantenerla y coger aire, pero allí, cada vez que hay una pérdida, el que recupera solo está pensando en atacar y tiene la capacidad física de, con una conducción, ponerse en área de rival.

P. Eso, ¿a usted le está costando?

R. Puede ser, pero también creo que elegí el equipo en función a mis características, a lo que proponían, y creo que el Arsenal es un equipo que tiene todas las características. Es capaz de llevar el peso del partido con balón, es capaz de correr a la espalda, de jugar rápido. Así que bueno, estoy teniendo que adaptar un poco a mi juego también. Me va a venir bien para crecer.

"En la Premier se corre más rápido, se choca más, son bestias físicamente y te empujan más, te agarran más..."

P. ¿Se corre más o se corre distinto?

R. Sobre todo, se corre a más velocidad. Las transiciones a veces son inevitables y sí que te hacen correr con nada. Corren para adelante y para atrás, claro, porque cuando pierdes la pelota... Hay veces que el fútbol se vuelve un poco incontrolable y te lleva ahí.

P. ¿Se choca más también? ¿Hay más disputas, más saltos?

R. Sí, el contacto está más normalizado. Al final también son bestias físicamente, así que bueno, sí que notas un poco al conducir el balón que te vienen, que te agarran, que te dificultan más la conducción, por ejemplo, y sí, en ese aspecto he notado más cambio.

P. Hablemos de la selección. ¿Qué le parece que se tenga por hecho que España es una de las grandes favoritas para ganar el Mundial?

R. Entiendo que puedan poner a España ahí en lo alto por lo que venimos haciendo, pero no sé, es que el hecho de hablar de ello aquí en el vestuario no sé a qué nos puede llevar, no entiendo los beneficios que nos pueda dar decir que somos buenos, o que podemos ganar el Mundial, así que bueno, aquí dentro lo llevamos con mucha naturalidad y creo que ese es el camino.

P. ¿Ustedes son conscientes de lo buenos que son? ¿O sí lo son y no le dan importancia?

R. Yo creo que sí, sí que somos conscientes, pero no sé, es que... Se me hace raro hablar todo el rato de lo buenos que somos, no sé, no es algo que ocurra en los vestuarios. En el vestuario no se habla de lo buenos que somos. Es que es impensable. No forma parte de las conversaciones, la verdad.

Martín Zubimendi.

Martín Zubimendi.ANTONIO HEREDIA

P. Le definen como muy tímido.

R. Sí, con la edad creo que se va quitando un poco. De todas formas no diría tímido, yo creo que soy más, no sé, más reservado de primeras, pero luego ya...

P. Y que no le gustan las entrevistas.

R. Sí, eso sí es verdad.

P. ¿Pero no le gustan las entrevistas o los periodistas?

R. Pues no sé, al final por experiencias que he tenido... no me han aportado muchas cosas positivas. A veces han sido incluso negativas, me han metido en algún lío que otro... Ha habido algunas que me han causado momentos incómodos, entonces prefiero evitarlas a veces.

P. ¿Tiene gente que le ayuda con la comunicación?

R. No. Tengo mis redes sociales, pero las manejo yo.

P. El hecho de que sus padres sean profesores, ¿es mejor o es peor cuando uno es estudiante?

R. A la larga mejor, seguro. Obviamente la exigencia ahí ha estado, pero creo que he llevado bien esa exigencia.

P. ¿Sigue estudiando?

R. No. Estaba estudiando Ciencias de la Actividad Física y Deporte, pero lo tengo aparcado y no sé si lo retomaré.

"Mantengo la misma cuadrilla desde los tres años"

P. El hecho de ser hijo único, ¿qué le ha aportado y qué le ha hurtado, por decirlo así?

R. Es que como no he vivido lo otro, como no sé lo que es tener hermanos, pues tampoco sé lo que me ha faltado.

P. Pues lo típico, las peleas con el hermano por los juguetes, por la tele...

R. Pues es que no puedo comparar. Obviamente que con algún hermano tienes más compañía a nivel de ocio, pero bueno, en mi caso la verdad que he tenido dos padres súper implicados, muy activos también, muy involucrados con el deporte, así que en todo lo que ha sido el fútbol ha sido increíble cómo se han portado.

P. ¿Y la cuadrilla?

R. Sí, ahí en San Sebastián, en el País Vasco, es muy común buscarte ya tu cuadrilla y en ese aspecto he tenido mucha suerte, que la sigo manteniendo y desde los tres años que los conozco, pues está muy bien...

P. ¿Mantiene su cuadrilla desde los tres años?

R. Sí. Bueno, desde que empiezas el cole, que es con dos o tres, ¿no? Pues desde ahí.

P. La última. Ahora que ya prescrito, ¿hubo algo con el Madrid o no?

R. [Risas] ¿Ves lo que te decía de las entrevistas?

La selección aplaza su viaje a Elche por culpa de la dana Alice

La selección aplaza su viaje a Elche por culpa de la dana Alice

La selección española viajará a Elche para disputar su partido contra Georgia el sábado, el mismo día del choque, debido a la alerta roja por lluvias extremas que Protección Civil, en previsión de la dana Alice, ha decretado en la provincia de Alicante para los próximos días.

La UEFA ha autorizado este cambio, permitiendo al equipo ofrecer la rueda de prensa previa en Madrid este viernes. La normativa indica que esa comparecencia debe ser en el escenario del partido, en este caso el Martínez Valero, pero ante la alerta, la Federación pidió a UEFA que hiciera una excepción. A última hora de este jueves llegó.

Por la mañana, un mensaje a los móviles advertía a la población de la zona de que evitase en la medida de lo posible los desplazamientos, algo en lo que ha insistido el Ayuntamiento de Elche.

Así las cosas, la selección viajará el mismo día del tercer partido de clasificación para el Mundial 2026. El equipo de De la Fuente es líder con seis puntos tras los dos primeros partidos.

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Marcos Llorente desvela sus extrañas rutinas: de la luz roja en casa al café con tres cucharadas de mantequilla

Actualizado Jueves, 9 octubre 2025 - 10:09

Marcos Llorente es un futbolista peculiar tanto dentro del campo, por su capacidad para adaptarse a distintas posiciones, como fuera de él. Su visión sobre la vida y sus curiosas rutinas han llamado la atención y han sido, en ocasiones, objeto de crítica.

El jugador del Atlético de Madrid se encuentra estos días concentrado con España para disputar los partidos clasificatorios para el Mundial de 2026 ante Georgia y Bulgaria. Desde Las Rozas, ha explicado esas rutinas que tanto han dado que hablar.

"Todo lo que hago lo hago por mi salud", asegura en una charla compartida en las redes sociales de la selección española. "Me levanto a las 8 y me voy a la calle, espero a que amanezca y estoy un rato allí. Luego me subo a la habitación y me preparo mi café. Termino con 2 o 3 cucharadas de mantequilla, lo remuevo y ese es el café de mi día a día", comienza contando.

La luz, un aspecto clave de la rutina de Marcos Llorente

El rojiblanco ha desvelado que nunca enciende la luz en su casa y, cuando cae el sol, utiliza una roja e infrarroja. "Durante el día no enciendo la luz, o porque estoy en el jardín o, si entro en la cocina o voy al salón para cualquier cosa, a través de las ventanas entra la luz y no tengo la necesidad de poner ninguna luz. Cuando se va el sol, esta es la luz que tengo por toda la casa", detalla.

Al centrocampista se le ha podido ver en muchas ocasiones con unas gafas con lentes amarillas o rojas dependiendo del lugar en el que se encuentra. "Las gafas amarillas son para cuando estás durante el día en interiores. Es decir, fuera nunca hay que llevar gafas de ningún tipo. Los rayos del sol te tienen que dar en los ojos y en la piel, sin nada que lo interfiera", expone.

"Las gafas de cristales rojos lo que hacen es filtrar toda esa luz azul en las lámparas, televisiones o teléfonos móviles que hacen que solo pase el rojo. Cuando voy a hoteles o viajes, si se ha ido el sol, me pongo las gafas rojas", continúa.

El madrileño dice que todo esto lo hace no solo para mantenerse en forma, sino también para sentirse mejor. "Creo que ya la gente se plantea mucho las cosas y se preocupa mucho más por su salud. Es cierto que lo que hago no es lo normal y entonces es curioso. Todas estas cosas que hago son por la salud, no es por el fútbol, pero al final, una cosa va ligada a la otra. Si solo lo hiciera por el fútbol dejaría de hacerlo y, cuando deje el fútbol, voy a continuar con esto", concluye.

Huijsen sufre una lesión muscular, abandona la concentración de España y le sustituye Laporte

Huijsen sufre una lesión muscular, abandona la concentración de España y le sustituye Laporte

Problemas para la selección española y especialmente para el Real Madrid. Dean Huijsen, central titular del cuadro de Luis de la Fuente e indiscutible para Xabi Alonso en el conjunto blanco, ha abandonado la concentración del combinado nacional por una lesión muscular. En su lugar, el seleccionador ha llamado a Aymeric Laporte, fichado este verano por el Athletic Club.

"El defensa llegó con síntomas de fatiga muscular a la concentración el lunes por la noche. En la jornada del martes no se ejercitó y se le comunicó a su club que la evolución no era positiva por lo que en la mañana de hoy miércoles se le ha sometido a una prueba médica confirmando una lesión muscular de la que ya ha sido informado el Real Madrid, por lo que se procede a sus desconvocatoria deseándole una pronta recuperación", ha informado la Federación Española a través de un comunicado.

Huijsen dejará Las Rozas y se perderá los duelos ante Georgia y Bulgaria, en los que España podría dar un paso de gigante para consolidar su presencia en el próximo Mundial. El futbolista regresará a Valdebebas y comenzará un proceso de recuperación para ver si puede estar disponible para el duelo de Champions contra la Juventus, que se disputará el próximo miércoles día 22.

El Madrid ha anunciado que estará de baja "entre 12 y 15 días" por una "lesión muscular en el sóleo de su pierna izquierda", por lo que no llegaría al encuentro contra el Getafe, el primero tras el parón, y sería duda ante la Juve. El objetivo de Alonso es que el defensa esté disponible para el clásico ante el Barcelona, que se celebrará en el Santiago Bernabéu el 26 de octubre, en 18 días.

Los curiosos (e incómodos) inicios de la selección en los Mundiales: el recuerdo del Titanic, 15 días en barco y un patriotismo barato

Los curiosos (e incómodos) inicios de la selección en los Mundiales: el recuerdo del Titanic, 15 días en barco y un patriotismo barato

España ha acudido a 16 de los 22 Mundiales disputados, y ya casi podemos dar por seguro que se clasificará para el siguiente. De los que faltó, uno fue el primero de todos y lo hizo por voluntad propia. Una lástima, porque teníamos un gran equipo.

Ya conté la semana pasada en este espacio que Jules Rimet, con justicia deportiva y buena visión de futuro, decidió que el primer Mundial se jugara en Uruguay, doble campeona olímpica en París'24 y Amsterdam'28. Aquello se votó en el XVII Congreso de la FIFA, celebrado en 1929 en el imponente Salón del Consejo de Ciento de Barcelona. Junto a Uruguay llegaron como aspirantes Hungría, España e Italia, tras ceder Holanda y Suecia sus pretensiones previas en favor de la tercera. Curiosamente fue el conmovedor discurso del representante argentino lo que provocó un voto final unánime a favor de Uruguay. Pero pasado el calor de aquel emotivo alegato, los europeos empezaron a repasar inconvenientes. El principal, claro, la distancia.

Para saber más

Para España Uruguay era, sí, un país hermano, pero un hermano lejano y desconocido. Jugar allí suponía cruzar el océano, y aún rebullía en las cabezas la tragedia del Titanic (1912). Uruguay era visto como un país en el que una clase criolla minoritaria trataba con dificultad de instalar el modo de vida europeo en un mundo de epidemias, indios, bandidos, descendientes de esclavos y aventureros. Como hemisferio sur que era, se jugaría en invierno, con un tránsito desde el verano español (en realidad sería gradual, pues la travesía tomaba 15 días) que podría producir efectos desconocidos en los jugadores. El Mundial exigiría dos meses: medio para ir, uno para disputarlo y medio para volver. Para los pocos amateurs que aún quedaban, suponía solicitar un permiso extra en sus trabajos, o perderse unos exámenes. En el caso de los profesionales, y esto fue decisivo, sus clubes solían aprovechar el verano para jugar amistosos y recaudar ingresos extra con que pagarles.

Uruguay, feliz con sus dos títulos olímpicos y teniendo el campeonato como elemento central de las celebraciones por el centenario de su fundación, en 1830, hizo una oferta muy generosa: pasaje en barco gratis en primera clase para 20 miembros por delegación (entonces no hacía falta más) y alojamiento y comida en Montevideo durante todos los días que durase la competición y ocho más. También una dieta de dos pesos por persona durante la travesía y cuatro durante los días en tierra. El propio hijo del presidente, Juan Campisteguy, encabezaba el operativo.

España dijo no, por todos esos argumentos más uno de tono patriotero: a los añorantes del Imperio les parecía inapropiado sumarse a los festejos por la independencia de un territorio que había sido nuestro. Tampoco faltaron razonamientos temerosos: podíamos exponer nuestro futbol al ridículo. Uruguay y Argentina habían sido las finalistas de Amsterdam'28. El fútbol del Río de la Plata era temible y así se había comprobado en la gira de una selección vasca en 1922, con un fracaso que aún escocía.

Pero España era una selección muy buena, la mejor que habíamos tenido hasta la del periodo 2008-2012. Precisamente acababa de soltar un trueno en todo el mundo futbolístico, el 15 de mayo de 1929, al vencer en el viejo Metropolitano a la selección profesional de Inglaterra, que nunca antes había perdido en el continente. Los ingleses inventaron el fútbol, llevaban 40 años practicándolo cuando empezó a calar fuera y sacaban esa ventaja a todos. Los pross, como se les conocía, sólo tenían rival en su propia isla, Escocia. Por el continente se asomaban poco, displicentemente, goleaban y se volvían.

Aquí vinieron para cerrar una gira en la que apabullaron a Francia (1-4) y a Bélgica (1-5). España les enfrentó un equipo con varios nombres que han atravesado el tiempo: Zamora, Quesada, Quincoces; Prats, Marculeta, Peña; Lazcano, Goiburu, Gaspar Rubio, Padrón y Yurrita. Puedo recitarlos de memoria por tantas veces como se los escuché a mi padre, que presenció aquello con 16 años y lo tenía como la fecha más feliz de su adolescencia. España ganó 4-3 y los ingleses arguyeron luego en la prensa que les perjudicó el calor (se jugó a las 17.00 horas), la dureza del campo, la ausencia de Dixie Dean, al que no dejó viajar su club, el Everton, y los consejos que Míster Pentland, acreditado entrenador inglés que trabajaba en España, le había dado a José María Mateos, nuestro seleccionador. Así colocaban parte de nuestra victoria bajo patente inglesa. España dio una campanada similar a la que en 1953 daría Hungría con su 3-6 en Wembley, en el Partido del Siglo.

La selección inglesa, aquel 15 de mayo de 1929.

La selección inglesa, aquel 15 de mayo de 1929.ARCHIVO MARCA

Otro ejemplo de nuestra valía: un mes antes, los mismos que luego ganarían a Inglaterra, salvo Bienzobas en lugar de Padrón, batieron por 8-1 a Francia, que sí acudiría al Mundial, donde hizo un papel aceptable: ganó 4-1 a México y perdió por 1-0 ante Argentina y ante Chile. Sirva como referente para lo que pudiera haber hecho España en aquel campeonato.

Aquel partido de Zaragoza produjo una anécdota simpática. Poco antes España había ganado 5-0 a Portugal en Sevilla, los cinco antes del descanso, y el público se enfadó por la pasividad del equipo en el segundo tiempo. Entonces José María Mateos planteó un desafío al grupo: 100 pesetas por cabeza por la victoria y 50 más por cada gol de diferencia. A todos les pareció de perlas y salieron a golear con ahínco. Ya estaban 8-0 cerca del final del partido cuando Mateos se situó tras la portería de Zamora, que se puso a charlar con él, y entre bromas y veras le dijo: «Si me da cincuenta duros [250 pesetas] me dejo meter un gol. Salen ustedes ganando, porque así se ahorran sesenta duros [300 pesetas]». Estaban en esas cuando llegó un contraataque y mientras Zamora recuperaba la posición le cayó el 8-1. Luego hubo bronca en el vestuario, con todos reclamándole las 50 pesetas perdidas por cabeza.

En fin, que, anécdota aparte, España tenía equipo para haber pisado en Uruguay, pero nos quedamos. Al siguiente, Italia'34, sí nos apuntamos. Al ser el segundo y además en Europa, se inscribieron más de los 16 fijados para la competición, que se habría de desarrollar en octavos, cuartos, semifinal y final. Quisieron acudir justamente el doble, 32, así que hubo que hacer una eliminatoria previa. Se escogió, con buen sentido en aquellos tiempos de viajes todavía penosos, un criterio geográfico. Así que nos tocó enfrentarnos con Portugal.

Aquel doble choque fue la consagración de un grandioso delantero, el guipuzcoano Isidro Lángara, de carrera desdichadamente leve en España. El partido de ida fue en el viejo Chamartín, cuyo solar ocupaba parte de lo que hoy es el Bernabéu. Estuvo precedido por una concentración en El Escorial, algo inédito, prueba de la importancia que se dio al asunto. Hubo lleno de gala (24.000 espectadores), recaudación récord (150.000 pesetas) y presencia del mismísimo presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora. Se disputó el 11 de marzo, con llovizna, y el césped resbaladizo perjudicó a los portugueses, que aún jugaban mayoritariamente sobre tierra en su país. Aquello acabó en un espectacular 9-0, con cinco tantos de Lángara. La vuelta fue una semana más tarde, en el seco y pelado Lumiar de Lisboa.

Isidro Lángara, durante un calentamiento.

Isidro Lángara, durante un calentamiento.ARCHIVO MARCA

No contaban los goles, cada victoria valía dos puntos, de modo que en caso de ganar Portugal habría desempate. Empezaron adelantándose los lusitanos en el minuto 8, pero Lángara replicó en el 13 y en el 25, dando una nueva victoria a España. Una vez en el Mundial, marcó el primer día dos a Brasil, eliminándola, y en cuartos cayó lesionado en el durísimo partido contra el anfitrión. Fue el gran archigoleador de nuestro fútbol. Por desgracia, sólo jugó en la selección de 1932 a 1936, dejando un imponente saldo de 17 goles en 12 partidos.

Nació en Pasajes, Guipúzcoa, aunque se crio en Andoain y jugó en el Tolosa, donde le descubrió el Oviedo, que le incorporó en Segunda en la 1930-1931. Al tercer año subió a Primera, con 59 goles suyos en 54 partidos. En sus tres temporadas en Primera hasta la guerra marcó 82 en 63 partidos. Obviamente, fue máximo goleador del campeonato las tres. La guerra le encontró de vacaciones en Andoain y tuvo un apretón tremendo. La Revolución de Asturias de 1934 le había pillado en la mili, como soldado tuvo que acudir a los disturbios y hasta se publicaron fotos suyas, de uniforme y con su casco, disparando a los mineros con el máuser tras un parapeto. Al producirse el golpe de Estado fue detenido e internado en el Bizcargui-Mendi, un barco prisión del que le rescató Eduardo Iturralde, abuelo del conocido ex árbitro. Le tuvo refugiado en el hostal-restaurante de una prima hasta que pudo enrolarse en la selección vasca que emprendió una gira por Europa y América a fin de recaudar fondos para la República.

En América, el grupo, cuyos resultados fueron espectaculares, se dispersó entre varios equipos. Él fue al San Lorenzo, donde tuvo un debut estrepitoso con cuatro goles al River Plate nada más bajarse del barco. Alfredo di Stéfano me contó que estuvo en aquel debut de la mano de su padre y que era capaz de identificarse entre la masa del graderío en una de las fotos lejanas que muestran al jugador celebrando uno de sus tantos. Jugó allí cuatro temporadas derrochando goles hasta que tras una gira del equipo por México le fichó el España para el estreno de la liga profesional mexicana.

En 1946 le pudo la nostalgia y atendió una llamada del Oviedo, que le ofreció 100.000 pesetas de ficha más 1.250 de sueldo, un gran contrato. Viajó en barco hasta Bilbao, y de allí en tren hacia Oviedo, pero se concentró tal multitud en la estación que le apearon en Colloto, a 10 kilómetros. Su regreso fue un trueno en la ciudad, que se colmó de hablillas sobre él y su novia abandonada, sobre si le había o no guardado ausencia. En su reaparición el Oviedo ganó 6-1 al Racing y él marcó cuatro, negando las primeras impresiones de los que le habían visto fondón, con grandes entradas y aire de señor mayor. En la primera Liga marcó 18 goles en 20 partidos e incluso fue convocado a la selección, aunque de suplente de Zarra. En la segunda, 35 años, se quedó en nueve partidos y cinco goles. Regresó a México y allí se quedó, con frecuentes viajes España, siempre con el mismo recorrido: Madrid-Oviedo-Andoain y vuelta. Cuando le atrapó el Alzheimer, en 1990, se asentó en casa de una sobrina, en Andoain. Murió en 1992.