Charles Leclerc vuela hacia la 'pole' y Fernando Alonso se pierde en el tráfico

Charles Leclerc vuela hacia la ‘pole’ y Fernando Alonso se pierde en el tráfico

Una estampa devota corre estos días de mano en mano entre los tifosi desplazados a Mónaco. Se trata de la efigie de Charles Leclerc ataviado con los símbolos de la Santa Cruz de Cristo y el lema Ovunque Proteggimi (protégeme en todas partes). La enésima muestra de la veneración por Il Predestinato, autor de la 250ª pole de Ferrari en la Fórmula 1. Leclerc impuso su talento en el Principado (1:10.270) por delante de Oscar Piastri y Carlos Sainz, mientras Fernando Alonso se desplomaba en la Q1, víctima del tráfico.

A pie de garaje, Piero Ferrari, hijo de Il Commendatore, festejaba con la lógica euforia muy cerca de Nicolas Todt, agente de Leclerc y continuador de otro mito de la Scuderia. Desde su fichaje en 2019, una de las obsesiones de su piloto pasaba por un triunfo en casa. Bajo aquel balcón desde donde seguía las carreras de niño. Ahora, como en 2021 y 2022, queda demasiado cerca como para dejarlo escapar. Por una vez, sin que sirva de precedente, el temible Max Verstappen partirá desde la sexta plaza.

Leclerc venía dominando a su antojo desde el viernes, así que, a la hora de la verdad hubo de limitarse a juntar las piezas. Pese a algunas molestias con los pedales mantuvo el rumbo con firmeza. Incluso si eso contravenía las órdenes de su ingeniero de pista. Cuando Bryan Bozzi le pidió pasar por boxes para probar un tercer juego de neumáticos, se opuso con firmeza. "¡Quedémonos fuera!", exclamó. Había temor, obviamente, a la réplica postrera de Verstappen. Sin embargo, el tricampeón mundial tocó el muro camino de Santa Devota (1:10.567), cediendo terreno también frente a Lando Norris y George Russell.

En cinco centésimas

De la tercera a la séptima plaza, el orden se manejó en apenas cinco centésimas. Y Sainz, como un trueno en el último sector, saboreó lo mejor de la tarta (1:10.518). Pese a los habituales devaneos de Ferrari, el madrileño se siente en una posición privilegiada. De su firmeza ante McLaren y Verstappen, dependerá el podio, o incluso el 1-2, rojo.

De momento, la escudería dirigida por Fred Vasseur ya ha cumplido la mitad del trato. Pese a la pericia de Leclerc, cualquier eventualidad podría haber echado abajo el sábado. Aquí hay que medir cuidadosamente la carga de gasolina, porque cada gramo puede traducirse en milésimas. Y elegir el momento de salir al asfalto, en busca del momento idóneo, evitando los líos del tráfico. De inicio, Alex Albon ya se cruzó en el camino de Sainz, mientras Leclerc arrastraba algo en el alerón delantero.

No sólo había que mirar al coche de delante, sino anticiparse a lo que vendría a continuación. A falta de banderas amarillas y siniestros, la Q1 demostró la importancia de este último factor. Ferrari complicó la existencia de Leclerc con una estrategia más bien errática. "Estamos en la peor posición, fuera de fase respecto a los demás", lamentó el monegasco.

El tapón de Alpine

Desde sus asientos en el Paddock Club, cientos de invitados VIP apuraban su cóctel, totalmente ajenos al drama de Aston Martin. Alonso había buscado sitio ralentizando en la Rascasse, antes de lamentar su suerte por radio: "Hay un tráfico horrible". Antes de lanzarse a por el tiempo, en el garaje decidieron un pequeño cambio en el alerón delantero. Todo terminaría afectando para consumar el desastre. Los Alpine, cosas de la fatalidad, se interfirieron en su camino. Incluso con las gomas nuevas, el asturiano no supo encontrar ni el espacio ni la inspiración para completar su vuelta: 18.7, en el primer parcial, 34.0, en el intermedio y 19.1 para cerrar. A 22 centésimas de un Daniel Ricciardo que venía penando desde el viernes.

Aún peor corrieron las cosas para Sergio Pérez, ganador en el Principado hace dos años. El mexicano, antepenúltimo, sólo rodó más rápido que Valtteri Bottas y Guanyu Zhou, ambos con Sauber. Christian Horner, team principal de Red Bull deberá evaluar las causas, aunque no parece tolerable que la distancia entre Pérez y la elite sea cada día mayor.

De hecho, tampoco debería asumirse con tanta naturalidad en Aston Martin que Lance Stroll ni siquiera presentase oposición en la Q2 frente a los Visa Cash de Yuki Tsunoda y Ricciardo. Con su 1:11.563, el hijo del propietario quedó a 34 centésimas del corte, marcado por el Williams de Alex Albon. Hasta ese momento, los favoritos se habían turnado en cabeza con asiduidad desconcertante. Del doblete de Mercedes para abrir la Q1, a una gran vuelta de Lando Norris con la que dominó la segunda criba. Mientras tanto, Verstappen se mantenía a la expectativa.

¿Por qué Verstappen ya no parece intocable?: una victoria por 725 milésimas, el poderío de McLaren y un "casi acabo en la grada"

¿Por qué Verstappen ya no parece intocable?: una victoria por 725 milésimas, el poderío de McLaren y un “casi acabo en la grada”

En la vuelta 24, cuando apenas se había cumplido media hora de carrera, Max Verstappen fue apercibido con una bandera negra y blanca en el Autodromo Enzo e Dino Ferrari. Según los comisarios, el líder de Red Bull había sobrepasado tres veces los límites en la curva 10, por lo que si reincidía sería sancionado con cinco segundos. La salida de Piratella, camino de Acque Minerali, se le venía atragantando desde el viernes, así que no había lugar para bromas. A diferencia de hace un año en Montmeló, cuando nada más escuchar la misma advertencia se puso a pelear por la vuelta rápida, Mad Max tuvo que hacer frente a la amenaza, esta vez sí, con precaución.

Para saber más

Baste el detalle para perfilar una tendencia que se venía esbozando desde finales de marzo -con el triunfo en Melbourne de Carlos Sainz- y que ayer acabó por confirmarse. El arrasador dominio de Verstappen parece cosa del pasado. Incluso después de su quinta victoria en siete carreras, el tricampeón debería andar con mil ojos ante McLaren y Ferrari. Al menos hasta el parón por vacaciones.

En la penúltima vuelta, con la batería del RB20 casi vacía, Gianpiero Lambiase, su ingeniero de pista, tomó la palabra para solventar las urgencias en Imola. Por entonces, Lando Norris se acercaba a tan sólo 1,1 segundos, después de recortar más de seis en los nueve últimos giros. La velocidad del McLaren con los neumáticos duros resultaba algo más que una amenaza para Max.

Pérez, desquiciado

"La goma dura salió de la ventana operativa, así que fue como conducir sobre hielo. Más de una vez, llegando a Tosa, casi acabo en la grada"; admitió Verstappen. Red Bull había montado ese compuesto en la vuelta 43, después de que su líder estableciese un cómodo colchón en torno a los 7,5 segundos. Sergio Pérez, que había partido undécimo, tampoco encontró el truco a los duros. El mexicano, con una estrategia opuesta a la del resto de favoritos, ni siquiera pudo apretar a Lewis Hamilton y George Russell, sexto y séptimo en la meta. En la vuelta 17, una excursión por la grava de Rivazza le costó cinco segundos y un desquiciamiento del que ya no lograría recuperarse.

Según las primeras mediciones, el ritmo del Verstappen durante los últimos 20 giros fue 29 centésimas más lento que el de Norris. Justo a la inversa de lo mostrado con el compuesto medio, con el que dominó al británico por 28 centésimas. En el cómputo global, tras 63 vueltas y 309 kilómetros, el promedio de McLaren fue mejor por 19 milésimas.

De hecho, el monoplaza papaya volvió a evidenciar una extraordinaria velocidad en las curvas rápidas, así que Norris (25.436) y Oscar Piastri (25.463) marcaron la referencia en el primer sector. Verstappen, pese a sus referidos problemas en las inmediaciones de Acque Minerali, dominó el sector central (28.063) y Charles Leclerc fue el más rápido en el último (27.097). Si a estos datos añadimos la eficiencia del MCL24 para cuidar los Pirelli, concluiremos que la escudería de Woking aspira a convertirse en algo más que un animador del campeonato.

725 milésimas

Tras quitarse el casco, Norris lamentaba no haber dispuesto de unos metros más para tirarse a degüello. Zak Brown, team principal, participaba de ese mismo discurso tan lejano a la complacencia. Tras el aviso de Miami, McLaren ansiaba su segunda victoria consecutiva, un hito que no logra desde hace 12 años con Jenson Button y Hamilton. De no haber sido penalizado el sábado con un par de puestos en la parrilla tras obstaculizar a Kevin Magnussen, Piastri habría ocupado, muy probablemente, la plaza de Leclerc en el podio.

La caza de Norris, que había gestionado las gomas con mimo, se estancó a cinco vueltas para la bandera a cuadros. Su postrera embestida sí le permitió activar el DRS en el último giro, pero Verstappen supo negar los espacios. Desde 1980, cuando por primera vez dio cabida a una cita del Mundial, Imola había acogido 31 Grandes Premios de F1. Y ninguno acabó decidiéndose por tan estrecho margen: 725 milésimas.

Había plena justificación, por tanto, para los alaridos de Red Bull en el parque cerrado. Una euforia acorde a las dificultades planteadas y los desafíos venideros. McLaren ha olido la sangre y ya se siente capaz de desafiar al ogro en cualquier terreno. Leclerc, segundo en el Mundial a 48 puntos, necesita también carne fresca, porque en julio se cumplirán dos años de su última victoria en Austria.

Ahora quedan por examinar las próximas actualizaciones aerodinámicas de Red Bull o e temple de Verstappen, que en Imola pudo igualar el registros de tres triunfos consecutivos de Michael Schumacher (2002-2004). Mad Max aún podrá presumir de que ayer, poco antes de las 10 de la mañana, cuando ni siquiera se sabía el ganador de la Fórmula 3, completaba otro relevo en las 24 Horas de Nurburgring, una cita de iRacing. Al volante de un simulador con el que se divertirá durante la gira europea llevó al triunfo al Team Redline. Quizá, a partir de ahora, no debería permitirse tanto tiempo para su hobby.

Verstappen sujeta a Norris en el 'via crucis' de Alonso en Imola

Verstappen sujeta a Norris en el ‘via crucis’ de Alonso en Imola

Tanto cacareo con el ritmo de Ferrari y McLaren en las tandas largas, tantos homenajes a la leyenda de Ayrton Senna, tantas historias de la vieja en Imola, tantos comentarios por sus fallos del viernes en el segundo sector, para otra victoria de Max Verstappen, la quinta tras siete carreras en 2024. Sólo el arrebato postrero de Lando Norris, que recortó seis segundos en las nueve últimas vueltas, dio un toque de distinción al domingo. Poco que llevarse a la boca en el Autodromo Enzo e Dino Ferrari, donde ni siquiera el podio de Charles Leclerc colmó las fantasías de los ferraristas.

Salido de la nada, como una brisa naranja entre el bochorno de los pinos, el ataque de Norris hizo despertar de su letargo a Mad Max. Las 72 centésimas en la meta, uno de los márgenes más estrechos que se recuerdan, hablan mejor de la exponencial progresión de McLaren que del genuino dominio del amo del Mundial. Verstappen mantuvo la calma para gestionar su ventaja en una situación delicada, cierto. Además, se benefició de un trazado donde cada adelantamiento se paga tan caro como el coltán. Pero de una manera u otra siempre se termina saliendo con la suya.

De poco valió el flamear miles de banderas rojas en Imola, porque las actualizaciones aerodinámicas de Ferrari abrieron el cuarto podio del año para Leclerc, aunque quedaron muy lejos de suponer un salto cualitativo. Carlos Sainz, quinto bajo la bandera a cuadros, sólo tuvo una baza ganadora, pero en la lotería del coche de seguridad, tan habitual en Imola, no hubo ni opción para la pedrea.

Piastri, la sombra de Sainz

Desde las profundidades del averno, Fernando Alonso cruzó último la meta tras la retirada de Alex Albon. No por esperado, resultó menos tortuoso el via crucis, aunque Lance Stroll terminaría salvando un noveno puesto, justo por detrás de los Mercedes y Sergio Pérez. Aston Martin, más pendiente de recopilar datos para el futuro que de la propia remontada, tenía que salirse del carril. Partiendo desde el pit-lane, Alonso fue el único de la parrilla, con permiso de Pierre Gasly, que montaría de inicio neumáticos blandos. Entre los favoritos, todos con medios, salvo Pérez, fuera de posición con los duros.

Aun con las lógicas precauciones, Sainz buscó la sorpresa de salida, pero se vio obstaculizado por Norris en la primera curva. Sin margen para los milagros, Leclerc se mantenía a la sombra del británico, mientras Carlos pugnaba por salir del DRS de Oscar Piastri. Dada la imposibilidad de adelantar, cada cual cuidaba con celo su viña.

Alonso ni siquiera se planteó el adelantamiento ante Logan Sargeant y en la séptime vuelta fue llamado a boxes para montar el compuesto duro. A la salida del pit-lane, el freno delantero izquierdo del Aston Martin iba a sufrir un pequeño incendio. De igual modo, Williams refrescó las ruedas de Albon, con error incluido, dado que los mecánicos no ajustaron bien la delantera derecha del tailandés, que bastante hizo con arrastrar su monoplaza de nuevo al garaje. Quien advirtió de que Imola se antojaba un simulacro de Mónaco, con la consabida fila india, no andaba precisamente equivocado.

El 'undercut' de McLaren

Decían los ingenieros que en las simulaciones del viernes, Leclerc había sido más rápido y Norris más regular, lo que a largo plazo menguaba las posibilidades del monegasco para atacar la segunda plaza. Cumplida la vigésima vuelta, Verstappen había aprovechado el aire limpio para alejar seis segundos al McLaren. Ni siquiera le penalizó un salto al vacío en la variante de Acque Minerali.

La potencia del undercut quedó validada por McLaren, que se anticipó a Ferrari. Por lentitud o por convicción, mantuvieron a Leclerc tres vueltas más que Norris y a Sainz, cuatro más que Piastri. En ese impasse, cualquier safety car hubiese cambiado por completo el escenario. Pero los dioses no obraron el milagro y el madrileño cedió la posición a Piastri. Quinto, a seis segundos del australiano, a Sainz se le había acabado la tela que cortar.

Entre bostezos, los tifosi asistían al desfile triunfal de Verstappen, mientras Lewis Hamilton se daba un garbeo por la grava. Un domingo más, Mercedes transitaba por tierra de nadie, aunque el heptacampéon se diese el capricho de rebasar a Pérez en la curva 1.

El trámite de las 33 vueltas con el compuesto duro tampoco iba a ser del gusto de Alonso. El ritmo tan mediocre del AMR24, rozando el 1:23 por vuelta, le equiparaba con los Sauber y Fernando debía dejar paso a Esteban Ocon. Unos metros por delante, Stroll se batía ante Nico Hulkenberg por la décima plaza. Con el termómetro a 27ºC, tras darse de tortazos por una sombra y un refresco, los hinchas locales llegaron al suspiro cuando Leclerc perseguía a Norris en el radar del DRS. Il Predestinato, pasado de revoluciones, erró con los frenos en la Variante Alta. Y ya no volvió a asomar tras el alerón del McLaren.

Verstappen iguala a Senna en Imola y Alonso cae al pozo

Actualizado Sábado, 18 mayo 2024 - 17:30

Qué mejor tributo a Ayrton Senna que igualar uno de sus récords. Tras un fin de semana más bien insulso en Imola, Max Verstappen estableció su octava pole consecutiva (1:14.746) -39ª en el total- como ya hizo el ídolo paulista entre 1988 y 1989. Mientras Sergio Pérez caía de mala manera en la Q2, el líder de Red Bull voló al volante el RB20, dejando con un palmo de narices a los tifosi, que ni siquiera vieron a Ferrari por delante de McLaren. Oscar Piastri, a 74 milésimas de la cabeza, y Lando Norris, a 91, frustraron a Charles Leclerc y Carlos Sainz, cuarto y quinto respectivamente.

"Es muy especial, porque conmemoramos aquí el 30º aniversario de su muerte. Un bonito homenaje", comentó Verstappen nada más quitarse el casco. Su valentía a la hora afrontar las dos primeras variantes (Tamburello y Villeneuve) marcó la diferencia en Imola (236,4 km/h de media) para desdicha de miles de ferraristas. Los fanáticos seguirán añorando aquel trienio maravilloso (2002-2004) comandado por Michael Schumacher y Leclerc aún deberá aguardar otro fin de semana para empatar las 24 poles de Niki Lauda.

Aunque ninguna desgracia pudo equipararse a la de Fernando Alonso, que partirá desde la última línea de la parrilla (o desde el pit-lane) víctima de su nefasto sábado. El feo accidente de la mañana había obligado a Aston Martin a cambiar íntegramente la unidad de potencia del asturiano. Aún con la lógica angustia pudieron recuperar a tiempo el coche, pero un error del bicampeón a la salida de Tamburello terminó por condenar sus ya menguadas aspiraciones. Con 1:16.917 sólo quedó por delante de Logan Sargeant, que ni siquiera pudo marcar un tiempo válido.

Hulkenberg y Tsunoda

A 28ºC, la temperatura más alta del fin de semana, el neumático medio ofrecía un rendimiento casi equiparable al blando, por lo que Ferrari y George Russell se permitieron la licencia de iniciar con él la Q1. No sólo eso, sino que Leclerc, con esa goma ya usada, acabó a sólo 61 milésimas de Verstappen (1:15.762).

Nico Hulkenberg (1:15.841), debutante sobre este asfalto a los 36 años, y Yuki Tsunoda (1:15.894) llevaron la euforia a Haas y Visa Cash RB, colándose en el top-5. Para entender la igualdad reinante, reseñar que los ocho primeros rodaron en un margen de 25 centésimas. Pierre Gasly, al volante del recuperadísimo Alpine, clavó el tiempo de Sainz, también con los medios en su Ferrari.

El asunto volvería a ponerse bravo en la Q2, con Verstappen demostrando que los errores del viernes no habían afectado a su moral (1:15.176). En su pelea con Leclerc volvió a entrometerse el volador Tsunoda (1:15.358), a tres centésimas del monegasco, mientras Sainz bastante hacía con mantener el sexto puesto ante los McLaren.

Aún más doloroso resultó el desenlace para Pérez, medio segundo más lento que Mad Max y expulsado de la fiesta por Daniel Ricciardo. Apenas una centésima, sí, pero por primera vez desde el GP de Singapur 2022, la filial de Red Bull metía sus dos coches en la Q3. "Qué desastre", admitió por radio el mexicano.

Ferrari marca terreno y Verstappen encadena errores en Imola

Actualizado Viernes, 17 mayo 2024 - 15:12

Las actualizaciones de Ferrari se dejaron sentir desde el arranque en Imola, donde Charles Leclerc marcó el mejor tiempo de la primera sesión libre (1:16.990), por delante de George Russell y Carlos Sainz. El buen momento de la Scuderia se plasmó desde el inicio, cuando el madrileño llegó a liderar la tabla, con 19 centésimas de ventaja sobre su compañero de garaje. Muchos más problemas encontró un errático Max Verstappen, incapaz de mantener su Red Bull sobre el asfalto.

Más que la quinta plaza, a 25 centésimas de Leclerc, la gran sorpresa fueron los titubeos del neerlandés en el segundo sector de Imola. Poco después de que Lewis Hamilton pisase un bordillo y trompease en Acque Minerali, Verstappen encadenó fallos impropios de su nivel. Aún queda mucho fin de semana por delante, pero Christian Horner necesita modificar el rumbo a orillas del río Santerno. Ferrari se antoja un rival de cuidado, como Mercedes y McLaren, que siguen en su línea ascendente.

Cuando apenas habían transcurrido 10 minutos, Alex Albon causó graves daños en su Williams atravesando un piano y hubo que llamar a la grúa entre Piratella y Acque Minerali. La bandera roja comprometía las opciones de la mayoría de equipos, ansiosos por probar sus flamantes paquetes aerodinámicos. Sainz se encaramó pronto a lo más alto, Russell pudo mejorarlo con un Mercedes que parecía recuperar el brío de antaño (1:17.094) y casi de inmediato Leclerc retomaría el liderato. Ya nadie osaría desafiar al monegasco.

Dos rectos en la Variante Alta

No hubo noticias de Verstappen hasta el cuarto de hora final, cuando perdió en el segundo sector lo ganado en los otros dos (1:17.240). Incluso Sergio Pérez, en la inercia alcista del último mes, se permitió superar al tricampeón mundial por siete milésimas. Todo parecía torcido para Mad Max, cuyo adhesivo de la visera terminó encajado en el conducto de los frenos. Tras pasar por boxes para retirarlo, aún tuvo que hacer frente a un grave susto en la Variante Alta, la chicane donde Sainz ya se había marcado otro recto.

Hay que remontarse muy atrás para recordar una sesión tan nefasta de Verstappen. "No tengo ningún agarre en la curva 11", advirtió por radio. Esos malos augurios se hicieron realidad en su última vuelta lanzada. Había marcado el mejor crono en el primer sector, pero no pudo sujetar el coche en Acque Minerali. Su paseo por la grava debería tomarse muy en serio en Red Bull.

El Haas de Bearman

De igual modo, Aston Martin ha de examinar con mimo las evoluciones de su AMR24, que sigue más cerca de Alpine que de McLaren. Tras circular tres cuartos de hora por tierra de nadie, Fernando Alonso pudo colarse en el top10 (1:17.867) a 87 centésimas de la cabeza. Resulta precupante que Pierre Gasly sólo cediese 28 milésimas ante el asturiano o que Lance Stroll, decimosegundo, aventajase a Daniel Ricciardo en 70 milésimas.

Una mención, por supuesto, para Oliver Bearman, que debutaba al volante de un Haas y acabó cinco puestos por delante de su compañero Nico Hulkenberg, farolillo rojo. Por último, los 1.000 euros de multa para Pérez, que cruzó a 89,8 km/h el pit-lane, donde la velocidad se limita a 80 km/h.

Las claves técnicas del nuevo coche con el que Ferrari pretende dar caza a Verstappen

Actualizado Jueves, 16 mayo 2024 - 22:40

Los daños de las inundaciones, que hace un año obligaron a la suspensión por "causas de fuerza mayor", aún se sienten en los muros perimetrales del Autodromo Enzo e Dino Ferrari, parcialmente renovado a cambio de 8,5 millones de euros. Cualquier dispendio, por supuesto, se da por bien empleado en Imola, el escenario elegido por Ferrari para deslumbrar a sus rivales. Atrás quedan ya seis carreras, el primer cuarto del Mundial, pero la Scuderia ha

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Sanción de madrugada para Carlos Sainz, que pasa de la cuarta a la quinta posición

Sanción de madrugada para Carlos Sainz, que pasa de la cuarta a la quinta posición

La FIA hizo esperar un buen rato a Carlos Sainz antes de emitir su veredicto definitivo sobre el incidente ante Oscar Piastri en la curva 17. Poco después de las 02:30 horas, el madrileño recibió la sanción de los comisarios, que le penalizaron con cinco segundos y un punto en el carnet. De este modo, el piloto de Ferrari cae a la quinta posición del GP de Miami, por detrás de Sergio Pérez, aunque 17 centésimas por delante de Lewis Hamilton.

En su escrito, los comisarios consideran a Sainz como "culpable de la colisión". "En el intento de adelantamiento, el coche 55 frenó tarde, no llegó al ápice y perdió la parte trasera, con la colisión resultante. Aunque el coche 81 estaba intentando girar para contrarrestar el intento de adelantamiento dejó espacio suficiente", describen en su texto. "Dadas las circunstancias consideramos que el coche 55 es el principal culpable de la colisión".

El documento 84, firmado por los comisarios Nish Shetty, Andrew Mallalieu, Vitantonio Liuzzi y Dennis Dean, se demoró hasta bien entrada la madrugada peninsular. Los árbitros de la FIA decidieron estudiar el caso con el rigor necesario. Los 10 segundos a Stroll por obstaculizar a Alex Albon y empujarle fuera de los límites en la curva 1 ya se habían anotado con presteza. De igual modo se había apuntado el controvertido caso de Kevin Magnussen, castigado con un drive trough (20 segundos) por una maniobra prohibida durante el periodo de safety car.

"No opino de nacionalidades"

Sainz, en cualquier caso, se sentía estupefacto por lo vivido en Miami. A su juicio, la doble vara de medir resultaba más que evidente. "Me ha sorprendido que Piastri me ha hecho algo muy parecido a lo de Magnussen ayer, que tuvo no sé cuántas penalizaciones. Y hoy no ha caído ninguna", valoró.

Cuando le preguntaron sobre la reunión del viernes entre Fernando Alonso y Mohammed ben Sulayem, presidente de la FIA, y las duras palabras del asturiano, Sainz se mostró bastante más comedido. "No opino de nacionalidades, sino de consistencias e inconsistencias". Minutos más tarde, el propio madrileño admitiría haber cambiado su estilo de pilotaje para adaptarse a la nueva línea de los árbitros.

"Nos han dejado luchar más de lo normal, sin darnos tanto espacio, no sé exactamente por qué. Pero he tomado nota y he hecho exactamente lo mismo que me venían haciendo toda la carrera y he empezado a ser más agresivo", reveló el 55.

Vasseur: "El ritmo estaba ahí"

"Si hubiésemos aguantado otra vuelta más, hoy se podría haber ganado", zanjó Sainz. McLaren había sabido imponer el paso por vuelta más rápido (1:32.128), seguido muy de cerca por Red Bull (69 milésimas) y Ferrari (11 centésimas). Mientras, Norris alzó su primer trofeo de piloto del día en 2024 al recibir el 41% de los votos.

La variedad en el podio, con tres constructores (McLaren, Red Bull, Ferrari) y tres motoristas distintos (Mercedes, Honda, Ferrari), no iba a pasar desapercibida. Como tampoco el primer punto de la temporada para Alpine, en concreto para Esteban Ocon, décimo. "Quizá nos sentimos un poco frustrados, porque el ritmo de carrera lo teníamos ahí", valoró Fred Vasseur, team principal de la Scuderia.

Lando Norris lleva al delirio a McLaren en Miami

Lando Norris lleva al delirio a McLaren en Miami

La espera, cifrada en 109 carreras desde su debut en el Mundial, bien ha merecido la pena para Lando Norris, que al fin pudo paladear en Miami, con ocho segundos de margen ante Max Verstappen, la primera victoria de su vida. Casi tres años después del GP de Italia 2021, McLaren descorchó otra vez el champán sobre uno de sus monos papayas. El delirio en la escudería de Woking, con Zak Brown, su team principal al frente. Quinto en la parrilla, impulsado por un monoplaza con muchas mejoras, el británico tuvo el ritmo y también la suerte. Porque sin ese safety car en el momento oportuno, nada hubiese sido posible ante Mad Max. Bienvenidas sean, en cualquier caso, las alternativas. La Fórmula 1 las necesita como el aire.

Se quejó Verstappen del subviraje y la falta de agarre. Charles Leclerc, tercero en el podio justo por delante de Carlos Sainz, sonreía con deportividad. Ni Red Bull ni Ferrari pudieron seguir el rastro de Norris en el segundo tramo de la carrera. Tras su abandono en la sprint race, Lando se dio el gran homenaje en el sofocante domingo de Florida. El manteo de sus mecánicos, poco después de la felicitación de Fernando Alonso, sólo representó el preludio de una fiesta inolvidable. Pocos sitios como Miami para celebrar. Hasta el hierático Andrea Stella, director deportivo, parecía quebrarse en el podio bajo los acordes del God save the King.

El desaforado ambiente de siempre de las zonas VIP, con el volumen de la música desafiando el rugido de los monoplazas. Los 47ºC sobre el asfalto no pasaron factura a los neumáticos, pero aun así hubo que protegerse del calor con toallas congeladas. Bajo una de ellas asomaba Leclerc, llamado a una grave responsabilidad. Su Ferrari debía sujetarse al alerón trasero de Verstappen.

Con quien nadie contaba era con la estampida de Sergio Pérez en la primera curva. "Deberían penalizarle, porque casi me lleva por delante", lamentó Sainz por radio tras la maniobra del mexicano, tan agresivo que los comisarios debieron examinar minuciosamente su presunta salida en falso. Bastante hizo Carlos para esquivar al Red Bull, fuera de control. Y de ello sacó provecho Oscar Piastri, desde el sexto lugar de la parrilla a la segunda posición en tan sólo cinco vueltas.

El bolardo de Verstappen

McLaren había estrenado mejoras aerodinámicas en el conducto de freno, el alerón delantero y la suspensión trasera. Y esas actualizaciones dieron fruto desde el inicio, con el MCL34 aterrorizando a Pérez. En una carrera que debía resolverse con un solo paso por boxes, el papel preponderante del overcut pronto quedó en evidencia. Ferrari ordenó a Leclerc que tomase la decisión contraria a la de McLaren, mientras Sainz exhortaba a sus ingenieros a mover el avellano.

Por tercer año consecutivo en Miami, la acción en pista quedó reducida a más bien poca cosa. Un desfile similar al de Mónaco, con demasiados coches en pocos metros, pero sin llegar nunca a poder competir realmente por la posición. De manera excepcional, Verstappen lideraba con poco más de tres segundos cuando ya se rozaba el ecuador. En la vuelta 22, el tricampeón mundial se llevó por delante un bolardo a la salida de la curva 16. Era sólo el inicio de sus calamidades. Seis vueltas más tarde, un toque entre Logan Sargeant y Kevin Magnussen en las curvas 2 y 3 forzaría la aparición del safety car.

Un golpe de fortuna para Norris, quien dispuso de una parada gratis, y una sanción de 10 segundos para el danés de Haas, sospechoso habitual en este tipo de incidentes. Iba totalmente en serio McLaren, con la sangre fría de Norris en la resalida ante Verstappen y con un fabuloso ritmo, encadenando vueltas rápidas. Por no mencionar la brava defensa de Piastri ante Sainz, peleando por la cuarta plaza. Se desquiciaba el madrileño reclamando medidas disciplinarias contra el australiano, mientras su ingeniero de pista reiteraba los llamamientos a la calma.

Dos puntos para Alonso

No sobran los espacios en el Miami International Autodrome, ni los puntos de adelantamiento, por lo que el cuerpo a cuerpo entre Piastri y Sainz quedó, en un abrir y cerrar de ojos, como lo mejor del domingo. El madrileño se desesperaba buscando el sitio y terminó colisionando, levemente, con el McLaren en la curva 17. Alfa y omega para la escudería de Woking, liderando con Norris y con el australiano condenado al farolilllo rojo. Los comisarios tomaron buena nota de todo y postergaron su decisión hasta después de la bandera a cuadros.

Por entonces, Alonso se batía frente a Esteban Ocon en pos de la novena plaza. Después de tantas vueltas en aire sucio, el horizonte se despejaba al fin para el asturiano. No fue una remontada tan espectacular como las del GP de Brasil 2022 o el GP de Austria de ese mismo año, pero sí otra estricta muestra de su profesionalismo y coraje. Lance Stroll, tras un tenso cuerpo a cuerpo con Alexander Albon, volvió a quedar por detrás de su compañero de garaje. Otra carrera en los puntos para el irreductible asturiano.

Verstappen no da tregua y Alonso planta batalla en Shanghai

Verstappen no da tregua y Alonso planta batalla en Shanghai

Max Verstappen, como una aplanadora, no dio margen a McLaren y Ferrari en Shanghai. Ni una opción durante 56 vueltas, aunque Lando Norris sorprendiese a Sergio Pérez para subir a la segunda plaza del podio. Un safety car y la estrategia a dos paradas castigaron al mexicano en detrimento del británico, elegido piloto del día. No hubo mucho más donde rascar en el regreso a China, porque la regresión de Ferrari y la implacable inferioridad mecánica de Aston Martin, dejaron a Carlos Sainz y Fernando Alonso en el quinto y el séptimo puesto, respectivamente.

Admitía Verstappen en la meta que su RB20 iba sobre raíles y ni las ralentizaciones de los coches de seguridad iban a comprometer un triunfo decantado desde antes de la salida. Pronosticaba Norris la inferioridad de su coche frente a los Ferrari, aunque no pudo equivocarse de un modo más flagrante. Fue un domingo sin épica, sin historias que contar a los amigos, sin emoción alguna, porque Red Bull ha retomado el hilo y no parece dispuesto a soltarlo. Alonso puso todo de su parte, aunque terminó perdiendo cuatro posiciones. No hay más donde sacar en ese coche.

De salida, el asturiano no se conformó con salir en una zona en la que nunca podría competir con Red Bull, sino que además se permitió la licencia de atacar por fuera a Pérez en la primera curva. Aguantó cinco vueltas en la segunda plaza, hasta que Checo pudo con él por el interior de la curva 6. La competitividad del AMR24 ni siquiera iba a sostenerse ante el McLaren de Norris, que un par de vueltas más tarde aprovechó el DRS para el adelantamiento en la curva 14.

Remontada de Hamilton

El campo de laboratorio de la zona trasera había quedado inaugurado por Lewis Hamilton en el décimo giro y sólo dos más aguantó Alonso con el neumático medio, antes de cambiar al duro. El heptacampeón, desde la antepenúltima plaza de la parrilla, se batió el cobre con más dedicación que de costumbre. Hasta acabar noveno, que no parece poca cosa dados los tiempos que corren para las Flechas de Plata.

En la vuelta 13, llegó el turno de los dos Red Bull, con una superioridad tan notoria como para permitirse esa doble parada. Había que examinar el ritmo de Ferrari y su hipotética ventaja ante Mercedes y McLaren. Sainz apenas podía asomar la nariz ante Russell, así que su atasco en la novena posición se prolongó más de lo debido. Cuando pasó a los duros, también protagonizó una bloqueada frente a Lance Stroll.

En la vuelta 21, el virtual safety car provocado por la avería de Valtteri Bottas dio una oportunidad a Leclerc. Pero como los comisarios no conseguían sacar al Sauber de la trazada, la dirección de carrera pasó al safety car. Aston Martin apostó por el blando para Alonso, mientras los favoritos, incluidos los dos Red Bull, preferían una segunda parada para montar el duro. Se trataba de un plan alternativo con el asturiano, con quien había que arriesgar en busca de la heroica.

La jugada de McLaren

Casi de inmediato pudo superar a Sainz, con el nuevo calzado, aunque la carrera volvería a quedar ralentizada por culpa del accidente entre Yuki Tsunoda y Kevin Magnussen en la curva 5. Stroll se había llevado por también por delante a Ricciardo, completando la doble desgracia de los Red Bulls Racing. Los comisarios castigaron con 10 segundos tanto al alemán de Haas, como al canadiense de Aston Martin.

Por delante, Leclerc iba cerrando los espacios a Pérez, con tal insistencia que el doblete de Red Bull quedaba seriamente comprometido. El plan D de Ferrari, con una sola parada, coincidía con el de Norris, instalado en la segunda plaza, complicando la existencia a Pérez. Aunque no se lo tomaran demasiado en serio cerca de Christian Horner, la jugada de McLaren iba absolutamente en serio.

Alonso, por contra, tenía que pasar por boxes en la vuelta 43 para montar los duros. De la quinta plaza, a la duodécima, pero con un neumático que le permitía rodar en los tiempos de Red Bull. Su remontada hacia los puestos de honor iba a certificarse ante Hamilton y Oscar Piastri, con pasmosa naturalidad. Stroll, como de costumbre, caía por pura inercia, dejando una vacante que aprovecharía Nico Hulkenberg, uno de los más consistentes de la parrilla. La séptima plaza de Alonso, comprometida hasta el final por la degradación, al menos pudo redondearse con el bonus de la vuelta rápida (1:37.810).

Soberbio podio de Carlos Sainz en Suzuka, con Fernando Alonso firme en defensa

Soberbio podio de Carlos Sainz en Suzuka, con Fernando Alonso firme en defensa

Sobre el sagrado asfalto de Suzuka, Red Bull no tiene rival. Se sabía de antemano y se rubricó con el doblete de Max Verstappen y Sergio Pérez, cuyo exasperante dominio dejaba una sola vacante en el podio. A ese tercer escalón se encaramó Carlos Sainz, que no ha bajado del top-3 en sus tres primeras carreras del año. Ferrari hizo todo lo que tenía en la mano para animar una carrera más bien anodina, dominada por las estrategias, donde Mad Max tampoco iba a dejar escapar el bonus de la vuelta rápida (1:33.706).

El cuarto puesto de Charles Leclerc, elegido piloto del día, representa otra fantástica noticia en Maranello. Desde su octavo puesto en la parrilla, el monegasco optimizó el rendimiento de su SF-24, con una sabia gestión de los neumáticos. Igual que Sainz, siempre puntual a la hora de sacar los tiempos, siempre preciso para evitar los riesgos. Fernando Alonso, su mentor en la Fórmula 1, puede sentirse orgulloso. El pilotaje de Carlos reúne buena parte de sus virtudes. Y eso es mucho decir, porque la actuación de Alonso en Suzuka tuvo de nuevo el genuino sabor de la heroica. Sólo él puede quedar sexto con un Aston Martin más lento que ocho rivales.

La acción quedó en suspenso durante casi media hora por culpa de un accidente en la primera vuelta, camino de The Esses. Daniel Ricciardo, que había partido undécimo con los medios, intentaba adelantar a Lance Stroll cuando sufrió la embestida de Alex Albon, demasiado intenso con los blandos. Los operarios repararon las protecciones con la proverbial diligencia nipona y la FIA ordenó otra salida en parado.

El ritmo de Norris

Se presentaba la primera oportunidad para una nueva estrategia con los neumáticos. Red Bull y McLaren no cambiaron nada, pero Mercedes iba a apostar por el duro. Sainz prefirió un medio nuevo, mientras Alonso siguió con el mismo blando. En la parrilla, el asturiano había mostrado una honestidad sencillamente desarmante. Las simulaciones de Aston Martin le condenaban al noveno puesto, justo por delante de su compañero, que partía decimosexto. De modo que lo más prudente sería no forzar cuando le apretaran Oscar Piastri o Leclerc, que ya había ganado la posición a Lewis Hamilton.

Hubo cierta tranquilidad en la resalida, pese al bloqueo de George Russell y el toque entre los Alpine en la curva 1. Casi de inmediato, Pérez perdió el DRS frente a Verstappen, el único que rodaba con regularidad en 1:37. En la undécima vuelta, Lando Norris renunció a las gomas medias que tan mal gestionaba su McLaren, lo que dio la primera opción a Sainz. Justo por detrás, Alonso aguantaba con los blandos, taponando a Piastri.

Todo se animó a partir de la decimoquinta vuelta, cuando pararon Pérez (2,1 segundos) y Sainz (2,3). Un giro más tarde, cumplió con el pit-stop Verstappen, justo a tiempo para salir por delante de Russell. No se iba a librar Red Bull del undercut de Norris al mexicano, gracias al frenético ritmo del MCL38 con los duros. Para desgracia de McLaren, su rendimiento caería pronto en picado por culpa de la degradación.

Quien mejor gestionaba los neumáticos era Leclerc, líder provisional gracias a una apabullante consistencia. Hasta el ecuador de la prueba empujó el monegasco con sus medios. Cuando parecía que ya no aguantaba más, tras ensuciar su calzado en una pequeña excursión por la grava, aún se mantuvo por delante de Norris en el pit-lane. Sainz, por detrás, agradecería cualquier ayuda en su lucha por el podio frente a su viejo amigo en Woking. "¿Por qué me paráis tan pronto?", lamentó Lando, obligado a un último relevo con los duros de 26 vueltas.

Tras cumplir con su segundo pit-stop, Sainz montaba un calzado 10 vueltas más fresco Norris y 11 respecto a Leclerc. Sin embargo precisaba de una fotografía completa de la situación. Sus dudas fueron resueltas por radio y él cumpliría a rajatabla. Se deshizo del McLaren a final de recta antes de enfilar hacia Leclerc. Era momento de cederle paso, tal y como confirmó Xavi Marcos, ingeniero del monegasco. "No pierdas tiempo con Carlos porque estamos compitiendo frente a Norris". Por segundo fin de semana consecutivo, Il Predestinato cedió paso caballerosamente a su compañero.

Alonso, al volante del AMR24, el domingo en Suzuka.

Alonso, al volante del AMR24, el domingo en Suzuka.AP

La titánica lucha de Alonso, en inferioridad mecánica, se fraguó siempre ante Piastri. Mientras Stroll aullaba por la escasa punta de velocidad en las rectas, el abuelo de la parrilla agachaba la cabeza para completar una carrera sin fisuras. A sus 20 vueltas finales frente al McLaren hubo que añadir ese pícaro recurso de entregar el DRS al australiano para defenderse de Russell. El mismo truco que Sainz le había recetado en Singapur.

Parecía el momento de Mercedes, cuyo rendimiento sigue muy por debajo de lo esperado. Especialmente en manos del rezagado Hamilton. Russell, a quien Pérez había borrado del mapa con un fabuloso adelantamiento en 130R, sí pudo desembarazarse de Piastri en la penúltima vuelta. Alonso aún conservaba un segundo, margen suficiente para alcanzar la bandera a cuadros en sexta posición.