Alex Graneri, el nuevo Craviotto que salió de una heladería: "Mi madre trabajaba mucho todos los veranos"

Alex Graneri, el nuevo Craviotto que salió de una heladería: “Mi madre trabajaba mucho todos los veranos”

Alex Graneri es piragüista, y uno de los buenos, campeón del mundo júnior hace poco, sustituto ahora de Saúl Craviotto en el K4 500 español, gracias al helado. Concretamente, al Häagen-Dazs. Si no existiera el frío dulce, si la gente no se lanzase a por tarrinas cada verano, Graneri nunca hubiera tocado una pala, quizá ni tan siquiera hubiera disfrutado del mar. No hay que ser un genio del marketing para ver el patrocinio.

«Mi familia es de Logroño, pero mi madre se fue a Palma y por eso mi hermana y yo nacimos allí. Cuando yo tenía unos 10 años, ella empezó a llevar una heladería de Häagen-Dazs en el centro y tenía mucho trabajo en verano, así que estuvo buscando campamentos para nosotros. Una amiga suya le habló del que hacía el Real Club Náutico de Palma y allí acabamos mi hermana Cristina y yo. Era sólo una semana probando el piragüismo, pero nos encantó y un entrenador, Ismael Uali, nos ofreció seguir durante el curso. Y así hasta ahora», relata Graneri en conversación con EL MUNDO desde Szeged (Hungría), donde el pasado sábado fue cuartos en la final del K4 500 metros en la Copa del Mundo sprint como parte de uno de los equipos más brillantes de la historia del deporte español.

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se colgaron la plata; en París 2024, el bronce; y por ello en Los Ángeles 2028 todo lo que no sea un podio sería un fracaso. Por eso la exigencia sigue siendo máxima. Con la continuidad de Craviotto todavía en el aire, ha entrado Adrián del Río como sustituto, pero los otros tres componentes de siempre, Marcus Cooper, Carlos Arévalo y Rodrigo Germade, no son fijos. Germade empezó la temporada post olímpica sintiéndose vacío, falló en los primeros selectivos y, ¡pum!, ahí está ya Graneri con sus 21 años. En el Europeo y el Mundial de esta primavera ocupará su asiento; luego ya veremos.

La competencia interna en España es una locura.
Es complicado para todos, pero es normal que sea así porque hay mucho nivel. Este año empezamos con un selectivo donde se escogió a los 12 piragüistas más rápidos, luego hubo otra cita para reducir el nombre a tres y después hicimos aún más pruebas internas. Al final acabé yo en el K4 500, que para mí es un sueño, llevo toda la vida viéndoles competir a ellos. Siempre he luchado por estar aquí. Es duro jugarte tu futuro en 300 metros, pero el deporte es así.
Y luego en este K4 sólo vale ganar medallas olímpicas.
Sí, pero estos compañeros te dan una sensación de seguridad absoluta. Yo agacho las orejas, escucho e intento aprender lo máximo posible. Saúl es un superhéroe, un súperhombre en el piragüismo, pero siempre me he fijado mucho en Marcus, por ser de Palma y por su estilo. Competir ahora a su lado es increíble.

El piragüismo, todo o nada

Después de aquel campamento de verano en Palma junto a su hermana -hoy entrenadora-, Graneri no tardó en destacar y en mudarse al Centro de Tecnificación Deportiva de Trasona, en Asturias, para alcanzar la elite. Luego llegaría su dominio de la categoría júnior, dos temporadas en Sevilla, una en Madrid y el desencanto de los Juegos de París, cuando pudo clasificarse en el K1 1000, pero Paco Cubelos le arrebató la plaza.

«Hay que hacer muchos sacrificios, pero vale la pena. Soy un chico muy familiar y no veo mucho a los míos desde que tengo 16 o 17 años, así que me he acostumbrado a convertir cualquier sitio en mi hogar. Allí donde voy, sea a un centro de tecnificación, a una concentración o a alguna competición me llevo algunas fotos y con eso me basta», cuenta Graneri, que lo ha apostado todo al piragüismo. De hecho, este año había estudiado para las pruebas de acceso a un grado superior de actividades físicas, pero el mismo día del examen le pusieron un selectivo y no pudo presentarse. Lo intentará en 2026, asegura, si el piragüismo se lo permite.

Ahora, más que nunca, el camino a una medalla olímpica en los Juegos de Los Ángeles 2028 está muy claro. Si lo logra tocará celebrar con un helado de Häagen-Dazs, por supuesto. «De niño era lo que comía después de cada entreno, pero ahora tengo que controlarme. Una medalla será una buena excusa», finaliza.

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En diciembre de 2022, Aron D'Souza estaba levantando pesas en un gimnasio de Miami cuando se fijó en varios culturistas cuarentones que compartían el espacio con él. Su curiosidad innata les hizo preguntarles qué hacían para conseguir ese cuerpo, esa fuerza, y ellos le hablaron de sustancias para mejorar el rendimiento. Aquella conversación hizo clic en él y le trajo otros recuerdos que ya había ido acumulando en su cerebro como el artículo del profesor de Oxford Julian Savulescu en el que menciona la posibilidad de permitir el uso de sustancias dopantes en los Juegos Olímpicos.

Así que esas Navidades, en la casa de playa que alquila cada año, D'Souza empezó a dar forma a esa idea y creó un plan de negocio en un folio. Dos personas vieron ese primer boceto: su padre, profesor de medicina, y Peter Thiel, fundador de Paypal, inversor y amigo con el que comparte la cena de Año Nuevo desde hace 15 años. Si a Thiel le pareció "una idea genial", su progenitor le contestó: "El día que consigas hacerlo, cambiarás el mundo". Recientemente, el hijo de Donald Trump invirtió "millones con dos dígitos" en aquel folio que hoy es una compañía de más de 30 personas afincada en Nueva York y la expectativa se terminó por hacer realidad.

Dentro de un año, el 21 de mayo de 2026, se inauguran los Enhanced Games o Juegos Mejorados, a los que sus detractores califican como Olimpiadas del Dopaje. "No son una competición, son un movimiento", apunta su fundador. Se trata de una competición donde se permite tomar sustancias para mejorar el rendimiento prohibidas en el mundo del deporte, aunque también existe la posibilidad de competir al 'natural'.

El presidente de Enhanced Games.

El presidente de Enhanced Games.E. M.

Serán cuatro días de torneo en la ciudad americana de Las Vegas, donde se construiran las instalaciones necesarioas para acoger: natación, con pruebas de 50 y 100 metros estilo libre; atletismo, 100 metros y 100/110 vallas y levantamiento de pesas, en sus modalidades de Snatch y Clean and Jerk. "Tenemos una misión, la de construir superhumanos", apunta D'Souza a EL MUNDO y añade: "No es solo crear un evento de deportes nuevo o hacer dinero, es, literalmente, crear humanos 2.0 y reinventar todo, desde los deportes a lo que significa ser humano".

¿Pero está creando un movimiento o una religión?
Es un movimiento, pero los mejores movimientos tienen aspecto de religión, lo tengo que admitir.

A esta primera edición cuenta que se apuntarán en torno a 100 atletas. No obstante, mantienen que sus nombres se desvelarán más próximos a la disputa porque, a día de hoy, sólo han hecho público el fichaje de cuatro nadadores. Se trata de James Magnussen, nadador y medallista olímpico en Londres 2012 y Río 2026 y el primer deportista en apuntarse a esta idea; el búlgaro y medallista europeo de natación, Josif Miladinov, el recordman mundial del 50 mariposa, Andrei Govorov, y el nadador griego Kristian Gkolomeev.

Nuevo récord del mundo de 50 metro libres de natación

Gkolomeev no es un atleta cualquiera en el mundo Enhanced. Él ha sido el seleccionado para superar los límites humanos y reafirmar los principios de este tipo de campeonato. El 25 de febrero de este año, en el centro acuático de Greensboro (Carolina del Norte), el nadador griego de origen búlgaro mejoró la marca del récord mundial de César Cielo en los 50 metros libre, vigente desde 2009, época de los superbañadores. El deportista bajó el tiempo en dos centésimas de 20,91 a 20,89. "Fue el resultado del uso de la tecnología, un buen entrenamiento y la utilización de sustancias dopantes", aseguran desde una organización que ha querido recoger todo el proceso en un documental de una hora que se hizo público en el lanzamiento de estos Juegos.

Premio por batir el récord del mundo.

Premio por batir el récord del mundo.E. M.

Como premio por este logro, Gkolomeev recibió de la compañía Enhanced un millón de dólares, cantidad que piensan pagar a todo deportista que rompa el récord mundial en los 50 estilo libre o en los 100 metros lisos en los próximos juegos. Además, cada prueba contará con medio millón en premios, con 250.000 dólares para el que obtenga la medalla de oro. "Nosotros pagamos a nuestros deportistas y estamos dispuestos a compartir la riqueza con ellos. En los Juegos Olímpicos, un atleta gana de media 30.000 dólares al año mientras que el presidente del Comité está volando en un jet privado. Hemos diseñado un sistema económico que apoya la sostenibilidad a largo plazo y, por lo tanto, la salud de nuestros atletas", explica D'Souza.

La salud

Es precisamente esta última pata una de las más criticadas por el sistema tradicional. La salud del futuro de los deportistas que tomen sustancias dopantes. "Solo hay un mensaje: si alguien es lo suficientemente imbécil para querer formar parte será suspendido por mucho tiempo", apuntó Sebastian Coe, presidente de World Athletics. Además de la prohibición, el ex mediofondista británico insulta a los atletas que, considera, ponen en riesgo su integridad física.

Uno de los nadadores de Enhanced Games.

Uno de los nadadores de Enhanced Games.E. M.

D'Souza responde primero desde los principios básicos de la libertad de cada uno para realizar con su cuerpo lo que uno desee. Pero luego asevera que el uso de sustancias dopantes supervisado por un especialista, de hecho cuentan con una Comisión Médica Independiente que vela por ello, puede suponer una mejora en la salud no sólo de los deportistas, también de los ciudadanos de a pie. "Las mismas drogas que permiten a los atletas correr más rápido y saltar más alto también permitirán a los individuos ser más saludables, más fuertes, trabajar más tiempo y tener vidas más productivas", apostilla.

Así, es complicado catalogar el propósito de la compañía de los Enhanced Games, "un sueño" por el que D'Souza ha arriesgado "su reputación profesional" como abogado y gestor de un fondo de millones de dólares. "El objetivo no es sólo deportivo, también de salud. "¿Quiero vivir hasta los 100 en un cuerpo destrozado, postrado en una cama? No. ¿Viviría hasta los 100 si pudiera tener mi cuerpo de 25 años? Absolutamente", apostilla.

¿Usted usa sustancias dopantes?
No, pero considero hacerlo cuando se establezcan los protocolos de mejora. Eso sí, lo haré bajo supervisión médica.
La NFL aprueba la participación de sus estrellas en el debut del 'flag football' en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028

La NFL aprueba la participación de sus estrellas en el debut del ‘flag football’ en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028

Actualizado Miércoles, 21 mayo 2025 - 12:18

Las franquicias de la NFL han votado en la Reunión de Primavera de la liga permitir la participación de jugadores de la NFL en la disciplina de flag football de los Juegos Olímpicos de 2028, en Los Ángeles.

La resolución aprobada autoriza a la liga a trabajar con la Asociación de Jugadores de la NFL, la Federación Internacional de Fútbol Americano (IFAF) y las autoridades olímpicas pertinentes para implementar las reglas que rigen la participación de los jugadores de la NFL en el flag football, que hace su debut olímpico en 2028 y que consiste en una modalidad del fútbol americano sin placajes, sólo quitando una bandera al rival.

"Es un honor increíble para cualquier atleta representar a su país en los Juegos Olímpicos, que es el pináculo del deporte mundial", señaló el comisionado de la NFL, Roger Goodell. "Sé de primera mano que la inclusión del flag football en los Juegos Olímpicos ha despertado un enorme entusiasmo entre los jugadores de la NFL, interesados en la oportunidad de competir por su país en el escenario mundial. Estamos encantados de que ahora tengan esa oportunidad".

Las listas olímpicas serán seleccionadas por los Comités Olímpicos Nacionales de cada país basándose en la propuesta de las respectivas Federaciones Nacionales.

"Acojo con gran satisfacción el resultado de esta votación, que promete añadir otra dimensión a lo que ya se perfila como un debut que cambiará las reglas del juego para el flag football en los Juegos Olímpicos", declaró el Presidente de la IFAF, Pierre Trochet. "La National Football League alberga a las mayores estrellas del fútbol americano, que proceden de cada vez más países, y ahora tienen la oportunidad de brillar en el mayor escenario del deporte mundial, mostrando todo lo que hace del flag football un auténtico fenómeno mundial". Las 75 federaciones nacionales de la IFAF están conmigo para dar las gracias a nuestros socios de la NFL por esta nueva demostración de su compromiso con el flag football en el movimiento olímpico. Trabajaremos juntos para garantizar que nuestro deporte contribuya como elemento decisivo del éxito de LA28".

La competición olímpica de flag football constará de seis equipos masculinos y seis equipos femeninos, compuestos por 10 jugadores por equipo, con un formato de juego de cinco contra cinco.

Según los términos acordados este martes, la participación de los jugadores de la NFL en los equipos nacionales de flag football de sus países comenzará con una prueba o proceso de clasificación antes de la competición olímpica.

"Los jugadores nos han expresado su gran deseo de tener el honor de competir en los Juegos Olímpicos, y estamos entusiasmados de que nuestros miembros puedan representar a su país en el más alto escenario internacional", indicó el Director Ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NFL, Lloyd Howell Jr. "Estamos deseando trabajar con la Liga, la IFAF y las autoridades olímpicas en los términos de su participación para garantizar que los jugadores que compitan lo hagan protegiendo su salud, su seguridad y su trabajo".

El flag football se rige internacionalmente por la Federación Internacional de Fútbol Americano, reconocida por el COI, que cuenta con 75 federaciones nacionales miembros repartidas por todos los continentes. En los últimos Campeonatos Mundiales de Fútbol Americano de la IFAF participaron 31 países, una cifra récord que refleja el explosivo crecimiento de este deporte de base, con 20 millones de jugadores en todo el mundo.

"No hay duda de que el torneo de flag football de 2028 en los Juegos LA28 será una de las competiciones más emocionantes de la historia olímpica, y la inclusión de jugadores de la NFL la llevará a nuevas alturas", señaló el presidente de LA28, Casey Wasserman. "Este hito no habría sido posible sin el apoyo del Comisionado de la NFL Roger Goodell, la Asociación de Jugadores de la NFL, los propietarios de sus clubes y, lo que es más importante, los atletas, a quienes estaremos deseando ver en el campo en 2028".

El COI revoluciona el programa olímpico de Los Ángeles 2028: más equipos femeninos que masculinos en fútbol y adiós al relevo mixto de marcha en el que España fue oro

El COI revoluciona el programa olímpico de Los Ángeles 2028: más equipos femeninos que masculinos en fútbol y adiós al relevo mixto de marcha en el que España fue oro

Un "fuerte compromiso con la innovación y la igualdad de género". Así ha anunciado el Comité Olímpico Internacional este miércoles los cambios que el programa de Los Ángeles 2028 experimentará en sus Juegos Olímpicos. Por primera vez en la historia tendrán el mismo número de deportes de equipo en hombres y mujeres.

Esa sería la medida más llamativa de lo acordado en la reunión de la Ejecutiva del COI en Lausana (Suiza) -la primera después de la elección de la zimbabuense Kirsty Coventry como presidenta del organismo en sustitución del alemán Thomas Bach-, capitaneada por el fútbol y su particularidad, inédita: habrá más selecciones femeninas (16) que masculinas (12).

Aunque para España esto quede en anécdota, no lo será otra de las decisiones tomadas, la de la desaparición del relevo mixto de marcha, que debutó en París con el flamante oro de la pareja que formaron María Pérez y Álvaro Martín, campeones ya para la eternidad, pues si no tenían antecesores tampoco tendrán predecesores. Además, los 20 kilómetros marcha pasarán a ser una media maratón. En atletismo la otra innovación será la inclusión de un relevo mixto de 4x100 metros.

Para el COI, la igualdad de género ha sido un factor clave a la hora de decidir la cuota de atletas y el número de eventos. En el programa deportivo inicial, con 10.500 atletas, el número de mujeres es de 5.333 y el de hombres de 5.167. De los 351 eventos, hay 161 femeninos, 165 masculinos y 25 mixtos.

Más equipos en 3X3

Llama la atención el caso del fútbol, donde el COI ha invertido el número de equipos que hubo en París. Ahora serán 16 selecciones femeninas y 12 masculinas.

En waterpolo se incrementa a 12 el número de equipos femeninos para equipararlo a los masculinos. Y en boxeo se añade una categoría femenina, con lo que también habrá el mismo número en relación con la masculina.

En baloncesto 3x3, después de haber debutado en los Juegos de Tokio 2020 con ocho equipos en cada categoría, para los Ángeles se expandirá a 12, cuatro más por género.

Otra de las novedades aprobadas por el órgano directivo del COI es que en Los Ángeles 2028 habrá seis pruebas más de velocidad en natación, al incorporarse los 50 metros espalda, braza y mariposa tanto en hombres como en mujeres.

¿Quién es Kirsty Coventry? De familia adinerada en Zimbabue, dos veces campeona olímpica, premiada por el dictador Mugabe y respaldada por Trump

¿Quién es Kirsty Coventry? De familia adinerada en Zimbabue, dos veces campeona olímpica, premiada por el dictador Mugabe y respaldada por Trump

Era sólo una niña, apenas 16 años, cuando Kirsty Coventry ya fue escogida Deportista del año en su país, Zimbabue. Tan sólo había debutado en los Juegos Olímpicos, llegó a semifinales en los 100 metros espalda de Sydney 2000, pero su existencia era tan extraña que se convirtió en una estrella. Su instituto, el privado y femenino Dominican Convent High School de Harare, se le quedó pequeño, se fue a estudiar a la Universidad de Auburn de Estados Unidos y, de ahí, a la gloria. Primero, campeona olímpica de los 200 metros espalda en Atenas 2004 y Pekín 2008, luego Ministra de Deportes de Zimbabue y finalmente desde este jueves, presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI).

Será la primera mujer al frente del organismo en sus 130 años de historia, la primera dirigente nacida en África y, entre otras cosas, la primera escogida en la primera ronda de las elecciones. Ni Jacques Rogge ni Thomas Bach, sus dos predecesores, que también contaron con mucha competencia, se impusieron con tanta diferencia sobre el resto. En la votación inicial, Coventry obtuvo 49 votos de los 97 posibles mientras el español Juan Antonio Samaranch Salisachs, el segundo candidato, se llevaba 28; el británico Sebastian Coe, tercero, acababa con ocho; y el resto de aspirantes apenas eran respaldados.

El éxito de Coventry se explica principalmente a través del apoyo del propio Bach, que llevaba meses haciendo campaña interna por ella, pero también responde a otros factores. "Necesitamos que quien ocupe la presidencia tenga una idea muy clara sobre cómo afrontar el futuro a largo plazo", dijo Bach, poniendo en valor la edad de los aspirantes, y le sobraba razón. El dirigente alemán, cuyo bajo mandato se incorporaron más de la mitad de los miembros presentes -que le debían un favor-, sabía que su influencia era importante, pero necesitaba más argumentos.

FABRICE COFFRINIAFP

Coventry convenció por ser mujer, por su juventud a sus 41 años, por su currículo, por ser africana y por su formación estadounidense. Nadie como ella puede restablecer las relaciones entre el COI y el Gobierno de Donald Trump, que había sugerido su respaldo hacia ella, y al mismo tiempo representar un éxito para África, el único continente que todavía ha sido escogido como sede de unos Juegos Olímpicos. El equilibrio parece imposible, pero Coventry lleva en esa línea todavía; en peores se ha visto.

El polémico premio de Mugabe

Hija de una familia adinerada instalada décadas atrás en Zimbabue con su empresa química, cuando fue campeona olímpica supo lidiar con el dictador de su país, Robert Mugabe. "Nuestra chica de oro", la llegó a llamar Mugabe, que le premió con 100.000 dólares después de su éxito en Atenas 2004 y la expuso como un ejemplo de "blanca buena". Pese a su política identitaria poscolonial, a la expulsión de miles de granjeros blancos, Coventry se supuso un emblema de la unión del país y ella no rechazó esa figura.

Desde su residencia en Estados Unidos, participó en algunas campañas humanitarias, pero nunca se opuso abiertamente a Mugabe, un hecho que en las últimas semanas le había afeado la prensa inglesa, a favor de la candidatura de Coe. De hecho, cuando Emmerson Mnangagwa, ex vicepresidente de Mugabe, logró hacerse con la presidencia a través de un golpe de estado en 2017, la nombró Ministra de Juventud, Deportes, Artes y Recreación, un cargo al que ahora deberá renunciar. Su futuro ya no está en su país, aunque ha prometido que trabajará para que África tenga más voz.

FABRICE COFFRINIAFP

Ahora debe ponerse a trabajar por todo el mundo para, cuando reciba el relevo de Bach el próximo 23 de junio, encara múltiples problemas: la reentrada de Rusia en los Juegos Olímpicos, la pérdida de varios patrocinadores japoneses esenciales para el olimpismo, la negociación de los contratos televisivos, la elección de una sede para los Juegos Olímpicos de 2036 y, entre otras cosas, la llegada de las deportistas trans a las competiciones y los problemas económicos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) por los recortes del Gobierno de Trump.

El anterior presidente, Bach, que nunca se opuso frontalmente a las trans, no mantenía buenas relaciones con el dirigente estadounidense, que amenazaba con vetar a deportistas de varios países en los Juegos Olímpicos de los Ángeles 2028, pero Coventry tiene armas para arreglar la situación. Ya ha anunciado "medidas estrictas" para acatar esas cuestiones de género y, a través de los medios estadounidenses, la administración Trump le ha dado su visto bueno.

El olimpismo da un triple mortal hacia el futuro: una mujer frente al debate de la transexualidad y la testosterona de Trump y Putin

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El apoyo de Thomas Bach, presidente saliente, a Kirsty Coventry podría justificar su victoria, pero no esta victoria, tan abrumadora que no necesitó que se eliminaran, uno a uno, el resto de los seis candidatos. El olimpismo ha hecho mucho más que apostar por la primera mujer. Ha dado un triple mortal hacia el futuro, en una decisión no carente de riesgos, porque el deporte quiere cambios que no observaba posibles con Juan Antonio Samaranch Salisachs ni con Sebastian Coe. Los miembros del COI entienden que ambos representan el pasado frente a un porvenir que va a necesitar de decisiones audaces y que difícilmente toman quienes han formado parte del establishment durante tanto tiempo: Coe, como presidente de la World Athletics; Samaranch Salisachs, como vicepresidente del propio COI.

Un rasgo de ese tiempo ha sido el presidencialismo, incluso el de Bach, y del que Coventry se ha desmarcado desde el primer momento. La ex campeona olímpica de natación, de Zimbabue, ha explicado que rige su vida a través de la filosofía 'Ubuntu': «Soy porque somos». Originaria de las culturas zulú y xhosa, rechaza el individualismo y entiende que los seres humanos son capaces de conseguir objetivos porque están conectados. De esa forma, insiste, quiere dirigir el Movimiento Olímpico. Loable propósito en un deporte que apuesta cada vez más por ex deportistas en puestos de gobierno, al contrario del antiguo régimen. Coe lo era, pero su arrogancia lo aproximaba al dirigismo del pasado. Los ocho apoyos que obtuvo en la votación envían al británico a la viñeta del cómic olímpico. Ridículo. Samaranch Salisachs fue segundo con 28, a 21 votos de la ganadora, muy lejos del consenso que inspiró su padre y patriarca del olimpismo moderno.

El caudillaje es también un signo de los tiempos en un mundo en el que va a tener que interactuar la nueva presidenta, con Donald Trump como anfitrión de los siguientes Juegos, y Vladimir Putin deseoso de volver a la platea olímpica si hay paz en Ucrania.

Coventry era, además, la candidata más joven, con 41 años, frente a Samaranch Salisachs y Coe, por encima de los 60. Su condición de mujer impulsará la paridad donde no haya llegado, pero antes deberá afrontar la peliaguda cuestión de la transexualidad. Como africana, su continente empieza a soñar.

Kirsty Coventry, al frente del COI: muchas votaciones en una

Kirsty Coventry, al frente del COI: muchas votaciones en una

El Comité Olímpico Internacional (COI) ha efectuado muchas votaciones en una. Y todas históricas. Ha votado uniformidad (49 sufragios, la mínima, pero suficiente, mayoría absoluta). Ha votado rapidez para dejar clara la dirección de la papeleta (elección en primera ronda). Ha votado juventud y, por lo tanto, futuro y estabilidad (Kirsty Coventry tiene 41 años y, antes de los 70, edad límite para el desempeño del cargo, podrá cumplir los ocho años de mandato, más, llegado el caso, una legal prórroga de cuatro).

Ha votado mujer, la primera en 131 años de historia. Mujer. No feminismo, en el sentido rabiosamente beligerante que le dan por aquí; y ya veremos si alguna de nuestras voces políticas más conspicuas al respecto, entre ellas la de la ministra de Deportes, se congratula del hecho. Seguramente no, porque Coventry es africana, sí, y ese aspecto se ha resaltado. De Zimbabue, por añadidura. Pero blanca y rubia en un país con el 98,8% de población negra. Así que, es probable que sea señalada como representante de la minoría privilegiada que mantiene en toda clase de precariedades al resto de la ciudadanía de su país. Además, de formación universitaria estadounidense, Coventry formará presumiblemente con Donald Trump, anfitrión en Los Angeles de los Juegos 2028, una entente cordial en un novedoso y turbulento contexto geopolítico.

El COI ha votado también excelencia deportiva individual en la natación, uno de los tres deportes reyes de los Juegos (Coventry, 1,80 de excepcional espaldista, reúne siete medallas olímpicas, dos de ellas de oro. Thomas Bach, el primer presidente campeón olímpico, fue oro en esgrima por equipos).

El COI ha votado, en definitiva, modernidad en una especie de consciente y loable inmolación. Si bien el organismo ya no es el cuerpo anquilosado, geriátrico y masculino de antaño, la elección de Coventry precipita los plazos que conducirán a los cambios. De algún modo, y con cierto retraso, porque los tiempos cambian a tenor de los acontecimientos y no de los calendarios, el siglo XXI olímpico empieza con esta presidencia revolucionaria que transforma, para reforzarlo, el olimpismo.

Coventry era la apuesta de Bach, el hombre que ha nombrado a más del 70% de miembros de la Asamblea y elevado en ella hasta el 44% el número de mujeres. Ése es su mayor legado. Actual y, a la vez, póstumo.

Kirsty Coventry es elegida por mayoría absoluta la primera presidenta del Comité Olímpico Internacional

Kirsty Coventry es elegida por mayoría absoluta la primera presidenta del Comité Olímpico Internacional

Kirsty Coventry será la próxima presidenta del Comité Olímpico Internacional (COI), la primera mujer al frente del organismo en sus 130 años de historia. En el complejo turístico griego de Costa Navarino, a 100 kilómetros de Olimpia, los 106 miembros presentes escogieron a la ex nadadora zimbabuense por delante de los otros seis candidatos, entre ellos el español Juan Antonio Samaranch Salisachs y le entregaron las riendas del deporte mundial.

La favorita del todavía presidente, Thomas Bach, se impuso haciendo valer su currículo, dos veces campeona olímpica, y su experiencia como gestora al frente del Ministerio de Deportes de su país, Zimbabue. En primera ronda recibió 49 votos, justo los necesarios para ganar, con Samaranch segundo con 28. Su elección fue una sorpresa, no tanto por ser escogida ella, como por su superioridad en votos respecto al resto.

Desde que, en los Juegos Olímpicos de París, Bach confirmó que no retorcería el reglamento para presidir el organismo cuatro años más, el proceso electoral pasó por distintas fases, pero en ningún momento se pensó que la votación podía resolverse en primera ronda. En los primeros meses, el inglés Sebastian Coe parecía el candidato perfecto gracias a su buena gestión de la Federación Internacional (World Athletics), a su conocimiento del propio COI -ya obtuvo los Juegos Olímpicos de 2012 para Londres- y a su ascendente como leyenda del deporte. El pasado 30 de enero, cuando los candidatos expusieron sus programas a los miembros en la sede de Lausana, no había dudas de que Coe estaba por delante. Pero en las semanas previas a las elecciones todo empezó a cambiar.

Coventry y el respaldo de Bach

El apoyo interno de Bach a Coventry la aupó en las apuestas y el trabajo en los despachos de Samaranch colocaron a ambos con posibilidades de ascender al trono. Pese al secretismo y a los poquísimos votantes, la igualdad se aceptó como una certeza. Y se multiplicó la tensión. Según desvelaba 'New York Times', en las horas previas hubo denuncias cruzadas de irregularidades y medios afines a unos y otros intentaron decantar la balanza.

El domingo, el 'Sunday Times' señalaba a Samaranch como "el hijo de un fascista" por los lazos de su padre con el franquismo y criticaba la existencia en China de una Fundación Samaranch dirigida por dos de los miembros votantes. De Coventry tampoco se quedaba atrás al denunciar los regalos que aceptó de quien fuera dictador de su país, Robert Mugabe. Finalmente la campaña británica no funcionó y Coe perdió la carrera.

Coventry ahora deberá ponerse a trabajar, aunque todavía en la sombra. Bach será presidente hasta el próximo 23 de junio, cuando oficialmente tendrá lugar el relevo. A partir de entonces el nuevo dirigente deberá encarar la reentrada de Rusia en los Juegos Olímpicos, los problemas económicos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) por los recortes del Gobierno de Donald Trump, la llegada de las deportistas trans a sus competiciones, la pérdida de varios patrocinadores importantes para el olimpismo, la negociación de los contratos televisivos y, entre otras muchísimas cosas, la elección de una sede para los Juegos de 2036.

Los desafíos para el nuevo presidente: premios, Rusia, dopaje, trans y... ¿Arabia Saudí como sede olímpica?

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«Podemos introducir los premios económicos en los Juegos. Desde mis años como atleta siempre he hablado de la importancia del bienestar financiero de los deportes. Y creo que se puede hacer respetando la filosofía olímpica. Debemos aceptar que ahora vivimos en un mundo diferente», anunciaba meses atrás Sebastian Coe, uno de los siete candidatos a la presidencia del Comité Olímpico Internacional (COI) y explotaba la campaña que terminaba este jueves. De repente, un asunto peliagudo en el que todos los aspirantes tenían que mojarse. Desde su creación, los Juegos Olímpicos promueven el espíritu amateur del deporte, «lo importante es participar», pero teniendo en cuenta que el COI facturó 7.000 millones de euros en el pasado ciclo olímpico, el debate es lógico. ¿Premiar las medallas o no hacerlo?

Muchos comités nacionales ya recompensan a sus deportistas por cada oro, por cada plata, por cada bronce -en España, 94.000, 48.000 y 30.000 euros, pero en este caso sería un premio de la propia organización. Coe lo tiene claro y los otros candidatos también: el resto, ni hablar.

Excepto Coe, nadie más se ha proclamado a favor de los premios por una cuestión lógica: habría menos dinero a repartir. Si las más de 1.000 medallas repartidas en los Juegos Olímpicos llevasen consigo una retribución, los comités nacionales y las federaciones internacionales verían reducidos sus ingresos y sus presidentes forman el grueso de los votantes en las elecciones.

«Estoy totalmente en desacuerdo [con Coe]. Los campeones deben ganarse la vida con ello, pero tienen que ser sus comités olímpicos, sus patrocinadores o sus países los que recompensen sus éxitos», respondía Juan Antonio Samaranch Jr. en la misma línea que el resto de aspirantes. De hecho, tan rotunda ha sido la negativa de los candidatos a la propuesta de Coe, que el ex mediofondista ha tenido que matizarla. En sus últimas comparecencias ha asegurado que no habría premios generalizados y que sólo existirán en determinados deportes.

En el horizonte, la sede de 2036

En todo caso, el debate como mínimo ha puesto picante a una campaña electoral sin apenas diferencias entre los candidatos. En el resto de materias en cuestión, todos han coincidido, incluso en la necesidad de la pronta reintegración de Rusia al movimiento olímpico, que podría llegar antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. La crisis del sistema antidopaje mundial por culpa de los recortes de la administración de Donald Trump ha aparecido como una preocupación generalizada, así como la negativa a la integración de las deportistas trans en las competiciones femeninas.

La Directiva de Thomas Bach fue benevolente con las mujeres trans, pero después de que la mayoría de federaciones internacionales les cerraran la puerta, el papel actual del COI es simbólico. Si el nuevo presidente o la nueva presidenta veta definitivamente a las mujeres trans en los Juegos Olímpicos, esa medida apenas tendrá ningún efecto real, pues éstas ya están vetadas por los reglamentos específicos de casi todos los deportes.

En realidad, para muchos de los miembros del COI lo más importante son las promesas sobre su propia relevancia. Después de la crisis con las ciudades candidatas y de la corrupción en las elecciones de sedes olímpicas como Río de Janeiro, Bach decidió hacerse con todo el poder y la Asamblea sólo podía reafirmar sus decisiones. Los Ángeles fue escogida sede para 2028 y Brisbane para 2032 sin la necesidad de pasar por el proceso de votación clásico. Ahora todos los candidatos han prometido a los miembros que volverán a mandar y muchos han asegurado que trabajarán para que haya Juegos Olímpicos en lugares inhabituales, especialmente en África.

En el horizonte, la elección para 2036 y la intención de ciudades árabes como Riad o Doha de postularse. De momento, sólo hay cuatro candidaturas confirmadas, Nusantara (Indonesia), Estambul, Ahmedabad (India) y Santiago de Chile, pero habrá más y muchos años después podría volver la tensión al Comité Olímpico Internacional.

Coe, Samaranch o Coventry: el Comité Olímpico Internacional elige presidente con "el sistema más sigiloso y opaco que existe"

Coe, Samaranch o Coventry: el Comité Olímpico Internacional elige presidente con “el sistema más sigiloso y opaco que existe”

La sede: el Romanos Resort de Costa Navarino, en el Peloponeso griego, un hotel de tantísimo lujo que no sólo cuenta con un campo de golf, cuenta con dos, y hasta 14 restaurantes.

Los candidatos: siete en total, con un español Juan Antonio Samaranch Salisachs, un favorito, Sebastian Coe, y una única mujer, Kristy Coventry.

Los votantes: únicamente 111 miembros, desde aristócratas como la princesa Ana del Reino Unido o príncipe Alberto de Mónaco a ex deportistas como Paul Tergat, Pau Gasol o Federica Pellegrini pasando por dirigentes de múltiples federaciones internacionales y hasta una actriz, Michelle Yeoh, ganadora de un premio Oscar en 2023.

Las elecciones a la presidencia del Comité Olímpico Internacional (COI) se deciden este jueves (a partir de las 15.00 horas) con el deporte mundial en vilo y a través «del sistema más sigiloso y opaco que existe», según definía estos días la agencia AP.

Las restricciones del proceso

Después de la sorpresa por la renuncia de Thomas Bach a seguir al frente cuatro años más, el movimiento olímpico vivirá una tensión desconocida desde 2013 y lo hará con el secretismo de un cónclave papal. La reunión no será retransmitida y responderá a las restricciones impuestas por el COI durante todo el proceso electoral. Los candidatos no pudieron publicar videos de campaña, ni viajar para reunirse con los votantes, ni tan siquiera participar en debates entre ellos y apenas tuvieron oportunidades para presentar sus programas.

El actual presidente, Thomas Bach.

El actual presidente, Thomas Bach.FABRICE COFFRINIAFP

«Me he reunido por Zoom con todos los candidatos y he podido hablar con ellos, pero oficialmente sólo hubo un acto pre-electoral, en la sede del COI y a puerta cerrada», desvela a EL MUNDO uno de los pocos votantes castellano-hablantes, que reclama anonimato por miedo a infringir alguna regla.

El pasado 30 de enero, los siete aspirantes realizaron un discurso de 15 minutos en la sede del COI de Lausana, donde no se permitió la emisión en vivo de los mismos y tan siquiera que los asistentes entraran con teléfonos móviles. Además, no hubo preguntas de los miembros a Samaranch, Coe y compañía. «Si yo fuera el presidente, creo que sería un poco más flexible», comentó uno de los candidatos, el príncipe Feisal al Hussein de Jordania, quien también exigió más oportunidades de hablar: «El mundo tiene derecho a saber quiénes nos postulamos y qué representamos».

«Hay que tener en cuenta que todas las votaciones en el COI son personales y secretas. Votamos electrónicamente y nunca se sabe a quién ha votado a cada uno. Además va por rondas: empiezas los siete y se elimina el menos votado, siguen seis, luego cinco y así. Sólo se acaba si un candidato logra el 51% de los votos. La tensión va creciendo durante todo el proceso. Porque, además, somos muy pocos. Hay 111 miembros, pero los candidatos no pueden votar, ni tampoco los que procedan de su mismo país. Por poner un ejemplo, hasta que no eliminen a Samaranch, Pau Gasol no podrá votar», comenta un votante a este periódico de los que no tendrá permitido el voto al principio. En primera ronda, con todos los aspirantes en liza, sólo podrán escoger 95 miembros lo que establece la mayoría en apenas 48. ¿Qué decidirá? No se sabe.

Coe, el máximo favorito

Como siempre se han ido creando diferentes grupos de interés, por continentes, por intereses, por idiomas, pero es difícil apuntar diferencias entre los distintos presidenciables. Coe ha marcado la campaña con su propuesta de incluir premios en metálico para los medallistas, una idea que el resto han rechazado. Según las entrevistas concedidas a los medios por unos y otros, no hay programas realmente rompedores más allá del anunciado por Morinari Watanabe, un outsider, que busca que los Juegos Olímpicos se disputen en sedes divididas por los cinco continentes al mismo tiempo.

Juan Antonio Samaranch jr., este miércoles, en la Asamblea.

Juan Antonio Samaranch jr., este miércoles, en la Asamblea.Thanassis StavrakisAP

La candidatura de Samaranch, de hecho, se basa en la continuidad del mandato de Bach, del que es vicepresidente primero desde 2016. La conquista del público joven es su principal preocupación, con alguna novedad, como permitir a los deportistas que utilicen vídeos con derechos en sus redes sociales. Su máximo rival es Sebastian Coe, aunque con un censo tan limitado y tan heterogéneo todo es posible. Coe, presidente de la World Athletics y del comité organizador de los Juegos de Londres 2012 -un ejemplo dentro del olimpismo-, mito del atletismo, tiene el perfil perfecto para el cargo y sólo su favoritismo le puede jugar en contra. Especialmente porque se sabe favorito.

Bach ha apoyado internamente a Coventry para que el COI sea dirigido por una mujer por primera vez desde su fundación en 1894 y el resto de candidatos, como el francés David Lappartient o el sueco Johan Eliasch, supondrían una exagerada sorpresa. En todo caso, el Comité Olímpico Internacional escoge este jueves nuevo presidente con el silencio como protagonista.

Los siete candidatos

Juan Antonio Samaranch

Barcelona (España). 65 años. Miembro del COI desde 2001 y vicepresidente primero desde 2016. Ingeniero con un MBA, entró en el deporte a través de la Federación Internacional de Pentatlón Moderno, pero sobre todo vinculado a su padre, presidente del COI desde 1980 y 2001. Es el candidato continuista de la actual Directiva, aunque Thomas Bach no le ha prestado apoyo directo, más bien lo contrario.

Sebastian Coe

Londres (Reino Unido). 68 años. Miembro del COI desde 2020, cuando ya mostró su intención de presentarse a presidente. Leyenda del atletismo, desde 2015 preside su Federación Internacional, donde intenta una modernización, no sin polémica. Es el favorito por ese papel en el atletismo -el deporte más importante del olimpismo-, por su perfil público y por el poder anglosajón.

Kirsty Coventry

Harare (Zimbabue). 41 años. Miembro del COI desde 2013 y ex presidenta de su Comisión de Atletas. Campeona olímpica de natación, dueña de dos de los tres oros de la historia de su país, es su actual Ministra de Deportes. De ser escogida sería la primera mujer presidenta y la primera africana. Bach le ha dado apoyo interno y, por su juventud, podría cumplir los 12 años de mandato máximo.

David Lappartient

Pontivy (Francia). 51 años. Miembro del COI desde 2022, preside el Comité Olímpico de Francia y la Unión Ciclista Internacional. Político de Los Republicanos, el partido de Chirac y Sarkozy, hoy venido a menos, ha intentado atraer el voto africano prometiendo que allí se celebrarán unos Juegos Olímpicos. Su perfil, muy parecido al de Coe, le convierte en una posibilidad: si hay un ganador sorpresa, será él.

Feisal al Hussein

Ammán (Jordania). 61 años. Miembro del COI desde 2010 como presidente del Comité Olímpico de su país. Hermano pequeño del rey Abdullah II de Jordania, ingeniero y con un máster de administración de empresas como Samaranch, practicó la lucha libre y a partir de entonces se vinculó con el deporte. En las entrevistas ha subrayado que los presidentes anteriores fueron europeos o estadounidenses, reclamando "más puentes" entre oriente y occidente.

Morinari Watanabe

Kokura (Japón). 66 años. Miembro del COI desde 2018 y presidente de la Federación Internacional de Gimnasia desde 2016. Hijo de un sobreviviente de la bomba atómica en Hiroshima, fue dirigente de AEON, una cadena de supermercados japonesa, y entró en el deporte como patrocinador de la Copa del Mundo de gimnasia, el deporte que había practicado de joven. Su propuesta es la más rompedora y seguramente la más improbable.

Johan Eliasch

Djursholm (Suecia). 63 años. Miembro del COI desde 2024 como presidente de la Federación Internacional de Esquí (FIS) desde 2021. Banquero muy relacionado con el Partido Conservador británico, dueño de la marca Head, es el candidato que lleva menos tiempo recorriendo los despachos del olimpismo mundial. En las entrevistas él mismo ha admitido que le sorprende ser uno de los posibles sucesores de Bach.