Attaoui asombra, Llopis se exprime para llegar a la final de 110 vallas y Jordan Díaz se clasifica sin sudar

Attaoui asombra, Llopis se exprime para llegar a la final de 110 vallas y Jordan Díaz se clasifica sin sudar

«¡Aquí estoy yo!» Un grito para sí mismo y para quien quisiera escucharle cuando observó que la victoria era suya. No había medalla de por medio, no había siquiera final, pero ganar sienta bien, da confianza, y especialmente si es la primera vez. Mohamed Attaoui se lo repitió, como si se tratara de la terapia de un ganador, después de los nervios que había pasado en la cámara de llamadas. Ahí es donde muchos atletas pierden la carrera. Attaoui lo temía. Por eso necesitaba correr, soltarse. La semifinal de 800, una de las pruebas más caras del atletismo en París, le aguarda.

Ganar una primera serie puede no decir nada o puede decir muchas cosas. La que ganó Attaoui habla de este joven atleta, de 22 años, como un tipo que a la calidad añade ya las marcas y la ambición. Levantó el dedo en la meta como hacen los que no temen a los desafíos personales. Los retos empiezan por uno mismo. Acabó en 1.44.81 y con mucho margen. De hecho, es de más de dos segundos, una barbaridad en el 800, ya que esta temporada ha establecido un nuevo récord de España con 1.42.04. Se trata de la cuarta mejor marca internacional de un curso en el que los tres que han corrido más rápido que el español lo han hecho en menos de 1.42. Hasta 11 se encuentran por debajo de 1.43, hecho que aventura una semifinal y una final rapidísimas. Los que tienen esos tiempos en las piernas no quieren tráfico en las dos vueltas. Al diablo la estrategia. A correr sin trampas.

Ben, a la repesca

Attaoui, nacido en Marruecos pero español desde 2021, a pesar de que reside en Torrelavega desde los seis años, se ha convertido en meses en una de las opciones al podio del atletismo español en una prueba tan selectiva que, en las primeras series de calificación, envió a la nueva repesca a Adrián Ben, quinto en Tokio, y Elvin Josué Canales. El 800 va demasiado rápido.

Este inesperado as de la pista se añade al hispano-cubano Jordan Díaz, formado deportivamente en la isla y nacionalizado por Carta de Naturaleza en 2022, que sólo se dejó ver en la calificación de triple. Un salto basta para entrar en la final. No es necesario desgastarse más. Con 17,24 rebasó la distancia exigida para entrar en la final (17,10) y se fue para la Villa Olímpica, al igual que los que serán sus principales rivales en la final, Pedro Pichardo (17,44) y Zango Hughes (17,16). Todos se dejaron muchos centímetros en la tabla, hasta 22 Pichardo.

La final va a exigir superar los 18 metros, como sabe Jordan, que ya ha llevado hasta los 18,18 su marca y nuevo récord de España. A los 23 años, tiene tiempo para atacar el récord del mundo (18,29). La rivalidad que mantiene con Pichardo, otro cubano nacionalizado portugués, es un buen caldo de cultivo.

Jordan Díaz saltó con un vendaje en su pierna derecha, aunque ya lo ha llevado en otras competiciones. «Tenía que soltar la adrenalina y ya lo he hecho, después de una semana en la Villa sin competir. Me he sentido bien, en forma», dijo. El triplista y Attaoui son los dos ases con los que el atletismo español cuenta para llegar al podio en la pista de Saint Denis, que, ayer, rindió homenaje al dúo de oro de la marcha española en la entrega de medallas.

Asier Martínez, fuera de la final

Hay otros que, como Jordan Díaz, definieron su acceso a las finales, aunque sus opciones de subir al podio sean muy complicadas. Es el caso del vallista Quique Llopis, segundo en su semifinal con 13.17. No lo consiguió, en cambio, Asier Martínez, finalista en Tokio, pero que ha llegado a París tras una temporada complicada. Las vallas españolas, sin embargo, mantienen a un finalista, en la tradición que iniciaron Javier Moracho y Carlos Sala en Moscú'80 y Los Ángeles'84.

Yulenmis Aguilar, también cubana nacionalizada, estará en la final de jabalina, con el objetivo de lograr un diploma, y Thierry Ndikumwenayo fue recalificado para la final de 5.000 de tras prosperar la reclamación del equipo español tras una caída que le impidió terminar la carrera.

En la única final de la jornada con participación española, los 3.000 obstáculos, Dani Arce concluyó décimo, a dos puestos del diploma, en una prueba a un ritmo alto desde el principio y que dominó el marroquí El Bakkali, que repite oro olímpico y una gran tiempo de 8.06.05.

El bonito gesto de Biles con Rebeca Andrade, la hija de una limpiadora que le arrebató el oro

El bonito gesto de Biles con Rebeca Andrade, la hija de una limpiadora que le arrebató el oro

La competición entre ambas ha sido muy ajustada:reñida pero amable, con Simone Biles siempre a la cabeza y Rebeca Andrade a la sombra. Aunque ayer, en el cierre de las pruebas de gimnasia artística, la segunda consiguió abrirse paso. Biles cierra estos Juegos de París (no está claro si también su etapa olímpica)habiéndose redimido de los de Tokio, cuando tuvo que retirarse por problemas de salud mental. Se va con tres oros, pero sin los dos que pensaba añadir ayer: fue plata en el ejercicio de suelo, superada por Andrade, y quedó quinta en el de barra tras caerse.

La brasileña Andrade (Sao Paulo, 25 años) se va con su logro particular:el de haber conseguido superar a Biles al menos en una de las pruebas. La competición ha sido muy reñida entre ambas durante todo el evento deportivo. Fue en la final de suelo de ayer donde logró mejorar a la americana, aunque por unas décimas. Obtuvo una puntuación de 14. 166, frente a los 14.133 de Biles, que penalizó 0,6 por poner los pies fuera del tapiz en dos diagonales. El bronce fue para la norteamericana Jordan Chiles. Al recoger la medalla, las dos americanas se agacharon, en un bonito gesto de reconocimiento Andrade.

El ejercicio de barra de equilibrio, que precedió al de suelo, se les atragantó a casi todas las atletas. Fueron pocas las que no se deslizaron de la viga o tropezaron. Incluida Biles, que se cayó de la barra cuando llevaba la mitad de su prueba. Quedó quinta. Andrade, cuarta.

El podio excluyó a las favoritas. Fue la italiana Alice D'Amato la que ganó el oro, con una nota de 14.366. La plata fue para la china Zhou Yaquin, con 14.100, y el bronce para la italiana Manila Esposito (14.000). Es el primer oro en este aparato para Italia.

«Obviamente, no fue mi mejor ejecución», dijo Biles después de las pruebas. «Pero al final del día, quien obtuvo una medalla, obtuvo una medalla, y eso es lo que es tan emocionante, porque nunca se sabe, es gimnasia». «He logrado mucho más que en mis sueños más locos, no sólo en estos Juegos, sino en el deporte, así que no puedo disgustarme con lo que hago. Hace un par de años, ni lo pensaba», añadió la gimnasta a la prensa.

Hubo cierta polémica porque alguna delegación se quejó de que, durante el ejercicio en la barra de equilibrio, había un excesivo silencio, que las desconcentraba. La propia D'Amato reconoció sin decirlo que había sido «una final un poco extraña, porque competir con gimnastas como Simone o Rebeca y ganar...».

"Estoy emocionado por ella"

De estos Juegos de París se concluye que Rebeca Andrade sería la mejor gimnasta actual si Simone Biles no hubiera vuelto. Pero ha vuelto. Ambas comparten trayectoria: Andrade es una más de siete hermanos. Su madre limpiaba casas y, a falta de tiempo para poder cuidarla, la mandaba al gimnasio. Los padres de Biles eran adictos y ella se crio con sus abuelos. La gimnasia para ellas ha sido una bendición. «Rebeca es increíble. Ella ha hecho que mi rendimiento en estos Juegos fuera mejor, estoy muy contenta de ver lo que ha logrado. Estoy emocionada por ella», dijo sobre el oro de su rival.

"Es asombrosa, era un podio completamente de raza negra, así que fue muy emocionante para nosotras y luego Jordan dijo '¿deberíamos inclinarnos ante ella?' y yo dije 'por supuesto', por eso lo hicimos", explicó Biles, sobre el gesto de arrodillarse ante Andrade.

Esta sufrió tres lesiones de rodilla, rotura del ligamento cruzado anterior. Ha contado que en su peor momento, una tal Simone Biles se acercó y le animó a continuar.

A pesar de que no se fue ayer con dos doradas más, París ha confirmado a Biles como la gimnasta más laureada de todos los tiempos. Llegó sin saber cómo le iría, tras su retirada en Tokio por problemas de salud mental. Y se va de París con tres oros (por equipos, el individual y el de salto)y una plata. Un periodista le preguntó sobre uno de los legados que deja:el de haber normalizado hablar de la salud mental en el deporte. Ella contestó: «Creo que poner tu salud mental por delante y dedicarte tiempo, practiques deporte o no, crea longevidad. Es muy importante que lo pongamos por delante», dijo.

Biles no ha dejado claro si estos serán sus últimos Juegos Olímpicos o irá a Los Ángeles, próxima sede en el año 2028: «Nunca digas nunca, pero me estoy haciendo mayor», respondió el sábado, tras haber ganado el oro en salto. Tiene 27 años y es la gimnasta de mayor edad de la competición. Sumará 31 para la próxima cita. «Tenéis que dejar de preguntarnos qué viene después de ganar una medalla. Dejadnos disfrutar del momento por el que hemos trabajado toda una vida».

Sorpresa en gimnasia: a Simone Biles se le escapa el podio en barra tras una caída y obtiene la plata en suelo

Actualizado Lunes, 5 agosto 2024 - 15:33

Las de hoy eran sus dos últimas finales, la opción a sumar dos oros más en estos Juegos de París en los que estaba brillando. La barra de equilibrio traicionó a Simone Biles, que tropezó y la dejó en quinta posición en la prueba, y en la final de suelo, donde siempre ha bía sido la reina fue superada esta vez por la brasileña Rebeca Andrade, la única rival a su altura en estos Juegos.

Ambas, tanto Biles como Andrade, venían de haberse quedado fuera del podio en barra, pero en suelo una Andrade sonriente, la segunda en salir, hizo un ejercicio redondo, clavando cada pirueta en el suelo. Se notaba que se lo estaba pasando bien. Obtuvo una puntuación de 14.166, por encima de los 14.133 de Biles, que se salió del tapiz en dos de las diagonales.

La competición entre las dos rivales y amigas, que se conocieron en los Juegos de Río, ha sido ajustada en estos Juegos: en la competición individual Biles, de 27 años, ganó el oro y Andrade, de 25, la plata. La propia Biles dijo tras la prueba: "Rebeca me hace moverme", dijo.

A Biles se le escapa así la opción de rematar estos Juegos de París con dos oros más. Se lleva tres y una plata.

La de barra ha sido una prueba atropellada, donde prácticamente todas las atletas tropezaron en la barra, y donde se premió a las únicas que no lo hicieron. Biles fue la penúltima en salir, cuando ya había visto a la mayoría de sus rivales resbalar en la viga. Cuando estaba a más de la mitad de su ejercicio, en una de las piruetas, sus piernas dudaron, no pudo mantener el equilibrio y cayó sobre la lona. Los miles de espectadores presentes en el estadio Arena Bercy suspiraron. Biles volvió a subir a la barra, entre los aplausos del público.

La gimnasta americana torcía el gesto mientras esperaba el resultado, que se hizo esperar. Sabía que el oro se le había escapado, pero no que iba a quedar fuera del podio. El jurado le dio una nota de 13.100, algo inusual en la estrella acostumbrada en estos juegos a rozar casi los 15.000.

El podio fue inesperado, y dejó fuera a las favoritas. La italiana Alice D'Amato ganó el oro con la máxima puntuación, 14.366. La plata fue para la china Zhou Yaquin, con 14.100, y el bronce para la italiana Manila Esposito (14.000). Se trata del primer oro en barra para Italia. Las favoritas al metal dorado eran Biles y la brasileña Rebeca Andrade. Esta no tropezó pero el jurado le dio una puntuación de 13.933 y quedó cuarta.

Las de hoy son las últimas pruebas de gimnasia artística. En estos Juegos, y a falta de realizar la prueba de suelo, Simone Biles ha logrado tres oros, el que consiguió por equipos, el del concurso individual y el de salto.

Se consagra, a pesar del tropezón en la barra de hoy, como la mejor gimnasta, con solo Andrade al nivel. También confirma su redención tras haberse tenido que retirar de los Juegos de Tokio por problemas de salud mental. La barra de equilibrio que hoy le ha jugado una mala pasada fue el único aparato en el que Biles logró una medalla (de bronce) entonces, antes de abandonar.

Tiene siete oros (tres en París más los cuatro de Río) y se queda cerca del récord de la soviética Larissa Latynina, que logró nueve entre 1956 y 1964. La nadadora Katie Ledecky entró en este podio el sábado pasado.

Así es el 3×3, el baloncesto callejero donde España busca hoy una medalla

Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 23:45

Khaled y Kevin acaban de salir del estadio, un poco decepcionados por la derrota de Francia, pero entusiasmados por el hecho de haber podido ver en directo y en competición el deporte al que juegan a diario en Aubervilliers, el barrio donde viven en la periferia parisina: "Queríamos ver esta competición, nos habían dicho que hay muy buen ambiente. Nosotros no vamos a nadar a las piscinas ni jugamos al tenis. En nuestro barrio es o el basket de ca

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Un Alcaraz con el depósito en la reserva

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Actualizado Domingo, 4 agosto 2024 - 21:22

A lo largo de toda la competición, Carlos Alcaraz ha ido justo de energía, condicionante que ha neutralizado gracias a su calidad y al plus que siempre ofrece disputar unos Juegos Olímpicos. Después de ganar dos títulos consecutivos del Grand Slam, sólo la circunstancia excepcional de un torneo que se disputa cada cuatro años y su gran afán competitivo le han permitido navegar hasta la orilla. Ha sabido manejarlo todo y no anduvo demasiado lejos

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Simone Biles gana la medalla de oro en salto, la tercera en los Juegos de París

Actualizado Sábado, 3 agosto 2024 - 18:35

La gimnasta americana Simone Biles conquistó su tercera medalla de oro en estos Juegos de París, en la categoría de salto femenino, tras haber logrado la medalla dorada por equipos el martes y el jueves también en la competición individual.

La estadounidense, que firmó dos vuelos insuperables, hizo 15.300 puntos en el ejercicio de suelo. Ejecutó el Biles II, el salto que lleva su nombre y que ninguna otra mujer se atreve a ejecutar. La brasileña Rebeca Andrade fue plata (14.966) y el bronce, para la también estadounidense Jade Carey (14.466).

Se trata del décimo metal olímpico para Biles, que confirma así su resurrección deportiva tras su retirada en los Juegos de Tokio por problemas de salud mental. Ganadora de 23 títulos mundiales a sus 27 años, Biles supera ya en títulos olímpicos a la leyenda de la gimnasia, la rumana Nadia Comaneci.

Biles es la segunda mujer que se corona dos veces en el salto con el oro. La otra fue Vera Casalavska, quien encadenó los títulos en 1964 y 1968. La gimnasta podría aumentar el total de medallas el lunes, si termina entre las tres primeras en barra de equilibrio y ejercicio de suelo.

París se rinde al espíritu olímpico: "Pensábamos que sería un caos, pero ojalá la ciudad siempre así"

París se rinde al espíritu olímpico: “Pensábamos que sería un caos, pero ojalá la ciudad siempre así”

Había dudas e incertidumbre e incluso críticas anticipatorias. Se auguraba caos e inseguridad. Primero fue el París pandémico: calles blindadas e inaccesibles, rodeadas de barras metálicas, restricciones, códigos QR y lluvia. Céline Dion cantó a los pies de la Torre Eiffel el himno al amor casi a medianoche y salió el sol, las calles se liberaron, llegaron las medallas, se glorificó a Léon Marchand, y el espíritu olímpico conquistó por fin París y hasta a los parisinos, muy escépticos y críticos con estos juegos.

La ciudad se ha transformado en esta primera semana de deporte: hay mucho tráfico, pero no es de coches sino de bicis o de gente paseando, luce el sol, los turistas, ausentes los días previos a los Juegos, ya invaden los estadios y espacios deportivos al aire libre. Hay policías en las calles, sí, pero ya no intimidan. Estos días se hizo viral un vídeo en el que un gendarme bailaba con una turista latinoamericana. Ella con su sombrero mexicano, él con su chaleco antibalas.

La tensión de los días previos a la ceremonia de apertura ha dado paso al buen ambiente. "Yo, que nunca me han interesado los Juegos, estoy enganchado. He sucumbido al espíritu olímpico", dice Thibaut. Lejos de ser caótico, "se respira buen rollo. Ojalá París así siempre", señala desde una de las fan zone que el ayuntamiento ha instalado en la ciudad para ver las pruebas.

El primer fin de semana de Juegos más de 150.000 personas han disfrutado del ambiente olímpico en alguno de estos 26 espacios propuestos por la alcaldía. Acudieron 80.000 el domingo, el segundo día de competiciones. La alcaldesa, Anne Hidalgo, "celebra el éxito popular de estos primeros días de competiciones".

Hasta los franceses, que habían renegado de estos Juegos, se han rendido al espectáculo que supone ver a las grandes figuras del deporte en el marco de la monumentalidad de París. "¡Como para perdérselo!", dice Thibaut. Las medallas de Francia, que ya lleva 28, han influido. También la ceremonia de apertura, muy francesa y cuyo colofón (Céline Dion, que lleva años fuera de los escenarios, versionando a Édith Piaf) no dejó a nadie indiferente.

"Al margen de los conservadores, que se han horrorizado cuando han visto aparecer a las drag queen en la ceremonia de apertura, todo el mundo ha quedado muy sorprendido en el buen sentido, tengo la sensación", explica Víctor, que se fue de París el fin de semana pasado, pensando que sería un caos, y al final ha decidido volver para no perderse la fiesta.

"ESTE ES OTRO PARÍS"

La llama olímpica, instalada en el jardín de las Tullerías, es uno de los reclamos que más atrae, hasta el punto de que Hidalgo ha pedido que se quede como herencia olímpica. Hasta los parisinos más renegados han sucumbido a la tentación. Como Guillaume: "Pensé en irme de París estas semanas porque me parecía insoportable la idea de ver los transportes llenos y todo plagado de turistas, pero al final decidí quedarme y no me arrepiento. Este es otro París", dice.

Había dudas sobre si podrían celebrarse las pruebas de triatlón sobre el Sena. Se hicieron y se pudo ver una estampa única: los atletas zambullidos en el emblemático río, 100 años después de que se prohibiera el baño en sus aguas.

Se preveía la llegada de 15 millones de turistas. Habrá que esperar aún para saber si se han cumplido las expectativas, pero los sitios olímpicos están llenos: el estadio de volley, a los pies de la Torre Eiffel; el Grand Palais, el palacio con su impresionante cúpula de cristal donde se celebra la esgrima, o Versalles, donde tiene lugar la hípica.

"Es curioso, porque pensábamos que iba a ser un caos y resulta que las cosas funcionan mejor durante los Juegos que en el día a día", explica Eric.

En París Bercy, donde se hace la gimnasia artística, tres americanos celebraban el jueves por la noche el oro conseguido por Simone Biles. "Estamos aquí por trabajo, pero decidimos aprovechar para ver a Biles. Ahora ya estamos poseídos por el espíritu olímpico", bromea uno de ellos.

Este ambiente no sólo se extiende por París. Sofía está en Marsella, ha ido a ver la Vela, y cuenta por teléfono cómo se vive allí. "El ambiente es buenísimo. Ya estoy ahorrando para poder ir a Los Ángeles. La gente está muy motivada. Siendo la vela un deporte tan minoritario, haya tanta gente. El ayuntamiento de Marsella ha instalado zonas gratuitas con actividades para niños y adultos. Está muy bien organizado. No puede dejar de ver deporte", dice.

Simone Biles recupera la corona y gana el oro individual, el segundo en París

Actualizado Jueves, 1 agosto 2024 - 21:18

La reina recupera su corona. Simone Biles ha conseguido este jueves el oro en la competición individual en los Juegos Olímpicos de París, la que corona a la mejor gimnasta del mundo, un título que ya obtuvo en Río 2016. La plata fue para su rival y amiga, la brasileña Rebeca Andrade, que sólo fue superior a ella en uno de los cuatro ejercicios, asimétricas.

EEUU suma dos medallas en la competición de hoy, pues el bronce fue para la americana Sunisa Lee, que fue oro en los Juegos de Tokio y que, como Biles, se hizo con otro el martes en la competición por equipos.

Tras lo de hoy, Biles se consolida como la mejor gimnasta de todos los tiempos, no sólo por la capacidad que tiene de dominar el aire y girar en él como una peonza, sino por las cifras: con el oro de hoy, es la atleta que acumula más medallas. En total son seis oros y nueve, como la rumana Nadia Comaneci. Contando mundiales y juegos, Biles tiene 34.

Parte del mérito de Biles hoy es que es la primera vez que una gimnasta gana los dos oros individuales sin que sean consecutivos, es decir, con otros Juegos Olímpicos entre medias. Fueron los de Tokio, en los que la atleta se retiró por problemas mentales. Este paréntesis , con todos los problemas que ha tenido que enfrentar, añade valor a la medalla de hoy.

En la prueba, Biles logró una puntuación total de 59.131 y Andrade, de 57.932. Ambas, rivales y amigas debutaron juntas en los Juegos de Río. Biles fue superior en todas menos en las asimétricas, su punto menos perfeccionado. En la primera rotación, que fue salto, Biles consiguió 15.766 puntos y Andrade, 15.100. En el segundo ejercicio, asimétricas y el punto más débil de Biles, Andrade fue superior y obtuvo 14.666 y la americana, 13.733 puntos.

En la barra Biles hizo un ejercicio más redondo, y logró 14.566 y su rival, 14.133. Ya sólo quedaba el último ejercicio: suelo, donde Biles es la reina indiscutible. La americana fue la última en ejercutarlo: lo bordó.

Es la primera medalla individual en estos Juegos para Biles, que buscaba en París resarcirse del momento difícil que vivió en Tokio. Es una de las estrellas del deporte que ha levantado más expectación en estos Juegos y la muestra es cómo ha llenado el estadio Arena de Bercy tanto el martes como este jueves. En las gradas hoy estaban Zinedine Zidane Zidane o Nadia Comaneci.

Con el oro de hoy, reivindica que sigue siendo la reina de la pista, la mejor gimnasta, y sigue ampliando su leyenda. La aumenta porque tiene más títulos que nadie, porque inventa saltos que nadie ha hecho, que sólo ella es capaz de hacer y encima los innova y retuerce cada vez. Supera ampliamente al resto pero sobre todo se supera a sí misma.

Las medallas de Pérez y Martín, una reivindicación al pueblo, un recuerdo a los que ya no están y una disculpa a la reina Letizia: "El deporte es así"

Las medallas de Pérez y Martín, una reivindicación al pueblo, un recuerdo a los que ya no están y una disculpa a la reina Letizia: “El deporte es así”

María Pérez esperaba a primerísima hora de la mañana alrededor de la Torre Eiffel que se diera la salida de la prueba femenina los 20 kilómetros marcha cuando alguien encendió la tele que había en la minicarpa de España en la zona de calentamiento para ver cómo iban las cosas en la prueba masculina y tuvo que reaccionar. "¡Apaga!¡Apaga!" gritó antes de poder observar cómo su compañero, su amigo, Álvaro Martín, se colgaba la medalla de bronce. "Me pongo muy nerviosa, me pongo muy nerviosa, porque siempre compiten antes y Álvaro cuando gana me nombra, dice que ahora es mi turno. Yo no sé por qué lo hace, lo voy a matar", lanzaba Pérez.

Como en el último Mundial, Martín y Pérez, pareja fantástica. Si entonces fueron cuatro oros entre los dos, en los Juegos Olímpicos de París fue una plata para ella y un bronce para él, más que suficientes para desatar la euforia. En cuanto María Pérez llegó a la meta, allí le esperaba Álvaro Martín y el abrazo entre ambos fue tan intenso que no vieron que a su lado, esperando desde hacía un rato, estaba la reina Letizia.

"Ya le hemos perdido perdón, pero el deporte es así. Nos ha dicho que no pasaba nada", explicaba Pérez después de todo un proceso: "He sufrido mucho dolor, sólo los míos saben por lo que he pasado". Además de varios procesos víricos que le afectaron durante la primavera, la marchadora venía de una lesión grave, una fractura de sacro, que en invierno le obligó a pasar por el quirófano. Operación. Rehabilitación. Y una renuncia a los analgésicos en la que empezaron los propios Juegos: para volver a marchar a toda velocidad tenía que acostumbrarse al dolor, recuperar la sensibilidad en esa zona, aunque fuese una tortura. Lo hizo, aunque por el camino hubo otros golpes.

"En lo deportivo vengo de un año durísimo y también en lo personal. Aquí me han faltado dos amigos que han fallecido, Ángel, de cáncer, con niños pequeños en casa. Y Nicolás, también de cáncer, que era policía local en Orce y cada día desayunaba con él. Se fueron y ya no puedo hacer nada", lamentaba la marchadora en uno de los muchos momentos de la celebración en la que soltó las lágrimas. Otro fue, por ejemplo, cuando se abrazó con su entrenador, Jacinto Garzón, que besaba sus estampitas y felicitaba a su pupila: "Esta ha sido la mejor carrera que ha hecho nunca".

La reina, con Álvaro Martín.

La reina, con Álvaro Martín.CASA REALEFE

No le faltaba razón. Pérez, que años atrás cometió errores de estrategia, que en algunas carreras que se lanzó para hundirse después, esta vez fue consciente de sus opciones a la perfección. La china Jiayu Yang demarró con violencia en el kilómetro 5 y Pérez, en lugar de irse con ella, esperó. Al frente del grupo, aguardó porque su momento no era ése. Era mucho más tarde, en el kilómetro 14, cuando rompió con todo para irse a por la plata. Pudo ser oro, incluso, pero una tarjeta le frenó en plena remontada y Yang supo mantenerse. A la prueba llegaba Pérez con ciertas dudas sobre su estilo técnico -los jueces llegaron a ponerle cómo ejemplo de lo que no se debía hacer en un congreso-, pero sobre el asfalto no tuvo problemas. "Yo también creo que ha sido mi mejor carrera. He visto a Yang que se iba y he pensado: ¡Buf, por ahí no vayas, María! Después he visto que podía pillarla en algún momento, pero estaba demasiado difícil", comentaba la española que ya fue campeón del mundo y de Europa y ayer completó su palmarés.

"Soy un tío normal de pueblo"

Desde Orce, el pueblo de Granada donde vive, al cielo. Una reivindicación del trabajo fuera de las ciudades que ayer nombró Pérez e hizo suya totalmente Álvaro Martín. "Soy un tío normal de un pueblo de 6.000 habitantes al sur de Extremadura [Llerena] y pensar que he ganado una medalla olímpica es increíble", aseguraba el marchador que llegaba con la vitola de favorito y acabó con el bronce, igualmente un éxito. Porque era su primera medalla olímpica después del cuarto puesto de los Juegos de Tokio y porque era la primera también de su entrenador, José Antonio Carrillo, que con muy pocos recursos - "Hacíamos jabalina con un palo de fregona y un cuchillo", recuerda- creo el mejor centro de tecnificación de la marcha del mundo, en Cieza, un pueblito de Murcia. "Hoy mi oro era este bronce, lo he dado todo", analizaba Martín, que como Pérez la próxima semana podría conseguir otra medalla en el relevo mixto de la marcha.

Ayer en el escenario más bonito que ha tenido nunca la marcha, bajo la Torre Eiffel, el marchador español aguantó y aguantó en el grupo hasta el toque de campana. "Es ahora, es ahora", le gritaba sus amigos, presentes en el Trocadero, y Martín, siempre impertérrito, cambiaba la cara. Con él, en ese último kilómetro, Pintado, Bonfim y el italiano Massimo Stano, todos rivales más que conocidos. Con él, en ese último kilómetro, la posibilidad de tocar el cielo. Atacó Pintado primero, violento hacia el oro, se fue con él Bonfim y Martín supo que era el momento: si seguía detrás, era medallista olímpico. En los últimos metros, en el empedrado del Trocadero, Martín miraba para atrás para controlar el ataque de Stano y ya estaba, ya lo tenía. En la meta, derrumbe: no podía más. Sólo tenía fuerzas para esperar a Pérez y celebrar juntos, y más tardes con la reina Letizia, un doblete histórico para España.

La medalla se escapa para Fátima Gálvez y Mar Molné

La medalla se escapa para Fátima Gálvez y Mar Molné

Cuando Julieta ha visto hoy entrar a su hija al centro olímpico de tiro de Châteauroux con la escopeta en la mano la ha visualizado cuando tenía 14 años y se iba con su padre a cazar. "La escopeta era más alta que ella", dice emocionada. "Pase lo que pase, el haber llegado hasta aquí hoy, para mí ya es una campeona", señala. Su hija es Mar Molné (Morrel, Tarragona, 22 años), ya no tiene 14 años, sino 22 y ha estado cerca de ganar su primera medalla olímpica. Ha quedado cuarta en la final de tiro de los Juegos de París, que también ha dejado finalmente fuera del medallero a la veterana Fátima Gálvez (Baeza, 37 años).

Ambas representaban a España en esta final a seis, donde Adriana Ruano otorgó el oro a Guatemala, seguida por la italiana Silvana Stanco y la australiana Penny Smith. En la primera jornada se habían situado ya en los dos primeros puestos, tras realizar 75 disparos al plato en su debut olímpico. Esto dio esperanzas de obtener medalla hoy. Sobre todo Mar, que es la primera vez que compite en unos Juegos. "Estoy muy contenta, aunque no nos hayamos llevado medalla. Ni se me ocurría pensar que podía llegar hasta aquí y lograr un cuarto puesto. Esto ya es una medalla", dice.

"Más aún con mi edad, además, porque yo tengo sólo siete años de competición y el resto son veteranas, competir era difícil", admitió la joven atleta. Ella se estrenaba en París, pero Gálvez ya ganó un oro en Tokio en 2020 en la prueba mixta con Alberto Fernández. Quedó en cuarto lugar en Río 2016 y en el quinto en Londres en 2012. Tiene, además, seis medallas en Mundiales. "Parece que soy la chica de los diplomas, porque al final no llego a la medalla individual", ha bromeado. Considera que le han fallado "los primeros tiros, por la luz. No he conseguido adaptarme a la luz que tenía de fondo, que siempre me pasa factura", ha dicho.

"Papá, déjame probar"

El padre de Mar, David, cuenta que fue por él por quien la joven empezó a coger la escopeta. Él siempre ha hecho tiro y su hija le acompañaba. "Un día me dijo: 'papá déjame probar'. Así empezó", relata, orgulloso. Cuando pidió una escopeta tenía 14 años. Empezó a manejarla, aprendió, se sacó el permiso de armas y así comenzó todo. Se fue a Granada con la Federación. Empezó con un entrenador. Cuando conquistó el Europeo júnior, tuvo que decidir entre sus dos pasiones: el tiro o la música. Ganó lo primero.

"En la música siempre ha sido tan buena como en el tiro", dice su madre. Aunque "en esto también era raro, porque tocaba la gralla, que un instrumento de viento. La música siempre ha sido muy importante para ella, es lo que le ayuda a concentrarse", dice. Es curioso, las dos medallistas estudian Psicología. Mar empezó Magisterio, pero se cambió.

El centro de tiro olímpico de estos Juegos está en Châteauroux, en la zona de castillos del Valle del Loira. Esta localidad tiene una media de 56 metros cuadrados de zona verde por habitante. La instalación se ha localizado ahí porque debe situarse en un campo militar, aunque llama la atención el contraste. El campo de tiro, donde hace un calor insoportable, está abarrotado y una gran parte de la grada con banderas de España. A Mar han venido a animarla, además de sus padres, sus tíos y su prima. Su abuela se ha quedado en casa "sufriendo por ella". "Haber llegado hasta aquí ya es un logro, nos iremos contentos igual", dice su madre.