Alcaraz derrota a su propia distracción y destapa su mejor tenis para seguir adelante en Wimbledon

Alcaraz derrota a su propia distracción y destapa su mejor tenis para seguir adelante en Wimbledon

Un "¡Ooooooh!" de asombro persigue a Carlos Alcaraz en la pista 1 de Wimbledon. Una bola a la que no llegaba acaba en alguna línea del rival, saca como los mejores sacadores y baila frente a la red, donde inventa dejadas y contradejadas. Divierte y se divierte. Es el tenis con el que acaba de ganar Roland Garros, el que le llevó a celebrar aquí hace un año ante Novak Djokovic. A lo largo de la historia, pocos han jugado así.

Pero de repente cambia la banda sonora: sin motivo aparente, un "Oh, oh" estupefacto rodea a Alcaraz en el All England Club. Sus golpes pierden el sentido, empiezan a sucederse los fallos e incluso concede un break con una doble falta. El español se ha marchado del partido. Son los despistes que le perjudican de tanto en cuando, las desconexión que trabaja por esquivar. Pese al paracaídas que supone jugar a cinco sets, el riesgo es alto. Al final, el entusiasmo se impone al pasmo.

Este miércoles, Alcaraz derrotó a su propia distracción y destapó su mejor tenis para vencer al australiano Aleksandar Vukic por 7-6 (5), 6-2 y 6-2 en una hora y 48 minutos de juego y clasificarse para tercera ronda de Wimbledon, donde se enfrentará el viernes al estadounidense Francis Tiafoe, coetáneo y colega. Hace dos años, de hecho, ambos protagonizaron una semifinal eléctrica del US Open.

"Jugamos un muy buen partido en Nueva York, será un partido difícil porque Francis tiene un juego muy bueno para hierba. Saca muy bien, volea, se desplaza. Será un verdadero desafío, voy a por él", comentaba Alcaraz al acabar un encuentro de segunda ronda que consideraba muy importante en su progresión: "En el tie-break del primer set he podido crecer y encontrar mi juego".

Su mejor-peor partido

Fue el mejor partido de Alcaraz en lo que va de cortísima gira de hierba y, al mismo tiempo, sus peores minutos. En el segundo y tercer set, fue un vendaval ante el que Vukic salió volando. El australiano, de saque y derecha potente, desprovisto de otros recursos -evitaba a toda costa pegar de revés-, había afinado al máximo sus golpeos hasta entonces, pero Alcaraz respondió a su fuerza con fuerza y, además, desplegó su magia. El resultado dejó datos avasalladores: en el segundo set, por ejemplo, el español sólo cedió un punto con su saque.

El duelo, en realidad, se había resuelto en el tie-break del primer set. Alcaraz saltó a la pista 1 de Wimbledon muy centrado, dispuesto a convertir la ronda en un trámite, pero con todo a favor, 5-1 y saque para cerrar el set, cambió de actitud. No fueron nervios, temblores, ni mucho menos dolores, fue un descuido del que le costó regresar. Sólo cuando Vukic servía para llevarse el periodo (5-6) y se le complicaba el partido, incluso el Grand Slam, el español despertó. Desapareció ese "Oh oh" estupefacto, volvió el "¡Ooooooh!" de asombro y Alcaraz se llevó así una victoria esencial en su camino.

El Real Madrid se refuerza con Andrés Feliz, el base que escapó del barrio más pobre y peligroso de Santo Domingo

El Real Madrid se refuerza con Andrés Feliz, el base que escapó del barrio más pobre y peligroso de Santo Domingo

El primer refuerzo del Real Madrid para la temporada 2024/2025 se llama Andrés Feliz, viene de brillar en el Joventut, de ser incluido en el mejor quinteto de la Liga Endesa (15 puntos, 4,3 rebotes, 4,3 asistencias, 1,1 recuperaciones y 16,9 de valoración en 27:03 minutos) y tiene detrás una historia de superación. Un base eléctrico de 1,88 metros y 26 años por el que los blancos han pagado una cláusula de rescisión a La Penya de aproximadamente medio millón de euros.

El dominicano, que acude a ocupar la plaza del retirado Sergio Rodríguez y de Carlos Alocén (fichado por el Gran Canaria) y a ser el primer reemplazo de Facundo Campazzo, contaba su historia en EL MUNDO hace unos años. "Nací y crecí en Guachupita, el barrio más peligroso de Santo Domingo", recordaba una infancia rodeada de pobreza y tentaciones, de la que escapó gracias al baloncesto. "Siempre estaba en la pista de una escuela, botando el balón. Mi mentalidad estaba allí. Mientras jugaba no hacía otras cosas peores. Solía ver a los traficantes frente a mí, pero nunca me interesó ni nada por el estilo. Simplemente miré hacia otro lado", rememoraba del periodo anterior a su reclutamiento por parte de las categorías inferiores de la selección dominicana y del salto a EEUU que le cambió la vida.

Con 16 años salió por primera vez de su país, destino Florida, "sin familia, sin saber ni una palabra en inglés. Esa fue una parte muy dura de mi vida". Continuó su formación en la West Oaks Academy de Orlando y en la Northwest Florida State College y después dos años en la Universidad de Illinois -entre tanto fue máximo anotador del Mundial sub-19 en 2015-, donde logró el graduado en Sociología del que se siente igual de orgulloso que su posterior carrera profesional. Fue en febrero de 2021, después de la pandemia y "varios meses sin jugar", cuando dio el salto a España, al CB Prat, 'filial' del Joventut, al que ascendió a LEB Oro, promediando 19 puntos en la decisiva eliminatoria por el ascenso contra el Cantabria.

Asentado en la ACB con el Joventut, su progresión las dos últimas temporadas ha sido fulminante. Este curso ha brillado en la Liga Endesa donde dejó la canasta de la temporada contra el Bilbao Basket, un triple desde casi 20 metros para conseguir la victoria sobre la bocina.

"Es una gran oportunidad para mí y para mi familia. Fue una gran sorpresa. Es un paso importante en mi carrera y una gran oportunidad. Llego a un gran club, que tiene mucho valor y quiero tener la experiencia de jugar para su gente y sentirme uno más", ha comentado el dominicano, que tiene pasaporte Cotonou y jugará como comunitario, en los medios oficiales del club.

¿Quién es Jessica Bouzas, la española revelación en Wimbledon? El silencio tatuado en un dedo, los caballos y la escuela de David Ferrer

¿Quién es Jessica Bouzas, la española revelación en Wimbledon? El silencio tatuado en un dedo, los caballos y la escuela de David Ferrer

Entre el éxtasis por su victoria el martes en primera ronda de Wimbledon ante la vigente campeona, Marketa Vondrousova, la española Jessica Bouzas recordó que viéndola por televisión estaba su ídolo, Garbiñe Muguruza, y se emocionó todavía más. "Precisamente hoy he visto un comentario suyo en una entrada mía de Instagram. Ha sido pura casualidad. Estaba comiendo y he pensado: 'No debe ser ella, es una cuenta falsa'. Pero no, no, lo comprobé y era ella", comentaba la joven de 21 años, de repente la sensación del Grand Slam londinense.

Este jueves, en segunda ronda, se enfrentará a la también española Cristina Bucsa y, al revés que hace sólo 48 horas, muchos aficionados ya estarán observando sus golpes. Porque Vondrousova, sexta del ranking mundial, no llegaba al All England Club en su mejor forma, demasiados altibajos -pese a sus recientes cuartos de final de Roland Garros-, demasiado dudas, pero igualmente el triunfo de Bouzas supuso un terremoto para el torneo. Sólo una campeona el año anterior había caído tan pronto, Steffi Graf en 1994; tanta es la importancia de la gesta.

"Cinco cosas que no sabías de Jessica Bouzas", titulaba este miércoles la web del circuito WTA y entre esas cosas varias curiosidades. Por ejemplo, los siete tatuajes que luce en su cuerpo, uno de ellos, un 'Shhhh' en un dedo como reivindicación adolescente: silencio, a callar. Por ejemplo, su pasión por los caballos, una obsesión infantil que ha acabado transformando en hobbie en su vida adulta. O por ejemplo, las ganas que tiene de vivir las Festas de San Roque de su pueblo, Vilagarcía de Arousa, que se celebran a mediados de agosto y siempre le pillan en plena gira americana de cemento.

Este año es su año

Más allá de eso, Bouzas ejemplifica que entre la crisis generacional del tenis español sigue sobrando talento y que el trabajo de las escuelas del país volverá a florecer en algún momento. Futbolista de niña, su padre le animó a probar el tenis en el Club de Tenis O Rial y se enganchó tanto que a los 13 años ya estaba haciendo las maletas para instalarse en la Academia David Ferrer de La Nucía. Allí, lejos de la lluvia de Galicia y plenamente profesionalizada, destacó como junior y empezó a visitar torneos Futures. En poco menos de dos años, entre 2021 y 2023, ganó en 11.

Pero le faltaba el salto entre las mejores del mundo que llegó esta primavera. En cuestión de semanas ganó su primer torneo WTA 125 en Antalya (Turquía), entró por primera vez en el Top 100 del ranking mundial y eliminó a Paula Badosa en primera ronda del Mutua Madrid Open. Su triunfo ante Vondrousova, su primer triunfo en un Grand Slam, en realidad sólo era un paso más en una progresión que debería llevarla a cimas más altas.

"Sabía que ella sentiría mucha presión como defensora del título y soy consciente de que las primeras rondas siempre son complicadas para las favoritas. Yo intenté no pensar en ello cuando estaba en pista, procuré centrarme en mí misma y jugar muy suelta, sabiendo que no tenía nada que perder", analizó la española que ahora debería afianzarse en el ranking y en la élite. Con un juego agresivo, asimilable al estilo de Muguruza pese a la diferencia de altura, Bouzas promete un porvenir esperanzador.

Después de la retirada de Muguruza y entre los problemas de Badosa por culpa de la espalda es lo que necesita el tenis español. A los cercanos Juegos Olímpicos de París, por ejemplo, sólo acudirán dos representantes, Sara Sorribes y Bucsa, con más opciones en el cuadro de dobles que en el torneo individual. Bouzas ejemplifica que entre la crisis generacional del tenis español sigue sobrando talento y que el trabajo de las escuelas del país volverá a florecer en algún momento

La UEFA investiga al turco Merih Demiral por celebrar un gol con un gesto asociado a un grupo paramilitar de extrema derecha

La UEFA investiga al turco Merih Demiral por celebrar un gol con un gesto asociado a un grupo paramilitar de extrema derecha

Actualizado Miércoles, 3 julio 2024 - 15:01

La UEFA anunció este miércoles la apertura de una investigación por "supuesto comportamiento inapropiado" al defensor turco Merih Demiral durante el partido de octavos de final contra Austria el martes, en el que el jugador habría realizado un gesto que se identifica con la extrema derecha.

Autor de los dos goles en la victoria de su equipo (2-1), el propio Demiral publicó en su cuenta X una foto celebrando uno de los tantos con los brazos abiertos y haciendo con las manos el símbolo de los 'Lobos Grises', un grupo de extrema derecha turco.

Tras el partido, Demiral aseguró que ese gesto no contiene ningún "mensaje oculto" y que solo quiso expresar su "felicidad" y su "orgullo" por ser turco. "La manera cómo lo celebré tiene algo que ver con mi identidad turca (...) Estoy muy orgulloso de ser turco y ese es el significado de mi gesto", justificó Demiral, elegido el jugador más valioso del encuentro.

Sin embargo, este miércoles la UEFA anunció en un comunicado haber designado a un "investigador sobre cuestiones de ética y de disciplina" para que estudie el caso.

La imagen rápidamente se viralizó a través de las redes sociales y fue muy criticada. "El símbolo de extremistas de derecha turcos no tiene cabida en nuestros estadios", reaccionó en X la ministra del Interior alemana, Nancy Faeser. "Utilizar la Eurocopa de fútbol como plataforma para el racismo es totalmente inaceptable. Esperamos que la UEFA investigue el caso y estudie sanciones", añadió.

"Es el símbolo de la opresión y de la persecución", denunció el líder de la oenegé Asociación para los Pueblos Amenazados en Oriente Medio, Kamal Sido. Por su parte, el ministro de Deportes turco Osman Askin Bak replicó la fotografía del jugador con el mensaje "No hace falta decir mucho..." y la bandera turca.

Los 'Lobos Grises' es la rama paramilitar del Partido de Acción Nacionalista, una formación de extrema derecha en Turquía, y está prohibido en países como Francia y Austria, aunque no en Alemania, por sus acciones violentas en los años 1980 contra activistas de izquierda y minorías étnicas.

Brasil se complica en la Copa América: empata con Colombia y se medirá a Uruguay en cuartos sin Vinicius

Brasil se complica en la Copa América: empata con Colombia y se medirá a Uruguay en cuartos sin Vinicius

Actualizado Miércoles, 3 julio 2024 - 08:07

Colombia fue este martes una selección más sólida y fiable que Brasil. El equipo dirigido por Néstor Lorenzo logró un empate en Santa Clara (1-1), alargó a 26 su racha de partidos invicto y mandó a la canarinha a un cruce contra la temible Uruguay en los cuartos de final de la Copa América.

Un golazo de libre directo de Raphinha ilusionó al equipo de Dorival Júnior, pero Daniel Muñoz dejó todo igual en el tiempo de descuento de la primera mitad de un encuentro magistral -otro más- de James Rodríguez, que se multiplicó como los panes y los peces.

Los cafeteros se medirán en cuartos a Panamá, la gran sorpresa de esta Copa América de Estados Unidos, el próximo sábado, en Glendale (Arizona). Brasil volverá a Las Vegas para enfrentarse a Uruguay.

Colombia fue de menos a más en Santa Clara y anuló a Vinicius Júnior, que pasó inadvertido salvo para protestar. Ni rastro del futbolista que lideró la goleada sobre Paraguay. El delantero del Real Madrid se perderá además el partido de cuartos por dejarle el brazo a James.

Fue un duelo eléctrico a la altura de lo esperado: trifulcas, entradas al límite, balones al palo y emoción hasta el final. Salió más entonada la selección brasileña, con Raphinha, que recuperó la titularidad, y Rodrygo agujereando la banda derecha.

Vinicius pudo echar por tierra el buen arranque de los brasileños al dejar el brazo a James cerca del área. El 10, que tiene un guante de seda en la zurda, raspó el larguero en el lanzamiento de falta.

El acierto que le faltó al mediapunta del São Paulo lo tuvo Raphinha en otra falta que coló magistralmente, también con la zurda, en el ángulo de la portería de Vargas.

Fue lo peor que le pudo pasar a los de Dorival, que se dedicaron a contemporizar. James por poco no empalma un buen centro de Arias y Davinson Sánchez encogió el corazón a los brasileños con un gol de cabeza anulado por fuera de juego. Tres minutos tardó el VAR en corroborar la decisión del juez de linea.

Y Colombia insistía. Otra vez James casi sorprende a Alisson en otra falta desde la banda. Brasil se olvidó de mirar al arco rival. Vinicius, desdibujado, bloqueado e inofensivo.

El partido cada vez estaba más inclinado para los cafeteros y en el tiempo de descuento apareció por sorpresa Daniel Muñoz para culminar una buena conexión entre James y Jhon Córdoba.

El empate dejó tocada a la pentacampeona del mundo. La salida de Lucas Paquetá por Andreas Pereira en el descanso apenas se notó.

Néstor Lorenzo también hizo un cambio estratégico. Sacó a Deiver Machado, amonestado, y metió piernas con Johan Mojica.

Sin orden

Raphinha intentó volver a meter a su equipo en el partido con otra falta bien colocada. Pero el principal problema de la canarinha fue que nadie apareció para ordenar el juego, reducido a balones a la espalda en busca de un fogonazo de Vini y un Rodrygo bastante mermado.

James siguió suelto entre líneas, recibiendo, mirando y poniendo balones al corazón del área. Dorival se desesperaba en banda, con el árbitro y con los suyos. Buscó revivir al equipo con Savinho y Endrick.

Tampoco funcionó. El equipo de Lorenzo siguió marcando el ritmo con 'olés' desde las gradas y hasta pudo remontar, si Santos Borré no hubiera mandado a las nubes un pase templado de Luis Díaz. El broche final lo puso Vargas desviando un tiro de gol de Pereira.

La Colombia de James sonríe, líder del Grupo D; la Brasil de Vinícius tiembla, le tocará bailar con la más fea; la Uruguay de Marcelo Bielsa.

Los hijos del ‘angolazo’ que amenazan a España: “Fue el día más importante en nuestra historia”

Actualizado Miércoles, 3 julio 2024 - 00:24

Tuerce el gesto Scariolo ante el 'back to back' que "todos odiamos", ante el inclemente calendario una vez más, dos partidos en 24 horas en este Preolímpico que no deja de ser un enredo a pesar de la paliza inicial contra Líbano. Se lesiona Juancho en el aductor, la Fonteta no luce llena, amenaza Bahamas en el horizonte... Inconvenientes de la nueva realidad que no frenan la ilusión de España por estar en los Juegos de París. Para eso, el siguiente obstáculo es Angola este miércoles (20.30 h., Teledeporte).

Para saber más

Para saber más

A la selección le aguarda el segundo round hacia París, otro escalón, un rival bastante más peligroso. Por las armas con las que cuenta -entre ellos el pívot NBA Bruno Fernando o Jilson Bango, una de las sensaciones de la Bundesliga, recién fichado por el Casademont Zaragoza- y también por los fantasmas que despierta su recuerdo. No hay ningún episodio más sonrojante en la historia de la selección que el 'angolazo'.

Ocurrió hace estos días 32 años, cuando Angola no sólo expulsó a España de los Juegos de Barcelona en el Olímpico de Badalona, sino que lo hizo humillando a los de Antonio Díaz Miguel (63-83) en su Waterloo particular. Los chicos que ahora dirige el español Pep Clarós poco tienen que ver deportivamente con aquella selección que dominaba África (siete Afrobasket consecutivos entonces), pero los vínculos están latentes. Silvio de Sousa es el hijo de aquel ogro llamando Jean Jacques Conceiçao que destrozó a Herreros, Epi, Orenga, Jiménez o Villacampa -curiosamente en aquel equipo también estaba Santi Aldama, padre del ala-pívot de los Grizzlies- y que quedó para siempre en la memoria colectiva del baloncesto nacional como un lugar al que no volver jamás.

Aníbal Moreira, en La Fonteta.

Aníbal Moreira, en La Fonteta.EL MUNDO

Su entonces compañero Anibal Moreira, otro de los héroes, es el segundo entrenador, que recuerda para EL MUNDO una noche inolvidable. "Yo estaba allí. Fue algo totalmente inesperado ganar a España en esas alturas, en ese escenario. Algo increíble, un orgullo para nosotros. Pero es una historia del pasado. España después fue campeona del Mundo, plata olímpica. Nosotros somos conscientes de eso", cuenta el técnico desde la grada de La Fonteta. Cómo olvidar las ovaciones del público local a los pases rivales o la tormenta que desataron en una España que, seis días después, en la lucha por el noveno puesto, les derrotó en una batalla llena de incidentes. "No merezco una despedida así. Nos han dado un baño", protestó Epi.

"Los chicos saben aquella historia. Aquí está el hijo de Conceiçao. Están bien informados sobre eso. Y tienen la ilusión de que todo es posible", sigue Moreira, que metió 12 puntos aquel día -España, llena de problemas y polémicas, había perdido también contra el Dream Team, la Alemania de Detlef Schrempf y la Croacia de Petrovic, Kukoc, Radja...- que habla del día más importante de la historia del baloncesto en su país junto "a los títulos que logramos en África o la presencia en los Juegos".

"Angola es un equipo atípico, por su extraordinaria prestancia atlética", alerta Scariolo. "El equipo está bien, hicimos una buena preparación. Sabemos que va a ser muy difícil, porque España es un equipo superior a nosotros. Pero tenemos nuestras esperanzas, sabiendo que somos un equipo joven con poca experiencia. Vamos a dar nuestro máximo y a jugar lo mejor posible", reflexiona el ayudante de Clarós, que también tiene en mente su enfrentamiento del jueves contra Líbano para disputar las semifinales del Preolímpico.

El gigante Demiral provoca el delirio otomano en Alemania: Turquía gana a Austria y está en cuartos

El gigante Demiral provoca el delirio otomano en Alemania: Turquía gana a Austria y está en cuartos

Los claxon de miles de coches sonaron en la noche del martes en toda Alemania. Es la población turca emigrada al país, el delirio otomano provocado por el gigante Demiral, autor de dos goles para llevar a su país a los cuartos de final. Claudicó Austria, teóricamente superior pero incapaz de superar al portero Günok, vital con un vuelo imperial en el último suspiro.

La ausencia de Calhanoglu por sanción le otorgó la mediapunta a Arda Güler, convertido, a sus 19 años, en el buque insignia de esta valiente Turquía. La buena fase de grupos de Austria le daba el papel de favorito, pero el conjunto otomano mordió primero en un tramo inicial loco.

Después de vivir el lunes dos partidos en los que reinó la táctica, el respeto y el juego ordenado, especialmente en ese frío Francia - Bélgica, Austria y Turquía saltaron al Leipzig Stadion como si el minuto uno fuera el tiempo extra. Como si todo se acabara.

A los 57 segundos, cuando los dos equipos todavía no habían soltado su primer aliento, un error de la defensa austríaca provocó el tanto de Turquía. Córner sacado por Güler, Baumgartner se equivoca al despejar y toca el balón hacia su portería, el portero Pentz evita que entre y Demiral, en el rechace, la empuja al fondo de la red. Locura turca en Leipzig, donde se contaban por miles, y locura en el césped, con un partido absolutamente delirante.

En el 4 y el 7, Baumgartner estuvo a punto de reparar su error, pero no tuvo éxito en ninguna de sus dos acciones, primero con un disparo raso y cruzando que rozó el poste y luego al no rematar un córner que se paseó por la línea de gol.

Austria, acostumbrada a mandar en sus partidos de la primera fase, incluso contra Francia, se encontró con un equipo turco molesto en las transiciones. Sabitzer y Seiwald no pudieron dominar el juego con la pausa que les caracteriza y los de Rangnick se contagiaron de la electricidad otomana. Fue un ida y vuelta constante a un ritmo altísimo con más errores que aciertos. Muy divertido para el espectador.

El paso del tiempo asentó la posesión de Austria y encerró a Turquía en su campo, siendo capaz de respirar sólo cuando Güler o Yildiz tenían el balón. Los jóvenes batieron un récord, porque es la primera vez que una selección sale con dos titulares menores de 20 años en una eliminatoria de Mundial o Eurocopa desde Hungría en la Euro de 1964.

El madridista probó suerte desde el centro del campo y casi sorprende al portero. No se corta y las ocasiones turcas salieron todas de sus botas. En el 25, Demiral remató alto un centro del zurdo.

El tramo final de la primera parte sirvió para que Rangnick anotara ideas. Necesitaba más referentes arriba y más juego por banda para intimidar a los turcos. Y así fue. En el descanso, al que se llegó sin más ocasiones claras y con Austria chocándose contra el muro turco, el técnico metió a Gregoritsch, su delantero centro más puro, para acompañar a Arnautovic.

En los cinco primeros minutos de la segunda parte, Gregoritsch tuvo dos cabezazos para empatar el partido, y en el 50 un genial pase de Posch dejó sólo a Arnautovic ante Günok, pero el delantero falló en su definición e hizo brillar al portero.

Los cambios espabilaron a Austria, que comenzó a asediar el área de Turquía. Laimer y Posch tuvieron varias oportunidades, pero sus remates no fueron buenos. El empate parecía evidente, pero el fútbol no entiende de lógicas.

Turquía encontró unos segundos para calmar el duelo cuando apareció Güler, de cuyo pie izquierdo, otra vez, nació la alegría de su país. En el 59, el centrocampista del Madrid puso un córner perfecto al primer palo que Demiral, otra vez Demiral, cabeceó a gol. 0-2 y delirio de toda la comunidad otomana en el país.

Austria se mantuvo fiel a sus ideas y Gregoritsch, tras una peinada de Posch en un córner, recortó distancias en el 65 para dejar un final de encuentro de máxima tensión. Los de Rangnick encontraron mucho espacio en tres cuartos, justo delante de los centrales turcos, pero les falló el último pase y la definición. Mucha posesión, mucho pase, pero nada de claridad. No les quedó más remedio que empezar a colgar balones sobre el área de Günok.

Demiral y Bardakci estuvieron imperiales por alto y evitaron casi todos los remates, y los que no pudieron los desvió Günok, vital con un vuelo extraordinario en un cabezazo de Baumgartner cuando el partido ya acariciaba el final.

Turquía y su pasión son de cuartos de final, donde espera Países Bajos. Da igual el rival, el delirio es el mismo y es real.

Sólo el susto de Juancho estropea el paseo de España ante Líbano

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 22:47

Explora España terrenos insólitos en su pasado reciente, trámites que su nobleza y sus medallas le ahorraban. Para estar en unos Juegos de los que no se ausenta desde Atlanta 96, allá donde hace no tanto escribía su leyenda con aquellas finales de tú a tú contra el USA Team en Pekín y Londres, la selección debe ganar un Preolímpico. La "nueva realidad". Líbano fue una sencilla primera piedra (59-104) de un torneo trampa que guarda sus emociones fuertes en Valencia para el fin de semana. Como mejor augurio, tres de los más jóvenes (Aldama, Garuba y Pradilla) fueron los más destacados. Aunque la posible lesión de Juancho Hernangómez -un dolor en el aductor por el que se le realizarán pruebas, según confirmó después Scariolo-, que no disputó la segunda mitad, hizo que no todo resultara perfecto.

El partido no tuvo ni un segundo de historia porque España no lo permitió. Porque también rechazó las tradiciones no tan aconsejables, como esos comienzos trémulos y perezosos en las competiciones. Quizá Angola tampoco suponga mayores sudores hoy, pero un rato antes de la paliza a Líbano, Bahamas, ese equipo con tan poco nombre y tanta estrella, había mostrado de lo que puede ser capaz ante Finlandia (sin Lauri Markkanen). Sus tres NBA (DeAndre Ayton, Eric Gordon y Buddy Hield, casi 60 puntos del trío), ráfagas de talento, despedazaron a los nórdicos en un par de arreones.

Había avisado Scariolo, que no ha tenido una preparación como le hubiera gustado, con jugadores llegando de forma escalonada, cada uno con sus circunstancias, la lesión de Alex Abrines y sólo dos amistosos. Poco podía oponer Líbano, con ese proyecto NBA pasado de kilos y desterrado en Corea del Sur que es Omari Spellman como único argumento reconocible. Pero los rivales "atípicos" tantas veces son a la vez incómodos. Y quizá en ningún escenario la victoria podía peligrar, pero tan importante o más son las sensaciones.

El mejor baremo de la pereza es la defensa. Y la selección pronto mostró colmillo, energía y ambición en una Fonteta no tan repleta. La primera unidad, liderada por el indispensable Lorenzo Brown, maduró al rival. Y, todavía en el primer cuarto, la segunda rotación, con un sensacional Usman Garuba, le hizo temblar. Sólo un triple sobre la bocina de Spellman alargó la vida de Líbano. Después, la tormenta. Únicamente Brizuela se quedó sin anotar antes del descanso y Aldama y Garuba (26-48 fue la máxima) se pusieron las botas al son de Lorenzo.

Eran demasiadas buenas noticias y todos los gestos se torcieron cuando Juancho Hernangómez regresó del descanso con los cordones sin atar, cojeando y con mala cara. No iba a volver a pista y, a la espera de noticias, no parece probable que juegue tampoco ante Angola por el primer puesto del grupo. España siguió a lo suyo, intentando no bajar el listón y aumentando la máxima. No resultaba sencillo en un partido tan roto y a sólo 24 horas del siguiente. Garuba cerró el tercer acto calcando el parcial del segundo (13-27) y ya con un abismo en el marcador.

Brizuela, que era el único que faltaba, se estrenó al comienzo del cuarto final de forma rotunda, con cuatro triples idénticos, superando los 40 de ventaja una España ya relajada y fluida ante un rival sin nada que oponer, espectador de lujo de los mecanismos que pule Scariolo, de la defensa agresiva, de la concentración por el rebote y del intento siempre del pase extra en ataque. Fueron 30 asistencias (nueve de Lorenzo en menos de 17 minutos), 104 puntos, 17 triples y fue una paliza sonrojante. Un primer plato dulce que sólo amargó el susto por Juancho.

En la cocina de la selección: pollo, boniato y yogur antes del partido; burritos, hamburguesas (buenas), sushi y ensaladilla después

Actualizado Martes, 2 julio 2024 - 22:44

A las 6.30 de la mañana comienza cada día el proceso para que España gane a Alemania y se clasifique para las semifinales de la Eurocopa. A esa hora se levanta Rodrigo Vargas, el cocinero de la selección desde 2010. «Una ducha y a la cocina para preparar el desayuno, pues el staff llega a las ocho en punto. Luego los jugadores, y cuando todos terminan, sobre las nueve y media o diez, ya vamos preparando la comida, que es a las 14.00. La merienda

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No te preguntes por quién pitan los árbitros

No te preguntes por quién pitan los árbitros

Yo no me acuerdo de Juanito llorando pero los futbolistas han llorado siempre. Lo que pasa es que ahora lloran por motivos diferentes. Antes dejaban escapar lágrimas de impotencia por una derrota inmerecida, o de rabia ante un tangazo arbitral, no pocas veces de alegría una vez rota la presa de la tensión.

En esta Eurocopa hemos visto llorar a muchos -quizá a demasiados teniendo en cuenta que son estrellas del fútbol y no asfaltan carreteras en ag

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