Del 'Balo-gol' en el Amazonas a la tragedia de Zenica: los culpables de los 12 años de desastres en la selección italiana

Del ‘Balo-gol’ en el Amazonas a la tragedia de Zenica: los culpables de los 12 años de desastres en la selección italiana

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El calor del Amazonas es un pálido recuerdo que entristece: el último gol de Italia en un Mundial se remonta al 15 de junio de 2014. Lo marcó Balotelli contra Inglaterra en Manaos, ilusionándonos con la idea de que el viaje a Brasil nos daría alguna satisfacción. En cambio, la Italia de Cesare Prandelli perdió los siguientes partidos de la fase de grupos, contra Costa Rica y Uruguay, y se fue rápidamente de vacaciones. Desde ese momento en adelante, la FIFA perdió nuestro rastro. 12 años de desastre.

A decir verdad, la crisis había comenzado cuatro años antes en Sudáfrica, cuando Lippi encalló en los escollos neozelandeses y eslovacos. Pero subestimábamos el problema, que era mucho más profundo y que excluiría por tiempo indefinido a la selección del torneo más bonito. En 2030 habrá jóvenes padres de familia que nunca habrán visto a Italia superar una primera ronda y, sobre todo, chicos recién sacados el carné, mayores de edad, que desconocen la sensación de vivir un verano mundialista. Las redes sociales, despiadadas, muestran las imágenes de Jannik Sinner de niño esquiando en los días en que la Italia de fútbol se divertía imaginando remontadas que la llevaran a enfrentarse a Brasil o Argentina.

Paradójicamente, Italia ha sabido mejorar su estatus a nivel europeo, no solo con la magnífica hazaña de Wembley en la Eurocopa 2021, sino también con la final de 2012 con Prandelli y la discreta Eurocopa con Antonio Conte como seleccionador en 2016. Pero el Mundial se ha convertido en una novela por entregas, de la que esperamos ansiosamente cada nuevo capítulo para luego quedarnos puntualmente consternados.

A veces, quizá sea mejor ni siquiera conocer el final de la historia. En Bosnia se intuía tras la imprudente entrada de Bastoni que privó a Gattuso de su defensa central y dejó al equipo con diez. Pero perder una eliminatoria en los penaltis, a domicilio y con un arbitraje no precisamente favorable, puede pasar.

En cambio, no pueden ser casualidades la sucesión de acontecimientos y el colapso del estatus: entre las veinte primeras selecciones del ranking de la FIFA, solo falta Italia en el Mundial de 2026. Por lo tanto, no es del todo cierto que la ampliación del formato de Infantino, aunque valorice a realidades casi amateur como Curazao, haya penalizado a Italia. En todo caso, le ha obligado a enfrentarse a sus límites sin resolver.

El fracaso de 2017

En 2017 se culpaba del fracaso al entonces seleccionador, Ventura, quien, en la práctica, nunca volvió a enderezar el rumbo de su carrera tras la doble eliminatoria contra Suecia. Piensen en cómo cambian las percepciones: Italia quedó entonces segunda en el grupo, por detrás de España, que no era precisamente un rival cualquiera, y fue eliminada por unos centímetros de mala suerte, entre un autogol de De Rossi y un poste de Darmian. Y, sin embargo, ya en aquel caso, comprensiblemente, se invocó la revolución federativa.

En cambio, siguiendo las costumbres habituales, el presidente, Carlo Tavecchio, no tiró la toalla, aunque dimitiría por otras razones un año y medio después. De hecho, volvió a la carga llamando a Roberto Mancini para que dirigiera el renacimiento. Una operación técnica que luego heredaría su sucesor, Gabriele Gravina. Todos recordamos cómo fue: lloramos de alegría por el abrazo entre el seleccionador y Gianluca Vialli en Londres, celebrando una obra maestra en la Eurocopa que no lográbamos desde 1968, y luego de vergüenza en Palermo cuando Italia fue derrotada por Macedonia del Norte en el partido decisivo para el Mundial.

Por absurdo que parezca, el título de Wembley nos hizo creer durante unos meses que habíamos vuelto a ser grandes, posponiendo el enfrentamiento con la verdad: el colapso estructural viene de lejos y encontró confirmaciones evidentes en el fracaso de la selección de Spalletti en la Eurocopa 2024. Que Suiza nos diera una paliza parecía técnicamente lógico, al igual que parecía inevitable encajar un 7-1 ante Noruega y encontrarnos de nuevo enzarzados en la repesca en esta clasificación. Los demás mejoran y ganan, nosotros nos quedamos mirando a ellos y a América.

Lamine Yamal condena los "intolerables" cánticos xenófobos e islamófobos de Cornellà: "Usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas"

Lamine Yamal condena los “intolerables” cánticos xenófobos e islamófobos de Cornellà: “Usar una religión como burla en un campo os deja como personas ignorantes y racistas”

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El jugador de la Selección española y el FC Barcelona, Lamine Yamal, ha reaccionado a los cánticos de "musulmán el que no bote es" en un sector de las gradas del RCDE Stadium de Cornellá de Llobregat (Barcelona) durante el partido amistoso entras las selecciones de España y Egipto de este martes.

El futbolista "como persona musulmana", ha calificado los mismos como "una falta de respeto y algo intolerable" a través de su perfil oficial de Instagram.

"Entiendo que no toda la afición es así, pero a los que cantan estas cosas: usar una religión como burla en un campo os deja como personas Ignorantes y racistas.
El fútbol es para disfrutarlo y animar, no para faltar al respeto a la gente por lo que es o en lo que cree. Dicho esto, gracias a la gente que nos vino a animar, nos vemos en el mundial", ha explicado Yamal.

Dicho cántico pudo escucharse a los diez minutos de la primera parte, y posteriormente en otro momentos del partido. Durante el descanso, en el mensaje en el videomarcador del estadio se recordó que "la legislación para la prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas".

Mientras se multiplican los mensajes de condena a los cánticos los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación sobre los mismos. En concreto, se han abierto diligencias de investigación siguiendo los protocolos contra delitos de odio y discriminación previstos en estos casos. Fuentes policiales explican que hay dos vías abiertas, la penal y la administrativa.

Los Mossos investigan los cánticos islamófobos y xenófobos en el partido España-Egipto

Los Mossos investigan los cánticos islamófobos y xenófobos en el partido España-Egipto

Los Mossos d'Esquadra han abierto una investigación sobre los cánticos islamófobos y xenófobos que se produjeron el martes en un sector del estadio RCDE Stadium en Cornellà de Llobregat (Barcelona), donde se disputó el partido amistoso de fútbol entre las selecciones de España y Egipto.

En concreto, se han abierto diligencias de investigación siguiendo los protocolos contra delitos de odio y discriminación previstos en estos casos. Fuentes policiales explican que hay dos vías abiertas, la penal y la administrativa. De la primera se encarga la Comisaría General de Información del Cuerpo en coordinación con la Fiscalía, que deberá determinar si hubo un presunto delito de odio y discriminación.

De la segunda, la administrativa -que incluye multas económicas- se encarga la Direcció General d'Administració de Seguretat, dependiente del Departamento de Interior de la Generalitat, que investigará si cabe interponer sanciones en base a la Ley 19/2007, de 11 de julio, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.

Los investigadores analizarán imágenes y vídeos sobre lo ocurrido anoche para tratar de indagar acerca de su origen o saber quien estuvo detrás, según han informado este miércoles, horas después del partido. También se rastrearán las redes sociales.

El encuentro de preparación para el Mundial 2026 se enturbió cuando desde las gradas se entonó en dos ocasiones y de forma mayoritaria, "musulmán en el que no bote". En el estadio se dieron cita hasta 37.000 aficionados. Luego y tras los avisos emitidos durante el descanso, se volvieron a escuchar algunos gritos desde partes concretas del estadio, aunque estos no fueron mayoritarios.

Precisamente, el conseller de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, ha criticado el comportamiento de una parte de la grada durante el partido y ha explicado que él mismo pidió aplicar el protocolo para este tipo de casos en el descanso : "Hemos pedido a los responsables que se activasen los protocolos y continuaremos trabajando para que el deporte sea un espacio de inclusión, sin odio ni racismo". "Somos un país de acogida, respeto y convivencia", ha avisado en un mensaje en redes tras asegurar, eso sí, que el encuentro se debería haber detenido por lo sucedido.

La polémica está adquiriendo ya una fuerte connotación política y social hasta el punto de que el propio Puigdemont ha responsabilizado al PSC y a su supuesta "agenda españolizadora" de lo sucedido. "La agenda españolizadora del PSC comporta esto". "Para cancelar el catalanismo avivan el nacionalismo español. Saben que históricamente el españolismo ha sido un nacionalismo de negación del otro, imperialista", ha sostenido en una publicación en redes sociales.

De hecho, el líder de Junts fugado en Waterloo, ha dicho que el "nacionalismo español", a su juicio, "ha practicado la sustitución cultural mucho antes de que el concepto fuera adoptado por la extrema derecha mundial".

Por su parte, el responsable de Deportes de la Generalitat ha ido un paso más allá y ha acusado a la "extrema derecha" de estar detrás, sin concretar más allá. "Vinieron al partido para desplegar ese discurso de odio. Había gente con la que la sensación que tenías es que todo estaba muy dirigido (...) "No tengo la certeza, pero es la sensación; por eso era muy peligroso no haberlo detenido antes. Dudo que muchos de los que cantaban tuvieran relación con el mundo del deporte", ha asegurado en una entrevista en la Cadena Ser.

Mientras, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, también se ha sumado al rechazo de estos hechos y ha asegurado que se comunicó a los organizadores activar los protocolos correspondientes y así se produjo: "El racismo no tiene cabida en ningún sitio. Ante esto, solo hay una respuesta posible: firmeza, rechazo y defensa clara de los valores de respeto y dignidad que definen a Cataluña".

Woods se aparta del golf: "Trataré de buscar tratamiento y concentrarme en mi salud"

Woods se aparta del golf: “Trataré de buscar tratamiento y concentrarme en mi salud”

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Desde que se conoció el accidente y posterior arresto de Tiger Woods el viernes de la semana pasada, las especulaciones se dispararon, la bola en dos sentidos opuestos se iba agigantando: el destructivo o catastrofista, que hablaba de Woods destruido física y mentalmente y la corriente completamente opuesta, que señalaba al golfista entrenando con normalidad para el Masters de Augusta. Ha sido el propio jugador el que, a última hora del martes, ha dado por zanjado el asunto. "Me alejo del golf por un tiempo indefinido". Así de claro y escueto ha sido el ganador de 15 majors a través de un comunicado en la red social X.

Durante este parón Woods tratará de "buscar tratamiento y concentrarse en su salud". Por lo tanto, no estará en el Masters y tampoco se espera que sea el próximo capitán de la Ryder Cup.

En su primera declaración pública desde su arresto por DUI, Tiger Woods, que fue acusado de conducir bajo la influencia de sustancias, daños a la propiedad y negarse a someterse a una prueba de análisis de orina legal, dio negativo en el control de alcoholemia, pero le encontraron con dos pastillas de hidrocodona en el bolsillo, un analgésico recetado. Los oficiales que intervinieron atestiguaron que el golfista tenía los ojos inyectados en sangre en la escena. Woods se ha declarado inocente y está buscando un juicio con jurado.

El californiano, además, ha pedido en el anuncio privacidad durante su recuperación, a continuación lo reproducimos de forma íntegra:

"Conozco y entiendo la gravedad de la situación en la que me encuentro hoy. Me alejo por un período de tiempo para buscar tratamiento y concentrarme en mi salud. Esto es necesario para que yo priorice mi bienestar y trabaje hacia la última recuperación. Estoy comprometido a tomarme el tiempo suficiente para regresar a un lugar más saludable, fuerte y más centrado, tanto personal como profesionalmente. Agradezco su comprensión y apoyo, y pido privacidad para mi familia, mis seres queridos y yo en este momento".

Esta no es la primera vez que Woods se aleja del ojo público para buscar tratamiento. En 2009, Woods pasó 45 días en una clínica después de que la noticia de sus múltiples infidelidades salió a la luz, conmocionando al mundo del deporte. En 2017, después de su último arresto por conducir bajo los efectos de los tranquilizantes Woods completó un programa intensivo privado para abordar su trastorno del sueño y el manejo del dolor por sus numerosas lesiones en la espalda.

Woods también se alejará temporalmente de su trabajo dentro del PGA Tour, cuya misión se centraba ahora en reorientar el calendario del circuito americano de cara a 2027. Fuentes del propio PGA Tour aclararon que hubo una reunión virtual el martes

sin Woods, y que se reincorporará al comité "cuando esté listo para hacerlo". "Tiger Woods es una leyenda de nuestro deporte cuyo impacto se extiende mucho más allá de sus logros en el campo. Pero, sobre todo, Tiger es una persona, y nuestro enfoque está en su salud y bienestar. Tiger sigue teniendo todo nuestro apoyo mientras da este importante paso", escribió el Circuito Americano en un comunicado de apoyo. El CEO del PGA Tour, Brian Rolapp, dijo en otra declaración independiente que: "Durante el último año, he llegado a apreciar profundamente a Tiger no solo por su impacto en el juego, sino por su amistad y la perspectiva que ha compartido conmigo cuando me uní a la industria del golf. Mis pensamientos están con él y su familia mientras da este paso, por lo que tiene todo mi respeto y apoyo".

El drama eterno de Italia: pierde ante Bosnia en penaltis y se queda fuera del Mundial por tercera vez consecutiva

El drama eterno de Italia: pierde ante Bosnia en penaltis y se queda fuera del Mundial por tercera vez consecutiva

12 años de ausencia parecían ya demasiados, pero serán al menos 16. El infierno del Bilino Polje de Zenica alargará la racha de Italia como mínimo cuatro años más. La selección transalpina, que se adelantó en el marcador en la final de la repesca ante Bosnia, terminó cayendo en penaltis ante el cuadro balcánico, fallando dos penaltis y confirmando su tercera ausencia consecutiva en una Copa del Mundo. Junto a Bosnia, caminaron hacia el Mundial Turquía, que ganó en Kosovo, Suecia, que venció a Polonia, y República Checa, que superó a Dinamarca en la otra tanda de una noche de máxima tensión y vergüenza italiana.

La repesca del Mundial tuvo de todo. Italia viajó a Bosnia, a un estadio de 9.000 espectadores con un césped cercano al fútbol no profesional. En las gradas, cientos de italianos que quisieron cruzar el Adriático para empujar a los suyos. La Federación bosnia no quiso jugar en Sarajevo, la ciudad más importante del país, y envió el partido a Zenica para tratar de minar los ánimos transalpinos. El detalle, que inspiró las quejas de los periodistas italianos en la previa porque el campo ni siquiera tenía tecnología de gol, se quedó en nada con la imagen del inicio, el edificio pegado a uno de los fondos incendiado por las bengalas que salían de cada una de sus ventanas.

Moise Kean, que marcó también en la semifinal ante Irlanda del Norte, adelantó a los transalpinos, pero la expulsión de Bastoni condenó a Italia. Le obligó a disputar una hora con un futbolista menos y terminó sentenciando al equipo de Gattuso, acompañado en la banda por otros dos históricos como Buffon y Bonucci. Ni siquiera eso sirvió.

En el 41, Bastoni, central del Inter de Milán, no tuvo más remedio que derribar a Memic cuando éste se dirigía hacia Donnarumma. Roja directa según el colegiado francés Clement Turpin. Con uno más en el marcador, Bosnia se inclinó sobre la portería italiana y pudo empatar en varias ocasiones claras del joven Kerim Alajbegovic, que con 18 años fue el más peligroso de su país.

En el 79, los balcánicos encontraron premio a sus intenciones con el empate de Tabakovic, provocando el drama nacional en Italia. Donnarumma salvó el triunfo bosnio antes de la prórroga y Esposito pudo anotar para los transalpinos en el tiempo extra, pero se encontró con Vasilj.

La segunda prórroga en cinco días no importó a Bosnia, que manteniendo la superioridad numérica tuvo la posesión y las ocasiones finales. Italia protestó una amarilla a Muharemovic cuando Palestra se dirigía al área rival, pero Turpin no lo castigó con roja.

Una tanda terrible

Desde los 11 metros pesaron los 12 años de ausencia en los Mundiales. Tahirovic, Tabakovic, Alajbegovic y Bajraktarevic no dieron opción a Donnarumma, mientras que Esposito, un niño de 23 años, falló el primer penalti de Italia. Tonali marcó el segundo, pero Cristante envió el tercero al larguero para entregar el billete a la Copa del Mundo a Bosnia. Italia, campeona en 2006, enlazará dos eliminaciones en fase de grupos y tres ausencias en los Mundiales.

El resto de la repesca

En Kosovo, Akturkoglu anotó el único tanto del encuentro para poner fin al sueño del país balcánico, mientras que en un gol de Gyokeres en el 88 dio el pase a Suecia ante la Polonia de Lewandowski. En Praga, Dinamarca falló tres penaltis para acelerar el regreso de República Checa a una Copa del Mundo que no pisaba desde 2006.

Próxima parada, el 11 de junio en el Azteca de México.

España, en el debut de Joan García, se aburre con Egipto y pide a gritos que empiece el Mundial

España, en el debut de Joan García, se aburre con Egipto y pide a gritos que empiece el Mundial

Luis de la Fuente está en su papel de defender noches como la de ayer en el campo del Espanyol. Hay que ver jugadores, claro que sí, y más cuando quedan dos meses para un Mundial. Hay que ver quién está en disposición de ir si uno de los fijos falla, baja la forma, se lesiona o no le dan el visado, que con Trump, cualquier cosa. Tiene todo el derecho el seleccionador a poner a los aspirantes juntos, sólo faltaba, pero claro, si eso deviene en un tostón como el perpetrado contra Egipto durante la primera parte, pues el sabor de boca es el que es. [Narración y estadísticas].

La sensación es que esta selección, la número uno del mundo, la gran favorita, pide a gritos que comience el Mundial. Luego terminará como termine, pero este equipo está para jugar por la Copa del Mundo, no para pelearse en amistosos de poca monta. España terminó empatando para desilusión del personal, que acudió al partido más para gritar que Barcelona también es España que para disfrutar realmente del fútbol. Bien está si no fuera porque la exaltación, cualquiera, mal entendida, provoca momentos sonrojantes como los cánticos contra los musulmanes.

Porque, conviene subrayarlo, el ambiente estuvo en la grada, cuya mal compresión, conviene subrayarlo también, de la exaltación nacionalista española provocó algún momento inadmisible. Gente que no entiende nada la hay en todos los sitios, también entre quienes defienden a España en Cataluña. Pero, al margen de todo eso, el único ruido salió de los asientos, nunca del campo, donde los 10 cambios respecto al otro día, a excepción de Lamine Yamal, formaron una macedonia difícil de digerir.

Los laterales lo intentaron, y los centrocampistas lo intentaron, y los delanteros lo intentaron, pero ninguno lo consiguió. A quien más se vio fue a los centrales, pues Egipto, un equipo que estará en el Mundial, decidió apretarse bien y dejar que fueran Mosquera y Huijsen los que subieran el balón. El resultado, un atasco.

COSA EXTRAÑA

Porque España no era España. Era una cosa rarísima. Por no haber no hubo siquiera ocasiones de gol. Algún barullo, algún remate sin interés ninguno y para usted de contar. De hecho, la mejor ocasión fue para Egipto, que por medio de Marmoush envió un tiro al palo. El delantero del City es un jugadorazo, y se nota en cada movimiento. Cuando la pelota aparecía por sus pies, España tenía cosas reales que temer. Del resto, pocas noticias. Y así, entre el desinterés y la desidia, se llegó al descanso.

Tan soso estaba todo que hasta Luis de la Fuente quiso cambiarlo. Puso patas arriba el centro del campo y entraron los titulares. Rodri, Pedri y Fermín. También Víctor Muñoz dejó sentado a Lamine para que el Barça no se enfadara más de la cuenta. Y la cosa empezó a fluir, no era difícil esperarlo. Cuando Pedri está en el campo pasan muchas cosas. Y, últimamente, cuando le acompaña Fermín, pasan muchas más.

El jugador andaluz del Barça es un tormento para el rival, que no sabe detectarle, en parte porque no para de moverse. Fueron 45 minutos corriendo de acá para allá, ahora por un lado, ahora por el otro, ahora por arriba, ahora por abajo, ahora vengo a recibir, ahora tiro un desmarque... Cansa sólo escribirlo y sin embargo él podría hacer todo eso fumando.

Fermín, el polvorilla, y el resto, pues, animaron la noche. Llegaron las ocasiones en el primer cuarto de hora, en el que Egipto no pudo pasar el centro del campo. Un equipo más dinámico, más reconocible, merodeaba el gol sin complejos. En esas andaba el partido cuando De la Fuente resolvió la gran incógnita de esta concentración y puso a jugar a Joan García. El portero del Barça provocó una verbena en el estadio, donde la mitad le pitaba y la otra mitad le aplaudía. Entre eso y que Fermín se lió a empujones con un rival por una falta tonta, los decibelios se dispararon y el ruido se apoderó de la sesión, ya disparatada.

Cuando el balón quiso volver a reclamar protagonismo ya era demasiado tarde. La zapatiesta que habían generado Fermín y compañía se disolvió en un nuevo síntoma de que esta España no está para amistosos. Esta España está para el Mundial. Y no es un desprecio, por si alguien no lo había pillado. Es, al revés, un elogio.

Significa que los titulares de este equipo, en el momento en el que están, en las circunstancias actuales, están para ponerse a pelear por ser campeones del mundo. Ni más ni menos. El amistoso de ayer contra Egipto lo olvidará el personal hoy mismo, pues no merece más. El Mundial está ahí mismo. Y es hora de ir a por él.

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de "musulmán el que no bote"

La gran fiesta española en Cornellá, manchada por los gritos xenófobos de “musulmán el que no bote”

Barcelona, el estadio de Cornellá, respondió a Luis de la Fuente, pero también puso a España en un aprieto. El seleccionador advirtió de que ante Egipto no se disputaba un amistoso, sino que había mucho en juego. El primer puesto del ranking FIFA, engrasarse para el Mundial y mantenerse «a la altura» de lo que se le pide a una selección favorita. Y la grada lo entendió... hasta que fue más allá del puro fútbol y del respeto. Los 37.000 aficionados que llenaron el estadio de Cornellá lo vistieron como si se jugara una final. Y no solo durante los 90 minutos del partido. Desde horas antes de que arrancara, los alrededores se tiñeron de camisetas rojas -la nueva camiseta blanca de Adidas está arrancando-, con banderas de España y cánticos que ya no cesaron.

La primera gran muestra de entrega se vivió con el himno nacional, cuando todo el estadio tarareó al unísono, y continuó con cánticos de 'yo soy español' y 'qué viva España'. Sin embargo, antes buena parte del público había mostrado un comportamiento reprochable al pitar el himno de Egipto. Lo que debió ser una fiesta se enturbió cuando, de nuevo al unísono, la grada entonó, en dos ocasiones y de forma mayoritaria, «musulmán en el que no bote». Se olvidaron de que una de las estrellas de España, Lamine Yamal, profesa ese credo. Y se arriesgaron a que el partido se parara.

No se activó ningún protocolo, pero hubo una charla, con el partido en juego, entre la delegada, Nuria Martínez, y el cuarto árbitro. Quizá los colegiados búlgaros no entendieron la dimensión del cántico, como tampoco los insultos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. A eso se sumaron nuevos pitos al centrocampista Issa cuando, al pitar el descanso, se arrodilló y besó el césped.

No es una buena imagen para la RFEF, que organizará el Mundial de 2030 con Marruecos, un país musulmán, en el que Cornellá aspira a ser una de las sedes elegidas. Quizá por eso en el descanso, por la megafonía, se pidió al público que se abstuviera de realizar «cánticos ofensivos o racistas» y en los videomarcadores se proyectó un mensaje en que se recordaba que la legislación «prohíbe y sanciona la participación en actos violentos, xenófobos, homófobos y racistas».

Antes del inicio de la segunda mitad, la megafonía volvió a lanzar el mismo mensaje. Y, desde uno de los fondos, volvió el «musulmán el que no bote», esta vez protestado por el resto de la grada.

A los jugadores egipcios no les afectó; a los españoles no les ayudó a entonarse en un partido que se fue espesando. El arreón de la selección hacia la portería de Shobeir apenas duró, y para cuando los seguidores se acordaron de Dani Jarque, como ocurre en cada partido del Espanyol en el minuto 21, se había esfumado. Era Egipto quien crecía, con capacidad para tener el balón y acercarse a Raya. El meta de Arsenal fue titular y vio en el minuto 29 cómo un disparo de Marmoush se estrelló en el palo. Había tenido el atacante del City la mejor ocasión.

Debut de Joan Garcia

No le gustaba a De la Fuente cómo estaba respondiendo el equipo. Por primera vez en mucho tiempo, un rival había dejado la estadística de posesión en un 50-50 en la primera parte. Por eso Rodrigo, desde la banda donde calentó desde la media hora de juego, pedía calma. Al volver del vestuario, lo mandó al campo, junto a Pedri y Fermín, y sacrificó a un poco acertado Lamine.

Fue en el minuto 62 cuando volvió a atronar el campo. Esta vez el protagonista era el guardameta Joan Garcia. Luis de la Fuente lo hizo debutar en casa, en el que fue su estadio durante muchos años, pero en el que le castigan porque decidió cambiar el Espanyol por el Barça. Como no todo el público era perico, hubo división de opiniones. Recibió una pitada masiva, pero también escuchó cómo se coreaba su nombre. Fue el colofón a una noche en la que la grada, siempre el jugador 12 de un equipo, pudo acabar desquiciándolo.

La policía revela que Tiger Woods llevaba un medicamento opioide, tenía los "ojos vidriosos" y caminaba de forma "letárgica" en su arresto en Florida

La policía revela que Tiger Woods llevaba un medicamento opioide, tenía los “ojos vidriosos” y caminaba de forma “letárgica” en su arresto en Florida

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El golfista Tiger Woods llevaba dos pastillas de hidrocodona, un analgésico opioide, tenía los "ojos vidriosos" y caminaba de forma "letárgica" durante su arresto tras un accidente de tráfico en Florida, reveló este martes la Oficina del Algualcil del Condado de Martin.

El parte del arresto, difundido ahora a los medios, muestra que Woods estaba "sudando fuertemente" pese a estar en un vehículo, un Ford F-150 blanco, con aire acondicionado, además de hablar de forma "inusual" con los oficiales y presentar las pupilas dilatadas.

Aunque el deportista dio negativo a consumo de alcohol, se negó a una prueba de orina para detectar otras sustancias y los policías encontraron dos píldoras de hidrocodona en el bolsillo izquierdo de su pantalón, desveló el informe.

Este medicamento es un analgésico aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas (FDA) para tratar dolor crónico severo, pero también es un opioide "documentado en reportes nacionales de laboratorios criminales" usado para "uso y abuso ilícito", según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA).

El golfista, añadió el informe, se tambaleaba al caminar y confesó que toma medicamentos que requieren prescripción médica.

"Con base en mis observaciones de Woods, cómo realizaba sus ejercicios (para la prueba de alcohol) y, con base en mi entrenamiento, conocimiento y experiencia, creí que sus capacidades normales eran disfuncionales, y no era capaz de operar con seguridad un vehículo", escribió la oficial Tatania Levenar.

En contraste, el deportista de 50 años dijo a las autoridades que él estaba viendo su celular y cambiando la estación de radio durante el choque, lo que provocó el accidente en la localidad de Isla de Júpiter.

El ganador de 15 'majors' conducía un todoterreno a gran velocidad sobre las 14.00 hora local del viernes pasado cuando intentó adelantar a una camioneta de limpieza que remolcaba un tráiler pequeño y, ante el volantazo para esquivarlo, volcó lateralmente y se vio obligado a salir por una de las ventanillas.

La policía detuvo al golfista, quien quedó en libertad esa madrugada después de pasar varias horas en prisión tras el accidente de tráfico.

Infantino confirma que Irán jugará el Mundial de fútbol en suelo de Estados Unidos

Infantino confirma que Irán jugará el Mundial de fútbol en suelo de Estados Unidos

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"Irán estará en la Copa del Mundo", aseguró este martes a la AFP el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presente en Antalya, en el sur de Turquía, en un partido amistoso de la selección iraní contra Costa Rica, añadiendo que disputará sus partidos de la primera fase en Estados Unidos, como había determinado el sorteo celebrado en diciembre.

"Estamos aquí para esto. Nos congratulamos porque es un equipo muy, muy fuerte. Estoy muy contento", añadió el patrón del fútbol mundial durante el descanso del partido.

"He visto al equipo, he hablado con los jugadores, con el entrenador, así que todo va bien", añadió Infantino, precisando que "los partidos se jugarán donde tengan que jugarse, según el sorteo".

Dos partidos en Los Ángeles y uno en Seattle

Irán había pedido disputar sus encuentros de la primera fase del torneo (del 11 de junio al 19 de julio) en México y no en Estados Unidos, como determinó el sorteo.

Según el calendario oficial, en la primera fase del Mundial Irán deberá enfrentarse a Nueva Zelanda y Bélgica en Los Ángeles y luego a Egipto en Seattle.

Su campo base para el torneo está previsto en Tucson, en Arizona.

El presidente de la FIFA, cuya presencia en Antalya no había sido anunciada, se instaló en la tribuna poco antes del inicio del encuentro y posó para unas fotos con varios miembros de la federación iraní, constató un periodista de la AFP.

Mensajes contradictorios de Trump

A mediados de marzo, el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, indicó que negociaba con la FIFA para que los partidos de Irán se disputaran en México y no en suelo estadounidense, como está previsto.

Descartando cualquier cambio -cuando incluso Donald Trump consideró que los jugadores iraníes no estarían "seguros" en Estados Unidos-, la FIFA había subrayado que la competición, "se celebraría como estaba prevista".

Trump, en uno de sus mensajes contradictorios, había declarado dos días antes que los jugadores iraníes serían bienvenidos a pesar del conflicto.

"Será el evento deportivo más grande y más seguro de la historia de Estados Unidos. ¡Todos los jugadores, autoridades y aficionados serán tratados como las 'ESTRELLAS' que son!", sostuvo en su plataforma Truth Social.

Israel y Estados Unidos lanzaron el 28 de febrero una amplia ofensiva contra la República Islámica, que ha respondido con oleadas de misiles y drones contra territorio israelí y contra objetivos estadounidenses en países de la región.

En diciembre, con motivo del sorteo del Mundial, Infantino creó un premio de la paz de la FIFA y se lo otorgó a Trump, con el que mantiene una relación cercana.

"Dolor de la guerra"

Este martes, Infantino apareció en el estadio de Antalya y se fotografió con varios miembros de la federación iraní, constató un periodista de la AFP.

"Realmente espero que vayan al Mundial. Será algo estupendo para el pueblo iraní después de todo ese dolor de la guerra", declaró antes del saque inicial en la grada Amir Moghaddam, un neurocirujano de 64 años que fue a Antalya a apoyar al Team Melli.

"Pero no sé si el gobierno iraní les dejará ir a Estados Unidos porque habrá manifestaciones de iraníes opuestos a las autoridades", añadió.

Preguntado por la AFP antes del partido entre Irán y Costa Rica sobre las posibilidades de participación del Team Melli en el próximo Mundial, Dennis Eckert Ayensa, uno de los delanteros, respondió: "Inshallah" ("Si Dios quiere").

Cuando España se quedó fuera del Mundial 74, el drama de toda una generación: "Se ha perdido otra guerra"

Cuando España se quedó fuera del Mundial 74, el drama de toda una generación: “Se ha perdido otra guerra”

Tras quedarnos sin acudir a México 1970, la Federación, presidida por José Luis Pérezpayá (ex futbolista de cierto fuste conocido como Pérez Payá, que una vez en el cargo decidió unir sus apellidos), contrató como seleccionador a Ladislao Kubala, leyenda de nuestro fútbol en los cincuenta. Húngaro, fugado del comunismo, emblema del régimen y del Barça, jugador legendario y ahora entrenador entusiasta y locuaz («chicos bien, moral óptima», era su latiguillo favorito). Entró en 1969, con la eliminación para México 1970 ya consumada, y se estrenó con un España-Finlandia patriótico, en La Línea de la Concepción, con el Peñón al fondo. Tuvo excelentes resultados al principio, sobre todo una gran victoria ante Alemania en Sevilla y otra sobre Italia en Cagliari. Pero pinchó en el intento de asalto a la Eurocopa 1972: nos eliminó la URSS, ganándonos en Moscú y empatando en Sevilla con un sensacional partido de su meta Rudakov.

Para saber más

Ahora tocaba el asalto a Alemania 1974, que reuniría a 16 selecciones. El sorteo nos colocó en el grupo VII de la zona europea, con Grecia y Yugoslavia como rivales. Grecia no era gran cosa. Aunque el Panathinaikos había llegado, con Ferenc Puskás como entrenador, a la final de la Copa de Europa de 1971 (cayó ante el Ajax de Johan Cruyff), su selección ocupaba el puesto 23 en Europa, según el ránking del respetado periódico L'Équipe. Otra cosa era Yugoslavia, país hoy desmenuzado en Eslovenia, Croacia, Serbia, BosniaHerzegovina, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. En aquel tiempo era una potencia deportiva en muchas especialidades, entre ellas el fútbol, y tenía a uno de los mejores jugadores del continente en ese momento, el extremo izquierdo Dragan Daji. Desde el inicio estaba claro: eran ellos o nosotros.

Empezamos mal: un 2-2 el 19 de octubre de 1972 en el Estadio Insular de Las Palmas. Se buscó en Canarias un clima supuestamente incómodo para los yugoslavos, pero a Kubala se le ocurrió la «genialidad» de colocar como delantero centro a Marcial, un exquisito centrocampista, para nada adaptable a esa posición. Yugoslavia nos ganaba 1-2 en el minuto 90, había estrellado un tiro en el palo... pero en el descuento un gol salvador de Asensi palió el desastre. La visita de Grecia a Yugoslavia, el 18 de noviembre, se saldó con victoria yugoslava, 10, sin mucha más historia.

El 17 de enero de 1973 España visita a Grecia sin margen de error. Kubala dispone partidos en los campos del San Andrés y el Sabadell, de tamaño similar al Nikolaidis de Atenas, y ordena que no se riegue el césped, en previsión de lo que encontraríamos allí. El partido se juega a las dos de la tarde y lo ganamos 2-3 gracias a una tarde gloriosa del extremo valencianista Óscar Rubén Valdez, que marca dos goles y tres cuartas partes del otro. Grecia nos devuelve visita el 21 de febrero, en La Rosaleda malagueña. Ganamos 3-1 sin problemas.

La visita a Zagreb

Pero arrastramos el empate inicial y ahora hay que visitar a Yugoslavia. Se juega el 21 de octubre en el Maksimir de Zagreb, estadio del Dinamo, a reventar, y con un despliegue de bengalas y carracas desconocido aquí. En las repletas gradas se perciben pequeños grupúsculos de españoles. España hace su mejor partido del grupo, tiene varias ocasiones y hasta un tiro al poste. Termina 0-0, con lo que compensamos el ya lejano 2-2 del Insular.

Sólo queda la visita de Yugoslavia a Grecia y las cuentas son claras: si Yugoslavia pierde, empata o gana por un gol de diferencia, España irá al Mundial. Si gana por tres o más, se habrá clasificado. Si gana por dos, habrá que jugar un Yugoslavia-España de desempate, en fecha y lugar a concertar.

Sospechas en Atenas

El Grecia-Yugoslavia se juega el 19 de diciembre de 1973 en el Karaiskakis de Atenas. Las vísperas son asfixiantes, llenas de rumores y sospechas contra los griegos en general y su portero en particular, Kalassidis, de los que se insiste en que están vendidos. Las revistas Barrabás y Fútbol In publican que el presidente y el secretario de la Federación, PérezPayá y Andrés Ramírez, viajan con un maletín de 30.000 dólares, equivalentes a 1.500.000 pesetas, para contrarrestar la supuesta oferta de los yugoslavos al portero y a su figura, Domazos. A saber. También viaja Kubala, que lo presenciará junto a Puskas. El partido es a las dos menos cuarto de la tarde, de nuevo la hora de la comida, y nos sentamos a verlo con la impotencia del que ha puesto su vida en manos de otros, o del azar, que nunca se sabe lo que es peor.

El desánimo ha cundido tanto en Grecia que el aspecto del campo es desolador: de los 45.000 asientos sólo están cubiertos 6.000, un tercio de ellos por yugoslavos. Al cuarto de hora Yugoslavia gana 0-2. El meta local, Kalassidis, parece transparente. En España muchos apagan la tele, en la seguridad de que estaba vendido y se iba a llevar un carro. Pero Yugoslavia amaina su avalancha inicial, Grecia reacciona, marca el 1-2 sorprendiendo a Mari, cegado por el sol; luego es expulsado el delantero centro yugoslavo Duan Bajevi por una agresión, y Yugoslavia encaja otro gol al borde del descanso. Así que 2-2 y Yugoslavia con diez para todo el segundo tiempo. Ya está. Los desertores vuelven a encender el televisor. Quizá mejor que no lo hubieran hecho.

Yugoslavia se crece: en el minuto 62, un jugadón de Aimovi acaba tras varios rebotes en gol de Surjak. Luego aprieta. Los minutos van pasando a nuestro favor con exasperante lentitud: 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89... Y en el último suspiro, a 15 segundos del pitido final, una volea de Karasi bota en el suelo y se cuela: 2-4. Habrá desempate.

El seleccionador griego, Alketas Panagoulias, se indignó: «Es una vergüenza. Yo envié al campo a once futbolistas distintos de los que he visto después», y dimitió, anunciando que no quería saber nada más del fútbol griego. El país quedó abochornado por la sospecha de venalidad en todos o algunos de sus futbolistas; el Gobierno abrió una investigación, los jugadores fueron multados con 800 dólares por cabeza y se anunció que la mayoría de ellos no volvería a la selección nacional.

El desempate, en Frankfurt

Pero había que desempatar, en suma. Era lo que había. Yugoslavia quería hacerlo enseguida y en Grecia; Kubala se negó por no preparar el equipo a toda prisa. España propuso enero, pero Yugoslavia hacía pausa invernal... Al final decidió la FIFA: 13 de febrero de 1974, en Frankfurt, la misma ciudad en que cuatro meses exactos después tenía que albergar el partido inaugural, que enfrentaría a Brasil, campeón vigente, contra, precisamente, el ganador de ese partido. Las agencias de viajes publicitan sus ofertas: «Tres días, del 12 al 14 de febrero, vuelo regular de Iberia, habitación con baño, traslados. Entrada al campo en tribuna cubierta». Todo pagadero en plazos mensuales de 1.290 pesetas.

El 31 de enero Kubala da una lista de 22 futbolistas: Iribar, Reina y Deusto; Sol, Gallego, Benito, Jesús Martínez, Capón y Uría; Costas, Juan Carlos, Claramunt, Pirri, Asensi y Marcial; Amancio, Rexach, Gárate, Quini, Galán, Valdez y Rojo. Se concentran el 4 de febrero en Eurovillas, una urbanización cerca de Madrid, a la que los periodistas acudimos en tropel. El día 6 hay un amistoso contra el Torrejón, en el que juegan los «posibles» (una hora sin descanso y resultado de 7-0), y el 8 otro contra el Atlético de Madrid, en el Manzanares, a las 18.30 horas, para coincidir con la luz del atardecer en Frankfurt a las 19.30. Para darle un carácter de «ensayo general con todo», el Atlético vistió de azul noche y pantalón blanco, como la selección yugoslava lo haría días más tarde.

Kubala pretendió disputarlo a puerta cerrada, pero se acumuló tal multitud que hubo que permitir la entrada por miedo a un motín. En el primer tiempo jugaron los «probables», exactamente los mismos once que lo harían cinco días después en Frankfurt (Iribar; Sol, Benito, Jesús Martínez, Uría; Juan Carlos, Claramunt, Asensi; Amancio, Gárate y Valdez). Ganó la selección 3-1, los tres de Amancio. En la segunda mitad salieron los «posibles», todos los demás, incluidos los dos porteros, que se alternaron. Hubo empate a dos, goles de Pirri y Galán para la selección. Aquel era un buen Atlético: el de Reina, Ovejero, Panadero, Ufarte, Luis, Salcedo, Irureta, Alberto, Becerra... Sin Gárate ni Capón, claro, seleccionados con España.

Kubala hace seis descartes: Reina, Gallego, Pirri, Galán y Chechu Rojo. Sorprenden especialmente los de Pirri («necesito hombres que marquen al contrario», argumenta) y Chechu Rojo, en mejor forma que Valdez. El equipo viaja el lunes 11, a las 15.30, previo entrenamiento matinal en el Bernabéu. Hay un segundo vuelo el 12, una romería. Van todos los federativos, muchos directivos de club, varios presidentes, una nubecilla de técnicos y figuras como Santana y Julio Iglesias, gente de lo más variopinto.

Kubala decide entretener la tarde de la víspera con una sesión de cine y escogen Papillón, las peripecias de un convicto francés escapado de una prisión caribeña, basada en la novelarelato de Henri Charrière, un best seller. La tarde se agrió por una angina de pecho del masajista Ángel Mur padre (su hijo le sucedió). Parece un golpe de mal fario. Sus tareas habría de hacerlas el masajista de la selección alemana, Eich Denser. No era lo mismo, claro. Mur padre se repuso y vivió hasta los 93 años posteriormente.

El partido se juega a las 19.30 horas. En el Waldstadion hay 15.000 españoles, en su mayoría emigrantes que han roto la hucha para ver a España clasificarse. Pero son el doble de yugoslavos, porque Frankfurt y su entorno tenían una gran inmigración yugoslava. El resto, hasta 62.000, es público local, dispuesto a disfrutar de este aperitivo mundialista. Los españoles cantan el «Que viva España», cómo no, de Manolo Escobar. Aquí, todos ante la tele. Se podría haber pasado lista y comprobar que no faltaba nadie.

La ilusión duró 13 minutos, los que tardó Josip Katalinski en marcar. Una falta desde la derecha lanzada al segundo palo, Katalinski cabecea, Iribar rechaza como puede y el balón le cae al propio Katalinski, que en un escorzo incómodo lo caza en el aire y marca.

Y después, la nada. Kubala sólo reacciona en el 73', metiendo a Marcial y Quini por Juan Carlos y Amancio, sin que se note la menor reacción. Todo es soso, aburrido, decepcionante, absurdo. Suena el pitido final y apagamos la tele con un ánimo lúgubre.

"Se perdió otra guerra"

«Ridículo en Frankfurt», «Desastre», «El peor partido en la era Kubala», «Se perdió otra guerra» son algunos de los titulares. Ya se decía que Kubala ganaba batallas, los amistosos, pero perdía guerras. Él acusaba a la prensa del «pecado latino»: presentar al equipo antes del partido como un «monstruo con dos cabezas y siete colas» y tirarlo a la basura cuando perdía.

Katalinski, nacido en Sarajevo (BosniaHerzegovina) en 1948, era jugador del eljezniar. La resonancia de su gol le valió el traspaso al Niza, donde a los cuatro años le retiró una lesión de rodilla con 30. Fue un líbero con buen físico (1,81 y 80 kilos), limpia técnica y gran salto. Para Yugoslavia jugó 43 partidos con 10 goles; en el eljezniar, 240 y 32, y en el Niza, 103 y 28. Retirado, fue directivo del eljezniar e invirtió con acierto en hoteles en Cabo Antibes y Fréjus. Falleció en Sarajevo en el año 2011, con 63 años, víctima de un cáncer. Su nombre quedó grabado en piedra en la memoria de los aficionados españoles de la época.