La deriva de Óscar Freire, un tipo peculiar: orden de alejamiento, desapariciones y comentarios impropios: ''No me lo puedo creer se conocen desde niños''

La deriva de Óscar Freire, un tipo peculiar: orden de alejamiento, desapariciones y comentarios impropios: ”No me lo puedo creer se conocen desde niños”

La armonía duró 23 años en la casa de Óscar Freire. Un tiempo marcado por la distancia que separa las iglesias Virgen Grande (Torrelavega) y Puente San Miguel (Reocín). En el primer templo, el domingo 26 de octubre de 2003, Óscar y Laura salieron comiéndose a besos y cogidos del brazo tras una boda a la que asistieron amigos y compañeros del pelotón: Joseba Beloki, José Iván Gutiérrez, Francisco Mancebo, Daniele Nardelo y Manolo Beltrán. En el segundo santuario, el pasado domingo, ella se sintió intimidada, discutieron y él la sujetó «fuertemente» por un brazo. A la salida de la capilla, ella se dirigió al cuartel de la Guardia Civil y presentó una denuncia por agresiones, amenazas, vejaciones y acoso.

El triple campeón del mundo en ruta, aquel que cautivó a todos por su osadía en los Mundiales de Verona (1999 y 2004) y Lisboa (2001), fue detenido poco después de la finalización de la París-Roubaix, esa carrera que tanto le apasiona, y pasó la noche en el calabozo de Torrelavega. El lunes por la mañana, el juez Guillermo Casal, titular del Número 5 de la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega, le condenó por un delito leve de injurias y le impuso una pena de nueve días de localización permanente en un domicilio diferente al de la víctima y una orden de alejamiento de su mujer durante seis meses.

Ese fue el sprint más triste del tres veces vencedor de la Milán-San Remo, el mejor clasicómano español. El peor momento de los 50 años del ex ciclista y de su pareja, que tienen tres hijos (el mayor, Marcos, es ciclista profesional y milita en el equipo de Tadej Pogacar). En las últimas semanas habían iniciado el proceso de divorcio. Ambos fueron «novios de toda la vida». Estaban unidos desde críos. Han vivido en Lugano, Coldrerio (Suiza) y Mijares, cerca de Torrelavega, donde tiene un enorme chalet. Desde 2023, la relación comenzó a deteriorarse y ahora ha tocado fondo. La sinuosa deriva de la vida de Óscar Freiere extraña, y mucho, a su entorno más cercano.

A Jose Antonio Mantilla, amigo del ex corredor y ex entrenador de su hijo Marcos, le cuesta asimilar lo sucedido: «No me lo puedo creer. Yo siempre les he visto bien, sin aparentes problemas. Se conocen desde niños, desde que tenían 15 años. Se hicieron novios y siempre han estado juntos. Me extraña mucho lo ocurrido este domingo. Hace unos días, Óscar paseaba con su hijo pequeño por Suances», dice.

Mantilla, técnico del equipo Bathco de Besaya, asegura que Óscar y Laura hacían un tándem perfecto: «Nadie duda de que Freire era muy buen corredor, con unas condiciones excepcionales con las que habría llegado a profesional por su propia valía, pero lo que tengo claro es que no habría sido el campeón que fue sin la ayuda de su mujer. Ella le ayudó siempre, le cuidó como nadie.Óscar lo sabe muy bien».

Su hijo Marcos, también ciclista

El deporte, como no podía ser de otra manera, siempre ha marcado la vida de Freire. Tras 14 temporada en el ciclismo se retiró en 2012 y en 2016 debutó como piloto de rallys. Fue entrenador de su propio hijo, Marcos. «Al principio, tanto mi mujer como yo no queríamos que Marcos se dedicara al ciclismo por los peligros y riesgos que acarrean las competiciones y los entrenamientos, pero al final hemos tenido que aceptarlo. Yo le acompaño a las carreras, pero su madre lo lleva fatal y no va a verle. Ya sufrió mucho conmigo y ahora le toca lo de Marcos... Sé lo difícil que es llegar a ser profesional», explicaba en un reportaje publicado en ELMUNDO en octubre de 2023, antes de que todo empezara a ir mal.

Freire, como aseguran sus vecinos de Torrelavega, siempre ha sido un «tío muy singular, algo despistado». En su etapa de ciclista se perdía en los días de entrenamiento, se le olvidaban las citas. El 5 de febrero del pasado año se ausentó un par de días de su domicilio y su esposa denunció el caso. A las pocas horas, el ex corredor apareció sano y salvo en su casa. Todos los medios se hicieron eco de la noticia. Él despachó el caso con un comunicado en el que aseguraba que su marcha se debió a un «asunto estrictamente personal». También exigió que se respetara su intimidad y cesaran los comentarios en las redes sociales. Esas ausencias no eran extrañas, pero nunca fueron tan prolongadas como entonces.

Este suceso se produjo poco después de que no fuera elegido como seleccionador nacional de ciclismo, un puesto que recayó en Alejandro Valverde. Freire aseguró que José Vicioso, presidente de la Federación Española, le traicionó. Declaró que no fue elegido porque él no sabe moverse en política.

En los últimos años ha colaborado en varias emisoras de radio. En la pasada Vuelta a España recibió numerosos ataques por criticar, con comentarios impropios, a los que querían boicotear la carrera. «Son perroflautas agresivos que siempre buscan pelea», exclamó un campeón que ha emprendido una extraña deriva.

Detenido el exciclista cántabro Óscar Freire por un presunto delito de maltrato a su mujer

Detenido el exciclista cántabro Óscar Freire por un presunto delito de maltrato a su mujer

El exciclista cántabro Óscar Freire, tricampeón mundial, ha sido detenido este domingo tras ser denunciado por su mujer por un supuesto delito de malos tratos en el ámbito familiar, consistente en agresiones, amenazas, vejaciones y acoso.

La esposa acudió el domingo, sobre las 14.00 horas, al puesto de la Guardia Civil de Torrelavega para denunciar al exciclista, con el que tiene tres hijos (dos de ellos aún menores en la actualidad), del que está en proceso de divorcio y con el que no convive desde noviembre de 2025

Según el relato de ésta, recogido en un atestado al que ha tenido acceso Europa Press, la mala relación entre ambos comenzó en 2023 --20 años después de casarse-- aunque la mujer afirma que el exciclista "siempre ha sido muy controlador durante toda la relación", algo que ella asumía como "normal".

Para saber más

Discusiones y control total

Además, asegura sufrir un "acoso continuo" por parte de él y afirma que éste le ha colocado micrófonos en el coche, en casa, localizadores GPS en el vehículo, y le ha duplicado la red social WhatsApp.

La denunciante ha afirmado que el control sobre ella "es total" y "siempre sabe dónde está y lo que hace" y es "muy celoso y posesivo" (en el atestado se indica que durante la recepción de la denuncia, él la llamó trece veces).

La mujer ha explicado que durante la relación ha conseguido que ella "se sienta inferior y muy sumisa", haciéndola sentir "de menos" en lo económico y con comentarios sobre su físico.

Indica que desde 2023 hasta la actualidad han tenido "muchas discusiones violentas", de las que ha relatado varias de las más fuertes a la Guardia Civil. Algunas de ellas han sido en presencia de los hijos.

Escenas de insultos, peleas y forcejeos

Entre los episodios que cita, hay uno de septiembre de 2025, en el que durante una "fuerte discusión", Freire supuestamente le habría arrebatado el teléfono con violencia cuando ella intentaba llamar al hermano del exciclista y se lo estrelló contra el suelo, destrozándoselo.

Tras ver a Freire "muy agresivo", cuando ella le dijo --siempre según la declaración recogida en el atestado-- que iba a avisar a la Policía, el exciclista la habría agarrado de los dos brazos, empujándola contra la puerta de la entrada, iniciándose un forcejeo entre ambos, aunque ella se pudo zafar y abandonar la vivienda.

También ha incluido en su relato lo ocurrido durante una discusión de madrugada, en la que él habría comenzado a destrozar mobiliario de la casa que aún compartían en la localidad de Mijares (Santillana del Mar), entre ellos un lienzo del que arrancó su cara y dirigiéndose a ella le espeto: "Esto es lo que quieres", arrojándole la fotografía a su rostro. Durante este episodio, los hijos del matrimonio estaban en la vivienda.

Además de este capítulo, hay otros en los que el exciclista le habría proferido insultos, comentarios vejatorios sobre su físico y le habría amenazado con "hacerle la vida imposible", dejarle "sin un duro" y también que iba a perder a sus hijos.

También ha asegurado que su marido habría llevado "una vida paralela" durante los dos últimos años, manteniendo relaciones sentimentales con otras mujeres. "Yo valgo mucho más que tú, eres una chica muy corriente. Esto yo me lo merezco y tú me lo tienes que perdonar", le habría dicho a la mujer en relación con sus otras relaciones con estas mujeres.

De hecho, según la mujer, el exciclista "no se escondía" a la hora de tener estas relaciones y le hacía comentarios sobre lo que sucedía con ellas y le "obligaba a realizar prácticas sexuales que hacía con su amantes".

Además, la víctima asegura haber accedido a mantener varias relaciones sexuales al día con el exciclista "sin ganas y por no discutir".

La discusión final

La última discusión que relata sucedió durante el mediodía de este domingo, durante una misa en la iglesia de Puente San Miguel. Cuando ella se dirigía a misa, él entró también en la iglesia. Aunque inicialmente se sentaron en bancos separados, él se habría cambiado de sitio y se colocó junto a ella.

Tras ello se inició una discusión. Ella le habría dicho que ese no era lugar y se levantó para irse, si bien Freire la habría agarrado "fuertemente" del brazo, obligándola a sentarse de nuevo con él.

Pudo volver a levantarse, abandonar la iglesia y salir a la calle. Cuando ella habría intentado llamar al hermano del exciclista, éste le arrebató el teléfono, aunque posteriormente se lo entregó. Esto, según relata, ocurrió "delante de mucha gente".

Menos de dos horas después fue cuando la mujer acudió a la Guardia Civil a denunciar a Freire, que fue detenido sobre las 19.00 horas. Se acogió a su derecho a no declarar.

Tras la denuncia y detención de Freire este lunes se ha celebrado un juicio rápido en la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Torrelavega, plaza número 5. La mujer ha acudido asistida por su letrada, María Mendieta, a prestar declaración.

El 5 de febrero del año pasado, la mujer de Freire denunció ante la Guardia Civil la desaparición del exciclista tras dos días sin saber de él después de que éste abandonara de forma voluntaria el domicilio tras una discusión en el ámbito familiar, dejando documentación y otros enseres personales.

Tras hacerse pública la denuncia interpuesta por su esposa, el ciclista fue localizado a las pocas horas en buen estado.

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

A la París-Roubaix, la prueba más única y espectacular del ciclismo mundial, el verdadero Monumento de la emoción, se le podría aplicar aquello que dijo Churchill de Rusia: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". En la pregonanda batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel se coló Wout Van Aert, heroico, premio a un tiempo de infortunios que hicieron dudar a todos menos a él. Sorteó desventuras y aguantó en la agonía épica del mano a mano la pujanza, la obsesión de Pogacar. Y en el golpe de velocidad del velódromo impuso su potencia de sprinter para la victoria de una vida.

Para saber más

Lloró Van Aert, cómo no. El segundo Monumento de su carrera (tras San Remo en 2020). Señaló al cielo, el triunfo de quien nunca se dio por vencido, de un tipo que honra su deporte. Tantas veces cerca, no sólo en Roubaix (cuarto el año pasado, tercero en 2023 y segundo en 2022). Fue él, nunca cobarde, el que propició el viaje en solitario con Pogacar, a pesar de lo peligrosa que era la apuesta. Aguantó las embestidas del esloveno mientras les perseguían por detrás, distancias siempre intrigantes que nunca llegaron al minuto. Colaboró con inteligencia cuando tocó y le salió redondo al belga, otro ciclista de leyenda.

Una victoria que quiebra la racha de su Némesis Van der Poel, que impide la cuarta seguida de su rival desde la niñez. Y, más importante, que vuelve a apartar de la gloria eterna a Pogacar, segundo otra vez. Le impide completar el quinteto de Monumentos, igualar a Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rick van Looy. Conquistó al fin San Remo, pero Roubaix, su único 'imposible', tendrá que esperar.

El Infierno del Norte es una amalgama de malabarismos, de control de las emociones, de las malas pasadas que juegan los nervios cuando todo se desmorona. Y todo se desmorona, a todos, todo el rato. Quizá, incluso, en más de una ocasión. Camino del velódromo André Petreux de Roubaix, todavía con 120 kilómetros por delante, el primero en lidiar con las trampas que esconden los adoquines fue Tadej Pogacar. Un pinchazo en Quérénaing a Maing cuando el propio UAE empezaba a tensar al pelotón.

El esloveno, que acudió en diciembre y en marzo a la zona para seguir estudiando el terreno y perfeccionando su técnica en lo que iba a ser su segunda tentativa en la reina de las clásicas, no entra en pánico. Tan clave como la fuerza en esta gymkhana sin igual. Agarra la bicicleta neutra y avanza unos kilómetros mientras la carrera se le va por delante. En el siguiente tramo, adoquín seco y polvoriento, Maing a Monchaux-sur-Ecaillon, ya llega el coche de su equipo y vuelve a agarrar su Colnago, con calma relativa -"Eh, moto", grita-, con los favoritos 50 segundos por delante.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.ETIENNE GARNIERAFP

Pogacar salvado, reincorporado por sus compañeros, por el enorme Politt, por el esforzado Morgado, ahora es el turno de Van der Poel. Nada menos que en el mítico Bosque de Arenberg, es el neerlandés el que pincha. Y a él sí, al rey del adoquín, la tensión le juega una mala pasada en esas decisiones a tomar en segundos y con las pulsaciones disparadas. Su compañero Jasper Philipsen le cede su montura, pero el invento no funciona, pedales diferentes y vuelta a empezar. Segundos que son oro en medio del caos. Entonces es Tibor del Grosso es que cambia su rueda por la de su líder, pero ya se escapa la cabeza, casi dos minutos cuando vuelve a cambiar de bici al final del tramo. Peleó hasta el final (acabó cuarto), pero en ese instante se le estaban escapando todas las opciones de hacer historia al nieto de Poulidor.

Todo se ordena y se desordena una y otra vez. Ganna, Van Aert e incluso otra vez Pogacar, vuelven a tener problemas mecánicos. Van der Poel inicia un titánico trabajo de remontada. De grupo en grupo hasta que conecta con Ganna y se sienten aliados en el infortunio. Por delante, es Van Aert el que intuye la oportunidad de su vida. En Auchy-lez-Orchies Bersée lanza su órdago y le sale redondo. Sólo Pogacar es capaz de seguirle. Y juntos avanzan como malabaristas sosteniendo en el aire un puñado de platillos giratorios.

"Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour", había reconocido Pogacar este invierno. Y lo peleó con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia. Pero a la segunda tampoco lo logró. Porque un titán supo bailar sobre los adoquines mejor incluso que él.

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Pascal Sergent: el loco romántico del ciclismo que custodia y repone los adoquines de la París-Roubaix

Una cuadrilla con palas, azadas, escobas y carretillos sale del Café Chez Françoise, en Troisvilles, en dirección a Roubaix para inspeccionar los 60 kilómetros que albergan los 29 sectores adoquinados de la clásica más tremenda. Ellos son los pavimentadores que moldean joyas singulares, miembros de la asociación Les Amis de Paris-Roubaix, fundada en 1989 y dedicada a la preservación de la legendaria prueba ciclista, que este domingo celebra su 123 edición. Tadej Pogacar busca su primer triunfo en el único de los cinco Monumentos que falta en su palmarés.

Para saber más

Una treintena de altruistas reparan las icónicas zonas de pavés de la carrera más dura. Estas piedras cortadas, con un peso que ronda los 20 kilos, proceden de las canteras de Lessines y a finales del siglo XIX se clavaron en los caminos para facilitar el paso de carruajes en un terreno siempre embarrado. Ahora, esos bloques grises se degradan por el transito de tractores que recolectan remolacha en los meses de otoño. Cada año, Les Amis de Paris-Roubaix, con la ayuda de varios institutos de horticultura, reparan los tramos dañados. Sin ellos, esas impagables imágenes del Bosque de Arenberg, Mons en Pévèle o Carrefour d l'Arbre serían imposibles. Al mando de ese atípico ejército figura Pascal Sergent (Roubaix, 1958), ex ciclista aficionado que desde 2025 ejerce como presidente de esa asociación y que ahora explica para EL MUNDO la labor y la filosofía de los guardianes de los adoquines.

Se entiende que el mantenimiento de las calzadas de adoquines supone un enorme esfuerzo humano y organizativo.
Para mí, la París-Roubaix es una dedicación constante durante todo el año desde hace décadas. Tengo 68 años, con ocho asistí por primera vez a la llegada de la carrera, en 1966, y desde entonces sólo he faltado a la edición de 1999, ganada por mi amigo Andrea Tafi. Tengo el honor de presidir la asociación Les Amis de Paris-Roubaix. Nosotros consideramos un deber preservar los tramos de adoquines para garantizar el futuro de esta carrera emblemática.

¿Cuántas personas integran su grupo y de qué nacionalidades son?
Contamos con cerca de 300 miembros, repartidos por todo el mundo, aunque quienes trabajan directamente en la conservación de los adoquines son principalmente franceses y belgas. Estas personas dedican entre 20 y 30 días al año a las labores de restauración. Junto con ASO (organizador de la carrera) definimos las prioridades de intervención en los distintos sectores.
¿Reciben ayudas públicas o donaciones de aficionados y ciclistas?
Efectivamente, contamos con el respaldo financiero de ASO y de diversas instituciones públicas, en particular de la Región Hauts-de-France. Las cuotas de los socios también contribuyen a financiar los trabajos. Además, publicamos entre tres y cuatro números anuales de nuestra revista, Le Haut du Pavé, que se distribuye entre los miembros.
¿La París-Roubaix supone muchos sacrificios personales o familiares?
. Para mí no es un sacrificio, sino una elección plenamente consciente, aunque exija una dedicación considerable. También invierto mucho tiempo en la investigación y recopilación de archivos históricos. Soy autor de alrededor de 60 libros, de los cuales cerca de 15 están dedicados a la París-Roubaix. Es una labor exigente, pero impulsada por la pasión.
Usted es uno de los últimos románticos del ciclismo. ¿Qué le aporta y qué valores transmite este deporte?
¿Romántico? No sabría decirlo, pero lo cierto es que el ciclismo y su historia me apasionan. Es un deporte que transmite valores fundamentales, como respeto, esfuerzo o exigencia personal.
Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.

Dos especialistas repone un tramo de la París-Roubaix.LES AMIS DE PARIS-ROUBAIX

Les Amis de Paris-Roubaix también gestionan un museo, situado en el emblemático velódromo de final de la carrera, con bicicletas, maillots, libros, trozos de adoquines y fotos de históricos ganadores, como Eddy Merckx, Fabian Cancellara o Johan Museeuw. La prueba, nacida en 1896, sólo se dejó de disputar en ocho ediciones debido a las dos guerras mundiales y la pandemia de covid. El récord de victorias (cuatro) lo comparten los belgas Tom Boonen y Roger De Vlaeminck. Este domingo, Mathieu van der Poel pretende igualar ese registro y convertirse en el primero en sumar cuatro triunfos consecutivos.

En su opinión, ¿cuál ha sido la victoria más épica, emocionante o espectacular en la París-Roubaix?
La respuesta no es única. Desde una perspectiva histórica, ha habido grandes campeones y ediciones memorables. Puedo mencionar a Charles Crupelandt, único vencedor local (ganador en 1912 y 1914), Fausto Coppi, Rik van Looy, a De Vlaeminck o Merckx. En lo personal, destacaría la llegada de 1966, cuando yo tenía ocho años y junto a mi padre vi ganar a Felice Gimondi. Recuerdo las victorias de Franco Ballerini, un amigo muy cercano, en 1995 y 1998, y de Andrei Tchmil, otro amigo, en 1994. La París-Roubaix está llena de momentos profundamente emotivos. Ese es, precisamente, su encanto.
Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Paul Seixas: el nuevo genio del ciclismo mundial se consagra en el País Vasco con 19 años

Un triunfo de principio a fin, con valentía, con personalidad, dominando desde la contrarreloj inicial a cada una del buen puñado de ascensiones que planteó la Vuelta al País Vasco. En la Itzulia, se ha confirmado una estrella. A sus 19 años, el mesías que tanto tiempo lleva esperando el ciclismo francés:Paul Seixas.

Tan seguro de sí mismo que, con la ronda ya sentenciada, que en la última etapa, ayer camino de Bergara y bajo un enorme diluvio, Seixas, contra toda lógica, atacó a falta de 60 kilómetros, en la subida a Elosua, con un buen grupo de escapados por delante. No fue a mayores la hazaña, pecados de juventud, osadía a raudales, un genio que se cuece a fuego rápido: nadie ganó tan joven la Itzulia (superó en precocidad a Remco Evenepoel). «Fue una etapa épica, con condiciones climáticas terribles. Preferí atacar en la subida para poder afrontar el descenso solo y evitar riesgos. Pensé que los demás líderes me alcanzarían rápidamente, pero no fue así y tuve que esforzarme bastante», admitió el de Decathlon, que ganó tres etapas y la general, con una ventaja de 2:30 sobre el alemán Florian Lipowitz. Completó el podio Tobias Johannessen con cuatro españoles en el Top 10 (Izagirre, Bilbao, Romo y Arrieta) y la victoria de etapa de Alex Aranburu en Galdakao.

«He cumplido uno de mis objetivos de la temporada. Sé que han pasado 19 años desde que un francés lo lograra [ganar una carrera World Tour por etapas: el último fue Christophe Moreau en el Critérium du Dauphiné de 2007]. Estoy orgulloso, aunque otros como Bardet o Pinot se han quedado cerca», reconoció Seixas, consciente de lo que su país necesita una estrella. Todavía no ha descartado correr el próximo Tour de Francia (hace 41 años que no lo gana un francés), donde desafiaría a un Tadej Pogacar con quien ya coincidió en la última Strade Bianche: el esloveno fue primero y el de Lyon, segundo. La de ayer es su segunda victoria profesional (tras la también reciente en la Faun-Ardèche Classic) para quien el año pasado arrasó en el Tour de l'Avenir. En septiembre cumplirá 20 años. «Es un hito importante para Paul: demostró que puede rendir al más alto nivel mundial. Un punto de inflexión que marcará el inicio de su carrera», dijo su director, Cyril Dessel.

Eddy Merckx, el ciclista más laureado de la historia, ingresado por una infección en la cadera

Eddy Merckx, el ciclista más laureado de la historia, ingresado por una infección en la cadera

Actualizado

Saltan las alarmas por el estado de salud, una vez más, de Eddy Merckx, leyenda del ciclismo. El pentacampeón del Tour de Francia ha sido internado en un hospital tras detectarse una infección en su cadera. Este nuevo incidente ha provocado que el ciclista reaccione muy enfurecido: "¡Ya basta de tonterías, estoy harto!".

El origen de sus problemas físicos se remontan a hace dos años, cuando sufrió una caída de su bicicleta tras resbalar en un paso a nivel.

"El caníbal", que el próximo mes de junio cumplirá 81 años, lleva una semana ingresado en una clínica, siguiendo un tratamiento con antibióticos, y volverá a ser operado el próximo lunes.

Merckx, el ciclista más laureado de todos los tiempos (525 victorias, con cinco Tours, cinco Giros y una Vuelta) ha sufrido complicaciones recurrentes en la cadera desde que se la fracturara montando en bicicleta hace dos años. Desde entonces, el "ogro de Tervouren" ha tenido que ser operado seis veces y se le reemplazó la prótesis de titanio que se le colocó inicialmente.

"Como tenía mucho dolor, me ingresaron en el hospital el lunes pasado. No encuentran el origen de esta infección y, como los antibióticos no hacen mucho efecto, deberían operarme de nuevo el próximo lunes", declaró el excorredor al diario Nieuwsblad.

Un triunfo por tortura: Pogacar es el rey de Flandes

Un triunfo por tortura: Pogacar es el rey de Flandes

A Tadej Pogacar es la historia lo que le lleva a explorar sus límites, a querer seguir ampliando un palmarés que ya sólo se sólo se puede comparar con el de Eddy Merckx. El rey del Tour quiere ser también el rey de las clásicas. Y lo es, puro empeño en esos terrenos que le pudieran ser tan ajenos. Los adoquines y las colinas de Flandes se rinden al esloveno, como lo hace Mathieu Van der Poel. En la tercera y última ascensión del Viejo Kwaremont claudicó el neerlandés, rendido a la evidencia del más fuerte, el que le iguala con tres victorias en De Ronde.

Un triunfo, como los últimos, por aplastamiento. Por tortura. Una determinación implacable. Es su segunda victoria consecutiva en el Tour de Flandes, la tercera en total (añadiéndose al grupito que de reyes: Achiel Buysee, Fiorenzo Magni, Eric Leman, Johan Museeuw, Tom Boonen, Fabian Cancellara y el propio Van der Poel). Es su cuarto Monumento de carrerilla, algo que nadie hizo jamás. Ya son 12, con 27 años, superando a Roger De Vlaeminck, ya únicamente el Caníbal con más. Es, también, el anticipo de lo que pretende, ganar los cinco el mismo año. Siguiendo por la París-Roubaix del próximo domingo, el más difícil todavía para Tadej, su sueño hasta ahora prohibido.

Fue, también, una edición marcada por el debut de Remco Evenepoel, al fin donde tantos le sitúan y él se resistía, empeñado en ser el ciclista que no es. Con evidentes dificultades en los muros de pavé, pese a su pasaporte belga (ahí donde son reyes, 69 victorias, aunque la última hace nueve años, Gilbert), fue un esperanzador amanecer. Acabó tercero (a 1:10), sólo por detrás de los dos colosos, con los que peleó desde la distancia, desde que le dejaron a 50 kilómetros de meta, en uno de los pasos por el Paterberg.

Pogacar, ganador en San Remo (al fin), y rey de las Ardenas Flamencas. En solitario en la meta de Oudenaarde tras 280 kilómetros y casi seis horas y media. Con el maillot arcoíris y sin guantes, de los que se desprendió antes del ataque final para tener el detalle de regalárselos a un pequeño espectador.

La calma se había roto de repente. Casi sin avisar. Había avanzado la mañana desde Amberes con un buen puñado de anécdotas. La tonta caída en la zona neutralizada de Ivo Oliveira, compañero de Pogacar, la polémica por el corte en un paso a nivel que dividió al pelotón (con el reglamento en mano, los que no pararon, entre ellos el esloveno, deberían haber sido descalificados), la lluvia que iba y venía, dándose relevos con el sol y la escapada del día, con 13 corredores, entre ellos dos rarezas, dos pioneros, el uruguayo del Burgos Burpellet Eric Fagúndez y el mongol Sainbayar.

Pero en la ratonera del Molenberg, todavía con más de 100 kilómetros por recorrer y la mayor parte de las 18 colinas aún por escalar, Pogacar mandó a su principal gregario a acelerar. Incluso asumiendo el riesgo de quedarse sin el resto de sus compañeros, Florian Vermeersch destrozó la tranquilidad. Dejó el asunto en 17 hombres, tan temprano, todos los favoritos ahí. Van der Poel, Van Aert, Pedersen... También el debutante Evenepoel, tan atento. Cuatro campeones del mundo. Ningún español. Ningún Movistar. Se vieron ahí y decidieron que ya no había que mirar atrás.

Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar, durante un momento del Tour de Flandes.

Mathieu van der Poel y Tadej Pogacar, durante un momento del Tour de Flandes.DAVID PINTENSAFP

Avanzaron con más o menos colaboración, ampliando la distancia con un pelotón atónito y conformista. Atraparon a los fugados y ya sólo era cuestión de saber cuándo llegaría el zarpazo de Pogacar. Cuándo y dónde. Y quien sería capaz de seguirlo.

Y el lugar fue el Oude Kwaremont, el segundo paso por la colina en la que ya hace un año nadie fue capaz de seguirle. Ni un instante de duda, un ataque que liberaba el ansia de Pogacar. Todavía con 55 kilómetros hasta la meta de Oudenaarde, Tadej aplicó su tortura. Primero quedaron cinco, qué cinco. Junto al esloveno, Van der Poel (tardó un poco más en reaccionar), el atentísimo Van Aert, Remco y Pedersen. Pero pronto, en la cima, fueron tres. Y un poco más allá, en el siguiente Paterberg, ya cedió Evenepoel, aunque iba a seguir persiguiendo a la pareja de forma tortuosa, cerca y lejos, pero sin llegar a atraparlos. "No quería esperar a Remco después de Koppenberg, porque su resistencia es muy buena, puede ganarte al final", aclaró el ganador.

La batalla a dos estaba servida, pero ahora las distancias entre ambos se han ampliado. Como en San Remo, no hubo respuesta de Van der Poel (quizá demasiado generoso en los relevos) al ataque final de Pogacar. Le cedió el trono. Ellos, desde 2024, han ganado los últimos 11 Monumentos, los 15 de los últimos 17.

El último reto emocional de Van der Poel: ganar el Tour de Flandes justo 40 años después de la íncreíble hazaña de su padre

El último reto emocional de Van der Poel: ganar el Tour de Flandes justo 40 años después de la íncreíble hazaña de su padre

Actualizado

Con 10 años recolectó fresas y judías para comprarse su primera bicicleta. El barro, la arena y los adoquines moldearon al neerlandés Adrie van der Poel (Bergen op Zoom, 1959) para convertirse en un ciclista total. Profesional durante dos décadas, campeón de ruta y ciclocross, entrenador, director, organizador, conductor, auxiliar, mecánico... Es el padre de Mathieu, el fenómeno que se pelea con Tadej Pogacar en esta frenética primavera.

Para saber más

Adrie fue uno de los clasicómanos de referencia de la década de los 80. Vencedor del Tour de Flandes, la Ronde van Vlaanderen, el Monumento de los brutales muros de pavés. Ganó la edición de 1986, y ahora su hijo, 40 años después, pretende rendirle tributo cabalístico con una victoria. Es la recompensa a tanto esfuerzo y dedicación. Él fue quien le llevó por primera vez a una carrera, cuando sólo tenía seis años. Fue su entrenador hasta los 24 años, el que le moldeó para imponerse tres veces en Flandes (2020, 2022 y 2024). Este domingo, Mathieu espera frenar a Pogacar, que busca su tercera victoria consecutiva.

La edición del Tour de Flandes conquistada por Adrie van der Poel (6 de abril de 1986) fue terrible. Un suplicio de 275 kilómetros, con frío y viento, que duró mas de siete horas y 10 minutos. De los 200 valientes que tomaron la salida en Sint-Niklaas, sólo 40 llegaron a la meta de Meerbeke. Las rampas empedradas de Oude Kwaremont, Eikenberg, Koppenberg, Brendries y Kapelmuur destrozaron el pelotón. A falta de 30 kilómetros para la meta, después de una ofensiva inútil de Greg Lemond, se marcharon el belga Eddy Planckaert y el canadiense Steve Bauer. Contra pronóstico, el rodador del Panasonic desfalleció y el norteamericano se quedo solo en cabeza.

A ocho kilómetros de la llegada, ya en el tramo llano y sin pavés, saltaron del pelotón el irlandés Sean Kelly y el belga Jean-Philippe Vandenbrande. Poco después se unió a ellos Van der Poel. El trío neutralizó a Bauer y el cuarteto avanzó impulsado por la potencia de Kelly, que destacaba por el luminoso color amarillo del maillot del Kas.

Mathieu van der Poel, ganador el pasado lunes en la E3 Saxo Classic.

Mathieu van der Poel, ganador el pasado lunes en la E3 Saxo Classic.EFE

Sean Kelly era el gran favorito, dos semanas atrás se había impuesto en la Milán-San Remo. El irlandés y el generoso Vandenbrande hicieron todo el trabajo. Van der Poel viajó a cola de grupo, sin dar un relevo, reservando energías. Por detrás apretaba un grupo de lobos, con Claude Criquelion, Van Holen, Hennie Kuiper, Yvon Madiot, Bruno Leali, De Wolf y Eric Vanderaerden, a menos de un minuto. Los cuatro fugados consiguieron mantener la renta y se presentaron en la recta final con un margen de 30 segundos. Kelly no abandonaba la punta de lanza. A falta de 400 metros, Van der Poel se colocó a la estela del poderoso irlandés, que sprintó pegado a las vallas, por la derecha de la calzada. A falta de 100 metros, Van der Poel le superó por la izquierda y le batió ante el asombro de todos.

El neerlandés, que el año anterior se había impuesto en Clásica de San Sebastián y en la Flecha Brabanzona, se exhibió en su prueba predilecta, la que siempre soñó ganar cuando se compró aquella bici recogiendo los frutos del campo. Fue el triunfo de la inteligencia táctica. «No era el más fuerte en las subidas, así que esperé mi momento. Sabía que si llegábamos en un grupo pequeño, podía ganar al sprint. Los favoritos se vigilaban demasiado, y eso me dio mi oportunidad», explicó el hijo del granjero.

La conquista de la Ronde van Vlaanderen sirvió como rampa de lanzamiento de una sobresaliente carrera como sprinter y rodador, con medio centenar de triunfos en sus 20 años como profesional, desde 1981 hasta el 2000. Tras vencer en Flandes, en enero de 1987 conoció a Corinne, la hija de Raymond Poulidor, en una discoteca de Martinica. Poco después se casaría con ella y tendría dos hijos, David (nacido en junio de 1992) y Mathieu (junio 1995).

En Flandes fue tercero en 1988 y en ese mismo año se anotó su segundo Monumento, la Lieja-Bastoña-Lieja. Fue primero en la Amstel-Gold Race de 1990, en la París-Tours de 1987 y en el Campeonato de ruta de su país de 1987. Ganó etapas en el Tour de Francia (dos, fue líder en la cuarta etapa de 1984), París-Niza, Tirreno-Adriático, Dauphiné o Vuelta a Andalucía. En 1996, con 37 años, ya siendo yerno y padre de corredores, se anotó el Campeonato del mundo de ciclocross. El ciclista absoluto al que ahora su hijo quiere homenajear y cerrar el círculo en el lugar donde comenzó todo hace 40 años.

Vingegaard rompe a Evenepoel y dinamita la Volta a Catalunya

Vingegaard rompe a Evenepoel y dinamita la Volta a Catalunya

Sin su máximo rival, Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard (Team Visma/Lease a Bike) demostró en las rampas del puerto de categoría especial del Coll de Pal, donde finalizó la quinta etapa de la Volta Ciclista a Catalunya, que está un peldaño por encima del resto de 'gallos', que no pudieron responder al ataque en solitario del danés a 5,9 kilómetros de meta.

El bicampeón del Tour de Francia, que en las cimas de los Pirineos se enfundó el maillot de líder, confirmó su condición de favorito tras adjudicarse la primera jornada de montaña, de 153,1 kilómetros, con inicio en La Seu d'Urgell y final en el puerto donde cruzó la meta con un tiempo de 4h.13:44.

A 51 segundos del danés terminó el austríaco Felix Gall (Decathlon CMA GSM), segundo, seguido del dúo formado por el francés Lenny Martínez (Bahrain-Victorious), tercero, y el alemán Florian Lipowitz (Red Bull-Bora-Hansgrohe), cuarto, que acabaron a 1:01 del ganador de la etapa.

Vingegaard, que ya ganó dos etapas en la París-Niza que se llevó hace un par de semanas, dinamitó la general en el primer gran día, dejando en la cuneta a Remco Evenepoel (Red Bull-Bora-Hansgrohe), uno de los ciclistas llamados a discutir su jerarquía en esta Volta.

El belga culminó la cima del Coll de Pal a un minuto y 38 segundos del ciclista del Visma, que tras su hachazo en la primera de las dos etapas de montaña de la ronda catalana es el líder destacado de la prueba con 57 segundos de ventaja sobre Gall, segundo.

Lenny Martínez es tercero en la general, a 1:09 de Vingegaard. Evenepeol es sexto tras su compañero, Florian Lipowitz, cuarto, y Valentin Paret-Peintre (Soudal Quick-Step), quinto.

El viento, otra vez protagonista

Todo ello, en una jornada en la que el viento fue protagonista también este viernes en los Pirineos, pero, a diferencia del día anterior, cuando se anuló el ascenso a Vallter, no tuvo tanta incidencia en el recorrido de la primera etapa de montaña de la ronda catalana.

La organización, eso sí, modificó ligeramente la meta al Coll de Pal, retrasando en 2,2 kilómetros la llegada, que mantuvo un final en alto reservado para que los favoritos midieran sus fuerzas a lo largo de los 16,7 kilómetros de un puerto tendido, con un desnivel medio del 7% y rampas máximas del 14%.

Antes, los ciclistas tuvieron que sortear cuatro cimas duras: el Port Colldarnat, de primera categoría, conocido como 'el Stelvio Catalán' por las emblemáticas curvas que dibuja su ascenso, el Coll de Josa, de segunda, y los grandes porcentajes de desnivel del Coll de Fumanya y la Collada Sobirana, de primera.

Marc Soler, en la escapada del día

Ya desde los primeros compases se evidenció que los equipos punteros se tomaban en serio la etapa. Ciclistas como Giulio Ciccone (Lidl-Trek), Marc Soler (UAE Team Emirates), Davide Pinganzoli (Team Visma / Lease a Bike), Einer Rubio ( Movistar Team) y William Lecerf (Soudal Quick-Step) cuajaron una fuga de nivel en el primer escollo montañoso de la jornada.

Bajo un sol radiante pero con rachas de viento que acentuaban el frío, los escapados culminaron los puertos de Coll de Josa, Fumanya, donde cedió Lecerf, y Collada Sobirana.

Por su parte, el pelotón rodaba a buen ritmo, a unos dos minutos de los fugados, antes de que los Red Bull aumentaran la cadencia en llano, justo después de descender el puerto de Fumanya, para reducir distancias.

En las rampas de la Collada Sobirana, con un desnivel medio del 6,5%, el pelotón se acercó a la fuga, que iba perdiendo efectivos. El colombiano Rubio cedía y solo quedaban al frente de carrera Soler, Piganzoli y Ciccone.

Este intentó un ataque infructuoso en el descenso, mientras que en el pelotón se producían dos caídas, que involucraron, entre otros, a Joao Almeida y Tom Pidcock. El portugués pudo reengancharse al gran grupo y acabó a 1:59 del ganador, pero el británico quedó descabalgado de los mejores.

En las primeras rampas de Coll de Pal, Ciccone atacó en solitario a sus compañeros de fuga, que fueron cazados por el pelotón con los Ineos marcando el ritmo.

A 10,4 kilómetros, se empezó a mover el avispero. Lo intentó el español Mikel Landa, que con su ataque dejó en unos 25 corredores el grupo perseguidor antes de que Felix Gall también lo probara, con Lenny Martinez, Florian Lipowitz y Valentin Paret-Peintre a rueda.

Pero su intentona quedó en nada cuando, a 7 kilómetros del final, Vingegaard aumentó el ritmo. No solo cazó a Ciccone, sino que neutralizó a Gall, Martínez, Lipowitz y Paret-Peintre antes de dar el hachazo definitivo a menos de 6 kilómetros de la meta.

Vingegaard, favorito en la última etapa de montaña

Tras la brillante actuación de Vingegaard, los corredores afrontarán este sábado el último final en alto de la ronda catalana antes de la etapa final por el circuito de Montjuïc, en Barcelona.

Con inicio en Berga y final en el Santuario de Queralt, un recorrido que el año pasado se recortó por el viento, los organizadores esperan que se repita el espectáculo que se vivió en 2024, cuando Tadej Pogacar se llevó la etapa en un ambiente de puro ciclismo con las carretera a rebosar de aficionados.

Será una jornada explosiva, de 158,2 kilómetros, que incluyen los ascensos al Coll de la Batallola, de tercera categoría, el coloso Coll de Pradell (especial) y la Collada de Sant Isidre, de primera, antes de una subida final a Queralt. Vingegaard buscará confirmar su triunfo en la general.

Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Tadej Pogacar alarga su leyenda y vence en la Milán-San Remo, la clásica que le obsesionaba

Sólo los genios transforman lo cotidiano en extraordinario. Sólo los prodigios rompen la barrera de lo imposible. Tadej Pogacar es una bendición para los sentidos, un héroe de lo ilógico. El esloveno derrotó este sábado a sus fantasmas y se impuso en la Milán-San Remo, el primer Monumento de la temporada, la clásica que siempre le frustó. La carrera que preparó como nunca, la que le obsesiona. ''Prefiero ganar una Milán-San Remo a seis Tour de Francia'', había declarado en la víspera.

Una victoria memorable cimentada en un una extraordinaria labor de desgaste de sus enemigos y también con pincelada épica. A 32 kilómetros de la meta sufrió una caída, lastimándose el costado izquierdo. Una contrariedad que no impdió que ejecutara uno de esas acometidas antológicas que todos los rivales temen y encandilan al público. Atacó el fenómeno en la subida de la Cipressa y sólo le aguantaron Tom Pidcock y Mathieu van der Poel, a los que luego castigó en un final frenético.

La Classicissima, como no podía ser de otra forma, arrancó a toda velocidad, con una escapada suicida generada a 288 kilómetros, en la que se metieron David Lozano (Novo Nordisk), Martin Marcellusi, Manuele Tarozzi (Bardiani CSF 7 Saber), Lorenzo Milesi, Manlio Moro (Movistar), Andrea Peron,Alexy Faure Prost (Picnic PostNL), Dario Igor Belletta y Mirco Maestri (Polti VisitMalta). Nueve aventureros que tuvieron una máxima renta de siete minutos. En ese comienzo vertiginoso, Pogacar perdió a uno de sus escuderos más cualificados, Jan Christen, por una caída.

Caídas y damnificados

Fuegos de artificio hasta que, a falta de 40 kilómetros, el pelotón, comandado por el UAE y el Alpecin, incrementó el ritmo con una intensidad asfixiante. Un nervisionismo que provocó una nueva caída, con Kwiatkowski y Pidcock entre los damnificados, y otra que atrapó a Pogacar a 32 kilómetros de la meta.

Entonces saltaron todas las alarmas, pero Pogacar se recompuso y ordenó a su equipo acelerar para así eliminar a rodadores y velocistas en el tramo final. Ahí apareció la figura de Isaac del Toro abriendo huecos en cabeza y lanzando a Pogi en el ascenso a la Cipressa (5,6 kilómetros al 4,1% de desnivel). Allí el esloveno apretó como lo ha había hecho en los entrenamientos en solitario y tras moto con tres ataques demoledores. Sólo le siguieron Pidcock y Van der Poel. En su ímpetu, Pogacar batió el récord de la subida a la Cipressa, con 8.47 minutos.

En el descenso mantuvo la intensidad, en el llano, camino del Poggio (tres kilómetros al 3,7% de desnivel), dejó descolgado a Van der Poel (último ganador). En la bajada hacia la Via Roma de San Remo no pudo desprenderse de Pidcock. Pero en un sprint de coraje y poderío superó al británico y saldó una deuda con la historia y consigo mismo.

Pogacar rompe esquemas. Ésta era la clásica más complicada para él, porque su perfil no era lo suficientemente duro como para provocar la eliminación de los rivales más veloces.

Involvidable momento

"No es la victoria más bonita de mi carrera porque tengo que curarme las heridas...Estoy muy feliz de estar aquí, de haber ganado. Tengo muchas emociones ahora mismo", declaró Pogacar tras imponerse en la llegada de Via Roma.

"Nunca sabes qué puede pasar después de una larga carrera. Parecía que Pidcock estaba en gran forma todo el recorrido. No tengo muchas experiencias en esprint y menos contra él, sabía que iba a ser difícil... quiero felicitarle a él y a su equipo... Necesito un momento para darme cuenta de esto", dijo emocionado.

Una victoria que lleva aparejada una gran carga emotiva e histórica. El triunfo se produce 50 años después de la última exhibición de Eddy Merckx en la clásica italiana, el preludio de la despedida del belga. También se cumplen 80 años del primer éxito de Fausto Coppi en la Classicissima, en 1946, la primera edición tras el paréntesis provocada por la Segunda Guerra Mundial.

Pogacar venció con el maillot arcoiris del campeón del mundo, algo que antes sólo lo habían conseguido Alfredo Binda (1931), Eddy Merckx (1972 y 1975), Felice Gimondi (1974) y Guiseppe Saronni (1983) .

Ya suma 11 Monumentos, es el segundo del ránking histórico, empatado con Roger de Vlaeminck. El líder es Merckx, con 19.

El próximo objetivo es la conquista de la París-Roubaix (12 de abril), el último Monumento que falta en su insigne colección. En el Tour de Flandes ha vencido en dos ocasiones; en la Lieja-Bastoña-Lieja, en tres; y en el Giro de Lombardía, en cinco. Los únicos que se han impuesto en las cinco grandes clásicas han sido Merckx, De Vlaeminck y Rick Van Looy. El mágico trío belga, al que ahora se quiere unir el prodigioso esloveno.