Juanjo López, el médico de Alcaraz y su cambio de hábitos de vida: “Apenas podía moverme y dije: ‘Hasta aquí'”

Actualizado Lunes, 3 junio 2024 - 22:42

Cuenta Juanjo López, traumatólogo y médico de Carlos Alcaraz, que hace unos años tocó fondo. Mucho estrés, poco ejercicio, mucho sueño... y al final la espalda crujió. «Sufrí una lumbalgia aguda, apenas podía moverme. Estábamos en el pueblo de mi mujer, embarazada de ocho meses, y tenía que ayudarme su abuela, la bisabuela de mis hijos. Entonces dije: 'Hasta aquí'. Pedí una excedencia de mi trabajo en la sanidad pública y cambié de hábitos: empecé a entrenar más, a cuidar mi alimentación, a descansar mejor», recuerda López que ahora publica un libro 'Hábitos para ser el número 1' (Espasa, 2024), donde ofrece consejos, recuerda su proceso de transformación y relata lo que vino después: ahora viaja con Alcaraz y está centrado en sus cuidados.

Si el tenista, que este martes se enfrenta a Stefanos Tsitsipas en cuartos de Roland Garros (no antes de las 20.15 horas, Eurosport), sufre algún dolor, ahí está López para ayudarle.

Trabajaba como traumatólogo infantil, experto en anomalías como el pie zambo, y ahora cuida de Alcaraz. ¿Cómo fue el cambio?
Muy progresivo. Cuando sólo era un niño, a los ocho años, le hice su primera revisión. Su padre era mi profesor de tenis, yo era residente de traumatología y venía al hospital [el Virgen de la Arrixaca de Murcia] para que lo valorara. Por supuesto no sabía que iba a ser tenista. A los 14 años, cuando logró sus primeros puntos ATP, pasé a ser parte de su equipo. Recuerdo que ya le hicimos unas plantillas para que su pisada fuera perfecta, que su desgaste físico fuera simétrico.
¿Sufrió Alcaraz en la adolescencia? Suele ser una época de dolores.
Es cierto, lo es, pero no, Carlos no sufrió dolores de crecimiento. Tan sólo recuerdo que pasó por una patología de rodilla habitual en adolescentes que se llama Osgood-Schlatter. Ocurre cuando el cartílago está todavía abierto y se inflama de forma episódica por culpa de la tracción repetida. Le obligó a parar un tiempo. Pero sobre los 16 años ya le cambió el cuerpo y con el trabajo de fuerza, se hizo el tenista que es. También le ayuda mucho la genética privilegiada que tiene. P. ¿Tuvo claro
¿Tuvo claro dejar su plaza en el hospital para empezar a viajar con Alcaraz?
No, no, no lo tuve claro. Siempre había querido trabajar en el ámbito del deporte, pero cuando haces una residencia en un hospital y obtienes una plaza, abandonar esa plaza es complicado. Pedí la excedencia antes de que Carlos ganara el US Open de 2022, fue una apuesta. Pero quería dar una medicina de calidad y cada vez me costaba más. En el hospital llegué a atender a 69 niños en un mismo día, así es imposible hacer buena medicina. Afectaba al paciente y me afecta a mi. De ahí vinieron mis problemas de espalda.

Un rival le lanza una dejada y Alcaraz corre a salvar la bola. ¿Cierra los ojos para no mirar?
Alguna vez sí. Sufro en cada carrera, la verdad. Si Carlos tiene una lesión me siento responsable. Pero hay cosas que no puedo controlar. Ni yo ni Carlos. Si se tuerce el tobillo sólo podemos tratarlo y que se recupere bien lo más rápido posible.
Rafa Nadal ha jugado infiltrado, Paula Badosa lo ha hecho este mismo Roland Garros. ¿Se puede ser profesional y no vivir con dolor?
Es difícil. Deporte profesional y dolor van cogidos de la mano. Pienso en la prótesis de cadera de Andy Murray y en cómo afectará a su vida. Por eso con Carlos pensamos en el corto plazo, pero también en el medio y el largo. Es importante que dispute este Roland Garros, pero también que esté sano para Wimbledon y los Juegos Olímpicos y que, cuando acabe su carrera, dentro de muchos años, pueda vivir con salud. Hay que tenerlo todo en cuenta.
¿Fue difícil tratar la reciente lesión en el antebrazo derecho de Alcaraz?
Fue un proceso duro, siempre es difícil. Cuando actúo yo es porque algo malo está pasando. Para mí el torneo ideal fue el último Open de Australia: no tuve que darle a Carlos ni un analgésico, no sufrió ningún problema. Hay que tener en cuenta que los jugadores tienen una serie de compromisos con los torneos y los sponsors y esos compromisos a veces chocan con su salud. Mi papel es mirar por la salud de Carlos.

Carlos ha confesado muchas veces que abusa del móvil, un mal de estos tiempos. En su libro explica cómo combatir esa adicción.
Precisamente Carlos está ahora leyendo mi libro, tratamos de instaurarle el hábito de la lectura porque es un gran remedio. Él sabe que el robo del tiempo es tremendo y que el descanso es básico para el rendimiento. Son cosas a mejorar. Lo ideal es dejar de tocar el móvil dos o tres horas antes de dormir, aunque para los jóvenes eso es muy difícil porque la vida fluye por esa vía. Además la dopamina que generan los vídeos causa adicción. Pero Carlos sabe que eso es negativo y está cambiando el hábito.
Todo el equipo de Alcaraz es una piña, siempre van juntos, siempre se animan. Es inhabitual en el circuito.
Totalmente. Con Carlos todo es muy familiar, muy sencillo, es un buen chico, es divertido y hace que creas en el proyecto. Todos en el equipo remamos en la misma dirección, se nota la unidad. Además, todos estamos cediendo muchas cosas a favor de Carlos. Echamos mucho de menos a la familia, nos perdemos cosas en casa y estar juntos nos ayuda.
Cuentan que usted de joven se asomó al tenis profesional.
No, no, fui cabeza de ratón. Gané algún torneo a nivel de club, simplemente. En cuanto jugué dos previas de torneos future me dieron por todos los lados. Me lo pusieron fácil, me enviaron a estudiar.

¿Por qué Alcaraz ha cambiado su saque? “Me permite pegar más arriba”

Actualizado Domingo, 2 junio 2024 - 23:18

«Te has fijado, eh. Se nota que tienes buen ojo», le reconoce Carlos Alcaraz a Mats Wilander, tres veces campeón de Roland Garros y ahora comentarista para Eurosport, cuando éste le pregunta por el último cambio que ha hecho en su juego. A sus 21 años y con dos trofeos de Grand Slam en las estanterías de su casa, ya no hay lugar para revoluciones, con su actual derecha y su actual revés irá al final del mundo, pero hay un golpe que ha mejorado en las últimas semanas: el saque. Hasta llegar a París, Alcaraz detenía dos veces el ascenso de la raqueta para llegar al golpeo y ahora sólo hace una parada. Por eso todo el movimiento es diferente. Por eso todo el movimiento es más efectivo y más fuerte.

ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

Como hizo en el partido previo ante Sebastian Korda -cuando llegó a sacar a 217 km/h-, este domingo en su victoria en octavos de final ante Félix Auger-Aliassime por 6-3, 6-3 y 6-1 elevó el número de puntos ganados con su primer servicio. Del 71% de media a lo largo de su carrera a un 75% que le ayudó a completar un partido redondo, magistral, perfecto. Este martes ante todo un Top 10 del ranking mundial, Stefanos Tsitsipas, pondrá a prueba su nueva arma, aunque es un cambio a largo plazo. El propio Alcaraz lo explicaba.

¿Por qué es diferente este nuevo saque?
Ahora no hago una parada y el movimiento me permite ir un poco más arriba. Tanto de piernas como de brazos todo es más dinámico. Es un cambio que me viene bien para impactar a la bola más arriba y así ganar dirección y potencia. Me permite mejorar todo un poquito.

En el tenis de formación muchas veces se enseña un saque con dos paradas porque es más sencillo de ejecutar y permite más control de la raqueta, pero en el tenis profesional varios jugadores lanzan el golpe con sólo una parada para exagerar su peligro. «Siempre es mejor sacar en un tiempo que en dos porque así el saque es más fluido, hay más balance, más fuerza. Normalmente se hace el cambio buscando más agresividad, aunque al final también lleva a menos errores. Si no te fijas no te das cuentas, pero es un cambio que le puede venir muy bien a Carlos», analiza Jordi Arrese, que en París llegó hasta cuatro veces a tercera ronda, antes de pasar a ser entrenador, capitán de la Copa Davis y ahora, también comentarista en televisión.

Trabajo durante la lesión

Entre todas las fortalezas de Alcaraz, el saque siempre se ha considerado el aspecto de su juego con más margen de mejora y ahora está en ello. Le ayudó su lesión en el antebrazo derecho, por muy raro que parezca. En los dos meses entre el Masters 1000 de Miami y Roland Garros, Alcaraz estuvo semanas sin poder golpear en los entrenamientos y sólo pudo jugar una semana, en el Mutua Madrid Open, así que tuvo tiempo para descubrir el nuevo movimiento y repetirlo y repetirlo y repetirlo. En una temporada normal hubiera tenido que esperar al invierno para pensar en cambios. De los malos momentos sacó algo bueno.

Thibault CamusAP

«Estoy muy contento por el nivel que estoy mostrando, sin bajones en todo el partido, me siento muy bien», analizaba Alcaraz sobre su victoria ante Aliassime, al que pasó por encima de principio a fin. En una profunda crisis de confianza y con ciertas molestias físicas -reclamó el fisioterapeuta en segundo set-, el canadiense apenas peleó. Si lo hubiera hecho seguramente hubiera perdido contra la derecha ganadora del español, sus continuas dejadas, sus increíbles 'passing shots', pero el espectáculo hubiera sido otro. Tampoco le ayudaron las continuas rachas de viento. En los primeros seis juegos, tiró 11 'drives' fuera, un desatino del que no se recuperó: al final, hizo 39 errores no forzados y 11 'winners'.

Al final, un duelo plácido para Alcaraz que ahora espera a Tsitsipas, su rival preferido. Hasta cinco veces se han enfrentado y cinco veces ha ganado el hoy número tres del ranking ATP en todas las superficies, en todas las situaciones. Desde aquel triunfo en el US Open de 2021 cuando era sólo un niño, el dominio de Alcaraz se ha ido exagerando hasta llegar a los encuentros del año pasado. Tanto en la final del Trofeo Conde de Godó como en los cuartos de final del último Roland Garros -precisamente la misma ronda-, el español venció sin conceder ni un set al griego. «Sé cómo ganarle, sé cómo hacerle daño, pero eso no quiere decir que pueda jugar al trantrán. Tendré que dar mi 100% porque está haciendo un gran tenis», finalizó Alcaraz con uno de sus instrumentos, el saque, todavía más afinado.

Nadie discute al mejor Alcaraz: disfruta ante Aliassime y ya está en cuartos de Roland Garros

Actualizado Domingo, 2 junio 2024 - 16:32

"Cada vez somos más peligrosos", proclama Carlos Alcaraz y habla de Novak Djokovic y Jannik Sinner, que van avanzando rondas, pero también habla de él mismo. Cada partido que juega, cada partido que gana, es más rápido, afina más sus golpes, en definitiva, es más Alcaraz. Ya es el mejor Alcaraz. Por culpa de su lesión en el antebrazo derecho, llegaba a Roland Garros con "bajas expectativas", pero con una semana de entrenamientos multiplicaba su confianza y después de su debut reconocía que el sol asomaba en el horizonte. Ahora no hay duda: el título en París es su único objetivo.

Después de vencer en octavos de final a Félix Auger-Aliassime por 6-3, 6-3 y 6-1 en dos horas y 20 minutos ya no puede evitar ser el favorito.

Los otros dos grandes aspirantes, Djokovic y Sinner, han mostrado más dudas, pero a Alcaraz nadie le discute. Sólo en segunda ronda, en aquella extraña desconexión ante Jesper de Jong, vivió una mínima sensación de peligro. Desde entonces, ante dos Top 30 de su generación como son Sebastian Korda y Aliassime, dos demostraciones de su excelso tenis. El próximo martes, en cuartos de final, se enfrentará ante Stefanos Tsitsipas, el primer tenista entre los 10 mejores de la lista contra el que se mide en Roland Garros.

Dos tareas pendientes de Alcaraz

Pese al balance contra el griego (cinco victorias, la última en Roland Garros 2023, y cero derrotas), encontrará seguro más competencia. Porque frente a este Alcaraz, ante el mejor Alcaraz, sólo se puede responder con mucho talento y mucha lucha y este domingo Aliassime sugirió lo primero, pero no lo segundo. Aquel jugador que deslumbró en 2021 ha ido desapareciendo por la falta de confianza y en la Philippe Chatrier apareció para aceptar la derrota.

Christophe EnaAP

Con ciertas molestias físicos -reclamó el fisioterapeuta en segundo set-, apenas peleó. Si lo hubiera hecho seguramente hubiera perdido contra la derecha ganadora del español, sus continuas dejadas, sus increíbles 'passing shots', pero el espectáculo hubiera sido otro. Al canadiense tampoco le ayudaron las continuas rachas de viento. En los primeros seis juegos, tiró 11 'drives' fuera, un desatino del que no se recuperó: al final, hizo 39 errores no forzados y 11 'winners'.

En la lista de posibles mejores de Alcaraz, ahora sólo quedan dos. La primera suele ser anecdótica, pero en un duelo ajustado podría no serlo. En sus cuatro partidos en Roland Garros ha perdido su primer servicio; de entrada, siempre, un break en contra. En todas las ocasiones ha recuperado pronto el empate, pero el peligro está ahí. Y su segunda tarea pendiente son las oportunidades de ruptura. Es un cometido en el que ya trabaja, pero este domingo ante Aliassime volvió a evidenciarse esa necesidad. De las siete primeras sólo convirtió una, luego todo fue más sencillo. "Cada vez somos más peligrosos", proclama Alcaraz y habla de los mejores, pero el más peligroso de todos es él.

El mejor Alcaraz llega a Roland Garros con el puño cerrado: brillante victoria ante Korda y a octavos

El mejor Alcaraz llega a Roland Garros con el puño cerrado: brillante victoria ante Korda y a octavos

En los descansos entre juegos, Carlos Alcaraz observaba las repeticiones que ofrecía los videomarcadores de la Philippe Chartrier y analizaba las jugadas previas. No decía nada, claro, o no se le escuchaba, pero en su rostro se podía entender el golpe del que estaba orgulloso y el golpe que desaprobaba. En esos ratos lo habitual es que los tenistas observen el infinito, un punto inconcreto de la grada, y se tranquilicen, o se fustigan, o simplemente dejen la mente en blanco. Pero Alcaraz estaba estudiándolo todo, lo que había pasado y lo que iba a pasar. Estaba metido en el partido. Muy metido. Sumergido en él.

Y así le fue: en su mejor partido desde que se proclamara campeón en el Masters 1000 de Indian Wells en marzo, venció a Sebastian Korda por 6-4, 7-6(5) y 6-3 y se clasificó para octavos de final de Roland Garros. Allí se encontrará a un rival duro, tan joven como él, el vencedor del duelo entre Ben Shelton y Félix Auger-Aliassime -pospuesto por la lluvia, debe decidirse este sábado-, pero si mantiene la concentración será complicado pararle.

La tensión del tie-break

Porque después de una primera ronda demasiado sencilla ante J.J. Wolf y una segunda ronda confusa ante Jesper de Jong, Alcaraz decidió lanzarse a por el título con todo. Los miedos y las precauciones por su lesión en el antebrazo derecho quedaron atrás hace varios días. El ahora número tres del ranking está preparado físicamente y, desde este viernes, también mentalmente. Ante Korda estuvo en casi todo momento en el camino.

MOHAMMED BADRAEFE

Durante las dos horas y 40 minutos que duró el duelo se mantuvo en él, robusto, siempre brillante. Si acaso se despistó a mediados del segundo set, entregó su saque una vez y lo pagó con un tie-break, el momento más tenso del encuentro. Ahí se lo notaban los nervios, las celebraciones eran tímidas, ni un grito, ni un puño al cielo. Pero lo resolvió con maestría. Un saque prodigioso a 217 km/h -su segundo más rápido esta temporada- le adelantó en la muerte súbita y resolvió con un derechazo potente que llevaba semanas guardando. Entonces sí llegó un festejo propio, el puño cerrado, el rugido al aire. En el tercer set, resuelto rápido, confirmó su predisposición en el Grand Slam parisino.

"He estoy muy contento con mi actuación durante todo el partido, creo que he estado muy sólido, que he subido el nivel. También he podido jugar sin miedo con la derecha, de hecho en el tie-break, con ese 'winner', he pensado: 'Lo echaba de menos'", confesaba Alcaraz al finalizar el encuentro.

El peligro de Korda

La propuesta de Korda realmente podría haberle causado muchos más problemas. El estadounidense es un especialista en el saque, un dinamitero, y en tierra batida se debilita, pero igualmente es peligroso. Aunque este viernes estaba desafinado con su derecha, exigía solidez. Ante la dificultad para romperle el servicio, un mal juego situaba a Alcaraz ante el abismo, como ocurrió en el segundo set. El ahora número tres del mundo respondió a toda esa fuerza con dos argumentos.

ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

Para empezar, enfoque en el resto. Aunque algunas bombas de Korda eran imposibles de devolver, el español lo intentaba y, en ocasiones, lo conseguía. El estadounidense apenas pudo apuntarse puntos con su saque-volea. Ya unas horas antes, en el calentamiento, Alcaraz reclamaba a su hermano Álvaro más dureza en el servicio y practicaba y practicaba y practicaba para lo que le vendría en el encuentro. Su segundo argumento fue su creatividad. Al contrario de lo que le ocurrió ante De Jong, Korda no le arrebató la red, su red. Con dejadas y contradejadas, ofrecía intercambios chisporroteantes, esos 'highlights' de los que tanto goza.

El amor de París

El público de la Philippe Chatrier se lo agradeció con varias ovaciones, aunque también estuvo animando a Korda, especialmente en el tie-break, cuando los espectadores soñaban con un duelo épico. Alcaraz tiene ya muchos fans en París, más incluso que un Novak Djokovic todavía controvertido, pero todavía le queda mucho para alcanzar el ánimo unánime que recibió Rafa Nadal en sus últimas participaciones. Es el heredero, o así se lo considera, pero le faltan galones

De entrada necesita dominar por primera vez un torneo que a las puertas de la segunda semana sigue sin sorpresas, ni en el cuadro masculino ni en el cuadro femenino. Siguen adelante los cinco mejores hombres y las cinco mujeres, con la segunda, Alyna Sabalenka, enfrentándose este sábado (14.00 horas, Eurosport) a Paula Badosa en tercera ronda. Habrá un desenlace de altura. Más si Alcaraz continúa tan concentrado.

La fórmula de Alcaraz contra sus despistes: “Estás en otro mundo y cuanto antes vuelvas, mejor”

Actualizado Miércoles, 29 mayo 2024 - 20:26

Contaban los profesores del colegio Ciudad de la Paz de El Palmar que muchas veces su alumno, Carlos Alcaraz, se despistaba y se dejaba los libros. Contaban sus entrenadores en el Club de Campo de Murcia que en sus partidos de adolescencia se llegaba a olvidar del tanteo. Contaba este miércoles por la mañana su actual técnico, Juan Carlos Ferrero, sus ejercicios de calentamiento en la Philippe Chatrier y tenía que recordarle: "¿No te olvidas de restar?". "Ah, sí, sí, me olvidaba", contestaba el número tres del ranking mundial. Muchas veces ha admitido Alcaraz que es un tipo despistado, como tantos otros virtuosos, y en determinadas ocasiones ese rasgo de su carácter se refleja en la pista.

Ocurrió este miércoles en segunda ronda de Roland Garros ante Jesper de Jong: se abalanzaba sobre la victoria después de dos sets a muy alto nivel y, de repente, se distrajo. Se fue del partido. Estaba, como él mismo reconoció después, "en otro mundo". En el tercer set cometió numerosos errores y tuvo que trabajar para cerrar el marcador en 6-3, 6-4, 2-6 y 6-2 y clasificarse para tercera ronda donde se encontrará con el ganador del duelo entre el estadounidense Sebastian Korda y el coreano Soon-Woo Kwon.

DIMITAR DILKOFFAFP

"No me dolía nada, he notado el brazo bien. Es verdad que las condiciones [lluvia, pista tapada] no ayudaban, que costaba hacer winners y los puntos eran muy largos, pero no achaco mi bajón a nada. Lo achaco a mí", admitía Alcaraz. Nadie se conoce mejor que uno mismo. Y de ese autoconocimiento nace la solución.

¿Qué hace cuando ve que ha salido del partido?
Intento mantener la actitud positiva, poner buena cara, sonreir, pensar en cosas positivas. A veces cuesta bastante. Son momentos complicados. Pero sé que cuando estoy en otro mundo, cuando antes vuelva, mejor. Que no me cueste un set y, si me cuesta un set, que no me cueste dos. Sé que mi tenis va a volver si la predisposición es buena.

Los despistes de Alcaraz, por lo general, le juegan en contra, pero hay algunos que pueden celebrarse. Este miércoles, antes de medirse a De Jong, el español se frenó un momento y pensó: ¿Qué me estoy dejando? ¡La malla protectora! Había saltado a la pista sin la protección que le acompaña desde hace dos meses, había incluso realizado el sorteo de saque sin ella y sólo se acordó al colocarse para golpear las primeras bolas. Un lapsus esperanzador. Muy buena señal.

El brazo, sin dolor

Porque, más allá del susto del tercer set, la conclusión del partido de Alcaraz es esa: el maldito edema muscular de su brazo derecho es pasado, todo vuelve a ser posible. Si en primera ronda ante el peculiar J.J. Wolf, Alcaraz tiró de inteligencia y oficio para golpear al máximo sólo unas cuantas bolas, ante De Jong soltó valiente su derecha. Volvió a sacudir la bola, a empujarla, a acelerarla, a empotrarla contra el muro del rival a toda velocidad. Dos meses después de la aparición del dolor, el español parece haberlo olvidado. Ahora sólo le falta apuntar.

Quizá por la falta de competición en los últimos dos meses, quizá por los muchos entrenamientos sin poder practicar el 'drive', cometió muchos más errores no forzados de lo normal (47), la mayoría con su mejor golpe. Tuvo mérito también De Jong, un jugador mejor de lo que señala su ranking, capaz de superar a Alcaraz en el intercambio de dejadas, pero Alcaraz deberá afinar más con su derecha para seguir adelante y poder levantar su primer Roland Garros. ¡Ah!, sí, y evitar los despistes.

Alcaraz huye de su propia trampa para derrotar a De Jong y avanzar en Roland Garros

Actualizado Miércoles, 29 mayo 2024 - 17:27

Hubo otras desconexiones, pero ahora, en estos precisos momentos, el peligro para Carlos Alcaraz es alto. De repente, adiós. La mente del español salió de la Philippe Chatrier, concedió un set a su rival en segunda ronda de Roland Garros, el holandés Jesper de Jong, y le colocó ante una posible eliminación. ¿Por qué? Imposible de adivinar, incluso de analizar. Pero en encuentros posteriores tendrá que evitar que vuelva a ocurrir. Porque Alcaraz regresó al partido y ganó por 6-3, 6-4, 2-6 y 6-2 en poco más de tres horas, pero se quedó con malas sensaciones. De una victoria plácida, agradable, incluso reparadora a una victoria rara.

En tercera ronda, ante el vencedor del duelo entre Sebastian Korda y Soon-Woo Kwon, el ahora tercer clasificado del ranking ATP deberá resolver si fue sólo un despiste o una rémora para su futuro. Su celebración al acabar lo decía todo: un resoplido y un brazo al aire tímido, mucho más tímido que de costumbre.

Y esto que hasta ese momento, hasta esa ruptura, la jornada había sido realmente buena para él. Especialmente para su derecha. Si en primera ronda ante el peculiar J.J. Wolf, Alcaraz tiró de inteligencia y oficio para golpear al máximo sólo "unas cuantas bolas", como admitió al finalizar, ante De Jong soltó valiente el drive. Volvió a sacudir la bola, a empujarla, a acelerarla, a empotrarla contra el muro del rival a toda velocidad. Dos meses después de la aparición del dolor, el español parece haberlo olvidado. Ahora es cuestión de volver a coger ritmo.

"Si no estás concentrado..."

Con las facultades recobradas, a Alcaraz se le notaron las semanas de inactividad, la falta incluso de entrenamientos. Si algo falló, falló la puntería. Está fresco, agresivo en el saque, acertado con el revés, pero la bola se le suele marchar unos centímetros más allá. Antes de su desconexión ya había cometido más errores no forzados de lo normal (acabó con 47, por 35 winners), principalmente con su drive, asunto peliagudo. Como ante Wolf, perdió su primer servicio y remató rápido el primer set, pero en el segundo set tuvo que sudar. Con 4-4 en el marcador, salvó una opción de rotura y pareció encarrilar su pase. Luego llegó su salida del partido y su necesario regreso.

De Jong también mereció mérito. Procedente del torneo clasificatorio, con un ranking muy bajo -es el 176 del mundo-, el holandés demostró un nivel muy superior al que la lista le otorga. ¿Cómo es posible que sólo haya ganado dos partidos ATP en su vida y uno fuera el pasado domingo? Su juego es interesante y su golpeo, potente. De alguna manera, De Jong ofreció un tenis parecido al tenis de Alcaraz, aunque sin su velocidad y sus recursos.

Con su derecha dominó muchos puntos y fue capaz de castigar al español con sus dejadas. "Ha estado mejor en las dejadas que yo", reconoció a Alcaraz que agradeció al público francés su apoyo para "olvidar ese tercer set". "Si no estás concentrado en cada set, en cada juego, en cada punto cualquiera puede hacerte daño", concluyó el español antes de marcharse. El próximo viernes, en tercera ronda, deberá revelar si lo ocurrido fue un accidente o una autentico motivo de preocupación.

Alcaraz calienta ante Wolf y ya está en segunda ronda de Roland Garros

Alcaraz calienta ante Wolf y ya está en segunda ronda de Roland Garros

Cualquier opción de Carlos Alcaraz al título en Roland Garros este año exigía un inicio así: un aterrizaje suave, un simple punto de partida, la gloria aún queda lejos. En su cuarta presencia en París, se estrenó este domingo con una victoria amable, muy amable, contra el estadounidense J.J. Wolf por 6-1, 6-2 y 6-1, que sólo le sirvió para romper a sudar. El rival de su adversario apenas permitió probarse al español, pero tampoco necesitaba más. Ya está en segunda ronda del Grand Slam francés donde el miércoles, después de dos días de descanso, se enfrentará al vencedor del duelo entre el británico Jack Draper y el holandés Jesper de Jong.

Antes de que apareciera en la Philippe-Chatrier había dudas sobre su físico, sobre cómo golpearía con su derecha, sobre si sería capaz de dominar con su drive y cuando se marchó de la pista central las dudas seguían ahí. Alcaraz calentó, mandó y venció, pero lo hizo prácticamente sin oposición. Pese a la grandilocuencia del escenario y de las perspectivas abiertas para los próximos días, el hoy número tres del mundo, no necesitó su mejor tenis, exigirse en exceso. Muy fresco de piernas, empujó al fondo de la pista a un Wolf que falló en exceso, especialmente inexperto con su revés: el estadounidense acabó el partido con 35 errores no forzados y sólo 10 golpes ganadores.

Alcaraz fue de menos a más, aunque el marcador no lo refleje. En el primer juego del partido, de hecho, envió fuera tres golpes de derecha y se dejó romper el servicio. Justo después seis juegos seguidos y se hizo con el set, pero igualmente fue creciendo durante el encuentro. En cada juego, más peso a su derecha, más dureza en el saque, más subidas a la red. En cada juego, un poquito más. No requirió más. Su victoria, es más, su victoria en tres sets nunca estuvo en duda. Al cerrar el partido, un puño hacia su palco -donde estaba David Ferrer- y a seguir.

Wolf, ante Alcaraz, este domingo.

Wolf, ante Alcaraz, este domingo.ALAIN JOCARDAFP

Su rival, Wolf, era realmente un rival raro. De familia deportista -su abuelo Charles entrenó a los Detroit Pistons y su padre Jeff ya fue tenista-, pese a sus 25 años debutó como profesional en 2019 y sólo dos años después, en 2021, sufrió dos hernias que casi le arrebatan la carrera. No fue así. El año pasado volvió para conseguir su gran hito, una cuarta ronda en el Open de Australia y un ascenso en el ranking hasta el número 39, y para seguir aumentando sus ingresos de challenger en challenger. Con un peinado peculiar, melena rala estilo Agassi, este domingo se rapó para enfrentarse a Alcaraz, pero el cambio no le sirvió mucho. El español disfruto de una victoria amable, muy amable.

"Esta victoria me ayuda mucho. Siento que mi nivel de tenis ha sido alto, que he sabido moverme, que he jugado un tenis inteligente. He pegado algunas derechas al 100%, otras no, pero el tenis también va así", analizaba Alcaraz después del partido que al mismo tiempo también admitía que se sigue sintiendo "raro, con miedo" respecto a su brazo. "Honestamente antes del partido tenía pocas expectativas y ahora ha aumentado. La semana de entrenamientos que he vivido aquí me ha dado confianza y me he dado cuenta que puedo ofrecer un buen nivel", finalizaba tras su triunfo.

París, listo para el cambio generacional

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Actualizado Domingo, 26 mayo 2024 - 00:04

Nunca quise mirar los cuadros. "No me digáis nada", imploraba a mi equipo, sólo pendiente del primer partido. No quería hacerme muchas películas ni manejar hipótesis. Estaba en mi mundo, evitaba pasar tiempo en las redes sociales y navegar en internet para mantenerme a salvo. Mejor así. Miren sino. Rafael Nadal debutará ante Alexander Zverev en el que puede ser su último Roland Garros. Un duelo que supondrá de por sí un enorme desafío para el mej

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Alcaraz contra el miedo a que vuelva el dolor: "Debe recordar quién es"

Alcaraz contra el miedo a que vuelva el dolor: “Debe recordar quién es”

"¿Sabes qué? Cuando era pequeño, Carlos me hacía dibujos y siempre se dibujaba a él mismo levantando el título en Roland Garros. Ya ha ganado Wimbledon y el US Open, pero su sueño siempre ha sido Roland Garros", rememora Josefina Cutillas, la psicóloga deportiva que ayudó a Carlos Alcaraz a estar donde está: con opciones de cumplir su sueño. De los 8 a los 16 años, Cutillas se encargó de formar la mentalidad del hoy número tres del ránking mundial y, por eso, horas antes de su debut este domingo en París ante el estadounidense Jeffrey John Wolf (14.00 horas, Eurosport), puede analizar mejor que nadie el problema que se le presenta. Porque Alcaraz tiene un problema, sí. Un problema serio. Y éste no tiene nada que ver con la técnica, ni con la táctica, ni tan siquiera con su físico. Es un problema mental.

Con un cuadro amable, sin rivales de ranking elevado hasta cuartos de final, el español tiene margen para solventarlo, pero le exigirá trabajo. Este viernes, en rueda de prensa, el propio Alcaraz lo reconocía: "Sigo pensando en la lesión cuando pego derechas. Estoy un poco asustado si pego un drive al 100%. Es lo que tengo que solucionar en mi primer partido porque ahora no siento nada de dolor".

A principios de abril, después de vencer en el Masters 10000 de Indian Wells, la musculatura de su antebrazo derecho se empezó a quejar y los médicos consultados le aseguraron que era temporal, que sería un dolor pasajero, que no se preocupara. Ahí se creó el trauma. Sobre la tierra batida de Montecarlo o en su club en Villena, Alcaraz siguió preparándose, pero una semana tras otra veía que la dolencia regresaba cuando aumentaba la intensidad de sus golpeos. No era temporal, no era un dolor pasajero, sí debía preocuparse. Y, de ahí, el miedo. Después de perderse Montecarlo y Barcelona, resentirse en Madrid y ausentarse también de Roma, ahora no sabe qué esperar. Ya no hay lesión y no siente dolor, pero... ¿Y si reaparece el tormento? En la cabeza de Alcaraz se repite la pregunta.

"Generar sensaciones positivas"

"En estos casos, el factor más importante para un deportista es la rápida recuperación de la confianza. Generar sensaciones positivas y, a través de visualizaciones, sea con imaginación o sea con vídeos, recordar quién eras. Es un trabajo que debe hacerse junto a ejercicios de relajación, de distensión muscular, para evitar un posible bloqueo mental", expone Cutillas, que está "segura" que Alcaraz será capaz de salir de ésta. "Tiene una predisposición psicológica para el deporte y las lesiones son parte del deporte. Por ejemplo, tolera muy bien la frustración", desvela la psicóloga que ahora sigue, desde la distancia, el trabajo del equipo que rodea el tenista en el que está una colega suya, Isabel Balaguer.

En los últimos días, éste ha diseñado un trabajo curioso para que Alcaraz abandone su miedo y vuelva a golpear fuerte con la derecha. Desde que está en París, el número tres de la lista ha ido aumentado el número de 'drives' realizados en sus entrenamientos y la dureza de los mismos, de los 80 al 50% del principio a los 120 casi al máximo del final.

"Me parece positivo que lo haya explicado, humaniza al deportista, normaliza que las lesiones y este tipo de miedos son parte del juego. Cuanto antes lo interiorice antes lo podrá superar", expone Cutillas, aunque en su sector hay otras opiniones. En una entrevista con Marca esta semana, Alcaraz llegó a reconocer que si nota dolor una sola vez ya "será suficiente como para empezar a pensar cosas".

La malla protectora, útil placebo

"Con todo el respeto, a mí me parece una estrategia errónea. Me sorprende que lo enfoque así. Antes de un torneo como Roland Garros, un posible ganador como Alcaraz no puede tener el foco en la lesión. Si está pensando en modular la fuerza de sus golpeos no le va ir bien. Debe poner el foco en todo lo que ha hecho bien durante esas semanas de recuperación, en los movimientos que es capaz de hacer, en cosas positivas. Los pensamientos negativos pueden incluso entorpecer la rehabilitación, pues liberan cortisol, la hormona del estrés, y agarrotan los músculos", argumenta por su parte Juan Carlos Campillo, psicólogo deportivo de Carolina Marín, entre otros muchos deportistas. Bajo su punto de vista, el enfoque de Alcaraz con su dolencia debería ser más crudo.

"A los deportistas jóvenes les cuesta más, pero al final todos los campeones aprenden a convivir con el dolor. Incluso les ayuda a ganar. Cuando entienden que todos los deportistas sufren, que a sus rivales también les debe doler algo, lo empiezan a ver como otra arma para ganar", expone Campillo que coincide con Josefina Cutillas, la que fuera psicóloga de Alcaraz, en la conveniencia de una decisión.

Aunque ya no le duele y aunque sus efectos terapéuticos son dudosos, Alcaraz jugará todos sus partidos con una malla protectora en el antebrazo derecho. Ya lo hizo en Madrid y repetirá en París. "El efecto placebo puede ser poderoso. Si crees que un vendaje te ayuda, de alguna manera te ayuda", finaliza Campillo antes de que empiece la acción. Alcaraz está en Roland Garros con opciones de cumplir su sueño de infancia, aquel que dibujaba en sus folios, pero antes debe solucionar el serio problema que tiene delante.

Nadal, aclamado por 6.000 aficionados en su regreso a la Philippe Chatrier

Nadal, aclamado por 6.000 aficionados en su regreso a la Philippe Chatrier

A la espera de ratificar su participación en Roland Garros, que se inicia este domingo en París, Rafael Nadal ya goza del apoyo entusiasta de los aficionados. El ganador de 14 títulos en un torneo que aguarda su respuesta definitiva volvió a pisar la Philippe Chatrier por primera vez desde que el 5 de junio de 2022 logró su última copa de los mosqueteros al imponerse a Casper Ruud en la final. Lo hizo ante 6.000 personas que le aclamaron al grito de "Rafa, Rafa, Rafa", deseosos de ver al veterano guerrero, que el día 3 cumplirá 38 años, en la que puede ser la despedida de su torneo fetiche.

Después de dos años muy complicados por los problemas físicos, con escasos partidos en sus piernas y las dudas que arrojan los resultados obtenidos hasta ahora en la gira de tierra, el ex número 1 del mundo parece decidido a darse una oportunidad postrera en un territorio que domina como nadie. Eliminado por Alex de Miñaur en la segunda ronda del Conde de Godó, octavofinalista en el Masters de Madrid, donde dijo adiós definitivamente al torneo tras caer frente a Jiri Lehecka y detenido en segunda Ronda del Masters 1000 de Roma por Hubert Hurckaz, el ganador de 22 títulos del Grand Slam trata de afinarse en el templo de la arcilla.

Tanto en Madrid como en Roma, Nadal reiteró que no piensa comparecer en un torneo que significa tanto para él sin encontrarse en condiciones de competir. El escenario, que conoce como nadie y en el que ha logrado resultados que se adivinan inalcanzables, le favorece, pero persisten las dudas sobre sus condiciones físicas en una competición que, además, se disputa al mejor de cinco sets. Frente a su vitola indestructible, pesa también su ránking. El español es el número 276º del mundo y quedaría abocado a tempranos enfrentamientos con rivales de máximo peso.

De su lado, un Roland Garros más abierto que nunca. Novak Djokovic, defensor del título, juega esta semana el ATP 250 de Ginebra con la intención de ajustarse a la tierra tras un paso decepcionante en los torneos previos, con las semifinales de Montecarlo como mejor resultado. Carlos Alcaraz se dio de baja en el Foro Itálico tras resentirse en la Caja Mágica de sus problemas en el antebrazo derecho. Nombres como el de Alexander Zverev, reciente campeón en Roma, ganan peso en la prospección de favoritos, después de una secuencia de torneos señalada por la imprevisibilidad.