Xavi Pascual eleva al Barça a una nueva dimensión: arrasa al Olympiacos con recital de Clyburn y Punter

Xavi Pascual eleva al Barça a una nueva dimensión: arrasa al Olympiacos con recital de Clyburn y Punter

Ninguna prueba de estrés como el Olympiacos. Nada más competitivo ni áspero en toda Europa como para testar esta revolución que auspicia Xavi Pascual, cuatro victorias en cinco partidos (la única derrota, en el debut, en el último suspiro en la visita al Efes) desde su llegada, siete de ocho desde que Joan Peñarroya fuera despedido del Barça. "Partido grande", anunció el de Gavà. El preludio, todo lo anterior, de su noche más redonda, un disfrute, una paliza, un aviso. [98-85: Narración y estadísticas]

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No ha tardado ni un mes en poner todo patas arriba, en pasar de la mediocridad y las dudas permanentes a la ferocidad y la determinación. A un Olympiacos plagado de bajas (sin Ward, McKissic, Evans, Fall ni el recién fichado desde la NBA Monte Morris) el Barça se lo zampó desde una actividad defensiva de manual, el motor de todo lo demás, de sus carreras, de sus triples, de su euforia. Coral, pero con dos nombres propios por encima del resto. Dos aleros de talento evidente. Kevin Punter y, especialmente, Will Clyburn, despedazaron a todo un grande de Europa.

El reto de Pascual, es ser capaz de afianzar esta forma de competir, desde la precariedad actual. Desde los ajustes económicos que han desplazado al Barça de las cumbres de hace no tanto, nada que ver con todo lo que el técnico manejó en su etapa pasada. Sacar lo mejor de una plantilla que él no hizo. Explotar sus recursos, que comulguen con su idea de esfuerzo, defensa y rigor táctico.

Fournier, del Olympiacos, anota ante Clyburn, en el Palau.

Fournier, del Olympiacos, anota ante Clyburn, en el Palau.JOSEP LAGOAFP

Al menos, guerreros tiene. Y experiencia. En estos cinco primeros envites, nadie le hizo más de 80 puntos. Sí lo logró Olympiacos, aunque gracias a los 29 del acto final, cuando ya estaba todo roto. Un síntoma. Su quinteto inicial ante el fiero rival -de otro ex entrenador azulgrana, Giorgio Bartzokas-, sumaba 140 años, 33 de media. Amaneció con el acelerador a fondo (14-6), triples de bienvenida a los griegos, cinco de los siete primeros intentados, mortal ya Will Clyburn (11 puntos en el primer acto).

Pero la batalla iba para largo, respuesta inmediata. Milutinov y Donta Hall en la pintura, Fournier en el perímetro. Hubo un buen tramo de igualdad, pero no de dudas. A la vuelta de vestuarios, el ciclón. Bartzokas ni sabía cómo espabilar a sus pupilos, desnortados en el Palau, perdiendo balones de forma mísera en el medio del campo. El tercer cuarto fue una explosión y el Barça llegó a mandar por 18 puntos con el enésimo triple de Clyburn -aquel jugador al que el Real Madrid flotó durante toda una serie de cuartos de la Euroliga, cuando jugaba para el Darussafaka-.

El Olympiacos ya estaba herido de muerte. Fue incapaz de reaccionar. Enfrente, la solidez. El Barça es tercero ya, igualado con Valencia, perseguidores del Hapoel (venció en Bolonia y es el único con 11 victorias).

Un Real Madrid cada vez más sólido tumba al Baskonia de los "canastones impresionantes" de Markus Howard

Un Real Madrid cada vez más sólido tumba al Baskonia de los “canastones impresionantes” de Markus Howard

Ya otea la cima, las cumbres de la Euroliga que llevan para el Real Madrid tanto tiempo alejadas. Escalan los blancos, siete victorias seguidas, cuatro en Europa, la última este jueves ante el Kosner Baskonia en una noche siempre dominada. Pese a algunos sustos, los chispazos de genialidad de Markus Howard, "canastones impresionantes" (Scariolo dixit), triunfó la solidez, la de un equipo a cada paso más pétreo. [94-87: Narración y estadísticas]

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Se sellan las fisuras y caen los partidos, también los ajustados. Porque Campazzo ya no titubea, porque Hezonja dejó atrás los despistes y los enfados para emerger en ese líder que es. Dos jugadores que ya estaban -como el siempre dominante Tavares-, pero que capitalizan lo que este Real Madrid quiere ser. Las estrellas invitadas aportan el extra de una plantilla con mil variantes. Ante el Baskonia fueron también los puntos fáciles de Maledon (más grises Lyles y Okeke esta vez).

La primera parte fue apenas un preludio de todo lo demás. Avanzó entre la igualdad, entre el descaro y la frescura del Baskonia, un equipo móvil, sin referentes interiores, con tipos de talento individual a los que Paolo Galbiati trata de convertir en colectivo entre lesiones, salidas y fichajes. El último de los caídos ha sido el más importante, el capitán Tadas Sedekerskis, dos meses fuera tras operarse el tobillo este mismo jueves.

Para el duelo en el Palacio el italiano recuperaba a Trent Forrest, el mismo que enloqueció al Madrid en el choque previo de ACB, remontada baskonista en el Buesa allá por octubre. Pero este Madrid empieza a ser ya la roca pretendida. Todavía en el camino a su propia excelencia, los de Scariolo ya sacan las victorias que se escapaban, 11 en los últimos 12 encuentros. Y la confianza crece.

Hezonja celebra una de sus canastas, ante el Baskonia.

Hezonja celebra una de sus canastas, ante el Baskonia.Juanjo MartínEFE

Hasta el punto de aguantar sin inmutarse la osadía del rival. Los dos triples tempraneros de Markus Howard (respondidos por siete puntos seguidos de Abalde), los lanzamientos de media distancia de Spagnolo, la flexibilidad de Kobi Simmons. La iniciativa contrarrestada sin destellos, con ese gigante que es Tavares, aparentemente con un baloncesto frío, esfuerzo silencioso. Hasta el mazazo.

Que llegó a la vuelta de vestuarios, cuando se desprendió el Madrid de su ritmo anodino, cuando metió una marcha más, la necesaria. Si Feliz despidió el segundo cuarto con un triple, tres asestaron Hezonja (2) y Campazzo en el retorno, para poner una máxima fugaz (58-45).

Al Baskonia se le derrumbó de repente su castillo de naipes. Con un soplido regresaron todos sus fantasmas a domicilio, donde tanto le cuesta. Aunque este equipo ha ido desarrollando un carácter que le puede dar buenos réditos futuros. Apoyados en un líder insospechado. Y no por su talento. Con Galbiati, Luwawu-Cabarrot es otro. El jugador más en forma ofensivamente de toda Europa. Dos triples del francés, más otro de su compatriota Frisch, arrimaron a los vitorianos antes del final del tercer acto (60-55).

Iba a resultar un ejercicio de supervivencia para ellos. Maledon devino en pesadilla y estiró la cuerda (76-62). Pero se volvió a acortar con una explosión de Markus Howard, trance genial, liderando con tres triples de esos que sólo él parece capaz, un 0-15 de parcial para, después de muchos minutos, poner por delante a su equipo (76-77).

Y ahí murió el Baskonia. Agotado como un boxeador que se ha lanzado al ataque con las defensas bajas. Encajó un 9-0, tres canastas más de Hezonja, un triple como puntilla de Campazzo. Y el Madrid ya mira a los primeros puestos.

La revolución del Valencia Basket, el club de moda en Europa: "Esto va más allá del baloncesto. Queremos ser referentes a nivel de espectáculo"

La revolución del Valencia Basket, el club de moda en Europa: “Esto va más allá del baloncesto. Queremos ser referentes a nivel de espectáculo”

En una de las habituales encuestas de comienzo de temporada, los mánagers generales de los clubes de Euroliga no incluyeron al Valencia Basket entre los que acabarían ni siquiera entre los 10 primeros que, al menos, disputarían el play-in por el título. Y eso que acababa de conquistar la Supercopa ACB. Y eso que en unos días iba a estrenar el flamante Roig Arena. Y eso que a los mandos seguía Pedro Martínez. Pero nadie daba un duro por un equipo poco habitual de la máxima competición continental, de vuelta tras la ampliación a 20 de este verano. Hoy, 15 jornadas después, los taronjas pueden asaltar el liderato.

Enfrente estará el Anadolu Efes del recién fichado Pablo Laso y en las tribunas habrá más de 10.000 personas, pues presume de 11.000 abonados en un recinto estrenado en octubre después de una inversión de más de 400 millones de euros y que ya ha superado varias veces los 14.000 espectadores. Y que se suma a las impresionantes instalaciones de L'Alqueria. De ganar, sería su 10º triunfo en 15 partidos. Más otros ocho en ACB -sólo se vieron sorprendidos en Granada-, donde comparten primer puesto con el Real Madrid. En lo deportivo y en lo estructural, es el equipo de moda. «El nivel de autoexigencia es altísimo, empezando por Pedro y siguiendo por Enric Carbonell (Director General). Lo estamos disfrutando, pero siempre pensando en el siguiente partido», explica Luis Arbalejo, director deportivo desde hace tres temporadas.

El Valencia asombra y arrasa a partes iguales. Capaz de ganar en la misma semana, la pasada, en el OAKA de Atenas (sin la participación de su máximo anotador, Jean Montero) y en el Buesa Arena donde nadie lo había hecho en ACB, con una canasta sobre la bocina de Kameron Taylor. Que no deja de ser uno de sus refuerzos estrella, birlado al Unicaja. Un tipo que cumplía los requisitos. De los que Arbalejo, en completa sintonía con Pedro Martínez, rastrea en el feroz mercado Euroliga. «Jóvenes, atléticos y con buena mentalidad. Y que sean buenas personas», expone el director deportivo sobre el «perfil». Como Omari Moore, Darius Thompson, Neal Sako, Braxton Key, Yankuba Sima y el prometedor Isaac Nogués. Las caras nuevas que, unidas al bloque anterior, con fuerte presencia nacional (Jaime Pradilla, De Larrea, López-Arostegui, Josep Puerto...), han elevado las prestaciones de un equipo hoy por hoy temido por todos los rivales.

Porque los taronjas, que manejan «el tercer presupuesto en la ACB pero uno de los tres o cuatro más bajos de la Euroliga», encandilan por su propuesta. Nadie juega tan rápido y con tanto vértigo. Nadie en Europa lanza tantos triples (es el cuarto máximo anotador de la competición) ni en ACB mete tantos puntos, casi 97 por duelo. La idea de Pedro Martínez enamora hasta en la NBA. «Hay jugadas que robamos de él», admitía Kenny Atkinson, entrenador de los Cavaliers hace unos días: «Todos los entrenadores de la NBA aprendemos de Pedro, sus equipos son siempre innovadores. Tiene una gran influencia en el baloncesto global».

De Larrea celebra una canasta, ante Pedro Martínez.

De Larrea celebra una canasta, ante Pedro Martínez.

Conjugar éxito en la cancha y en los despachos no siempre va de la mano. Mientras el club crecía con el inestimable impulso del propietario Juan Roig, máximo accionista de Mercadona, el equipo masculino -el femenino, campeón de las tres últimas ligas, es la otra gran apuesta- lidiaba con la tiranía nacional de Madrid y Barça (el año que viene cumple 40 años y en sus vitrinas sólo luce la Copa de 1998 y la Liga de 2017) y con la ferocidad continental (cuatro títulos de la Eurocup), donde no siempre tuvo abiertas las puertas de la Euroliga en la que ha garantizado su presencia tres años más. Tras el paso por el banquillo de entrenadores como Joan Peñarroya o Alex Mumbrú, Arbalejo supo que el hombre indicado era el veterano Martínez. «Para mí lo más importante en un deporte colectivo es el entrenador. Es increíble trabajar con él. Tiene obsesión por hacernos mejores a todos, no sólo a los jugadores. Huye de protagonismos. Y, además, tenemos un estilo súper reconocible», destaca el joven director deportivo sobre una forma de frenética de plantear el baloncesto en la que «juegan todos, rota cada dos o tres minutos, cargamos el rebote ofensivo, tiramos mucho de tres, vamos a más de 100 puntos... Eso hace que seamos muy competitivos y capaces de ganar a cualquiera. Y, además. Es una de las cosas que nos ayuda a llenar».

En el Valencia hablan de «proyecto ambicioso» y se separan de la idea de «club de fútbol con la marca Madrid o Barça». «Va más allá del baloncesto. Con el Roig Arena, somos casi una empresa de entretenimiento. Es un pabellón cercano a los NBA», presume Arbalejo. Instalado, como todos, en la idea del «partido a partido», pero que no niega lo que apetece la Copa en casa de febrero. «No hay presión, pero sí somos ambiciosos. Aunque cuando sea el sorteo, sólo hablaremos del duelo de cuartos».

Pablo Laso vuelve a los banquillos: al rescate del Anadolu Efes

Pablo Laso vuelve a los banquillos: al rescate del Anadolu Efes

El verano del 2022 Pablo Laso abandonó de forma abrupta y polémica el Real Madrid en el que había hecho historia. Un final impropio tras sus problemas cardíacos para quien, insospechadamente, fue el capitán de una era: en 11 años, 22 títulos (entre ellos, dos Euroligas). En estos tres años y medio, la carrera del técnico vitoriano ha vivido dos aventuras más, sin demasiado éxito. Ahora, nada menos que en Estambul, afrontar la tercera: intentará enderezar al Anadolu Efes tras el despido de Igor Kokoskov.

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A sus 58 años, será el octavo club profesional como entrenador para quien también fuera leyenda en la pista, su segundo club fuera de España. Laso -cuyo nombre sonó también para sustituir a Sergio Scariolo en la selección española- acude al rescate de uno de los clubes más potentes presupuestariamente de Europa, campeón de la Euroliga en 2021 y 2022 (en la final derrotó precisamente a su Madrid, en Belgrado), pero sumido en una profunda crisis de resultados y azotado por las lesiones.

Los turcos, que el pasado jueves fueron vencidos por el Madrid en Estambul, ocupan la 17ª posición en la Euroliga, con sólo cinco victorias. En la liga turca, que no levantan desde 2023, son cuartos después de cuatro derrotas seguidas y se alejan del invicto líder Besiktas, del Fenerbahçe (al que precisamente se miden este domingo) y del Bahcesehir. Acaban de recuperar a Rodrigue Beaubois, pero siguen de baja jugadores tan importantes como Vincent Poirier, Shane Larkin, PJ Dozier y Georgios Papagianis.

Debut en Valencia

El pasado 27 de noviembre fue destituido Kokoskov, que había llegado al banquillo del Efes este verano, en sustitución de Luca Banchi. Desde entonces, las riendas estaban en manos de Rado Trifunovic como entrenador interino.

Tras su salida del Madrid, Laso pasó una temporada sabática hasta que fue contratado por el Bayern de Munich, al que dirigió la temporada 23/24. En el equipo alemán no logró alcanzar los playoffs de la Euroliga (13-21), aunque levantó tanto la Bundesliga como la Copa germana. La temporada pasada, el técnico regresó a sus orígenes y tomó los mandos del Baskonia, aunque sin lograr los objetivos: no disputó ni la Copa del Rey, ni los playoffs de Euroliga y en los de ACB cayó en cuartos contra el Madrid.

El vitoriano, que ha estado ejerciendo como comentarista en Liga Endesa en los micrófonos de Dazn, debutará con su nuevo equipo este mismo jueves, nada menos que en el Roig Arena ante el desatado Valencia Basket de Pedro Martínez.

Los puntos de Hezonja y la defensa de Garuba para ganar en Estambul

Los puntos de Hezonja y la defensa de Garuba para ganar en Estambul

En mitad del frenesí de un calendario del que todo el mundo se queja pero contra el que nadie hace nada, un pequeño parón puede descolocar las inercias. Lo superó el Real Madrid, media plantilla repartida por el mundo con los compromisos de selecciones nacionales, con su quinta victoria consecutiva. Hace nueve días tumbó al Hapoel en Bulgaria y ayer al Anadolu Efes en Estambul. Partidos ásperos, triunfos trabajados y un pequeño empujón para la clasificación en Euroliga. [75-81: Narración y clasificaciones]

El paradigma de la victoria fue Usman Garuba, el rey del esfuerzo. Se marchó de la cancha sin lanzar a canasta. Ni una vez. Pero no hubo nadie tan determinante. En un choque que no estaba hecho para Tavares (el Efes, con Poirier lesionado para largo, optó por los hirientes Smits y Osmani), cargado además pronto de faltas, el de Azuqueca emergió en los minutos finales con una defensa impresionante. Siempre el primero en la ayuda, valiente en los tapones, insuperable en los unos contra uno y dominante en el rebote. Ante eso se apagó el equipo local, plagado de bajas y todavía asimilando el despido de Igor Kokoskov.

Esa reacción la temía Sergio Scariolo, partido trampa, rival deprimido pero talentoso con entrenador interino (Trifunovic). Que plantó cara desde el comienzo. Y al que sólo el paso adelante defensivo blanco en la segunda mitad acabó por rendirle. Porque el Madrid se reencontró con el acierto desde el perímetro (11 de 25), pero no fue su tarde más lúcida en ataque, viviendo de los puntos de Hezonja (22) y de pequeños destellos de Maledon, Okeke y Lyles.

La primera mitad fue una especie de extraño intercambio de canastas. Como dos púgiles sin verdadera intención de hacerse daño con sus golpes. Un tanteo de ritmo lento, punto arriba y punto abajo hasta el descanso. Y eso que había amanecido el duelo con la estruendosa aparición de dos tipos que son puro talento ofensivo. Dos pistoleros con ganas de rock and roll.

Mario Hezonja, tan irregular en este inicio de curso, el mejor de largo en el último triunfo blanco, la semana pasada ante el líder Hapoel, asestó los 10 primeros puntos del Madrid. Pero encontró respuesta en el francés Cordinier y sus fulgurantes penetraciones.

Esa igualdad se iba a mantener, más dañino el Efes en la pintura, con esos falsos pívots, tan versátiles, que son Roland Smits y Ercan Osmani. Dominando también el rebote. Encontraban puntos sencillos entre otras cosas porque Tavares, tras sus dos faltas rápidas, no volvió hasta la segunda parte. Una contra de Cordinier cerró los primeros 20 minutos ante un Madrid demasiado obtuso ofensivamente.

Curiosamente, Chuma Okeke imitó a la vuelta de vestuarios la puesta en escena anterior de su compañero Hezonja. El ex NBA, apagado últimamente después de unos buenos apuntes en el inicio de curso, despegó con 10 puntos consecutivos, otra vez para mantener la balanza en una batalla que no terminaba de decantarse ni de tener dominador. Y que iba a presenciar otro intercambio eléctrico, pues Smits y Osmani (una pesadilla) golpeaban y Hezonja respondía, ahora con otros 12 puntos de carrerilla.

El cuarto triple de Osmani sin fallo iba a ser el último acercamiento turco (72-74). Campazzo se sacó de la manga la respuesta, cuando ya Garuba frustraba cada ataque rival. Al propio Osmani le frenó un rato antes con un potentísimo tapón. En el enredo de los últimos ataques, ya el Efes sólo iba a anotar cuando estaba rendido (se quedó en 34 puntos en la segunda mitad). Es el tercer triunfo a domicilio en Europa del Madrid.

El Giro, del "romanticismo que ya no se encuentra en el Tour" al impacto económico: "Genera más de 2.500 millones de euros"

El Giro, del “romanticismo que ya no se encuentra en el Tour” al impacto económico: “Genera más de 2.500 millones de euros”

Alberto Contador recuerda el 2008, un flechazo con una carrera insospechada, el Giro que iba a conquistar en dos ocasiones. «Fui de rebote. Y me acogieron tan bien, recibí tanto cariño de los aficionados. Es especial, es la carrera que aún mantiene ese romanticismo que quizá en el Tour y la Vuelta ya no se encuentra tanto». Al madrileño se le quedaron grabadas en la memoria «las ciudades vestidas de rosa, el agua rosa de las fuentes». El mismo color que entusiasmó a un niño lombardo al que sus padres llevaban a ver etapas en Verona, a disfrutar de sus ídolos y que, años después, también lo iba a conquistar.

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«Tengo una conexión para siempre con esta carrera. Independientemente de mis victorias, recuerdo mi primera maglia rosa, en Zoldo Alto, en 2005», rememora en EL MUNDO Ivan Basso, enamorado de las Grandes Partenzas desde el extranjero. «Los dos que gané fuero así, uno desde Holanda y el otro de Bélgica», hace memoria, con guiño al comienzo del 2026, que será en Bulgaria. Este lunes, en el Auditorium Parco della Musica Ennio Morricone, se presentó el recorrido de una edición que volverá a ascender cumbres únicas, que atravesará los Apeninos y los Dolomitas, en esa «orografía única para los escaladores», como admite Contador. Y que buscará un sucesor a Simon Yates. Todo apunta a su compañero Jonas Vingegaard, anhelo propio y de los organizadores. Pues «los grandes campeones, todos, quieren el Giro en su palmarés. Siempre fue así. Merckx ganó el Giro, Hinault ganó el Giro, Indurain ganó el Giro... Estoy convencido de que Vingegaard lo tiene en su cabeza, que su objetivo es vestirse de rosa al 100%. Está capacitado», agrega Basso, ahora director del Polti Visit Malta, uno de los animadores de cada Corsa Rosa.

La edición de 2025 no sólo fue única por su resolución, por una etapa que recordarán los tiempos, cuando Simon Yates, contra todo pronóstico, hizo saltar por los aires en Le Finestre el duelo latino entre Isaac del Toro y Richard Carapaz. También marcó tendencia por su impacto económico y social, cada vez más pujante. Los estudios posteriores lo demuestran.

El lunes, en el International Bike Economy Forum, organizado un rato antes por RCS Sports & Events en colaboración con ICE (Agencia para la promoción en el exterior y la internacionalización de las empresas italianas) se pusieron de manifiesto las cifras, cuantificadas por Banca Ifis, sobre el retorno económico que genera la Corsa Rosa en la región. «Datos extraordinarios», en palabras de Urbano Cairo. «Cuando era niño, para mí era algo imperdible, recuerdo a Gimondi y más tarde a Pantani. Después, cuando empezamos a organizar el Giro lo seguía viendo como un gran evento deportivo, una gran pasión, con grandes corredores como Nibali (presente en el Forum). Hoy veo estos números y es algo más, un evento que da una gran contribución a nuestro país», admitió el presidente de RCS. «Los datos están en constante crecimiento. La contribución del Giro a las exportaciones es evidente y confirma que ha alcanzado una nueva dimensión. Ya no es solo un gran evento deportivo, sino una herramienta concreta para el desarrollo territorial y el apoyo a las empresas italianas. Hablamos de un sistema que genera más de 2.500 millones de euros, con indicadores que siguen en aumento. El Giro es positivo para Italia, para las empresas y para las comunidades locales. Si tantos países invierten cantidades significativas, es porque han comprendido el verdadero valor de este proyecto en términos económicos, turísticos y de reputación internacional», declaró.

Giro de Italia 2026

El Giro es pasión, es tradición y es impacto económico. Vincenzo Nibali, otro mito italiano, vuelve a su infancia, a «Bugno y Chiappucci». «Me fascinaron. El Giro tenía un lugar especial en mi corazón. Después, como ciclista, me cambió la vida», cuenta quien lo conquistó en 2013 y 2016 y quien en 2019 protagonizó una épica batalla con Primoz Roglic y el vencedor Carapaz. Batallas que se traducen en números.

El análisis de Banca Ifis destaca que el valor generado por los espectadores en directo del Giro 2025, que asciende a 2.100 millones de euros, incluyendo tanto el impacto inmediato (el gasto generado por los espectadores a lo largo de las etapas del evento y por la estructura organizativa del mismo) como el impacto indirecto (el gasto de quienes, tras asistir al evento en los territorios del Giro, regresan para disfrutar de otras experiencias turísticas). Este impacto es significativo y está creciendo en comparación con la primera medición realizada en 2023.

El Giro es también un poderoso embajador del 'Made in Italy'. Según datos, más de 1,5 millones de aficionados extranjeros que siguieron la carrera activamente aumentaron su propensión a comprar regularmente productos italianos (la alimentación y las bebidas fueron las más populares), lo que genera un valor de más de 2.500 millones de euros anuales.

Los datos recopilados también ponen en valor el sello que el Giro deja con sus salidas en el extranjero. Bulgaria tomará el relevo de Albania: el 92% de los espectadores en directo valoraron positivamente esta decisión y el 74% reconoció la salida en Albania como un importante valor de promoción turística y el 38% lo considera un fortalecimiento de los lazos culturales entre los dos países, lo que se conoce como poder blando.

También hace unas semanas, durante el Festival dello Sport de Trento bajo el título 'Giro de Italia: Entre el impacto económico y el bienestar social', Banca Ifis avanzó este estudio en el que, según sus modelos de medición, consideró que la edición pasada generó un impacto de 79 millones de euros.

Un Giro desde Bulgaria, sólo una contrarreloj y un durísimo ‘tappone’ con final inédito en Piani di Pezzè para resolver

Actualizado Lunes, 1 diciembre 2025 - 16:47

¿Qué es el Giro sin su 'tappone'? Nada pude igualar la orografía italiana, la que escribió la leyenda de sus héroes, la dureza de los Dolomitas, el frío, la lluvia y hasta la nieve en las cumbres de mayo. Mientras Tadej Pogacar protesta para que la ronda italiana y la española intercambien sus fechas, para que los ciclistas pasen menos penurias climatológicas, la Corsa Rosa desoye los 'consejos' de desnaturalización. En el Auditorium Parco della Musica Ennio Morricono de Roma se desveló el recorrido de su 109 edición, del viernes 8 de mayo al domingo 31, un desafío a los mejores ciclistas del mundo.

Porque al Giro no le hace falta tirar de sus clásicos para ser temido. En sus titulares no se encuentra esta vez el Mortirolo, ni el Gavia o el Stelvio, ni siquiera en Bondone, el Zoncolan, la Mormolada, las Tres Cimas de Lavaredo o el Pordoi. Tampoco La Finestre, donde Simon Yates saltó la banca latina de Isaac del Toro y Richard Carapaz en la última edición. Nombres que son sinónimo de sufrimiento, de gestas. Aun si ellos, sigue siendo temible la ronda italiana. Aparecen otras montañas, que piden paso. Por ejemplo el ya conocidoi Blockhaus, en los Apeninos, donde pusieron su nombre en el pasado Merckxs, el Tarangu Fuente, Nairo Quintano o el último, en 2022, Jai Hindley. O el inédito Piani di Pezzè, corto y duro (cinco kilómetros al 9,8%), el colofón a una de esas etapas monstruosas made in Giro. Al día siguiente, la Corsa Rosa conmemora el desastroso terremoto de Friuli (6 de mayo de 1976) recorriendo su cráter antes de ascender dos veces al Piancavallo, lo que determinará la clasificación final.

Porque en esa cumbre dolomítica, a dos días del final en Roma, se descubrirá un 'tappone', marca de la casa. Más de 5.000 metros de desnivel acumulado, cinco cimas antes de la definitiva. La Cima Coppi del Giro será el Passo Giau de 2.233 metros. La carrera cruzará la frontera con Suiza con una etapa íntegramente en territorio helvético, de Bellinzona a Carì. Milán albergará un final de etapa por 90.ª vez. Con su salida desde Gemona del Friuli (1976-2026), el Giro conmemorará el desastroso terremoto de hace 50 años.

Ahí se conocerá sucesor de Yates, todo incógnitas aún de quién tomará la partida en Bulgaria (Jonas Vingegaard parece el principal reclamo). Porque el Giro, por tercera vez en los últimos cinco años (Hungría en 2022 y Albania el año pasado), por decimosexta vez en su historia, parte de más allá de las fronteras italianas. Serán tres jornadas búlgaras para, tras una jornada de traslado, adentrarse en Italia por Calabria. La primera etapa, con salida y llegada en el Mar Negro, de Nesebar a Burgas, otorgará la primera Maglia Rosa. Después, desde Burgas para llegar a Veliko Tarnovo tras 220 kilómetros, incluyendo un ascenso de 3,5 km con una pendiente del 7,5 % al final. La última etapa en Bulgaria concluirá en la capital, Sofía, donde se espera de nuevo a los velocistas.

Ya en Italia, de Sur a Norte con final en Roma. Serán 3.459 kilómetros con 50.000 metros de desnivel positivo, una contrarreloj individual de 40,2 km, ocho etapas llanas, siete de media montaña y cinco de alta montaña, con siete finales en alto.

Giro Women

También fue presentado La Corsa Rosa femenina,, que comenzará en Cesenatico el 30 de mayo y finalizará en Saluzzo el 7 de junio, tras nueve etapas, 1.153,7 km y un desnivel positivo de 12.500 metros. Habrá dos finales en alto: Nevegal y Sestriere, al final de una etapa verdaderamente espectacular que incluirá, por primera vez en la historia de la carrera, la ascensión al Colle delle Finestre.

Del shock por la lesión de Osobor al espectáculo: la España de Chus Mateo se venga a lo grande de Georgia

Del shock por la lesión de Osobor al espectáculo: la España de Chus Mateo se venga a lo grande de Georgia

El segundo desafío de la era Chus Mateo era otra historia. Nada de un rival de segunda fila como Dinamarca. Enfrente, un ogro de últimamente, Georgia y sus guerreros curtidos en mil batallas, y un escenario ante el que cumplir. También de los que alzan, pues el Santiago Martín de La Laguna fue la caldera necesaria, el espíritu de selección que despiertan estos héroes de las Ventanas. Y, de repente, España se divirtió. Como hacía tiempo. [90-61: Narración y estadísticas]

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Porque se acumulaban las frustraciones, el largo desierto tras la época dorada que apenas tuvo el oasis del oro europeo de 2022. De todo eso quiere renacer España, reivindicarse como este domingo en Tenerife. Una noche tan redonda, como una borrachera, que tardará en olvidarse. Y eso que todo empezó fatal.

Del shock a la euforia. Del corazón encogido cuando un gigante, con la mirada perdida, al borde del desmayo, apenas podía mantenerse en pie. Great Osobor, líder en su debut en Copenhague, se quebró de mala manera la rodilla cuando apenas llevaba un minuto en pista. Era el colmo de las malas noticias, de un comienzo de partido errático, sucumbiendo ante el plan sabido del rival. A lo que manda la sabiduría y la dureza de Shengelia, capaz de jugar por su país dos partidos en menos de 24 horas y recorriéndose media Europa. Y la eficacia de Gio Shermadini, en su último partido internacional después de 18 años, precisamente en el escenario que le sigue disfrutando cada jornada de ACB.

Yusta intenta anotar ante Shengelia y Shermadini.

Yusta intenta anotar ante Shengelia y Shermadini.Ramón de la RochaEFE

Se comprobó España maniatada, 10 abajo, cargada de faltas. Y en una penetración rival, una colisión y la lesión de Osobor, que silenció el Santiago Martín. Entonces, la rebelión. Izan Almansa (el mejor, acabó con 12 puntos, nueve rebotes, tres robos, tres tapones...) se quitó las legañas, Lluís Costa tomó las riendas y Oriol Paulí fue la revolución. Se contagió la selección de su propio rock and roll y acompañaron las muñecas. Triples de Busquets (dos), Paulí, Salvó, Yusta... Carreras, defensas al límite y un rival que ahora fallaba hasta los tiros libres. Un parcial de 24-4 para cerrar 14 arriba una primera mitad repleta de emociones.

La clave era mantener el ardor, esa «intensidad» que reclamó el nuevo seleccionador en la previa como única vía para competir ante la experiencia rival. España corría y Georgia seguía con la lengua fuera. Aunque los triples ya no entraran con tanta facilidad, acudían los chicos de Chus Mateo como lobos al rebote ofensivo. Y no dudaron cuando olieron sangre: fue un ko técnico.

Regado de espectáculo, de contras fugaces en las que Pauli tiraba dos caños. De tapones en el cielo de La Laguna de Izan Almansa, demostrando lo que se sospechaba: ya está para la elite. De puntos, cómo no, de Santi Yusta, el único que estaba presente el pasado verano en Limasol, cuando esta Georgia arruinó todo el Eurobasket. De más triples (10 puntos de Francis Alonso en cinco minutos finales) y de una ventaja que se fue a los 25. Un triunfo como revancha del pasado, de presente y también de futuro, pues será vital en las cuentas para estar en el Mundial de 2027.

El baño a Chus Mateo, el “gran cambio” de estilo y el impacto de Osobor: “Es un animal”

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 22:54

No fue la victoria de todas las victorias, apenas un primer paso ante un rival menor como Dinamarca. Pero había motivos de festejo y de alegría en las entrañas del Farum Arena. Hubo baño de agua para Chus Mateo en el vestuario, el bautismo de la nueva etapa. «Había mariposas en el estómago. Cuando he escuchado el himno y después he visto el compromiso... es una victoria especial. Así se lo he traslado. Nunca me voy a olvidar de esta primera concentración, de todos ellos», confesaba el nuevo seleccionador.

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Porque es una España nueva, aunque sólo hubiera dos debutantes en Copenhague. Un cambio de estilo reconocido por los propios protagonistas. "Con Scariolo jugábamos de una manera, con Chus de otra. Ha cambiado todos los sistemas, ha traído su manera de entrenar. Estamos muy contentos con esos cambios", pronunciaba Oriol Paulí, uno de los veteranos, uno de los mejores, con un buen moratón en su ojo. Y detallaba: "Sergio tenía un juego más estático, quería controlar más la situación. Con Chus hay más juego dinámico, de contraataque; que conlleva el riesgo de cometer errores, de las pérdidas. Es el gran cambio".

Con sus aciertos y también con sus errores, España no pasó ningún apuro ante una Dinamarca en la que costaba encontrar algún jugador reconocible. Tampoco fue un ejercicio de brillantez y consistencia, difícil en un grupo que ha completado apenas tres entrenamientos. Mateo destacó el «dinamismo» de su selección. «Hemos jugado aceptablemente bien en ataque la primera parte. Hemos peleado todos juntos el rebote, hemos dejado en 64 puntos al rival. Estoy contento. Me parece ilusionante. Hay jugadores de 13 clubes diferentes y se ayudan como si fuera un equipo que se conoce. Eso siempre es una ayuda», razonó el ex entrenador del Real Madrid.

Great Osobor, en acción contra Dinamarca.

Great Osobor, en acción contra Dinamarca.ALBERTO NEVADO / FEB

Que tuvo palabras de elogio hacia el nombre propio del duelo. Great Osobor, desconocido para tantos, al que visitó hace unas semanas en Alemania, donde juega en el Science City Jena de la Bundesliga. El que le cautivó. «Un animal», en palabras de su compañero Paulí. «Es un chico joven. Que está haciendo muy bien las cosas en su equipo. Tenemos esperanzas, tiene calidad y aún que aprender, los errores propios de la juventud. Tiene uno contra uno, capacidad de generar, que siempre es bienvenido...», le elogió Mateo.

«Me he sentido bien, es una oportunidad espectacular. Sólo quería jugar duro y hemos ganado, que es lo más importante», admitió el navarro de Tudela, 12 puntos, ocho rebotes, un par de mates asombrosos, criado en Londres y desarrollado baloncestísticamente en la NCAA. «Soy un jugador versátil. Hago muchas cosas diferentes, que otros jugadores de mi estatura y mi físico no pueden hacer», comentó el protagonista.

La nota negativa fueron los problemas físicos. Mateo mostró su preocupación por los lesionados de cara al choque del domingo en Tenerife contra una Georgia que fue sorprendida en Tblisi por Ucrania (a pesar de contar con un Shengelia que 24 horas antes jugó un partido de Euroliga con el Barça). Por el esguince de Dani Díez, por las molestias de Jaime Fernández, quien no regresó a cancha «por precaución».

La nueva España de Chus Mateo es la energía de Great Osobor

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 20:24

La era Chus Mateo amaneció en un lugar insospechado, para siempre ya el Farum Arena, un recóndito y pequeño recinto a las afueras de Copenhague, unido al nombre del seleccionador llamado a comandar la resurrección de España. Porque de eso se trata, de que no demasiado lejos ni tarde esta selección vuelva a donde solía, a ser la temida por todos, la que no se bajaba de los podios. Para empezar, un triunfo de energía y recarga de autoestima ante un rival menor. [64-74: Narración y estadísticas]

Porque aún escuece la frustración acumulada, el fracaso del reciente Eurobasket, los tiempos de apreturas y eliminaciones prematuras. Las nuevas joyas del baloncesto español se forjan a fuego lento, la mayoría en Estados Unidos, pero ya empiezan a romper el cascarón de la elite. Y mientras, los que nunca fallan son los de la clase media, tan reivindicativos como cada vez que se les ha necesitado.

Casi ninguno tan representativo de todos ellos como Jaime Fernández, campeón de Europa en 2022, letal ante Dinamarca hasta sus problemas físicos -tan decisivo como otro veterano, Oriol Paulí-, nombre propio de un triunfo que dejó los destellos de ambición del debutante Great Osobor, una perla nacida en Tudela que, tras brillar en la NCAA, ahora destaca en el Jena alemán. O el desparpajo de Álvaro Cárdenas, de otro criado en el universo americano y que ahora comanda al Peristeri griego, cedido por el Valencia.

El primer quinteto de Mateo -acompañado para esta aventura de un cuerpo técnico renovado, con dos de sus asistentes en el Madrid (Paco Redondo y Guillermo Frutos), Paco Aurioles y Arturo Ruiz- fue una declaración de intenciones. El futuro es importante, pero más lo es el presente. Y en cancha puso a cinco veteranos de las ventanas, que respondieron de forma inmediata. La primera canasta fue de Fran Guerra y Alberto Díaz no tardó en robar un balón en campo ajeno. Un 12-21 de salida, con puntos fáciles de Yusta y Jaime Fernández, penetraciones fugaces que ni rozaban los daneses.

Fran Guerra, ante Dinamarca.

Fran Guerra, ante Dinamarca.feb

Fue con la segunda unidad cuando más dudas surgieron y eso que Great Osobor dejó una estupenda sensación de intensidad. Algunos desajustes, menos capacidad ofensiva y un triple sobre la bocina de Heede-Andersen para arrimar a los locales.

La ventaja volvió con los movimientos de banquillo, de repente con dos bases, ahora sin ninguno puro, con Izan Almansa de cuatro o sin ala-pívot claro en cancha. Esas probaturas de Mateo mantenían al equipo en tensión (bien reflejada en el rebote ofensivo) y dos triples de Jaime Fernández dieron la máxima a la selección al descanso. La nota negativa fue la lesión de Dani Díez, que se torció el tobillo derecho al lanzarse a salvar un balón de fondo. No volvió al partido.

Fue tras el paso por vestuarios cuando España comenzó a romper la contienda. Especialmente con la irrupción de Osobor, que mueve sus kilos sobre la cancha con una agilidad de asombro. Culminó una contra tras robar un balón en primera línea y otra tras un alley-oop para la máxima (38-52). La puntilla llegó después, tras otro rato de indefinición, desde el perímetro, al fin Francis Alonso y Alberto Díaz

Todos ellos, héroes de las ventanas, son los que deberán conducir a esta nueva España al Mundial de 2027. Un proceso largo de clasificación en el que conviene ir acumulando triunfos. Pues en el horizonte no será tan sencillo como ante esta Dinamarca sin estrellas que no resistió la velocidad ni la determinación de los meritorios chicos de Chus Mateo. El domingo aguarda Georgia en Tenerife, la de Shengelia y Shermadini, y esa prueba ya será otra historia. El próximo febrero será Ucrania el rival. Y más allá, Grecia, Montenegro...