El Real Madrid saca las garras, apaga el fuego del Unicaja y avanza a la final de la ACB

El Real Madrid saca las garras, apaga el fuego del Unicaja y avanza a la final de la ACB

Apagó el infierno el Real Madrid, sofocó las llamas del Unicaja, el empuje de un equipo que es todo amor propio, que murió de pie, puro orgullo, forzando la versión más competitiva de lo de Chus Mateo, que disputarán, contra el Valencia Basket, su quinta final de ACB consecutiva, la reválida del título conseguido hace un año contra UCAM Murcia. [79-86: Narración y estadísticas]

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Fue el Madrid cinco nombres propios, un quinteto de máxima garantía en el que se tuvo que refugiar su entrenador para contrarrestar el ímpetu malagueño, el del equipo de los cuatro títulos en un año, despedido con honores en el Carpena. Una segunda mitad de un nivel altísimo, con Campazzo rey de la pista, Tavares (16 puntos, 12 rebotes) absolutamente dominante pese a sus problemas de faltas, Hezonja (20, ocho) imparable y Musa y Llull ofensivamente hirientes.

A todo eso tuvo que recurrir el Madrid para que la serie no regresara al Palacio, para desprenderse de la batalla continua del Unicaja, que dominó al inicio pero se fue quedando sin chispa y sin triples a la hora de la verdad.

Sin Tyson

Con la semifinal ya completamente en llamas, con la polémica y la tensión que exige una cita entre dos equipos de semejante tamaño y pujanza, el Madrid era consciente de que el infierno del Carpena no iba a descender ni un sólo grado. Y que el Unicaja, que no pudo contar con Tyson Pérez tras el esguince sufrido el domingo, iba a seguir con su energía desbordada, cabalgando con sus señas de identidad por el abismo de la eliminación. Así que los blancos, a los que les sobra experiencia en estos terrenos, tiraron de paciencia en el amanecer, en ese comienzo frenético de los locales, impulsado esta vez por el perímetro.

Porque eso, los triples, fue la diferencia con lo anterior. Osetkowski, que ni convocado fue en los dos primeros envites, se fue al descanso con sus cuatro intentos convertidos. Chus Mateo tuvo que recular pronto con sus amagos de ampliar la rotación (ahí apareció hasta Rathan-Mayes) cuando se vio 12 abajo (33-21). Fueron Llull, Hezonja y Musa (apoyados en el dominio blanco del rebote, importante Garuba) los que echaron agua al incendio, los que avisaron a Unicaja que el Madrid no estaba dispuesto a dejarse arrollar.

Tavares, defendido por Balcerowski.

Tavares, defendido por Balcerowski.Mariano Pozo

Y tanto. Pues los visitantes se asentaron en el Carpena. A los nueve segundos Tavares se había cargado absurdamente con la tercera, pero acertó Mateo en mantenerlo en pista un poco más. Siete puntos seguidos del gigante propiciaron la igualada y una canasta, al fin, de su suplente Bruno Fernando, la primera ventaja blanca (51-53).

Así que a Unicaja le tocó volver a empezar, a pulsar F5 a su frenesí. Lo hizo apoyado en un enorme Balcerowski, en más triples (Díaz, Kalinoski), pero la diferencia en rebote era abismal y los mejores hombres del Madrid estaban todos entonados. En el momento de la verdad, mientras avanzaba el acto definitivo, Campazzo agarró las riendas, Tavares oscureció todo y Llull, Musa y Hezonja anotaron como de ellos se espera. Coincidió con los nervios locales, con fallos y más fallos mientras Ibon Navarro mantenía en el banquillo a Carter, Perry y Taylor.

El Facu estiró la ventaja (72-79), Tavares se fue con cinco faltas, Perry y Carter acercaron a los locales, pero una genialidad de Campazzo, un dos más uno de pura fuerza y habilidad, fue la puntilla, el remate a una semifinal de alto voltaje. El Madrid buscará contra el Valencia su primer y único título de la temporada.

La "revolución total" que explica la fuga de talento del baloncesto español: ¿por qué Aday Mara, Baba Miller o Álvaro Folgueiras cobrarán más que Llull, Garuba o Brizuela?

La “revolución total” que explica la fuga de talento del baloncesto español: ¿por qué Aday Mara, Baba Miller o Álvaro Folgueiras cobrarán más que Llull, Garuba o Brizuela?

El escenario, tan insólito, podría ser el siguiente. Cuando en unas semanas Sergio Scariolo anuncie la convocatoria de la selección absoluta para el próximo Eurobasket y, además, añada los nombres de la novedosa España B que la escoltará en su camino, pensando en futuro, se producirá el siguiente fenómeno: los sueldos de muchos de los jugadores del segundo combinando, más jóvenes ellos, serán superiores a la de la mayoría de los del primero. «Quitando a Santi Aldama (seis millones de dólares el próximo curso en los Grizzlies) y a los hermanos Hernangómez, los tres siguientes mayores salarios de jugadores españoles están en la NCAA», explican expertos en el mercado. La «revolución total».

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Aday Mara, Baba Miller, Álvaro Folgueiras o Great Osobor ganan más que Llull, Garuba, Abalde o Brizuela. Por ejemplo. El mayor ladrón de talento del baloncesto nacional está al otro lado del charco y no es la NBA. Desde que en el verano de 2021 la liga universitaria se desprendiera de complejos y empezar a pagar a los jugadores a través del artilugio que denominó NIL (Name, image and likeness), el éxodo ha sido masivo. «Ocho de los 10 mayores proyectos de estrella del baloncesto español están formándose fuera». Ha dejado de ser una competición amateur: no pueden pagar a sus estrellas por sus logros deportivos, pero sí, por ejemplo, por su presencia en redes sociales o por participar en campañas publicitarias.

Lo que antes era rareza es ahora norma. Y al revés. Expoliados han sido Madrid y Barça, en cuyas oficinas empieza a plantearse aquello de para qué sirven sus canteras. Sergio de Larrea, campeón del mundo júnior en 2023 e inmerso a sus 19 años en los planes de Pedro Martínez en el Valencia que disputará la final de ACB, es excepción. «Seguramente ganaría más dinero en otra parte. Pero han cuidado de él y le están dando minutos... Cada decisión es un mundo», exponía hace unas semanas Juancho Hernangómez. El madridista Hugo González también entra en ese grupo, aunque el próximo draft de la NBA escribirá su futuro.

Este verano el fenómeno ha dado otra vuelta de tuerca. Es tal el músculo económico de las universidades americanas, que hasta jugadores que ya han se han asentado en ACB (o están en ello) han decidido dar el salto. Ahí están los casos de Rubén Domínguez (del Bilbao Basket a Texas A&M) o Mario Saint-Supéry (de estar cedido por Unicaja en Manresa a estar eligiendo destino en la NCAA) quien incluso abonará su cláusula de salida, en torno al medio millón de euros. También no españoles, claro. El belga De Ridder, también de Bilbao, dará el salto con casi 24 años. «Es una mezcla de todo. Lo más importante es lo económico, claro. En algunos casos es dinero que nunca van a ganar en Europa. Son salarios a los que en España sólo tiene acceso el Madrid y el Barcelona, oportunidades que no se pueden dejar pasar», explica Guillermo Bermejo, Director Europeo de la agencia You First, que desgrana un fenómeno «imparable».

Raúl Villar, con el Barça.

Raúl Villar, con el Barça.ACB Photo

«Desde el momento en que se aprueba el NIL... El verano pasado ya se empiezan a pagar unas cantidades bastante altas. Y este año ha explotado completamente. Ante el anuncio de las normas que van a regular las cantidades pagar, tras el juicio que se está llevando a cabo, se han gastado el dinero. Va a seguir siendo un mercado que para chavales de 18 ó 19 años no existía antes y se van a seguir pagando grandes cantidades, pero seguramente no al nivel de este verano", explica, añadiendo los otros dos factores. "Por otro lado, la NCAA ha bajado la mano con los criterios de amateurismo. Antes, un jugador que hubiera cobrado de un club, era imposible. Ahora hay ciertos mecanismos que permiten eso", sigue. "Quizá la parte más compleja sea la académica. Lo que no quieren es que vayan jugadores con notas cuestionables o que no hayan aprobado el Bachillerato. Eso lo miran con lupa".

Los casos son incontables. Dame Sarr dejó tirado al Barça en plenos playoffs de la Euroliga para jugar Nike Hoop Summit, un torneo de exhibición. Lo que para cualquiera parecería una locura, tiene una argumentación. El italiano cobrará casi tres millones la próxima temporada en Duke. Del Barça también salta Raúl Villar (a Charlotte) o Mathieu Grujicic (a Ohio State), como el año pasado lo hizo Kasparas Jakucionis hacia Illinois. El éxodo en el Madrid es insólito: Gildas Giménez (Bella Vista CIA) y Sidi Gueye (Arizona) se unen a los que ya se fueron (Egor Demin, Ismaila Diagné, Jan Vide...). Juanma Ruiz, Guillermo del Pino, Lucas Marí, Ian Plattweuw... La lista es interminable.

Saint-Supéry, defendido por Huertas.

Saint-Supéry, defendido por Huertas.ACB Photo

Una huida que no tiene por qué ser negativa, porque el panorama en España lleva siendo años desolador para el interés de los canteranos. "Esta temporada el número de jugadores seleccionables en ACB ha sido del 23%, un descenso paulatino cada año", protesta Alfonso Reyes, presidente de la ABP (sindicato de jugadores), que recuerda que los equipos españoles han estado años "esquilmando canteras de Europa y África" y ahora ven cómo el fenómeno se les vuelve en contra. Y que ve con buenos ojos, aunque "llega tarde y sin contar con la ABP", la liga sub 22 que este miércoles anunciarán la FEB y la ACB (con el respaldo económico, unos cinco millones de euros, del CSD) y en la que los equipos que participen (aún por confirmar) deben tener al menos seis jugadores seleccionables.

El caso es que la peregrinación es la comidilla del baloncesto europeo desde hace tiempo. Hace unos días, Juancho Hernangómez razonaba en Piratas del Basket: "Es una puerta que años antes no había y me parece una gran oportunidad. Si los chavales universitarios en cuatro años pueden ayudar a su familia y, por así decirlo, tener la vida hecha, ¿por qué no? ¿Cómo vas a decirle a un chaval de 19 o 20 años que no coja un millón y medio o dos millones?". "¿Quién les va a prometer minutos en ACB? Dime cuántos chavales están jugando en ACB", se quejaba. "Si se van a la NCAA, qué jugadores de 22-23 años va a haber aquí dentro de cuatro años. A qué se va a jugar, si la media de los equipos va a ser de 32 y 33 años. Me preocupa eso", exponía Ibon Navarro.

La FIBA ha intentado reaccionar, temiendo también por sus ventanas de clasificación en mitad de temporada, puesto que los chicos de la NCAA no iban a tener el permiso. "Las universidades están cada día más cerca de ser entidades comerciales, clubes profesionales, y eso desafía nuestro ecosistema", reconocía Andreas Zagklis, secretario general, que avisó: "No podemos quedarnos de brazos cruzados, ni podemos permanecer como meros observadores".

Juan Matute, el jinete que volvió a la vida tras un derrame cerebral por el que le dieron hasta la extremaunción: "Los caballos me miraban raro. Asustados"

Juan Matute, el jinete que volvió a la vida tras un derrame cerebral por el que le dieron hasta la extremaunción: “Los caballos me miraban raro. Asustados”

«¡Yaaa, Lexus, amigo mío!». Juan Matute (Madrid, 1997)chasquea la lengua, palmea con tanta firmeza como cariño el cuello de su caballo, al que monta en una danza hipnótica bajo el sol primaveral. «Tiene nueve años, es el Lamine Yamal de esto», presume el jinete español, hace un momento a lomos del tordo Navaltocón, otro ejemplar de una belleza sublime. Fue una mañana como esta, en el cuadrilongo cubierto del Centro Ecuestre Sun Point, cuando hace poco más de cinco años Juan volvió a nacer. «El regalo», le gusta llamarlo al jinete.

«El 5 de mayo de 2020 estuve al borde de la muerte. Desde entonces tengo dos cumpleaños. Esa fue mi segunda oportunidad de la vida».

Aquella era la primera vez que, en pleno confinamiento por la pandemia, Juan pudo acudir a entrenar con sus caballos a la finca de Arroyomolinos. Los Juegos de Tokio habían sido pospuestos por el coronavirus, pero seguía latiendo el anhelo de imitar al padre, una leyenda Juan Matute senior de la doma clásica española, olímpico en Barcelona, Atlanta y Sidney (en Pekín, con Juan ya nacido, acudió como suplente). Bajo su mirada ejecutaba el movimiento estrella, el passage piaffe, encima de Guateque IV. «Estábamos ya terminando. Le di un respiro al caballo y estábamos descansando, cuando me empecé a marear, a perder el campo de visión. Una sensación de náuseas. Gracias a Dios mi padre estaba a pie de pista y me dijo que me bajara del caballo. El accidente hubiera sido fatal. Según me senté en el suelo, el dolor de cabeza fue brutal. Grité: '¡Mi cabezaaaa!'. No recuerdo absolutamente nada más». Había sufrido un gravísimo derrame cerebral.

Matute, con otro de sus caballos, en Arroyomolinos.

Matute, con otro de sus caballos, en Arroyomolinos.Angel Navarrete

Lo que siguió, en palabras de Juan, al que se lo contaron mil veces porque lo olvidaba, que todo lo repasa con una sonrisa y todo lo apoya en una fe que el proceso despertó -«antes del accidente era más bien tibio, de ir a misa de vez en cuando. Después, llegó mi conversión al camino de la verdad. Obró el milagro el Jefe»-, fue de «película de terror».

Ambulancias, policía, un helicóptero que lo trasladó al Hospital La Paz. «Todo por un chavalín sano de 22 años que hacía su deporte». Que venía sufriendo desde días atrás intensos y extraños dolores de cabeza, «punzantes en el ojo izquierdo». Asomaba una malformación de nacimiento, arteriovenosa congénita. Le operaron de urgencia pero no funcionó y quedó en estado crítico. «A mis padres les llegaron a preguntar si yo era donante de órganos. Ellos pensaban que me habían dado por muerto. Pidieron a un sacerdote que me diera el último sacramento, la extremaunción», pronuncia con frialdad, antes de relatar, ahora sí con emoción, el siguiente milagro, «la llamada de Estela, una conocida del mundo de la hípica». Que les habló del doctor Claudio Rodríguez y su equipo, de la Fundación Jiménez Diaz, de su experiencia en operaciones intravenosas. «Había visto las imágenes y creía que podría conseguirlo. Mis padres se agarraron a ese clavo ardiendo. Me pudieron trasladar dos días después, cuando bajó la presión intracraneal. El 9 de mayo fue la segunda operación». Cuatro horas en el quirófano a vida o muerte. 25 días en coma.

La mañana que volvió a la hípica, meses después, sus caballos se asustaron. Pesaba 55 kilos y sufría hemiparesia. «Fue emocionantísimo. Los caballos me miraban raro. Olía a medicina. Emitía un aroma extraño para ellos, que son tan sensibles. Y andaba como un robot, no me reconocían». No tardó en volver a subirse, en volver a caerse también. «Mi lado derecho estaba paralizado. Si en nuestra disciplina ya es complicado, ahora me faltaban recursos. Habilidad. Mi padre me gritaba: '¡Juan, levántate, inténtalo de nuevo!'».

Juan Matute, con Lexus, en Arroyomolinos.

Juan Matute, con Lexus, en Arroyomolinos.Angel Navarrete

No iba a ser la última caída para un chico de 22 años, 10 de ellos viviendo en Florida, que había visto cómo todo se truncaba sin previo aviso. El niño que desde los seis practicaba la hípica -«empecé en la categoría de ponis, en la disciplina contraria, los saltos de obstáculos»-. Que fue campeón de Europa juvenil en 2015. Y que descubrió «el trallazo» de que lo cotidiano se convirtiera en pesadilla, de sufrir hasta «en la tontería más absurda». «No podía peinarme por mí mismo, no podía sonarme los mocos. Tenía que ir en silla de ruedas, me tenían que dar de comer, me duchaban...». Llegaron las nubes negras, la depresión. «Cada mañana me despertaba queriendo tirar la toalla. Estaba rendido, deprimido. 'Que me deje todo el mundo en paz, que ya he sufrido suficiente. Adiós'. Mi madre me decía: 'Hazlo por todas esas personas que no lo han podido superar como tú'». Trabajó con psicólogos, se refugió en la familia y en la iglesia, hasta apreciar lo que él llama «la belleza de la superación diaria».

Juan cuenta todo esto, tan reciente, con una naturalidad que contagia. Sonríe a la vida y persigue con ahínco su sueño olímpico, cada día más de ocho horas con sus caballos. Con sus cuidados, con su entrenamiento. «Todo en la doma es arte, tacto ecuestre. Es un talento, poder compenetrarte con otro ser, con otro animal. Que no es depredador, es más bien presa, un animal de huida. Por lo que tiene que confiar en el jinete. Y eso lleva a la compenetración. Al resultado», cuenta de sus compinches equinos, como «amigos íntimos» con los que quiere triunfar. Y eso que... «Al 100% nunca se recupera uno. Es mucha herida la que me causó el derrame. Hay una facetita que me obliga a superarme cada día, desde la humildad», desvela, sin querer dar más detalles.

Un año después del accidente, aún en plena recuperación, ya se quedó a las puertas de los Juegos de Tokio. Como tres años después a las de París. Y ahí sigue el escudo que llevó su padre, que pretende bordarlo en su propio frac olímpico, porque «a la tercera va la vencida». Los resultados ilusionan. Matute ganó a finales de 2024 en Frankfurt con Lexus, un Gran Premio Internacional Cinco Estrellas, "mi mayor hazaña hasta el momento". También de su récord (69,8% y victoria) con Navaltocón después en el Jarama. Y del Campeonato de España, hace unos días, donde estuvo al borde de otro triunfo. Fue plata en el segundo día de la competición en la prueba de la Intermedia 1 con Formentor (otro de los caballos de su equipo de competición). Con Lexus fue sexto en la final de la prueba grande. «Con margen de mejora y mostrando grandes cualidades y potencial. Recibí comentarios muy optimistas por parte del jurado», relata. Lo siguiente, este mismo año, será el Campeonato de Europa. Y en 2026, el Mundial.

Sangre, sudor, polémica y orgullo: Unicaja sigue con vida tras derrotar al Madrid en un desenlace agónico

Sangre, sudor, polémica y orgullo: Unicaja sigue con vida tras derrotar al Madrid en un desenlace agónico

Del Palacio salió Unicaja lastimado en su baloncesto y también en su orgullo. El Real Madrid, lanzado y obligado a estas alturas de temporada sin títulos, le había zarandeado hasta volverle irreconocible y le había dejado con un imposible por delante, un 2-0 en contra, una "montaña" para el campeón de Supercopa, Copa y Champions. Pidió respeto Ibon Navarro a los árbitros y se lo ganó en el Carpena, un triunfo, una reacción, de puro coraje, de sangre, corazón y hasta polémica final para evitar su adiós y el paso blanco por la vía rápida a la final, donde desde el sábado aguarda el Valencia Basket. [86-84: Narración y estadísticas]

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Sumaba el Madrid 24 victorias de carrerilla en ACB y fue en Málaga donde le pararon los pies. Un Unicaja fiero, enrabietado, intratable casi de principio a fin. Porque ahí, en el fin, llegó lo insospechado. Tras una serie de fallos por ambos bandos, una contra con la que Musa se disponía a igualar por primera vez en muchos minutos el duelo y que acabó con palmeo de Garuba, el bosnio impactó con su codo en el rostro de Kendrick Perry. Tras la revisión, que no pudo por norma anular la canasta posterior, llegó la antideportiva y los dos tiros libres con los que Alberto Díaz cerró la angustia.

Una victoria de sangre (en los rostros de Perry y antes en el de Sima, tras codazo de Tavares, e incluso en el brazo de Campazzo), de polémicas con el arbitraje, de lesiones (la de Tyson Pérez en su tobillo) y de una tensión que engrandece una semifinal de la que se esperaba semejante temperatura. Alzó la voz Unicaja, que fraguó su resistencia en una primera mitad de puro rock and roll y en su aguante después a los intentos blancos de remontada, jugueteando con el abismo que se extendía ante los verdes.

Unicaja no iba a firmar la rendición así como así, sin al menos un ramalazo de rabia, una versión real de lo que ha sido y es. Con la losa del 2-0 pero con el orgullo intacto, los de Ibon Navarro afrontaron la tercera batalla, con el Carpena a reventar, como si no hubiera más allá. Con el baloncesto frenético que es su bandera, tiros rápidos, defensa agresiva, transiciones, rebote y descaro. Un ritmo inaguantable al que unieron la habilidad de no perder balones (sólo uno en toda la primera mitad), un cóctel explosivo que ni el Real Madrid supo contrarrestar entonces.

Tavares, en acción en el Carpena.

Tavares, en acción en el Carpena.Jorge ZapataEFE

Apenas los blancos aguantaron la salida en tromba. Cuando Alberto Díaz piso cancha el nivel de energía se elevó todavía más. Y Unicaja empezó a sobrevolar el Carpena, como si en vez de pies tuviera motores. Era un ataque con todo, una labor coral en la que sobresalían Kravish, Sima y Osetkowski, sin miedo a Tavares. Al descanso habían anotado todos los malagueños menos Kameron Taylor, precisamente su máximo anotador. Y ni los percances les apartaban de la misión.

Porque mediado el segundo cuarto, tras un espectacular mate, Tyson Pérez se torció de mala manera su tobillo izquierdo. Al poco, Perry cometió una falta antideportiva sobre Campazzo. Igual daba, la diferencia siguió elevándose, hasta el +19 tras una canasta a aro pasado de Barreiro. Ni siquiera los triples les eran necesarios. El Madrid, con sus pérdidas y su incapacidad para igualar la agresividad, achicaba agua como podía.

El rostro de Perry, tras el codazo de Musa.

El rostro de Perry, tras el codazo de Musa.ACB Photo

Pero no estaba muerto. Un parcial tan suyo, de esos de entreactos, un 5-22 apoyado en una zona defensiva, fue el primer aviso blanco. Se recompuso Unicaja a lomos de Tyson Carter, volvió a tomar algo de aire con los triples de Osetkowski, pero no la suficiente distancia como para evitar una recta de meta de esas en las que el Madrid parece no conocer imposibles.

A falta de 1:23, tras otra canasta de Perry, caía por cinco (84-79). Llegó un triple fugaz de Hezonja tras tiempo muerto y la concatenación de errores, entre ellos una falta de ataque de Tavares que evitó la primera igualada. Y todo se iba a resolver en una revisión, valiente Perry en su defensa tras el fallo anterior, en jugarse el físico ante un Musa que sacó el codo a pasear.

De las calles de Senegal a impresionar en la ACB, los saltos de 'Papi' Badio: "El camino fue duro, pero no voy a olvidar nada"

De las calles de Senegal a impresionar en la ACB, los saltos de ‘Papi’ Badio: “El camino fue duro, pero no voy a olvidar nada”

El Hadji Omar Brancou Badio (Rufisque, Senegal, 1999) es simplemente Papi. Así le llamaba su madre, pues al menor de sus ocho hijos le nombró como a su abuelo, como a su papi. Y así le llama todo el mundo ahora. Papi vuela en el Valencia Basket que busca, ante el La Laguna Tenerife, regresar a una final de la Liga Endesa, otro peldaño más en una ascensión casi de película. Este jueves puso el 2-0 tras volver a ganar en La Fonteta. De las calles de Rufisque, de aprender baloncesto siguiendo los pasos de su hermana Marietou, de que un amigo enviara un vídeo con sus jugadas, a viajar a España para iniciar una aventura que le llevó desde Primera Autonómica a la cantera del Barça y ahora a ser clave en los planes de este frenético colectivo que dirige Pedro Martínez.

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«Yo nunca me hubiera imaginado algo así. Yo soy un chico que voy día a día, así que para nada pensaba en el futuro. Estaba metido en lo mío, mejorando. Y cada vez que llegaba una oportunidad me decía: 'A por ello. A ver qué vamos encontrando'», cuenta el escolta senegalés, que conversa con EL MUNDO tras finalizar el entrenamiento en La Fonteta y repasar un vídeo del rival. ¿Marcelinho? «Es muy bueno. Para defenderle hay que intentar bajarle los porcentajes. Y hacerle las cosas lo más difíciles posible. Pararlo como tal, diría que es imposible. Tiene mucha experiencia», admite Papi sobre el emparejamiento con el brasileño.

Eso, la defensa, le ha distinguido. No son tantos los africanos exteriores que consiguen hacer carrera a primer nivel en Europa. En Senegal se buscan centímetros. Badio es una flecha, un físico único que se maneja en porcentajes desde el perímetro peligrosísimos para el rival. 37% este curso con el Valencia Basket, con el que la próxima temporada jugará la Euroliga en el flamante Roig Arena. Un horizonte más conquistado por el chico que aterrizó en Tenerife con 17 años.

«Fue a través de Rob Orellana, a la Canarias Basketball Academy (CBA). Él me vio en Senegal y se interesó mucho. Me trajo a España con una beca, para estudiar y seguir jugando al baloncesto en la Academia. Así fue», recuerda de esos primeros pasos jugando con La Matanza, su «primera vez en España». «Fue una época dura. Pero es parte del camino y no voy a olvidar nada de él. Fue bonito y duro, con muchos retos. Adaptarme al país, al juego, a los entrenamientos. Pero por todo ello estamos hoy aquí», asegura.

Badio, en el primer partido contra el Tenerife.

Badio, en el primer partido contra el Tenerife.ACB PhotoMUNDO

De jugar en Autonómica al salto a LEB Plata con el filial del Barça en un año. De azulgrana debutó con el primer equipo a las órdenes de Sarunas Jasikevicius, tomando nota en los entrenamientos de quien reconoce idolatraba, antes y durante, Corey Higgins. Después unos meses en Alemania -en el Skyliners de Frankfurt, con Diego Ocampo, quien fue su técnico en Barcelona- y la llegada al Baxi Manresa. Donde Pedro Martínez pulió la perla, hasta donde prometía y más allá. «Esta relación con él va a ser para siempre. Me ha ayudado muchísimo, dándome confianza. Y todavía lo hace, día a día. Yo estoy muy agradecido por todo lo que ha hecho y hará por mí», cuenta sobre su técnico actual. Papi, que llegó a jugar una Liga de Verano con los Suns, fue incluido en el segundo mejor quinteto de la ACB la temporada pasada (promedió 14 puntos, 12,1 de valoración).

Todo desde Rufisque, ciudad portuaria a la entrada de Dakar, donde hay «canchas de baloncesto, de fútbol, playas y mucho calor». «No voy a decir que mi infancia allí fuera dura [su padre murió cuando él tenía ocho años], pero era diferente. Era divertido también, como un joven ilusionado por el baloncesto. Ahí, en la calle, yendo a jugar con mi hermana (ella jugaba en el Saltigué, el club de la ciudad). Siempre estábamos juntos, es mi hermana favorita. Fue una época muy bonita de mi vida que no voy a olvidar», rememora ahora.

Cuando el Valencia le fichó el pasado verano muchos dudaban. Era un salto al primer nivel y Badio no ocupa plaza de jugador de formación. Pero su rendimiento ha silenciado críticas. Es un fijo para Pedro Martínez (más de 20 minutos de promedio), con exhibiciones como la de hace unas semanas ante el Gran Canaria (27 puntos, siete rebotes...), un punto diferencial en los taronjas cuando forma parte del juego exterior junto a su compinche Jean Montero, con el que juega al Call of Duty en sus ratos libres. «Jean es muy divertido. Jugamos pasándonoslo bien», reconoce.

El Real Madrid golpea primero (y fuerte) a Unicaja

El Real Madrid golpea primero (y fuerte) a Unicaja

Una semifinal casi como una final, porque nadie parece más poderoso en ACB que Real Madrid y Unicaja, los finalistas de Copa en febrero, el mejor equipo (de largo) de la temporada regular ante el campeón de tantas cosas (Intercontinental, Supercopa, Copa, Champions), el que asombra por su juego y su osadía, el que acudía tras expulsar al Barça en cuartos. Exhausto en el primer round de semifinales, donde los de Chus Mateo golpearon primero y bien fuerte. [99-81: Narración y estadísticas]

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Son conscientes los blancos de que sólo les resta ya la Liga para esquivar el fantasma del año en blanco. Que no tienen excusas (más allá de la lesión de Deck), tras el parón sin Final Four, y una racha que impone: 24 victorias seguidas en Liga (25 ya) y 14 meses sin perder en casa. Esa frescura, unida al acierto, les sirvió para tumbar por k.o. a Unicaja, una noche en la que los de Ibon Navarro pasaron bien pronto página. No fueron ellos, pero que nadie les de por muertos, claro.

El Madrid corría y el Unicaja perseguía sombras. Los primeros 20 minutos fueron definitivos. Hubo en ese rato de ciclón algo de aroma a cuentas pendientes, a dejar las cosas claras. Pero bien es cierto que Unicaja llegaba con el susto en el cuerpo desde el domingo, cuando se vio eliminado por el Barça. También con la adrenalina de la remontada, de la victoria en la prórroga. Cansancio, físico y mental, al fin y al cabo. Que no perdonó un Madrid listo para el zafarrancho.

Al que acompañó la puntería desde el amanecer, cuando el duelo parecía un intercambio de golpes. Duró poco. A los dos triples iniciales de Tillie el Madrid contestó con una rotundidad que asustaba. A pares Ndiaye, Hezonja... Más difícil todavía Musa, que acertó sus cuatro primeros, 14 puntos en siete minutos del bosnio. La distancia se disparó hasta los 20 puntos, casi quebrado el encuentro desde tan temprano.

Defensa

Porque a la defensa blanca era como si le debieran dinero. Mordía Campazzo (siete asistencias, cinco robos), Abalde bordaba cada movimiento táctico, Tavares y Bruno Fernando mantenían a raya la pintura. Cero puntos al descanso entre Kendrick Perry y Tyson Carter resumían bien la situación.

La segunda parte no cambió demasiado el panorama. Campazzo seguía apretando y Musa golpeando. Unicaja no veía ni un rastro de luz en el horizonte. Y pronto se vio pensando en el viernes. Todo tan sentenciado que pasaron cosas. Hubo minutos hasta para Rathan-Mayes. Garuba sufrió una brecha en la cabeza tras un choque con Tillie. Y Tavares y Ejim tuvieron sus más y sus menos.

Gio Shermadini: "En mis inicios en Georgia entrenaba ocho horas cada día. Nadie lo cree"

Gio Shermadini: “En mis inicios en Georgia entrenaba ocho horas cada día. Nadie lo cree”

Gio Shermadini (Mtskheta, Georgia, 1989) es un jugador contracultural, un gigante aparentemente lento y sin amenaza exterior, pero contra el que nadie parece poder hacer nada en las pinturas de la ACB desde que aterrizara en Tenerife hace seis años (MVP en las temporadas 2021 y 2023). El pívot repasa sus atribulados inicios en el baloncesto, su deambular por media Europa después, su conexión con Marcelinho Huertas y su vida en la isla con sus cinco hijos mientras afronta la semifinal contra el Valencia.

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Buscan la primera final de ACB en la historia del Tenerife. Parece un broche perfecto a este ciclo.
Es una oportunidad histórica. Llevo aquí seis años y esta es la segunda vez que disputo una semifinal. Acabamos de derrotar al Joventut, que es un muy buen equipo. Esta temporada estamos jugando increíblemente bien, aunque los dos últimos partidos de la temporada regular tuvimos un error, perdimos en casa contra el Valencia y en Manresa. Hubiera sido clave ser segundos, que era el objetivo. Estas cosas pasan. Ahora tenemos dos partidos en Valencia y si ganamos uno...
Dos equipos ofensivos, pero con estilos muy diferentes.
A ellos les gusta correr. Son un equipo muy, muy bueno ofensivamente. Tenemos que detener su contraataque, esto será la primera clave. Y después imponer nuestro juego, que como todo el mundo conoce es más de pick and roll, con Marcelinho y Fitipaldo amenazando desde el triple...
¿Cuál es el secreto del Tenerife?
Que sabemos quiénes somos. Muchos de los jugadores en la plantilla tenemos 36, 37 años... Marcelinho 42. Aaron [Doornekamp] 39. Somos el equipo más veterano. Pero la clave es que el entrenador Vidorreta sabe cómo manejarlo. Sabe cuánto tenemos que entrenar. Y creo que esto es lo más importante. No estamos cuatro horas por la mañana. Entrenamos una hora y media, pero de mucha calidad, haciendo todo correctamente, en ataque, en defensa. No entrenamos tanto y estamos descansados. Esto son detalles que son importantes para los jugadores. Llevo aquí seis años y nunca hemos entrenado dos veces. Nunca. El entrenador lo sabe, me lo ha dicho: para él no es solo entrenamiento, entrenamiento, entrenamiento. No, no, no. Tenemos que entrenar menos, pero tenemos que entrenar mejor. Buena calidad, buena intensidad.
¿Sienten que son un equipo incómodo para los rivales?
Esa es la sensación, sí. Estos días nos hemos preparado para el Valencia, hemos visto muchos vídeos. Ya sabemos cómo juegan. Pero ellos también piensan en nosotros. Tienen que saber cómo defendernos, ya sea a mí, a Marce o a Bruno. Para ellos tampoco es fácil. No es fácil jugar contra nosotros, pero... Bueno, ellos tienen grandes jugadores, especialmente... He olvidado su nombre. ¿Cómo se llama? El tirador. ¡Jean Montero! Montero [ríe]. Está muy bien, toda la temporada, nuestro objetivo es pararle. Aunque cualquiera puede anotar.
Explíqueme esa conexión con Marcelinho
Marce es lo mejor que me ha pasado en mi carrera. Es una gran persona, un gran jugador, y está haciendo un gran trabajo, no solo para mí, sino para todos. En cada partido, reparte más de 10 asistencias... Es increíble. Da buenos pases y también anota. El otro día 39 puntos con 42 años. Si tienes un buen base a tu lado, todo es diferente. Marce es como si fuera la mitad de nuestro equipo, lo sabe todo. Puede leer el juego, jugar el pick and roll. Si yo no estoy sólo, sabe que en la esquina habrá alguien liberado. Es genial. Ojalá juegue muchos años, pero yo sé que cuando se retire va a ser un gran entrenador. Estoy seguro, porque él tiene ese talento.
Shermadini, junto a Huertas, durante un partido de ACB.

Shermadini, junto a Huertas, durante un partido de ACB.Aitor Bouzo / ACB Photo

¿Recuerda sus inicios?
Empecé a jugar tarde. En mi familia todos son muy altos. Mi padre mide 2.06, mi madre 1,85, mi hermano 2,08, mi hermana casi 1,90... En un verano yo crecí de repente y me hice más grande que mi hermano mayor. Todavía iba al colegio y siempre había sido más bajito que él. Me puse en 2,15. Jugaba en el colegio, pero nada especial, nada profesional. Yo no vivía en la capital. Mi pueblo está a unos 30 minutos en coche y esos desplazamientos eran un problema. Cuando fiché por el Maccabi de Tbilisi en 2005 todo era muy difícil. Mi padre tenía que conducir todo el tiempo, del entrenamiento a casa. Y fueron tres años duros, cada día entrenábamos unas siete y ocho horas, con mi hermano. Imagina. Entrenábamos muchísimo, cada día. Primero físico, luego cancha, individual, más entrenamientos con el segundo equipo y por la tarde con el primero... Fue muy duro, tres años así. Pero gracias a Dios, ahora estoy aquí. Tengo una familia increíble y he conseguido muchas cosas. Pero a la gente se lo seguiré contando, que entrenaba todos los días siete y ocho horas. Probablemente nadie me creerá.
Se fue al Panathinaikos con Obradovic y en 10 años, 10 equipos.
En el Maccabi de Tbilisi el dueño, judío, quiso que se llamara como el de Tel Aviv. En uno de mis primeros partidos anoté 89 puntos y quedé máximo anotador. Anotaba como 50 y 60 puntos cada partido. En 2008 me fichó el Panathinaikos de Zeljko Obradovic. Y empezó mi viaje por Europa, demasiados equipos, entrenadores, compañeros... Por eso pienso que La Laguna Tenerife es mi destino final.
Un georgiano que ha encontrado en Canarias su casa.
Así es. Tengo cinco hijos. Somos muy felices, desde la primera temporada. Y si la familia está feliz, todo está ok. Mi hija mayor tiene 14 años y juega al voleibol aquí. Ya mide dos metros. Mi hijo juega al baloncesto, en el club. Luego tengo dos gemelos de siete años y una pequeña de año y medio, Ioanna. Una familia enorme. El club es genial, el presidente... Me pagan bien, nos dan una buena casa. Y tengo un entrenador increíble, que me lo ha dado todo, que confía en mí, se nota que nos entendemos. Gracias a él he conseguido muchos trofeos, He sido dos veces MVP, tengo el récord de la liga de MVP del mes, 24 ó 25 [superó el récord de Tanoka Beard]. Ya se me olvidó. Todos estos récords son gracias a Txus, cambió algo en mí. Como te dije, esta es mi última parada. No sé cuánto más jugaré, tal vez dos o tres temporadas. No creo que tanto como Marce, pero lo intentaré (ríe).
Imagina cómo hubiera sido su carrera en los 80, cuando los pívots como usted dominaban.
Sí, lo he pensando muchas veces. No lo sé. Quizás hubiera ido bien o quizás no. Ahora ha cambiado el modelo de baloncesto, a muchos entrenadores no les gustan los pívots grandes. Los prefieren más fuertes, más bajitos, que puedan lanzar de tres... Pero yo tengo suerte, a Txus le gustan los tipos grandes como yo. Sigo haciendo mi trabajo bien. Si alguien quiere venir a ganarme en algún partido, estoy preparado. Aunque me lancen de tres.
La osadía precoz de Iván Romeo: victoria en solitario y liderato en el Dauphiné tras un doble ataque

La osadía precoz de Iván Romeo: victoria en solitario y liderato en el Dauphiné tras un doble ataque

"Tengo buen instinto", razona Iván Romeo, con su sonrisa imborrable, su maillot blanco del Movistar empapado, histórico ya en Charantonnay, una pequeña localidad en el Departamento del Isère, camino de los Alpes. Hacia allá viaja este Criterium du Dauphiné de relumbrón, con los mejores ciclistas del mundo anticipando su duelo en unos días en el Tour, y con un español que es una perla de amarillo. El vallisoletano logró una victoria de etapa sensacional.

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Extraordinaria por su oda a la valentía, al descaro, al correr sin miedo y sin especulación. Tiene 21 años, pero demostró una sabiduría ciclista que asusta. Cuando supo que la lustrosa fuga en la que viajaba, con compañeros tan prestigiosos como Van der Poel, Harold Tejada o Florian Lipowitz tenía el permiso del pelotón para llegar hasta meta, se lanzó como un poseso. Arriesgó y ganó.

Es la segunda victoria profesional de Romeo, en su segundo año en la elite, enorme planta de 1,93, un rodador impecable. Campeón del mundo sub 23 contra el reloj el pasado año. Ganador ya de una etapa en la Volta a la Comunitat Valenciana en febrero. La logró esta vez con un doble ataque aparentemente suicida. Pero antes tuvo que resistir al muro de Château Jaune. Donde, de nuevo valiente, se fue por delante con Bernard y sufrió las rampas por encima del 10%.

Romeo, con el amarillo de líder.

Romeo, con el amarillo de líder.ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

Se vino abajo pero logró reintegrarse en el grupo. Y volvió a la carga. Su primer amago fue en mal sitio, otro repecho por el que pronto fue atrapado, por el empuje de Lipowitz. Todavía le quedaban fuerzas para uno más, ya en el llano, a falta de cinco kilómretros. El ataque que, ahora sí, hizo dudar al resto y le llevó en solitario a la meta de Charantonnay, con 14 segundos de ventaja sobre Tejada, Barré y Lipowitz, 27 al resto de compañeros de la fuga y 1:07 al pelotón. Ventaja a la que añadir las bonificaciones y que le coloca líder del Dauphiné (el último español fue Alberto Contador, en 2010, en una lista en la que aparecen ilustres como Valverde, Indurain o Luis Ocaña, entre otros), con 1:06 sobre Pogacar (9º) y 1:12 a Vingegaard (12º).

Fue un triunfo magistral y de poderío, rodando por encima de los 45 kilómetros por hora a pesar de los 3.000 de desnivel acumulado del trazado desde Brioude. Una victoria pensada. "Tenía esta etapa en mi mente desde hace meses. Desde la concentración de Sierra Nevada lo estábamos planeando. Ha sido una locura. Estamos con Enric [Mas] aquí a tope, pero el equipo me ha dado la confianza", reconoció Iván, que se acordó de su familia, de sus amigos y de su entrenador, Alexis Gandia. Un liderato que este miércoles defenderá en terreno propicio, una contrarreloj entre Charmes-sur-Rhône y Saint-Péray, 17,4 kilómetros, dos de ellos al 8,5%. El fin de semana llegarán las etapas alpinas.

El Real Madrid doma a la fiera Baskonia, completa un brutal ejercicio ofensivo y avanza a semifinales

El Real Madrid doma a la fiera Baskonia, completa un brutal ejercicio ofensivo y avanza a semifinales

Pablo Laso elevó el listón, pero no fue suficiente para que su errante Baskonia fuera obstáculo: el Real Madrid está ya en semifinales de la ACB, a la espera de Unicaja o Barça (el domingo decidirá el Carpena tras la victoria malagueña en el Palau). Eso sí, los vitorianos exigieron un descomunal ejercicio ofensivo para ser derrotados, 112 puntos (sólo superados esta temporada por los 116 al Maccabi en Euroliga) en el Buesa para el triunfo 24 de carrerilla. Una noche de espectáculo. [103-112: Narración y estadísticas]

Para saber más

Todo fue desenfreno, pero el Madrid supo responder a la puja local. Una fiesta completa, como si anotar no costara, con 10 tipos por encima de los 11 puntos. Fue en la segunda mitad cuando Chus Mateo dio con la tecla, cuando pudo frenar el empuje vitoriano aplicando semejante castigo. Tremendos Campazzo y Andrés Feliz, enorme Llull y sus cuatro triples (18 puntos). Eficaz en el remate Tavares. Cuando domó a la fiera, el Madrid se sintió superior.

Pero le costó buenos sudores, especialmente al comienzo. El arranque fue una feria del triple, 10 jugadores desatados en el Buesa. En los siete primeros minutos, siete había acertado el Baskonia (seis entre Forrest y Samanic, tres cada uno), por cuatro del Madrid, con Llull como una moto. No existían las defensas o los ataques las trituraban. En este salto sin red que ha sido su temporada (muy mala en general), Laso optó por el rock and roll, como en sus mejores tiempos en la casa blanca. Su equipo anotó 33 puntos en el primer round (nueve triples de 12) y el Madrid sobrevivía como podía.

Tuvo que recurrir Mateo a su chistera táctica para detener al ciclón que lideraba Trent Forrest. Porque llegó a caer por 10 (43-33). Primero optó por una zona. Ayudó en ese tramo la aparición de Dzanan Musa, en el segundo partido tras su lesión. Y después con un quinteto de bajitos (dos bases, Abalde, Hugo González y Garuba al cinco), que despistó por completo a un Baskonia que vio cómo su ventaja desaparecía. Si antes Feliz había mantenido la puja, ahora era Campazzo el que elevaba el tono blanco.

Campazzo, ante Baldwin.

Campazzo, ante Baldwin.L. RicoEFE

El argentino fue el que tocó a rebato a la vuelta, para que el Madrid se pusiera por delante, para que respondiera con la misma medicina ofensiva. La noche en el Buesa seguía siendo maravillosa, un tiroteo sin respiro. Pero el Baskonia empezaba a dar signos de no poder seguir ese ritmo. Porque en los blancos todos se unían a la verbena: Llull, Musa, Hugo González, Hezonja y hasta Bruno Fernando. Y, por supuesto, Feliz, que culminó un tremendo tercer cuarto de su equipo con un triple sobre la bocina para la máxima (81-88).

El dominicano siguió con el equipo a la espalda después, cuando ya el Madrid paladeaba un triunfo que le exigió una brutal versión de sí mismo. En defensa y en ataque Andrés Feliz, el mismo base que parecía perdido al comienzo de temporada, ahora un líder total. En la recta de meta, mientras Forrest insistía, apareció Tavares para zanjar el asunto.

El Unicaja responde al Barça con una paliza en el Palau

El Unicaja responde al Barça con una paliza en el Palau

La temporada de Unicaja, campeón de Supercopa, Copa y Champions League, no podía morir así, tan temprano, tan sin ser ellos. En el Palau Blaugrana, contras las cuerdas tras su derrota del martes, los de Ibon Navarro desplegaron su versión más voraz para seguir con vida, para pasar por encima del Barça y forzar el tercer partido (será el domingo en el Carpena) que resuelva la eliminatoria de cuartos. [59-81: Narración y estadísticas]

Fue Oleg Balcerowski el as que se sacó de la manga Navarro, el elemento desequilibrante de ese plan que siempre tiene alternativas. El gigante polaco desplumó definitivamente en la segunda parte a un Barça que nunca se encontró, siempre a remolque del ritmo de Kendrick Perry, incapaz de aprovechar el match ball que se trajo de Málaga.

Un duelo roto ya mediado el tercer acto, cuando Joan Peñarroya buscaba soluciones y no las encontraba ante un rival sin fisuras. Una paliza finalmente. "El peor partido del año en el Palau", resumió el técnico local.

Desde bien pronto el Barça pareció desinflado, como si el esfuerzo de la prórroga en Málaga el martes hubiera dejado sin fuerza a su menguada rotación, pese a la victoria. Todo fueron problemas desde el amanecer: una agresión de Justin Anderson a Barreiro (que sólo fue sancionada con antideportiva...), dos faltas rápidas de Fall y un Unicaja eléctrico y acertado. Con los puntos de Perry y un par de buenas acciones de Tillie cerró el primer round con ventaja clara (17-26). Que no menguó después, agresivos Taylor y Carter también, decididos mientras los azulgrana aguantaban como podían.

Pero el empuje de Unicaja se mantuvo a la vuelta. Enérgico. Perry era un demonio en el Palau y el Barça se tambaleó, con preocupantes grietas defensivas hasta un -14 (38-52), alarma roja. La solución de Peñarroya fue directamente un suicidio. Quitó a Willy Hernangómez y jugó sin pívots ante Balcerowski (Ibon Navarro dejó fuera esta vez a Sima y Osetkowski), que se puso las botas y estiró la distancia hacia lo inasumible.