La España de los trileros despacha a Serbia y sonríe camino del Mundial

La España de los trileros despacha a Serbia y sonríe camino del Mundial

A Luis de la Fuente se le puede decir misa. Que si los jugadores están en mitad de lo mollar de la temporada, que si es conveniente probar cosas nuevas, que si tal, que si cual o que si Pascual. Luis de la Fuente escucha, asiente y luego hace lo que le da la gana, que es, siempre, poner a los buenos a jugar, a los que él considera buenos, a los titulares, en el primer partido de las concentraciones. Y veremos lo que ocurre en Cornellá contra Egipto el martes, pero es posible que haga pocos cambios respecto a los que puso ayer, un equipo, el que salió de inicio, que podría ser el mismo (habrá que ver la evolución de los lesionados) que inicie el Mundial el próximo día 15 de junio en Atlanta contra Cabo Verde. España está camino de su objetivo y sonríe [Narración y estadísticas].

Antes, por la mañana, había descartado el seleccionador a Joan García, el portero del Barça, que está aquí en parte por merecimientos, pero en parte también para calmar un debate que no existe en la cabeza del cuerpo técnico. Unai Simón es el portero titular de España, del mismo modo que el resto de los que iniciaron contra Serbia. Quitando a Fermín (en el lugar de Fabián o Merino) y Baena (en el lugar de Nico), el resto son los buenos, los titulares. Así que eso de las pruebas para el martes. O no.

Fue un monólogo de España, para qué cambiar una inercia que mantiene a este equipo invicto en partido oficial desde hace tres años y dos si contamos los amistosos. Baena ya avisó nada más comenzar, pero apenas tardó el equipo un cuarto de hora en ponerse por delante. El primer gol, de hecho, fue similar al segundo. Fueron, ambos, un resumen del juego de la selección, basado en la hipnosis. Consiste el plan en descolocar al rival sin que se entere. Para ello, todo el mundo comienza a revolotear por ahí, y siempre, o casi siempre, hay un momento en que alguien, algún jugador español, se queda solo.

Ese alguien, en los dos primeros goles de ayer, fue Oyarzabal. En el primero después de una jugada estupenda entre Lamine, Fermín, Baena, que dejó pasar el balón entre sus piernas, y el delantero de la Real. El segundo le halló más solito que la una en la frontal del área. Se quedó quieto, miró al portero y la puso en la escuadra así, sin carrerilla, sin avisar.

MODUS OPERANDI

El modus operandi del equipo de Luis de la Fuente es muy difícil de sostener para el rival, que en algún momento de la hora y media que duran los partidos se despista, se descose, se equivoca en un seguimiento, en un cambio, en un desmarque. Y, encima, los equipos inferiores, como lo fue ayer Serbia, corren tanto que luego les cuesta devolver golpes. Unai Simón estuvo, pero podría no haber estado y nadie le hubiera echado de menos. Podría haber sido algún gol más, pero en fin, un 2-0 daba al descanso una placidez bien ganada.

Luego, ya sí, empezó el carrusel. Pedri y Fermín fuera y Fornals y Olmo dentro. Y luego fueron pasando el resto. Víctor Muñoz, que debutaba, Ferran Torres, que anda algo apagado, etc... Entre los dos fabricaron el tercero, dos balas a la carrera contra una Serbia ya cansada de perseguir trileros. Olmo puso a correr a su compañero en el Barça, que hizo lo mismo que Guti en Riazor con Benzemá, dejó un taconazo maravilloso que el chaval de Osasuna completó con un remate de mucho nivel, con el exterior al palo largo. Un registro más, el de salir a toda pastilla, que gasta esta selección tan completa.

Más allá del gol, la noche devino en una cosa bastante aburrida, con la particularidad de que el público, silencioso, permitía oír los gritos de los jugadores como si fuese un entrenamiento. No pasó gran cosa, y dio la sesión para fijarse en los detalles. Por ejemplo en Rodri, recuperado para el mediocentro, donde habrá debate, cómo no, con Zubimendi, a la espera de ver si los dos son una opción para el seleccionador. Por ejemplo también, hubo tiempo para reparar en Laporte, el dueño de esa defensa que espera compañero definitivo para él, siendo los dos laterales ya claros salvo recuperación milagrosa de Carvajal en el Real Madrid.

Entre esas disquisiciones se fue la noche, la penúltima antes de la lista del Mundial, que ya está en la mente de todos y que vendrá marcado, su éxito o no, por este juego de hipnosis, de trileros, que gasta la selección española.

Fermín: "No me importa caer mal, no es algo que me quite el sueño"

Fermín: “No me importa caer mal, no es algo que me quite el sueño”

Fermín López (El Campillo, Huelva, 22 años) va echándole un vistazo a su teléfono móvil mientras el fotógrafo le indica dónde y cómo ponerse. Viene, como casi todos los futbolistas, con un neceser, digamos, no pequeño. Bueno, bastante grande. Y pesa. El centrocampista del Barça y de la selección es un chaval que de pequeño pasaba bastante del fútbol, pero era tan bueno que le fichó el Recreativo, luego el Betis y luego el Barça, al que su padre dijo que no en un primer intento. Iba para estrella, pero cuando estaba cerca de conseguirlo tuvo que salir cedido al Linares, fútbol fuera de los focos, para, ya sí, volver y que Xavi lo pusiera a jugar. Un chaval de pueblo que mira al Mundial.

PREGUNTA. Si le pido que me diga algo que le haya hecho reírse o sacarle una sonrisa en las últimas 24 horas, ¿qué sería? Puede ser un mensaje, un vídeo, lo que sea.

RESPUESTA. Mi perro.

P. ¿Cómo se llama?

R. Se llama Orus. Es un Samoyedo grandecito, con mucho pelo blanco.

P. ¿Y por qué le sacó la sonrisa?

R. Porque cuando le sacamos siempre le da por hacer alguna trastada, y mi novia me manda los vídeos.

Para saber más

P. Nació en El Campillo, un pueblo pequeñito de Huelva rodeado de minas. ¿Tenía su familia alguna relación con la mina?

R. Sí, mi abuelo trabajó muchos años allí. La mina está muy cerca de mi casa y siempre he crecido con eso. La profesión de minero es durísima. Mi abuelo me contaba cosas que hacían ahí dentro y son tremendas.

P. ¿A qué se dedican sus padres?

R. Mis padres ya no trabajan, gracias a Dios.

P.¿A Dios o a usted?

R. Bueno, sí, por suerte he podido conseguir que mis padres dejen de trabajar. Mi madre trabajaba en una empresa de frutas y mi padre era cartero. Es el sueño de cualquier persona: que sus padres, gracias a él o a lo que está consiguiendo, puedan dejar de trabajar. Para mí es un sueño que hayan podido dejarlo y que todo el sacrificio que hicieron por mí ahora yo se lo pueda devolver, y ellos disfruten de lo que estamos viviendo.

P. ¿Tiene hermanos?

R. Sí, uno. Más pequeño. Estudia Derecho. Es un crack. Dice que quiere ser abogado o juez, todavía no lo tiene claro.

P. ¿Qué recuerda de su infancia? ¿Qué imagen le viene a la cabeza?

R. Que era un niño muy feliz. A partir de los seis o siete años, siempre estaba jugando al fútbol: en casa de mi abuela, en la plaza del pueblo, con mi hermano, con mis amigos. Siempre había un balón por medio. La etapa que viví en mi pueblo la recuerdo con mucha felicidad.

P. En algún sitio leí que al principio no le gustaba mucho el fútbol.

R. Es cierto. Mis padres me llevaban porque iban mis amigos, lo típico. Y el campo era de arena, de albero. Con cinco años, en vez de entrenar, me dedicaba a hacer montones de arena. No me interesaba mucho el fútbol. Pero un año o dos después, con seis o siete, ya me encantaba.

P. ¿De qué equipo era usted de pequeño?

R. Del Barça.

P. ¿Seguro?

R. Seguro, 100%.

P. ¿Por qué?

R. Por mi tío Juan Antonio, que es muy culé. Él me inculcó al Barça: camisetas, partidos... Desde que tengo memoria soy del Barça.

P. ¿Es verdad que el Barça fue a buscarle dos veces?

R. Sí. Mi padre me lo contó tiempo después porque de pequeño no quería que supiera esas cosas. La primera vez creía que era muy pronto para que me fuera solo a Barcelona. Al año siguiente, cuando tenía doce para trece, volvieron a buscarme, ya me lo dijo y decidimos entre todos que sí.

P. Su primera noche en la Masía fue la más dura de su vida.

R. Sí, la más dura, sin duda. Vinimos en coche mi abuela, mi hermano y mis padres. Al bajarme para entrar, mi abuela llorando, mis padres llorando, yo llorando, mi hermano igual. Entré ya tocado. Y por la noche me sentía muy solo. Era una etapa nueva: vivir lejos, sin mis padres, sin mis amigos.

P. ¿Dormía solo o con más chicos?

R. Con tres compañeros. Dos nuevos y uno que ya llevaba tiempo.

P. ¿Los conocía?

R. Los conocía de haberme cruzado con ellos en torneos, pero poco más. Fue un día muy triste, aunque también feliz porque empezaba un sueño.

P. ¿Vuelve mucho a su pueblo?

R. Ahora es muy complicado.

P. Claro. Se ha convertido en un futbolista de primer nivel y eso tiene una parte incómoda: le paran por la calle, tiene que cuidar lo que dice, lo que hace... ¿no?

R. Sí, es incómodo porque tienes que privarte de muchas cosas: lo que subes a redes, lo que dices, dónde vas. Pero que te paren para una foto o que un niño te pida una camiseta es un orgullo. A veces es incómodo, pero también es bonito ser un referente para muchos.

P. En algunos momentos ha necesitado ayuda psicológica. ¿Tiene que ver con asimilar esta nueva situación de jugar en el Barça, venir a la selección, la presión...?

R. Sí. Aunque también la necesité de pequeño. En la Masía lo pasé mal y no jugaba mucho. Para un niño es difícil llevar esa frustración. Ahí fue cuando primero necesité ayuda. Luego, al subir al primer equipo y venir a la selección, entras en otra dimensión. La ayuda psicológica es fundamental. Siempre he necesitado ayuda psicológica, lo hago de forma regular.

Fermín López

Fermín LópezJAVIER BARBANCHO

P. ¿Qué le gusta hacer cuando desconecta del fútbol?

R. Soy un chico sencillo. Cuando estoy en casa, estoy con mi novia y con mi perro. Me gusta salir a pasear, merendar, estar con mi familia y mis amigos. Es importante porque muchas veces es fútbol las 24 horas y acabo saturado.

P. ¿Es cierto que apaga el móvil a ratos?

R. Apagarlo no, pero lo dejo por ahí, lo silencio. Si salgo a pasear, a veces lo dejo en casa. Y si lo llevo, intento no mirarlo: es un rato para mí o para desconectar con mi pareja.

P. ¿Qué valora hoy de su vida fuera del fútbol que antes no tenía? Más allá de lo evidente, como poder comprarse una casa siendo tan joven. O cambiando la pregunta, ¿qué es lo que más echa de menos?

R. La privacidad. A veces me gustaría ser como uno de mis amigos: que nadie me conozca, que nadie me pare por la calle.

P. Le juro que tenía apuntado preguntarle si alguna vez le gustaría ser invisible.

R. Cien por cien. Me encantaría ser invisible.

P. Molaría, ¿eh?

R. Sí. No siempre, pero una semana... me gustaría hacer cosas normales sin pensar en nada.

P. ¿Le importa caer bien o caer mal?

R. No, no me importa caer mal. Creo que a la mayoría le caigo bien. Soy sencillo y humilde, y la gente lo percibe. Y si a alguien le caigo mal, no es algo que me quite el sueño.

P. Si uno es del Barça, ¿tiene que caerle mal el Madrid?

R. Sí. Es la rivalidad. Si eres del Barça, el Madrid no te puede caer bien. Y al revés, claro. No puedes ser del Barça y del Madrid. Eso es imposible para los que somos futboleros. Y para ellos es igual.

P. ¿Qué le dejó la cesión al Linares más allá de lo futbolístico?

R. Maduré muchísimo. Fue volver al fútbol real: menos recursos, vivir solo, buscarme la vida. Después de tantos años en la Masía, con todo hecho, fue una vuelta a la realidad. Me llevé madurez y paciencia.

P. Si pudiera hablarle al Fermín de 13 años, ¿qué le diría?

R. Que tenga paciencia. De pequeño lo quería todo inmediatamente: jugar, ser como los demás físicamente... Le diría que espere su momento, que siga su camino y que trabaje como lo hace.

P. ¿Qué le piden Hansi Flick y Luis de la Fuente? ¿Son cosas parecidas?

R. Cada entrenador tiene sus matices, pero en mi posición me piden cosas similares: jugar entre líneas, romper al espacio, llegar al área, no perder balones y chutar desde fuera. Más o menos lo mismo.

P. Y la última: ¿podemos decir que somos favoritos a ganar el Mundial? Somos número uno del ranking, campeones de Europa...

R. Sabemos que somos una selección muy fuerte, pero eso de "favoritos" no me gusta. Si te lo crees demasiado, te relajas. Pero creo que tenemos una selección increíble y que podemos ganar el Mundial, claro.

De la Fuente: "Estoy excitadísimo, ya estamos jugando el Mundial"

De la Fuente: “Estoy excitadísimo, ya estamos jugando el Mundial”

Como viene sucediendo últimamente, la rueda de prensa de la selección en el estadio de La Cerámica comenzó tarde. Apuran mucho los gestores del tiempo en los desplazamientos y pasa lo que pasa. Más allá de esta anécdota y de que el primer recuerdo de Luis de la Fuente fue para Carolina Marín ("estamos muy orgullosos de ella, muchas gracias por lo que ha hecho", dijo), fue una cita más o menos interesante dentro de que es la previa a un amistoso con Serbia cuando podía haber sido la previa de una Finalissima contra Argentina.

La idea principal del técnico es que el Mundial ya ha empezado. Lo dijo varias veces, y con una vehemencia poco frecuente en él. "Estoy más excitado en esta convocatoria que últimamente, porque ya estamos jugando el Mundial. Estoy excitadísimo, nerviosísimo realmente, porque el Mundial ya ha comenzado para nosotros. En esta convocatoria ya se respira la importancia de lo que vamos a jugar. Lo saben los jugadores y lo sabemos nosotros", dijo.

Y es verdad que hay algo en el ambiente que es diferente. Es la última citación antes del Mundial. Los nuevos que han venido saben que están a un pasito de culminar un sueño, y los que no han podido estar por el físico (Merino, Fabián) o porque no están jugando (Le Normand, Carvajal) miran con recelo el partido de este viernes antes Serbia y el del martes contra Egipto.

Para empezar, hay cuatro porteros, algo insólito, y existe el run-run de cómo gestionará los minutos de la portería. Aquí va una pista: "El ambiente es excepcional, es un orgullo tener este tipo de futbolistas en el grupo que siempre suman. Vamos a ver cómo se desarrollan los partidos. La idea es dar oportunidad a jugadores que no han convivido con la máxima exigencia internacional y vamos a ver cómo manejamos los partidos, pero sin regalar nada a nadie". Pues eso, una pista.

Quiso mandar también un mensaje Luis de la Fuente a los que no están. "Queda mucho tiempo para recuperar futbolistas de aquí al Mundial. Le Normand es uno de ellos, pero hay más. No me preocupa nada, porque están a tiempo de todo", anunció, antes de resaltar que aquí Lamine es uno más (aunque no lo sea) en lo que al reparto de minutos se refiere.

"Siempre priorizamos la salud del futbolista, pero tenemos una gran responsabilidad, un prestigio que mantener, porque estamos defendiendo a la selección española de fútbol, y tienen que jugar los que consideremos mejores en cada momento. Protegeremos a Lamine como a los otros 26, sin distinciones. Para mí son todos iguales".

Luis de la Fuente aprovecha las bajas y revoluciona la lista de España: Joan García, Víctor Muñoz, Barrenetxea, Soler...

Luis de la Fuente aprovecha las bajas y revoluciona la lista de España: Joan García, Víctor Muñoz, Barrenetxea, Soler…

Joan García (Barcelona) como cuarto portero. Mosquera (Arsenal) como central. Carlos Soler y Barrenetxea (Real Sociedad) como centrocampistas, Víctor Muñoz (Osasuna) como delantero... Luis de la Fuente ha aprovechado las bajas, que son muchísimas, y ha puesto patas arriba la lista de la selección española, la última antes del Mundial. Entran un montón de caras nuevas que se suben a la pelea por estar en el gran evento del próximo verano, donde España acude como la gran favorita para ganar.

Había mucha expectación (toda la que genera la selección española fuera de los grandes torneos) por conocer la lista que haría el seleccionador teniendo en cuenta esos dos factores: primero, que es la última antes de dar la de los que irán al Mundial, y segundo, que hay no pocos lesionados entre los que, si no lo estuvieran, serían fijos (así, a bote pronto, faltan Fabián, Mikel Merino, Nico Williams, Pubill, que iba a entrar, incluso Pablo Barrios, etc...).

Entre eso y bajas formas (Le Normand) o gente que no tiene ritmo (Carvajal), el técnico riojano ha optado por dar paso a muchos nombres, algunos de ellos llamativos. La reacción de la Real Sociedad en las últimas semanas se sustancia en que a Oyarzabal se le unen Soler y Barrenetxea. La ausencia de Nico da paso a Víctor Muñoz, un relámpago en Osasuna, y en una maniobra muy extraña, el entrenador ha llamado a cuatro porteros para ver en directo a Joan García. Llamar a cuatro guardametas es algo realmente poco habitual.

De la Fuente ha estado estas últimas semanas muy inquieto. Concretamente desde que se cayó la Finalissima, un partido al que le tenía muchas ganas incluso con esas bajas. La incertidumbre sobre contra quién y dónde jugaría los dos últimos amistosos antes de dar la lista del Mundial se resolvió apenas unas horas antes de ponerse hoy delante de los medios.

Así las cosas, la selección se enfrentará el viernes 27 a Serbia en Villarreal y el martes 31 a Egipto en Cornellá.

LISTA DE CONVOCADOS

PORTEROS: Unai Simón, David Raya, Alex Remiro y Joan García.

DEFENSAS: Marcos Llorente, Pedro Porro, Laporte, Cubarís, Huijsen, Mosquera, Cucurella y Grimaldo

CENTROCAMPISTAS: Rodri, Zubimendi, Pedri, Fornals, Carlos Soler, Dani Olmo y Fermín.

DELANTEROS: Yeremi Pino, Alex Baena, Barrenetxea, Víctor Muñoz, Oyarzabal, Ferran Torres, Borja Iglesias y Lamine Yamal.

El 'secreto' que explica el espectacular regreso de Rodri justo antes de enfrentarse al Real Madrid

El ‘secreto’ que explica el espectacular regreso de Rodri justo antes de enfrentarse al Real Madrid

Rodri ha vuelto. Ahora sí. Ha participado en 16 de los últimos 17 partidos del City (el pasado sábado, Guardiola le dio descanso). En todos los importantes, entre ellos ocho consecutivos en Premier, jugando como titular. Ya no hay molestias. Ya no hay parones. Justo antes de viajar a Madrid, el mejor mediocentro del mundo ha recuperado, al fin, su mejor nivel. ¿Por qué?

Antes, hay que apuntar esta fecha: 5 de octubre de 2025. Unas líneas más adelante se sabrá por qué.

Para saber más

Esta historia comienza meses antes de que Rodrigo Hernández (Madrid, 29 años) sufra una grave lesión de rodilla, sucedida el 22 de septiembre de 2024. Lo dicho, esta historia empieza unos meses antes. Rodri había jugado 64 partidos, la mayoría completos, en la temporada 23/34, cuando se proclamó campeón de Europa con España. Sobrepasó, de largo, los 5.500 minutos en una letanía de fútbol repetida desde 2019, fecha de su llegada al City. Fueron cinco temporadas rozando los 65-70 partidos al año. Y en todos los cursos, la manera de empezar era la misma. Terminaba un año, tenía tres o, como mucho, cuatro semanas de descanso y vuelta a empezar. Con un puñado escaso de entrenamientos, a competir.

Así fue también el pasado verano. Después de salir con buena cara del Mundial de clubes (su reaparición tras recuperar el ligamento cruzado), que terminó para el City el 1 de julio, descansó menos de cuatro semanas. El 28 de ese mes se reincorporó. El día 16 de agosto no pudo, pero el 23 ya estaba jugando un partido oficial con ese puñado escaso de entrenamientos.

El 3 de septiembre, seguimos en 2025, en una entrevista con este periódico, dice esto: «Mi objetivo ahora mismo, que acaba de empezar la temporada, no es la de jugar todos los partidos. Por ejemplo, en mi caso, vienes de jugar el domingo y jugar a los dos o tres días no tiene mucho sentido pensando en la rodilla. Esas cosas los médicos las estudian mucho, y lo tenemos en cuenta el míster y yo». Lo explica en la Ciudad del Fútbol, pues estaba concentrado con la selección en lo que era su regreso. En esa ventana se atiene a sus propias impresiones y, sustentado por De la Fuente, juega 28 minutos contra Bulgaria y 17 contra Turquía, poco más que unos ejercicios en partidos resueltos.

El 8 de septiembre, seguimos en 2025 por si alguien se había despistado, vuelve a Manchester y sigue jugando. El día 14, 76 minutos contra el United. El día 18, 60 minutos contra el Nápoles. El día 21, 90 minutos contra el Arsenal. Son 226 minutos en una semana. Tres partidos seguidos. Justo lo que no quería. El día 24 (Huddersfield en EFL Cup) y el 27 (Burnley en Premier) no salta al campo porque ya siente molestias. Lo intenta el día 1 de octubre contra el Mónaco (61 minutos) y el 5 contra el Brentford. Pero a los 22 minutos... «Molestias en los isquiotibiales». Eso decía la información que salía del City el, conviene recordarlo, 5 de octubre. Aquí está la fecha importante.

Rodri, en acción durante un partido contra el Liverpool.

Rodri, en acción durante un partido contra el Liverpool.GETTY

Hasta ese día, Rodri había sido incapaz de hacer lo que ahora, venimos a marzo de 2026, sucede: jugar, tras la lesión, ocho partidos de liga consecutivos como titular y recuperar, ya sí, la versión que le otorgó el Balón de Oro. ¿Qué ocurrió, pues, ese 5 de octubre del año pasado? Que algo hizo clic en su cabeza. Había que parar para volver a la vieja usanza.

Porque lo que había hecho Rodri, tras un curso entero lesionado, había sido empezar la temporada como siempre: casi sin entrenar. Y claro, su cuerpo, no sólo su rodilla, se resiente. No termina de arrancar, no se siente del todo bien, y el jugador detecta que debe prepararse adecuadamente no sólo para esta temporada, sino para alargar su carrera deportiva, algo que también explicaba en la entrevista del pasado septiembre con este periódico: «La lesión va a alargar mi carrera deportiva porque, quieras o no, llevo un año dándole respiro a mis piernas, a mi cuerpo... Nadie quiere una lesión así, pero la parte positiva es esa».

Eso se tradujo en varias semanas haciendo una especie de pretemporada como las que se hacían antiguamente en el fútbol. Un plan especial a todos los niveles y donde se implicó todo el Manchester City (cuerpo técnico, preparadores físicos, fisios, recuperadores, nutricionistas, etc...). Esa es la clave de lo que está ocurriendo ahora. El secreto de Rodri es que, tras intentarlo como hacía antes de la lesión, ese 5 de octubre cambió y decidió hacer una pretemporada como las de antes.

A Guardiola le preguntaron el otro día por él. «¡Guau! ¡Qué jugador! ¿verdad? Le hemos echado mucho de menos durante mucho tiempo, pero poco a poco está volviendo a ser el que era», explicó el entrenador, que asumió y apoyó la decisión de Rodri pese a que, cada vez que lo tenía a su disposición, lo ponía a jugar, capital como es para el juego del City. Alrededor de Rodri el equipo se ordena, ataca y defiende mejor, la pelota fluye de otra manera. Los datos físicos que ofrecen los diversos sistemas (distancias recorridas, metros de esfuerzo a alta intensidad, desplazamientos, giros, precisión, etc...) son mejores que los de antes de la lesión.

Rodri, tras marcar un gol el pasado miércoles en la Premier.

Rodri, tras marcar un gol el pasado miércoles en la Premier.EFE

Esas semanas de pretemporada en plena temporada hacen que hoy la figura de Rodri regrese con todo lo que ello conlleva. Primero para el Real Madrid, que el miércoles se enfrentará a un equipo mucho mejor con el español en la hierba. Un partido con cierto morbo porque, según algunas informaciones, se ha despertado de nuevo el interés del club blanco en el jugador. Él, ajeno a esta cuestión, piensa sólo en el City. Bueno, en el City y, cómo no, en el Mundial, donde será el primer capitán (si Morata finalmente no va) de la gran favorita.

La Copa del Mundo está ahí, y el crecimiento exponencial de Zubimendi, tanto en el Arsenal como en la selección durante la ausencia de Rodri, hace que el seleccionador, Luis de la Fuente, ya ande dándole vueltas a cómo juntar a los dos sobre el campo. Porque no es realista pensar en Rodri como suplente de Zubimendi. Y no es realista, y más teniendo en cuenta las bajas que tiene España en esa zona del campo, pensar en este Zubimendi en el banquillo. Los más entusiastas recuerdan que, hace 16 años, Vicente Del Bosque tuvo el mismo problema delante con Xabi Alonso y Busquets, y aquello salió como salió.

Lesiones, suplencias e incertidumbres: los desvelos de Luis de la Fuente de camino al Mundial

Lesiones, suplencias e incertidumbres: los desvelos de Luis de la Fuente de camino al Mundial

Los días transcurren plácidos, y anónimos, para Luis de la Fuente y su equipo de trabajo. Como viene haciendo desde que llegó, en estos periodos de entreguerras (la última concentración fue a mediados de noviembre y la siguiente será a últimos de marzo) el chat de Whatsapp y las reuniones por videoconferencia con los que no están físicamente en Mdrid a principios de semana (lunes o martes) en Las Rozas son el epicentro del trabajo. El seleccionador esta cómodo con su grupo: Juanjo González, segundo entrenador. Carlos Cruz, preparador físico. Miguel Ángel España, preparador de porteros. Pablo Peña, coordinador de análisis. Alberto de la Fuente, su hijo, técnico auxiliar y Javier López-Vallejo, psicólogo.

Se dividen los jugadores a seguir durante el fin de semana y luego hay una puesta en común. Y es en estas puestas en común donde, desde ya, De la Fuente y los suyos tratan de prever el futuro. ¿El motivo? A día de hoy, a falta de un mes y medio para la próxima convocatoria, y a poco más de tres de la lista del Mundial, las sombras, las dudas, asaltan una parte nada desdeñable de lo que se suponen los cimientos de España, de la España campeona de Europa y número uno del ranking mundial. En marzo, concretamente el viernes 20 de marzo, el técnico riojano dará a conocer a los que jugarán contra Argentina la Finalissima en Doha el día 27 (después habrá un amistoso, también en Doha, contra Egipto). La lista del Mundial la ofrecerá en la última semana de mayo. Pero, ¿cuáles son esas dudas? ¿De dónde vienen? ¿A qué lugares afectan? No son pocas, y hablaremos sólo de los que, en condiciones normales, serían titulares.

PORTERÍA. El miércoles, en el foro Future Makers de EL MUNDO, el seleccionador habló en voz alta: "Lo ideal es tener cinco jugadores de primerísimo nivel por puesto". Es un poco lo que le ocurre en la portería, donde Unai Simón, David Raya y Alex Remiro han venido siendo fijos. Pero la irrupción, estruendosa, de Joan García ha abierto el debate. Nada hace pensar en que De la Fuente no mantenga la confianza en el portero del Athletic de Bilbao, pero las dudas han surgido. Y han venido para quedarse. De hecho, es muy difícil pensar en que el portero del Barça no estará en la próxima lista. Otra cosa es que juegue.

DEFENSA. Aquí empiezan los problemas de verdad. Carvajal no es una opción real en estos momentos para el lateral derecho, con apenas 29 minutos en los últimos nueve partidos y con los médicos del club blanco emitiendo malas señales sobre esa rodilla. Laporte no jugaba (lo hizo el miércoles) ni un minuto desde mediados de diciembre. Le Normand fue titular el pasado sábado contra el Levante después de tres meses sin serlo, primero por una lesión y después por decisión de Simeone. La última vez que había estado en el once titular en Liga o Champions había sido el 27 de octubre. Del resto, asusta la baja forma de Huijsen y de Vivian. Cubarsí y, de repente, Eric García y Pubill, del Atlético, emergen como únicas soluciones hoy. En el lateral izquierdo, tanto Cucurella como Grimaldo andan bien.

CENTRO DEL CAMPO. Un poco de esperanza. A la solvencia, y brillantez, de Zubimendi, el mejor mediocentro del mundo ahora mismo, se une la que, ahora sí, parece recuperación definitiva de Rodri, que ha completado los últimos tres partidos de Premier y participado en otros dos de FA Cup y Champions. Sin embargo, los dos interiores titulares, Fabián Ruiz y Pedri, andan lesionados ahora. No parece nada grave en ninguno de los casos (molestias en la rodilla del andaluz y problema muscular del canario) pero el cuerpo técnico de la selección permanece atento. Lo que sí preocupa, y mucho, es la lesión de Mikel Merino, una fractura por estrés en su pie derecho de la cual no están claros los plazos de recuperación. Se habla de que empiece a jugar a finales de abril, pero no hay nada seguro.

DELANTERA. Deteniéndose en esta zona del campo, dos de los tres titulares parecen ir con normalidad. Lamine Yamal, tras su difícil inicio de temporada, comienza a coger velocidad de crucero, y la constancia es la mejor forma de definir el papel de Oyarzabal, que si no pasa nada será el delantero centro titular en el Mundial. Así que todas las incógnitas se dirigen a Nico Williams y su pubalgia. La sombra de la operación planea sobre el chico, que parece algo reacio a meterse en el quirófano. En resumen, medio equipo titular en la final de la Eurocopa, que podría volver a serlo en el debut en el Mundial si estuvieran bien, camina con dificultades hacia la cita. Alternativas hay, y muchas en algunos casos. Pero la vista gira primero hacia los que tocaron la gloria en Berlín.

Heidi Klum, un premio de la paz para Donald Trump y España esperando rivales: todos los detalles del sorteo 'dirigido' del próximo Mundial

Heidi Klum, un premio de la paz para Donald Trump y España esperando rivales: todos los detalles del sorteo ‘dirigido’ del próximo Mundial

Lo que va a suceder esta tarde (18.00 horas) en el John F. Kennedy Center de Washington atraerá la atención del planeta. Del planeta fútbol, porque al final lo que se decide es contra quién va a jugar cada selección en el próximo Mundial, pero también del planeta que no tiene nada que ver con el fútbol, expectante ante la posibilidad, más que real, de que Gianni Infantino, presidente de la FIFA, otorgue al presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, su recién creado Premio de la Paz.

Es, quitando lo puramente futbolístico, lo más novedoso que sucederá hoy en una cita que, como el Mundial en sí, tiene muchísimas novedades. Se trata, más que de un sorteo, de una gala al estilo de los Oscar, o de los Grammy, o de los Goya, para que nadie se enfade. La van a presentar Heidi Klum y el cómico Kevin Hart. Junto a ellos, el productor Danny Ramírez. Van a actuar Andrea Bocelli, que lo hará junto a Robbie Williams y a una «reconocida artista multifacética», que es la manera que ha encontrado FIFA de referirse a Nicole Scherzinger, ex pareja de Lewis Hamilton. El punto y final lo pondrán unos jovencitos llamados Village People, grupo de cabecera de Trump, que cantarán, cómo no, YMCA, la canción con la que llevan arrasando desde 1978 y que se ha convertido en un himno en los actos del presidente estadounidense.

Habrá un montón de famosos (Tom Brady, Shaquille O'Neal) y en mitad de todo este ruido, en algún momento alguien irá diciendo, poco a poco, cómo quedan conformados los 12 grupos de cuatro equipos que, entre el 11 de junio y el 19 de julio del año que viene, en las 16 sedes (dos en Canadá, tres en México y 11 en Estados Unidos) designadas, jugarán el Mundial más extraño de la historia. Hay muchos datos que corroboran esta afirmación (que es el más extraño de la historia), pero quizá uno por encima de todos: hasta ahora, en un Mundial entero se disputaban 64 partidos.

Pues bien, en el del próximo verano, sólo la primera fase, la fase de grupos, ya tiene 72 choques. Y todo para que, después de esos 72 partidos, apenas 16 equipos queden eliminados (avanzan a los dieciseisavos de final los dos primeros de cada grupo y los ocho mejores terceros). En esta toma de contacto, todos los días habrá cuatro partidos, y en las últimas cuatro jornadas serán seis.

Volviendo al sorteo de hoy, hay una novedad que para el gran público ha pasado desapercibida. Es la primera vez en la historia que FIFA dirige mínimamente el sorteo para que las cuatro primeras cabezas de serie, es decir, las cuatro mejores selecciones, no se enfrenten hasta semifinales. España, Argentina, Francia e Inglaterra no se verán hasta esa ronda si todas ganan sus grupos de clasificación.

Superados estos traumas, ¿cuál es el grupo más fácil y más difícil que le puede tocar a la mejor selección del mundo, España? Teniendo en cuenta que todavía hay equipos que no están clasificados, y que por ejemplo Italia puede ir al último bombo, sería algo como lo que sigue, ateniéndonos al ranking FIFA.

Grupo más fácil: Austria, Sudáfrica y Nueva Zelanda.

Grupo más difícil: Croacia, Egipto y Jordania.

Leído así, ambos parecen bastante sencillo. Ocurre que todo se puede complicar mucho si, por ejemplo, a España le cae Marruecos del Bombo 2, Costa de Marfil del Bombo 3 y tiene la mala suerte de que Italia se meta en la repesca y le caiga, al no haber caído ningún europeo del Bombo 2. El caso es que, por primera vez en muchos años, quienes no quieren jugar contra España son el resto. La gran favorita para levantar la Copa en Nueva York espera relativamente tranquila.

Los que van a ir (y los que no) al Mundial con la selección española: casi todo decidido

Los que van a ir (y los que no) al Mundial con la selección española: casi todo decidido

"Ahora empieza una época de mucho trabajo", dijo Luis de la Fuente pasada la medianoche en La Cartuja. Faltan cuatro meses para que la selección vuelva a juntarse, y seis, casi siete, para el Mundial. Pero en las próximas semanas España conocerá a sus rivales (el 5 de diciembre es el sorteo), deberá elegir dónde vivirá durante la primera fase del torneo (luego habrá de mudarse en función de los cruces) y tendrá que preparar todo el operativo que supone trasladar hasta Estados Unidos, México y Canadá a la gran favorita a ganar el Mundial en una comitiva que rondará las 100 personas.

Esas serán las tareas de la Federación. En ellas participará el técnico, cómo no, quizá también liberado porque de aquí a entonces, en lo que al listado de jugadores se refiere, no tendrá mucho que decidir. Salvo lesiones o alarmantes momentos de forma, Luis de la Fuente tiene decididos alrededor de 23 de los hasta 26 futbolistas que se puede llevar a una cita como esta. Lo mejor será explicarlo línea por línea.

PORTERÍA. Aquí hay dos nombres intocables. Unai Simón y David Raya son el uno y el dos de la selección. Hasta ahora, Álex Remiro también ha sido intocable en ese perfil de tercer portero. Sólo peligra tal condición si Joan García regresa al Barça y reemprende el camino que llevaba antes de la lesión. Pero conviene no olvidar el papel concreto que tiene un tercer portero en un torneo así. Las cualidades que se exigen no son siempre estrictamente deportivas.

DEFENSA. Empezando por el lateral derecho, aquí los dos nombres están claros. Dani Carvajal y Pedro Porro. Las dudas surgen por cómo llegará el capitán del Madrid a mayo. Si no está en condiciones, se abriría un cásting donde está Marcos Llorente, pero también Álex Jiménez, el titular de la sub'21, jugador del Bournemouth. Luego están los centrales, que también tienen nombre y apellidos. Laporte, Le Normand, Huijsen y Cubarsí, si están en condiciones, serán los cuatro que vayan. Si alguno falla, Vivian sería el recambio. Por último, el lateral izquierdo. Aquí Cucurella y Grimaldo se han hecho fuertes, y sólo un bajón de este último daría paso, si sigue la progresión de estos primeros meses de temporada, Carreras.

CENTROCAMPISTAS. Aquí hay un puñado de jugadores que se van a quedar fuera. Como mediocentros, no hay duda, Rodri y Zubimendi, y si Rodri no terminase de ser el que fue, aparece Aleix García, titular ayer en La Cartuja. Para los puestos de interior también hay varios fijos. Pedri, Merino, Fabián y Olmo. Y luego quedarían otros dos o tres puestos (en función de si lleva ocho o nueve centrocampistas) a repartir entre Fermín (este parece cada vez más seguro), Gavi, Barrios, Fornals o Isco.

EXTREMOS. Serán cuatro, dos en cada banda, y aquí no hay casi margen de error. Por la izquierda, Nico Williams y Alex Baena. Por la derecha, Lamine Yamal y Ferran Torres. El perjudicado aquí tiene pinta de ser Yeremi Pino.

DELANTEROS. Cómo no, Oyarzabal. Indiscutible. Y titular. Luego, detrás de él, y en función de si lleva otro más (otros dos, como mucho) están Morata, Samu, Borja Iglesias o Ayoze. ¿Cómo está este tema? Más o menos así: Morata no está pasando un buen momento, pero si despertara, sería él. Entre otras cosas porque, como se ha visto en esta ventana de noviembre, ni Samu ni Borja parecen mucho mejores. Así las cosas, la opción de Ayoze, una de las debilidades del seleccionador, crece, y mucho, a expensas de que le dejen sus constantes lesiones (ya estuvo en la Eurocopa, y se lesionó).

España se deja ir y evita por los pelos un sofoco absurdo contra Turquía

España se deja ir y evita por los pelos un sofoco absurdo contra Turquía

Ser tan insultantemente superior tiene estas cosas. ¿Qué cosas? Pues cosas como el partido de anoche en Sevilla, donde nada había en juego y donde todos lo sabían. Lo sabía Luis de la Fuente, que movió a cuatro jugadores para dar paso a chicos que no tienen mucho protagonismo. Lo sabía Montella, el seleccionador turco, que se guardó a todos los buenos que estaban apercibidos y, si veían tarjeta ayer, se perderían la repesca (Çalhanoglu no viajó, Güler y Yildiz lo vieron todo desde el banquillo). Lo sabía el público, que apenas medio llenó La Cartuja para ver un empate, y gracias. [Narración y estadísticas (2-2)]

Lo sabían todos, de modo que la sesión derivó en algo bastante aburrido. España jugará, y como una de las más favoritas, si no la que más, el Mundial del próximo verano, y ya sólo le queda saber los rivales en la primera fase (el sorteo es el 5 de diciembre). El empate deja un sabor tontorrón, como feo, aunque no tenga la más mínima trascendencia, y de paso salva la racha de partidos oficiales sin perder. La selección igualó ayer a Italia. Por los pelos, todo sea dicho, porque Turquía a punto estuvo de dar el susto.

El seleccionador podría haber puesto incluso a la unidad C, si es que existe, pero se conformó con hacer algunos retoques. Por ejemplo, decidió guardar a dos futbolistas que, pensándolo bien, son hoy los más importantes del grupo. Se trata de Zubimendi y Pedro Porro. Todas las incógnitas que rodean al desempeño de Rodri y Carvajal hacen que el mediocentro del Arsenal y el lateral del Tottenham sean, hoy, capitales.

Un elemento extraño

Detrás de Zubimendi el nivel ya baja, y mucho, aunque Aleix García, su sustituyo ayer, sea un buen jugador. Pero es eso, un buen jugador. Sin más. No el mejor mediocentro del mundo. En el caso de Pedro Porro, todas las vueltas que ha dado De la Fuente hasta encontrarle y tranquilizarle en el puesto merecen protegerlo, porque igual, detrás de él no hay mucho. Llorente cumple, pero es otra cosa. Es como un elemento extraño en una selección como la española. Es como que no pega.

Las otras dos caras nuevas fueron Dani Olmo y Yeremi Pino. Precisamente el futbolista del Barça acertó con la portería nada más empezar, así que al partido se le quitaba en ese momento la poquísima emoción que ya tenía. La primera parte fue surfeando la agradable noche sevillana en busca del descanso con Turquía metida en su campo, desinhibida cuando podía correr (muy pocas veces), pero muy académica en su 5-4-1, que a veces mudaba en un concreto 6-4 (seis defensas y cuatro medios corriendo como posesos detrás de la pelota).

Inevitablemente España se relajó, porque andando logró ir acumulando ocasiones. Una de Oyarzabal por aquí, otra de Olmo por allá, un paradón del portero turco un poquito más allá... Tanto se relajó que, aunque fuera a ratos, vio peligrar el récord de partidos invicta, que ya son 31, a uno de quedarse sola en ese escalón de la historia (se la jugará con Argentina en marzo). Sí se le escapó entre las manos otro, el de ser un equipo que termina una fase de clasificación, seis partidos, sin encajar un gol. Producto de esa natural relajación, en un córner los turcos encontraron el tanto después de un barullo. Era un asunto menor el del gol, al menos en ese momento.

Fermín, durante el partido contra Turquía.

Fermín, durante el partido contra Turquía.José Manuel VidalEFE

A la vuelta del descanso la inercia cogió vuelo y hasta Unai Simón tuvo que sacar con una buena mano la chilena de Yilmaz justo antes de que Turquía, envalentonada, se pusiera por delante, algo que no le ocurría a España desde el mes de marzo, cuando Países Bajos se le puso 2-1 arriba en la ida de los cuartos de final de la Liga de Naciones. Para ese momento el equipo ya estaba desconectado del partido.

Por suerte para los números se pudo conectar rápido con el gol de Oyarzabal justo antes de irse a descansar y dejar paso a Samu, uno de los opositores al puesto de Morata. El chico no pudo enseñar gran cosa, ni cosa pequeña, porque en el tramo que le tocó jugar no pasó casi nada. Si acaso, que Unai Simón tuvo que hacer otra gran parada para evitar el segundo sofoco.

A esas alturas de la película ya importaba muy poco lo que pasara, a excepción, claro, de que Turquía marcase, en cuyo caso ese récord de partidos sin perder se hubiera ido a paseo. Pero, más allá de eso, que puede tener trascendencia, o no, a este equipo tan insultantemente superior a casi todos los rivales le vendrá bien descansar hasta marzo, recuperar jugadores y poner el contador de la energía a cero de cara al Mundial. Sentirse tan por encima del resto tiene estas cosas. Cosas como la de ayer, que casi le cuestan un disgusto de lo más absurdo.

El regreso de Laporte, el jefe de España

El regreso de Laporte, el jefe de España

Anda la cosa algo fría por Sevilla. Los cálculos más optimistas de la Federación sitúan en 35.000 los hinchas que irán hoy a La Cartuja. Eso es exactamente la midad de la gente que cabe en el hoy estadio del Betis. Está el tiempo algo revuelto y, aunque hoy no se anuncia lluvia, la que ha caído en los últimos días no ayuda. Tampoco colabora el hecho de que no haya nada en juego, porque sólo perder por siete goles de diferencia deja a España sin Mundial, y los turcos, que tienen varios apercibidos, van a guardarlos a casi todos para que no sean sancionados en la repesca que jugarán en marzo.

Con este panorama, la atención se centra en varios puntos y en un hombre. Primero, los puntos. El primero es igualar la racha de una selección invicta a nivel mundial (Italia con 31 partidos). Otro punto es comprobar hasta qué punto se atreve Luis de la Fuente a darle carrete a los que juegan menos (un anticipo: no serán muchos). Y el último punto, si acaso, es disfrutar del fútbol que hace este equipo. Y ahora, el personaje: Aymeric Laporte.

El central hoy en el Athletic no venía a la selección desde hace exactamente un año. El 18 de noviembre del año pasado fue suplente en el trámite con el que España se clasificó para los cuartos de final de la Liga de Naciones. Desde entonces, no había vuelto, entre otras cosas porque no jugaba un partido oficial desde el 30 de abril. Fue el último con el Al-Nassr de Arabia Saudí, del que finalmente pudo escapar, no sin problemas, en septiembre de este año, con la intervención de FIFA para subsanar una negligencia con el papeleo del Al-Nassr.

"Es un lujo"

El club saudí le sacó al Athletic alrededor de 10 millones por el traspaso de un futbolista al que le quedaba un año de contrato (en 2023 firmó tres cursos a razón de unos 20 millones netos por año). A sus 31 años, y viendo que la oportunidad de jugar su último Mundial se le podía escapar, hizo todo lo posible por volver a Bilbao, consciente también de la confianza que le tiene Luis de la Fuente, que ayer hablaba así de él. «Es uno de los centrales que mejor desarrolla la idea que tenemos. Lo hace perfectamente. Es un lujo. Ya dije tras la Euro que es el mejor central. Nos ofrece jerarquía. Es muy completo. Técnicamente es excepcional y cambia de orientación, filtra pases...», le elogió el técnico.

Porque, pese a que al seleccionador le gustan Pau Cubarsí y Dean Huijsen, sabe que un Mundial hay que jugarlo con, al menos, un par de colmillos. Robin Le Normand y Laporte los tienen. Aymeric es uno de los líderes, acaso el mayor líder, de un vestuario al que llegó de la mano de Luis Enrique en 2021. Suma 42 partidos y ha marcado dos goles en estos cuatro años largos. Supo, con la personalidad que tiene, superar las suspicacias que, por su origen francés, levantó al principio, y de algún modo allanó el camino para que el caso de Le Normand, muy parecido, fuese asumido con mucha más naturalidad.

De regreso al Athletic, «mi casa», como ha dicho varias veces, el futuro allí y en esta selección que aspira a todo es esplendoroso para él. Después de asegurarse (todavía más) el futuro en su aventura saudí, hoy prioriza el primer plano futbolístico.