Como viene sucediendo últimamente, la rueda de prensa de la selección en el estadio de La Cerámica comenzó tarde. Apuran mucho los gestores del tiempo en los desplazamientos y pasa lo que pasa. Más allá de esta anécdota y de que el primer recuerdo de Luis de la Fuente fue para Carolina Marín (“estamos muy orgullosos de ella, muchas gracias por lo que ha hecho”, dijo), fue una cita más o menos interesante dentro de que es la previa a un amistoso con Serbia cuando podía haber sido la previa de una Finalissima contra Argentina.
La idea principal del técnico es que el Mundial ya ha empezado. Lo dijo varias veces, y con una vehemencia poco frecuente en él. “Estoy más excitado en esta convocatoria que últimamente, porque ya estamos jugando el Mundial. Estoy excitadísimo, nerviosísimo realmente, porque el Mundial ya ha comenzado para nosotros. En esta convocatoria ya se respira la importancia de lo que vamos a jugar. Lo saben los jugadores y lo sabemos nosotros”, dijo.
Y es verdad que hay algo en el ambiente que es diferente. Es la última citación antes del Mundial. Los nuevos que han venido saben que están a un pasito de culminar un sueño, y los que no han podido estar por el físico (Merino, Fabián) o porque no están jugando (Le Normand, Carvajal) miran con recelo el partido de este viernes antes Serbia y el del martes contra Egipto.
Para empezar, hay cuatro porteros, algo insólito, y existe el run-run de cómo gestionará los minutos de la portería. Aquí va una pista: “El ambiente es excepcional, es un orgullo tener este tipo de futbolistas en el grupo que siempre suman. Vamos a ver cómo se desarrollan los partidos. La idea es dar oportunidad a jugadores que no han convivido con la máxima exigencia internacional y vamos a ver cómo manejamos los partidos, pero sin regalar nada a nadie”. Pues eso, una pista.
Quiso mandar también un mensaje Luis de la Fuente a los que no están. “Queda mucho tiempo para recuperar futbolistas de aquí al Mundial. Le Normand es uno de ellos, pero hay más. No me preocupa nada, porque están a tiempo de todo”, anunció, antes de resaltar que aquí Lamine es uno más (aunque no lo sea) en lo que al reparto de minutos se refiere.
“Siempre priorizamos la salud del futbolista, pero tenemos una gran responsabilidad, un prestigio que mantener, porque estamos defendiendo a la selección española de fútbol, y tienen que jugar los que consideremos mejores en cada momento. Protegeremos a Lamine como a los otros 26, sin distinciones. Para mí son todos iguales”.
Camina España tranquila por el sendero que conduce al Mundial, sumando victorias, unas con ínfulas como el 0-6 contra Turquía en septiembre, y otras funcionariales como la de ayer contra Georgia. Inmensamente superior a sus rivales, el resultado depende casi única y exclusivamente de su porcentaje de acierto. Si el acierto es elevado, golea. Si no, simplemente, gana. Que no es poco, y más consignando que le faltan sus dos hombres más desequilibrantes, esos extremos que son el sello de un equipo completísimo, pero que tiene en Lamine y en Nico dos elementos realmente diferenciales. Ellos son capaces de desmontar defensas por sí mismos, pero incluso en el peor de los casos, facilitan la vida de sus compañeros generándoles espacios por la atracción que ejercen sobre los rivales. Sin ellos la cosa cuesta un poco más. [2-0. Narración y estadísticas]
Un poco más, pero en noches como la de Elche no mucho más. El equipo que ha creado Luis de la Fuente, y suyo es todo el mérito, aquí no hay éxitos compartidos, es hoy el número 1 del ranking FIFA, y será por algo. Porque lleva 28 partidos oficiales sin perder, más de dos años (vale que perdió una tanda de penaltis por el camino, pero eso no cuenta), porque es el equipo que mejor juega, de lejos, y porque maneja tantos registros que hoy es muy difícil intuir por dónde se le puede meter mano. Habrá maneras, sólo faltaba, y rivales que lo logren, pero no parece tarea sencilla.
De un equipo teóricamente titular, sin ir más lejos el que jugó la final de la Eurocopa, ayer faltaban el lateral derecho, uno de los centrales, dos de los tres fijos en el centro del campo y dos de los tres de arriba. Es decir, faltaban Carvajal, Laporte, Rodri, Fabián, Nico y Lamine Yamal. Faltaban también otros que también se pueden considerar titulares (Huijsen, Dani Olmo). Faltaba, pues, un montón de gente, y así y todo la alineación de Luis de la Fuente no sonaba extraña. Pedro Porro es el lateral derecho si no está Carvajal, y salvo en septiembre Carvajal lleva un año sin estar. Cubarsí ya no le soprende a nadie, como tampoco Zubimendi, hoy mediocentro incontestable, qué decir de Merino, un futbolista al que sólo una versión inmejorable de Fabián puede descolgar... Hasta Ferran Torres suena razonablemente normal.
Porque esta selección, estando claros los titulares, tiene muchos y buenos jugadores por detrás, así que los que estaban se dispusieron a hacer otro de esos ejercicios de posesión más bien aburridos. Este equipo es más vertical que sus predecesores, cierto, pero por muy vertical que uno quiera ser, si se enfrenta a un equipo como Georgia, metidos todos el trasero contra su portero, es difícil. Y más sin Nico ni, sobre todo, Lamine. El desborde de esos dos facilita mucho la vida a los demás, y cuando no están, se nota. Aún así, y con más dificultades que cuando están, fue encontrando España los caminos, especialmente por la banda de Pedro Porro, que fue más un interior que un lateral, y eso que tenía que vérselas, teóricamente, con el mejor futbolista georgiano, Kvaratskhelia, que después de un mes sin jugar salió al campo.
Mamardashvili no puede evitar el gol de Oyarzabal.JOSE JORDANAFP
Él y Mikautadze, el delantero del Villarreal, son los dos argumentos que tenía Georgia para discutir mínimamente el partido, pero no hubo opción. España, como no podía ser de otro modo, se apoderó de la pelota y no se la dejó al rival. Hugo algún susto antes del gol, que llegó mediada la primera parte en un fenomenal pase de Pedri que Le Normand bajó para que Yeremi Pino la empujase. Como siempre, lo más difícil era hacer el primero, pero la noche ya estaba cuesta abajo. Pudo estarlo todavía más si Ferran Torres no le hubiese entregado en las manos el balón a Mamardashvili cuando tiró el penalti del que había sido objeto.
En una decisión extraña, no lo lanzó Oyarzabal, que había mantenido la pelota en el regazo mientras se revisaba la jugada, y sí el futbolista del Barça, que lo tiró rematadamente mal. No parecía la cosa muy trascendente pues España estaba jugando bien. Acompasada al son de Zubimendi y Pedri, el equipo movía la pelota con bastante sentido, procuraba, en la medida de lo posible, utilizar ese juego vertical y, sobre todo, no pasaba apuro alguno. Unai Simón bien podría haberse tomado una Coca-cola sentado junto al palo, que nadie le hubiera echado de menos.
En los tres primeros minutos de la segunda parte, Oyarzabal y Ferran tuvieron dos mano a mano con el portero. Fue el anuncio de que España había decidido subir un nivel y hacer las cosas un pelín más rápido. Justo después, llegaron dos postes, uno de Porro (que hubiera sido un golazo) y otro de Oyarzabal, que sería quien haría el segundo, ya a los 20 minutos de juego, de falta. Y de una falta como Dios manda. En la frontal del área, un zapatazo al lado del portero, sin miramientos, y para dentro.
El resto de la noche quedó a título de inventario, una victoria de la que nadie se acordará cuando el próximo verano la selección esté en México, en Estados Unidos o en Canadá, que eso está por ver. Porque España va a ir al Mundial. Con más o menos brillo, pero va a ir al Mundial.
Después de un mes lloviendo, y lo que queda, en la expedición de la selección española que ayer aterrizó en Rotterdam pasadas las siete de la tarde había ganas de ver el sol. No pudieron, pues ya anochecía a esa hora, pero hoy lo disfrutarán en las horas previas al partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Naciones ante los Países Bajos. España defiende título, logrado precisamente en el estadio donde saltará esta noche. En De Kuip empezó el exitoso ciclo de Luis de la Fuente, que apenas dos meses antes de aquel junio de 2023 estuvo más fuera que dentro del cargo para el que hoy está renovado hasta 2028. Fue aquel famoso penalti a lo Panenka, dibujado por Carvajal en la tanda final contra Croacia, el que dio el triunfo que ahora toca revalidar.
Para saber más
Y lo afronta un equipo que es vigente campeón también de la Eurocopa. Un equipo con un líder asentado en el banquillo y un líder parece que también asentado en los despachos. Rafael Louzán, el presidente, estrena el cargo en una concentración e intenta transmitir la tranquilidad institucional que no ha tenido este equipo desde el Mundial femenino, cuando Luis Rubiales tuvo que ser desalojado del sillón por una actitud intolerable.
De la Fuente vive ajeno a todo ello. Mira sólo al campo, y ahí lo que ve es a un equipo que ya sabe ser campeón y que, además, tiene una mayor porción de futuro por delante que casi todos los rivales a los que se va a enfrentar. De los ocho cuartofinalistas en esta Liga de Naciones, donde están todas las grandes de Europa, la selección es la que presenta la media de edad más joven, con 25,11 años. Era menor, pero la baja de Bryan Zaragoza lo dejó ahí.
Las que más se le acercan son Italia (25,2) y precisamente Países Bajos, su oponente hoy, que tiene una media de edad algo superior (25,3). Las demás ya se van más arriba. Dinamarca (26), Portugal (26,2), Francia (26,2), Alemania (27,8) y Croacia (28,1).
"Ser el equipo más joven sólo puede tener significados positivos. Pero aquí no se mira la edad. Aquí se mira el talento, la competitividad, la capacidad. Están aquí porque son muy buenos, pero si además son así de jóvenes, nos garantizan un futuro esplendoroso", dijo ayer De la Fuente.
Una foto divertida del grupo tras el entrenamientoPABLO GARCÍARFEF
Sólo hay dos jugadores (Ayoze y el capitán, Morata) por encima de los 30 años, y muy pocos en la segunda mitad de la veintena (Oyarzabal, Merino, Aleix García, Fabián y algún otro). Lamine (17), Cubarsí (18) y Huijsen (19) rebajan notablemente la media para dejarla en esos 25 años pelados que pronostican un poco más, muy poco, para el Mundial del año próximo, verdadero objetivo de un grupo que no podrá reconocerlo, pero que tiene la vista en esa cita (Canadá, Estados Unidos y México).
Ramadán
Lamine Yamal, por cierto, continúa estos días con el Ramadán. Los servicios médicos de la selección han estado en contacto con los del Barça para darle continuidad a lo que el chico hace en su club, pues el rendimiento no ha bajado. Los días de partido no cumple a rajatabla el mandato de no comer, y durante el resto de los días, se levanta a las cinco de la madrugada para rezar y es ahí cuando ingiere los electrolitos que le mantienen hidratado (lo más importante en un deportista de élite) durante todo el día.
"Yo nunca había vivido ninguna situación así, pero la vivimos con normalidad. Sigue las mismas normas que en su club, y junto a la nutricionista se marcan las pautas de cuándo tiene que comer y beber. Máximo respeto a todas las creencias de la gente", explicó el seleccionador.
La trayectoria del grupo avala que tengan ese Mundial en la cabeza. Desde hace exactamente dos años no pierde un partido oficial. La sonrojante derrota en Glasgow, en marzo de 2023, ante Escocia ha sido la última hasta la fecha. Contando los amistosos, el tiempo se reduce a un año, cuando cayó en un esperpéntico amistoso en Londres ante Colombia. Ceñidos a la oficialidad de nuevo, son en total 21 partidos, donde casi todo se cuenta por victorias salvo dos empates a cero, uno en la final de la Liga de Naciones de 2023 contra Croacia y otro en el inicio de la fase de clasificación de esta edición de la Nations, en Belgrado contra Serbia. Lo demás son todo alegrías.
Varios jugadores, en Las Rozas.DANIEL GONZÁLEZEFE
Esa racha de partidos se ha encontrado por el camino, sin ir más lejos en la Eurocopa, a Inglaterra, Francia, Alemania o Italia, e incluso a Brasil si se amplía la mira a los amistosos. Es decir, el camino ha tenido sus cuestas arriba, unos tramos que han ido forjando una resiliencia convertida en seña de identidad. En la Eurocopa, reflejo de todas las cosas, España brilló por su fútbol, sí, pero también lo hizo por su capacidad de sufrir, por ejemplo, en los cuartos de final ante la anfitriona o en un dubitativo inicio de partido ante Francia, viéndose por debajo en el marcador, incluso reponiéndose al gol del empate inglés en la final. Siempre encontró España la respuesta.
Hoy juega en uno de los pocos países donde nunca ha ganado. En cinco visitas a Países Bajos, u Holanda, que tanto da, no ha podido ganar (tampoco lo ha hecho en Rusia) a la anfitriona, un rival durísimo hoy para alcanzar una Final Four a disputar en junio. Sería la tercera vez, de cuatro ediciones, que España la juega. Ante Francia, en 2021, cayó con honores en la final (2-1). Ante Croacia, en 2023, ganó en los penaltis. Donde todo esto empezó.
El pasado miércoles, durante una de las entrevistas que Marcos Llorente (Madrid, 31 años) concedió en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, le preguntaron que a qué se refería cuando hablaba de evitar lo artificial. "Pues la luz que me tienes puesta ahí enfrente", respondió el futbolista del Atlético de Madrid, uno de los tipos más comentados de la presente selección, y no por lo que hace dentro del campo, fuera de toda duda su rendimiento, sino por esa cruzada que ha emprendido contra todo lo que no es natural y que se sustancia, a ojos no iniciados, en las gafas de colores, la dieta paleolítica y, en fin, la vida extremadamente sana y reglada.
El jugador del Atlético de Madrid, sin embargo, se toma todo esto con distancia. Con mucha distancia. Dicen quienes le conocen bien que no es una pose. Que de verdad ha encontrado una postura ante la vida donde lo importante se reduce a un puñadito, escaso, de cosas. La familia, los amigos, el contacto con la naturaleza y... poco más. El resto es accesorio, y como tal, no importante. Lo dejó claro hace unos meses en la Cope. "La selección no es algo que me quite el sueño, sé que es un privilegio y una motivación estar aquí porque significa que estás haciendo las cosas bien, pero estoy igual de feliz si vengo o si no", dijo, en algo que muchos alrededor del equipo entendieron como un cierto menosprecio.
No parece que sea así. De hecho, esa frase la dijo Llorente en su retorno a la selección, con la que acumula 24 presencias desde su debut, en noviembre de 2020, todavía en pandemia, en el Amsterdam Arena. El último partido que había jugado habían sido los octavos de final del Mundial de Qatar contra Marruecos, con el resultado que no hace falta recordar. De la Fuente se olvidó de él durante más de dos años (estuvo únicamente en la pre-lista de la Eurocopa, jugó contra Andorra, pero se cayó), aunque en la búsqueda incesante de un sustituto de garantías para Carvajal, reapareció en octubre del año pasado. Y en un lugar que parecía destinado a Pedro Porro, casi más por descarte que por convicción, emerge ahora la figura de Llorente.
Elogios del seleccionador
"Marcos es un futbolista muy completo. Interpreta, entiende y desarrolla el fútbol muy bien, tanto de lateral, como de carrilero, como de mediocentro, con unas condiciones físicas y técnicas muy buenas", le elogió el seleccionador el viernes por la noche en La Cerámica. Tan contento está con él que entró en detalles. "Tal y como jugamos nosotros, aporta estabilidad y seguridad defensiva, hace muy bien las coberturas a los centrales cuando nos atacan por la otra banda, interpreta muy bien los momentos de presión y, además de todo eso, suma mucho en el grupo. ¡Fíjate, ha puesto a todos a tomar el sol, está todo el mundo ya tomando el sol como él!", explicó De la Fuente.
Porque sí, durante estos días en Las Rozas, varios compañeros le han acompañado en su rutina de tomar el sol, descalzos y sin camiseta, sólo con un pantalón corto puesto, en los campos de entrenamiento. Más o menos, aquello del Earthing que puso tan de moda Luis Enrique en su momento, y que es caminar sobre la hierba para estar en contacto con la naturaleza. Ya sea el césped o el sol.
Esos elogios del seleccionador responden a que le ha quitado un peso de encima. Aunque va a esperar hasta el final, porque en un mundo ideal sería su titular, la situación de Carvajal invita a no ser demasiado optimistas, y necesita un lateral derecho de primer nivel. Ese lugar del campo le ha traído por la calle de la amargura desde la lesión del madridista, y ahora, a dos meses del Mundial, parece haberse solucionado. Si el torneo comenzara mañana, el titular sería Llorente, cuyo despliegue físico, hacia delante y hacia atrás, se valora mucho en el staff de De la Fuente.
Es la culminación a una temporada completísima para el madrileño. Acumula 3.080 minutos este curso en el Atlético, uno de los más utilizados, con cuatro goles y cinco asistencias, combinando el lateral con el puesto de interior en el centro del campo. De hecho, en el club rojiblanco ya manejan los tiempos para ofrecerle la renovación, pues termina contrato en 2027. Lo hará con 32 años, pero ese extremo cuidado de su físico aleja las dudas al mirar el DNI. "Llegará un día, más pronto que tarde, en el que el fútbol dejará de compensarme", dijo hace poco él en sus redes sociales, explicando que el deporte profesional con es sano ni saludable. Será, en todo caso, tras el Mundial.