«Sé lo que significa llevar el maillot amarillo, afrontar la presión de las reuniones en el autobús o resistir largas horas bajo el calor... Eso me servirá para ayudar a Juan Ayuso en su objetivo de ganar algún día el Tour de Francia». Andy Schleck (Luxemburgo, 1985), el que fuera primer gran adversario de Alberto Contador, se postula para ser el nuevo guía del joven ciclista español en el equipo Trek. El que destacó como fino escalador ingresa en el departamento técnico del grupo alemán con el cargo de Director General Adjunto. Un fichaje que satisface a Ayuso, que asegura que jamás se ha sentido tan respaldado. «Ahora tengo todo el apoyo que nunca había tenido», dijo durante la concentración de pretemporada en Denia.
«Mi bagaje deportivo, unido a lo aprendido en los último 10 años como organizador de carreras, gestor y empresario me prepara para afrontar un nuevo reto en el ciclismo. Tenemos un objetivo claro y ahora necesitamos definir el camino, el plan para llegar allí», ha asegurado Schleck en una entrevista a L'Equipe.
Schleck, que ganó el Tour de Francia de 2010 por descalificación de Alberto Contador, retorna a la escuadra en la que ejerció de líder durante cuatro años. «No estoy aquí por casualidad, estoy aquí porque aún conozco la esencia de este deporte. He visto cada rincón del ciclismo, como corredor, director de mi propio grupo femenino y trabajando en tiendas de bicicletas. Quiero involucrarme en un nuevo desafío ayudar al equipo», expresó el campeón en una nota oficial del grupo World Tour con licencia germana.
Schleck, que siempre contó con el respaldo de su hermano Frank en la carretera, conoce bien el Tour de Francia. Además del triunfo por rebote de 2010 fue segundo en 2011 (ganado por Cadel Evans) y 2009 (Contador) y ganó tres etapas. En el Giro de Italia de 2007 sólo fue superado por Danilo di Luca. Se retiró en 2014 por una lesión de rodilla. En las últimas campañas ha sido uno de los impulsores del Tour de Luxemburgo.
Schleck será la mano derecha de Luca Guercilena, el mánager de Lidl-Trek, que durante este año se reunió varias veces con Ayuso y su entorno para cerrar su fichaje y que ahora se muestra feliz por contar con el que fuera compañero de Tadej Pogacar. «Fichamos a Juan por su gran talento y porque tiene condiciones para subir al podio del Tour», ha advertido el preparador italiano.
Unos halagos que enorgullecen al español, ilusionado con su nuevo destino: «Aquí estoy contento, me prometieron que reforzarían el equipo y que serían pioneros en investigación, y todo eso lo están cumpliendo». Ayuso, que abrirá la temporada en la Vuelta al Algarve y luego afrontará París-Niza, País Vasco, Flecha Valona, Lieja y Dauphiné antes del Tour, cuenta con el respaldo de un equipo muy potente. El danés Mattias Skjelmose y el británico Geoghegan Hart también optarán a las generales de las tres grandes rondas. Giulio Ciccone, Quinn Simmons, Carlos Verona, Leonnard Kamna y Patrick Konrad son gregarios de primer nivel. Jonathan Milan y Mads Pedersen pelearán en las clásicas y por anotarse victorias de etapa en Giro,Tour y Vuelta. En el equipo figuran una quincena de directores, entre ellos, el neerlandés Steven de Jongh (su intención es acudir a todas la carreras de Ayuso) y los españoles Markel Irizar, Aritz Arberas y Xabier Zabalo.
Ayuso, que salió de la mala forma de la ''dictadura'' del UAE de Pogacar y de Joxean Fernández Matxin, reaparecerá con la autoestima alta y cuidado con mimo por Schleck. «No me tomo este nuevo rol a la ligera, quiero afrontarlo con mucha seriedad y pasión. Sé que estaré menos tiempo en casa y que no podré participar en otros eventos porque mi presencia en el equipo será crucial para llevar a cabo los proyectos. Pero quiero hacerlo con seriedad y apoyar a Juan Ayuso», dice el ex corredor de 40 años.
El 2025 ciclista dejó la confirmación de un dominio como no se recordaba, la tiranía sin respuesta de un ciclista al que ya sólo juzga la historia. Pertrechado por un equipo de récord -UAE pulverizó la marca de victorias (97) del Columbia-HTC de 2009-, a Tadej Pogacar sólo le humanizó Mathieu Van der Poel en esas clásicas en las que el esloveno se empeña en encontrar sus límites. Alberto Contador recibe a EL MUNDO en Tenerife, donde acaba de presentar la Aurum Magma, el novedoso modelo de su marca de bicicletas, inspirada en el entorno natural de la isla. El madrileño imagina un 2026 de desafíos en esta época dorada de ciclismo moderno. Repasa los nombres propios que marcarán el año, con las novedades de los cambios de equipo de dos de las principales figuras: el salto del Remco Evenepoel al Red Bull-Bora y el fichaje de Juan Ayuso por el Lidl-Trek.
"Tengo ganas de conocer su calendario para 2026. Pero creo que intentará de nuevo la París-Roubaix, ya con la experiencia del año pasado, y la Milán-San Remo, a tope. Son las que faltan en su palmarés y eso le motiva. Que el ganador del Tour decida competir en el infierno de la París-Roubaix, asumir tantos riesgos, jugarse el físico... Realmente engrandece al ciclismo. Lo que no sé es si va a ser posible subir más rápido el Poggio y la Cipressa. Es prácticamente imposible, fue un espectáculo lo que vimos en esas clásicas. El Tour de Francia, como siempre, será su objetivo principal. Me gustaría que pudiera correr también la Vuelta a España, aunque tiene años por delante para volver".
"Pogacar está redefiniendo su deporte y no sé si hemos visto su máximo. Es complicado. Tiene 27 años y cada temporada tienes que dar una pequeña vuelta de tuerca más en tu rendimiento, para seguir ganando. En la mayoría de las carreras de 2025 ha sido muy superior. Pero no me atrevería a decir que hemos visto todavía al mejor Tadej".
Jonas Vingegaard
"Creo que el danés le puede volver a competir en el Tour a Pogacar. De hecho, si alguien puede, ese es Vingegaard. Hemos visto que los dos últimos años Tadej ha sido superior. Pero Jonas sabe lo que es ganar el Tour, dos veces. Es muy meticuloso, frío y tiene un gran equipo a su alrededor. Estoy seguro de que están analizando en todo lo que han fallado y en todo lo que pueden mejorar. No es ni mucho menos un corredor al que puedas descartar todavía".
Alberto Contador, durante el acto de presentación de la Aurum Magma, en Tenerife.
Remco Evenepoel
En cuanto a estructura y a bloque, Evenepoel ha mejorado mucho con el cambio de equipo, con su fichaje por el Red Bull Bora-Hansgrohe. Soudal, donde estaba, venía con la herencia de ser un equipo de clásicas. Y para las grandes vueltas prácticamente no tenía a nadie. Y encima con la mala suerte de este año de la caída de Mikel Landa en el Giro: perdió a su gregario de lujo. Ahora va a tener unos compañeros muy potentes. Ya hemos visto, un ciclista que hizo podio en el Tour como Florian Lipowitz, además de Primox Roglic y alguno más. Es un salto importante para Remco. Ahora va a depender de cómo él pueda seguir mejorando.
Van der Poel
No sé qué decir de Van der Poel. El otro día vi un entrenamiento a pie de él (completó 10 kilómetros corriendo a 3:22 de media)... y es que está para competir en atletismo. Es un portento. Tenemos que disfrutarle. Son impresionantes los zapatazos que da y siempre hay varios momentos en el año en los que nos deleita. Es un corredor único.
Juan Ayuso
Juan tiene talento, es indudable. Y se va a un equipo muy bien organizado y estructurado. Con grandísimos profesionales detrás. Mi último año estuve allí (en 2017, cuando el Lidl-Trek se llamaba Trek-Segafredo), los conozco bien, porque la gran mayoría continúan en el proyecto. Lo podríamos poner sin problema como el segundo o tercer equipo a nivel mundial en cuanto a resultados. Quizá en grandes vueltas sí que estaban un poco más desvinculados últimamente. Pero con la llegada de Ayuso eso va a cambiar, le van a dar buen apoyo, con un gran bloque. Si sigue evolucionando, puede ser un gran año para él.
El futuro
La proyección y el estatus tanto de Isaac del Toro como del Paul Seixas, si pueden llegar a ser el relevo de Pogacar, lo dirá el tiempo. Son corredores tan jóvenes (22 años el mexicano, 19 el francés) que no sabemos su margen de mejora ni cómo van a evolucionar. Si van a ser escaladores puros del Tour de Francia o se van a quedar más en un perfil de Vuelta a España o Giro de Italia. Porque realmente, la montaña del Tour, sus etapones, son los que marcan la diferencia.
El mejor fisio del mundo moldeó sus manos lavando vasos en el restaurante de su padre. «Yo ayudaba a mi familia en lo que podía. Pasé muchas horas entre platos y mesas». Más de 40 años después, el asador donde creció Marcelino Torrrontegui (Albandi, 1964) sigue ofreciendo fabulosos chuletones txogitxu, cordero a la estaca y entrecot de vaca vieja. Una clientela fiel que acude allí tras disfrutar de las playas del concejo asturiano de Carreño en las que Torron también trabajó de socorrista. «Antes de ser auxiliar de ciclismo me buscaba la vida mientras hacía un módulo de Deportes», afirma el masajista más experto del próximo Tour de Francia, que arranca el sábado en Lille. Será la undécima edición de la Grande Boucle que afronta el asturiano, ahora en el Movistar. También es colaborador del Comité Olímpico Español (COE), la Federación de Fútbol (RFEF) y profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga (UMA).
Este fisio de sonrisa permanente trabajó en el Málaga CF durante 21 temporadas, acudió a ocho Juegos Olímpicos (cinco con la Federación de Ciclismo y tres con el COE), 26 Mundiales de ciclismo, cuatro Juegos del Mediterráneo, 13 Vueltas, 10 Tour y cinco Giros de Italia. Por sus manos han pasado futbolistas, atletas, nadadores, ciclistas, balonmanistas, karatecas, piragüistas, golfistas, esquiadores. La relación de ilustres es extensa: Craviotto, Llaneras, Hierro, Chema Olazábal, Van Nistelrooy, Valverde, Contador, Rominger, Freire, Delgado, Olano, Isco, Joaquín, Frankie Fredericks, Chema Martínez, Cubarsí, Francescoli, Juan Ayuso, Viran Morros, Aguinagalde, Darío Silva, Zulle, Virenque, Rafa Lozano, Garralda, Barrufet, Entrerríos, Hugo González, Jessica Vals, Carmen Weiler...
Tras disfrutar de varios días de descanso, este martes hará las maletas para marcharse a Lille con el Movistar para preparar la salida del Tour.
Torrontegui comenzó en el ciclismo en la Vuelta a España de 1988, en el Clas de José Manuel Fuente. «Recuerdo que la salida fue en Tenerife y que saltamos a Las Palmas. Me incorporé al equipo de El Tarangu gracias a la ayuda de Carlos Muñiz, ciclista y amigo mío de Candás. Aquella Vuelta la ganó Sean Kelly y el primer neoprofesional clasificado fue, precisamente, Muñiz. Yo tenía 23 años y ya me apasionaba el deporte. Esa pasión proviene de mi entorno de juventud, en Candás. Esta localidad está declarada por el COE Villa de Olímpicos, porque es el pueblo de España con más olímpicos por habitante. Allí nacieron, entre otros, Herminio Menéndez, Julio Alberto, López Carril, Enrique Rodríguez Cal o Carlos Prendes», dice mientras pasea por Candás, antes de la sesión de fotos en las instalaciones de Mareo del Sporting de Gijón que ilustra este reportaje.
Torron debutó en el Tour de Francia en 1991, el primero ganado por Miguel Indurain. Desde entonces, el carismático fisioterapeuta y el campeón navarro mantienen una relación cercana. «Somos de la quinta del 64 y hemos coincidido muchas veces, aunque nunca compartimos equipo. Él estaba en el Banesto y yo en el Clas, con Tony Rominger. En la selección español estuvimos juntos, pero nunca le traté. Él tenía su propio masajista, Vicente Iza. Sí traté a Perico Delgado, Óscar Freire o Alberto Contador, pero nunca a Miguel. Estuve con Indurain en los Juegos de Atlanta, cuando ganó el oro en la contrarreloj, y Abraham Olano, la plata. Mi primer Mundial fue el de Stuttgart de 1991, cuando Indurain fue bronce. También estuve en el histórico Mundial de Duitama de 1995, donde logró el oro en la contrarreloj y la plata en la ruta, con Olano primero. En la actualidad, cuando Miguel pasa por Asturias nos vemos. Últimamente bromeamos sobre que ya va siendo hora de que toque sus músculos», explica el técnico, de 61 años.
Federer y Nadal
Torron fue el hombre de confianza del suizo Rominger, conquistador de tres Vueltas y adversario de Indurain en la carretera y en la pugna por el récord de la hora. «Tony y Miguel fueron rivales y ahora son amigos. Son como Federer y Nadal. Se respetan, tienen una buena relación».
Las manos mágicas del asturiano cuidaron a grandes corredores del Clas, como Olano, Escartín, Mauleón, Ruiz Cabestany, Rominger, Suárez Cueva..., con los que mantiene amistad. «Ellos tienen la costumbre de juntarse todos los años para cenar durante una etapa de la Vuelta. Desde 1988 organizamos partidos de fútbol-playa a los que viene gente como Luis Enrique. Lucho es un gran entrenador y una persona majísima, pata negra, un friki del ciclismo».
Con su paisano Samuel Sánchez comparte complicidades. Las abuelas de ambos eran primas. «A Samu le conozco desde chaval, cuando venía a veranear a Albandi. Yo le vaticiné que sería campeón olímpico. En 2007, un año antes de la carrera en ruta de los Juegos de Pekín, fuimos a ver el recorrido y le dije que el trazado le venía a huevo para ganar. Aquel equipo, con Sastre, Freire, Valverde, Contador y Samu fue fabuloso», recuerda.
JORGE PETEIRO
Las manos prodigiosas de Marcelino han cuidado a miles de deportistas. El que más le impactó, por su elasticidad y fortaleza, fue el canadiense Mark McKoy, campeón olímpico de 110 vallas en Barcelona'92. Entre los ciclistas destaca el motor de clasicómanos como Bortolami, Baffi o Museeuw. Los músculos de Freire también le sorprendieron, como las piernas de los futbolistas Salomón Rondón y Julio Baptista. Dice que quien mejor supo sacar provecho a su físico fue Fernando Escartín.
Asegura que el ciclismo actual atraviesa por un momento espléndido y que Tadej Pogacar es un fenómeno: «Le vi el pasado año en el Tour y me sorprendió. El ciclismo de ahora no da tregua. Las etapas son más cortas y todos van a toda hostia, no frena nadie. Los técnicos y auxiliares no tenemos tiempo para tomar un bocadillo. La tecnología ha mejorado mucho el rendimiento de los corredores».
Pocos en el deporte español empatizan tanto como este extrovertido asturiano. «Me dicen que soy el mejor masajista del mundo, pero yo respondo que tengo la suerte de trabajar con gente muy buena. Yo, por mi manera de ser, siempre genero buen rollo y caigo bien a la gente, y eso influye».
La depción del Málaga
Durante sus 37 años en el alto nivel han abundado los éxitos. Las decepciones fueron mínimas, pero dolorosas. Las heridas provocadas por el despido del Málaga ya cicatrizaron, aunque quedaron marcas: «En el Málaga me dejé media vida, medio corazón. Me tuve que marchar por unas diferencias económicas mínimas. Me di cuenta de que no me querían en un sitio donde trabajé más de 20 años. Salí noqueado. Estuve muerto, pero reviví. Después de irme se me abrieron muchas puertas».
En plena pandemia, Torron dice que se reinventó. Estudió podología, se doctoró en Fisioterapia y se incorporó a la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga: «Llegué para cubrir una baja, y ahí sigo, impartiendo clases. La docencia es una carrera de fondo. Me gusta, pero al principio me costó, porque yo hablaba con las manos, luego me he ido soltando. Ahora, hasta doy ponencias en el Master de Fisioterapia de la Escuela Universitaria UAX Rafa Nadal o el Máster de Fisioterapia del Real Madrid. Soy como una hormiguita. Cumplo mis sueños. Trabajo con chavales, eso me mantiene joven».
«Tengo la suerte de que la UMA apuesta por la transferencia del conocimiento de sus profesionales, lo que posibilita que pueda colaborar de forma activa con Movistar, con el que tengo un contrato Otri, y al mismo tiempo cumplir con mis obligaciones docentes e investigadoras en la Facultad de Ciencias de la Salud», añade.
JORGE PETEIRO
A sus 61 años, Torron quiere ser agradecido: «Cuando te vas haciendo mayor te acuerdas de la gente que te ayudó. Yo estoy muy complacido con Eusebio Unzúe. Un día necesité salir de casa y él estaba allí. Siempre tuve la fortuna de contar con la comprensión del Málaga, que me permitía ir a los Mundiales y a los Juegos Olímpicos. También estoy muy agradecido a Alejandro Blanco por la oportunidad de trabajar en el COE. Él me rescató de la crisis que tenía, lo pasé mal. Yo sé bien lo que supone estar en primera línea y de ponto el teléfono deje de sonar».
Hijo futbolista e hija nadadora
La genética y el entorno profesional indicaron, inevitablemente, el camino a seguir. La actividad deportiva domina el entorno familiar de Torrontegui. Los hijos del fisio asturiano se han criado entre balones, raquetas y bicis, por eso no extraña que Samuel y Carlota se hayan decantado por el deporte. Los tres, siempre mimados por Susana, la filóloga inglesa, la madre, la compañera, la que sostiene todo el edificio.
Samuel, que tiene 20 años, sobresale en las categorías inferiores del Sporting de Gijón, en el equipo C. El fútbol le atrapó desde niño. Comenzó en el Málaga y allí estuvo durante nueve temporadas, en las que coincidió con Dean Huijsen, el nuevo central de la selección española y del Real Madrid. «Estuvieron juntos en alevines, cadetes e infantiles. Son buenos amigos. Yo mantengo contacto con los padres de Huijsen, unos holandeses muy majos que abrieron negocio en Málaga», dice Marcelino, un padre encantado con los goles y el desempeño de su hijo: «Samuel juega de delantero, es bueno, pero a mí lo que gusta es su madurez. Entrena, juega, se cuida y estudia segundo de Ingeniería Mecánica. No es raro verle a las 12 de la noche con libros o estirando», recalca el fisio del Comité Olímpico Español.
El Almería quiso ficharle, pero él prefirió seguir en el Sporting. En su trayectoria ha mostrado sus excelentes dotes de goleador, con buen manejo de ambas piernas y juego de espalda. «Tiene futuro, pero es un poco pupas, siempre le pasa algo», dice el progenitor.
Carlota apostó por la natación, triunfando en los campeonatos autonómicos y nacionales. Se formó en el Club Natación Inacua de Málaga y en 2021 fichó por el CN Santa Olaya de Oviedo. En 2021, con 18 años, se proclamó campeona de España de 200 mariposa, lo que le sirvió para obtener plaza para el Europeo de Budapest, torneo en el que logró colarse en las semifinales, terminando en el puesto 14 del top-16.
Torrontegui destaca que Carlota, de 22 años y estudiante de Derecho, tiene mucha fuerza de voluntad: «Durante muchos años se levantaba a las cinco y media de la mañana para entrenar en el CETD de Málaga. Creo que venirnos a Asturias frenó su progresión. Uno de mis sueños era compartir unos Juegos Olímpicos con ella».
Roma rindió multitudinario homenaje al Giro, su patria ciclista. La afición italiana es la más entusiasta y leal del mundo, acaso porque fueron italianos y rivales los primeros verdaderos gigantes de la ruta: Costante Girardengo y Alfredo Binda. Los siguientes, también hermanados en la grandeza universal y el antagonismo local, se llamaron Fausto Coppi y Gino Bartali.
Unos y otros hicieron nacer en sus compatriotas un fundacional sentimiento de orgullo que se instaló para siempre en el alma deportiva nacional y alcanza en el interés, en la pasión por la corsa rosa, tan perfecta rima, su máxima expresión. Tanto apasionamiento condujo en no pocas ocasiones a comportamientos no del todo limpios en los despachos y el pelotón.
La entrega de los italianos al Giro es todavía mayor, si cabe, que la de los franceses al Tour. Y, desde luego, que la de los españoles a la Vuelta. Desigual, por añadidura, según las regiones. En el ciclismo, Euskadi es la Italia de España.
El Giro es con diferencia la más endogámica de las tres mayores rondas por etapas. Lo han ganado 69 veces los italianos con 44 corredores distintos. El Tour, 32 veces los franceses con 21. Y la Vuelta, también 32 veces los españoles con 24. Los ciclistas italianos han antepuesto, como una vocación y un deber, el Giro al Tour y a la Vuelta. Muchos, incluso, han sumado más participaciones en el Giro que en el Tour y la Vuelta juntos.
No ocurre lo mismo con franceses y españoles, que no han hecho de su gran ronda nacional el núcleo indiscutible, innegociable de sus trayectorias y apetencias. Sin ir más lejos, por estos nuestros pagos, Bahamontes, Indurain y Contador corrieron más Tours que Vueltas. Delgado empata a 11. Son casos plenamente significativos y ampliables.
Comparado con su propia historia, el ciclismo italiano se halla hoy inmerso en un perceptible bache. Ha resistido regular la globalización. No hay equipos italianos entre los 18 de la máxima categoría, aunque sí corredores de esa nacionalidad en sus filas. No con los mayores galones, empero. Objetivamente, ningún italiano podía aspirar a ganar este Giro, pese a que la tierra propia presta alas y el aire natal es más nutricio. No existe un Vincenzo Nibali, último italiano en vencer en el Tour (2014) y el Giro (2016).
No se le aproximan Caruso (37 años), Ulissi (35), Cattaneo (34), Formolo (32) y Ciccone (30). Ni los menos veteranos Fortunato (29) y Scaroni (27). Fabio Aru, ganador de la Vuelta en 2015, segundo en el Giro ese mismo año y tercero en 2014, pudo formar con Nibali un dúo estelar. Pero fue aceleradamente a menos y se retiró aún joven, a los 31 años. Nibali, el más internacionalista de los italianos, fue, no obstante, fiel al Giro. Participó en 11 ediciones, por nueve del Tour y cinco de la Vuelta.
Italia se ilusiona actualmente con Antonio Tiberi (23 años) y Giulio Pellizzari (21). El tiempo dirá. Entretanto, se apoya en sus dos mayores estrellas: un rodador de lujo, Filippo Ganna, y un sprinter de alta gama, Jonathan Milan. Con ellos los tifosi, optimistas por tradición y convicción, combaten la nostalgia, calman la impaciencia y alimentan la esperanza.
Alejandro Valverde (Las Lumbreras, 45 años) hace dos años que se retiró del ciclismo, pero sigue tan fino como un profesional, corre pruebas de gravel y ejerce como embajador del equipo Movistar. El miércoler, en la sede del CSD, fue presentado como nuevo seleccionador español masculino y gran estandarte de la Federación Española, presidida por José Vicioso. También fue presentado el resto del organigrama deportivo: Félix García Casas (director técnico), Jose Luis de Santos (director técnico adjunto), Javier Alonso (seleccionador de trial), Javier Ruiz de Larrinaga (ciclocrós), Juan Peralta y Javier Zahonero (pista), Pierre-Henri Sauze (BMX), Eleuterio Anguita (ruta junior) y Pascual Orengo (ruta sub'23), Gema Pascual (seleccionadora de carretera féminas), Anna Villa (seleccionadora masculina y femenina de BTT) y Begoña Luis (paralímpicos). Todos acapararon protagonismo, pero ninguno como Valverde, que estrena cargo saltándose todos los plazos, privilegio de un mundialista con un palmarés incomparable.
Ha sido nombrado seleccionador de élite sin haber ejercido, ni siquiera, como director de equipo ¿Cómo puede convencer a los que dudan sobre sus capacidades técnicas?
Yo vengo con una ilusión tremenda. Quiero devolver al ciclismo algo de lo mucho que me ha dado. Lo que puedo ofrecer es mi experiencia en los Mundiales, tengo siete medallas; un oro, dos platas y cuatro bronces, más que nadie.
Ha tardado varios meses en hacer oficial su nombramiento ¿Hubo problemas para negociar con Movistar?
No hubo problemas, lo que pasaba es que había que compaginar el cargo con mis actividades en Movistar. Desde el principio estaba cantado que firmaría como seleccionador.
El puesto de seleccionador no compensa económicamente a ex corredores de élite como usted.
No compensa. Yo he aceptado este puesto porque me gusta el reto y porque puedo contar con una gran generación de corredores. A nivel mundial hay un gran ciclista, Tadej Pogacar, que es muy superior al resto, pero también hay sitio para otros.
¿Usted destacó como ciclista valiente, ofensivo. Esa filosofía la aplicará como seleccionador?
Siempre me gustó estar adelante, pero no hay que atacar por atacar, hay que actuar con cabeza y saber moverse. Mi rol consistirá en formar un buen grupo, que los corredores se lleven bien.
El bloque como gran apuesta.
Lo importante en la selección es formar un grupo compacto, que todos vayan en la misma dirección, que vengan con las ideas claras. Yo gané muchas veces, pero también trabajé para que vencieran Óscar Freire, Purito Rodríguez o Samuel Sánchez. La unión hace la fuerza.
¿Juan Ayuso será el líder de la selección?
Ayuso es muy bueno. Ha comenzado la temporada muy fuerte, ganando carreras en Italia. Su gran rival lo tiene en su propio equipo, Pogacar. Tenemos una gran hornada de corredores que van a demostrar la valía del ciclismo español, ahí están Ayuso, Pablo Torres, Enric Mas, Ivan Romeo, Roger Adriá, Javier Romo, Adriá Pericas...
Juan Ayuso, ganador de la Tirreno-AdriáticoR. BettiniEFE
Hay chavales con gran futuro, pero parece complicado igualar aquella época dorada con usted, Contador, Freire o Purito. Nadie como usted es capaz ganar en todos los escenarios.
Hay gente con mucho nivel y todo irá llegando, ya vamos recuperando los buenos momentos. No es cuestión de comparar, cada uno tiene sus características. Muchos dicen que aún no podemos ganar un Tour de Francia, pero el ciclismo no es sólo lograr un Tour, hay otras carreras muy bonitas.
Se estrenará en el Mundial de Ruanda, siempre que la guerra que asola a ese país no lo impida. ¿Ha visto el recorrido del campeonato?
El Mundial del Ruanda es muy exigente, más duro que el de Innsbruck, en el que gané la medalla de oro. He visto el recorrido por vídeo y tengo previsto ir a Kigali para verlo in situ, grabarlo y rodar con la bici. Nos beneficia tener el mismo huso horario, nos desplazaremos allí lo más tarde posible. Nosotros tenemos gente que se amolda bien a ese trazado, contamos con opciones, que se consigan medallas ya es otra cosa. Quiero hacer una concentración con los corredores antes de afrontar el campeonato, a ver si es posible.
¿Ya tiene pensado quién ejercerá de capitán de ruta, que actúe como director, porque en el Mundial no hay pinganillos?
Yo puedo planificar cualquier estrategia, dar instrucciones, pero luego son los ciclistas los que toman las decisiones. Tiene que haber un líder que sepa leer la carrera. Todavía queda mucho para el Mundial, ya veremos. Cuando yo estaba tenía a Imanol Erviti como capitán, ahora también hay gente válida para esa función, como Enric Mas o Mikel Landa. A mí me gusta mucho Iván Romeo, es muy inteligente, dentro y fuera de la carretera. Ya le he dicho a Eusebio Unzué que me recuerda a Miguel Indurain. Tengo mucha confianza en él, siempre quiero tenerlo a mi lado, sube y contrarrelojea muy bien, de un año para otro ha crecido mucho y sabe leer muy bien las carreras.
¿De qué seleccionador guarda mejor recuerdo?
Me entendí fenomenalmente con Javier Mínguez y Pascual Momparler. Con José Luis de Santos también mantuve buena relación, y con Paco Antequera empezó todo. No tengo nada que reprochar a nadie, al contrario, estoy muy agradecido a todos.
Una Vuelta internacional y con reclamos suculentos. Javier Guillén se ha inventado una ronda atractiva para cautivar a público y corredores en 2025. La prueba, presentada este jueves en el Palacio Municipal de IFEMA de Madrid, apostará por un perfil montañoso y pujará fuerte por contar con Tadej Pogacar, la guinda para el 90 aniversario de una carrera que se vistió de gala con la asistencia de una quincena de ganadores: Pedro Delgado, Alberto Contador, Fabio Aru, Chris Froome, Nairo Quintana, Laurent Jalabert, Alex Zülle, Roberto Heras, Ángel Casero, Álvaro Pino, Melcior Mauri, Agustín Tamames, Abraham Olano y Marino Lejarreta.
Pogacar ha asegurado que acudirá al Tour de Francia para sumar su cuarto título y ha dejado la puerta abierta a su presencia en la carrera de Unipublic. El nuevo fenómeno del ciclismo, tras imponerse el pasado año en el Giro de Italia, quiere adornar su palmarés con un triunfo en la tercera gran cita por etapas. El esloveno atesora un grato recuerdo de su única participación en la Vuelta, en 2019, cuando finalizó tercero, tras Primoz Roglic y Alejandro Valverde, y se anotó tres triunfos, en las cimas de Els Cortals d'Encamp, Machucos y Plataforma de Gredos. Entonces sólo tenía 21 años y aquel fue su bautismo en las grandes rondas.
La presencia de Pogacar impulsaría los índices de audiencia a las cotas más altas de las últimas temporadas. Su repercusión sería superior a la edición de este año, ganada por Roglic, que ya ha anunciado que no defenderá su título porque se centrará en el Giro y el Tour. Guillén espera a Pogacar y se ilusiona con el regreso de El Angliru. El coloso asturiano, dos años después, volverá a presidir la etapa reina. Será la décima ocasión en la que se ascenderá el emblemático puerto, hollado por primera vez en 1999 por Chava Jiménez.
Cuatro etapas en Italia
La ronda arrancará el 23 de agosto y finalizará el 14 de septiembre en Madrid. El telón se levantará en Italia, en la zona del Piamonte. Esta será la sexta ocasión en la que la salida se realice en el extranjero y la primera desde Italia. Antes se partió de Lisboa (1997 y 2024), Assen (2009), Nimes (2017) y Utrecht (2022). En 2026 saldrá de Mónaco.
La jornada inaugural de esta 80ª edición (90 desde que nació) partirá de Torino-Reggia di Venaria y terminará en Novara en una jornada de 183 kilómetros, con subida a Bienca-Tomalino. La segunda se iniciará en Alba y concluirá, 157 kilómetros después, en Limone Piemonte, en lo que supondrá el primer final en alto de la carrera. La tercera etapa, ya en territorio de los Alpes, se disputará entre San Maurizio Canavese y Ceres, con ascensión al Issiglio. La cuarta etapa empezará en Susa, localidad cercana a la frontera con Francia.
Luego habrá un traslado hasta Figueres, con una crono por equipos de 20 kilómetros, y un paso por los picos montañosos de Andorra. El recorrido continuará en la zona septentrional de la península, con finales en Cerler, Valdezcaray, Larra Belagua y Bilbao (con doble ascensión al Vivero y selección definitiva en Pike Bidea). En la etapa 13ª llegará El Angliru y un día después, final en la Farrapona. La 17ª terminará en el alto del Morredero, la 18ª será una crono individual de 26 kilómetros en Valladolid. La resolución final, como ha sucedido en numerosas ocasiones, será en la Sierra de Madrid y Segovia, con una jornada con salida en Robledo de Chavela y meta en la Bola del Mundo. La bajada del telón, en la clásica etapa por las arterias centrales de Madrid.
El ángel de la guarda del nuevo demonio del ciclismo empezó jugando al fútbol, pero abandonó el balón a los 12 años cuando un entrenador de ciclismo visitó su escuela. «Probé la bici y me gustó». Desde entonces, el polaco Rafal Majka (Zegartowice, 1989) inició una carrera meteórica. En 2011, con 21 años, fue invitado por el equipo Saxo Bank a un stage en Mallorca, en un entrenamiento de comienzo de la temporada fue el único que consiguió aguantar a Alberto Contador en una subida. Bjarne Rijs decidió contratarle de inmediato.
A sus 34 años, este escalador que siempre albergó la idea de conquistar una de las tres grandes rondas por etapas, ha sabido reinventarse como escudero de calidad de Tadej Pogacar en este Giro que afronta su recta final. Nunca falla, siempre protege a su jefe en los momentos decisivos de la carrera. Los rivales le temen, porque saben que en las rampas más exigentes toma las riendas del pelotón e impone un ritmo machacante para minar energías y catapultar al esloveno. Siempre es así, todos lo saben, pero nadie puede evitarlo. Lo hizo ayer en el Passo Broncon y antes en las llegadas a Monte Pana, Livigno o Patri di Tivo.
El suyo es un trabajo sacrificado, poco vistoso pero muy apreciado por los directores. Una labor que Majka desempeña como ninguno tras asumir un costoso proceso interior. Y es que él, por condiciones, podría considerarse superior a los dos principales perseguidores de Pogacar en la general: el colombiano Daniel Martínez, con corto palmarés en las tres grandes, y el galés Geraint Thomas, que hace tiempo ofreció la mejor versión de sí mismo.
Y es que el protector de Pogacar atesora una brillante hoja de servicios y también un pasado con pretensiones. Aprendió con los mejores. Fue gregario de Alberto Contador en Saxo Bank y en el Tinkoff, grupo en el que también coincidió con Peter Sagan, Iban Basso o Roman Kreuziger. El equipo patrocinado por el impulsivo magnate ruso Oleg Tinkov se convirtió en una olla a presión por la permanente exigencia de resultado. Los abandonos de Contador en el Tour de 2014 y el quinto puesto en la edición de 2015 hicieron crecer a Majka en el escalafón. Algunos le acusaron de traidor y de velar sólo por sus intereses. Desde que llegó al Saxo Bank se consideró un ciclista de largo recorrido. Ganó el Premio de la Montaña del Tour de 2014 y fue tercero en la Vuelta a España de 2015 y quinto en el Giro de 2016. Es un ídolo en su país tras conseguir la medalla de bronce en la prueba en ruta de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016.
En 2021, cuando Joxean Fernández Matxin le convenció para fichar para el UAE, consumó una apoteósica escapada en la Vuelta a España, con un triunfo en El Barraco tras una fuga de 125 kilómetros.
Majka se muestra satisfecho con ser el guardaespaldas de Pogacar, un corredor al que admira: ''Tadej es un gran líder, no sólo por sus cualidades ciclistas, también en el trato personal, siempre correcto y agradecido. Cuando él forma parte del equipo, noto que el nivel de todos es mejor''. Unas palabras que coinciden con las de Matxin: ''Pogacar no es un campeón, es un líder que siempre está atento a sus compañeros. Si el gana siempre reparte con ellos''. En el UAE deslizan que líder del Giro quiere regalar una etapa a su guardián, las jornadas de mañana y el sábado son las más propias.
«Lo mejor de mi trayectoria deportiva es el bronce en Río de Janeiro de 2016, subir al podio del Premio de la Montaña del Tour de Francia y correr con Pogacar en su segundo triunfo del Tour de Francia», apunta el polaco, siempre abriendo camino a la maglia rosa del Giro.
PABLO DE LA CALLE
@Pablodelacalle
Madrid
Actualizado Martes,
19
diciembre
2023
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