Judit Polgar y lo que el documental 'La reina del ajedrez' no cuenta: del peso de Kasparov al papel de los padres

Judit Polgar y lo que el documental ‘La reina del ajedrez’ no cuenta: del peso de Kasparov al papel de los padres

La biografía de Judit Polgar pedía a gritos una película. La única ajedrecista que ha estado en el top 10 absoluto no es solo una deportista excepcional. Al igual que sus dos hermanas mayores, Judit es el fruto de un experimento. Polgar 3.0 es una creación artesanal de Laszlo y Klara, dos profesores húngaros que pretendían demostrar que los genios no nacen, sino que se hacen. La lotería genética estuvo de su parte, pero el resultado fue un éxito indiscutible. Tres de tres.

La propia Judit Polgar (Budapest, 1976) declaró en una entrevista que su vida le parecía mucho más interesante que la de Beth Harmon. La heroína de ficción pelirroja, como ella, se hizo inmensamente popular durante la pandemia, cuando ‘Gambito de dama’ alivió el confinamiento de millones de personas. Netflix ha vuelto a repetir la jugada con ‘La reina del ajedrez’, película dedicada a la vida de la ajedrecista.

En solo unos días desde su estreno, el pasado día 6, ‘La reina del ajedrez’ se ha colocado en el top 10 de títulos más vistos en todo el mundo. El documental de Rory Kennedy gustará a los aficionados y a quienes no distingan una torre de un alfil. Tiene ritmo, imágenes documentales de excepcional interés y el testimonio de todos los miembros de la familia Polgar, además del de Garry Kasparov y tres expertos bien seleccionados: la gran maestra femenina Anna Rudolph, también húngara, el GM Maurice Ashley y Dirk Jan ten Geuzendam, editor de la revista ‘New in Chess’.

La propia directora y guionista mostró su asombro ante el hecho de que no existiera ya una película sobre su biografiada. «Me quedé atónita con su carrera... Me sorprendió no conocer su nombre. Luego investigué su trasfondo y me enganché». Eso mismo le ocurrirá al espectador, porque el relato no aburre nunca, ni siquiera cuando explica los entresijos de alguna partida, aunque el material utilizado en las imágenes que no son de archivo -los relojes, sobre todo- no está a la altura. La mayor ventaja de la cinta es su personaje central: Judit no solo es real, sino que tiene dos hermanas, Susan y Sofia, que podrían ser objeto de otras dos películas. Por desgracia, Tevis no dejó escrita ninguna continuación de su ‘Gambito de dama’ y los intentos de contarnos nuevos episodios de la vida de Beth Harmon no han prosperado.

Errores y omisiones

Hechas las presentaciones y alabanzas oportunas, también se pueden señalar pequeños defectos en ‘La reina del ajedrez’, más allá del material descartado por causas naturales en la sala de montaje.

Para empezar, el guion está desequilibrado, por el peso de Garry Kasparov. Judit Polgar fue número uno del ajedrez femenino durante 26 años, desde los 12 hasta que se retiró, más tiempo que ninguna otra deportista. También superó el récord de Bobby Fischer como gran maestro absoluto más precoz de la historia, antes del impulso de la IA, y derrotó a todos los grandes campeones de su época. La película, sin embargo, despacha casi todos sus logros con algún rótulo informativo, mientras las imágenes se centran en su rivalidad con Garry Kasparov. Solo vemos las partidas que jugó (y en general perdió) contra el Ogro de Bakú.

El ardid narrativo es lícito. Kasparov ejerce de villano de la historia, le añade emoción. El exruso es mostrado como un genio prepotente y machista, que adquiere un protagonismo exagerado. Para empezar, él es quien nos explica en qué consiste el ajedrez. Es un ‘mansplaining’ de manual. Luego, tiene tiempo incluso de contarnos cómo aprendió a jugar. En los títulos de crédito se repite el festival. Para que comprendamos la gesta de una niña en un mundo masculino, vemos a Fischer, a varios hombres más jugando y a Garry, por supuesto, que parece el personaje central. La cámara se recrea en los ejercicios físicos del macho alfa y le cuesta apartar la mirada de su torso peludo.

Esta fascinación contrasta con la fugacidad de los planos dedicados a otros campeones, como Karpov, Anand y Topalov, con los que también jugó Polgar a menudo, y con mejores resultados. Esas batallas se omiten, como si carecieran de importancia.

Machismo recalcitrante

En la película, vemos a Fischer decir barbaridades sobre las mujeres («Son jugadoras espantosas. Supongo que no son tan inteligentes»), Viktor Korchnoi califica a Judit como «una jugadora de café» y el propio Kasparov dice que «no son capaces de sostener una lucha prolongada». Es cierto que luego rectifica, hasta cierto punto, y con el tiempo acepta a Judit como «uno de los nuestros».

Tan grave o más que las palabras pueden ser los gestos. En el Magistral de Madrid de 1994, donde Judit venció de forma inapelable, se dice que cuatro grandes maestros se negaron a darle la mano tras perder contra ella, pero se omiten los nombres con sobreprotectora piedad.

Educación en casa

La vida familiar de los Polgar está presente a lo largo del metraje, pero también se olvidan detalles cruciales. Los padres no fueron visionarios irresponsables, aunque el papel de Laszlo está descrito con una ambigüedad calculada. Nos ocultan que ambos eran profesores y decidieron no escolarizar a sus hijas con cierto conocimiento de causa. También se esconde que las tres eran políglotas y que en su modesto apartamento no solo entraban entrenadores a todas horas. Era frecuente que aquel piso de Budapest acogiera a ajedrecistas de cualquier país. Además de generosidad y de una forma de compensar la prohibición de viajar con la que fueron castigadas por el régimen comunista de Hungría, ese contacto humano las ayudaba a mejorar su ajedrez y a practicar idiomas.

Entre los invitados, sobresale el gran campeón Bobby Fischer, quien pasó una buena temporada refugiado en su casa, cuando era perseguido por el gobierno de Estados Unidos. Son hechos más que relevantes, que tampoco aparecen citados en ‘La reina del ajedrez’.

La FIDE, en el limbo

Una de las omisiones más graves atañe a la FIDE. La película cuenta las amenazas del Gobierno húngaro a las Polgar, ametralladoras incluidas, pero no la complicidad de la Federación Internacional, que no dio amparo a aquellas niñas prodigio. Las chicas lograron cambiar la historia por su cuenta, sin ayuda institucional, al lograr el oro olímpico en Salónica cuando solo tenían 12, 15 y 19 años. De la Federación Internacional, de hecho, apenas vemos de refilón a su presidente, Florencio Campomanes (sin citarlo), en la inauguración de la Olimpiada.

Queda raro, porque la FIDE fue un enemigo recurrente de la familia, sobre todo cuando impidió que Susan Polgar participara en el ciclo por el Campeonato del Mundo masculino, pese a que fue la primera mujer en clasificarse. Esta injusticia histórica obligó a cambiar el reglamento, pero no fue la única. Todas las ajedrecistas del mundo, salvo Susan, fueron beneficiadas con una subida de puntos en la clasificación internacional; la húngara dominaba con demasiada holgura gracias a su gran «ventaja», jugar en competiciones masculinas.

No todos los olvidos van contra las hermanas. Para no empañar la épica de la victoria de Judit contra Kasparov (Moscú, 2002), no se explica que se produjo en una partida rápida y no en una de duración clásica. Fue un hito en la carrera de la jugadora que no era necesario exagerar.

Trampa en Linares

Se cuenta mejor, para desgracia de Kasparov, el episodio en el que el ruso cambió una jugada de caballo, en Linares, después de soltar su pieza durante una fracción de segundo. El campeón queda retratado, sobre todo porque tres décadas después sigue sin pedir perdón ni admitir los hechos del todo. «No creo que hiciera nada malo», dice aún, con lo socorrido que habría sido parafrasear la maradoniana «mano de Dios».

Frente a todos estos comportamientos perfectamente tachables, Judit Polgar se gana al público y hace perdonar todos estos olvidos con su arma infalible: una sonrisa sana y maravillosa, exenta de rencor. Es difícil oírla hablar mal incluso de las personas que peor la trataron. Siempre se tomó los obstáculos con deportividad, sabedora de que superarlos la haría aún más fuerte. Solo así se explica una carrera irrepetible.

Carlsen, Nakamura y GothamChess proponen cambiar el rumbo del ajedrez: "¿Cómo es posible que no tengamos patrocinadores de relojes?"

Carlsen, Nakamura y GothamChess proponen cambiar el rumbo del ajedrez: “¿Cómo es posible que no tengamos patrocinadores de relojes?”

Acortar las partidas y suprimir los incrementos, para hacerlas más dramáticas, y monetizar de una vez el segundo deporte más practicado son algunas de las propuestas que Magnus Carlsen, Hikaru Nakamura y Levy Rozman lanzaron el martes en el ICE Barcelona. Los números uno y dos del mundo también criticaron el rumbo actual de la FIDE, con matices, y jugaron una partida a la ciega que fue narrada en vivo por GothamChess, nombre por el que siete millones de personas conocen a Rozman. Justo antes, los tres tenores del tablero hablaron con EL MUNDO y ampliaron las ideas expuestas en su charla para el público de la feria.

El escenario evidenciaba la pujanza del sector del juego. La Fira de Barcelona era un babel de lenguas con decenas de miles de visitantes. A unos pocos metros, Luis Figo y Alessandro del Piero protagonizaban su propio evento, a simple vista menos intelectual. A este lado de la riada humana, Nakamura se mostraba más crítico que Carlsen, reconciliado en algunos de sus frentes con la Federación Internacional tras sus recientes polémicas. Ninguno mostró, en todo caso, demasiado entusiasmo por la organización presidida por Arkady Dvorkovich.

Para saber más

Entre unas actividades y otras, unos pocos aficionados lograron un recuerdo imborrable, al poder jugar contra sus ídolos partidas relámpago, de tres minutos. Los astros no perdieron la calma ni cuando se enfrentaron a algún experto infiltrado. Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas y campeona de Cataluña, puso a prueba la proverbial velocidad de Nakamura y el gran maestro argentino Tomás Sosa cayó por tiempo en una lucha disputada contra Carlsen. El noruego era el gran protagonista del acto, en su calidad de embajador de Betby, proveedor de apuestas deportivas de compañías de primer nivel.

El ejemplo del béisbol

Nakamura puso el ejemplo del béisbol, deporte estrella en su país. "Tradicionalmente, se considera demasiado lento. Los partidos duraban demasiado, pero ahora se lanza cada 30 segundos y lo disfruta más gente. Yo mismo lo odiaba y ahora me encanta. En ajedrez también necesitamos más velocidad, si queremos captar al aficionado ocasional. Hay otras soluciones, como quitar los incrementos. Si te quedas sin tiempo, pierdes y ya está. Necesitamos patrocinadores y los formatos más rápidos son la única forma de lograrlos. La Copa del Mundo de eSports lo hizo de maravilla. Las campañas que hacen son impresionantes. No hay razón por la que el ajedrez no pueda hacer lo mismo. Tiene que ser un juego más digerible. El potencial está ahí. ¿Cómo es posible que no tengamos patrocinadores de relojes, bolígrafos...? No me hagas hablar".

Rozman apuntó algunos datos y su propio diagnóstico: "Al menos entre 300 y 400 millones de personas juegan al ajedrez en todo el mundo. Creo que el fútbol es el único deporte con más aficionados. El gran problema del ajedrez reside en la dificultad de monetizarlo. Es un juego casi gratuito. En muchos de los principales deportes, se pueden vender muchos más productos que un tablero y unas piezas. Y tenemos un organismo rector que, en mi opinión, no se preocupa realmente por los jugadores; solo por el funcionamiento de la organización. Por supuesto, hablo de la FIDE".

¿Supone el Freestyle o ajedrez 960 una solución? "Creo que es la forma más pura de ajedrez que podemos encontrar", responde al toque Carlsen, "porque hay que pensar desde el principio. Se centra en las cosas que originalmente se suponía que debía ser el ajedrez, pero una cosa es tener un buen producto para los jugadores y otra para los aficionados, convencer al mundo. Hasta ahora no ha sido fácil. Yo no disfruté con las intrigas que han rodeado esta modalidad y la incertidumbre vivida, pero jugarlo ha sido muy divertido. Aparte de la Copa del Mundo de eSports, fueron mis torneos favoritos el año pasado".

Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas, contra Nakamura.

Alba de Lomas, campeona de España de parejas mixtas, contra Nakamura.BETBY

Nakamura coincide en lo esencial: "Como ajedrecista, el estilo libre es muy divertido. Me recuerda a cuando Magnus y yo éramos muy jóvenes. Te preparas muy poco, te presentas y simplemente juegas. En cierto modo, ves quién es mejor, pero desde un punto de vista comercial tiene bastantes fallos. El ajedrez clásico tiene historia. Hay aperturas magníficas, como la Ruy López, ya que estamos en España, relatos románticas de los siglos XVI y XVII que son un gran atractivo. Los torneos de estilo libre no atraen igual a la audiencia, así que soy pesimista sobre su futuro".

Desaparición del pensamiento crítico

En Barcelona se habló mucho sobre las estrellas emergentes, aunque Magnus destacó el valor de su generación y cómo aprendieron ellos: "Los niños progresan ahora mucho más rápido gracias a internet, pero diría que una de sus desventajas es que se vuelven muy dependientes de los programas informáticos y de sus criterios. Gukesh, actual campeón del mundo, es muy bueno en parte porque su entrenador no le dejaba usar estos programas hasta que fue un jugador muy fuerte. Muchos niños se obsesionan con los motores informáticos y esto perjudica el pensamiento crítico. Algunos de los grandes maestros más jóvenes incluso carecen de algunas habilidades de pensamiento crítico, de lógica".

A propósito de Gukesh y sus resultados recientes, ¿el título puede ser una carga? "Las expectativas que se tenían sobre él eran poco realistas", responde Carlsen. "En parte, él mismo se lo buscó, al jugar torneos tan fuertes, pero en el Candidatos jugó increíble y en la Olimpiada completó una de las mejores actuaciones de la historia, llevando a la India al oro. Su duelo contra Ding Liren fue más dispar, pero aun así es difícil discutir sus resultados. Recordemos que aún es joven y hasta hace poco nada sugería que sería tan bueno de forma consistente. Creo que ha llegado a un período de normalización y que está aprendiendo. En ciertos aspectos, se ha vuelto más fuerte, pero no es fácil demostrarlo en cada partida. Defender su título en cada torneo no es fácil, pero le irá bien. Su trayectoria es buena. Otra cosa es que debemos ser realistas con su generación, porque mi carrera o la de Hikaru no se da muy a menudo. Gukesh podría convertirse en uno de los mejores de todos los tiempos, pero lo más probable es que acabe siendo un jugador de élite que tuvo la mejor racha de su vida y se convirtió en campeón. Eso en sí mismo ya es genial".

No presionar a los niños

El número uno del mundo también habló sobre Faustino Oro, al que invitó a Oslo unos días a jugar. ¿Será tan bueno como él algún día? "Esa es la cuestión. Está Faustino y está Roman Shogdzhiev, maestro internacional de 10 años y potencialmente incluso más fuerte que Faustino a esa edad. A los 12, no hay nada que sugiera que el argentino no pueda ser uno de los mejores de todos los tiempos, pero estadísticamente lo más probable es que no lo consiga. Por eso hay que evitar presionar demasiado a estos chicos, pero viendo sus partidas, es evidente que Oro es increíblemente bueno para su edad y que tiene una comprensión excelente, un gran sentido posicional. No abruma a sus oponentes con tácticas, sino que entiende las posiciones y eso es muy alentador. Además, le encanta el ajedrez y juega siempre que puede. Cuando veo a un jugador que no disfruta de las partidas informales lo considero una señal de alarma. El ajedrez es el mejor juego del mundo. ¿Por qué no querrías practicarlo sólo por diversión?"

Carlsen y Nakamura también hablaron de su reciente paternidad y lo que puede afectar a un gran maestro. "En mi caso, no supone un gran cambio", afirma Nakamura. "Por la etapa de nuestras carreras en la que estamos Magnus y yo, no tiene el mismo impacto. Hace cinco o seis años, habría sido muy diferente. Yo aún puedo crear contenido y hacer retransmisiones en vivo, pero si eres un ajedrecista como Wesley So, que tiene 32 años y juega todos los grandes torneos, sí puede afectar a tu ajedrez de forma muy negativa. Veremos cómo me va en el Candidatos, pero de momento no ha cambiado mucho mi vida. Si acaso, juego algún torneo por internet después de haber dormido peor y quizá me va un poco peor".

Carlsen también está encantado: "Ser padre ha sido una bendición increíble y coincido con Hikaru en que estamos un poco fuera del circuito. No viajamos tanto y todo encaja mejor. Definitivamente, no quiero estar lejos de mi hijo demasiado tiempo. Me alegró volar ayer para venir a Barcelona, pero también me alegra saber que esta noche estaré en casa y veré a mi familia".

Carlsen saluda a Nakamura, con Rozman de presentador.

Carlsen saluda a Nakamura, con Rozman de presentador.F.M.B.

La última pregunta es sobre el nuevo supertítulo de campeón mundial recién creado por la FIDE, en el que se mezclarán varios ritmos de juego. Nakamura ve "un par de cosas muy cuestionables". "Lo primero es que todos asumen que llamar a algo campeonato mundial automáticamente te da prestigio. Según tengo entendido, Noruega compró el derecho a llamar a esta nueva competición Campeonato Mundial Total y no creo que fuera necesario. Soy bastante escéptico con todos los que pagan a la FIDE una licencia para usar dicho nombre. Por otro lado, hay demasiados eventos llamados campeonato mundial y demasiados campeones mundiales. La marca se diluye y no me gusta. Y si miro a Gukesh, añadiré algo que puede sonar grosero, pero no va a ganar el Campeonato Mundial Total. Esto lo sabe todo el mundo. Y si hay demasiados campeones mundiales, la FIDE también perderá prestigio, porque el campeón mundial clásico dejará de ser considerado el mejor del mundo. No es que no ocurra ya, pero esto enturbiará las aguas. Por eso soy tan escéptico con todo lo relacionado con la FIDE".

Carlsen, un poco "deprimido" por los argumentos de su colega, suaviza el diagnóstico: "A ninguno nos impresiona especialmente el esfuerzo de la FIDE por aprovechar la explosión que ha vivido el ajedrez por internet en los últimos seis o siete años. Aplaudo los esfuerzos recientes para considerar las partidas ligeramente más rápidas como ajedrez clásico, pero ya veremos. En general, estoy muy contento de no tener que lidiar con la FIDE durante, digamos, al menos 350 días al año".

Para terminar, Carlsen admitió en público su capacidad para verse envuelto en polémicas: "Recuerdo a una persona, cuyo nombre no revelaré, que decía que se topaba con imbéciles cada vez que jugaba y no entendía por qué. Obviamente, era probable que él fuera el problema. Así que empiezo a pensar que tal vez yo también sea el problema, como denominador común. Al mismo tiempo, lo que pasó en los Mundiales de Qatar fue pura emoción. Los días son largos y a veces puedo agobiarme y eso es parte de la vida. Uno aspira a tener el control en todo momento, entrena para tenerlo, pero no siempre lo consigue. Supongo que soy de esas personas a las que les resulta más fácil dejar salir las emociones en lugar de guardárselas. Pero por suerte, también mostré una faceta de mí de la que me siento orgulloso: he demostrado que puedo pasar por momentos difíciles y luego recuperarme". "También sigo siendo bueno en lo que hago, lo que hace que todo sea un poco más tolerable para los demás", añadió con su pizca de humor noruego.

De la guardería al jaque mate: la IA acelera la precocidad de los grandes talentos del tablero

De la guardería al jaque mate: la IA acelera la precocidad de los grandes talentos del tablero

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Un acto tan sencillo como intentar que tu hijo pase menos tiempo con las pantallas puede tener unas consecuencias inimaginables. A Faustino Oro lo querían alejar del balón, porque jugar bajo techo en pandemia era peligroso para el mobiliario. Lo apuntaron a Chess.com y el resto es historia: el pibe aspira a convertirse en el gran maestro más joven de la historia. El indio Sarwagya Singh Kushwaha, con solo tres años, recibió una terapia parecida, en su caso para evitar una adicción demasiado extendida. El ajedrez no lo cura todo, pero ayuda en multitud de campos y siempre ha sido una cantera inagotable de niños prodigio.

En los últimos años, con el desarrollo de internet y de la inteligencia artificial, las estrellas son cada vez más enanas. En el Campeonato del Mundo de Ajedrez Rápido y Relámpago que acaba de celebrarse en Doha, Fausti, que ahora tiene 12 años, tuvo una actuación sensacional, luchando de tú a tú contra los grandes maestros de élite y callando bocas a sus detractores. El turco Yagiz Kaan Erdogmus, de 14, es otro portento al que no cuesta imaginar jugando una final contra el argentino en la próxima década.

Lo más asombroso del fenómeno es que ninguno puede descuidarse, porque no paran de surgir renacuajos de debajo de las piedras. El caso de Sarwagya pone a prueba los límites del ser humano. Después de solo seis meses jugando, apareció en diciembre con un Elo de ajedrez rápido de 1.574 puntos, a la tierna edad de tres años.

En España tenemos a Marc Barceló, el mejor de nueve años del mundo. Jugador del Club d'Escacs Tarragona, el mes pasado ganó en Turquía la medalla de oro en ajedrez relámpago (las partidas duran menos de 10 minutos) y de plata en rápidas (una media hora).

Yagiz Erdogmus, en su duelo ante Carlsen.

Yagiz Erdogmus, en su duelo ante Carlsen.FIDE

El catalán es el mejor del planeta entre los nacidos en 2016, con 2.143 puntos Elo. Lo entrenan el venezolano David Sequera y el español Miguel Illescas, que le augura un gran futuro. Pero Barceló es casi un viejo al lado del indio Sarwagya y de su compatriota Anish Sarkar, otro chico de tres años que aprendió por su cuenta, viendo vídeos en YouTube. Anish fue el jugador más joven en conseguir entrar en la clasificación internacional de la FIDE, con 1.555 puntos, aunque ahora ha sido superado por Sarwagya, que se estrenó con 19 puntos más y un mes menos, cantidad de tiempo que a su edad no es despreciable.

Según detallan en ChessBase India, el chico debutó en un torneo de partidas rápidas en septiembre, donde derrotó a un jugador con 1.542 puntos. Su presa mayor tenía 1.696, el nivel de un aficionado experto.

Entrar tan joven en la clasificación internacional requiere talento, pero también trabajo. El padre de Sarwagya cuenta en The Indian Express que el niño practica entre cuatro y cinco horas diarias, parte del tiempo en un club local y el resto viendo vídeos o jugando por internet. «Lo empujamos al ajedrez el año pasado para reducir el tiempo que pasaba con las pantallas. Nos dimos cuenta de que su mente era una esponja y captaba las cosas muy rápido», declaraba Siddharth, su orgulloso padre.

Maestros preadolescentes

El sueño de todos es que se convierta en el gran maestro más joven de la historia. En la actualidad, el récord es del estadounidense Abhimanyu Mishra, que lo consiguió con 12 años, cuatro meses y 25 días. Faustino Oro está a tiempo de superar esta plusmarca, que tampoco durará mucho, porque el número de maestros preadolescentes crece cada año.

El propio Fausti hizo tablas con Vincent Keymer, número 4 del mundo, y ganó a un par de jugadores del top 20 mundial, Leinier Domínguez y Levon Aronian. No hizo más puntos porque en algunas partidas contra la élite arriesgó demasiado, en busca de victorias frente a rivales contra los que cualquiera soñaría con un empate. Como destacaban varios comentaristas, lo más increíble es que hemos normalizado que un niño no solo participe en Campeonatos Mundiales de adultos, sino que gane a los mejores. Oro causó una escabechina entre los jugadores de habla hispana, sobre todo. En las partidas relámpago, su especialidad, derrotó a Domínguez (15 del mundo), Eduardo Iturrizaga (tres veces campeón de España), Jaime Santos, José Carlos Ibarra y Alan Pichot (número uno argentino, hasta que se vino a España).

Más joven aún es el ruso Shogdzhiev Roman, de 10 años, que se vuelve de Catar con las muescas de cinco grandes maestros derrotados en la modalidad relámpago. Yagiz Erdogmus, el niño turco de 15 años, es número dos sub'20 del mundo y el 56 en la lista global. Nadie duda de que en menos de tres años estará entre los mejores del planeta. En Doha acabó en el puesto 15 en el Mundial de Rápidas, pese a que perdió las dos últimas partidas, contra Magnus Carlsen y Leinier Domínguez. Una muestra de su ambición son las lágrimas cuando perdió con el número 1. El iraní Sina Mohaved y el ruso Ivan Zemlyanskii, ambos de 15 años, también se cobraron a un buen número de ilustres víctimas, aunque a partir de esa edad cualquier ajedrecista sabe que todos han probado la sangre y quieren repetir.

Ruslan Ponomariov, el ex campeón del mundo ucraniano beligerante contra la readmisión de los rusos: "El silencio también mata"

Ruslan Ponomariov, el ex campeón del mundo ucraniano beligerante contra la readmisión de los rusos: “El silencio también mata”

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Google lo ignora y la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) también. En realidad, casi todos los que escribimos de ajedrez hemos "olvidado" alguna vez que Ruslan Ponomariov es el campeón mundial más precoz de la historia, más incluso que el vigente poseedor de la corona, Gukesh Dommaraju. Pono ganó el título a los 18 años, después de vencer en la final a su compatriota Vasyl Ivanchuk. Nacido en Jórlivka (Ucrania) en 1983, lleva tanto tiempo entre la élite que es fácil asociarlo a las estrellas del pasado. Aún sigue en el top 100 y compite de vez a gran nivel, como demostró en el torneo Salamanca, cuna del ajedrez moderno, donde concedió esta entrevista.

El gran maestro ucraniano no tarda en esbozar su teoría -convencimiento más bien- de por qué la Federación Internacional se resiste a reconocerlo entre sus grandes campeones, pese a que ganó el título oficial en los tiempos (1993-2006), en los que Garry Kasparov promovió una organización paralela.

Ponomariov es un tipo simpático y locuaz. Vive en Bilbao desde hace dos años, está casado con una española y habla un castellano muy correcto, salpicado de expresiones pintorescas. En su rostro aún brillan los ojos del niño prodigio, uno de los más fulgurantes que han visto los tableros. Con 14 años se convirtió en el gran maestro más joven de la historia. Luego superó la plusmarca de Kasparov, en casi cuatro años, como campeón más precoz. Con 12 ganó el oro en el Europeo sub'18, metal que repitió un año después en el Mundial juvenil.

En la presentación del torneo salmantino, alguien volvió a decir que Gukesh lo había superado como campeón más joven y Ponomariov, en lugar de enfadarse o corregir el error, lanzó una sonrisa. «Yo también soy persona. La primera vez que lo oí, me enfadé. "¿Por qué no miran la fecha de nacimiento de uno y otro?" Recuerdo que la FIDE me llamó para que comentara una partida y les pregunté: '¿pero quién es el campeón más joven?' 'Eres tú, eres tú, decían'. '¿Y dónde está esa información?", repliqué. Topalov me recomendó que diera algunas entrevistas, pero no voy a dedicar mi vida a eso. Prefiero seguir viviendo». Hace poco, en el Europeo de selecciones de Batumi, en el hotel había una sala de honor con fotos de los campeones del mundo. Ruslan tampoco se encontró allí. "¿Por qué pasa esto? El presidente de la FIDE [Arkady Dvorkovich] es ruso. Obviamente, mi nacionalidad es un problema. Me enfadé un poco, pero me centré en jugar y ganamos. Dvorkovich apareció un día en la sala de juego. Iba a hacer el saque de honor. '¡Joder, que va a venir a mi partida! ¡Yo me marcho!' pensé. Pero entonces anunciaron que haría la jugada en la sección femenina. Él no podía ir donde estaba Ucrania".

Cabe aclarar que la FIDE ya incluye a Ponomariov en su página web, en la lista de campeones. No obstante, hace un año, cuando Gukesh se proclamó campeón, todavía insistían en que el indio era el más joven de la historia, pese a que se coronó unos meses más viejo que él.

Ponomariov sostiene que la FIDE no debería readmitir a los equipos rusos, como parece a punto de aprobar. "Él siempre lo intenta, pero yo no estoy cómodo", admite el ucraniano. "En Samarcanda permitieron jugar a los jugadores neutrales", afirma subrayando la última palabra. "Me tocaron tres en once rondas. ¿Cómo puede ser? ¿Intentaban algo?".

¿Cree que castigar atodos los rusos es justo, dado que algunos están en contra de Putin?
Esto no es así. Todos estamos contra la guerra. Encuentra a alguien que no lo esté. ¿Hay casi un millón de soldados rusos en Ucrania por equivocación? Han pasado varios años y están calladitos. El silencio también mata.

Ponomariov también deja sitio a la autocrítica: "No voy a pedir cuentas a nadie. También siento culpa por no hacer lo suficiente. En el Campeonato de Europa teníamos a Igor Kovalenko, que está luchando en el frente, mientras que yo no. Para él era muy duro jugar. No quería contar detalles. Era demasiado doloroso. Él me decía que, aparte de luchar, siempre se puede hacer algo, como donar dinero".

¿Cómo ganaron el oro en esas circunstancias?
No teníamos expectativas y nos sentíamos privilegiados, sin bombas, sin sirenas. Descubrí que durante el campeonato Igor dormía en el suelo. Ya estaba acostumbrado y no podía hacerlo en la cama. Nuestro entrenador nos contó que tenía dolores en la espalda y tomaba medicinas, pero luego jugaba con un espíritu tan positivo que también ganó el oro individual.
Ponomariov, en Salamanca.

Ponomariov, en Salamanca.FEDERICO MARÍN BELLÓN

Han pasado muchos años, 23. Cuando ganas un torneo estás muy emocionado, porque entra dopamina en el cerebro, pero es un efecto muy corto. La gente te felicita, pero en una semana la vida vuelve. Tampoco cambia el mundo. Entré en la historia, sí, pero ahora tengo que luchar para que no se cambie. Es curioso. Y hablando de la historia, yo nací en 1983, cuando había pocos soviéticos. Parece que estaban ocultos. Dábamos muchas cosas por sentadas. Ahora, a veces, me da un poco de miedo.

Su rival fue su compatriota Vasyl Ivanchuk, uno de los grandes genios sin corona. Ponomariov recuerda que no llegó a sentir lástima por él, porque "una cosa es la vida y otra cosa el tablero". "Hay que distinguir. Vasyl tenía categoría para haber sido campeón del mundo también y se quedó a un paso". Ivanchuk, por otro lado, a veces exterioriza su dolor después de una derrota de un modo inusual entre los grandes maestros: "El ajedrez no es tan físico como otros deportes, pero se sufre mucho. Con el tiempo, Vasyl aprendió a expresar sus emociones, no a encerrarse en sí mismo. Antes podía perder una partida y estar muy mal, como si la vida se acabara. Creo que es mejor expresar el dolor y luego seguir jugando".

¿Hay que ser especialmente fuerte para llegar a lo más alto en el ajedrez?
Nadie te enseña a ganar y perder. Mi entrenador no lo hacía, pero vas ganando experiencia. Tampoco hay muchos libros que te digan qué hacer después de una derrota. Yo no trabajé con psicólogos, pero ahora que tengo un hijo me interesa mucho ese tema. La mayoría de los hombres piensa que es una chorrada. En Batumi estuve con David Navara, una persona amable, que habla muchos idiomas. Me dijo que estuvo muy mal, que Kramnik lo había amenazado con llevarlo a juicio, pero que por fin se sentía un poco mejor y ya podía jugar por su equipo. [David Navara fue el gran maestro de ajedrez que cayó en depresión tras ser señalado como tramposo].
¿Tuvo una infancia feliz?
No sufrí mucho, pero tenía ventajas y desventajas. Mis compañeros se iban de fiesta, jugaban al fútbol y yo dedicaba más tiempo al ajedrez, aunque nadie me obligaba. Pero no querría eso para mi hijo. El problema es que a veces tu cuerpo está aún creciendo y no está preparado del todo. Debes pasar tiempo con chavales de tu edad. Quizás mi educación fue un poco forzada.
¿Tiene algún consejo para Faustino Oro, el joven de 12 años?
Que piense a largo plazo. No es solo conseguir algo en dos años y quedar desgastado. Tiene la capacidad, pero también hay que prepararse mentalmente para la presión. Me gusta leer historias de deportistas, como JudeBellingham, un chaval muy responsable. Luego tenemos a Lamine Yamal, que va a fiestas. Hay mucha presión y no voy a decir cómo deben vivir, pero ahora tengo más experiencia y me gusta compartirla, enseñar y ser útil.
Julio Granda, el campeón del mundo que sólo leyó un libro de ajedrez y prefiere trabajar la tierra a jugar

Julio Granda, el campeón del mundo que sólo leyó un libro de ajedrez y prefiere trabajar la tierra a jugar

La carrera de Julio Granda es única en muchos sentidos. Es habitual verlo citado como «el gran maestro campesino», pero la expresión no le entusiasma «por sus implicaciones peyorativas, sobre todo en inglés». Lo cierto es que Julio nació en Camaná (Perú) el 25 de febrero de 1967 y que era el tercero de siete hermanos. Todos dormían en la misma habitación, casi amontonados. «Pobres no éramos», puntualiza. «No teníamos luz ni agua corriente, pero comida no faltaba». «Era una vida de campo un poco dura, porque éramos muchos, pero yo fui un privilegiado desde el comienzo. A mí me alimentaban y me vestían mejor gracias al ajedrez».

Su talento también le permitió viajar, ganar dinero y convertirse dos veces en campeón del mundo. Lo más sorprendente es que, pese a todos sus éxitos y a su predisposición natural, nada le gusta en la vida más que trabajar la tierra, a la que ha regresado y a la que se siente unido de una forma casi espiritual.

A Julio lo conocen casi todos en el mundo del ajedrez, donde es una persona muy querida, aunque también admite sus pecados y lo difícil que le ha resultado no reincidir. Enseguida contaremos alguno. Estudiar tampoco fue nunca su especialidad. Apenas ha preparado un par de partidas en su vida; se le podría comparar con alguna estrella del fútbol (deporte que le gusta), como Mágico González. Granda dice que sólo ha leído un libro de ajedrez y que lo hizo por aburrimiento, sin utilizar un tablero auxiliar para seguir las partidas, que reproducía en su cabeza. Es parecido a jugar a la ciega, con los ojos vendados.

Campeón mundial a los 13 años

Granda ganó el Mundial sub-14 de 1980, en México, casi 40 años antes de triunfar también en el Mundial de Veteranos, en 2017. Se trata de un doble hito insólito en su país. Hasta tal punto tuvo repercusión que de niño lo recibió en el Palacio del Gobierno el presidente de la República, Fernando Belaúnde.

Otra circunstancia única es que Julio alcanzó su mejor puntuación Elo después de cumplir los 50. De algún modo, no había desarrollado todo su potencial en sus mejores años. El suyo es un caso digno de estudio, ese estudio que a él nunca lo supo seducir. El gran maestro peruano, que valora la humildad por encima de cualquier otra cualidad, habla con EL MUNDO a lo largo de varios días, en el torneo Leyendas y Prodigios de Madrid (donde el niño Faustino Oro logró su primera norma de gran maestro), en una clase magistral organizada por el Club V Centenario, de San Sebastián de los Reyes, y en el Festival Salamanca Cuna del Ajedrez Moderno. Esta última cita supone su regreso a su «ciudad adoptiva». «Viví aquí 10 años gracias a mi amigo Javier Sanz, ex campeón de España, lamentablemente fallecido».

Granda se autodefine como ajedrecista jubilado, pese a la actividad tan intensa del último mes, que incluye varias lecciones magistrales más, una de ellas en Londres, el nacimiento de su nieta y un poco de turismo por Italia. De vuelta a su ciudad natal, seguirá conectado con el campo, dará clases por internet y tratará de construirse una casa biosostenible.

Jugar antes de saber leer

Julio se enganchó al ajedrez «de pura casualidad». «Mi padre sabía jugar, pero lo había dejado. Entonces, vino el duelo entre Bobby Fischer y Boris Spassky y lo primero que hizo fue conseguir un tablero para enseñar a mis hermanos mayores. Yo tenía cinco años y no sabía leer ni escribir, pero enseguida me llamó la atención. Mis hermanos no querían que aprendiera, pero la curiosidad me enseñó. Y ahí empezó la historia. Uno de mis hermanos se burlaba de mí cuando me ganaba y eso me enervaba. Me hizo bien, porque me permitió darme cuenta de dónde me equivocaba. Y así fue como los superé muy rápido».

Granda y Oro, durante el torneo de Madrid.

Granda y Oro, durante el torneo de Madrid.F.M.B.

A los seis años, Julio ya era el campeón de su casa, pero quedaba mucho trecho por recorrer. «Hubo varias circunstancias favorables», recuerda. «En Arequipa había un bibliotecario que era jugador de primera categoría y, como no iba nadie a la biblioteca, la convirtió en un club de ajedrez. Gracias a Fischer había una afición tremenda».

El ajedrez no daba dinero, pese a todo, al menos en los primeros años, y después de alguna mala cosecha, su padre se planteó seguir con el sueño del pequeño campeón. «Yo no le dije nada a él, pero sí a mi madre: si papá no quiere enviarme a Arequipa, yo me voy a pie. Son 180 kilómetros, pero creo que lo dije con tal determinación que parece que mi papá vendió un torete y siguió la historia».

Las luces de la ciudad

Gracias a eso ganó el Mundial, lo recibió el presidente y se tuvo que ir a Lima para prosperar. «Pero claro, a un joven al comienzo le atraen las luces de la ciudad». Julio Granda recurre a otro deportista peruano para explicar su propio caso. «No si te suena el Cholo Sotil, que falleció el año pasado. Era un icono de nuestro fútbol que jugó en el Barça y en el Perú lo estigmatizaron. La gente tiende a poner en un altar a sus ídolos, pero el ser humano no es nada, desde mi perspectiva. Sotil llegó joven a Barcelona, sin nadie. "Me gasté la plata", dijo después. Se compró un Ferrari, se iba por las Ramblas y todo lo que conlleva eso. Tal vez yo no llegué a tanto porque ganaba menos dinero».

¿Julio Granda también habría caído en esa vida, si hubiera podido?

«Yo tuve dinero, al menos para un joven, y obviamente me lo gastaba. Pero me ayudó de una manera natural el haberme criado en el campo. Tenía cierta disciplina natural, por llamarlo así. Eso me frenó un poco, pero un joven hace lo que el mundo te ofrece. Es la tendencia natural».

«Tengo bastantes dudas como pareja y como padre. Lamentablemente, el ser humano tiene que pasar por eso para aprender».

Luego está su relación con la húngara Susan Polgar, varias veces campeona del mundo, quien contaba en un libro reciente cosas no demasiado bonitas sobre el gran maestro peruano. «Las relaciones son complicadas y uno tiene que ser autocrítico. Creo que no actué bien», admite Granda.

¿Fue una mala jugada? «No sé si diría eso, pero cuando uno tiene una relación, tiene que ser honesto y probablemente yo no lo fui. Uno debería hacer las cosas bien, pero no siempre se hacen. Y cuando hay relaciones que afectan a otra persona, evidentemente, uno tiene que ser muy autocrítico». ¿Ha cometido más errores así en la vida? «Continuamente. Es como cuando juegas una partida mala y luego dices: ¿cómo hice esta barbaridad? Entras en alguna inercia poco conveniente. Tengo bastantes dudas como pareja y como padre. Lamentablemente, el ser humano tiene que pasar por eso para aprender. Lo complicado es que muchas veces, aprendiendo, vuelves a reincidir. Eso es lo que me decepciona».

Dueño de una memoria prodigiosa, Granda encadena anécdotas en las que participan otras leyendas del tablero. Podría seguir durante horas, pero en cuanto tiene ocasión vuelve a hablar de la tierra. «Es una vida especial y yo agradezco mucho esa conexión. Mi infancia transcurrió en el campo y ahora vivo en el campo. Mi gran deseo era volver a mis raíces. En realidad, me considero un horticultor orgánico», añade en un último jaque a la descubierta.

La Federación Internacional señala al ex campeón mundial Vladimir Kramnik tras la muerte de Naroditsky

La Federación Internacional señala al ex campeón mundial Vladimir Kramnik tras la muerte de Naroditsky

Actualizado Jueves, 23 octubre 2025 - 12:38

Arkady Dvorkovich, presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), publicó este miércoles un comunicado con el que trataba de atajar la crisis de imagen originada por la muerte del gran maestro Daniel Naroditsky. Las causas del fallecimiento del ajedrecista, de 29 años, siguen sin hacerse oficiales, pero la posición de Vladimir Kramnik es aún más delicada. El ruso, ex campeón del mundo, llevaba casi un año publicando vídeos y comentarios en los que acusaba al americano de hacer trampas en partidas por internet. Ahora amenaza con acciones legales contra cualquiera que lo difame.

Muchos ven este caso como un claro ejemplo de acoso continuado, sobre todo después de que otro gran maestro, el checho David Navara, confesara que estuvo a punto de suicidarse tras verse señalado por Kramnik. Navara también culpa a la FIDE, porque pidió amparo varias veces, sin obtener respuesta.

El comunicado del presidente de la FIDE admite que las disputas dentro del ajedrez han llegado, "con demasiada frecuencia, más allá de los límites de lo aceptable". Dvorkovich alerta sobre los posibles casos de "acoso, intimidación y ataques personales". Pero lo más relevante es que no elude citar al principal "sospechoso", aunque según sus críticos esto es una maniobra para desviar la atención. El dirigente ruso recuerda los logros deportivos de Vladimir Kramnik, pero también su «responsabilidad» como embajadores del ajedrez.

"Por todo ello", la FIDE anuncia, once meses después del primer vídeo contra Naroditsky, que estudiará si Kramnik ha incumplido las normas de la comunidad: "Yo, junto con la junta directiva de la FIDE, remitiré formalmente todas las declaraciones públicas relevantes hechas por el GM Vladimir Kramnik, tanto antes como después de la trágica muerte del GM Daniel Naroditsky, a la Comisión de Ética y Disciplina de la FIDE, para su consideración independiente". Dvorkovich asegura que se tomarán «las medidas apropiadas» si se observa «falta de respeto, acoso público o intimidación».

Mensaje incendiario de Sutovsky

La reacción de la FIDE no ha contentado a todos, sobre todo porque llega con retraso evidente. Una persona ha muerto y otra en similares circunstancias confesó que estuvo a punto de suicidarse. Las protestas, no obstante, fueron mucho peores poco antes del comunicado del presidente, como reacción a un tuit de Emil Sutovsky, CEO de la Federación, en el que preguntaba "dónde estaban todos cuando Danya estaba vivo y enfermo".

El directivo también cita a Kramnik y califica su actuación como "inaceptable". "Su reacción ante el fallecimiento de Danya es espantosa y absolutamente vergonzosa", afirma, antes de anunciar medidas y de volver a lanzar acusaciones con billete de ida y vuelta: "Todos aquellos que afirman lo mucho que querían a Danya, lo buenos amigos que eran, ¿dónde estaban?, ¿qué hicieron?".

El incendio fue inmediato en las redes, donde aficionados y profesionales reprochan al número 2 de la FIDE su propia inacción. Sutovsky es generoso al regalar munición a sus enemigos: "Todos estos ataques de Kramnik contra Danya no ocurrieron esta semana ni este mes. No fue una acusación impactante que lo matara de la noche a la mañana. Lo persiguió durante más de un año. ¿Qué hicieron para ayudarlo?", insiste.

Petición de perdón

Horas después de este mensaje, Sutovsky pidió perdón, dijo haber entendido que debería haber sido "más claro y responsable" y reconoció que la FIDE "también podría y debería haberlo hecho mejor". "Tenemos que revisar nuestras políticas y, probablemente, no esperar a que se presente una denuncia formal", añadió el directivo israelí.

Queda por saber si Kramnik recibirá castigo y cuál podría ser. El ruso está retirado y no hay demasiado margen en el ámbito deportivo, aunque algunas voces reclaman que se le retire el título de gran maestro e incluso su condición como ex campeón mundial.

El ajedrez llora la enigmática muerte de Daniel Naroditsky, rey del ajedrez bala

El ajedrez llora la enigmática muerte de Daniel Naroditsky, rey del ajedrez bala

Hay gente que no sabe elegir a sus enemigos. Algunas de estas personas son muy conocidas. La única duda es saber cuánto protagonismo merecen. En esta historia, el único que merece el papel principal es Daniel Naroditsky (San Mateo, California, 1995). Campeón mundial sub 12 y gran maestro desde los 17, el estadounidense ha fallecido de forma prematura a los 29 años. Las causas se desconocen y hay un misterio de vídeos subidos y luego borrados, en medio de una maraña de rumores que enturbian a un ajedrecista muy querido. La familia pide vivir su dolor en privado, pero este deseo no ha frenado las especulaciones, sobre todo porque en las sombras se mueve otro excampeón mundial, que ha quedado señalado por su comportamiento antes y después de la muerte de Danya, como llamaban sus amigos al americano.

Muchos recuerdan una de las últimas imágenes de Naroditsky, un vídeo de ChessBase India que evidenció su profunda humanidad. La escena transcurre en el Mundial de Blitz (partidas relámpago) celebrado en Nueva York, las pasadas Navidades. Las últimas jugadas se suceden a toda velocidad entre Daniel Naroditsky y Vasyl Ivanchuk, quien comete un error final que lo priva de una victoria brillante. El ucraniano, genio indiscutido del ajedrez, llora desconsolado. Sus llantos se escuchan desde lejos. Daniel permanece sentado, en silencio, sin celebrar la victoria, con evidente respeto hacia el desgarro de su rival. Un observador no avisado podría pensar que los dos han sido descalificados.

No es solo por esta escena que la muerte de Naroditsky ha provocado una ola de solidaridad y compasión en todo el mundo. No hay tantos ajedrecistas queridos de una forma tan unánime. El estadounidense, que escribió su primer libro a los 14 años, entregó su vida al ajedrez, pero al contrario que la mayoría de niños prodigio se guardó las horas suficientes para graduarse en Historia en Stanford.

Comentarista estrella

Luego, el tablero pesó más que los libros y no siguió una carrera profesional "seria", como pretendía su padre. Apuntaló el título de GM en el municipio oscense de Benasque y se convirtió en uno de los mejores comentaristas y autores de vídeos de ajedrez. En medio del auge de los streamers-espectáculo, Naroditsky era muy seguido por la calidad de sus explicaciones, amenas y profundas a la vez.

Levy Rozman (Gotham Chess), cuyo éxito es aún mayor en las plataformas de vídeo, bajo el sobrenombre de Gotham Chess, lo consideraba insuperable en su trabajo. «Podía desafiar a los mejores del mundo, incluido Magnus Carlsen, y aún así tenía la capacidad de "explicar el juego a una hormiga" mientras jugaba», escribe Rozman. «Era una persona realmente brillante, que se encontraba en la encrucijada perfecta entre ser capaz de jugar a un nivel excepcional y explicarlo al mismo nivel».

Es imposible rematar este relato sin recordar al villano de este drama, Vladimir Kramnik, ídolo de juventud de Naroditsky. El hombre que derrocó a Kasparov acusó hace unos meses al estadounidense de hacer trampas por internet. No fue el único señalado por el ruso, en su quijotesca cruzada contra el juego sucio. Kramnik también señaló a David Navara, quien confesó poco después que estuvo a punto de suicidarse por este motivo, cuando comprobó que muchas personas se creían aquella infamia. El gran maestro checo es la mejor demostración de lo perdido que anda Kramnik y de lo peligroso que es su errático rumbo. Navara es uno de los pocos deportistas por los que pondría la mano en el fuego cualquiera que lo conozca un poco.

Kramnik también acusó a José Martínez, lo que acabó en un duelo que ganó el peruano, aunque Vladimir se descolgó con nuevas protestas contra los organizadores, todo menos reconocer su error. Poco después, también deslizó insinuaciones sobre Faustino Oro, que por fortuna apenas tuvieron eco. Una de las últimas víctimas de su gatillo fácil fue Daniel Naroditsky, quien se revolvió indignado, pero quedó muy dolido.

Naroditsky rechazó una oferta trampa para jugar con Kramnik y lo retó a que fuera a su club de Charlotte, para jugar contra él todas las partidas que quisiera, «al ritmo que desee y con las cámaras grabando». «Incluso iré a recogerlo al aeropuerto», añadió. También calificó de «caza de brujas de Salem» la persecución sufrida.

Carta contra Kramnik

Hikaru Nakamura, número dos del mundo, acusó a Kramnik de cometer «ciberacoso» contra otros ajedrecistas. «Este tipo es una desgracia total para el ajedrez. Esto es como el macartismo», dijo el estadounidense de origen japonés. Ayer mismo, Naka lamentó la muerte de su colega y apenas quiso comentar nada sobre su enemigo: «Solo diré una cosa: que se vaya a la mierda», vino a expresar. En su día, alguien promovió incluso una recogida de firmas contra las «falsas acusaciones» y se publicó una carta que terminaba así:

«La posición del señor Kramnik como uno de los grandes campeones de la historia del ajedrez le da una audiencia significativa y lo convierte en una autoridad en el mundo del ajedrez, que desafortunadamente solo hace que sus acciones sean más peligrosas e incendiarias». «Instamos al excampeón a poner fin a su farsa y a comportarse de una manera que se ajuste a su título y estatus».

Huelga decir que no consiguieron ningún cambio. Muy al contrario, el ruso siguió esparciendo rumores sobre Naroditsky incluso después de su fallecimiento. Solo quiso presumir de que había avisado del estado de Daniel, sin mencionar siquiera la posibilidad de que él lo hubiera agravado. Ayer, el asunto era comentado en todos los corrillos, antes y después de la presentación del Festival Salamanca Cuna del Ajedrez Moderno. No faltaba Veselin Topalov, archienemigo de Kramnik, que sin embargo evitó derramar más sangre. El "búlgaro de Salamanca" sí confirmó que hace un año coincidió con Nadya en Charlotte, justo antes de las difamaciones del ruso, y que el americano se encontraba en buen estado. El declive posterior fue abrupto y ahora Naroditsky está muerto. El ajedrez entero llora su marcha, salvo una persona que sigue esparciendo maledicencias, incapaz de callar por una vez, mucho menos de pedir perdón.

En la memoria queda un gran maestro que amaba el ajedrez como pocos: «Incluso a mi nivel, todavía puedo descubrir cosas bellas sobre el ajedrez cada vez que entreno, enseño, juego o comento en un torneo». Danya era de los mejores del mundo en el ajedrez bala (con un minuto e incluso menos tiempo para toda la partida) y ha muerto también a mayor velocidad de la debida. Entre sus apariciones más polémicas, destacan las 268 partidas que jugó una noche contra Alireza Firouzja en la víspera de una partida del francés en el Torneo de Candidatos celebrado en Madrid. Su último gran triunfo se produjo en agosto, cuando ganó el Campeonato Nacional de Blitz de Estados Unidos con 14 puntos en 14 partidas.

La gran maestra y comentarista Keti Tsatsalashvili resume el sentir de muchos: «Hay quienes dicen que el silencio es oro. Pero para otros, el silencio es una oportunidad, una oportunidad que tú, Vladimir Kramnik, por desgracia, no aprovechaste. Descansa en paz, Danya. Eras demasiado bueno para este mundo».

Muere a los 29 años el gran maestro de ajedrez estadounidense Daniel Naroditsky

Muere a los 29 años el gran maestro de ajedrez estadounidense Daniel Naroditsky

Actualizado Martes, 21 octubre 2025 - 07:32

El gran maestro de ajedrez Daniel Naroditsky, considerado uno de los talentos más destacados de su generación y una de las voces más influyentes del ajedrez estadounidense, falleció este lunes a los 29 años, según informó el Centro de Ajedrez de Charlotte, donde se desempeñaba como entrenador.

"El mundo del ajedrez ha perdido a un jugador talentoso, un educador apasionado y un miembro muy querido de nuestra comunidad", expresó el centro en un comunicado publicado en redes sociales. La causa de su muerte no fue revelada de inmediato.

Nacido en el condado de San Mateo, California, en el seno de una familia de inmigrantes judíos de Ucrania y Azerbaiyán, Naroditsky fue un niño prodigio que alcanzó el título de gran maestro a los 18 años. A los 12, ya se había proclamado campeón mundial Sub-12 y, durante su adolescencia, escribió varios libros sobre estrategia ajedrecística mientras ascendía en el ranking internacional.

Además de figurar durante años entre los 200 mejores jugadores del mundo en ajedrez clásico, se destacó en la modalidad blitz (ajedrez rápido), donde ocupó posiciones entre los 25 mejores a nivel global. En agosto de este año, ganó el Campeonato Nacional de Blitz de Estados Unidos, consolidando su prestigio en esta vertiginosa variante del juego.

Conocido como 'Danya' por sus seguidores, Naroditsky también se convirtió en un popular divulgador del ajedrez, transmitiendo en vivo partidas y análisis a través de YouTube y Twitch. Sus transmisiones atrajeron a miles de espectadores, contribuyendo a popularizar el deporte entre nuevas audiencias.

"Le encantaba transmitir y ser educativo. El mundo del ajedrez está profundamente agradecido", dijo el también gran maestro Hikaru Nakamura durante una transmisión en vivo este lunes.

En su último video, publicado el viernes bajo el título "¿Pensaste que me había ido?", Naroditsky aseguraba estar de regreso tras una pausa creativa y guiaba a sus seguidores a través de partidas en línea desde su estudio personal.

La noticia de su muerte generó conmoción en el mundo del ajedrez. El gran maestro holandés Benjamin Bok, amigo cercano de Naroditsky desde su infancia, escribió en la red social X: "Todavía no puedo creerlo. Siempre fue un privilegio jugar, entrenar y comentar con Danya, pero sobre todo, llamarlo mi amigo".

Licenciado en Historia por la Universidad de Stanford, donde se graduó en 2019 tras tomarse un año sabático para competir, Naroditsky se trasladó posteriormente a Charlotte, Carolina del Norte, donde entrenó a jóvenes promesas del ajedrez estadounidense.

Incendio en la selección española de ajedrez: Shirov acusa al capitán de "dictador" por obligarle a jugar demasiadas partidas

Incendio en la selección española de ajedrez: Shirov acusa al capitán de “dictador” por obligarle a jugar demasiadas partidas

Alexei Shirov, uno de los mejores ajedrecistas de ataque de todos los tiempos, autor del excelente libro Fuego en el tablero y un experto en dinamitar las posiciones enemigas, ha protagonizado una grave crisis en la selección española. Para sorpresa de sus propios compañeros, el gran maestro de origen letón lanzó el ataque contra su propio equipo en mitad del Europeo que acaba de terminar en Batumi (Georgia).

Shirov acusó al capitán, David Martínez, de ser un «dictador». Asegura que le obligó a jugar demasiadas partidas, una queja casi insólita, porque motines parecidos sólo se habían visto por pasar demasiado tiempo en el banquillo. «Me afectó tanto, que no he conseguido recuperarme hasta ahora. Un auténtico golpe psicológico y muy fuerte, además», escribió el primer tablero de nuestra selección en su cuenta de Facebook, antes de que terminara la competición.

Sabrina Vega, segundo tablero de la selección femenina y ganadora de una medalla de plata individual en Georgia, ha sido la única en enfrentarse de forma pública a su colega. La gran maestra canaria afeó a Shirov su comportamiento. «Lástima que equivocaras tanto tu lucha (...)», le respondió en Instagram. «Los post que ahora le dedicas a Divis [Martínez] se los dedicaste en su día a Jordi [Magem, anterior seleccionador]. Los capitanes no merecen que denigres su imagen por el mero hecho de no delegar en ti sus funciones; los jugadores y las jugadoras de la selección no merecemos que rompas nuestra buena convivencia y concentración, y los que siempre te hemos apreciado y tratado con cariño no merecemos tu mal trato. Ojalá puedas rectificar también públicamente tus palabras». Vega se refería en una de sus frases a los presuntos intentos de Shirov de decidir él las alineaciones.

David Martínez, pese a las alusiones directas, se resiste a echar más leña al fuego y prefiere no hacer declaraciones. De momento, se ha limitado a escribir su informe para la FEDA. Su presidente, Javier Ochoa trata de no mancharse con la polémica y no quiere opinar sobre los recurrentes encontronazos de Shirov con los capitanes de la selección, al menos desde 2010. En cualquier otro deporte, el seleccionador, con o sin razón, puede dejar al jugador fuera del equipo. En ajedrez, el capitán decide la alineación cada día, pero solo dispone de cuatro titulares y un suplente, por lo que el margen de maniobra es menor. Además, no elige él a los cinco integrantes, sino que el criterio para entrar en la selección es la puntuación Elo de cada uno. Esto evita otro tipo de arbitrariedades y controversias, pero no la que se produjo en Batumi.

«Salir de este infierno»

El incendio está lejos de quedar controlado. «Espero que al salir de este infierno pueda continuar con mi vida, tanto en el deporte como en lo personal», escribió Shirov poco antes de terminar el Europeo. «Nos queda una pregunta importante. ¿Qué hacer el año que viene? En España, cada jugador gana su derecho a representar al país, sin obligación de ser amigo del capitán o los demás. Si no me clasifico, como decimos en ruso, "si no hay persona, tampoco hay problema". Pero ¿qué pasará si me vuelvo a clasificar? Por el momento, no tengo respuesta».

Tampoco la tiene el presidente de la FEDA, que cuando termine su actual mandato cumplirá 30 años en el cargo. «Yo no soy quien decide los reglamentos, ni los actuales ni los futuros», asegura a EL MUNDO. Es cuestión de la dirección técnica de la Federación y de sus miembros». No obstante, abrió la ventana a posibles cambios: «Supongo que, de cara al futuro, como se hace cada dos años, se revisarán las reglamentaciones para los integrantes de las selecciones absolutas». Sobre los roces entre el capitán y el ajedrecista, no quiso hablar: «Este tema está sujeto a diversos informes que no conozco y no puedo opinar sin datos. Yo sólo estuve allí unos pocos días y estaba en otro hotel», declaró.

Daniil Yuffa y David Antón, durante el Europeo de Batumi.

Daniil Yuffa y David Antón, durante el Europeo de Batumi.EL MUNDO

El capitán del equipo, David Martínez, considera que tampoco puede ir más allá de remitir su informe a los responsables de la FEDA. Entre los jugadores y jugadoras de las dos selecciones es evidente el miedo a declarar, pero también la incomodidad reinante, sobre todo después de un incidente que se produjo en el comedor del hotel, donde Shirov golpeó una mesa y lanzó su teléfono de forma violenta, visiblemente alterado.

Entre los grandes maestros, solo accedió a realizar alguna valoración sin ampararse en el anonimato Paco Vallejo, actual número uno español, aunque ausente en el Europeo. Su impresión es que la reacción de Shirov es algo exagerada: «En casi todas las Olimpiadas ha habido tensiones, de una manera o de otra. Creo que por lo general son cosas que no tienen mayor recorrido. No veo que dé para tanto drama», afirmó el menorquín.

Sobre la posible inacción de la FEDA, declaró: «A mi entender, debe estudiar estos casos después del torneo, no durante, para no crear todavía más tensiones. Pero tengo mis dudas de que eso realmente influya en el resultado del equipo», insistió.

«Una persona especial e inestable»

Dentro del ajedrez español no todos tienen la misma opinión, aunque no se atrevan a expresarla con la misma naturalidad. Hay una pregunta que varias personas respondieron por WhatsApp con emoticonos de risas: ¿crees que los capitanes de la selección se sienten respaldados por la FEDA cuando hay un conflicto con un jugador? En algún caso la respuesta fue mucho más contundente: «El ajedrez español se va a la mierda».

Sobre Shirov, quien ha preferido no responder para ampliar sus explicaciones, algún jugador ha dicho que es «una persona especial, un tanto inestable». «Hay que saberlo llevar», afirmaba otra fuente anónima. «A veces se le va un poco la cabeza, pero no tiene mal corazón. Lo conocemos. Sabemos lo que le va bien y lo que le molesta».

El propio Shirov admite que ya tuvo problemas con Martínez en la última Olimpiada en Budapest. «Ahora, peor todavía», escribió. «No necesitamos a un dictador. Y si queremos conseguir medallas, lo tenemos que hacer en una armonía que un dictador nunca puede crear».

De las palabras de Vega, por otro lado, se deduce que su falta de sintonía era ampliable a los dos equipos, el absoluto y el femenino. De hecho, no aparece en las fotos publicadas en las redes sociales, donde se ve a otros miembros de la selección y del cuerpo técnico.

Un pasado glorioso

El lector menos aficionado seguramente no sabrá que Alexei Shirov (Riga, 1972) estaba llamado a ser campeón del mundo. Ganó el Mundial juvenil, de hecho, y en 1994 fue número 2 de la clasificación absoluta, pero su asalto a la cumbre se frustró en el llamado «timo de Cazorla». En dicho municipio dio la gran sorpresa, al derrotar a Vladimir Kramnik en 1998, con lo que se clasificaba para la final del Mundial alternativo, que debía disputar a Garry Kasparov.

El ruso hizo entonces algo propio de los campeones del pasado: alegó falta de patrocinadores para celebrar el encuentro y justificó la suspensión por la falta de gancho comercial de su rival, que ya tenía la nacionalidad española. Eran los tiempos del cisma del ajedrez mundial, con dos federaciones en paralelo, la FIDE y la PCA, impulsada por el propio Kasparov.

Una vez suspendido aquel duelo por el título, el Ogro de Bakú organizó otro contra Kramnik, sin mayores disimulos. Entonces sí surgieron los patrocinadores y el discípulo acabó derrotando al campeón y convirtiéndose en su sucesor.

En el año 2000, Shirov intentó acceder a lo más alto por el camino oficial y llegó a otra final. Esta vez la pudo jugar, pero perdió en Teherán contra Vishy Anand. Fueron golpes muy duros para el genio de Riga, que nunca volvió a volar tan alto. Con todo, siguió jugando partidas espectaculares, como sucesor natural de Mijaíl Tal, otro artista del tablero nacido en la misma ciudad y que sí llegó a campeón, en 1960.

Dabone y Bala, niños gigantes

Actualizado Domingo, 19 octubre 2025 - 16:42

El 12 de septiembre, el Barcelona jugó un amistoso de pretemporada contra el Bàsquet Girona. El hecho no tendría nada de extraordinario si no fuera porque con el primer equipo del Barça debutó un joven de 2,10 de estatura. Tampoco eso sería nada llamativo en un deporte caracterizado por la aventajada talla de sus practicantes. Pero ese joven tenía sólo 13 años. Nacido en Burkina Faso, atendía por Mohamed Dabone y había sido fichado casi en la cuna por el Barcelona en 2022.

El Madrid reaccionó ante la amenaza de esa futura torre de destrucción masiva (¿de 2,30?) e importó de Mali, país fronterizo con Burkina Faso, a un antídoto de 2,07 de nombre Moussa Bala. No era tan alto como Dabone. Pero casi. Y, además, contaba únicamente 11 tiernos años. Dabone cumplirá 14 el martes. Y Bala, 12 el viernes.

Mali es una cantera de niños gigantes. El Barça dispone también, nacidos allí, de Sayon Keita, de 17 años y 2,14 (titular en Euroliga ante Maccabi y Dubai). Y de Abdrahamane Kone, de 16 y 2,08. Incluso aceptando que África y sus profundidades étnicas surten de ejemplares góticos al baloncesto mundial, cuesta aceptar que algunos de esos muchachitos tengan esa edad. La estatura no ofrece dudas. La edad, sí. Especialmente en el caso de Bala. Las facciones, la musculatura... no son las de una criaturita de 11 añitos, por muy desarrollado que esté. El África subsahariana, feraz especialmente en el atletismo, siempre ha suscitado sospechas respecto a la edad de sus deportistas.

Dabone y Bala no tienen nada que ver con los actuales Lamine Yamal, Franco Mastantuono y compañía. Ni siquiera con Max Dowman, del Arsenal, que en agosto debutó en la Premier con 15 años y 229 días y al que, se dice, pretende el Real Madrid. Ni con el último fenómeno con acné, el mexicano Gilberto Mora, también en el voraz radar blanco, que cumplió 17 años el martes y que, con 16 y 265 días, se convirtió, al ganar la Copa Oro, el equivalente norteamericano, centroamericano y caribeño de la Copa América, en el internacional absoluto más joven en levantar un título. Por delante de Lamine y Pelé, aunque éstos alzaron trofeos de mayor fuste.

Pelé, Messi, Lamine y demás estrellas juveniles eran o son adolescentes más o menos precoces. Dabone, Bala y los Dabone y Bala que puedan aparecer son niños. Literalmente. Lo mismo que un gigante mental, no físico, el argentino Faustino Oro (otro Oro en esta columna), el Messi del ajedrez, que el pasado día 14 cumplió 12 años. Fue Maestro Internacional con nueve y ya ha superado la primera norma para obtener el rango de Gran Maestro.

La Naturaleza se divierte creando especímenes humanos que son, a la vez, prodigiosos y anómalos, arrojados demasiado prematuramente a un entorno de cuyas dimensiones lógicas escapan. Con frecuencia no llegan a confirmar de adultos lo que prometían de menores.

El hoy les sonríe. Pero el futuro no les ofrece certezas. No les pertenece a ellos ni, por otra parte, a nadie. Es una página en blanco. Al igual que el camino, no existe de antemano. Se hace camino al andar. Y mientras andamos, vamos pisando, viviendo sólo el presente.