Carlos Sainz desembarca en el karting nacional con CS55 Racing, su recién estrenada marca que proveerá a la Karting Academy, la categoría de iniciación convocada por la Real Federación Española de Automovilismo.
El piloto de Ferrari llevaba tiempo detrás de un proyecto que le hacía especial ilusión y que le permitirá seguir de cerca a los más jóvenes talentos del volante. CS55 Racing llega de la mano de OTK, la marca italiana con la que el madrileño estuvo vinculado durante su etapa de formación.
Fruto de esta colaboración técnica y del interés de Carlos por apoyar decididamente el karting español, CS55 Racing será la marca que utilizarán los pilotos de entre 6 y 8 años en la categoría Karting Academy, en el marco del Campeonato de España de Karting (CEK Finetwork).
19 de abril en Campillos
Sainz, que aún practica el karting como preparación para el Mundial de F1, ha reiterado en numerosas ocasiones que esta actividad va más allá del simple entrenamiento, para convertirse en una verdadera pasión.
De este modo, la CS55 Racing Karting Academy supondrá una fantástica iniciación a las carreras, con el objetivo de dar a los más pequeños una oportunidad a un coste muy asumible.
El Campeonato de España de Karting (CEK Finetwork) arrancará el 19 y 21 de abril en la localidad malacitana de Campillos, donde los pilotos de la CS55 Racing Karting Academy estrenarán sus materiales y colores.
No hubo historia en el arranque del Mundial, porque Max Verstappen también impide a los rivales construir su relato. No da opción a la emboscada, ni al cuerpo a cuerpo en la trinchera, ni a la resistencia partisana. El dominio con el que Red Bull ha echado a rodar en 2024 resulta tan exagerado que la competencia ya husmea entre las migajas. Mad Max ganó con 22,4 segundos sobre Sergio Pérez, su compañero en Red Bull, el margen más amplio tras dos décadas en Bahrein. Y rubricó eso que en la F1 se llama Grand Chelem, el galardón que agrupa victoria, pole, vuelta rápida (1:32.608) y un liderato desde la salida hasta la meta. Entre el polvo del desierto, sólo una flor creció bajo las dunas. Una de color rojo, enarbolada por Carlos Sainz sobre tierra baldía.
El madrileño fue elegido por los aficionados como piloto del día con el 31% de los votos. En la meta, por supuesto, se le notaba exultante. Durante algún tramo de la carrera había soñado incluso con alcanzar a Pérez, pero la tercera plaza colmaba, sin duda, sus expectativas. Porque no se trataba simplemente del 19º podio de su vida, sino de un aldabonazo en el garaje de Ferrari.
Fernando Alonso, para qué negarlo, no tuvo ni la más mínima opción de hacer algo grande en Sakhir. Acabó noveno porque su coche no va mucho más allá, lo que debería poner en alerta a todo Aston Martin. Había partido desde la zona sucia y pronto descubrió que ni siquiera podría sujetar a los McLaren. En la tercera vuelta cedió paso a Lando Norris y un par de giros más tarde a Oscar Piastri. Con el morro de Lewis Hamilton tras su aletín, se sentía a merced, no sólo de un heptacampeón, sino casi de cualquiera.
"Más ritmo que los de delante"
Sainz, por contra, había enviado bien pronto un aviso para evitar malentendidos: "Tengo más ritmo que los de delante". Obviamente, hacía alusión a un Leclerc con los nervios destrozados, a quien no dudó en llevar al límite. En la corta distancia, tras una espectacular frenada en la curva 1, Sainz se apuntó el primer combate de lo que se antoja un Mundial agitadísimo en el box rojo.
No exageraba Carlos con sus predicciones, porque fue el único capaz de sostener por un rato el infernal ritmo de Verstappen. Pero quiso Ferrari que tras su primer pit-stop, en la vuelta 15, regresara al asfalto otra vez a la estela de Leclerc. Mientras el monegasco se quejaba de los frenos, su compañero era un disparo. A su vuelta rápida (1:35.507), de inmediato pulida por Verstappen, añadió una maravillosa maniobra frente a George Russell.
Para comprender la superioridad del campeón, el único que rodaba con regularidad en 1:35, quede también el dato de que sólo se demoró 20 minutos en doblar a Logan Sargeant. Superada la mitad de la prueba, su hueco ante Pérez se había ampliado a 15 segundos. Es decir, un promedio de cinco décimas por vuelta ante un rival con su mismo coche.
Bandera a cuadros para Sainz en Sakhir.AFP
Si había interés en comprobar cómo afectaría el frío a la degradación, las conclusiones resultaron bastante alentadoras para Ferrari. A Leclerc le avisaron de que sus Pirelli alargarían su vida más allá de lo esperado. Y Sainz, sobre un asfalto a tan sólo 22ºC, rodaba con constancia en 1:37. Además, Ferrari cumplió con creces con un segundo pit-stop, a 20 vueltas para la meta, en 2,2 segundos.
Stroll, desde el pozo
Red Bull tuvo que actuar de inmediato con Pérez, dado que su ventaja sobre Sainz no excedía de los dos segundos. El mexicano sabía que jugaba con ventaja y que contaba aún con una bola extra. Así quedó en evidencia durante su último relevo, cuando añadió otro segundo a su favor para alcanzar la meta con holgura.
Sin noticias de Russell, sin alardes de Norris, sin un solo coletazo de Leclerc, el espectáculo declinaba. Red Bull había sembrado la desolación y el resto bastante tenía con completar las 57 vueltas. Alonso, sin ir más lejos, tuvo que sujetarse a duras penas en el top-10. Nunca se sintió competitivo ante McLaren o Mercedes, por mencionar sólo a los adversarios más a su alcance. Y aún más preocupante fue cómo fue perdiendo terreno ante Lance Stroll, que se había desplomado al pozo tras un toque en la primera curva con Nico Hulkenberg. Por una vez, el canadiense no perdería la compostura, sino que fue adquiriendo, poco a poco, gran consistencia.
Fernando sólo había atraído la atención de las cámaras con un par de maniobras ante Guanyu Zhou. Pero su primer stint con los duros resultó muy preocupante. Y ni siquiera tuvo suerte en el casino, a la espera de un golpe de suerte en forma de safety car. Nada menos que 25 vueltas esperando nada. No obstante, nadamás renovar el calzado, su AMR24 ya parecía otro. Si Stroll pretendía cruzar la meta por delante, no sabía con quien iba a jugarse los cuartos. Alonso se quitó de encima a su compañero con una feroz maniobra. Su único desquite en un sábado, que como él mismo reconoció por la radio, se le hizo eterno.
Desde 2014, año de inicio de la Era Híbrida, la Fórmula 1 no vivía un momento tan intenso sobre el asfalto. Tras la disputa del GP de Gran Bretaña, que acaba de marcar el ecuador del calendario, basta con un vistazo a la tabla para entender el paso adelante del Mundial 2024. No se trata simplemente de los piques en pista entre Max Verstappen y Lando Norris, ni de los éxitos de Drive to Survive en las plataformas de pago. Hay otros factores que explican por qué este campeonato, el más largo de la historia (24 carreras), podría ser recordado como uno de los clásicos modernos en el Gran Circo.
1. Seis ganadores diferentes
El líder del Mundial debería vanagloriarse de sus siete victorias en 12 carreras, aunque sin bajar la guardia ante la competencia. Si a lo largo de 2022 y 2023, sólo cinco pilotos lograron alguna victoria, en esta primera mitad de 2024 ya son seis quienes subieron a lo más alto del podio. Además de Verstappen, Carlos Sainz (GP de Australia), Charles Leclerc (GP de Mónaco), Norris (GP de Miami), George Russell (GP de Austria), Lewis Hamilton (GP de Gran Bretaña) descorcharon el champán tras oír el himno.
Cuatro escuderías en pugna cada fin de semana y diferencias cada vez más estrechas, tanto los domingos como durante la qualy de los sábados. Durante este triplete, iniciado en Barcelona el 23 de junio, se han registrado tres ganadores distintos. Para asistir a un fenómeno similar hay que remontarse a los años previos a la Era Híbrida. En concreto a aquel alocado Mundial 2012, cuando siete pilotos ganaron las siete primeras citas del curso.
2. Max, en cualquier circunstancia
Tras cruzar segundo bajo la bandera a cuadros, Verstappen admitió la evidencia de lo que había sucedido en Silverstone. "Si nos fijamos en el rendimiento, fuimos demasiado lentos durante el primer relevo y sufrimos mucho con la degradación. En un momento dado parecía que podíamos acabar sextos, pero tomamos las decisiones correctas, especialmente en las paradas en boxes". Este análisis compendia el momento actual de un piloto que ya no devora a sus adversarios, sino que debe cocinarlos a fuego lento.
Red Bull disfruta del mejor Verstappen, un campeón que reduce sus fallos a la mínima expresión y optimiza las virtudes de un monoplaza que ya no apabulla como antes. De hecho, Mad Max lidera el Mundial con 84 puntos, una ventaja jugosa, aunque muy inferior a los 125 con los que dominaba hace ahora un año. Además, el margen de Red Bull en el Mundial de Constructores se limita a 71 puntos sobre Ferrari y 78 ante McLaren. Mientras Mercedes, el gran animador de las tres últimas citas, aún mantiene la fe de presentar batalla de aquí a noviembre.
3. El influjo de los veteranos
A los 39 años y 182 días, Hamilton se convirtió en Silverstone en el ganador más veterano del siglo XXI. El final a una sequía de 56 carreras para el heptacampeón, que rompía otros dos récords de longevidad, para superar a Michael Schumacher y Kimi Raikkonen. De momento ya es el único piloto con al menos una victoria en 16 temporadas distintas, una más que El Kaiser. Además, supera al finlandés al ampliar hasta los 17 años y un mes el lapso entre su primer triunfo (GP de Canadá 2007) y el último (GP de Gran Bretaña 2024).
Hamilton y Bonnington, en el podio de Silverstone.AFP
Todos estos logros demuestran la tremenda exigencia que Hamilton se impone en su fuero interno. Para encontrar un equivalente en la parrilla sólo cabría señalar a Fernando Alonso. La efigie del ovetense resulta sagrada para Aston Martin, una escudería muy venida a menos con el avance de los meses, pero que aún puede esperar grandes actuaciones de su líder. Pese a terminar sexto, el GP de Japón representó todo un ejemplo de la pericia del asturiano para extraer el máximo de su monoplaza.
4. Los movimientos del mercado
El pasado 1 de febrero, el fichaje de Hamilton por Ferrari supuso un terremoto cuyas réplicas aún se hacen sentir en el paddock. La noticia no sólo suponía la llegada del piloto más laureado a la escudería por antonomasia, sino que removía el mercado desde sus cimientos. Cinco meses después, Mercedes aún no se ha decidido por Andrea Kimi Antonelli como sustituto, ni Sainz ha cerrado un acuerdo para su futuro.
Verstappen, con el RB-20, el sábado en Silverstone.AFP
Los rumores durante esta interminable silly season ni siquiera cesaron tras la renovación de Sergio Pérez con Red Bull, resuelta a comienzos de mayo. De hecho, el mal momento de Checo, tras sumar únicamente 15 puntos en las seis últimas carreras, viene alimentando las especulaciones sobre el hartazgo de Christian Horner. Sainz quería haber resuelto su futuro desde hace semanas, aunque de momento aguarda noticias de Alpine, Mercedes y Williams, los que más se han interesado por sus servicios.
5. La evolución de McLaren
Desde el GP de China, McLaren enlaza ocho carreras consecutivas subiendo al podio. El mejor registro en 12 años para la escudería de Woking, que ya encadenó 13 entre el GP de Alemania 2011 y el GP de China 2012. A esta regularidad se suma la asombrosa potencia de su MCL-38, el bólido que más ha mejorado respecto a 2023, tanto en velocidad pura como en ritmo durante las tandas largas.
Aunque el liderazgo de Norris aún necesita el refrendo de un cara a cara exitoso frente a Verstappen, el team principal Zak Brown debe sentirse más que feliz del paso adelante. A la victoria de Lando en Miami, la carrera más vista en Estados Unidos tras 74 años de Gran Circo, se suma la regularidad y consistencia de Oscar Piastri, que aún no se ha perdido ni una sola vuelta de las 12 citas disputadas. Si sus ingenieros olvidan y evitan errores tan flagrantes como el de Silverstone, McLaren aún podría desafiar a Verstappen hasta la última ronda.
Bajo los neones y la fuente del Hotel Bellagio, con su efigie resplandeciendo en los LED de la colosal The Sphere, Max Verstappen se coronó por cuarta vez campeón del mundo en Las Vegas. Repantingado en un Rolls Royce, ni siquiera hubo de acudir al podio para descorchar el champán. Su quinto puesto en la meta, justo por delante de Lando Norris, resultaba suficiente. En ningún momento de la madrugada, el piloto de McLaren osó entrometerse. El doblete de Mercedes, con George Russell y Lewis Hamilton por delante de Carlos Sainz, tampoco iba a distraerle de lo esencial. Mad Max, gracias a esta cuarta corona, ya se codea en el Olimpo de la F1 con Alain Prost y Sebastian Vettel.
"Ha sido una temporada muy larga, plagada de dificultades, pero nos hemos mantenido como equipo. Ahora me siento aliviado y también orgulloso", admiitó el tetracampeón, recordando las veces que hubo de mantener la calma. Ahora que ha caído el telón llega el momento de subrayar la verdadera grandeza de Verstappen, cuyo genio aventajó a la potencia de su monoplaza. Porque en la antepenúltima cita del Mundial, Red Bull no encontró manera de seguir el ritmo de Mercedes y Ferrari. El trabajo ya estaba hecho.
Los 18ºC sobre el asfalto, la temperatura más elevada desde el jueves, favorecían la candidatura de Ferrari. En la salida, Charles Leclerc activó el pulsador de la detonación para superar a Sainz por el exterior de la primera curva. Un cambio de posición que cambiaba las prioridades en la Scuderia. La superioridad numérica ante Russell debía ser explotada por los ingenieros de Frederic Vasseur.
Sobrevivir al 'graining'
La dicha de Leclerc se perdería pronto por las alcantarillas. En la octava vuelta, tuvo que ceder la posición ante Sainz y Verstappen, porque el rendimiento de sus gomas intermedias habían caído en picado. Dos giros más tarde, Sainz debió pasar también por boxes. Verstappen había devorado al español, abocado desde entonces a lidiar con Franco Colapinto, Valtteri Bottas y Kevin Magnussen para recuperar el segundo puesto frente al holandés.
Un par de vueltas después llegaría el turno en boxes para Mercedes. La confirmación de que el compuesto duro tampoco sobrevivía. Ni a la degradación, ni al graining, esa molesta acumulación de virutas sobre la superficie de rodadura. Tan elevados niveles de desgaste obligaban a un plan de dos paradas. Sainz alertó reiteradamente a sus operarios para volver a entrar, aunque según su propio testimonio, recogido en la radio, tuvo que mantenerse sobre el asfalto un par de giros porque no lo habían preparado todo en el pit.
Cumplido el ecuador de la prueba, Ferrari había perdido cualquier opción de victoria. El ritmo de Mercedes y su comprensión de los neumáticos no sólo hacían volar a Russell, plácidamente instalado en el liderato, sino que facilitaban la remontada de Hamilton, desde la décima plaza de la parrilla hasta la segunda. Cerrado ese doblete, el único aliciente para las 10 últimas vueltas sería la batalla por la tercera plaza del podio.
Russell, Hamilton y Sainz, en el podio del Strip Circuit.AFP
"¿Queréis que los mantenga atrás?", preguntó Verstappen al contemplar por sus espejos el alerón delantero de los Ferrai. "Creo que deberías, sí", replicó Giampiero Lambiase. La duda venía al caso porque apenas unos minutos antes habían aleccionado a Max para que no se enredase en nimiedades para focalizarse en lo esencial.
Cerrar el título resultó pan comido ante Norris, que deambuló por las interminables rectas del Strip Circuit como un espectro naranja. "Parece que en cualquier momento me voy a quedar sin la rueda delantera derecha", lamentó el británico, incapaz de mantener una resistencia digna. Mientras en el garaje de Red Bull preparaban las camisetas y gorras para la fiesta, McLaren detenía a su líder para el bonus de la vuelta rápida. Un triste epílogo para este Mundial donde tanto se esperaba de ellos.
Alonso, undécimo
La noche tampoco resultó propicia para Fernando Alonso, relegado de la zona de puntos por Yuki Tsunoda y Sergio Pérez. Pese a su fantástico segundo relevo con los neumáticos duros, el asturiano finalizó undécimo. Demasiados minutos enganchado al tren del DRS del japonés y Nico Hulkenberg.
Decimosexto en la salida, el bicampeón ya había tenido que lidiar con Pérez y Kevin Magnussen para ganar un par de puestos. Sin mayores horizontes, Aston Martin le llamó para un madrugador pit-stop donde colocaría los duros. Al menos, los mecánicos no se demoraron tanto como con Lance Stroll, a quien no prepararon las ruedas con la diligencia necesaria. Ya queda menos para que Mike Krack, team principal del equipo de Silverstone, eche la persiana a este infausto 2024.