Raúl Asencio, defensa del Real Madrid, agradeció las muestras de apoyo recibidas tras el golpe sufrido en la Liga de Campeones ante el Benfica, en una acción tras la que reconoció haber perdido “la noción del tiempo“, que acabó con una contractura cervical que le impedirá estar ante el Getafe.
“Recuerdo una jugada muy rápida. Era un balón aéreo y yo voy al duelo y ya lo siguiente que recuerdo es estar con los doctores en el suelo después del golpe, que al final me doy con mi compañero Eduardo (Camavinga), y un poco pierdo la noción del tiempo, dónde estaba, lo que estaba ocurriendo, y ya vuelvo a recordar cuando ya estaba dentro, en el túnel del vestuarios”, aseguró a los medios del club.
“Pierdo un poco toda esa noción de lo que estaba ocurriendo. Es un momento muy desagradable. Recuerdo al doctor, al le doy las gracias por todo lo que hizo y a todos los servicios médicos. No tenía la vista del todo clara, no podía moverme del todo, perdía fuerza… una sensación un poco desagradable”, añadió.
Tras el incidente sufrido por Asencio a los 77 minutos del partido ante el Benfica y el paso por el hospital para descartar una lesión de gravedad, el defensa madridista guardó reposo en su domicilio y el club blanco descartó su presencia el lunes ante el Getafe. Agradeció el calor de la afición del Santiago Bernabéu y de sus compañeros.
“En ese momento al Bernabéu no lo pude sentir, pero desde que llego al hospital estoy consciente y puedo coger el móvil, veo todas las muestras de cariño y la verdad que muy agradecido. La afición del Madrid me ha recibido de una manera muy especial y lo noto. Y en situaciones como estas, que espero que no ocurran más, es cuando más la notamos”, reconoció.
“Doy las gracias a toda la afición, a toda la gente que me ha apoyado, que me muestra su apoyo y su cercanía, que al final es muy bonito y es una sensación que el jugador necesita. Y a mis compañeros que se han volcado conmigo. Desde que volví a coger el móvil ya tenía un mensaje de todos y yo ni sabía cómo había acabado el partido. Es todo más que un equipo, es una familia”, concluyó
En la plaza de Felipe II, los gritos contra Israel, las protestas por el genocidio, las banderas Palestinas. "¡Maccabi Tel Aviv, fuera de Madrid!". A unos metros, en la cancha del Movistar Arena, la rareza de un partido de baloncesto sin público, con el chirriar de las zapatillas como banda sonora, tristes memorias de la pandemia, cuatro años y medio después (el último fue en junio de 2021, de playoffs ACB). Otra vez la política como arma arrojadiza con el deporte de por medio. Unas 800 personas se concentraron ayer en los minutos previos al partido entre el Real Madrid y el Maccabi, correspondiente a la jornada 21 de la Euroliga, llamadas por las más de 250 organizaciones sociales vinculadas a la comunidad palestina en Madrid, que habían hecho público un manifiesto unitario en el que reclamaron la suspensión del encuentro.
El despliegue policial impresionaba. Llegar al Palacio suponía una gymkhana de calles cortadas. Y, una vez en la puerta, el cacheo era exhaustivo. El duelo sí se disputó, como todos los del equipo hebreo, que incluso desde el pasado mes de diciembre ya juega sus partidos en Tel Aviv (y no en el exilio de Belgrado donde ha pasado más de una temporada), en el icónico Menora Mivtachim Arena (la Mano de Elías), siempre a reventar. Aunque, la Delegación del Gobierno, tras una reunión el lunes con Policía Nacional, Policía Municipal, Samur, Bomberos y Movilidad del Ayuntamiento y seguridad del Real Madrid, decidió que fuera a puerta cerrada tras declarar la Comisión Antiviolencia el choque de "alto riesgo".
A las siete en punto, desafiando al frío helador que caía sobre Madrid, los manifestantes se desplegaron frente a la puerta principal del Palacio, donde una doble barrera policial les impedía acercarse. Hubo algún conato inicial de incidentes, cuando dos sujetos proisraelíes tuvieron que ser desalojados al ser increpados por los reunidos. Entre los presentes, Ione Belarra y Pablo Rodríguez, de Podemos.
Imagen del despliegue policial en el Movistar Arena.FERNANDO VILLAREFE
Porque las protestas en la calle habían llegado precedidas por el choque político. Los llamamientos desde Podemos a "impedir que se juegue", en palabras de la diputada. Y la respuesta del alcalde de Madrid, quien acusó al delegado del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Francisco Martín, de usar «la seguridad como un reclamo político en vez de como una garantía de convivencia». "El hecho de que venga un equipo israelí no tiene que ser distinto a que venga un equipo de cualquier otra nacionalidad. Es lo mismo que hizo con la Vuelta Ciclista a España", se quejó José Luis Martínez-Almeida. "¡Ayuso, sionista, estás en nuestra lista!", fue otra de las proclamas que más se escuchó, contra la presidenta de la Comunidad.
Ione Belarra, de Podemos, en la manifestación.FERNANDO VILLAREFE
En Barcelona, el martes, sin llamamiento en este caso de Podemos, las concentraciones fuera del Palau Blaugrana fueron menos numerosas y sin incidentes. Aunque el choque entre el Barça y el Maccabi se disputó también sin público. No así, por ejemplo, en los dos anteriores encuentros europeos del equipo de Oded Kattash. El pasado 26 de diciembre había más de 10.000 espectadores en el Belgrado Arena, como el 2 de enero los hubo en el SAP Garden de Múnich. El enorme dispositivo en la capital de España, recordando lo acontecido a comienzos de septiembre durante la Vuelta a España (boicoteada finalmente en las calles de Madrid durante la última etapa), fue el equivalente al de un partido de fútbol de alto riesgo y contó con presencia de la UIP, medios aéreos, guías caninos, una zona de seguridad ampliada, vallado perimetral en el entorno del Palacio, cortes de tráfico y restricciones de acceso al aparcamiento del Movistar Arena. En total, se movilizaron 400 efectivos de la Policía Nacional, además de agentes de la Policía Municipal, personal de seguridad del club y del recinto, Bomberos y efectivos de SAMUR-Protección Civil.
Todos los encuentros de baloncesto disputados en España con equipos israelíes han sido a puerta cerrada (La Laguna Tenerife-Bnei Herzliya, Valencia-Hapoel Tel Aviv, Baxi Manresa-Hapoel Jerusalén o Joventut Badalona-Hapoel Holon...). Pronto, en marzo, se volverá a repetir esta situación en Vitoria, Barcelona y Madrid, donde tiene que acudir, también en partidos de Euroliga, el Hapoel de Tel Aviv.
Rafa Mir tiene asumido que se sentará en el banquillo acusado de dos presuntos delitos de agresión sexual con acceso carnal aunque sigue negando que los cometiera. El delantero, que juega cedido por el Sevilla en el Elche, compareció vía telemática ante la jueza que instruye la denuncia que dos jóvenes presentaron el 1 de septiembre de 2024 después de haberlo conocido en una discoteca y haber pasado la noche en su casa de Bétera. Esta declaración indagatoria es consecuencia del auto de procesamiento hecho público por la magistrada en el que recoge que hay "indicios y no meras sospechas" de la agresión.
El jugador, según fuentes próximas a la declaración, no ha contestado a las preguntas de la jueza y, por boca de su abogado, Jaime Campaner, se ha ratificado en su primera declaración, cuando aseguró que las relaciones fueron consentidas.
Tambén ha solicitado que sean tenidas en cuenta en la causa las contradicciones que existen entre las declaraciones de las jóvenes y los testimonios que prestaron en el juzgado quienes primero las atendieron. De un lado, los empleados de la empresa de seguridad de la urbanización, que declararon haber escuchado a las víctimas hablar de agresión sexual. Sin embargo, en el informe remitido por la empresa al juzgado, no se recoge este hecho.
Delito leve de lesiones
Tampoco los cuatro agentes de la Policía Local de Bétera que acudieron a la vivienda recibieron ninguna denuncia por parte de las chicas de haber sido víctimas de una violación, y a estas contradicciones se agarra la defensa de Mir, que está procesado junto a su amigo Pablo Jara, que además, golpeó en la cara a una de las jóvenes, por lo que suma un delito leve de lesiones.
Lo que no hará Rafa Mir es prolongar el proceso. El jugador no va a recurrir el auto de procesamiento de la jueza, lo que puede acelerar, a la espera de que se pronuncien las defensas y la Fiscalía, que se abra juicio oral y Mir acabe sentado ante un tribunal de la Audiencia de Valencia.
Por el momento sigue en libertad con una fianza de 12.500 euros, para cubrir la posible responsabilidad civil que se derive de una condena.
El Comité de Control, Ética y Disciplina de la UEFA ha sancionado al FC. Barcelona por comportamientos racistas de sus aficionados tras el partido de la Liga de Campeones ante el Mónaco, que terminó con derrota (2-1) para el equipo de Hansi Flick, con una multa de 10.000 euros y la prohibición de vender entradas para su próximo partido a domicilio ante el Estrella Roja, que se disputará el 6 de noviembre.
Con esta decisión y aplicando el artículo 26 (3) del Reglamento Disciplinario, el organismo resuelve ejecutar la sanción que el club tenía suspendida durante un periodo de prueba de un año debido a otro episodio similar ocurrido el 17 de abril en el partido que les enfrentó al Paris Saint Germain.
En esta ocasión, durante el encuentro ante el equipo monegasco se pudo observar, en la grada donde estaban ubicados los aficionados culés, una pancarta con la consigna "Flick Heil", similar al utilizado por el régimen nazi. Por ello y además de la cuantiosa cantidad de dinero, esta decisión incluye la prohibición de ventas para otro partido más a domicilio, pero ésta queda en suspenso por un periodo de prueba de un año, a contar desde la fecha de hoy.
En este sentido, la UEFA también ha recordado que las medidas disciplinarias durante un periodo probatorio no son efectivas de forma inmediata, pero pueden ejecutarse si se comete una ofensa de naturaleza similar durante ese espacio de tiempo.
Antecedentes
El pasado mes abril, la misma comisión disciplinaria impuso varias multas al Barça por un montante de 32.000 euros y le castigó con la prohibición de vender entradas condicionada durante un año.