¡Adiós, Madrid!

¡Adiós, Madrid!

En poco más de dos meses, Arbeloa ha perdido dos títulos para el Madrid. Primero con aquel infame partido con el Albacete y, en un partido muy similar, ante el Mallorca, que llevaba una carrera hacia el infierno. El Madrid de Arbeloa, ahora, hasta ha resucitado al equipo balear.

En el primer período, el meta mallorquín Leo Román le robó hasta tres ocasiones de gol a Mbappé casi milagrosamente. Y eso fue decisivo para el partido. El Madrid solo era Mbappé y el resto una panda de muertos, que jugaban a la velocidad mínima, aplastados por el calor y el espíritu de salvación mallorquín.

Siempre dije que Arbeloa no daba la talla, aunque fuera un capricho del presidente. Lo del City solo fue un espejismo. En Son Moix volvió a tomar una entrada hacia el cadalso. Hizo una alineación repleta de desastres. Sacó otro conejo de la manga, pero era negro, porque Manuel Ángel no puede jugar en el Madrid. No tiene ni cuerpo ni calidad.

Todo para tapar el lado derecho de Trent, porque Arbeloa sabe que no defiende bien. Pero lo que logró fue que aún empeorara la situación. A Trent le tapó cualquier tipo de penetración y, defensivamente, el Mallorca se aprovechó.

Dejó a Vini para que descansara. Pero castigó a Güler, que se había dejado la vida con Turquía. Mantenía a Brahim, que parecía un muerto andante, tras jugar dos partidos con Marruecos. Pero también se le vio a Tchouaméni gastado por el fervor francés.

Llegó un momento en el que solo había quedado el petardo de Mastantuono, y el director técnico del Madrid había quemado en la hoguera de las vanidades a Carreras, que es un coladero, como demostró en el primer gol balear. Huijsen daba más sensación de error que de confianza. Y Trent era un fantasma.

En cuanto a Mastantuono, no más comentarios. Doscientos millones tirados a la basura, cuando hasta un tuerto veía que al Madrid le hacían falta dos creadores. Fue la aniquilación de la plantilla, con el error reforzado de Xabi Alonso.

Arbeloa es tan mediocre para hacer los cambios que, cansado y todo, el único que podía dar un pase de gol era Arda Güler, y lo quitó para que actuara su “descubrimiento”, Thiago, cuando solo es un jugador de ir detrás de un balón.

Luego, cuando salieron Bellingham, Vini y Militao, sólo uno funcionó: el gran cabeceador Militao. Con él, Huijsen que se vaya despidiendo. Pero con todos los cambios, lo que logró Arbeloa fue cortarle los caminos a Mbappé. Le anularon en el segundo tiempo, porque le quitaron todos los conductos hacia la gloria. Vini y Bellingham lo taponaron, y hasta Thiago iba por la izquierda. ¿Quién había por la derecha? Nadie.

Efectivamente, Demichelis se burló de las posiciones tácticas, que hasta a cualquiera le hubieran provocado vergüenza. Y es que el Madrid sigue estando tan mal como cuando inició el Mundialito. No ha dado tregua a los malditos errores de falta de creación de fútbol.

¿Qué hará la Casa Blanca cuando el próximo martes el Bayern le deje otra vez desnudo? Dos temporadas con los títulos tirados a la cuneta; se me antoja que el equipo está ahogándose en la miseria. ¡Adiós, Madrid!

kpd