El técnico argentino firma su octavo contrato desde que llegó al club y, de cumplirlo, cumpliría 15 años en la institución
Simeone durante el encuentro ante el Celtic.Kiko HuescaEFE
Era un secreto a voces desde que su hermana se pasó por las oficinas del Metropolitano a finales de octubre. Natalia Simeone se reunía con Miguel Ángel Gil Marín, Consejero Delegado del Atlético de Madrid, para ultimar los flecos del nuevo contrato de uno de los entrenadores más carismáticos del fútbol español. “Va por buen camino”, dijo el CEO rojiblanco en una entrevista días después.
El camino ha llegado a la meta. Diego Simeone estará en el Atlético de Madrid, si nadie ni los resultados lo impiden, hasta 2027, según ha anunciado el club rojiblanco este jueves. Un entrenador cuya única meta es “dar el máximo”, según dijo recientemente y completó: “Desde el día que llegué hasta el día que me vaya”.
Si cumple lo pactado, o más aún, si prolonga “otros tres años después”, como deseó Gil Marín, Simeone no solo superaría a Miguel Muñoz, que estuvo casi 14 años en el banquillo del Real Madrid, sino que cumpliría 18 años como jefe del vestuario del Atlético de Madrid. En estos tiempos de urgencias y resultados, una barbaridad.
Más aún si nos paramos en las cifras que ha conseguido desde que llegó al club el 27 de diciembre de 2011 en sustitución de Gregorio Manzano. En estos casi 12 años ha logrado ocho títulos: dos Ligas (2013/14, 2020/21), una Copa del Rey (2012/13), dos Europa League (2011/12, 2017/18), dos Supercopas de Europa (2012, 2018) y una Supercopa de España (2014).
Lo bueno de los Atlético- Barcelona es que son como un huevo kinder, nunca sabes qué sorpresa va a salir. Lo que sí, es que siempre hay, y esta vez fue de la buena... para los colchoneros. De la que sale una vez cada mucho, aunque el partido fuera un calco al de la Cartuja ante el Betis. Pero los de Simeone sabían que ésta era la última bala del cargador. Con la que no podías fallar. Y así se tiraron a pecho descubierto ante el equipo más goleador de España. Y salieron victoriosos y no por poco. El vendaval de Cataluña vestía de rojiblanco. Fueron cuatro, pero pudieron ser más. [Narración y estadísticas, 4-0]
Mantuvo el Atlético los acordes de Thunderstruck al inicio del encuentro en el Metropolitano. Presión alta y rock and roll. No habían pasado tres minutos y Joan García ya había tenido que intervenir en dos ocasiones una ante un aún deprimido Julián Álvarez y luego salvó un mano a mano de Giuliano tras un pase maravilloso de Griezmann. Quizás el delantero lo pudo hacer mejor, aunque acertó el portero culé.
Sin embargo, desde que su nombre tiene ecos de selección, parece que el catalán ha perdido su aura. El error en el primer gol del Atlético fue de infantiles. El guardameta intentó controlar un pase atrás de Eric con el pie demasiado elevado y el balón le pasó por debajo hasta entrar manso en la meta. La remachó por si acaso Lookman, pero la pelota había traspasado completamente la línea.
Da gusto cuando los equipos juegan u olvidan que hay partido de vuelta. El Atlético lo hizo. Fue a matar o morir. Y no terminaba la grada de celebrar el primer tanto cuando ya se elevó para gritar el segundo. Una contra de cinco pases, cada uno mejor que el anterior, hasta que el balón llegó a los pies de Griezmann. El francés embocó su putt en el segundo palo de Joan García, que sólo pudo mirar y admirar.
Griezmann emboca un disparo ante Joan.OSCAR DEL POZOAFP
Lo increíble de todo ello es que, entre gol y gol, el Barcelona y Lamine amenazaron seriamente a Musso, pero el argentino y la defensa rojiblanca salvaron in extremis. Sin embargo, fue el larguero el que salvó el remate de Fermín tras un córner. No había tiempo ni para un parpadeo. Griezmann respondió al larguero con un disparo que atrapó Joan García y después Julián siguió con su hastío con un remate tras otra gran jugada a la contra que salvo Koundé.
Pese a las amenazas del Barça, era el Atlético el que golpeaba, como un martillo. A la contra o en combinación. Saben eso de Dr Jeckyll y Mr Hyde que mostró contra el Betis, pues en esta semifinal comenzó como el famoso doctor de Robert Louis Stevenson. Los culés, incluso, debían recurrir a duras faltas para parar el vendaval como una naranja que le hizo Casadó a Giuliano. La espalda de las bandas barcelonistas eran autopistas para el despegue del argentino y Lookman.
Fue el nigeriano el que encontró el tercero tras otra contra de banda a banda de los rojiblancos. Flick se metía en el banquillo desesperado para meter poco después a Lewandowski por Casadó y Simeone corría como loco por la banda para celebrar como el estadio. Una carrera como las que estaban protagonizando sus dos extremos. Absolutamente imparables para Balde y Koundé.
100 días después
Y cuando moría la primera mitad, y cuando parecía que Julián se sentaría de nuevo con cara de circunstancias. El argentino alojó un pase de Lookman en la escuadra de Joan. Cuatro al descanso. 45 minutos soñados. El ejercicio coral no tuvo respuesta, faltaba medio tiempo, pero si el Atlético no encajaba se vería en la final de La Cartuja.
No hay palabras sobre el Barça, porque los culés no mostraron apenas esa versión apisonadora que muestran en la Liga. Aunque amenazaron al inicio del segundo tiempo con un tanto de Cubarsí que el VAR, con un suspense exagerado, en torno a cinco minutos, terminó anulando. Por el Metropolitano sólo apareció la sombra de Lamine, que no Lamine. Y, aunque los blaugranas dominaron la pelota, los rojiblancos disfrutaban al espacio. El duelo terminó al descanso para unos y para otros. Y mejor para el Barça, que aún perdió a Eric a cinco minutos del final. Pudo tener el consuelo de un gol, pero el cabezazo de Lewandowski salió fuera. La Cartuja se toca con los dedos.
Con sólo 21 años se encontró junto a Leo Messi levantando la Copa del Mundo en Qatar 2022. Un sueño para cualquier futbolista argentino y más si tu posición natural es la de uno de los mejores de la historia de la albiceleste, aunque cayera de rebote tras la lesión de Joaquín Correa.
Pero, a nivel de clubes, la trayectoria de Thiago Almada ha sido ciertamente extraña pasando de Vélez Sarsfield a la MLS y después al Botafogo brasileño, con una breve cesión a la Ligue1. "Era mi sueño jugar en el Atlético, lo elegí porque le tengo mucho cariño y tuve muchos amigos que jugaron aquí, cuando me dijeron de venir no lo dudé", ha expresado el argentino en su presentación de este martes en el Metropolitano.
Almada fue un fichaje de esos relámpago de la oficina de Carlos Bucero. No estaba en las quinielas iniciales de este verano, aunque su nombre siempre había estado en la órbita rojiblanca. Sin embargo, cuando empezó a sonar su nombre terminado el Mundial de clubes, el argentino ya volaba a Madrid para rubricar su contrato de cinco años con el club colchonero. No cumplirá los 30 aún cuando finalice esa vinculación, lo que da una idea de la juventud que propugna la dirección deportiva rojiblanca para renovar la plantilla del Cholo.
Un nuevo argentino se suma a la causa atlética, aunque Correa, uno de los jugadores que más le recomendaron que fichara, y quizás Nahuel Molina hayan salido o lo hagan brevemente de la ecuación. "Llegas a un club como el Atlético de Madrid donde muchos compatriotas tuyos han defendido la camiseta con orgullo y corazón", le ha lanzado Enrique Cerezo en la presentación. Él ha recogido el guante y ha admitido que la "unión hace mucho también para defendernos en la cancha".
Alamada llega gracias a su "talento y polivalencia", como le ha alabado Cerezo, a un frente de ataque que suma mucho talento con la llegada de Baena. "Puedo jugar en cualquier posición de ariba, pero me gusta por la izquierda y por dentro", ha admitido el jugador que agradece al presidente y a los compañeros que le hayan acogido de la "mejor manera".
El que será el próximo dorsal número 11, como se pudo ver en el acto de presentación del argentino, está "muy contento" de haber llegado a "uno de los clubes más grandes" y que tenga el proyecto que tiene especialmente de futuro ya que cinco de los seis nuevos fichajes de este julio sean futbolistas menores de 24 años. "Varios refuerzos muy jóvenes, muy contentos de estar acá y con la ambición de lograr cosas y estar en la historia del club", ha admitido el jugador.