Alexia Putellas, durante un partido contra el Atlético.EFE
Se exige o se suplica a Netanyahu “proporcionalidad” en su respuesta militar a Hamas. Dado que, pese a todo, Israel no está empleando ni va a emplear al completo su enorme potencia bélica, su reacción, sea la que sea, se producirá con “proporcionalid
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Mariona Caldentey (Felanitx, 1996) nunca sabes por dónde puede salir, ni en el campo ni durante una conversación. En un segundo plano en todas las polémicas, tampoco se muerde la lengua al hablar de los problemas de su tierra y de su generación. Los del fútbol, a los 29 años, se nota que los tiene bajo control. Por eso ha sido la sensación en su primer año en la Premier con el Arsenal (con el que ha ganado la Champions a sus ex compañeras del Barça) y figurará en la lista de firmes candidatas al Balón de Oro. Ella, que nunca pierde la sonrisa, sabe que eso pasará por lo que haga España en esta Eurocopa. Un torneo donde ayer empezó a rodar el balón y hoy lo hace para el grupo de Montse Tomé, que se mide a Portugal en la primera jornada del grupo. Siempre el partido más difícil.
¿No hay concentración sin accidentes?
Es verdad que la concentración ha comenzado un poco accidentada. Cosas como la de Aitana [ingresada por un episodio de meningitis] asustan, y más cuando no tienes conocimientos de si puede ser grave, pero estamos ya contentísimas de que esté aquí, porque es muy importante para nosotras. La Eurocopa es un objetivo grande y nos centramos ya en el torneo.
Ha habido muchos cambios desde la Euro 2022, ¿está todo más cerca de lo que reivindicaban?
Ahora mismo la posición en la que estamos es privilegiada. Tenemos todo lo que necesitamos para poder centrarnos en jugar y rendir. Y luego, además, toda la gente que nos sigue, que nos apoya... eso también ha cambiado muchísimo, por suerte. Están ilusionados con nosotras.
¿Cómo ha cambiado la relación con Montse Tomé desde aquella concentración de Oliva a hoy? De usted habla maravillas y la ha metido en el grupo de las capitanas...
La concentración de Oliva fue dura e intensa, pero nos hemos adaptado y hemos seguido creciendo juntas, haciéndonos como equipo y creo que, como he dicho, estamos en un momento muy bueno. Nos sentimos escuchadas y eso te hace estar cómoda.
Ha publicado un libro, no sé si como terapia o como desahogo...
Ha sido un repaso de todo. Se habla de muchas cosas de mi vida, no sólo de todo lo que pasa en la selección.
Hace un año salió del oasis del Barça camino del Arsenal y ha vuelto a ganar la Champions...
Como futbolista me ha hecho crecer muchísimo porque llevaba en el Barça 10 años, jugando el mismo fútbol con las mismas jugadoras. Estaba súper cómoda y era, entre comillas, fácil. Ha sido un reto adaptarme a la Premier, un juego más de arriba y abajo, la parte defensiva y física... Puedo decir que ha sido una experiencia muy positiva tras este primer año.
Mejor jugadora, 18 goles, nueve asistencias... ¡Menuda adaptación ha tenido!
La verdad es que el primer gol en liga tardó un poco en llegar, pero lo he disfrutado muchísimo. Tenemos la espinita de la Liga, que iremos a por ella el año que viene.
¿Inevitable pensar en Mariona para el Balón de Oro?
Siempre decimos, porque es verdad, que lo importante son los títulos colectivos, pero ojalá a nivel individual estemos bien para ganar. Y, si ganamos esta Eurocopa, ayudará a que el Balón de Oro se quede en España también.
Sería la tercera española en ganar y la tercera criada en el Barça, ¿es casualidad o responde a un modo de trabajar?
En España siempre ha habido muchísimo talento y, en el momento en el que ese talento se ha podido potenciar, pues están llegando todos los resultados. Aita y Ale son las dos máximas exponentes, pero hay otras muy buenas jugadoras como Patri Guijarro, Ona Batlle o Vicky Losada, que está ya asomando la cabeza. No es casualidad. Es que el talento que hay en España no lo hay en ningún otro sitio. Y era cuestión de tiempo que ese talento pudiera florecer.
¿Superado vivir sin sol, sin jamón y conducir por la izquierda? Además del inglés, claro, que no siempre es una cuestión sencilla...
El sol sale [se ríe], pero hay meses, sobre todo enero, que a las cuatro es de noche. Y eso se hace duro. Como la comida, que es diferente. Lo de conducir por la izquierda ya lo tengo dominado después de reventar las ruedas y chocarme contra varios bordillos. Ahora me pasa que cuando vuelvo a España tengo que pensar por dónde voy. Con el idioma, yo pensaba que tenía buena base, pero es verdad que cuando habla mucha gente a la vez y habla muy rápido, cuesta. En algún momento me dije «igual no sabes tanto inglés». He mejorado mucho, aunque no sé si después del verano hablando mallorquín, me acordaré.
¿Y el piano?
Desde que fui a Inglaterra, abandonado. No tengo teclado allí y ha sido un año de adaptación a muchas cosas. En cuanto esté más instalada y más tranquila, volveré a poner un teclado en casa, porque es algo que me gusta mucho.
RFEF
Con 29 años tiene casa en propiedad en Mallorca. Será una privilegiada entre su pandilla con el problema de vivienda que hay en la isla. Bueno, y en todos lados, pero en la isla especialmente...
Cuando me compré la casa en Mallorca tenía 26 o 27 años, y lo hice sola. La verdad es que es una suerte. Somos unas privilegiadas. Tengo amigas que se han hipotecado y han podido comprar o han heredado de sus abuelos, pero no es fácil.
¿A Fenalitx ha llegado el turismo masivo?
El turismo ahora mismo está descontrolado y así lo sentimos en Mallorca. He estado dos semanas y me impactó, y eso que mi pueblo no es de los más turísticos y todavía era junio... El turismo preocupa mucho en las islas y, de alguna manera, hay que controlarlo y regularlo porque, si no, para la gente local no es vida.
¿Hay equipo femenino en Felanitx jugando en el Mariona Caldentey?
Aún no, pero en la isla está el Collerense, pionero, y ahora el Atlético Baleares. Cada vez hay más gente queriendo jugar en las islas y hay más referentes, como Patri Guijarro y Cata Coll. Ojalá esto sirva para seguir incrementando la afición al fútbol en un futuro.
Usted creció jugando con chicos, no había más opción. ¿Es mejor o peor? ¿Está a favor o en contra de los equipos mixtos en las categorías del fútbol base?
A mí me encantó jugar con chicos y, hasta que se da el cambio físico, en el fútbol base me gusta que haya equipos mixtos. Fui durante muchos años la única chica y lo que quieres es pasártelo bien, aunque también te hace espabilar y buscarte las castañas.
La fábula de la selección de moda en España se apaga. Lo hace bruscamente, con un desplome. Queda el bronce, pero un bronce no colma a quienes se sienten en la cima del mundo desde hace un año, campeonas del mundo, de la Liga de Naciones, campeonas de su propia revolución tras un beso robado, mientras se pasan de una a otra el Balón de Oro. A eso sólo se da continuidad con más oro, objetivo unívoco de un equipo que ahora debe mentalizarse para luchar por el bronce frente Alemania, en Lyón. Ellas no llegarán a París. Brasil, mejor que España en Marsella, lo hará por el oro frente a Estados Unidos.
El destino tiene caprichos. Uno fue que las dos heroínas de la remontada ante Colombia, Cata Coll e Irene Paredes, hicieran la carambola del inesperado gol en propia puerta que abría el partido. Erró la portera y el balón golpeó en su compañera para alcanzar la red. Sin embargo, el destino no es el culpable de esta inesperada derrota ante una selección a la que España había ganado en la fase grupos. No. La explicación está en el juego errático de la selección frente a un rival que supo explotar muy bien las debilidades defensivas de las jugadoras de Montse Tomé.
La seleccionadora española perdió la partida táctica con su homólogo, Arthur Rivas. La espalda de sus laterales, en especial Olga Carmona, era un solar por el que Brasil desplegó su contraataque, lanzado por Ludmila y Gabi Portilho. El técnico brasileño, además, dispuso marcajes individuales por todo el campo, con mucha intensidad y anticipación, algo para lo que Tomé no supo encontrar los anticuerpos.
Putellas y Guijarro, suplentes
La realidad es que España no se ha encontrado con su mejor juego desde el inicio del torneo olímpico. La semifinal frente a Colombia tuvo similitudes con el duelo con Brasil, aunque esta vez ni siquiera pudo forzar el empate para llegar a la tanda de penaltis. Brasil pudo cerrar el choque mucho antes, dadas las ocasiones que tuvo a la contra en el primer periodo. Priscila erró un mano a mano frente a Cata Coll al que llegaba sola. Lanzó fuera. España respiraba, pero sin dar respuesta en el área contraria, más allá de un disparo de Jenni Hermoso.
Después de haber sido suplente ante Colombia y de haber dicho que no comprendía esa situación, Jenni entró en un once en el que Tomé realizó cambios en busca de la fluidez y el gol que no había encontrado. Ello llevó a Alexia Putellas y a Patri Guijarro a quedarse en el banquillo. Las soluciones no dieron frutos y la seleccionadora tuvo que agitar de nuevo el equipo tras el descanso, porque en el tiempo añadido de esa parte, cuando la selección buscaba el empate, se repitió el guion y Gabi Portilho culminó con gol una de las incesantes contras. Lo merecía Brasil.
La cosa pudo ser peor para las españolas, ya que la tendencia fue la misma tras regresar al campo, pero Brasil falló tres ocasiones consecutivas. Cata Coll decidió quitarse la careta. Era momento de correr todos los riesgos. Un gol más habría sido una losa prácticamente definitiva, pero al fallarlos, Brasil dio esperanzas a las jugadores de Tomé de repetir lo que habían logrado ante Colombia en cuartos, cuando también llegaron a ir dos goles por detrás hasta el último cuarto de hora. Ni Jenni ni Aitana Bonmatí, las líderes, aparecieron.
Caldentey, desolada tras uno de los goles de Brasil.EFE
Si entonces fue Jenni la futbolista clave en la remontada, al marcar el primer gol tras saltar desde el banquillo, esta vez la jugadora del Tigres mexicano encontró menos situaciones. Salma Paralluelo lo hizo, por dos veces, cuando la esperanza se había agotado. Lorena detuvo los dos disparos con más intenciones de Jenni. Tomé llamó entonces a Guijarro. Putellas continuaba en el banquillo.
Las decisiones tomadas por el técnico brasileño influyeron más sobre el juego. La prueba fue Adriana, autora del tercer tanto en una llegada que demostró los despropósitos de España. Sólo entonces entró Alexia para revolucionar mínimamente el final, goles de Salma, uno con ayuda, incluidos, pero sin poder evitar ya el cuarto de Brasil. Fue tarde.
Ha vuelto. Alexia Putellas (Mollet del Vallès, 1994) lidera a España en esta Eurocopa con la mejor versión de su fútbol, esa que puso en pausa una terrible lesión de rodilla de la que ahora habla con EL MUNDO sin tapujos, dibujando la otra cara del fútbol.
El titular de esta Eurocopa es: "Alexia fluye". ¿Por qué fluye?
No creo que sea sólo una cosa, sino una mezcla. Pones muchas cosas en la batidora y sale esta versión. Mucho trabajo, por supuesto, y aprender de todo. Lo bueno y lo malo, todo ha sido positivo para construirme.
¿ Mira las estadísticas o se guía por sensaciones?
Normalmente van relacionadas. También con el rol que tengo. Por ejemplo, en el Barça quizás esté más alejada del área. Y aquí es todo lo contrario. Puedo hacer las dos cosas, pero sin duda creo que todo mi talento sale más cuando estoy entre líneas, y creo que en esta Eurocopa también se está viendo. Estoy contenta por las sensaciones y también porque se conviertan en estadísticas.
¿Estamos viendo a la mejor Alexia?
Honestamente, creo que sí. Entendiendo que se considera que mi mejor versión fue antes de romperme los cruzados, cuando se ganó la Champions, prácticamente todo, y los Balones de Oro. Me analizo ahora, esta temporada, y creo que tomo mejor las decisiones de cada acción. Juego a lo que toca en todo momento y creo que estoy decidiendo mucho mejor.
¿Y eso es madurez?
Claro, es muchas cosas, porque al final es vivir muchas situaciones, equivocarte, aprender de ello y, a la siguiente, decidir mejor.
Ha contado muchas veces que sueña con fútbol. ¿Jugadas o éxitos?
Cuando digo soñar me refiero a visualizar. Alguna vez la mente me quiere fastidiar y visualizo momentos de éxito, pero los bloqueo y vuelvo a lo simple, a lo sencillo: un control o el posicionamiento del cuerpo antes de un chut.
¿Pesa el liderazgo?
No te sabría decir. Hay diferentes tipos de liderazgo y todos son necesarios porque, si una cosa tiene el fútbol es que tu rol fluctúa. En un partido puedes ser protagonista y al siguiente, serlo menos. Lo importante es que ese liderazgo exista, porque es imprescindible para formar equipo. Además, siempre lo digo, nunca sabes cuándo te va a tocar.
¿Le toca ejercerlo más con España que en el Barça?
Es totalmente diferente un club que la selección. No siento que tenga que ejercerlo como dices. La suerte es que aquí tenemos un grupo que llevamos mucho tiempo trabajando. Todo el mundo se conoce, sabemos en qué posición una compañera está cómoda, y no me refiero a dentro del campo. Cada una ha ido encajando. Quizás de puertas hacia fuera sí que mi figura, y la de otras compañeras, refleja eso, pero de puertas para dentro apreciamos el papel de la primera hasta la última persona de la expedición.
MIGUEL MEDIDAAFP
Cuando entra una jugadora nueva a un vestuario, ¿cómo cree que la ven?
Por experiencia, porque luego ellas me lo han contando, a las jóvenes les da cosa acercarse. Tienen una sensación de respeto, pero luego ven que soy una persona totalmente normal y que queremos lo mismo. Ven que las necesito a ellas para ganar y ellas a mí, y que nos tenemos que cuidar, porque eso es un equipo. Pero, al principio, sí que tienen ese respeto.
¿Da el paso de acercarse a ellas?
Ahora que ya entiendo que me ven así, sí. Intento que ese respeto no se convierta en que estén cohibidas, sobre todo porque yo necesito a esa compañera para ganar.
Cuando ganó los dos Balones de Oro decía que nunca se lo había planteado. ¿Piensa en el tercero?
Es algo generacional. Cuando yo estaba creciendo como futbolista no existía el Balón de Oro femenino. No podía ser un objetivo. Las nuevas generaciones sí que pueden aspirar a él. Pero para mí es un premio nada coherente. Es un deporte de equipo y si te premian es por lo que has hecho con otras veintipico jugadoras. Focalizarte en un premio individual como el Balón de Oro, personalmente es algo que me choca. Por la experiencia que tengo, si llegan, es por lo que has hecho en equipo sin pensar en ese objetivo.
¿Para estar en la élite es imprescindible estar desafiándose siempre?
Imprescindible. Y es una incomodidad que no todo el mundo está dispuesto a pagar. Ya no sólo por un tema físico, sino sobre todo mental, porque es muy agotador.
¿Se refiere a la incomodidad de ser mejor cada día?
Sí, claro, llevarte al límite cada día en lo mental y en lo físico es incómodo. Todos vivimos en nuestra zona de confort superbién. Pero exprimirte en cada entrenamiento, si aprendes a disfrutarlo, es una droga. Para lo bueno y para lo malo. Yo, por ejemplo, ahora lo estoy disfrutando muchísimo, pero también puede haber secuelas en un futuro. Por ejemplo, cuando no sepa bien qué es lo que me llena tanto.
¿Qué le enseñó la lesión?
Sobre todo la lección de que un día estás arriba y, al día siguiente, estás abajo. Y que, por muy meticulosa que seas con todo, hay cosas que no controlas y que muchas veces el destino es el que manda. Aprendí también a crecer desde momentos malos, de depresión máxima, incluso tóxicos, y aun así salir adelante, seguir siendo como soy yo, no dejando que eso me pudiera influir. Al final sí creo que la lesión es una de las cosas que te decía antes que pones en la batidora y que me ha hecho ser lo que soy ahora.
¿Fue más esfuerzo físico o mental?
Mucho más mental. Para empezar, porque aprendes a andar otra vez, a correr. Es un proceso mental en el que tu cuerpo de casi 30 años aprende cosas de cuando tiene dos. Mentalmente es muy jodido ir con las muletas sola en casa y no saber cómo llevar el plato a la mesa. Es muy frustrante, porque son cosas muy sencillas pero no las puedes hacer. Y cuando ya vuelves a entrenar con el equipo... Claro, yo la última sensación que tenía mía como jugadora era a un nivel de la hostia. Y cuando vuelves de una lesión grave dices, "esta no soy yo". Hasta que entiendes que necesitas tiempo, paciencia, que es algo que yo no tenía o no la gestionaba muy bien, y a la vez seguir con esa incomodidad de llevarte al límite, mentalmente es muy difícil.
AITOR ALCALDEGETTY
¿Recordar todo eso ahora hace que esta Euro sea un privilegio?
Sí, sí. Siento que lo saboreo mucho más. No tengo esa ansia de hacer una acción y que llegue ya la siguiente, o hacer un partido y que llegue el siguiente. Tengo muchas ganas de que empiece el próximo partido, pero a la vez estoy disfrutando cada pase, cada control, cada tiro que hago.
¿Hubieran llegado los éxitos de España antes si hubieran tenido las condiciones necesarias?
Sí, seguro. Y no mi generación, sino las anteriores también. Sé que siempre hay muchas comparaciones entre géneros en los deportes, pero nunca se mira el contexto. Yendo muy atrás, el contexto es que, por ejemplo, nuestra selección masculina va a competir en su primer Mundial cuando en España no estaba ni aprobado el sufragio femenino. Ellos ya estaban representando a su país y en España las mujeres no tenían ni derecho a voto. Imagínate la brecha de contexto cultural, de absolutamente todo. Y en poco tiempo se ha tenido que corregir todo. Ayer o antes de ayer lo hablábamos entre nosotras: incluso si consigues un acuerdo en el mundo del fútbol femenino, seguramente al año o a los dos años quede obsoleto, porque está creciendo muy rápido. Estás constantemente reinventándote porque si no, te quedas atrás, en la competición y en todo. Si las anteriores generaciones hubieran tenido nuestras facilidades, la brecha se hubiera reducido mucho antes, pero bueno, nos ha tocado vivirlo así.
¿Sin lo que pasó antes y después del Mundial se hubiera acelerado tanto?
Nunca lo sabremos. Pero las cosas son como son y las tienes que aceptar como vienen. Muchas veces las controlas, otras no. Mientras el objetivo siempre sea crecer y que todo el mundo respete también la profesión de futbolista femenina... Es mucho más fácil si todo el mundo va en esa dirección, y ahora sí sentimos que existe esa intención y, evidentemente, nuestras condiciones son muchísimo mejores.
El 'Se acabó' es una carpeta que ya está cerrada?
Creo que es algo que va a estar siempre, por suerte o por desgracia. Depende desde qué lado lo mires. Soy de las personas que busca la parte positiva a todo lo que pasa. No fue una situación agradable, pero construyó. Déjame remarcar que no sólo fue eso, pero cómo se encaró y se gestionó también nos hizo ser lo que somos ahora.
España se ha mostrado intratable en la fase previa y llegan las eliminatorias. En cuartos, Suiza. Con ellas, la posibilidad de penaltis. ¿Piensa en el de los Juegos ante Alemania?
No. Es algo que, evidentemente, fue mal. Lo analicé en su momento y este año he tenido la oportunidad de chutar varios y, salvo uno, los he marcado. Son cosas que pasan. Los mejores lanzadores de penaltis también han fallado alguna vez.