El organismo rector considera que la escudería austriaca cometió una infracción inferior al 5%, pero no ha anunciado sanciones.
Los mecánicos de Red Bull, con Verstappen, el domingo en Suzuka.AFP
Red Bull excedió el techo presupuestario durante el Mundial 2021, violando la norma relativa a los gastos procesales y menores, inferior al 5% del total. Esa es la principal conclusión de los resultados de la auditoría publicada hoy por la FIA, que de momento no ha informado de ninguna sanción contra el equipo que ha guiado a Max Verstappen hacia los títulos de 2021 y 2022.
El organismo presidido por Mohammed Ben Sulayem también confirmó que Aston Martin también había sobrepasado el límite, cometiendo una irregularidad en el procedimiento, aunque aún no ha revelado cuál. Asimismo, Williams tampoco presentó a tiempo sus cuentas, aunque esta infracción ya fue solventada con una multa económica.
A falta de conocer la naturaleza de las sanciones para Red Bull y Aston Martin, la FIA se ha limitado a confirmar que los equipos “actuaron en todo momento con buena fe” y “cooperaron durante el proceso”. Lo único que aclara el comunicado de hoy, es que sigue “determinando el curso de acción apropiado” respecto a estas dos escuderías británicas y “comunicará más información en conformidad con el reglamento”.
Reclamaciones de Ferrari y Mercedes
Durante los últimos meses, Ferrari, Mercedes y McLaren han venido pidiendo firmeza a la FIA para respetar el tope de costes, cifrado en unos 130 millones de euros anuales. Esta medida fue acordada por todos los equipos a finales de 2019, con el objetivo de igualar la competitividad y asegurar la viabilidad económica de los participantes.
Pese al difuso comunicado de hoy, conviene aclarar que los castigos a los que se enfrentan Red Bull y Aston Martin oscilan desde una reprimenda pública a la deducción de puntos en el Mundial, un extremo que pondría en peligro los títulos de Verstappen. Las opciones también pasan por la exclusión del equipo en alguna carrera, la limitación en el número de test aerodinámicos o la reducción en el límite presupuestario para las próximas temporadas.
El cálculo de Hamilton
Desde su llegada a la presidencia de la FIA, el pasado invierno, Ben Sulayem ha pretendido redoblar los esfuerzos para potenciar la transparencia y la integridad de la F1. Sin embargo, la aparición de estos dos casos pone en tela de juicio la credibilidad del sistema.
Hace sólo unos días, Lewis Hamilton habló sobre las actualizaciones de Red Bull durante la segunda mitad del pasado campeonato. “Desde el GP de Gran Bretaña incorporaron piezas nuevas durante cuatro carreras. Si nosotros hubiésemos gastado 300.000 euros en un alerón o un suelo nuevo, todo podría haber cambiado”, comentó el heptacampeón en referencia al cierre del curso, donde finalmente perdió el título en el controvertido GP de Abu Dhabi.
El pasado 1 de febrero, el Tractor Sazi FC denunció el apagón informativo con el que el régimen de los ayatolás había querido sofocar otra oleada de protestas. "Cuánto dolor se ha vivido, cuántas vidas se han perdido estos 24 días", lamentaba el vigente campeón de liga, aún perplejo por el "asesinato" de su ex jugador, Mujtaba Tarshiz, abatido a disparos junto a su esposa. Estas muertes redoblaron la indignación en Tabriz, la ciudad del Tractor, al noroeste del país, cercana a la frontera con Azerbaiyán y Turquía, las dos naciones con las que sus hinchas se sienten realmente identificados. Durante los dos últimos partidos como local, las muestras de dolor se sumaron a las tradicionales protestas en el estadio Sahand.
"Los aficionados de Tractor no suelen corear consignas directas contra el régimen, sino que reclaman la educación a sus hijos en lengua turca y azerí, la liberación de presos políticos o denuncian el racismo sufrido por los turcos en Irán", explica a EL MUNDO el sociólogo Vahid Qarabagli, enfrascado desde hace años en la lucha por los derechos civiles de los azeríes iraníes. "Desde su ascenso en 2009, el Tractor se convirtió progresivamente en algo más que un simple club de fútbol para ser visto como un símbolo de Azerbaiyán y de la población turcoparlante de Irán", añade el activista.
Según una encuesta de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), realizada en enero de 2021, el Tractor es el equipo más popular de su continente, donde se estima que cuenta con 35 millones de seguidores. La mayoría, turcos azeríes procedentes de Irán y de la diáspora mundial turcoparlante. "Para ellos, su equipo representa a una comunidad que ha luchado durante largos años por el reconocimiento de su lengua e identidad cultural dentro del Estado iraní", revela Qarabagli, estableciendo similitudes con lo que representó el FC Barcelona durante los estertores del franquismo.
Agravios históricos
A esta tesis se suma Emil Aslan, profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad Carolina de Praga. "La mayoría de los aficionados del Tractor muestran sus reivindicaciones separatistas, como las de algunos catalanes. Son partidarios de formar parte de Turquía o la República del Norte de Azerbaiyán en el Cáucaso. No obstante, tampoco diría que esta agenda irredentista suponga un gran problema para toda la comunidad azerí iraní, ya que muchos aún se consideran ciudadanos leales y no quieren la secesión", valora Aslan sobre esta etnia de religión musulmana chií, que representa alrededor del 30% de la población iraní.
El pasado 25 de febrero, tres días antes del primer bombardeo de Israel y Estados Unidos sobre Teherán, el Tractor remitió una carta a Mattias Grafstrom, secretario general de la FIFA. En su escrito cargaba con dureza contra la federación de su país, a la que acusaba de violar el principio de imparcialidad, de un mal uso del protocolo VAR y de pasar de puntillas sobre los cánticos racistas sufridos por su portero, Alireza Beiranvand, titular indiscutible de la selección, y su capitán Shoja Khalilzadeh, fijo también en los planes del combinado nacional. "Solicitamos la intervención del Comité de Ética de la FIFA para examinar las razones por las cuales la Federación no aborda los prejuicios étnicos y raciales, incluyendo si tal inacción se debe a presiones externas o consideraciones no deportivas", finalizaba el texto.
No se trataba de una reclamación puntual, sino el último capítulo de una serie de agravios históricos que había alcanzado su clímax en mayo de 2015. Entonces, el Tractor denunció un escándalo a gran escala durante la última jornada liguera. A falta de 20 minutos para el final de su partido ante el Naft Teherán, con 1-3 favorable, el árbitro expulsó de forma muy rigurosa a Andranik Seymourian. De modo que la ventaja se diluyó hasta el 3-3 definitivo. En cualquier caso, aquel empate les bastaba para ser campeones, ya que el Sepahan, su rival por el título, no había pasado del 2-2.
Una pancarta contra el racismo persa, en el estadio Sahand.TRACTOR FC
O eso es lo que parecía cuando en el minuto 87 la televisión, la radio y los teléfonos se apagaron repentinamente, dejando a todos en ascuas. Confiados en su destino, los futbolistas del Tractor ya no buscaron el 3-4. Tras cinco minutos de celebración, la noticia de que el Sepahan en realidad se había impuesto 2-0 cayó como una bomba en el vestuario. "Nos engañaron", clamó Toni Oliveira, su entrenador, que había sido personalmente informado del presunto 2-2 por miembros de la Federación iraní.
Tuvo que pasar justo una década, hasta el pasado 15 de mayo, para que el Tractor superase aquel trauma. "¡Abajo el racismo persa!", "¡Qué alegría ser turco!", "¡Tabriz, Bakú, Ankara! Persia nos queda muy lejos!". Así retumbaban las gradas del estadio Sahand, mientras más de 70.000 aficionados festejaban el primer título liguero de su historia. El delirio entre los Lobos Rojos, como se denominan a sí mismo, en referencia al animal totémico de los pueblos turcos. "No existen muchos canales para plasmar la desconexión con la República Islámica, así que se hace a través del fútbol, el deporte más popular del país. Es un fenómeno que se ha acentuado desde principios de la pasada década", sostiene Aslan.
Burro turco y mono persa
Habían pasado 55 años desde la fundación del club, destinado a dar alegrías a los trabajadores de las fábricas de maquinaria pesada en Tabriz. La revancha tanto tiempo postergada contra el Esteghlal, el gran rival capitalino, que siempre arrastró fama de progubernamental. Primero por sus lazos indirectos con el Sha de Persia y, tras la revolución de 1979, por sus vínculos con el gobierno islámico que se había hecho con las riendas del club. "Durante sus partidos se escuchan muchos eslóganes peyorativos. Los hinchas de Teherán se refieren a los de Tabriz como "el burro turco" y los azeríes les responden con "el mono persa", revela Aslan.
"Sabemos que la policía se ha vuelto menos dispuesta a aceptar los insultos étnicos, especialmente los que provienen de los azeríes iraníes. Son mucho más tolerantes con los insultos de los persas, pero mucho menos con lo que se dice contra ellos. Por lo tanto, tenemos pruebas indirectas de que las fuerzas del orden han intervenido tras estos partidos para localizar y sancionar a los aficionados azeríes iraníes", añade desde Praga el autor del estudio Football Nationalism Among Iran's Azeris, publicado en 2015.
En enero de 2010, el periodista deportivo Abdollah Sadoughi fue detenido en Tabriz tras publicar un cartel de apoyo al Traktor, el equipo de su corazón. Tras ser encarcelado sin cargos, se declaró en huelga de hambre. Fue recluido en régimen de aislamiento y trasladado después a una celda con delincuentes comunes. Un año más tarde Sadoughi volvió a ser arrestado por sus actividades en favor del lago Umbría, convertido en un enorme salar por la negligencia de las autoridades. En 2020 volvieron a registrar su domicilio para confiscarle material.
En cualquier caso, las tribunas del Sahand también han acogido escenas mucho más esperanzadoras, como la presencia de mujeres. "Con el tiempo, el estadio se ha convertido en un espacio donde los aficionados plantean diversas preocupaciones sociales y culturales, como los derechos de las mujeres. En los últimos años, se han producido algunos cambios y cada vez se permite más la asistencia femenina a ciertos partidos, incluidos los del Tractor, donde ellas han mostrado un apoyo firme y apasionado al equipo", finaliza Qarabagli.
Las últimas horas de McLaren en Suzuka transcurrieron en un clima de cierto nerviosismo, a la espera del resultado de las inspecciones en el coche de Lando Norris. La FIA midió al milímetro cada elemento de los alerones del MCL39 antes de dar su visto bueno, por lo que el británico conservó sus 18 puntos, con los que se mantiene líder, con sólo uno de ventaja sobre Max Verstappen. Sin embargo, el clima en la escudería de Woking distaba mucho de lo que se espera en un líder del Mundial. Andrea Stella, como director de equipo, trataba de ofrecer argumentos para justificar el pit-stop de Norris y explicaba la decisión de mantener a Oscar Piastri por detrás del británico. "Debemos ser un poco cautelosos al juzgar superficialmente", lanzó sobre lo sucedido en el tramo decisivo. Desde luego, los planes de McLaren resultaron como poco discutibles, aunque no tan inexplicables como otros sucesos del GP de Japón.
De 60.000 a 20.000 euros
A las 13:42 horas, los pilotos estaban convocados en la parrilla para escuchar el himno japonés. Bajo los acordes de la banda de la Fuerza Aérea, ante la mirada de la princesa Akiko, representante de la familia imperial, todos debían lucir únicamente sus monos y cascos de carrera. Así lo establece el riguroso protocolo de la FIA y así se comunica a los 20 protagonistas, que el viernes, precisamente, abordaron este tema durante su reunión semanal. Algunos se habían quejado sobre las molestias que implica esta ceremonia, incrustada en el único momento propicio para acudir al baño. Las prisas, esta vez, jugaron una mala pasada a Carlos Sainz, que recibió 20.000 euros de multa por llegar tarde.
El madrileño, nombrado hace sólo tres meses director de la Asociación de Pilotos (GPDA), arrastraba unas molestias estomacales, según confirmó ante los comisarios el doctor Messina. A tenor de los argumentos de la FIA, Sainz debería darse por satisfecho, porque no le aplicaron la cantidad habitual para estas infracciones (60.000 euros). Asimismo, la mitad del castigo impuesto (10.000 euros) queda en el aire durante los próximos 12 meses, siempre y cuando cumpla con los horarios. Según el escrito de los comisarios "mostrar respeto por el himno nacional" supone "una gran prioridad" para el órgano presidido por Mohammed ben Sulayem.
"Bearman ya se ha ido"
Las dificultades de Fernando Alonso al volante del AMR25 quedaron patentes a través de sus mensajes de radio. "El coche rebota antes de la curva 8, de la curva 13 y de la última chicane", advirtió el asturiano, que ya había depositado sus únicas esperanzas en la aparición de la lluvia. "En las curvas de baja velocidad perdimos todo el agarre de los neumáticos, así que tengo subviraje y he perdido tracción antes salir a la recta", lamentaba el bicampeón.
Alonso, durante su único 'pit-stop' en el GP de Japón.ASTON MARTIN
Sin embargo, su mensaje más afilado llegó tras el pit-stop en la vuelta 24, cuando sus mecánicos se demoraron algo más de cinco segundos antes de montar los neumáticos duros. Más del doble que la mejor parada del domingo, organizada para Lewis Hamilton en Ferrari (2,18 segundos). En total, el paso por boxes de Alonso se cifró en 25,6 segundos, un tiempo sólo inferior al de Pierre Gasly (26,0). Nada más salir a pista, cuando su ingeniero le advirtió de que saldría por detrás de Oliver Bearman, Fernando replicó sarcásticamente: "Sí, Bearman ya se ha ido". Con un timing mejor, la pelea por el noveno y el décimo puesto frente al piloto de Haas y Alex Albon no habría resultado imposible.
Tsunoda, piloto del día
En una carrera sin safety car, ni una sola bandera amarilla, Yuki Tsunoda cruzó la meta a 58,4 segundos del vencedor. De hecho, su ritmo por vuelta resultó nueve décimas más lento que el de Max Verstappen, la mayor diferencia entre compañeros de toda la parrilla. En su debut con Red Bull, el japonés acabó decimosegundo, tras ganar dos puestos respecto a la salida. De ese modo igualaba el resultado de Liam Lawson en Shanghai, donde el neozelandés había partido último. Con todos estos datos sobre la mesa, Tsunoda fue elegido piloto del día por los aficionados.
El ídolo local recibió el 23,9% de los votos, el mayor porcentaje en lo que va de año, por delante de Lando Norris en Australia (20,7%) y Andrea Kimi Antonelli en China (20,7%). "Estoy contento en cuanto a mi rendimiento, pero si me atengo al resultado es bastante difícil, especialmente en la carrera de casa, porque quería terminar en los puntos", admitió el ex piloto de Racing Bulls. A lo largo de los últimos 11 grandes premios, el balance de puntos entre Verstappen y sus tres compañeros (Sergio Pérez, Lawson y Tsunoda) resulta aterrador: 175-9.
El espejismo de Hamilton
Entre las vueltas 22 y 29, Lewis Hamilton disfrutó de un momento de placer pasajero en Suzuka. El británico supo exprimir la vida útil de sus neumáticos duros para trepar hasta la segunda posición, justo por detrás de Andrea Kimi Antonelli, su sustituto en Mercedes. A los 18 años, siete meses y 11 días, el italiano se convertía en el piloto más joven en liderar una carrera y en abrochar una vuelta rápida (1:30.965). Cuando el espejismo se esfumó y ambos pasaron por boxes, el golpe de realidad resultó aún más duro para Hamilton.
Hamilton, al volante del SF25, el domingo en Suzuka.AFP
"Agradecería mucho que me dieras información sobre dónde voy lento", espetó el heptacampeón por radio. Al otro lado, Riccardo Adami, su ingeniero pista, citó las curvas 8, 9, 13 y 14, pero ello no iba a tranquilizar a Sir Lewis, que requería de más precisiones. "Una décimas en las curvas 8 y 9", detalló el hombre que ya guio los pasos de Sebastian Vettel y Carlos Sainz. Lo más preocupante para Hamilton es que nunca encontró sensaciones tras el alerón trasero de Antonelli. De hecho, su ritmo promedio por vuelta (1:32.947) fue apenas una décima más rápido que el de Isack Hadjar (1:33.048) el rookie de Racing Bulls.
A la espera de Bahrein, un escenario tradicionalmente favorable para Ferrari, los más optimistas en el garaje de Fred Vasseur salieron con un dato bajo el brazo. Si en 2024, Sainz acabó tercero en Suzuka a más de 20 segundos de Verstappen, este domingo Charles Leclerc cedió apenas 16 segundos antes de terminar cuarto.