El primero en abrir la caja de los oros fue Fernando Díaz del Río (solo técnico), la rellenó el equipo español en rutina técnica y la ha rematado, por el momento, Dennis González, con su título mundial en el solo libre, que rubrica, y de largo, el mejor momento de la natación artística española de su historia.
Si hasta este Mundial, España había conseguido una medalla de oro en toda su historia (Combo libre por equipos en 2009), en tres días va a oro, a campeonato del Mundo, diario en una demostración del progreso del equipo, con la incorporación de los hombres a la disciplina, y el aprovechamiento del nuevo reglamento.
Y la historia se repitió este miércoles con Dennis. El catalán, de 19 años, llegó a la final con la cuarta mejor nota, pero en la final destrozó todos los registros en una competición en la que, sin penalizaciones, sumó 193,0334 puntos y batió al colombiano Gustavo Sánchez (189,9625), que hizo historia para su país con la plata, y al estadounidense Kenneth Gaudet, el discípulo de Bill May, que fue bronce con 179,5562, tras sufrir una penalización.
Dennis González, uno de los veintipoco hombres con licencia federativa en España (2.000 licencias de mujeres) en natación artística, apuntaba alto desde sus inicios y las expectativas se dispararon el año pasado, cuando en el Mundial junior de Quebec (Canadá) fue doble campeón mundial, en solo técnico y libre.
En Fukuoka ya se había colgado la plata en el dúo mixto, junto con Emma García, pero estaba convencido de que aún podía dar más, sobre todo después de ver como su compañero de entrenamientos, Fernando Díaz del Río, se convirtió el lunes en campeón mundial en sólo técnico.
Dennis saltó a la piscina del centro de convenciones de Fukuoka antes de lo previsto. Se había retirado a última hora el nadador que le precedía por orden de salida, el kazajo Eduard Kim, pero no le afectó para nada. Concentrado, sabiendo en todo momento lo que tenía que hacer, contando mentalmente los pasos, repasando en su cabeza los movimientos, Dennis interpretó con precisión la composición ‘Golden Hour’ de Jvke.
Fue, de largo, el mejor en puntuación de elementos y fue superado, aunque mínimamente, por el colombiano en impresión artística por lo que al final se impuso con tres puntos de diferencia sobre Sánchez, que bordó una original interpretación sobre ‘La pasión de Cristo’.
Dennis, que empezó en el mundo de la artística por la influencia de su madre -exnadadora y actual entrenadora- y tenía a Pau Ribes como referencia, se desarrolló a la sombra de Anna Tarrés en el Kallípolis. Ahora en el CAR de Sant Cugat y con Anna Vega como técnico, ha despegado absolutamente.
El oro de Dennis González es la demostración del momento de la natación artística en España, que ha conseguido medalla en las seis finales en las que ha participado, en muchos casos mejorando las actuaciones del preliminar.
Esta es la sexta medalla del equipo español, tras los oros en equipo técnico y el del Fernando Díaz del Soto (solo técnico), la plata de dúo mixto técnico (Emma García y Dennis González), y los bronces de Iris Tió (solo técnico) y en el dúo técnico (Alisa Ozhogina e Iris Tió).
En los días previos al US Open de 2024, Elena Rybakina despidió a su entrenador, Stefano Vukov, y este se dedicó a perseguirla por los pasillos de su hotel en Manhattan, a escribirle decenas de mensajes y a intentar llamarla más de cien veces. Buscaba otra oportunidad, aseguraba. Pero su acoso obligó a Rybakina a presentar una denuncia y a desvelar que durante los entrenamientos la llamaba «estúpida» o «retrasada». «Me decía que sin él todavía estaría recogiendo patatas en Rusia», afirmó.
El circuito WTA intervino para inhabilitar a Vukov, pero el episodio extremo recordó una evidencia: las relaciones entre los tenistas y sus entrenadores son muy, muy, muy complicadas. La ruptura entre Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero antes del presente Open de Australia es solo una más dentro de una larga tradición de desacuerdos, separaciones amistosas y, en casos extremos, traumas. A lo largo de la historia ha habido muy pocos jugadores que hayan mantenido al mismo técnico durante toda su carrera, y así seguirá siendo. Es una unión que siempre tiende al divorcio.
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«Estas relaciones nunca son fáciles. Pagas a alguien para que te diga lo que debes hacer. Es una situación extraña. En el tenis lo vives desde niño, te acostumbras desde las clases particulares que contratan tus padres, pero aun así es raro. Genera rifirrafes y el equilibrio es muy delicado. Si pensamos en los grandes de la historia, incluso las relaciones de Rafa Nadal con su tío Toni o de Novak Djokovic con Marian Vajda tuvieron un final», escribe en este periódico Garbiñe Muguruza, quien a lo largo de su carrera mantuvo un esquema clásico de cambios de entrenadores: de quien le ayudó en la formación -Alejo Mancisidor- a quien la acompañó en sus Grand Slam -Sam Sumyk-, hasta llegar a quien la mantuvo en la élite -Conchita Martínez-. De uno necesitaba una cosa y de otro, otra. De ahí la dificultad para que las relaciones sean duraderas.
La imprescindible conexión
Cada tenista exige algo distinto y, además, sus requisitos evolucionan: los técnicos tienen la imposible tarea de adaptarse a toda velocidad. Contaba el reputado Patrick Mouratoglou que cuando dejó de entrenar a Serena Williams y empezó a dirigir los pasos de Simona Halep descubrió que no podía seguir la misma metodología. Williams quería mandar y Halep quería que alguien le mandara. Para que Mouratoglou lo entendiera, la rumana tuvo que sufrir un ataque de ansiedad en pleno partido durante el Roland Garros de 2022.
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Al final, es esencial establecer una conexión, y para ello hay dos caminos. Está el tenista que abraza a un técnico y lo mantiene durante muchos años para construir ese vínculo, como Aryna Sabalenka con Anton Dubrov. Y está el tenista que va saltando de preparador en preparador en busca de una magia que nunca acaba de llegar, como Emma Raducanu. La británica, ganadora del US Open de 2021, ha trabajado ya con una docena de coaches -el último, Francis Roig, ex de Rafa Nadal- y su carrera aún no despega.
Un 5% de 'prize money'
«Eso puede ocurrir y es muy ingrato para el entrenador. Durante tres o cuatro meses le ofreces todo tu conocimiento a un tenista y, de repente, decide cambiar. Pero no es lo habitual. Todo el mundo sabe que una relación entrenador-jugador requiere de un tiempo mínimo para dar resultados. Nuestro trabajo es muy bonito, pero muy difícil», define Marc López, también ex técnico de Nadal, que ayudó a Jasmine Paolini y ahora aconseja a Marie Bouzková.
«Es un trabajo que también exige muchos sacrificios, sobre todo a nivel de viajes», comenta López, hoy comentarista de HBO Max y Eurosport -la plataforma que emite el Open de Australia-, que por eso no ve a Nadal en el banquillo de algún jugador próximamente: «Me cuesta verlo, ahora quiere otra vida». Aunque algunos técnicos se pierden ciertos torneos, sí es una rareza que un entrenador principal solo acuda a los Grand Slam y a algún torneo más, como proponía Ferrero. El acompañamiento del jugador a lo largo de la temporada es un requisito básico, aunque por supuesto está recompensado.
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Al contrario que en el fútbol o el baloncesto, en el tenis el salario base no es lo más importante: lo fundamental es el porcentaje de los premios. Lo normal es que un entrenador de un tenista del Top 10 se lleve un 5% del prize money y que los jugadores más modestos cedan más, hasta un 10%. En la ecuación pueden entrar muchas variantes, pero es clave establecer en los contratos todos los condicionantes del empleo. Por ahí se rompió la relación entre Ferrero y Alcaraz, aunque antes ya se había tensado. Es una unión que siempre tiende al divorcio.
Uno de los primeros desafíos que Iñigo Pérez (Pamplona, 1988) debió afrontar en el comienzo de esta temporada fue el césped de la Ciudad Deportiva del Rayo Vallecano. La hierba no reunía los requisitos mínimos para un equipo profesional, así que el técnico tuvo que trasladar los entrenamientos al Estadio de Vallecas. Poco parecían interesar aquellas penurias, porque por entonces toda la atención se centraba en James Rodríguez, el fichaje estrella del verano. Sin embargo, el ínfimo nivel competitivo fue relegando al colombiano, que apenas disputó 205 minutos en siete partidos antes de hacer las maletas. Pérez no iba a ceder ante las pretensiones del ex madridista o el pésimo estado de Raúl de Tomás. Tampoco ante Óscar Trejo, su capitán, que sólo ha formado como titular en cuatro jornadas de Liga. El argentino, idolatrado por la afición franjirroja, sólo es siete meses menor que el técnico navarro, el más joven de Primera (37 años). Un tipo que no necesita alzar la voz para imponer su autoridad y que hoy visita el Bernabéu al frente de un Rayo a un paso de los puestos europeos.
«Allí por donde pasa deja una imagen de integridad, de alguien capaz de reunir a gente que quiera hacer camino junto a él. Cuando acabe de triunfar dirán que esto se veía venir, como ahora sucede con Xabi Alonso o Mikel Arteta», cuentan desde el entorno del pamplonés. Sin embargo, a diferencia de los entrenadores de Leverkusen y Arsenal, Iñigo no pudo cumplir las expectativas que había apuntado sobre la hierba.
Desde 2009 a 2022 disputó 87 partidos en Primera, repartidos entre Athletic y Osasuna. A los 34 años, cumplido su último contrato como rojillo, rechazó una oferta del Málaga. Sus horizontes se habían ensanchado. Ya no quería influir en cada partido con su pie izquierdo, sino a otro nivel, más integral. En El Sadar le ofrecieron un hueco en el cuerpo técnico de Jagoba Arrasate. Tras siete temporadas juntos, tres en el Numancia y cuatro en Osasuna, Iñigo ejercía no sólo como la prolongación de Jagoba sobre el césped, sino como su confidente. Sin embargo, una llamada de Andoni Iraola desde Vallecas iba a cambiarlo todo. Los lazos forjados en Lezama, durante su etapa común con Marcelo Bielsa, pesaron lo suyo.
En constante formación
«En el Athletic tuvo una relación muy especial con Marcelo, que continúa hasta hoy. De hecho, Bielsa ya le dijo que cuando finalizase su carrera como futbolista quería guardarle un hueco en su grupo de trabajo», confirman desde el círculo de Pérez. La obsesión de Iñigo por cada detalle, su estricta ética de trabajo y su formación constante, sólo pueden interpretarse como una prolongación de las enseñanzas de El Loco. Iñigo acude cada día a las ocho de la mañana a las instalaciones del Rayo, donde pasa casi 12 horas con su plantilla y sus ayudantes. Entre ellos destaca Adrián López, viejo camarada de Osasuna. A la manera de Bielsa, sólo entiende el oficio desde el compromiso total y el aprendizaje continuo.
Con apenas 21 años, Iñigo obtuvo la titulación de entrenador a través de Kirolene, un centro del Departamento de Educación del Gobierno Vasco donde se imparten enseñanzas de régimen especial de grado medio y superior. Allí se habían graduado, entre otros, Jagoba Arrasate y Gaizka Garitano. Él obtuvo una de las mejores notas gracias a La biomecánica en el fútbol, un trabajo donde analizaba de forma minuciosa cada golpeo, cada remate con el pie o con la cabeza. Grababa todo con una cámara slow motion y señalaba los errores.
«Desde mi primer día junto a él me di cuenta que era alguien diferente, que entendía realmente el juego y veía detalles invisibles para el resto», explica a este periódico Fran Mérida, compañero en Soria entre 2018 y 2020. «Siempre fue alguien muy maduro, responsable, tranquilo, inteligente, muy curioso en todo. Tenía madera de entrenador», desarrolla el ex del Atlético, que hace unas semanas se acercó a Vallecas para seguir un entrenamiento de su amigo.
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Siguiendo el patrón de Bielsa, Iñigo no concede entrevistas para no dar privilegio a unos en favor de otros. Su responsabilidad se circunscribe a las ruedas de prensa. «En las distancias cortas siempre ha mostrado un trato muy humano. Y con los periodistas sólo hay que escucharle: la educación con la que afronta incluso las preguntas más incómodas, el modo en que mantiene la calma...», reflexiona Mérida.
Una de las facetas que más ha preocupado siempre a Iñigo es la de las relaciones con el vestuario. En Bilbao ya se matriculó en Psicología y como primer ayudante de Iraola ejerció de nexo entre Andoni y los futbolistas. «Un entrenador debe convencer del mensaje que quiere mandar y si no tiene empatía o feeling, hay poco que hacer. No hay que irse de cañas con los futbolistas, pero cuando hablas has de tener credibilidad y saber enviar los inputs adecuados», relata a EL MUNDO un miembro del staff del Rayo.
«Iñigo tiene la cabeza muy bien amueblada, no le gustan las polémicas. Es un tío muy sencillo, que no trata de buscar tres pies al gato. Cuando le llega un problema trata de afrontarlo y buscar una solución», añaden desde el club presidido por Raúl Martín Presa. Casado, con tres hijos, su sensibilidad dista mucho de la de un entrenador al uso. No se trata solamente de lo aprendido desde la cuna, en el barrio pamplonés de Chantrea, o durante su bachillerato en el colegio Trueba de Bilbao. Entre lo heterogéneo de sus pasiones, sólo citar la filosofía, la poesía o el medio ambiente.
Soria como «sanatorio»
El amor por la naturaleza y los versos de Antonio Machado se exacerbaron en Soria, una ciudad que en 2014 ejerció como «sanatorio», según sus más allegados. A las orillas del Duero llegó después de una difícil etapa en el RCD Mallorca. Apenas unos meses de cesión que él mismo quiso cortar a causa del estrés. «Aquí encontró tranquilidad y cercanía. Era un chico muy educado, se le veía con las ideas muy claras», rememora César Palacios, director deportivo del Numancia. «Se ganaba a todos hablando desde el ejemplo, con valores como la humildad y el respeto», concreta el ejecutivo de un club perdido hoy en la Segunda Federación.
Aquella simbiosis, en la que el entorno ayudó a la hora de potenciar sus virtudes, se actualiza también hoy. En Vallecas cuentan con sobradas razones para dar por buena la traba burocrática que impidió a Iñigo seguir los pasos de Iraola en el Bournemouth. Porque la Federación Española (RFEF) no quiso convalidar su título de Kirolene para obtener la licencia UEFAPro. Tras un inicio titubeante, el Rayo despegó en diciembre con un 0-1 en Mestalla, enlazando nueve jornadas sin derrota, ofreciendo un fútbol muy vertical y vistoso, con permanentes llegadas hasta la línea de fondo, especialmente desde la banda derecha, gracias a Ivan Ratiu y Jorge de Frutos.
Sin embargo, las dificultades se multiplicarán hoy en el Bernabéu, donde el extremo segoviano no podrá jugar tras su roja frente al Sevilla. Tampoco llegan otros dos pilares como Abdul Mumim, lesionado en la rodilla izquierda, y Randy Nteka, con un desgarro en un abductor. Iñigo pretende extender su racha ante el Madrid, a quien arañó sendos empates en sus dos cruces previos. «Tengo mucha fe en estos chicos. Tienen humildad, no hay egos y los resultados llegan gracias a ellos», concluyó Iñigo tras la última victoria, hace un mes frente al Real Valladolid (1-0).
Luka Doncic vivió este jueves una situación surrealista cuando, en medio de su rueda de prensa tras ganar en Oklahoma (110-119), se coló una grabación con gemidos sexuales que dejó a la estrella de los Dallas Mavericks primero sin palabras y luego provocó la risa. "Espero que no sea en directo...", bromeó el esloveno.
Doncic acababa de sentarse en la sala de prensa y respondía a la primera pregunta sobre qué había cambiado respecto al primer partido que perdieron contra los Thunder (1-1 ahora en esta semifinal del Oeste).
"Simplemente nuestra energía. Creo que tiramos muy bien a canasta (...) compartiendo el balón y nuestra energía fue genial", respondía Doncic cuando, de repente, se escucharon unos gemidos.
El balcánico levantó la mirada estupefacto y buscó de dónde venían esos sonidos. Tras unos segundos sin respuesta, bajó la cabeza con una sonrisa y se llevó la mano a la cara mientras los periodistas también se reían ante lo extravagante de la situación.
De vuelta al plano estrictamente deportivo, el líder de Dallas, que arrastra problemas en la rodilla derecha, reflexionó sobre cómo está lidiando con esta lesión.
"Creo que fue uno de los partidos más duros que he tenido que jugar. Estoy ahí dando la batalla, intentando hacer lo mejor para ayudar a que mi equipo gane", afirmó. "Es solo mi mentalidad el tener un gran comienzo y luego el equipo me va a seguir", añadió.
Doncic, que sufrió de todo (sangre en su rodilla izquierda, un golpe en la cara y molestias en el tobillo...), tiró de orgullo y acabó rozando el triple-doble con 29 puntos (11 de 21 en tiros, 5 de 8 en triples), 10 rebotes y 7 asistencias.
Además estuvo muy bien acompañado en una noche redonda de los Mavericks de la mano de P.J. Washington (29 puntos y 11 rebotes con un tremendo 7 de 11 en triples), Tim Hardaway Jr. (crucial con 17 puntos desde el banquillo), Daniel Gafford (13 puntos y 7 rebotes), Josh Green (11 puntos)... Y todo ello con un gran 18 de 37 en triples. Kyrie Irving solo metió 9 puntos pero repartió 11 asistencias.
La serie viaja ahora a Dallas, que acogerá el sábado y el lunes el tercer y el cuarto partido.