La japonesa se hizo con el título de dobles mixtos de Roland Garros, cuatro días después de ser descalificada de los dobles femeninos por darle un bolazo accidentalmente a una recogepelotas.
Kato, junto a Tim Puetz, durante la final.THOMAS SAMSONAFP
“Ha sido un reto mental estos últimos días tras mi injusta descalificación de los dobles femeninos”. Así rezaba el comunicado que la japonesa Miyu Kato leyó en la Philippe Chatrier pocos días después de ser descalificada del torneo de dobles femeninos en Roland Garros. Este jueves ganó la final del mixto junto al alemán Tim Puetz, que es también su entrenador, y aprovechó para pedir una indemnización por esa decisión.
Tras imponerse en el ‘super tie break’ de la final a la pareja formada por Bianca Andreescu y Michael Venus, por 4-6, 6-4 y 10-6, la nipona quiso arreglar cuentas con los organizadores, a quienes hizo responsables de su descalificación en octavos del doble femenino contra la española Sara Sorribes y la checa Marie Bouzkova.
“Los mensajes de apoyo que recibí me han ayudado a ganar este mixto”, señaló la japonesa. Agregó que espera poder repetir el partido en el que fue descalificada y anunció que ha solicitado que le devuelvan el dinero de los premios y los puntos que le quitaron por aquel incidente. “Espero poder volver a jugar junto a Aldila contra Sorribes y Bouzkova. He hecho una apelación para que me devuelvan los puntos, mi dinero y mi reputación”, afirmó.
Kato fue descalificada después de que, tras un punto, lanzara una bola contra uno de los fondos y golpeara a una recogepelotas, que se echó a llorar.
Tenía cinco años y todavía vivía en Nueva York cuando Paula Badosa tuvo su primer contacto con el tenis. Gracias al trabajo de sus padres, Josep Badosa y Mireia Gibert, modelos y fotógrafos, estuvo en una sesión de fotos con las hermanas Williams y no les hizo ni caso. No sabía ni quiénes eran. Sólo un par de años después, con su familia de vuelta a España, la apuntaron a un campus de verano del Club Tennis d'Aro, en Platja d'Aro, en la Costa Brava, y así empezó un camino con la raqueta que culmina este jueves. A las 09.30 horas -por Max y Eurosport, en las semifinales del Open de Australia disputará el partido más importante de su vida ante Aryna Sabalenka, la actual número uno, íntima amiga suya, para alcanzar su primera final de Grand Slam.
A sus 27 años ya había vivido momentos importantes. Ganó el WTA 1000 de Indian Wells en 2021 y fue número dos, pero nunca había estado tan cerca de la historia. Con su talento y su físico, la espera sólo se entiende por un cúmulo de problemas que tuvo que descifrar, comprender y superar.
"Antes estaba muy asustada cuando jugaba. Pensaba: '¿Qué va a pasar si pierdo? ¿Qué van a decir de mí?' Dedicaba mucho tiempo a eso. Ahora no me importa lo que pase porque sé que puedo aceptarlo", admitía anteayer, feliz en Melbourne después de muchos años luchando contra las expectativas.
Adolescencia triunfal
De niña Badosa no solía acumular trofeos -destacaba más Julia Payola, también gerundense-, pero su adolescencia fue triunfal. A los 16 años, Estados Unidos y España se peleaban por ella, así que recibió un patrocinio de LaLiga y a los 17 años, en 2015, ganó Roland Garros junior. Entonces ya se había marchado de casa para irse a entrenar con Pancho Alvariño a la academia TenisVal de Valencia. Entonces, con sus primeras entrevistas, se le vino el mundo encima. "No me lo esperaba, no estaba preparada para estar tan expuesta, para que la gente me llamara la nueva Sharapova, que me dijeran que tenía que estar top 20 o top 10", reconocía tiempo después en un Informe+ de Movistar, donde aseguraba que aquello le cambió.
De repente dejó de escuchar a sus entrenadores, dejó de trabajar, pensó que ya había llegado. Y no. Durante más de cuatro años, estuvo dando vueltas por los torneos menores de la Federación Internacional de Tenis (ITF), alternando victorias y derrotas y luchando contra sus propios demonios. En cierto punto decidió volver a Cataluña y ponerse a trabajar con Xavi Budó, ex entrenador de Carla Suárez, pero aún le costaba exhibir su tenis. "Llegó a decirme que no le encontraba sentido a la vida", confesaba también Budó quien participó de su anterior explosión.
VINCE CALIGIURIAFP
A los 24 años, en 2021, en plena madurez tenística, ganó su primer título WTA en Belgrado, brilló todavía más en Miami, llegó a semifinales en Madrid, a cuartos de final en Roland Garros, nuevamente a semifinales en las WTA Finals... en definitiva se instaló en la élite. Además, el vaivén post pandémico en el ranking WTA la llevó al número dos, una posición en la que sólo habían estado tres españolas: Arantxa Sánchez-Vicario, Conchita Martínez y Garbiñe Muguruza. Un logro que aumentó la presión. Y que la hundió nuevamente. "Me daba mucho miedo perder contra alguien de menor ranking que el mío y eran casi todas las rivales", recordaba estos días en Australia.
Los cambios y la lesión
Dejó de trabajar con Budó para ponerse en manos de Javier Martí, luego de Jorge García, del británico Joel Cannell y finalmente de su actual técnico, Pol Toledo, amigo de infancia en el Club Tennis d'Aro. Cambió el resto de su equipo en varias ocasiones hasta encontrar a su actual preparador físico, David Antona, a su fisioterapeuta, Roberto Martín, y a su psiconeuroinmunólogo, Daniel de la Serna. Y entre otros vaivenes personales se mudó a vivir a Dubai, donde entrena en el complejo del hotel Atlantis The Royal.
Todo ese trasiego la condujo a una irregularidad que en 2022 ya la dejó fuera del Top 10 y de las WTA Finals y que en 2023 se complicó por culpa de una lesión de espalda. Una fractura de estrés en una vértebra la obligó a parar y estuvo cerca de retirarla del tenis, pero a base de horas de masaje, de infiltraciones y de restricciones -ahora no come gluten ni lácteos- volvió a jugar. Era su última oportunidad. Después de caer al puesto 140 mundial, tenía que usar su ranking protegido para entrar en los Grand Slam y necesitaba ganar y ganar y ganar. Lo hizo.
DAVID GRAYAFP
"Hubo un punto el año pasado en el que estuve muy cerca de dejarlo porque no me veía al nivel. La espalda no respondía bien, no encontraba soluciones, pero quería intentarlo por última vez, una última oportunidad. Y bueno, aquí estoy", valoraba después de vencer a Coco Gauff en cuartos (7-5 , 6-4) con la tranquilidad como arma. Después de todo lo vivido, ahora Badosa es otra, más estable, y hay pocas jugadoras capaz de desmontar sus golpes si ella no falla. Posiblemente Sabalenka sea una de ellas, también tiene capacidad Iga Swiatek, la número dos del mundo, pero pocas más.
La española saldrá de Australia de vuelta al Top 10 del ranking WTA, número nueve, y prácticamente sin puntos que defender hasta el WTA 1000 de Roma de mayo. Con su nueva mentalidad, la gira de tierra batida de primavera y especialmente Roland Garros, se presentan como escenarios donde brillar y volver a levantar un título 'grande', si no ocurre antes el sábado en Melbourne. Badosa, ahora es, por fin, la mejor Badosa.
La eliminación del Barcelona en las seminales de la Champions League, con derrota en la prórroga frente al Inter de Milán, ha desatado la indignación en la expedición azulgrana por la actuación arbitral.
El mismo martes, nada más acabar el partido, el entrenador Hansi Flick expresó su malestar por la labor de Szymon Marciniak. "Lo que pienso ya se lo dije al árbitro. Todo lo que era al 50% era para ellos, y eso me pone triste", dijo entonces el técnico, cuyas críticas fueron respaldadas por algunos jugadores.
Ya el miércoles, Gavi fue el que incendió las redes sociales con un mensaje contundente en su cuenta de Instagram. "Es muy duro y más sabiendo lo cerca que estábamos, culers. No han querido que lleguemos a esa final porque con la temporada que estamos haciendo estaban cagados. Da igual los años que llevemos sin ganar la Champions. Aunque sé que es muy duro y desearía ganarla cada año, estoy seguro que la ganaremos si estamos todos juntos como siempre estamos. Sé que llegará. Por calientes que estemos ahora podemos cerrar esta temporada ganando tres títulos [..] una temporada muy buena a pesar de este bajón, a reventar Montjuïc el domingo y a ganar!!!!!".
También Joan Laporta cargó contra el árbitro polaco en un mensaje publicado el miércoles. "Ayer luchamos para estar en la final de Múnich, pero no pudo ser básicamente por decisiones arbitrales que nos perjudicaron. Pero eso nos tiene que hacer más fuertes para tener la mentalidad necesaria para ganar LaLiga", declaró el presidente a Barça One.
El máximo mandatario de la entidad azulgrana ha admitido que el equipo está viviendo "un momento muy duro" después de caer eliminado en la prórroga (4-3) tras ir por delante a un minuto del final del tiempo reglamentario, "porque teníamos la final a tocar".
"Pero tenemos un equipo de presente y de futuro, y estoy seguro de que, si seguimos trabajando, los sueños se harán realidad y la temporada que viene volveremos a la 'Champions' y la competiremos para volver a ganarla", ha añadido.
En este sentido, Laporta ha destacado que los culés vuelven a sentirse "orgullosos" del equipo e hizo "un llamamiento" a la afición para que apoyen al conjunto azulgrana en el clásico liguero contra el Real Madrid.
"Todos tenemos claro que el del domingo es un partido fundamental y, entre todos, tenemos que ayudar al equipo para que recupere la mentalidad para ganar LaLiga", concluyó.
Rafa Mir tiene asumido que se sentará en el banquillo acusado de dos presuntos delitos de agresión sexual con acceso carnal aunque sigue negando que los cometiera. El delantero, que juega cedido por el Sevilla en el Elche, compareció vía telemática ante la jueza que instruye la denuncia que dos jóvenes presentaron el 1 de septiembre de 2024 después de haberlo conocido en una discoteca y haber pasado la noche en su casa de Bétera. Esta declaración indagatoria es consecuencia del auto de procesamiento hecho público por la magistrada en el que recoge que hay "indicios y no meras sospechas" de la agresión.
El jugador, según fuentes próximas a la declaración, no ha contestado a las preguntas de la jueza y, por boca de su abogado, Jaime Campaner, se ha ratificado en su primera declaración, cuando aseguró que las relaciones fueron consentidas.
Tambén ha solicitado que sean tenidas en cuenta en la causa las contradicciones que existen entre las declaraciones de las jóvenes y los testimonios que prestaron en el juzgado quienes primero las atendieron. De un lado, los empleados de la empresa de seguridad de la urbanización, que declararon haber escuchado a las víctimas hablar de agresión sexual. Sin embargo, en el informe remitido por la empresa al juzgado, no se recoge este hecho.
Delito leve de lesiones
Tampoco los cuatro agentes de la Policía Local de Bétera que acudieron a la vivienda recibieron ninguna denuncia por parte de las chicas de haber sido víctimas de una violación, y a estas contradicciones se agarra la defensa de Mir, que está procesado junto a su amigo Pablo Jara, que además, golpeó en la cara a una de las jóvenes, por lo que suma un delito leve de lesiones.
Lo que no hará Rafa Mir es prolongar el proceso. El jugador no va a recurrir el auto de procesamiento de la jueza, lo que puede acelerar, a la espera de que se pronuncien las defensas y la Fiscalía, que se abra juicio oral y Mir acabe sentado ante un tribunal de la Audiencia de Valencia.
Por el momento sigue en libertad con una fianza de 12.500 euros, para cubrir la posible responsabilidad civil que se derive de una condena.