“Está en el mejor momento físico de su vida”, explica a EL MUNDO Javier Atalaya, entrenador personal del francés, que utiliza con él el equipo de electroestimulación I-Motion EMS de ‘Body Extreme’.
Hay un Karim Benzema antes y después de la salida de Cristiano Ronaldo del Real Madrid hacia la Juventus en 2018. Hay un Karim Benzema antes y después del verano de 2019, cuando realiza varios cambios en sus rutinas de entrenamiento. Y hay un Karim B
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Un delantero nórdico con cierta virtud para el gol siempre será El Thor de (inserte aquí el equipo). El tópico está claro. Por eso en el fútbol actual no hay un Thor del balón como Erling Braut Haaland. Así, con el nombre completo, que suena con más poderío. Un delantero gigante, de 194 centímetros de altura, melena larga y rubia, que bebe dos litros de leche diarios y mete más goles que nadie en el planeta. Y quizás por eso, porque lo de Thor ya estaba adjudicado, al protagonista de estas líneas no le ha quedado más remedio que abrazar un nombre más común, más campechano, más natural, más gallego: Xurxo.
Jørgen Strand Larsen, así, con el nombre completo, con poderío, también es noruego, como Haaland. También nació en el año 2000, en febrero, cinco meses antes que el atacante del Manchester City. También es un gigante, aunque en su caso de 193 centímetros, uno menos. No tiene el pelo largo, liso y rubio, sino oscuro, rizado y corto. Y no bebe leche, come pulpo. Lo dicho: más campechano, menos Dios.
Larsen no es Thor, es Xurxo, apadrinado así por la afición y el vestuario de un Celta de Vigo del que es ahora bandera y máximo goleador antes de aterrizar esta tarde en el Santiago Bernabéu para jugar contra el Real Madrid. Xurxo, se lo imaginarán, es la traducción al gallego de Jorge y Jørgen, consecuencia de la rápida adaptación del futbolista a Galicia y a la Liga, de la que es también uno de sus grandes anotadores. Acumula 9 dianas, empatado con Vinicius, En-Nesyri o Iñaki Williams, a 7 goles de Bellingham, sancionado los próximos dos partidos, a 6 de Mayoral, lesionado para lo que resta de temporada, y a 5 de Morata. Es decir, el noruego todavía puede estar en la pelea por los primeros puestos del Pichichi.
Más allá de las comparaciones, siempre odiosas, la realidad es que los apellidos Larsen y Haaland han ido bastante unidos durante los 24 años de vida de los dos futbolistas. El del Celta sería el delantero centro noruego con mayor valor de mercado (15 millones) si no existiera el citizen (180), comparten convocatoria en la absoluta de Noruega y jugaron juntos en las categorías inferiores de su país. En la Eurocopa sub'17 de 2017, por ejemplo, cayeron en fase de grupos y se enfrentaron, entre otros, a la Inglaterra de Phil Foden y Jadon Sancho. Larsen con el número 10 y como delantero centro y Haaland con el 14 jugando como extremo izquierdo.
Carácter mediterráneo
El paso del tiempo les alejó, uno hacia la cima del fútbol mundial y el otro hacia el trabajo constante para labrarse un futuro. Larsen pasó por el equipo juvenil del Milán, donde le entrenó Gattuso y se empezó a contagiar del carácter mediterráneo que ahora le ha hecho más fácil la vida en España.
«Tiene mucho sentido del humor. No es el típico tío escandinavo que te puedes imaginar de primeras», cuentan desde Vigo, a donde llegó en el verano de 2022 procedente del Groningen neerlandés a cambio de 12 millones de euros. En una temporada y media en Galicia ya habla español «casi a la perfección» y se ha aficionado, quién no, al pulpo y al marisco. Al principio le costó un poco asentarse deportivamente, presionado también por la cifra que se había pagado por él. No era indiscutible y no se estrenó en Liga hasta la jornada 13 del pasado curso. Pero este curso todo ha cambiado. Ha sido titular en todas y cada una de las 27 jornadas de Liga y ha entendido mejor cómo se ataca y se defiende en el fútbol español. Físico nunca le ha faltado, trabajado desde la infancia, cuando compaginaba el fútbol con el tenis, el hockey sobre hielo y el golf, y ha ganado en resistencia.
En el horizonte, un sueño que no esconde: jugar en la Premier League y, si puede ser, en el equipo del que es fan desde pequeño, el Liverpool. Sus características de juego aéreo, físico, potencia y gol cuadran con el estilo británico y el Celta ya recibió el interés de clubes ingleses el pasado verano. En Vigo se remiten a la cláusula, que ronda los 40 millones. Hoy, en Chamartín, nueva oportunidad para Xurxo.
La evolución es total. El Real Madrid volvió a dar un paso de gigante en la transformación que está viviendo en Estados Unidos y fue un rodillo ante el Borussia Dortmund. Los blancos cuajaron un excelente inicio de partido para sentenciar a su rival en apenas 20 minutos, goles de Gonzalo (pichichi del torneo) y Fran García, y observar a lo lejos su cruce de semifinales contra el PSG de Luis Enrique, actual campeón de Europa. [Narración y estadísticas (3-2)]
Decía Xabi Alonso en su primera rueda de prensa en Valdebebas que quería que la gente viera al equipo «se sienta orgullosa». «Que transmitamos emociones, alegría, que digan 'ese es el equipo que me gusta, ese es mi Madrid'», fueron sus palabras.
Y en la primera parte del duelo del Metlife Stadium, el Madrid fue emocionante, alegre e imparable. Jugó sus mejores minutos del torneo, algo que va repitiendo y mejorando partido tras partido, entrenamiento tras entrenamiento, y dominó como hacía meses que no dominaba.
La pausa de Güler
En Nueva Jersey brillaron dos nombres por encima del resto. Los García. Gonzalo y Fran, autores de dos goles que confirmaron la superioridad madridista, construida en un nuevo cambio táctico de Xabi Alonso. El técnico, que había confiado en la defensa de tres centrales en los últimos dos duelos, recuperó a Tchouaméni como mediocentro, persiguiendo a Brandt, mediapunta estrella rival, y en defensa situó a Trent como tercer central y a Valverde en la derecha, pendiente del veloz Adeyemi.
El plan dejó impotente al Dortmund, que no encontró espacios en ataque y sufrió en defensa, maniatado por el control madridista en los pies de Güler, Tchouaméni y Bellingham, con Fran y Trent llegando a línea de fondo.
De las botas del turco salió el 1-0 en el minuto 10. Güler puso pausa en un ataque del Madrid, observó desde el pico izquierdo del área el desmarque de Gonzalo y clavó un centro medido que el canterano, tocado por una varita, remató a gol. Su cuarto tanto en el torneo en cinco partidos, empatando con Di María y Leonardo, ambos eliminados, en el liderato del pichichi del Mundial.
Fran García festeja el 2-0 ante el Dortmund.AFP
El Madrid mantuvo el ritmo en la presión y el acierto en las combinaciones, intercambiando posiciones en su centro del campo, moviéndose sin balón, encontrando espacios a la espalda de los laterales alemanes y buscando a Kobel sin parar.
En el 20, el Madrid buscó el gol desde la otra banda. Trianguló en el lado derecho como un rondo, esperando el momento para atacar el espacio hasta que Gonzalo vio el desmarque de Trent, el inglés puso un buen balón, horizontal y raso, dentro del área para la llegada de Fran García, que de primeras batió a Kobel.
El Dortmund se quedó en la lona. Bellingham pudo poner el 3-0 tras un contraataque en el que Vinicius dejó pasar el balón, pero su disparo, algo mordido, se fue desviado. El brasileño tuvo la suya después al aparecer en diagonal en un pase de Güler, pero su vaselina se fue alta.
Error en el despeje
Tras el descanso, el Madrid dio un pequeño paso atrás, pensando ya en cotas mayores, y el Dortmund creció algo en el juego desde la posesión, pero no intimidó a Courtois. El partido se disputó más en el centro del campo que en las áreas, manteniendo el Madrid un control de daños permanente y recibiendo el primer disparo a puerta, tímido, en el 61.
Alonso empezó a tomar decisiones con el PSG en la cabeza y retiró a Bellingham y Vinicius, apercibidos, dando entrada a Mbappé y Modric, pero el Dortmund, en un error de Rüdiger en el despeje cuando el duelo parecía decidido, recortó distancias con un tanto de Beier en el 92.
La tarde enloqueció. Mbappé anotó con un remate acrobático el 3-1, sentenciando el choque, pero en la siguiente jugada Huijsen, al agarrar a Guirassy, cometió un penalti innecesario y vio una roja que le hará perderse el cruce ante el PSG. El delantero anotó el 3-2 y el Dortmund pudo empatar en el último minuto, lo que hubiera forzado la prórroga. Ahí emergió Courtois, héroe otra vez, para salvar a los suyos con un paradón.