Era medianoche en Roma cuando el humo empezó a invadir el Campo Centrale del Foro Itálico. No se veía nada, nada de nada. La final de la Coppa Italia de fútbol entre el Inter de Milán y la Lazio acababa de disputarse en el Estadio Olímpico anexo y la entrega del trofeo terminó con fuegos artificiales. De repente, la pista de tenis del Masters 1000 quedó sumergida en una nube de pólvora y hubo que detener el juego. Tan poco se veía que el Ojo de Halcón enloqueció, la parada se alargó hasta los 20 minutos y los cuartos de final entre Rafa Jódar y Luciano Darderi se adentraron en el incierto acontecer de la madrugada. Todavía no había acabado el primer set. Era una trampa para el español.
En esas circunstancias, un novato, un chaval de 19 años sin experiencia tenía todas las de perder, y eso hizo por 7-6(5), 5-7 y 6-0 en tres horas y ocho minutos. Aunque igualmente dejó un mensaje.
A Jódar todavía le falta desarrollo físico. A su edad y con su altura, no es el más rápido y los movimientos laterales le desgastan. En las semifinales del Trofeo Conde de Godó ante Arthur Fils, por ejemplo, cayó por agotamiento. Pero después de lo ocurrido este jueves ante Darderi en Roma, nadie puede dudar de que luchará pase lo que pase, hasta que no pueda mover un dedo. Aún le faltan kilómetros, volvió a quedar demostrado, pero también le sobran agallas. Cuando esté más preparado, le espera la gloria.
Más allá de los consuelos de otro torneo excelente, de victorias con significado como la conseguida ante Learner Tien, de un nuevo ránking -ya es el número 29 del mundo- o de la cercanía de Roland Garros, a Jódar le queda el alivio de haber demostrado su dureza mental. Saltó a un ring con 10.000 almas en su contra, enfrente se colocó uno de los tenistas más aguerridos del circuito y todo sucedió bajo una humareda a las dos de la madrugada. Aun así, aguantó, y aguantó, y aguantó.
La esperanza de Jódar
Darderi le planteó una defensa durísima: una bola, y otra bola, y otra bola. A Jódar solo le faltó fondo físico para tumbarla. ¿Al mediodía bajo el sol lo habría conseguido? Es posible; podría haberle desbordado. En todo caso, el trasnochado partido dependió completamente de él, de sus aciertos y de sus errores, y eso le dejó exhausto. En el tercer set los calambres le impidieron jugar y tuvo que claudicar sin remedio. Pero antes había peleado hasta su límite e incluso se había acercado a una victoria que, por las circunstancias, no le pertenecía.
En el primer set, tras los fuegos artificiales y el parón, se elevó en el tie-break con un 5-2 a favor, aunque sus nervios permitieron la remontada de Darderi con cinco puntos consecutivos. Y en el segundo set, cuando el italiano ya lo tenía todo de cara -con ventaja de 3-0 y bola para un segundo break-, Jódar fue capaz de resucitar e incluso de levantar dos bolas de partido.
AFP
En toda la gira de tierra batida hubo partidos muy alegres para el español, de dominio absoluto y bolas vertiginosas, pero seguramente aprenderá más de lo ocurrido ante Darderi, un tenista prototípico. Pese a los cambios en todas las superficies, en arcilla todavía es posible resistir a base de devolverlo todo, y el italiano lo hizo como nunca. La estadística dirá que Jódar acabó con muchísimos errores no forzados -58-, pero realmente fue Darderi el responsable.
Al principio el español se empecinó en intentar romperle a base de golpes, de derechazos, pero poco a poco fue entendiendo que tenía que mostrar otros recursos y así se recompuso. Si en el segundo set recuperó la esperanza fue gracias a dar un paso atrás y tirar bolas cortadas y dejadas, un registro que todavía no se le había visto. El nuevo prodigio del tenis español cayó en la trampa que le planteó Darderi en el Masters 1000 de Roma y aún está por hacer, pero queda claro que tiene coraje para lo que venga.







