Hubo algunos momentos en los que Rafael Jódar alumbró la esperanza ante Jannik Sinner, como cuando creó dos pelotas de rotura en sendos juegos del comienzo del partido, mantuvo la cara en el segundo set y llegó a conseguir una imagen dubitativa del número 1 del mundo y ganador de cuatro títulos del Grand Slam. Pero será el italiano, mejor en el global, más certero a la hora de rentabilizar sus opciones, quien dispute las semifinales del torneo, tras imponerse por 6-4 y 7-6 (0), en una hora y 57 minutos.
Superado ese trance inicial, Sinner empezó a leer mejor el juego de un tenista al que nunca se había enfrentado y marcó las distancias lógicas ahora mismo entre uno y otro, entre el gran campeón consagrado que ya acumula 26 victorias consecutivas en Masters 1000 y el tenista emergente que sale más que fortalecido del torneo de Madrid y será 29º en el ránking la próxima semana.
Muy estable hasta esta instancia del torneo, capaz de demoler a Alex de Miñaur en su primera victoria ante un top ten y de vencer a Joao Fonseca en el choque entre dos ya afamados miembros de la nueva generación, el reciente semifinalista del Conde de Godó se encontró con un techo demasiado alto y unas exigencias a las que su tenis todavía no alcanza.
Pista cubierta
Con la pista cubierta, en condiciones desfavorables para él, fue fiel a sus principios, acudió a la disputa con su valentía natural, envidó en cada resto de segundo saque ganando metros sobre la línea de fondo y acertó en más de una ocasión con el saque abierto y la derecha cruzada. En el primer set, mantuvo la puja hasta el quinto juego, cuando dispuso de su segundo punto de break, para ver a partir de ahí como el ganador este año en Indian Wells, Miami y Montecarlo le quebraba en sendas ocasiones y parecía alejarse en el horizonte.
Aún con nostalgia de Rafael Nadal y huérfana por segundo año consecutivo de Carlos Alcaraz, la grada ha acogido a Jódar como un nuevo hijo pródigo, que sale de la Caja Mágica con un notable crédito añadido al que ya traía como ganador en el ATP 250 de Marrakech de su primer título en el circuito, además de su brillante paso por Barcelona.
Con todo, el campeón júnior del US Open 2024 no se dejó ir. Hizo asomar dos bolas para situarse 4-2 y saque e interactuó con el público, entre cuyos integrantes se encontraba Ion Tiriac, antiguo propietario del torneo, con la apariencia de un gigante intocado por el tiempo. Frustrada la tentativa, volvió a la carga en el octavo juego, aprovechando la debilidad de Sinner con el servicio a lo largo de toda la tarde. Ahí, en las seis bolas de rotura que no pudo aprovechar, también se definió el partido.
Ya en la orilla del desempate, se ampliaron los márgenes entre uno y otro. Tirando de trienios y de oficio, de las muchas y venturosas experiencias acumuladas, Sinner solo tuvo que esperar los errores de precipitación de quien se marcha, sin duda, como la sorpresa más grata del torneo.







