Un depresivo Atlético da esperanzas al Elche en el manicomio del Martínez Valero

Un depresivo Atlético da esperanzas al Elche en el manicomio del Martínez Valero

Uno en depresión y otro en estado de nervios. Atlético de Madrid y Elche decidieron montar un manicomio en el Martínez Valero que empezó con retraso por fallo del VAR. En los primeros 45 minutos donde hubo cuatro goles y una expulsión. Pero en este hospital psiquiátrico dos hombres tuvieron un duelo sin cuartel: Nico González y Affengruber.

La guerra se la llevó el austriaco, que lo hizo todo. Omnipresente y omnipotente. Los goles del argentino no sirvieron porque la expulsión de Almada pesó demasiado en el bienestar rojiblanco. André Silva, con un doblete, fue el ejecutor final de un equipo colchonero que no puede olvidar la final de Copa. [Narración y estadísticas, 3-2]

No es el Elche la Real, aunque se quisiera vestir como tal al inicio del encuentro. Germán Valera se quiso convertir en Guedes, pero Rafa Mir no atinó, como sí hizo Barrenetxea. El balón se fue alto y con él las esperanzas del equipo ilicitano de arrancar por encima en el marcador. Pese a la presión alta, y a un par de balones perdidos por la zaga rojiblanca que se pudieron complicar, el primer golpe sería rojiblanco.

Es Nico González puro corazón. Un jugador con alma de niño y espíritu de hombre. Juega sin reservas y pelea cada balón como si fuera el último, tanto en ataque como en defensa. Si el Cholo tuviera que proyectar su personalidad en el campo, su estilo estaría entre el del propio González y su hijo. A falta de Giuliano en el campo, el 23 rojiblanco fue el que puso el coraje primero en una diagonal con un disparo flojo y después con una cabalgada desde su propio campo que coronó con el primero del partido tras una delicatesen de Mendoza.

El Atlético parecía quitarse por un momento las penas del último tramo de temporada donde ha perdido seis de los últimos ocho encuentros, aunque serían siete si contamos la final de Copa que se decidió en penaltis. Lo triste es que apenas le duraría ocho minutos esa media sonrisa porque Affengruber se la borraría en una jugada ridícula.

El central ilicitano le hizo la de Godín a Casillas en la final de Lisboa. Se aprovechó del mes y medio que llevaba desaparecido Oblak de los terrenos de juego. El esloveno no se vio para volver en Champions y no le correspondía la Copa y en este primer duelo concedió un tanto al defensor por salir tarde y mal. Ese tanto volvió a hacer creer al Elche, que inclinó el campo con algunas internadas bufalescas del propio Affengruber.

Y en otra del austríaco, Almada decidió secundar la falta de concentración de su portero para dejarse robar la cartera en su propia área. En lugar de recular, tuvo tiempo de mirar al árbitro antes de agarrar al central y provocar el penalti y su expulsión. André Silva no perdonó y el partido se puso cuesta arriba para casi toda la plantilla rojiblanca. Pero no para Nico. El argentino volvió a mostrar todo lo escrito y en otra cabalgada mezcla de técnica y fuerza culminó su doblete con el suspense del VAR. En el campo se decretó en un primer momento saque de puerta hasta que desde Las Rozas avisaron de que el balón no sólo no había salido sino que tampoco lo había conseguido salvar sobre la línea Affengruber, que estaba en todas.

Nico celebra uno de sus tantos en el Martínez Valero.JOSE JORDANAFP

Tras 45 minutos de manicomio, Cuadra Fernández decretó la tregua del descanso, que la necesitaban unos para bajar pulsaciones y otros para recuperar el aliento. No notaron los rojiblancos jugar con 10 el último cuarto de hora, pero quedaba una parte igual ante un equipo que debía puntuar para seguir vivo en la batalla por no descender. Lo increíble es que la segunda parte ya comenzó con un gol anulado a Baena por fuera de juego. Parecía que nadie quería poner cordura en el césped.

Un equipo desdibujado

El Elche comenzó a monopolizar la posesión aprovechando que el Atlético bajó su bloque casi hasta su área. No era mala opción para un conjunto de Simeone cuyas mayores virtudes aparecen siempre al espacio. El Cholo movió el banquillo pronto, quiso sacar a Barrios para darle minutos y a Griezmann y Giuliano para que buscaran nuevas opciones en ataque. Antes habían salido Pubill y Molina para refrescar la exigida línea defensiva.

Los cambios dieron más balón a los rojiblancos, que se sacudieron un poco el dominio local, con un Griezmann al mando de las operaciones. Aunque el Elche cada vez que probaba a Oblak dejaba sensación de peligro. Mal presagio para los envites de Champions en los que, tras el duelo copero, no parece que ninguno de los dos guardametas del Atlético esté en su mejor momento. Tras un córner, en el que al esloveno le salvó el poste, Affengruber, quién si no, encontró a André Silva para hacer el tercero en segunda jugada.

El Atlético empujó con poco al final. Más por vergüenza que por otra cosa. Y el que más tiene es Griezmann, claro, que puso a prueba a Dituro en el último minuto. Respondió bien el argentino. No hubo tiempo para más. Van a ser largos los partidos mientras se mantengan las esperanzas en la Champions. Demasiado.

kpd