Lo más importante para el prestigio de Real Madrid es que vuelve por enésima vez a los octavos de final de la Champions. Que menos que esté entre los dieciocho mejores equipos de Europa con un presupuesto de mil millones. Otro resultado hubiera sido un Vía Crucis.
Mourinho cayó, pero el Benfica apareció como un equipo arrebatador, muy litigante, con jugadas de gol, algo que logró en el minuto catorce. Mou fue un maestro táctico, pero erró con la posición de Valverde. Casi siempre libre. Y dio el pase de la muerte al gran Tchouameni. Nadie sabe lo que hubiera ocurrido de no empatar el francés. Fue decisivo. Es impensable como se ha elevado a los cielos el centrocampista francés. Decisivo.
El Madrid, al empatar, entró la misma penumbra del inicio del partido. No sabía mandar, el juego era exclusivo del Benfica. Y una vez más, aparecieron los milagros de Courtois. Por ejemplo en una imposible desviación que dio en el larguero para librar al Madrid del gol que el Benfica se merecía. Y peor aún es que el Madrid atacó mal. Toda la ofensiva por el lado de Vinicius, que era un torpe atacante.
Es curioso que el grave de error de Mourinho con Valverde lo pagará aún más cuando, el uruguayo, jugando por el lado izquierdo tras la salida de Manstantuono le dio el gol de la tranquilidad a Vinicius, que lograba el récord de un tanto por partido. Como Mbappé.
Es un misterio el caso Mbappé. Hay mucha especulación sobre su baja definitiva por una semanas. Se dice que no le gusta Arbeloa, con su idea provocativa de que Vini resucitara y fuera el líder. Quizá sólo se cuida para el Mundial. Otra teoría es que está harto del Madrid por ver un equipo errático y con poca personalidad y quizá ya tenga una oferta de la Premier. Todo es posible.
Lo que es cierto es que le ha dejado el camino expedito a Vini para que se luzca y recupere el liderato perdido. El club quería esa empresa para poder renovarlo. ¿Para venderlo quizá por un gran puñado de euros? Nadie lo sabe.







