Guido Rodríguez, el ‘temporero’ estrella que busca resucitar al Valencia e impulsarlo ante el Athletic en la Copa

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Se ha acostumbrado el Valencia a vivir huyendo del descenso con tanta frustración que su parroquia se agarra a cualquier alegría que le recuerde la grandeza del club. Eso, en los últimos años, y pese a sonoros tropiezos, solo se lo da la Copa del Rey. No se resignan a exigir más, pero la realidad es tozuda, la misma que les ha privado de tener en su plantilla jugadores indiscutibles que llegan a Mestalla a punto de explotar o a reverdecer sus laureles. Sin capacidad para pelear en el mercado, históricamente las leyendas se han forjado creciendo en el club, hayan sido canteranos o no, o llegando como veteranos con mucha capacidad de pelea. Villa, Silva, Mendieta, Albelda o Baraja pueden pertenecer al primer grupo; Ayala, Carboni o Cañizares al segundo. En esta tipología encaja Guido Rodríguez.

El argentino, campeón del Mundo y dos veces de la Copa América, es la ‘estrella’ que los Lim le han traído a Carlos Corberán en el mercado de invierno. Con el agua al cuello, han rebuscado el CEO de fútbol, Ron Gourlay, y el propio entrenador refuerzos fiables que rescaten al equipo. Y el centrocampista lo es.

Guido es un jugador con peso, capaz de argumentar en su presentación que el Valencia «debe mirar para arriba», sin que eso crea que es escupir al cielo. Ambición y fútbol para un centro del campo que Corberán no ha conseguido evitar que, en algunos momentos, se diluya y donde hoy no hay más alternativa que Pepelu y el suizo Ugrinic, porque el resto no hace ralla. Ni Javi Guerra ni Almeida han convencido en este triángulo donde debe nacer el juego del Valencia y empezar a morir el del rival.

Llega a Mestalla para cinco meses, justo los que faltan para que Lionel Scaloni arme la lista del Mundial, y nadie, ni siquiera él mismo, sabe si se quedará más tiempo o, mejor dicho, si el Valencia se puede permitir que se quede más tiempo al coste que tiene un futbolista de esta talla aunque haya cruzado la treintena. Adaptado a LaLiga -salió del Betis en junio de 2024-, también sabe lo que significa la Copa para el Valencia. No en vano le arrebató con vistiendo de verdiblanco la última final que disputaron los valencianistas. Esta noche, ante el Athletic, podrá vivir cómo Mestalla siente pasión por la competición que le ha llevado a dos finales en la última década. «No son unos cuartos de final, es una final. Tenemos que vivir dándole la mayor de las importancias. Sabemos que es un partido de todo o nada», advertía Corberán, muy cuestionado porque sus números le hubieran condenado al despido en cualquier otro club donde no tuviera el apoyo férreo del máximo accionista, que prefiere traerle futbolistas que le ayuden a evitar el cese.

Las bajas del Athletic

El valencianismo se agarra en este cruce a que el Athletic es el único rival de los posibles al que le ganó en Liga, en Mestalla, una de las cinco únicas victorias en 22 partidos. Saben, además, que llega magullado. Y es que si el Valencia solo tiene dos puntos sobre el descenso, el Athletic tiene tres.

No está siendo una temporada fácil para Valverde, y solo el el milagro de Bérgamo, la victoria ante el Atalanta que le mantuvo vivo hasta la última jornada en Champions, ha dado alegrías a los rojiblancos. No se dan las condiciones para que sea fácil repetirlo en Mestalla, porque el equipo llega sin centrales. Paredes, sanciones, Vivian y Laporte saliendo de sus lesiones, Egiluz y Yeray sin poder viajar… el técnico no tendrá más remedio que tirar de laterales, Yuri o Lekue, o canteranos. En el ataque, la lesión Oihan Sancet y, sobre todo, la de Nico Williams son un varapalo.

kpd