Cuando el árbitro Ndala Ngambo señaló el punto de penalti en el minuto 97 de la final de la Copa África entre Senegal y Marruecos, comenzó una cadena de acontecimientos surrealista en la que Brahim estaba en el epicentro de casi todos ellos.
El héroe marroquí y máximo goleador de la Copa África fue el objeto de la pena máxima y el encargado de patearla 17 minutos después. “Tuvo demasiado tiempo antes de lanzar, lo que debe haberlo perturbado”, comentó el técnico marroquí, Walid Regragui. Senegal había decidido retirarse del campo al considerar que habían sido perjudicados por la anulación de un gol tras una presunta falta a Achraf, minutos antes, y luego les pareció que el agarrón al 10 marroquí no había sido suficiente para merecer ese castigo.
Así, en el minuto 114, el delantero de origen malagueño, colocó el balón en el punto de penalti y cogió carrera para lanzarlo ante Edouard Mendy, mientras en el otro extremos del campo seguía la pelea entre los hinchas senegaleses y la policía. Pese a que amagó con disparar con potencia, Brahim decidió intentar un panenka que adivinó el portero senegalés y lo acunó suavemente en sus brazos. “Fue su elección, no podemos cambiar lo que pasó… es muy duro haber estado a un minuto de ser campeones”, declaró Regragui.
La ejecución y lo que ocurrió posteriormente, sin celebración de la parada por parte de los jugadores senegaleses, ha sido objeto de críticas en la prensa marroquí y de infundados rumores en redes sociales sobre si el fallo fue provocado.
“¿De verdad alguien piensa que, a un minuto del final y con un país entero esperando este título desde hace 50 años, podemos ponernos de acuerdo en algo así? Él quiso marcar y yo hice mi trabajo parándolo, nada más”, salió al paso de esos comentarios el portero senegalés mientras que fuentes próximas a Brahim aseguran que no piensa en eso sólo está triste por haberlo fallado.
La acción dejó tocado al jugador que fue sustituido poco después por su técnico por el jugador del Villarreal, Ilias Akhomach. Pero todo se precipitaría con el gol de Pape Gueye poco después y la victoria final de Senegal ante los anfitriones en el Príncipe Moulay Abdellah de Rabat.
Infantino le entrega al delantero la bota de oro del torneo.AP
Terminado el encuentro, el delantero del Real Madrid no pudo contener las lágrimas y con la cara descompuesta debió subir al estrado a recibir de las manos de Gianni Infantino la bota de oro como máximo goleador del torneo con cinco tantos. Marcó en todos los partidos del campeonato hasta semifinales, pero falló en el momento más crítico para su selección.
Una maldición en los penaltis
Puede ser una maldición la que sufre Marruecos con las penas máximas en una Copa África que no ganan desde hace 50 años. En 2019 fue Ziyech el que falló una pena máxima que les apeó de los octavos de final ante Benín, en 2023 le tocó a Achraf marrar un penalti que podría haber dado vida a su equipo ante Sudáfrica y ahora Brahim.
Desde su entorno trasladan que el futbolista está recibiendo sólo cariño por parte de los aficionados marroquíes. Apuntan a que gracias a él, llegaron a la final de la Copa África. “Está en shock, pero esto le hará más fuerte”, comentan a EL MUNDO fuentes próximas al jugador que aseguran que sigue comprometido al máximo con Marruecos.






